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miércoles, 16 de diciembre de 2015

UN SIMIO EN SAN PEDRO






El 8 de diciembre pasado tuvo lugar en Roma un detestable sacrilegio a la basílica de San Pedro, el que fue placenteramente contemplado por el papa Francisco desde la ventana de sus aposentos, y al que en nuestro país no le dimos, me parece, la importancia simbólica que tuvo. Pueden ver el espectáculo aquí. 
Todas las profecías sobre los últimos tiempos y sobre los falsos profetas que lo poblarán hablan de las asombrosas magias que éstos serán capaces de hacer a fin de encandilar a las multitudes. Y el espectáculo de luz y sonido que se vio era mágico: parecía que realmente la basílica se poblaba de enormes bestias salvajes y se inundaba por oceánicas corrientes de agua.
Nuestros amigos italianos, particularmente dotados de sensibilidad para estos temas, han reaccionado con firmeza y claridad frente a tamaña profanación. Les dejo la traducción de los párrafos más sobresalientes de los artículos de Roberto De Mattei, Antonio Socci y Alessandro Gnochi:


Durante el show, pagado por el Banco Mundial, las imágenes de gigantescos leones, tigres y leopardos se superpusieron a San Pedro, que se levanta justamente sobre las ruinas del circo de Nerón, donde las bestias salvajes devoraban a los cristianos. Gracias al juego de luces, la basílica parecía derrumbarse, disolverse y sumergirse en el agua, mientras sobre su fachada aparecían peces payaso y tortugas marinas, casi evocando la liquefacción de las estructuras de la Iglesia, privadas de cualquier elemento sólido. Una enorme lechuza y extraños pájaros volaban sobre la cúpula, mientras monjes budistas marchando parecían indicar un camino de salvación alternativo al cristianismo. Ningún símbolo religioso, ninguna referencia al cristianismo, la Iglesia cedía el paso a la naturaleza soberana.

Cuando hace cincuenta años se concluía el Concilio Vaticano II, el tema dominante de ese hecho histórico parecía ser un cierto “culto del hombre”, encerrado en la fórmulahumanismo integral de Jacques Maritain. El libro del filósofo francés que lleva ese título es de 1936, pero su influencia se da sobre todo cuando uno de sus más entusiastas lectores, Juan Bautista Montini, convertido en Papa con el nombre de Pablo VI, quiso hacerlo una brújula de su pontificado. El 7 de diciembre de 1965, en el homilía de la Misa, Pablo VI recordó que en el Vaticano II se había producido el encuentro “entre la religión del Dios que se ha hecho hombre” y la “religión (porque eso es) del hombre que se hace Dios”.

Cincuenta años después, asistimos al pasaje del humanismo integral a la ecología integral, de la Carta de los derechos del hombre a la de los derechos de la Naturaleza. En el siglo XVI, el humanismo había rechazado la civilización cristiana medieval en nombre del antropocentrismo. El intento de construir la ciudad del hombre sobre las ruinas de la ciudad de Dios falló trágicamente en el Novecientos, y de nada sirvieron los intentos de cristianizar el antropocentrismo bajo el nombre de humanismo integral. A la religión del hombre se la sustituye por la de la tierra; al antropocentrismo, criticado por sus “desvíos”, se lo sustituye por una nueva visión eco-céntrica. La teoría del género, que disuelve toda identidad y toda esencia, se inserta en esta perspectiva panteísta e igualitaria. (Roberto de Mattei).


“Un espectáculo inconcebible en la plaza de San Pedro; una afrenta a la basílica símbolo de la catolicidad”, escribía Riccardo Cascioli, director del diario católico online Nueva brújula cotidiana.

jueves, 17 de septiembre de 2015

CISMA INMINENTE








"Sor Lucía, la vidente de Fátima, dice un día al Card, Caffarra: “Padre, vendrá un momento en el que la batalla decisiva de Satanás con Cristo será el matrimonio y la familia”. Henos aquí. Si es el tiempo del “obispo vestido de blanco” serán dolores para todos (¿recuerdan la visión de la ciudad en ruinas?)"


Después de 2000 años el divorcio es impuesto en la iglesia. Y el cisma se hace más inminente


Por Antonio Socci 

Fuente

“Newsweek” ha puesto en portada a Bergoglio y este título: “¿El papa es católico?”. Subtítulo: “Naturalmente que sí. Pero no lo dirías de acuerdo con lo que se lee en la prensa”.

En efecto es lícita la pregunta, visto que el papa argentino va a rezar a la mezquita y declara en entrevista a Scalfari: “no existe un Dios católico”. 

Al interior de la Iglesia la preocupación se ha agigantado después del 8 de septiembre pasado. De hecho con los dos Motu Proprio sobre la nulidad matrimonial, tenemos un acto oficial del magisterio de Bergoglio donde –según opiniones acreditadas – se sale de las vías instituyendo una suerte de “divorcio católico”.

Algo que significaría la negación del mandamiento de Cristo sobre la indisolubilidad del matrimonio y la anulación de dos mil años de magisterio de la Iglesia.

Para entender la gravedad del asunto baste decir que la Iglesia ha sufrido un cisma gravísimo en el siglo XVI, perdiendo a la Inglaterra entera, el cisma anglicano, sólo porque el papa no reconoció un sólo divorcio, aquel de Enrique VIII, basado en una infundada razón de nulidad del primer matrimonio.

¿El Motu proprio bergogliano podría provocar un nuevo cisma?

Puede ser. Por lo demás si el mismo Cardenal Müller, jefe del ex Santo Oficio, en años pasados, ha hablado de un cisma posible en referencia al Sínodo, con mayor razón es de temerse después del 8 de septiembre.

Ya han sido señaladas, en los días pasados, disputas muy ruidosas en Santa Marta con algún importante cardenal. Y el Sínodo se anuncia explosivo.

Bergoglio, en desafío a la Colegiata que proclama en palabras, ha decidido todo antes del Sinodo convocado precisamente bajo este argumento.

Y no por dar efecto a cuanto pedido de los obispos en octubre de 2014, porque la Comisión que ha elaborado el Motu proprio ha sido instituída por él, con aquel mandato, apenas dos meses antes, el 27 de agosto de 2014.

¿En la práctica porque el Motu proprio desde el punto de vista católico será impugnado?

Ante todo – explica el profesor De Mattei – el conjunto de las reformas (aparentemente de facilitación y agilización) van en el sentido opuesto a aquel siempre recorrido por la Iglesia. Es un total vuelco de perspectiva: no más la defensa del sacramento antes que todo (por la salvación de las almas), sino ante todo la facilidad y la velocidad de la obtención de la nulidad.

Baste pensar en la abolición de la doble sentencia. Escribe De Mattei: “el Cardenal Burke ha recordado cómo existe a propósito de ésto una catastrófica experiencia. En los Estados Unidos, de julio de 1971 a noviembre de 1983, entraron en vigor las así llamadas ‘Provisional Norms’ (Normas Provisionales) que eliminaron de facto la obligatoriedad de la doble sentencia conforme. El resultado fue que la Conferencia Episcopal no negó una sóla petición de dispensa entre los cientos de miles recibidas y en la percepción común el proceso comenzó a ser llamado ‘el divorcio católico’.”

Por otra parte cualquiera que sea el objetivo de esta reforma lo ha proclamado abiertamente Mons. Pinto, decano de la Rota romana y presidente de la Comisión que ha dado a luz al Motu proprio. Ha escrito en el Osservatore romano que el papa Bergoglio pide “a los obispos una verdadera y propia ‘conversión’, un cambio de mentalidad que los convenza a seguir la invitación de Cristo”.

jueves, 4 de septiembre de 2014

LUCÍA DE FÁTIMA: DAN A CONOCER TERRIBLE REVELACIÓN




El escritor y periodista católico Antonio Socci, en un artículo de 17 de agosto, informa que el Carmelo de Coimbra ha publicado recientemente una biografía de Sor Lucía de Fátima; obra que contiene "preciosos documentos inéditos", entre ellos, el siguiente relato de una revelación hasta ahora desconocida:

(...) hacia las 4 de la tarde del día 3 de enero de 1944, en la capilla del convento, Lucía pide a Jesús hacerle conocer su voluntad: (...) “he sentido el espíritu inundado por un misterio de luz que es Dios y en Él he visto y oído: la punta de la lanza como llama que se desprende, toca el eje de la Tierra. Ella se estremece: montañas, ciudades, pueblos y aldeas con sus habitantes son sepultados. El mar, los ríos y las nubes salen de sus límites, desbordándose, inundando y arrastrando en un torbellino, casas y gentes en un número que no se puede contar, es la purificación del mundo, por el pecado en el cual está inmerso. El odio, la ambición, provocan la guerra destructora. 
Después sentí en el palpitar acelerado del corazón y en mi espíritu una voz suave que decía: ‘En el tiempo, una sola fe, un solo bautismo, una sola Iglesia, Santa, Católica, Apostólica. En la eternidad, ¡el Cielo!’

Es razonable pensar que esa "guerra destructora" sea una en particular que tendrá lugar inmediatamente antes de la profetizada catástrofe global. Quizá se trate de una guerra mundial o europea que podría comenzar el año 2017 (leer estos documentos: 1, 2 y 3) y que pudiera tener su origen en el conflicto que "el odio y la ambición" de la apóstata Unión Europea, EE.UU. y los oscuros poderes mundialistas han iniciado en Ucrania.

La descripción del futuro cataclismo es congruente con el secreto de La Salette y con diversos pasajes bíblicos, como por ejemplo éstos:

El Señor se vestirá de su ira como de una armadura, y se armará de la creación para castigar a sus enemigos; (...) se hará una aguda lanza de su ira inflexible y el universo combatirá a su lado contra los insensatos. Desde las nubes saldrán certeros relámpagos y rayos, como de un arco bien templado, y volarán hacia el blanco; y con furor saldrá el granizo disparado como piedras. Las olas del mar se embravecerán contra ellos y los ríos inundarán impetuosamente la tierra; un torbellino poderoso se levantará y los barrerá un huracán. Por su iniquidad convertirá toda la tierra en un desierto y por su maldad caerán los tronos de los poderosos (Sabiduría 5, 18 - 23).

¿Y quién es el que entiende sus caminos? ¿Y aquella horrorosa tormenta que jamás habrán visto ojos humanos? (Eclesiástico 16, 21).
Haré que los hombres sean más escasos que el oro fino, y más raros que el oro de Ofir. Desconcertaré a más de esto el cielo, y se moverá de sus quicios la tierra; por cuanto está airado el Señor de los ejércitos, y porque es el día de su ira y de su furor (Isaías 13, 12 - 13).