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viernes, 16 de diciembre de 2016

MÁXIMAS Y ENSEÑANZAS – SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT





“Busco la divina Sabiduría; ayudadme a encontrarla. Estoy pensando en mis poderosos enemigos; todos los mundanos, que adoran lo caduco y se deleitan en ello, me desprecian, se burlan de mí y me persiguen; todo el infierno ha tramado mi perdición, y levantará contra mí por todas partes a todas las potencias. Y, en medio de todo esto, me siento débil, más aún, la debilidad personificada; soy ignorante, más aún, la ignorancia misma y lo demás…que no me atrevo a decir. No cabe duda: solo y miserable como soy, pereceré si la Santísima Virgen y las almas buenas –las vuestras en particular- no me sostienen y alcanzan de Dios el don de la palabra o la divina Sabiduria que remedie todos mis males y sea el arma poderosa contra mis enemigos”.
(Carta circular a los habitantes de Montbernage)


“No abandones tus buenos propósitos a causa de la contradicción; ésta es la prenda del triunfo futuro. Obra que no sea contradicha, que no esté marcada con el signo de la cruz, no vale nada delante de mí y pronto será destruida”.
(Máximas y enseñanzas de la divina Sabiduría)


“Sé que tendréis dificultades para superar. Pero es preciso que una empresa tan gloriosa para Dios y tan provechosa para el prójimo se vea sembrada de espinas y cruces. Y, si no arriesgamos nada por Dios, no haremos nada importante por Él”.
(Carta 27)


“El cielo y la tierra pasarán antes que Dios falte a su palabra permitiendo que una persona que espera en El perseverantemente vea frustrada su esperanza”.
(Carta 16)


lunes, 21 de marzo de 2016

PROVERBIOS






Mejor es ser humillado con los mansos
que repartir despojos con los soberbios.

Prov. 16, 19


Suscita pleitos el hombre perverso,
y el chismoso siembra la discordia entre los príncipes.

Prov. 16,28


El malvado se deja llevar de lenguas inicuas,
y el embustero se atempera a los labios mentirosos.

Prov. 17,4


El malvado busca siempre pendencias,
pero el ángel cruel será enviado contra él.

Prov. 17,11


Mejor es encontrarse con una osa,
a quien robaron los hijos,
que con un fatuo
presumido en sus necedades.

Prov. 17,12


La doctrina del hombre se conoce por la paciencia,
y su gloria es no hacer caso de las injurias.

Prov. 19,11


El hombre sosegado es superior al valiente,
y el que es señor de sí
vale más que el conquistador de una ciudad.

Prov. 16, 32.


Es honor del hombre el huir las contiendas,
pero todos los necios se mezclan en los altercados.

Prov. 20,3

viernes, 14 de agosto de 2015

MANSEDUMBRE DE LA SABIDURÍA





¿Hay alguno entre vosotros sabio y entendido? Muestre sus obras por la buena conducta con la mansedumbre (que es propia) de la sabiduría. Pero si tenéis en vuestros corazones amargos celos y espíritu de contienda, no os gloriéis al menos, ni mintáis contra la verdad. No es ésa la sabiduría que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contiendas, allí hay desorden y toda clase de villanía. Mas la sabiduría de lo alto es ante todo pura, luego pacífica, indulgente, dócil, llena de misericordia y de buenos frutos, sin parcialidad, sin hipocresía. Fruto de justicia, ella se siembra en paz, para bien de los que siembran la paz.

Carta del Apóstol Santiago,  III, 13-18.  



jueves, 16 de julio de 2015

FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN





Yo, como la vid, di frutos de suave olor; y mis flores son frutos de gloria y de honestidad. Yo soy la Madre del amor hermoso, y del temor, y de la sabiduría, y de la santa esperanza. En mí está toda la gracia del camino y de la verdad; en mí, toda esperanza de vida y de virtud. Venid a mí todos los que me deseáis, y saciaos de mis frutos; porque mi espíritu es más dulce que la miel, y mi heredad más suave que la miel y el panal. Mi memoria durará por todas las generaciones de los siglos. Los que me comen tendrán todavía más hambre, y los que me beban tendrán todavía más sed. El que me escucha no será confundido; y aquellos que obran por mí no pecarán. Los que me den a conocer conseguirán la vida eterna.
(Ecles. 24, 23-31)

martes, 17 de septiembre de 2013

CASTIGO DEL ORGULLO


NUEVA FSSPX




“…y quien ama el peligro perecerá en él”, dice la Sabiduría divina en el Eclesiastés. Cuando la FSSPX se puso a jugar el juego insensato del diálogo con los liberales de la iglesia conciliar (“discusiones doctrinales”), se arrimó insensatamente al peligro, con ínfulas de inmunidad garantizada, y, en algunos, de salvadores y restauradores de la tradición. Otros seguramente pensando en quemar una etapa más para un acuerdo suicida con Roma.

El orgullo farisaico –“a nosotros no nos va a pasar nada, nosotros no somos como las otras congregaciones, no somos como los de Campos, nosotros somos superiores”- los hizo caer en la trampa. Y no recordaron las palabras de Sabiduría:

“La reunión de los soberbios es incorregible;
porque la planta del pecado
se arraigará en ellos,
sin que lo adviertan.
El corazón del sabio
se deja conocer en la sabiduría,
y el oído bien dispuesto
escuchará a ésta con sumo anhelo.
El corazón sabio y prudente
se guardará de pecar;
y en las obras de justicia prosperará”
(Ecle. 3, 31-32).

La sabiduría nos aconseja huir del mal:

“¡Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni pone el pie en el camino de los pecadores,
ni entre los burladores toma asiento,
mas tiene su deleite en la Ley del Señor,
y en ella medita de día y de noche!
(S. 1, 1-2).

Los resultados de la insensatez de quienes aparecían como los sabios está a la vista. Damos apenas una muestra de esa inconsecuencia con los buenos principios recibidos, y la posterior caída:



UNA BRAVATA ORGULLOSA

“De todos modos, hemos guardado la más completa libertad de expresión, pues no nos hemos comprometido a otra cosa más que a hablar. En el peor de los casos, que nos vuelvan a excomulgar. Sacudiremos el polvo de nuestras sandalias y volveremos a esperar las providenciales indicaciones de Nuestro Señor”.
(Cuarenta años de fidelidad. Carta a nuestros fieles de la primera hora, por los Padres del Seminario de La Reja. Enero/Febrero 2009).


Y LA REALIDAD

“Así pues, la Declaración doctrinal [del 15 de abril de 2012] no es un texto que Monseñor Fellay haya redactado espontáneamente, sino más bien un documento destinado por él para evitar a la Fraternidad la excomunión con que la amenazaba el Cardenal”.

(Carta de Monseñor Tissier de 29 de marzo de 2013).




“Hijo, ten cuenta del tiempo,
y huye del mal.
No te avergüences de decir la verdad,
pues se trata de tu alma”.
(Ecl. 4,23)


domingo, 31 de marzo de 2013

FELICES PASCUAS



Por el Padre Castellani

Ninguna otra cosa deseo a mis lectores como don pas­cual, sino la Sabiduría. Este don pascual no es una ópera, sino el regalo que en otro tiempo se hacían los amigos por Pascua. Por la Sabiduría hizo Dios los cielos y la tierra. La Sabiduría asistía al trono de Dios cuando hacía el mundo, y ella jugaba en su presencia con todas las cosas, los formidables juegos del cielo y del infierno, que son más serios aún que el terrible juego de la guerra, y el ardiente juego de la revolución. Dijo el rey Alfonso el Sabio que este mundo si no está mal hecho, por lo menos lo parece. En realidad ahora está mal hecho, está al revés; está desordenado por el Pecado, que es el receso de la Sabiduría. Por falta de Sapiencia el mundo está patas arriba y Dios se está divirtiendo en ponerlo de pie, cueste lo que cueste.
Dice Jules Romains en una de sus novelas (Verdún) esta blasfemia: “El dulce Cristo de los Evangelios ¿no tenía otro modo de enseñar religión al mundo que esta masacre?”. Pues, no señor, no tenía. Y uno de los culpables de eso es usted, judío pérfido...

¡Oh Sapiencia de Dios! ven aprisa ven,
mi nurse y mi novia veraz te he pedido
al Señor en la misa de la fiesta de Santo Tomás.

En tiempo de Santo Tomás había monjes que no hacían más que rezar, cantaban el breviario seis veces al día durante largas horas. Con ellos se educó Santo Tomás en Montecasino. Ahora también los hay, pero la gente cree que son una especie de Open Door, que hay que dejarlos solos, ya que les da por eso. “Déjen­los no más que hagan iglesias —pensaban nuestros padres los liberales— total cuando necesitemos plata les quitamos los conventos y chau”. Pero la gente antigua iba a estos conventos siempre abiertos: y miraba y oía cantar Vísperas y Maitines sin entender gran cosa: y aprendía una gran lección de Sabiduría, la lección de no hacer nada fuera de conocer a Dios. Veía intermi­nablemente esos hombres muertos, inmovilizados, auto­matizados, en cuerpo y alma dedicados a cantar la pala­bra de Dios, porque una palabra no es del todo inteli­gible mientras no se convierta en canto. Y entonces el pueblo que no es zonzo cuando le muestran cosas —aun­que lo es cuando lo emborrachan con palabras- entendía la lección de los Absortos en el Más Allá; que lo más importante de la vida es entender a Dios, mucho más que ganarse la vida; y que hay que cesar a ratos de ganarse la vida y reprimir el trajín de lo tem­poral, para ver si suena allá adentro la Voz antigua y nueva.
Ahora todo se acabó. El pueblo tiene la radio y oye la palabra de Dios, de Jesucristo y del “obispo de los obreros” por boca de Soiza Reilly a través de Radio Belgrano. Entonces, como Dios está de parte de la Sapiencia —que es su Hijo—, enseña la sapiencia a los pueblos como puede, con otro sistema que todos oyen incluso por radio, aunque tiene más de ruido que de canto. ¿Qué creen ustedes que saca Dios de la guerra? ¿Castigar los pecados? Desde luego. Pero ningún sabio castiga sin sacar algo del castigo, dice Santo Tomás de Aquino. Lo único que saca y puede sacar Dios de la guerra es sabiduría para los que queden. Es tan gran­de cosa la sabiduría, que juzga Dios bien empleados los miles de vidas jóvenes tronchadas en flor —¡y qué pérdida de mano de obra para la industria y el comer­cio!— con tal de que un solo joven acrezca un solo grado su conocimiento de lo divino. Para que un solo hombre lo conociese, hizo Dios todas las estrellas; y sería también capaz de deshacerlas, si fuera necesario.
Las admirables costumbres de los viejos pueblos europeos, ese equilibrio vivaz del italiano, esa sensatez recia del español, esos dichos, máximas, lenguajes, mo­dos, normas de vida, rituales, rutinas y hasta supersti­ciones henchidas de luz y de sentido que hoy vamos a desenterrar a las aldeas fueron hechas a fuerza de siglos de lucha, de paciencia, de riesgo, de infatigable enseñanza. Ahora todo eso acabó; no lo salvarán los “folkloristas”. “Et erunt docibiles Dei”. Serán enseñables a Dios. Sólo Dios puede enseñarnos de nuevo. Y para eso debe hacernos primero “docibiles”, es decir, dóciles. La letra con la sangre entra. ¡Cuán gran conciencia está entrando poco a poco en la humanidad de que todos los esfuerzos humanos, aun los mejor intenciona­dos, sin Dios no son más que Cartas del Atlántico!
El mundo está al revés. La Argentina está en el mundo. Por ejemplo, aquí en la Argentina hay maes­tros frívolos, y también escandalosos, que no pueden educar a ningún niño; antes al contrario. Esto es sabi­do desde que yo nací; y también lo saben en La Prensa y La Nación. Hay maestros de los que dijo el Divino Maestro: “Más les valiera que atada al cuello una rue­da molinera, los echaran al mar”. Si una madre adver­tida quiere defender a sus hijos del mal ejemplo, no puede: a causa de la “obligatoriedad escolar”. Para mejor, en la Provincia han suprimido hasta la precaria escapatoria de inscribir al niño, educarlo la madre y dar los exámenes como libre. Pues bien, todo eso: arrancar al niño pobre del hogar para entregarlo a la mala maestra es contra el derecho natural. ¿Han pro­testado alguna vez La Prensa y La Nación, esos “de­fensores de la persona humana”? Jamás. Viene el doc­tor Olmedo y pone en comisión al magisterio a ver si puede mejorarlo un poco; y estos hipócritas ponen el grito en las nubes, porque el doctor Olmedo ha come­tido un sacrilegio. Los 50.000 abribocas que todavía se zampan los editoriales de La Prensa empiezan a decir: “¡Miren lo que hizo Olmedo! ¡Miren lo que hizo Olmedo!” y la gente se conmueve ¡oh, por poco tiempo! A esto lo llamamos nosotros el mundo al revés.
Y así podíamos seguir con los ejemplos hasta la página del extracto de la lotería. Le cuesta a la gente convencerse de que estamos en tiempo no ordinario. Por eso esta semana santa no he hecho más que pedir a Dios la Sabiduría. Europa ha entrado en la prima­vera sangrienta, y la Argentina en el invierno crítico. No nos distraigamos demasiado. Son los deseos de Militis Militorum.

Leonardo Castellani, Cabildo, Buenos Aires, N° 544, 12 de abril de 1944.