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miércoles, 13 de octubre de 2021

TRADITIONIS CUSTODES Y LA FSSPX: EL CONTRAPESO DESPLAZADO



«El amor al bien común excluye netamente en este caso el

cómodo propósito de “quedar bien con todos” y obliga a quien

lo alberga a desconsiderar el propio interés, comodidad o gusto

en aras del interés superior de la verdad; que nos hace falta a

todos en este momento como el pan».

P. Leonardo Castellani

 

Volvamos por un momento, estimado lector, a Traditionis custodes, el motu proprio de Francisco que sacudió a las congregaciones conservadoras en dependencia de Roma, poniéndolas en entredicho con su hasta entonces cómodo status dentro de la estructura oficial de la Iglesia, pues mientras celebraban la Misa tradicional de su preferencia, se mantenían en silencio y sin grandes inconvenientes ante la demolición progresiva de la Religión católica por parte de la Jerarquía. Francisco osó tirar por la borda la autorización de Benedicto, diciendo “aquí mando yo”. La excusa fue el mantenimiento de la unidad eclesial, ante la “amenaza” de algunos “aprovechados” que mientras rezaban la Misa tradicional, habían comenzado a cuestionar lo incuestionable: el Novus Ordo y el super-Concilio.

domingo, 25 de julio de 2021

MÁS REPERCUSIONES DE TRADITIONIS CUSTODES: RESISTENCIA Y FSSPX, DOS MIRADAS PARECIDAS, PERO MUY DIVERGENTES / COMBATIR A LA REVOLUCIÓN ES RESISTIR A FRANCISCO Y ROMPER CON LA IGLESIA CONCILIAR. ¿LA LINEA MEDIA LO COMPRENDERÁ ALGUNA VEZ?

 


 

1)    Dos recientes declaraciones, sobre el ataque infligido a la Misa tradicional por el Papa Francisco con su motu proprio Traditionis custodes, son las de Monseñor Dom Tomás de Aquino OSB y la declaración oficial del Superior de la Fraternidad San Pío X, Don Davide Pagliarani.

Aquí están una y otra:

martes, 20 de julio de 2021

MÁS ACERCA DE TRADITIONIS (VATICANO II) CUSTODES

 



Valga esta acotación, a lo ya dicho en este blog:

Todos los que en su momento aceptaron el motu proprio Summorum Pontificum, aceptaron la Misa nueva o Novus Ordo Missae, como rito ordinario de la Iglesia. Ya sea explícita o implícitamente, lo han hecho. De haber tenido una posición doctrinaria respecto de la Misa, quien quería celebrar la Misa tradicional debió rechazar categóricamente un rito que se aparta impresionantemente de la teología católica de la Misa tal cual fue expresada en el concilio de Trento, un rito concertado junto con protestantes y con fines ecuménicos, una invención nueva que carece de legitimidad y pone en serio riesgo la fe de los fieles. No lo hicieron. Algunos incluso se volvieron birritualistas. Todos se contentaron con aceptar todo el paquete, con tal que los dejaran seguir con la Misa tridentina, mientras la gran mayoría de los católicos del mundo morían de inanición o contaminados por los errores condensados en la Nueva Misa, expresión de la nueva religión de Vaticano II: ecumenismo, diálogo, democracia, horizontalización y evacuación del misterium fidei. La mayoría de los fieles directamente abandonó la práctica religiosa, transformada en una reunión protestante más, con guitarreada y demás aparato de cotillón que transformaron el Sacrificio en festichola. ¿Podemos culparlos por resistirse a eso?

sábado, 19 de junio de 2021

PROGRESISMO, TRADICIÓN Y CONSERVADURISMO: A PROPÓSITO DE UN ARTÍCULO

  


“El progresismo desactiva la tradición entregándola al conservadurismo”.

En esta afirmación (sacada de un artículo que recomendamos leer, como otros del mismo autor en este enlace) nos parece encontrar condensado el error que se opera en la actualidad, cuando vemos que ha surgido una “nueva derecha”, un conservadurismo juvenil y “pujante”, que no trepida en tener buenas relaciones, contactos y amistades con algunos liberales, a partir sobre todo de la necesidad de, dicen, combatir al “progresismo” y volverse “pro-vida”. Una nueva recaída en la ya gastada dialéctica “derecha-izquierda”, siempre funcional a la izquierda, pues todo es izquierda, ya sea extrema, moderada, práctica o estética. Y lo que no es va camino de serlo si trata con ella o alguno de sus aspectos. Pues izquierda es simplemente estar, permanecer, sucumbir o verse seducidos por la tentación ofídea de volverse uno “independiente”, de dejar de lado a Dios en ciertas circunstancias, en tales o cuales momentos, de prescindir de la Iglesia, etc.

La división verdadera ha de ser entre revolucionarios y contrarrevolucionarios. O Cristo Rey, o el Anticristo. “Quien no está conmigo, está contra Mí” (Mt. 12,30).

El progresismo atrae a la tradición hacia un falso combate, por eso la tradición se vuelve conservadora.

La confusión es mayúscula. Combatir al comunismo es combatir sólo la consecuencia. Si no se combate el liberalismo, no se sabrá combatir al comunismo, el progresismo y todo el resto de lacras que nos asolan.

Quienes “combaten” el comunismo mediante la “democracia” son el hazmerreír de los mismos comunistas.

La manera católica de combatir es la manera antiliberal. Diríamos aún, furiosamente antiliberal, ultramontana, integrista.

Esa manera no es la del invadido por el celo amargo que se imagina encajado en una lustrosa armadura dentro de la cual grita a voz en cuello contra todos los que son sus oponentes, sin ton ni son, añorando algún dictador de opereta que haga una buena “liquidación” de la cual él quedaría por supuesto absolutamente  inmune.

Ese combate comienza consigo mismo, y las propias actitudes, opiniones y hábitos liberales, que hay que desarraigar.

Ese combate es el eficaz para hacer que sobreviva la verdad, que es en última instancia lo que cuenta.

En definitiva, hay que saber por qué y por Quién se combate. Y que en ese combate, estamos subordinados, pues somos apenas “siervos inútiles” enaltecidos por el servicio de un Rey que vuelve y sin el cual “nada podemos”.

“El progresista entrega la tradición al conservador para que éste, imitándola, se encargue de destruirla falseándola. Y así todos contentos”.

Eso ha pasado en la Iglesia con la ineficaz labor de los grupos “Ecclesia Dei”, y está pasando ahora con los grupos de influencia político-cultural que se manifiestan sobre todo en la Internet. “Mucho ruido y pocas nueces”. La doctrina de Cristo Rey, puesta a un lado, fuera, lejos. No tiene importancia.

“El conservadurismo combate las heterodoxias visibles pero no las invisibles, porque es pelagiano y nominalista. Los desórdenes en el orden de la doctrina no le parecen decisivos respecto de la verdad sino respecto de la autoridad”.

¿Cómo llegamos a la “pandemia” y el “Nuevo Orden Mundial”? El conservador no lo sabe. O si lo sabe o lo sospecha, no lo dice.

A estas alturas hay que colocarse bajo el estandarte de la Inmaculada. Todo lo demás resta inútil para el gran combate que se está llevando a cabo. Guardémonos de las ilusiones y de los falsos aliados.

Como enseñaba San Ignacio, no hay más que dos banderas.

Lo demás, con sus buenas intenciones y con sus parciales aciertos, no pasa de ser entretenimiento y “vanidad de vanidades”.

 

 

Ignacio Kilmot

 


lunes, 9 de noviembre de 2020

GLOBALISMO CONTRA ESTADOS NACIONALES

 

TRUMP vs. ESTABLISHMENT POLÍTICO y GLOBALISMO

Discurso durante la campaña presidencial de 2016

¿Simulación o convicción?


Hay quienes comprenden que hoy por hoy el nacionalismo (entendido no como ideología sino como defensa de la identidad y soberanía de las naciones frente a un gobierno mundial) es un dique al tsunami globalizador que quiere de una vez por todas imponer un “Nuevo Orden Mundial” del Anticristo, una “nueva normalidad” comunista que esclavice al mundo entero. 

jueves, 18 de junio de 2020

EL ASEDIO A OCCIDENTE





“Se puede afirmar que la civilización occidental terminará el día en que Estados Unidos y la Iglesia católica se unan a la revolución. Cosa que está a punto de cumplirse: en Estados Unidos, después de 1967-68; y en la Iglesia, después del concilio Vaticano II”.

Thomas Molnar, La Contrarrevolución, 1969.



“La mayor monarquía que existe hoy día es la de los EE.UU. de Norteamérica; y gracias a ella no se ha disuelto ese país enorme”.

Padre Castellani, 1958.


“La cuestión de nuestro tiempo es si Occidente tiene la voluntad de sobrevivir”.

Donald Trump, discurso en Polonia, 6 de julio de 2017.


jueves, 4 de junio de 2020

LA SITUACIÓN EN ESTADOS UNIDOS



Escribimos desde los Estados Unidos. Daremos una breve pincelada del panorama que se vive aquí. Desde ya lo anticipamos: lo que se viene en este país es muy bravo. Estamos en guerra.

viernes, 15 de diciembre de 2017

NEO-FSSPX: LA NUEVA BURGUESÍA DE LA TRADICIÓN


San Bernardo de Menzingen. Los "piolas" lo siguen. Los otros son necios o traidores, conjurados contra los “vivos” (la gran idea que desarrollan los blogs neofraternitarios en la Argentina)



“Burguesía es todo conjunto de individuos inconformes con lo que tienen y satisfechos de lo que son”.

Nicolás Gómez Dávila


jueves, 4 de agosto de 2016

DIALÉCTICA MODERNISTA





No podemos dejar de acordar con el siguiente comentario, vertido al pie de un artículo de un blog del que ya nos hemos ocupado (últimamente acá), donde se dice lo siguiente: “El introductor de la gran confusión es Benedicto, que quiere establecer un principio de gobierno gerencial tecnocrático, y no se asusten si en breve hay tres, y tampoco les llame la atención si hay un juego entre "progresistas" y "conservadores" a la norteamericana, que van pulsando los tiempos y la opinión. La idea de establecer un juego dialéctico y de alternancia dentro del gobierno eclesiástico es bien al estilo ratzingeriano, y su voluntad de quedarse es para que no se difumine el "partido" conservador y se estabilice y se institucionalice el juego. Es su modo de pensar y lo hace de "buena fe". La "unidad" es un concepto viejo, monárquico y reaccionario. El juego de Ratzinger es moderno, democrático y dialéctico. También quieren a la tradición como minoría, a la par de la zurda más rabiosa. Lo que yo veo venir, y ya está instalado, es un gobierno bicéfalo, de partidos, de "contradicción interna", lo que para ellos es buenísimo. Nosotros acostumbrados al viejo esquema no entendemos nada - siendo que es bastante simple- y tratamos de ver el "misterio" que puede significar todo esto.(…)
El "acuerdismo tradi", como el "entrismo" político, es entrar en el juego dialéctico (como minoría por supuesto) y no niego que pueda ser un buen "negocio", pero es simplemente apuntalar el principio que difumina la Verdad. El principio dialéctico.El principio de que la verdad y el bien, es un juego de oposiciones”. (acá).

En efecto, creemos que allí está planteada, aunque no desarrollada, una de las  claves de entendimiento de los acontecimientos que parecen superar nuestra capacidad de asombro, en la Iglesia y en la misma FSSPX. Dentro del juego dialéctico modernista (hegelo-marxista) se desenvuelven las estrategias de tesis y antítesis en procura de la síntesis unificadora hasta llegar cuando estén dadas las condiciones –y no parece faltar demasiado- a la síntesis final coronada por el Anticristo. La “hermenéutica de la continuidad”, cuyos actos más visibles han sido el motu proprio “Summorum Pontificum” y el “levantamiento de excomuniones” de los obispos de la FSSPX, ha sido –es- un eufemismo de la dialéctica hegeliana de la iglesia modernista. El hecho de que haya “dos papas” en Roma, forma parte de este entramado que está siendo llevado hasta sus últimas consecuencias. Las tesis y antítesis que se oponen, el papa emérito conservador y el papa en funciones ultramodernista, el papa que reza y el papa que actúa, alimentan la contradicción para que la Iglesia “viva” y sea, a la vez, una “Iglesia conservadora” y una “Iglesia en salida”, como le gusta decir a Francisco. Sin esa contradicción en el seno mismo de la “Iglesia” esta no tendría vida ni avanzaría en su necesaria evolución. Progreso y tradición son necesarios a los fines modernistas. Ya San Pío X lo había explicado bien en su “Pascendi” (el subrayado es nuestro): “Insistiendo en la doctrina de la evolución, es de advertir que, si bien las indigencias o necesidades empujan hacia la evolución, llevarían más a la ruina que al progreso, si se las dejara actuar libremente, ya que con facilidad traspasarían los límites de la tradición, cortando así la conexión con su principio vital. Por eso, analizando con más agudeza la mente de los modernistas, debemos decir que la evolución se produce por la acción de dos fuerzas contrarias: una que impulsa hacia el progreso, otra que tiende a conservar la tradición”.

Los doctrinarios de la revolución también lo han explicado: “La contradicción –dijo Hegel- es la raíz de todo movimiento y de toda vida; sólo en cuanto una cosa tiene contradicción en sí misma se mueve, tiene una impulsión y una autoridad”. Mao-Tse-Tung decía: “La ley de la contradicción que es inherente a las cosas, a los fenómenos (o ley de la unidad de los contrarios), es la ley fundamental de la dialéctica materialista” (A propósito de la contradicción, agosto de 1937, cit. en Jean Ousset, Marxismo y Revolución). Lenin, por su parte, explicaba: “La dialéctica es la teoría que muestra cómo los contrarios pueden ser, y son habitualmente (y cómo llegarán a ser) idénticos, en qué condiciones son idénticos convirtiéndose el uno en el otro, por qué el espíritu humano no debe considerar esos contrarios como muertos, paralizados, sino como vivos, condicionales, móviles, convirtiéndose el uno en el otro” (“Notas críticas sobre el libro de Hegel: La ciencia de la lógica”, idem).