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martes, 21 de abril de 2020
viernes, 16 de diciembre de 2016
MÁXIMAS Y ENSEÑANZAS – SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT
“Busco la divina Sabiduría; ayudadme a encontrarla.
Estoy pensando en mis poderosos enemigos; todos los mundanos, que adoran lo
caduco y se deleitan en ello, me desprecian, se burlan de mí y me persiguen;
todo el infierno ha tramado mi perdición, y levantará contra mí por todas
partes a todas las potencias. Y, en medio de todo esto, me siento débil, más
aún, la debilidad personificada; soy ignorante, más aún, la ignorancia misma y
lo demás…que no me atrevo a decir. No cabe duda: solo y miserable como soy,
pereceré si la Santísima Virgen y las almas buenas –las vuestras en particular-
no me sostienen y alcanzan de Dios el don de la palabra o la divina Sabiduria
que remedie todos mis males y sea el arma poderosa contra mis enemigos”.
(Carta circular a los habitantes de Montbernage)
“No abandones tus buenos propósitos a causa de la
contradicción; ésta es la prenda del triunfo futuro. Obra que no sea
contradicha, que no esté marcada con el signo de la cruz, no vale nada delante
de mí y pronto será destruida”.
(Máximas y enseñanzas de la divina Sabiduría)
“Sé que tendréis dificultades para superar. Pero es
preciso que una empresa tan gloriosa para Dios y tan provechosa para el prójimo
se vea sembrada de espinas y cruces. Y, si no arriesgamos nada por Dios, no
haremos nada importante por Él”.
(Carta 27)
“El cielo y la tierra pasarán antes que Dios falte a
su palabra permitiendo que una persona que espera en El perseverantemente vea
frustrada su esperanza”.
(Carta 16)
lunes, 21 de marzo de 2016
PROVERBIOS
Mejor
es ser humillado con los mansos
que
repartir despojos con los soberbios.
Prov. 16, 19
Suscita
pleitos el hombre perverso,
y el
chismoso siembra la discordia entre los príncipes.
Prov. 16,28
El
malvado se deja llevar de lenguas inicuas,
y el
embustero se atempera a los labios mentirosos.
Prov. 17,4
El
malvado busca siempre pendencias,
pero
el ángel cruel será enviado contra él.
Prov. 17,11
Mejor
es encontrarse con una osa,
a quien
robaron los hijos,
que
con un fatuo
presumido
en sus necedades.
Prov. 17,12
La
doctrina del hombre se conoce por la paciencia,
y su
gloria es no hacer caso de las injurias.
Prov. 19,11
El hombre sosegado es superior al valiente,
y
el que es señor de sí
vale más que el conquistador de una ciudad.
Prov. 16, 32.
Es honor del hombre el huir las contiendas,
pero todos los necios se mezclan en los
altercados.
Prov. 20,3
viernes, 14 de agosto de 2015
MANSEDUMBRE DE LA SABIDURÍA
¿Hay alguno entre vosotros sabio y
entendido? Muestre sus obras por la buena conducta con la mansedumbre (que es propia) de la sabiduría. Pero si
tenéis en vuestros corazones amargos celos y espíritu de contienda, no os gloriéis
al menos, ni mintáis contra la verdad. No es ésa la sabiduría que desciende de
lo alto, sino terrena, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contiendas,
allí hay desorden y toda clase de villanía. Mas la sabiduría de lo alto es ante
todo pura, luego pacífica, indulgente, dócil, llena de misericordia y de buenos
frutos, sin parcialidad, sin hipocresía. Fruto de justicia, ella se siembra en
paz, para bien de los que siembran la paz.
Carta del Apóstol Santiago, III, 13-18.
jueves, 16 de julio de 2015
FIESTA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
Yo, como la vid, di
frutos de suave olor; y mis flores son frutos de gloria y de honestidad. Yo soy
la Madre del amor hermoso, y del temor, y de la sabiduría, y de la santa
esperanza. En mí está toda la gracia del camino y de la verdad; en mí, toda
esperanza de vida y de virtud. Venid a mí todos los que me deseáis, y saciaos
de mis frutos; porque mi espíritu es más dulce que la miel, y mi heredad más
suave que la miel y el panal. Mi memoria durará por todas las generaciones de
los siglos. Los que me comen tendrán todavía más hambre, y los que me beban
tendrán todavía más sed. El que me escucha no será confundido; y aquellos que
obran por mí no pecarán. Los que me den a conocer conseguirán la vida eterna.
(Ecles.
24, 23-31)
martes, 17 de septiembre de 2013
CASTIGO DEL ORGULLO
NUEVA FSSPX
“…y quien ama el
peligro perecerá en él”, dice la Sabiduría divina en el
Eclesiastés. Cuando la FSSPX se puso a jugar el juego insensato del diálogo con
los liberales de la iglesia conciliar (“discusiones doctrinales”), se arrimó insensatamente
al peligro, con ínfulas de inmunidad garantizada, y, en algunos, de salvadores
y restauradores de la tradición. Otros seguramente pensando en quemar una etapa
más para un acuerdo suicida con Roma.
El
orgullo farisaico –“a nosotros no nos va a pasar nada, nosotros no somos como
las otras congregaciones, no somos como los de Campos, nosotros somos
superiores”- los hizo caer en la trampa. Y no recordaron las palabras de Sabiduría:
“La
reunión de los soberbios es incorregible;
porque
la planta del pecado
se
arraigará en ellos,
sin
que lo adviertan.
El
corazón del sabio
se
deja conocer en la sabiduría,
y
el oído bien dispuesto
escuchará
a ésta con sumo anhelo.
El
corazón sabio y prudente
se
guardará de pecar;
y
en las obras de justicia prosperará”
(Ecle.
3, 31-32).
La
sabiduría nos aconseja huir del mal:
“¡Dichoso
el hombre
que
no sigue el consejo de los malvados,
ni
pone el pie en el camino de los pecadores,
ni
entre los burladores toma asiento,
mas
tiene su deleite en la Ley del Señor,
y
en ella medita de día y de noche!
(S.
1, 1-2).
Los
resultados de la insensatez de quienes aparecían como los sabios está a la
vista. Damos apenas una muestra de esa inconsecuencia con los buenos principios
recibidos, y la posterior caída:
UNA BRAVATA ORGULLOSA
“De
todos modos, hemos guardado la más completa libertad de expresión, pues no nos
hemos comprometido a otra cosa más que a hablar. En el peor de los casos, que
nos vuelvan a excomulgar. Sacudiremos el polvo de nuestras sandalias y
volveremos a esperar las providenciales indicaciones de Nuestro Señor”.
(Cuarenta años de fidelidad. Carta a nuestros
fieles de la primera hora, por los Padres del Seminario de La Reja.
Enero/Febrero 2009).
Y LA REALIDAD
“Así pues, la Declaración doctrinal [del 15 de abril de 2012] no es
un texto que Monseñor Fellay haya redactado espontáneamente, sino más bien un
documento destinado por él para evitar a la Fraternidad la excomunión con que
la amenazaba el Cardenal”.
(Carta de Monseñor Tissier
de 29 de marzo de 2013).
“Hijo,
ten cuenta del tiempo,
y
huye del mal.
No
te avergüences de decir la verdad,
pues
se trata de tu alma”.
(Ecl.
4,23)
domingo, 31 de marzo de 2013
FELICES PASCUAS
Ninguna otra cosa deseo a mis
lectores como don pascual, sino la Sabiduría. Este don pascual no es una
ópera, sino el regalo que en otro tiempo se hacían los amigos por Pascua. Por
la Sabiduría hizo Dios los cielos y la tierra. La Sabiduría asistía al trono de
Dios cuando hacía el mundo, y ella jugaba en su presencia con todas las cosas,
los formidables juegos del cielo y del infierno, que son más serios aún que el
terrible juego de la guerra, y el ardiente juego de la revolución. Dijo el rey
Alfonso el Sabio que este mundo si no está mal hecho, por lo menos lo parece.
En realidad ahora está mal hecho, está al revés; está desordenado por el
Pecado, que es el receso de la Sabiduría. Por falta de Sapiencia el mundo está
patas arriba y Dios se está divirtiendo en ponerlo de pie, cueste lo que
cueste.
Dice Jules Romains en una de sus
novelas (Verdún) esta blasfemia: “El dulce Cristo de los Evangelios ¿no
tenía otro modo de enseñar religión al mundo que esta masacre?”. Pues, no
señor, no tenía. Y uno de los culpables de eso es usted, judío pérfido...
¡Oh Sapiencia de Dios! ven
aprisa ven,
mi nurse y mi novia veraz te he
pedido
al Señor en la misa de la fiesta
de Santo Tomás.
En tiempo de Santo Tomás había
monjes que no hacían más que rezar, cantaban el breviario seis veces al día
durante largas horas. Con ellos se educó Santo Tomás en Montecasino. Ahora
también los hay, pero la gente cree que son una especie de Open Door, que hay
que dejarlos solos, ya que les da por eso. “Déjenlos no más que hagan iglesias
—pensaban nuestros padres los liberales— total cuando necesitemos plata les
quitamos los conventos y chau”. Pero la gente antigua iba a estos conventos
siempre abiertos: y miraba y oía cantar Vísperas y Maitines sin entender gran
cosa: y aprendía una gran lección de Sabiduría, la lección de no hacer nada
fuera de conocer a Dios. Veía interminablemente esos hombres muertos,
inmovilizados, automatizados, en cuerpo y alma dedicados a cantar la palabra
de Dios, porque una palabra no es del todo inteligible mientras no se
convierta en canto. Y entonces el pueblo que no es zonzo cuando le muestran
cosas —aunque lo es cuando lo emborrachan con palabras- entendía la lección de
los Absortos en el Más Allá; que lo más importante de la vida es entender a
Dios, mucho más que ganarse la vida; y que hay que cesar a ratos de ganarse la
vida y reprimir el trajín de lo temporal, para ver si suena allá adentro la
Voz antigua y nueva.
Ahora todo se acabó. El pueblo
tiene la radio y oye la palabra de Dios, de Jesucristo y del “obispo de los
obreros” por boca de Soiza Reilly a través de Radio Belgrano. Entonces, como
Dios está de parte de la Sapiencia —que es su Hijo—, enseña la sapiencia a los
pueblos como puede, con otro sistema que todos oyen incluso por radio, aunque
tiene más de ruido que de canto. ¿Qué creen ustedes que saca Dios de la guerra?
¿Castigar los pecados? Desde luego. Pero ningún sabio castiga sin sacar algo
del castigo, dice Santo Tomás de Aquino. Lo único que saca y puede sacar Dios
de la guerra es sabiduría para los que queden. Es tan grande cosa la
sabiduría, que juzga Dios bien empleados los miles de vidas jóvenes tronchadas
en flor —¡y qué pérdida de mano de obra para la industria y el comercio!— con
tal de que un solo joven acrezca un solo grado su conocimiento de lo divino.
Para que un solo hombre lo conociese, hizo Dios todas las estrellas; y sería
también capaz de deshacerlas, si fuera necesario.
Las admirables costumbres de los
viejos pueblos europeos, ese equilibrio vivaz del italiano, esa sensatez recia
del español, esos dichos, máximas, lenguajes, modos, normas de vida, rituales,
rutinas y hasta supersticiones henchidas de luz y de sentido que hoy vamos a
desenterrar a las aldeas fueron hechas a fuerza de siglos de lucha, de
paciencia, de riesgo, de infatigable enseñanza. Ahora todo eso acabó; no lo
salvarán los “folkloristas”. “Et erunt docibiles Dei”. Serán enseñables
a Dios. Sólo Dios puede enseñarnos de nuevo. Y para eso debe hacernos primero “docibiles”, es decir, dóciles. La letra con la
sangre entra. ¡Cuán gran conciencia está entrando poco a poco en la humanidad
de que todos los esfuerzos humanos, aun los mejor intencionados, sin Dios no
son más que Cartas del Atlántico!
El mundo está al revés. La
Argentina está en el mundo. Por ejemplo, aquí en la Argentina hay maestros
frívolos, y también escandalosos, que no pueden educar a ningún niño; antes al
contrario. Esto es sabido desde que yo nací; y también lo saben en La Prensa y
La Nación. Hay maestros de los que dijo el Divino Maestro: “Más les valiera
que atada al cuello una rueda molinera, los echaran al mar”. Si una madre
advertida quiere defender a sus hijos del mal ejemplo, no puede: a causa de la
“obligatoriedad escolar”. Para mejor, en la Provincia han suprimido hasta la
precaria escapatoria de inscribir al niño, educarlo la madre y dar los exámenes
como libre. Pues bien, todo eso: arrancar al niño pobre del hogar para
entregarlo a la mala maestra es contra el derecho natural. ¿Han protestado
alguna vez La Prensa y La Nación, esos “defensores de la persona humana”?
Jamás. Viene el doctor Olmedo y pone en comisión al magisterio a ver si puede
mejorarlo un poco; y estos hipócritas ponen el grito en las nubes, porque el
doctor Olmedo ha cometido un sacrilegio. Los 50.000 abribocas que todavía se zampan los editoriales de La
Prensa empiezan a decir: “¡Miren lo que hizo Olmedo! ¡Miren lo que hizo
Olmedo!” y la gente se conmueve ¡oh, por poco tiempo! A esto lo llamamos
nosotros el mundo al revés.
Y así podíamos seguir con los
ejemplos hasta la página del extracto de la lotería. Le cuesta a la gente
convencerse de que estamos en tiempo no ordinario. Por eso esta semana santa no
he hecho más que pedir a Dios la Sabiduría. Europa ha entrado en la primavera
sangrienta, y la Argentina en el invierno crítico. No nos distraigamos
demasiado. Son los deseos de Militis Militorum.
Leonardo Castellani, Cabildo, Buenos Aires, N° 544, 12 de abril de 1944.
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