Gracias a
Francisco la iglesia conciliar en su versión más notoriamente marxista da un
nuevo paso en el continente donde en su momento plantó la bandera de la
Teología de la Liberación. Así el siempre ubicuo Bergoglio (en su estilo
pragmático marxi-peronista) da el envión para incentivar el avance de la subversión
de los “oprimidos” que ahora –en consonancia con los gobiernos progresistas de
la región, servidores de la usura internacional- siguen su tarea de destrucción
y venganza contra los militares y la Iglesia (en su versión “conservadora”),
mientras se busca “canonizar” a delincuentes agentes del marxismo como fue el
obispo Angelelli. Mientras tanto, el buen Francisco se codea con sus amigos poderosos del mundo, como el sionismo
internacional, con quienes reza “por la paz”. Todo un programa de gobierno que
no registra antecedentes y parece sólo será detenido –y desde luego lo será-
por una intervención de la divina Providencia, que pide de nosotros resistir firmes
en la fe y sin vacilaciones a esta inicua
obra de las tinieblas.
Se
ofrecen primero algunas noticias de la prensa liberal y luego algunas verdades
sobre el tema tratado.
Condenan
a Menéndez y Estrella por el homicidio del obispo Angelelli
Por | Mariano
De Vedia | LA NACION
La
Justicia de La Rioja determinó ayer que el asesinato del obispo Enrique Angelelli, durante la
dictadura militar, fue un delito de lesa humanidad, y declaró como autores
mediatos a los represores Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella.
Ambos fueron condenados a prisión perpetua y deberán cumplir la pena en una
cárcel común.
El
fallo fue dictado por el Tribunal Oral Federal de La Rioja, en medio de una
fuerte expectativa que reunió a organismos de derechos humanos, dirigentes
políticos y a la Iglesia, en una causa que contó con documentos aportados por
el papa Francisco. El propio obispo de La Rioja, monseñor Marcelo Colombo,
asistió a la audiencia final, tras revalorizar la acción de la Justicia y
llamar a "no cultivar odios y rencores".
Angelelli
murió el 4 de agosto de 1976, cuando la camioneta Fiat 125 Multicarga que él
manejaba tuvo un confuso accidente sobre la ruta 38, en Punta de los Llanos,
cuando regresaba desde Chamical. Iba acompañado por el sacerdote Arturo Pinto,
que sobrevivió. El obispo venía investigando los asesinatos de los sacerdotes
Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias, ocurridos dos semanas antes.
Tras
la muerte de Angelelli se abrió una causa judicial, pero fue rápidamente
archivada. La Iglesia no alentó en su momento la investigación, lo que derivó
en fuertes acusaciones y reproches a la jerarquía eclesiástica, a la que se le
imputaba desde falta de interés por conocer la verdad hasta una virtual
complicidad en el encubrimiento. A pesar de informes enviados al Vaticano, la
Iglesia siguió atribuyendo durante muchos años la muerte de Angelelli a un
accidente.
Restablecida
la democracia, en 1986 se cambió la carátula y se la encuadró bajo la figura de
"homicidio calificado". Sin embargo, la investigación se frenó luego
de las leyes de punto final y obediencia debida. Anuladas ambas normas, durante
el gobierno de Néstor Kirchner, la causa se reabrió en 2006 y avanzó en los últimos
años.
HOMICIDIO
CALIFICADO
