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lunes, 28 de agosto de 2017
viernes, 24 de marzo de 2017
BLASFEMIAS Y PROFANACIONES, REALIZADAS, CONSENTIDAS, TOLERADAS O INDUCIDAS POR LA IGLESIA CONCILIAR DE LOS ANTICRISTOS
PROFANAN
LA BASÍLICA DE SAN PEDRO CON UNA CEREMONIA ANGLICANA, COMO PARTE DE LOS
FESTEJOS POR EL CUARTO ANIVERSARIO DEL ABOMINABLE PONTIFICADO DE FRANCISCO
Se
consumó escandalosa ceremonia anglicana en el Vaticano.
domingo, 19 de julio de 2015
LA GRAN BLASFEMIA
Momento
en que el blasfemo Francisco ofende a la Sma. Virgen, colocando a la imagen de
la Virgen de Copacabana las condecoraciones recibidas (con el símbolo comunista) gustosamente por parte del
marxista Evo Morales.
Oración
de Francisco al hacer esta entrega (el texto entre paréntesis es nuestro):
“El
Señor Presidente de la Nación en un gesto de calidez ha tenido la delicadeza (sic) de ofrecerme dos condecoraciones
en nombre del pueblo boliviano. Agradezco el cariño del pueblo boliviano y
agradezco esta fineza (sic), esta
delicadeza (sic) del Señor Presidente
y quisiera dejar estas dos condecoraciones a la Patrona de Bolivia, a la Madre
de esta noble Nación para que Ella se acuerde siempre de su pueblo y también
desde Bolivia, desde su Santuario, donde quisiera que estuvieran, se acuerde
del Sucesor de Pedro y de toda la Iglesia, y desde Bolivia la cuide.
Madre
del Salvador y Madre nuestra, tu, Reina de Bolivia, desde la altura de tu
Santuario en Copacabana, atiendes a las súplicas y a las necesidades de tus
hijos, especialmente de los más pobres y abandonados, y los proteges.
Recibe
como obsequio del corazón de Bolivia y de mi afecto filial los símbolos del
cariño (¡sic! La hoz y el martillo son un
símbolo de odio) y de la cercanía que –en nombre del Pueblo boliviano– me
ha entregado con afecto cordial (sic)
y generoso el Señor Presidente Evo
Morales Ayma, en ocasión de este Viaje Apostólico, que he confiado a tu
solicita intercesión.
Te
ruego que estos reconocimientos, que dejo aquí en Bolivia a tus pies, y que
recuerdan la nobleza del vuelo del Condor en los cielos de los Andes y el
conmemorado sacrificio (¡sic! Fue un
marxista que alentó la guerrilla: “Quien ama el peligro, perecerá en él”) del
Padre Luis Espinal, S.I., sean emblemas del amor perenne y de la perseverante
gratitud del Pueblo boliviano a tu solicita y fuerte ternura (¡una burla! ¿Cómo se relacionan el odio
comunista y ateo con “solicita y fuerte ternura” de la Virgen?).
En
este momento pongo en tu corazón mis oraciones por todas las peticiones de tus
hijos, que he recibido en estos días (¡renuncia!
¡hazte “papa emérito”! ¡vuélvete al lugar de donde saliste! ¡conviértete!): te suplico que
les escuches; concede a ellos tu aliento y tu protección, y manifiesta a toda
Bolivia tu ternura de mujer y Madre de Dios, que vive y reina por los siglos de
los siglos. Amén.
jueves, 9 de julio de 2015
BLASFEMIA
Francisco recibe en
Bolivia, de parte de su presidente Evo Morales, una cruz formada con la hoz y
el martillo, símbolo comunista.
Imagen vista en Non
Possumus.
jueves, 15 de enero de 2015
“ESCARMENTAD LOS QUE GOBERNÁIS LA TIERRA”
¿Por
qué se alborotan las gentes,
y
los pueblos meditan proyectos vanos?
Álzanse
los reyes de la tierra
y los príncipes conspiran de consuno
contra
el Señor y contra su Cristo:
“¡Rompamos
sus cadenas,
y
arrojemos de nosotros sus lazos!”
El
que mora en los cielos se ríe,
el
Señor se mofa de ellos.
Entonces
les habla con su ira,
y
con su furor los aterra:
“¡Mas
Yo he constituido a mi Rey
sobre
Sión, mi monte Santo!”
Promulgaré
el decreto del Señor:
Díjome
el Señor: “Mi Hijo eres Tú: Yo te he engendrado hoy.
Pídeme
y te daré las gentes en herencia,
y
en posesión tuya los límites de la tierra.
Las
regirás con vara de hierro,
cual
vaso de alfarero las quebrarás.”
Ahora,
pues, reyes, entended,
escarmentad
los que gobernáis la tierra.
Servid
al Señor con temor y aclamadlo;
con
temblor prestadle vasallaje,
no
se irrite y perezcáis en el camino,
cuando
pronto se encienda su ira:
¡Dichosos
todos los que se acogen a Él!
Salmo
2
Entendedlo,
necios del pueblo,
e
insensatos, ¿cuándo tendréis cordura?
El
que plantó el oído ¿no ha de oír?
O
el que formó el ojo, ¿no ha de ver?
El
que educa a los pueblos, ¿no habrá de castigar
el
que enseña a los hombres la ciencia?
El
Señor conoce los pensamientos de los hombres,
que
son vanos.
Dichoso
el varón a quien Tú enseñas, Señor,
e
instruyes con tu ley,
para
darle descanso tras los días aciagos,
mientras
al impío se le cava la fosa.
Que
no rechazará el Señor a su pueblo,
ni
abandonará su heredad;
Sino
que volverá a justicia el juicio,
y
la seguirán todos los rectos de corazón
(Del
Salmo 93)
sábado, 10 de enero de 2015
LIBERTAD DE IMPRENTA
de la Carta
Encíclica
Mirari vos
de
S.S. Gregorio XVI
sobre
los errores modernos
1.8.
Libertad de imprenta
11. Debemos también tratar en este lugar
de la libertad de imprenta, nunca suficientemente condenada, si por tal se
entiende el derecho de dar a la luz pública toda clase de escritos; libertad,
por muchos deseada y promovida. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al
considerar qué monstruos de doctrina, o mejor dicho, qué sinnúmero de errores
nos rodea, diseminándose por todas partes, en innumerables libros, folletos y
artículos que, si son insignificantes por su extensión, no lo son ciertamente
por la malicia que encierran; y de todos ellos sale la maldición que vemos con
honda pena esparcirse sobre la tierra. Hay, sin embargo, ¡oh dolor!, quienes
llevan su osadía a tal grado que aseguran, con insistencia, que este aluvión de
errores esparcido por todas partes está compensado por algún que otro libro,
que en medio de tantos errores se publica para defender la causa de la religión.
Es de todo punto ilícito, condenado además por todo derecho, hacer un mal
cierto y mayor a sabiendas, porque haya esperanza de un pequeño bien que de
aquel resulte.
¿Por ventura dirá alguno que se pueden y
deben esparcir libremente activos venenos, venderlos públicamente y darlos a
beber, porque alguna vez ocurre que el que los usa haya sido arrebatado a la
muerte?
12. Enteramente distinta fue siempre la
disciplina de la Iglesia en perseguir la publicación de los malos libros, ya
desde el tiempo de los Apóstoles: ellos mismos quemaron públicamente un gran número
de libros 23) . Basta leer las leyes que sobre este punto dio el Concilio V de Letrán
y la Constitución que fue publicada después por León X, de f. r., a fin de
impedir que lo inventado para el aumento de la fe y propagación de las buenas
artes, se emplee con una finalidad contraria, ocasionando daño a los fieles 24)
. A esto atendieron los Padres de Trento, que, para poner remedio a tanto mal,
publicaron el salubérrimo decreto para hacer un Índice de todos aquellos
libros, que, por su mala doctrina, deben ser prohibidos 25) . Hay que luchar
valientemente, dice Nuestro predecesor Clemente XIII, de p. m., hay que luchar
con todas nuestras fuerzas, según lo exige asunto tan grave, para exterminar la
mortífera plaga de tales libros; pues existirá materia para el error, mientras
no perezcan en el fuego esos instrumentos de maldad 26). Colijan, por tanto, de
la constante solicitud que mostró siempre esta Sede Apostólica en condenar los
libros sospechosos y dañinos, arrancándolos de sus manos, cuán enteramente
falsa, temeraria, injuriosa a la Santa Sede y fecunda en gravísimos males para
el pueblo cristiano es la doctrina de quienes, no contentos con rechazar tal censura
de libros como demasiado grave y onerosa, llegan al extremo de afirmar que se
opone a los principios de la recta justicia, y niegan a la Iglesia el derecho
de decretarla y ejercitarla.
23)Act.
19.
24)Act.
Conc. Later. V. sess. 10; y Const. Alexand. VI Inter
multiplices.
25)Conc. Trid. sess. 18 y 25.
26)Enc. Christianae
25 nov. 1766, sobre libros prohibidosviernes, 9 de enero de 2015
“NO SOMOS CHARLIE HEBDO” PERO LO PARECEN
Así titulan algunos sitios y blogs
católicos un artículo: “No somos Charlie
Hebdo” para declararse contrarios a las personas que salieron a la calle
a manifestarse con carteles que decían “Je
suis Charlie” en apoyo de la siniestrada revista francesa. Con este título
de “No somos…”, etc. quieren manifestar que se oponen a la práctica aberrante
de la blasfemia que acostumbra hacer el magazine “satírico” francés,
recientemente víctima de un atentado terrorista. Bien, dicen tal cosa y, a
continuación, ¿qué hacen? A continuación…hacen lo mismo que hizo “Charlie Hebdo”.
A continuación publican –y en tamaño
bien grande- las imágenes repugnantes con que la revista maldita blasfema de la
Santísima Trinidad y ofende gravemente a los católicos. Claro, lo hacen como
para que “se vea” la clase de cosas que publicaba hasta ahora el pasquín
atacado por supuestos musulmanes. Pero es absolutamente indignante y aberrante
que encima de que aquel engendro del demonio las hiciera públicas, ahora
también se publiciten y se dé mayor difusión desde algunos sitios que se dicen
católicos a unas imágenes que ni nos animamos a describir. ¿No les bastaba con
que esas imágenes ya hubieran circulado públicamente, como para darle ahora más
cuerda? Si alguien trucara una foto de su padre o de su madre o los
caricaturizara en poses sodomíticas, estos redactores y periodistas católicos, ¿la
darían a conocer a todo el mundo a través de sus pantallas? ¿O más bien
evitarían por todos los medios que se difundieran? Pues algo muchísimo más
grave es lo que se está mostrando en una ilustración satírica, algo monstruoso contra
Dios, y que lo único que puede hacerse es simplemente y como mucho contarlo sin
siquiera tener que dar todos los detalles. Bastará esto –y si quieren podrán
mostrar otras ilustraciones menos escandalosas y agresivas- para dar a entender
la clase de publicación de que se trata. Pero publicando las imágenes que han
publicado sólo logran escandalizar a los católicos que tienen sentido de la
pureza extrema con que hay que referirse a Dios y sentido del pudor en su propia
conducta, permitiendo además que esas imágenes sean levantadas por otros sitios
y blogs y así sean difundidas hasta el infinito por la inmensidad de la
internet. Señores, la escabrosidad pornográfica no requiere ser mostrada en sus
pantallas para que se la condene. Las blasfemias e insultos al Nombre de Dios y
la Virgen María no necesitan ser repetidas en sus artículos para que se
comprenda cuán graves son. Un tribunal competente puede inquirir la exactitud
de las citas blasfemas para juzgar y condenar tal acto, pero cuando un medio de
prensa se ocupa de multiplicar tales inmundicias lo único que hace es extender
la vida de aquello que debe ser cortado y censurado en el acto, porque ofende a
Dios y porque puede ser objeto ya de escándalo de las almas limpias, ya de
objeto de mal uso por las almas impías.
Otro sitio web, que no es como algunos
de los que aquí hacemos referencia ni “tradicionalista” ni “nacionalista”, sino
más bien “conciliar”, llamado "Infovaticana", también cae en lo aberrante, por ejemplo
cuando dice lo siguiente:
"La
Santísima Trinidad y el Arzobispo de París también fueron objeto de
las burlas de ‘Charlie Hebdo’ pero la fe Católica, a diferencia del Islam,
enseña el perdón a los que nos ofenden, y la Caridad está en el centro del
mensaje cristiano.
El
Arzobispo de París, el Cardenal André Vingt Trois, fue objeto de la sátira de
los humoristas de la revista ‘Charlie Hebdo’ pero su respuesta siempre fue el
silencio.
En una
portada de contenido blasfemo, los dibujantes hablaban de que el Cardenal de
París “tiene tres papás”, ilustrando la Santísima Trinidad en una imagen para
olvidar en la que respondían a la Iglesia por oponerse al mal llamado
matrimonio homosexual.
Desde la óptica cristiana la violencia es siempre
inaceptable, y el asesinato un crimen diabólico. Sólo Dios es dueño de la vida
y de la muerte. Matar en nombre de Dios nunca es lícito, sino que es una
blasfemia contra el mismo Dios, que es Amor.
Veamos: dicen, estos que pasan por ser de la “línea-media”
española, “ilustrando la Santísima Trinidad en una imagen para olvidar”, ¿y qué hacen a continuación con la “imagen
para olvidar”? La publican. O sea que si era para olvidar, ahora la quieren
hacer recordar, ¡Entonces no era para olvidar!
Y respecto del “perdón” del Cardenal Ving-Trois ,
afirmamos lo siguiente:
“Si soportar las injurias que nos alcanzan
personalmente (y respetar a las personas que las profieren) es un acto
virtuoso, soportar las que atañen a Dios es el colmo de la impiedad” (Santo
Tomás de Aquino). (Cita)
Y el ataque de la revista
fue directamente contra la Santísima Trinidad. La actitud del cardenal fue el
colmo de la impiedad. Claro que tratándose del judaizante Cardenal Ving-Trois,
no podía esperarse otro gesto. Y ahora ese señor se muestra “horrorizado” por
los periodistas asesinados. Como los infames de “Infovaticana” que afirman que “Desde la
óptica cristiana la violencia es siempre inaceptable” y justo
debajo exhiben una imagen blasfema de la Santísima Trinidad, que de tan
horrorosa ni nos detenemos a ver en todos sus detalles. ¿Esa violencia sí es
aceptable? Y dicen , debajo de esta hiriente imagen, lo siguiente, a manera de
burla: “Tras el ataque de
hoy en las oficinas de Charlie Hebdo, el cardenal André Vingt-Trois, arzobispo
de París, expresó su horror y su profunda compasión por las familias y amigos
de las víctimas. Con los católicos de París, condenó este acto de barbarie y
llamó más que nunca a trabajar para construir relaciones de paz y respeto mutuo
en nuestra sociedad”.
Este acto de barbarie periodística cometida
por muchos que como perfectos liberales abrazan los principios pero se
horrorizan de las consecuencias, lejos de ayudar a construir relaciones de paz y respeto mutuo en nuestra sociedad, contribuye
a apresurar el castigo que Dios envía cuando el hombre no adora ya a Dios, sino
a sí mismo o a cualquiera de sus ídolos, llámense estos la Libertad, la Nación,
el Hombre.
NADIE SE BURLA DE DIOS - CHARLIE HEBDO
FUENTE
El último número de la revista Charlie Hebdo fue un especial de « Navidad »… no nos atrevemos a mostrar la portada pues es demasiado escandalosa, abominable y repugnante… he aquí un resumen:
El último número de la revista Charlie Hebdo fue un especial de « Navidad »… no nos atrevemos a mostrar la portada pues es demasiado escandalosa, abominable y repugnante… he aquí un resumen:
La verdadera historia del Niño Jesus, Charlie Hebdo
de noviembre/diciembre:
Lo que su cura jamás se ha atrevido a contarles, ha
sido revelado finalmente en este nuevo Evangelio según Riss. Pues, ¿sabía usted
que el Niño Jesús fue un hijo del pecado, terror de los dragones, curandero de
arenero, asesino de niños, hacedor de ciegos, niño-rey hiperactivo, verdugo de
sus maestros y aprendiz de profeta? Riss nos cuenta –de acuerdo a los
Evangelios llamados apócrifos, descartados durante mucho tiempo por los guardianes
del dogma- una hilarante historia, sorprendente, muy diferente de la que
conocemos. Pero no menos seria. Pues los escritos cristianos de los orígenes no
escatimaron invención, fantasía heroica, novela rosa y novela negra, es decir
sadomasoquista, gore, trash, aunque los obstaculizadores de la fantasía que
rondan la Iglesia católica romana terminaron por tratarlos de herejes. Pero muy
tarde. He aquí, estimada grey, para su edificación, la verdadera historia del
Niño Jesús.
De Dios y de Su Santísima Madre nadie se burla…
Extractos del Catecismo de Perseverancia de Monseñor Gaume:
“Este Atila del Oriente, enviado de Dios para
castigar a los pueblos culpables de ingratitud y revuelta en contra del Cordero
dominador del mundo, nació en los desiertos de Arabia”.
“Sin embargo, nadie resistía a sus armas. Ellos
impulsaron sus conquistas desde África. Parecían una corriente desbordada que
arrasaba y hacía estragos; o mejor: los Musulmanes eran, como las hordas de
Atila, un flagelo del Cielo enviado para castigar a los pueblos culpables”.
“Los Mahometanos, llamados por Dios para
castigar las naciones culpables, redujeron a servidumbre todas las provincias
de Oriente que habían abrazado la herejía”
Hemos sido prevenidos.
DE LA BLASFEMIA - POR SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO
Cum ergo videritis abominationem
desolationis.
Cuando veréis la abominación desoladora.
(Matth. XXIV. 15)
Dios abomina todos los pecados; pero,
especialmente, el de la blasfemia; porque, aunque todos ofenden a Dios, y ceden
en deshonra del Señor, como dice el Apóstol: Per prœvaricationem legis Deus
inhonoras. (Rom. II, 23). Sin embargo, si bien los demás pecados le
deshonran indirectamente, quebrantando su ley, la blasfemia le deshonra
directamente, maldiciendo su santo nombre. Nihil ita exacerbat Deum, sicut
quando nomen ejus blasphematur. Permitidme, pues, amados cristianos, que
os haga ver en este día:
Punto 1. CUAN GRANDE ES EL PECADO
DE LA BLASFEMIA.
Punto2. CON CUÁNTO RIGOR LE CASTIGA
EL SEÑOR.
Punto 1
CUAN GRANDE PECADO ES LA BLASFEMIA
1. ¿Qué cosa es
blasfemia? Es un dicho injurioso a Dios: Est contumeliosa in Deum
locutio; así la definen los doctores. ¡Pero Dios mío! ¿Con quién se las ha
el hombre cuando blasfema? Se la ha directamente con el mismo Dios: Contra
Omnipotentem roboratus est. (Job. XV, 25). Y ¿cómo, -dice San Efrén-
no temes, ¡oh blasfemo! que baje el fuego del Cielo y te devore? ¿Que se abra
bajo tus plantas la tierra y se te trague? Los demonios tiemblan al oír el
nombre de Cristo, exclama San Gregorio Nacianceno, y ¿cómo no temblamos
nosotros de injuriarle? El vengativo se las ha con un igual suyo; más el que
blasfema, quiere vengarse de Dios mismo, que hace o permite aquella cosa que
disgusta al hombre blasfemo. Hay una gran diferencia ente ofender al retrato
del rey y ofender a su misma persona. El que ofende al hombre, ofende a la
imagen de Dios; pero el blasfemo ofende al mismo Dios, dice San Atanasio: Qui
blasphemat, contra ipsam Deidate agit. El que quebranta la ley del rey,
peca; pero el que ofende a la misma persona del rey, comete delito de lesa
majestad, que es castigado con mayores castigos, y no puede ser indultado. ¿Qué
diremos, pues, del blasfemo, que injuria a la majestad divina? Decía en su
cántico Ana la profetisa: Si un hombre peca contra otro, se puede alcanzar de
Dios el perdón, más si peca contra Dios, ¿quién rogará por él? (I. Reg. II,
25). Con efecto, es tan enorme el pecado de blasfemia, que parece que ni los
mismos santos están dispuestos a interceder a favor de un blasfemo.
2. Además: las bocas
sacrílegas blasfeman contra un Dios que las sostiene. Con razón exclama San
Juan Crisóstomo: Tu Deo benefacienti tibi, et tui curam agenti
maledicis? ¿Tú te atreves a maldecir a Dios, que te llenó de
beneficios y te conserva? Señal es que ya está uno de tus pies en el Infierno,
y que si Dios no te conservase la vida por su divina misericordia, estarías ya
condenado para siempre; y en lugar de darle gracias, le maldices al propio
tiempo que Él te está llenando de beneficios. De esto se queja por David (Psal.
LIV, 13), diciendo: En verdad, que si me hubiese llenado de maldiciones un
enemigo mío, hubieralo sufrido con paciencia; pero tú me maldices al mismo
tiempo que yo te estoy bendiciendo. ¡Oh lengua diabólica! exclama San Bernardo
de Sena, ¿qué cosa te irrita hasta el punto de blasfemar de tu Dios, que
te creó y redimió con su sangre? Algunos blasfeman hasta de Jesucristo, que
murió por su amor en una cruz; siendo así que, aunque
no estuviésemos condenados a morir, deberíamos desear morir por amor
a Jesucristo, para mostrar, de algún modo, nuestro agradecimiento a un Dios que
dio su vida por nosotros. Digo de algún modo, porque no hay comparación
entre la muerte de una vil criatura y la de un Dios; y, sin embargo, tú,
pecador, tú, blasfemo, en lugar de amarle y bendecirle, le maldices, como dice
San Agustín: Los judíos azotaron a Jesucristo, pero no le azotan menos los
malos cristianos con sus blasfemias. Otros han blasfemado contra la Santísima
Virgen María, Madre de Dios, que tanto nos ama, y que siempre está rogando por
nosotros: sin embargo, alguno de esos hombres malvados han sido castigados
terriblemente por Dios. Refiere Surio (en el día 7 de agosto) que un impío
blasfemó de la Virgen, y en seguida hirió con un puñal su santísima imagen que
estaba en una iglesia; pero, al punto que salió de allí, cayó un rayo y le
redujo a cenizas. El infame Nestorio, que había blasfemado también y movido a
otros a blasfemar de María santísima, diciendo que no era verdadera Madre de
Dios, murió desesperado con la lengua comida de gusanos.
3. Quis loquitur
blasphemias? (Luc. V, 21). Y ¿quién es el blasfemo? Un cristiano, uno
que ha recibido el santo Bautismo, por el cual quedó consagrada su lengua. Se
pone dice un santo doctor, sal bendecida en la lengua del que va a ser
bautizado, para que la legua del cristiano quede consagrada y se acostumbre a
bendecir a Dios. Y ¿es posible, que esta misma lengua se convierta después en
una espada que traspase el corazón de Dios? pregunta San Bernardino: Lingua
blasphemantis efficitur quasi gladius cor Dei penetrans? (Tom. 4 ser. 33). Luego
añade el mismo Santo, que ningún pecado contiene tanta malicia como la
blasfemia. Y antes que él lo dijo San Juan Crisóstomo con distintas palabras: Nullem
hoc peccato deterius, nam in eo accesio est omnium malorum et omne supplicium.
Del mismo modo se explicó San Jerónimo, diciendo que: Cualquier otro pecado es
leve, comparado con la blasfemia. Y aquí debemos advertir, que la blasfemia
contra los santos y los cosas santas, como la misa, los sacramentos, los
misterios, etc., son de la misma especie que las blasfemias contra Dios, que es
la fuente de la santidad.
4. Decimos, pues, con
San Jerónimo, que la blasfemia es un pecado más grave que el hurto y que el adulterio,
porque como todos los otros pecados como dice San Bernardino, dimanan, o de la
fragilidad, o de la ignorancia; pero el pecado de la blasfemia proviene de la propia
malicia. Porque, en efecto procede de una mala voluntad y de cierto odio
concebido contra Dios; y así, el blasfemo se hace semejante a los réprobos, los
cuales, como dice Santo Tomás, no blasfeman con la boca, porque no tienen
cuerpo; pero blasfeman con el corazón, maldiciendo la divina justicia que los
castiga. Y añade el santo Doctor: que es creíble, que después de la
resurrección, así como los Santos en el Cielo alabarán a Dios también con la
voz, así los réprobos en el Infierno le blasfemarán igualmente con ella. Con
razón, pues, llama un autor a la blasfemia, lenguaje del Infierno, diciendo
que: el demonio habla por la boca de los blasfemos, así como Dios habla por la
boca de los santos. Cuando San Pedro negaba a Jesucristo en el palacio de
Caifás, jurando que no le conocía, le dijeron los judíos que su acento
descubría que era discípulo suyo, porque pronunciaba lo mismo que su Maestro.
(Matth XXVI, 73). Lo mismo podemos decir del blasfemo: Tú eres del Infierno, y
verdadero discípulo de Lucifer, porque hablas el lenguaje de los condenados.
Escribe San Antonio, que los condenados en el Infierno no se ocupan en otra
cosa que en blasfemar y maldecir a Dios. Y en prueba de esto, aduce el texto
del Apocalipsis: Y se despedazaron las lenguas en el exceso de su dolor, y
blasfemaron del Dios del Cielo. (Apoc. XVI, 10 et 11). San Antonio, en fin,
añade que el que tiene el vicio de blasfemar, pertenece, aún en ésta vida, a la
clase de los réprobos, cuyas funciones desempeña.
5. A la malicia de
la blasfemia, debemos añadir el escándalo, que, de ordinario, causa este infame
pecado por cuanto suele siempre cometerse externamente y en presencia de otros.
San Pablo reprendía a los judíos, cuyos pecados daban motivo a que los gentiles
blasfemasen de Dios y se burlasen de su Ley. ¿Cuánto, pues, más culpables
son los cristianos que inducen a los demás a imitar sus blasfemias? Pero ¿cómo
sucede, pregunto yo, que en ciertas provincias no se oye blasfemar a ninguno, o
se oye raras veces; y en otras, al contrario, reina escandalosamente la
blasfemia, de manera, que se puede decir de ellas lo que decía Dios por Isaías:
Todo el día sin cesar está blasfemándose mi Nombre?. Por las plazas, por las
casas, por las ciudades, y por las aldeas, no se oye otras cosas que
blasfemias. ¿En qué consiste esto? Consiste en que los unos aprenden de los
otros; los hijos de los padres, los criados de los amos, los jóvenes de los
ancianos. Especialmente en ciertas familias, parece que el vicio de la
blasfemia pasa por herencia de padres a hijos: el padre es blasfemo y por esto
lo son después los hijos, los nietos y todos sus descendientes. ¡Oh padre
maldito, causa de tanto mal, que en vez de enseñar a tus hijos a bendecir a
Dios, les enseñas a blasfemar de Dios y de sus Santos! Dirá alguno: Yo
los reprendo cuando los oigo blasfemar. ¿Pero de que sirven esas tus
reprensiones, si tú mismo les das el mal ejemplo con la boca? Por el amor de
Dios y por el de tus hijos mismos, no blasfemes en adelante, ¡oh padre de
familia! y guárdate de blasfemar, especialmente delante de tus hijos,
repréndelos con aspereza, como encarga San Juan Crisóstomo, diciendo: Castiga
su boca, y santifica tu mano con este castigo. Hay algunos padres que castigan
bárbaramente a sus hijos, si no hacen al punto lo que les mandan; empero, si
les oyen blasfemar de los Santos, o se ríen, o no los reprenden. San Gregorio
refiere: que un niño de cinco años, hijo de un noble romano, acostumbraba a
poner en ridículo el nombre de Dios, y que el padre no le reprendía. Un día que
se vio el niño asaltado por ciertos hombres negros, y, espantado, corrió a los
brazos de su padre; pero aquellos hombres negros eran demonios salidos del
Infierno, le mataron entre los brazos del padre, y se lo llevaron al abismo.
Punto 2
CON CUANTO RIGOR CASTIGA DIOS EL PECADO
DE LA BLASFEMIA
6. Dice Isaías: ¡Ay de
la gente pecadora que blasfema del Santo de Israel! ¡Ay de los blasfemos, que
serán eternamente infelices! porque, según Tobías, todos los que
blasfeman serán condenados. (Tob. XIII, 16). Y por boca de Job
dice Dios: Si imitas el habla de los blasfemos, serán tus propias
palabras y no yo, las que te condenarán. (Job. XV, 5 et 6).
Dirá pues el Señor al tiempo de condenarle: No soy yo quien te condena
al Infierno, sino tu misma boca, con la que te atreviste a maldecirme a mí y a
mis Santos. Los infelices blasfemos seguirán blasfemando en el
Infierno para mayor tormento suyo; porque las mismas blasfemias les
recordarán sin cesar, que por este pecado se perdieron para siempre.
7. Mas los blasfemos, no
solamente serán castigados en el Infierno, sino también en éste mundo. En la
ley antigua eran condenados a muerte por estas palabras: El que
blasfemare el nombre del Señor, muera apedreado por todo el pueblo.(Lev. XXIV,
16). También en la ley nueva eran condenados a muerte, después del
emperador Justiniano. San Luis, rey de Francia, los castigaba, haciéndoles
agujerear la lengua, y marcar la frente con hierro candente; y si alguno,
después de este castigo volvía a blasfemar, mandó que muriera irremisiblemente
ajusticiado. Cierto autor refiere, que la ley civil les privaba del derecho de
poder ser testigos en tela de juicio; y por la constitución de Gregorio XIV,
quedaban excluidos del derecho de sepultura. Y todavía se queja y se lamenta el
blasfemo de lo que le sucede: “Yo no sé en qué consiste, dice, pero
me veo siempre en la mayor miseria. Alguna excomunión ha caído sobre mi casa”. La
verdadera excomunión es la maldita blasfemia que siempre tiene en la boca: ésta
es la que te hace estar siempre pobre y maldecido de Dios.
8. ¡Cuántos ejemplos
pudiera yo citaros de hombres blasfemos que han tenido una muerte desastrada!
Cuenta el P. Segneri (Tom. 1, pág. 8), que dos hombres que habían
blasfemado de la sangre de Jesucristo en la Gascuña, fueron muertos en una riña
poco después, y despedazados por los perros. Un habitante de Méjico, reprendido
por sus blasfemias, respondió: “En adelante he de blasfemar más”; pero
aquella misma noche su lengua quedó pegada al paladar, y murió el infeliz sin
dar señales de arrepentimiento. Omito otros muchos casos terribles por no
molestar, y que podréis leer en el libro Contra la blasfemia del
Padre Sarnelli.
9. Para concluir, decidme,
blasfemos que me escucháis ¿qué utilidad sacáis es esta detestable costumbre?
Ella no os proporciona placer alguno, porque como dice el cardenal Belarmino,
es un pecado sin placer. Ella no os enriquece, porque las riquezas huyen de los
blasfemos. Tampoco os acarrea honor, porque cuando blasfemáis, llenáis de
horror a cuantos oyen, aún a aquellos mismos que tienen la misma costumbre de
vosotros, pues todos os llaman boca de condenados. Decidme, pues,
¿por qué blasfemáis? -Padre es una costumbre. ¿Y creéis que la
costumbre os excusará delante de Dios? Si un hijo apalease a su
padre, y le dijese después: Padre mío, perdonadme, porque esto es una
costumbre, ¿os parece que su padre le excusaría? Decís que blasfemáis por
la cólera que os excitan los hijos, la mujer o el amo. Más ¿es cosa justa que
descarguéis contra Dios y sus Santos, la cólera que aquellos causaron? Pero
el demonio me tienta, añade el blasfemo. Si el demonio te tienta, haz lo
que hacía cierto joven, que viéndose tentado de la blasfemia, fue a pedir
consejo al abad Pemene, quien le dijo: que cuando el demonio le volviese a
tentar le respondiera: ¿Y para que he de blasfemar de aquel Dios que
me crio y me hizo tanto bien? Yo quiero alabarle y bendecirle sin cesar. Y
con esta medicina, el demonio dejó de tentarle. Cuando sientas algún rapto de
cólera, ¿no puedes desahogarte con otras palabras que no sean blasfemias? Por
ejemplo Maldito sea el pecado; Señor, ayudadme; Virgen María dadme paciencia. Y
si hasta ahora has tenido el vicio de blasfemar, desde hoy en
adelante, renueva cada día, al tiempo de levantarte, el propósito de hacerte
violencia para no blasfemar, y además, rezarás a María Santísima tres Aves
Marías, para que te ayude a conseguir la gracia de resistir a las tentaciones
de blasfemia que te asalte. Sí católicos, detestad este vicio, que os conduce
al Infierno, y os hace ingratos contra el mismo Creador, que os dio la vida, y
contra Jesucristo, que os redimió con su preciosa sangre. De este modo
evitaréis la mala muerte que os espera si continuáis blasfemando, y
disfrutaréis de la gloria de Dios por toda la eternidad. Amén.
CATECISMO MAYOR DE SAN PÍO X – NO TOMARÁS EL NOMBRE DE DIOS EN VANO
DE
LA DOCTRINA CRISTIANA Y DE SUS PARTES PRINCIPALES
PARTE
TERCERA
De
los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia
CAPÍTULO
II
De
los Mandamientos que miran a Dios
2º.
Del segundo mandamiento
374. ¿Que nos prohíbe el segundo
mandamiento: No tomarás el nombre de Dios en vano?
El segundo mandamiento: No tomarás el
nombre de Dios en vano, nos prohíbe:
1º, pronunciar el nombre de Dios sin respeto;
2º, blasfemar contra Dios, contra la Santísima
Virgen y contra los Santos;
3º, hacer juramentos falsos o no necesarios o de
algún modo ilícitos.
375. ¿Qué quiere decir pronunciar el nombre
de Dios sin respeto?
Pronunciar
el nombre de Dios sin respeto quiere decir pronunciar este santo nombre y todo
lo que se refiere de un modo especial al mismo Dios, como en nombre de Jesús,
de María y de los Santos, con algún enojo, por burla o de otra manera poco
reverente.
376. ¿Qué
es blasfemia?
Blasfemia es un pecado horrendo, que consiste en
palabras o acciones de menosprecio o maldición contra Dios, la Virgen, los
Santos o contra las cosas santas.
377. ¿Hay diferencia entre la blasfemia y
la imprecación?
Hay diferencia, porque con la blasfemia se maldice
o desea el mal a Dios, a la Virgen, a los Santos; mientras con la imprecación
se maldice o se desea el mal a sí mismo o al prójimo.
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