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viernes, 18 de octubre de 2013

PODESTÁ, BERGOGLIO Y LA REVOLUCIÓN EN LA IGLESIA




-La teología de la liberación, que el Papa Wojtyla excomulgó, estaba bastante presente en América Latina.
-“Sí, muchos de sus exponentes eran argentinos”.
-¿Usted piensa que fue justo que el Papa la combatiese?
-“Ciertamente daban un seguimiento político a su teología, pero muchos de ellos eran creyentes y con un alto concepto de humanidad”.

Como hábil político que es, Francisco elude astutamente la controversia sobre un tema polémico por el cual le preguntan, pero destacando indirectamente los valores positivos de quienes integraron –e integran- esa nefasta corriente que subvirtió la Iglesia en el continente americano. Su encuentro con el apóstata Gustavo Gutierrez y los elogios insistentes del apóstata Leonardo Boff, más el apoyo cómplice del heretizante Cardenal Kasper, no hacen más que confirmar el perfil y el plan en marcha de Bergoglio, para que aquello que se aplicó entre nosotros –con exitosos resultados, aunque sin llegar a su culminación en todo lo extenso de la Iglesia Establecida- se lleve a cabo a nivel mundial, en mayor medida y profundidad, pero con más astucia y apoyo mediático, por uno de sus velados representantes.

Uno de los personajes con los que Bergoglio ha tenido amistoso contacto y del que puede decirse que sigue los lineamientos ha sido el escandaloso y apóstata obispo Jerónimo Podestá, funesto personaje que se juntó (o “casó”) con una mujer divorciada y feminista y terminó sus días siendo Presidente de la “Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados”.

Profesor de Teología en el Seminario de La Plata, Obispo de Avellaneda, en el Gran Buenos Aires, participante del Vaticano II, Podestá se involucró en la política brindando apoyo ideológico a militantes de organizaciones armadas subversivas, y también tuvo participación activa en el retorno de Perón a la Argentina. Pero quizás su rol más conocido sea el de propulsor de los “curas obreros” e impulsor de lo que luego llegaría a ser el llamado “Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo”, “versión argentina de la Iglesia Clandestina”, al decir de Carlos Alberto Sacheri, en su libro “La Iglesia Clandestina”, donde este neomodernismo progresista, a diferencia de las herejías anteriores, intentó “transformar la Iglesia desde su interior, negándose a abandonarla. Esta ‘herejía inmanente’ se ha convertido en una Iglesia paralela, subterránea, cuyos objetivos y métodos se caracterizan por la clandestinidad propia de las sociedades secretas”.

Se afirma que el haber descubierto en su libro la estructura clandestina de este movimiento sacerdotal pro-marxista, entre otros servicios a Cristo Rey, fue lo que hizo que Sacheri fuera asesinado por una banda terrorista al salir un domingo de Misa, en tiempos en que las organizaciones castristas asolaban el país con el terrorismo armado.


Pues bien, hoy con Francisco, esa herejía de los pseudoprofetas progresistas ha salido de la clandestinidad y ha ocupado el poder en Roma, dispuesta a acabar con todo resto de verdadera Iglesia católica –desde luego que infructuosamente, pues cuando parezca que el triunfo sea suyo, será el triunfo de Nuestro Señor sobre sus enemigos.

Encuentro de dos herejes: Mons. Jerónimo Podestá y Mons. Helder Cámara.

Destacamos algunas declaraciones de este prelado revolucionario, que muestran, por un lado, el grado de audacia de los herejes a la vez que la ignorancia y, evidentemente, el pésimo nivel de los seminarios argentinos, que confirmaron en su vocación a alguien que seguramente nunca tuvo fe o la perdió muy pronto, y encima luego lo elevó al obispado, con los desastrosos resultados a la vista, tratándose además no de un caso aislado, sino de uno más de un inmenso cardumen de seguidores de la herejía.

Puede decirse que muchas de las cosas que hace tiempo venía afirmando Podestá, son las mismas que hoy dice Francisco en las entrevistas y sermones difundidos masivamente. El discurso modernista, podría decirse, quiere renovarlo todo, pero él mismo no se renueva. Cambian sus medios de comunicarlo, a la vez que disminuye en general la recta doctrina en los cristianos, que entonces dejan de discernir el lenguaje equívoco y modernista.

Mons. Lefebvre (en “Le destronaron”) hace un recuento clarísimo de las orientaciones que surgieron del espíritu liberal del concilio, a saber:

El sacerdocio de los fieles.
Exaltación de la conciencia por encima de la ley.
Definición liberal de la verdad.
Confusiones e incoherencias.
Tendencia al indiferentismo religioso.
Tendencia al naturalismo.
Sincretismo religioso.
La búsqueda.
El diálogo.

Veremos que algunas de estas ideas, muchas veces entremezcladas, se  repiten tanto en el discurso liberal de Podestá como de Francisco:

La Iglesia debe renovarse en sus estructuras, pues estas la vuelven pecadora y le impiden avanzar. 

Podestá:
“La Iglesia misma se halla inmersa en la situación de pecado. Esta no es privativa de la sociedad humana, sino que afecta también a la estructura misma de la Iglesia. Cuando la Iglesia denuncia al mundo, se denuncia a sí misma.
Porque no sólo falta diálogo, justicia, solidaridad y amor entre los hombres sino que también hay injusticia y opresión en las propias estructuras de la Iglesia. Si hacen falta en el mundo profundos cambios de estructura e innovaciones audaces, profundamente renovadoras, en primer lugar hacen falta en las propias estructuras de la Iglesia porque también ella debe favorecer la plena liberación.”

Francisco:
"En la vida cristiana y en la Iglesia también hay estructuras antiguas y frágiles. Debemos renovarlas". "No debemos tener miedo de abandonar las estructuras frágiles que nos encorsetan"
(El papa Francisco quiere renovar las estructuras "antiguas y frágiles" de la Iglesia, La Nación, 6/7/13).
“Prefiero mil veces una Iglesia accidentada que enferma".
(Francisco, a los obispos argentinos: "Prefiero mil veces una Iglesia accidentada que enferma". La Nación, 17/4/13)


No hacer proselitismo sino dialogar con los demás, la Iglesia debe igualarse con la gente, hacerse desde abajo hacia arriba.

Podestá:
“Bueno, el estilo que impusimos [en las villas] fue el siguiente: ‘No vamos a empezar construyendo una capilla poniendo una cruz encima con una campanita para que la gente venga. ¡No! La Iglesia hay que construirla de otra manera. Van a ir de a tres a un barrio, van a alquilar una casita y van a vivir ahí; y van a empezar a tomar contacto con la gente y van a ir a la Biblioteca Popular, a la Sociedad de Fomento, van a empezar por detectar las instituciones del barrio. Y van a ir y se van a presentar a colaborar y después de un tiempo…la gente se empieza a preguntar:’¿Quiénes son éstos?’. Van a ubicar dónde viven, cómo viven, no empiecen porque sino la gente les va a pedir misas, funerales, primeras comuniones, bautismos, y ustedes tienen que entrar con la gente, a convivir con la gente’. Bueno ése era mi sistema, que inicié yo y que por desgracia no lo han seguido.
Era distinto, la Iglesia desde abajo, desde el pueblo, desde la realidad humana. Digamos que fueron las dos cosas revolucionarias que yo hice. Y la tercera, el testimonio de mi vida”.

Francisco:
“El proselitismo es una solemne tontería, no tiene sentido. Es necesario conocerse, escucharse y hacer crecer el conocimiento del mundo que nos rodea. A mí me pasa que después de un encuentro quiero tener otro porque nacen nuevas ideas y se descubren nuevas necesidades. Esto es importante, conocerse, escuchar, ampliar el cerco de los pensamientos. El mundo está lleno de caminos que se acercan y alejan, pero lo importante es que lleven hacia el “Bien”.


lunes, 16 de septiembre de 2013

“TODAVÍA ES DIFÍCIL ADIVINAR LAS INTENCIONES DE FRANCISCO”











¿Cuál es la opinión de la Nueva FSSPX sobre Francisco?



“Con la llegada del papa Francisco, de quien todavía es difícil adivinar las intenciones, los proyectos que pueda tener para la Iglesia y para la Fraternidad…”
Mons. Fellay, “COR UNUM” 105, JUNIO DE 2013.

lunes, 29 de julio de 2013

LOS PROFETAS LO AFIRMAN: SE VIENE LA PRIMAVERA EN LA IGLESIA





Francisco, 28 de julio de 2013:

“Yo seguiré alimentando una esperanza inmensa en los jóvenes de Brasil y del mundo entero: por medio de ellos, Cristo está preparando una nueva primavera en todo el mundo”.


Leonardo Boff, 20 de julio de 2013:

(Con Francisco) "Hay una primavera prometida para la Iglesia, después de un invierno riguroso".


Monseñor Fellay, 28 de diciembre de 2012 (en Canadá):

“En cierto momento, hacia el final del invierno, ustedes pueden ver nuevos brotes que empiezan a salir. Hay una pequeña cosa allí. Cuando ustedes ven esto, ustedes saben que viene la primavera. Pero ustedes empiezan a decir, la primavera llegó, la primavera llegó, la gente les responderá, vamos, claro que no. ¡Es invierno! ¡Está helando! ¡Está nevando! ¡Hace mucho frío! ¡Hay mucho viento! ¡No digas que es primavera! ¡No es cierto! ¡Es invierno! Y nosotros decimos, “ambos tienen razón. Todavía es invierno. Entonces yo digo, si ustedes ven la situación en la Iglesia, todavía es invierno. Pero empezamos a ver pequeños signos que nos dicen que la primavera llega.”



Monseñor Fellay, 6 de octubre de 2012 (en La Reja):

"La situación en que estamos es como la situación al fin del invierno: se ven los brotes. La primavera está para venir. Hay ya las señales de la primavera... Para mí la situación no es madura, hay que esperar el desarrollo para ver cuándo estará la primavera". 



Nuestro humilde pronóstico: así será la anunciada primavera:


jueves, 25 de julio de 2013

EL HEREJE LEONARDO BOFF EXPLICA EL PAPADO DE FRANCISCO


«Como San Francisco, Bergoglio reconstruye la Iglesia»

    



LEONARDO BOFF
Entrevista con el ex-franciscano Leonardo Boff, una de las voces de la teología de la liberación latinoamericana, sobre el viaje brasileño de Papa Francisco

ANDREA TORNIELLI
RIO DE JANEIRO
«Tres semanas antes de la elección de Bergoglio escribí en Twitter: “el futuro Papa será Francisco, porque como hizo el Santo de Asís, sirve quien reconstruya a la Iglesia que ha perdido su credibilidad...”». Leonardo Boff ya no lleva el hábito; desde las diferencias con Roma que nacieron con sus posturas teológicas dejó la orden franciscana y se casó. Pero la barba, blanquísima, sigue siendo la misma de cuando era fraile. El teólogo de la liberación a quien Joseph Ratzinger no logró “suavizar” habla con “La Stampa” sobre el viaje brasileño del primer Papa latinoamericano de la historia.


¿Le sorprendió cómo recibió a Francisco la multitud de Río de Janeiro?

No, es un entusiasmo que se debe a su sencillez, a que vino sin un gran aparato de seguridad, a que recorrió las calles de la ciudad en un coche sencillo y con las ventanillas siempre abiertas, a que se dejaba alcanzar y tocar por la gente, a que se detenía a besar a los niños. Se ve que es un pastor, un obispo que está en medio de su pueblo. No es un monarca.

Francisco quiso comenzar su viaje con una visita al Santuario de Aparecida. ¿Por qué?

Porque aquí, en 2007, los obispos latinoamericanos publicaron un documento que vuelve a dar espacio a los pobres y afirma que ciertos métodos para evangelizar son viejos y deben ser cambiados. Se necesitan pastores que tengan el olor de las ovejas, más que el perfume de las flores de los altares.

Francisco demuestra que tiene una gran devoción mariana y una enorme atención por la piedad popular. No parecen aspectos tan cercanos a la sensibilidad progresista...

Por el contrario, lo son; son muy cercanos a la teología de la liberación. En Argentina esta se desarrolló particularmente como teología del pueblo, y la sacaba adelante el jesuita Juan Carlos Scannone, que fue maestro de Bergoglio. El Papa no está alejado de esta teología. No es una devoción popular “pietística”, sino una devoción que conserva la identidad del pueblo y se compromete por la justicia social.

El Papa, a menudo, habla de los pobres y en el hospital de Río volvió a decir que ir hacia los pobres significaba tocar «la carne de Cristo». ¿Qué significa?

El pobre es el verdadero representante de Cristo; en cierto sentido el pobre es el verdadero “Papa”, y Cristo sigue crucificado en el cuerpo de los condenados de la tierra. Cristo está crucificado en los crucificados de la historia.

¿Qué cambia en la Iglesia con la llegada de Papa Francisco?

Creo que cambiará mucho. Francisco no está reformando solo la Curia, está reformando el Papado. Insistir en que es obispo de Roma, haber dejado el palacio para vivir en la residencia de Santa Marta, significa ir hacia el mundo. El Papa explica que prefiere una Iglesia accidentada pero que salga a la calle, más que una Iglesia asfixiada y encerrada en el templo. Ahora se siente que la Iglesia es una hoguera de esperanza y no una fortaleza asediada, siempre en polémica con la modernidad o una aduana que vigila y regula la fe en lugar de facilitarla.
 
"El pobre es el verdadero Papa". Esa es la reforma del Papado que Boff sostiene está haciendo Francisco.

Hay algunos que dicen que está desacralizando el papado...

No, no lo está desacralizando, lo presenta en su verdadera dimensión evangélica. Es el sucesor de Pedro y Pedro era un simple pescador. Hay que combatir la “papolatría” que hemos visto en las últimas décadas. Los cardenales no son los príncipes de la Iglesia, sino siervos del pueblo de Dios. Los obispos deben participar en la vida de la gente. Y el Papa no se siente un monarca. Incluso frente a la presidenta de Brasil, dijo: «Vengo aquí como obispo de Roma», es decir como aquel que preside la Iglesia en la caridad y no en el derecho canónico.

¿Qué provocará en Brasil y en América Latina un Papa latinoamericano?

Creo que Francisco se da cuenta de que el poder debe escuchar a los pobres, debe escuchar a los jóvenes que protestan por las calles. Su insistencia sobre la justicia social puede ayudar a las democracias latinoamericanas y favorecer una mayor participación. La nuestra, en Brasil, es una democracia de baja intensidad: el Papa llama a los políticos a ser verdaderos siervos del pueblo.

¿Se ha arrepentido por haber dejado el hábito Franciscano?

No, porque dejé el hábito pero conservé el espíritu y me sigo sintiendo franciscano: trabajo por la salvaguardia de la creación y para que en esta nuestra tierra nos sintamos todos hermanos y hermanas.



MONS. WILLIAMSON SOBRE LA ENTREVISTA AL HEREJE LEONARDO BOFF





“Uno creería que el Papado podría representar, en este proceso de la super-Iglesia, un obstáculo insuperable. Von Balthasar nos responde a esta cuestión como un perfecto hegeliano: la Iglesia debe ser no solamente de Pedro (tesis) sino también de Pablo, de María y de Juan (antítesis), y así el primado de jurisdicción desaparece en un vago primado de la caridad. Y aquí sí que reconocemos el modelo de Papado llevado a cabo por Juan Pablo II: sus viajes incesantes, su apertura universal, la llamada urgente que hace a todos para que la diversidad subsista y que al mismo tiempo llegue a realizarse la unidad milenaria.

Para von Balthasar la "catolicidad" de la verdadera Iglesia no ha llegado todavía a su plena realización, es más bien "una promesa, una esperanza escatológica". La Iglesia católica actual es la versión romana -rígida y estrecha- de la super-Iglesia ecuménica, una versión entre otras, un fragmento entre los demás fragmentos del todo, fragmento en el que -según la conocidísima expresión del Vaticano II- el todo "subsiste" (o se encuentra en parte). Dicho esto comprendemos por qué los católicos deben estar a la escucha de las demás religiones, y por qué las conversiones deben hacerse no ya a título individual, sino de forma colectiva, no se trata de un retorno a la Iglesia católica actual, sino de un movimiento de todas las confesiones hacia la super-Iglesia. En realidad esto significa que los católicos deben abandonar la Iglesia Católica, por eso no hay más remedio que decir que, en lo que respecta a Urs von Balthasar, es una verdadera proposición de apostasía.

Todo esto encierra una lógica aterradora y refleja perfectamente, a medida que las ruinas de la Iglesia se acumulan a nuestro alrededor, la realidad de los hechos. Los hombres que gobiernan la Iglesia, nuestra Madre, no son tontos, y no parece probable que actúen bajo la presión de amenaza alguna ni que actúen tampoco con mala voluntad. Entonces, ¿por qué este empeño en destruir la Iglesia cuando todo el mundo puede ver los efectos desastrosos que están ocurriendo? Es precisamente en la sala de máquinas, lugar en el que actúan pensadores de las características de Blondel, de Lubac y von Balthasar, en donde hay que buscar la respuesta. "Ciegos y guías de ciegos", maestros en el arte del engaño, pero a decir verdad, ¡cuánto más confundidos están ellos por el padre de la mentira! ¡Querían reformar a la Iglesia y al mundo y lo único que han hecho es llevarnos a un verdadero naufragio!”.

Mons. Richard Williamson, “Los que creen que han ganado. La trama oculta de los pensadores y teólogos que dieron sustento doctrinal a la ‘Nueva Teología’ triunfante desde el concilio vaticano II. Maurice Blondel, Henri de Lubac, Karl Rahner. Fundadores de  la “Nueva Teología”. Publicado en "Tradición Católica" Verano 1995 (Texto completo en http://www.statveritas.com.ar/Cartas/CartaWilliamson11.htm).