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viernes, 20 de mayo de 2016

“FRANCISCO VINO A TRAER TODO ESO QUE FALTABA” (HEBE DE BONAFINI)




Entre “todo eso que faltaba” mencionado por la Madre de los terroristas marxistas de todo el mundo, ¿estará la “normalización” o “reconocimiento” de la FSSPX? Sin dudas que eso no le va a molestar en absoluto a toda esa gente que vive bien de la Revolución, pues saben que Bergoglio como buen peronista que es va a aglutinar todas las corrientes aparentemente opuestas –todo parece caber allí, mientras nadie reclame intransigentemente la exclusividad de la verdad- bajo sus manos subversivas que están llevando a cabo una más inteligente obra de destrucción de la Iglesia que la que hiciera el demagogo y déspota al que admira. Bergoglio puede llevar a cabo esta tarea porque ya la sociedad tradicional ha sido destruida, cosa que no sucedía todavía en tiempos de Perón, como bien explicaba Julio Irazusta. Lo cierto es que el estímulo dado luego por el demagogo a los “curas obreros tercermundistas” se ve ahora llevado a su exitosa “consagración” con las medidas y “gestos” que está llevando a cabo Francisco. Hay quienes afirman que la movida pro-marxista de Francisco se debe a acuerdos para no dar a conocer algunos hechos nada favorables a Bergoglio durante el período en que gobernó el “Proceso Militar”. No podemos saberlo, pero es claro que la sed de poder –enfermedad típica peronista- parece haberlo afectado de tal modo que, como Perón, se siente llamado a ser el gran artífice de la unidad total, esta vez de todo el mundo. Más allá de la verdad o de la fe que tenga cada cual. Como Perón, Francisco está en realidad más allá de derechas o izquierdas, y si Perón fue solo “peronista” puede decirse que Bergoglio es “bergogliano”. Pero sabe muy bien que hoy el discurso que gusta a las multitudes es un discurso de izquierda, lo saben bien asimismo los politiqueros y los magnates y usureros capitalistas que poseen los mass-media e intoxican a las masas con este lenguaje. Hoy el poder es de izquierdas y a ello se aferra Bergoglio. Por eso acepta juntarse con aquello que mediáticamente está “bien visto”. La Neo-Fraternidad está siendo bien vista en razón de haberse despojado de todo aquello que olía a “derecha” como Mons. Williamson y los “radicalizados” que se mantienen intransigentes en estos tiempos de democracia, diálogo y acuerdos. Quizás pueda decirse que lo que está haciendo Francisco es tomar los despojos de la Iglesia para forjar un “Movimiento”, pero en vez de “Justicialista”, “Misericordista”. Perón indicó en un discurso  el 2 de agosto de 1973 la necesidad de inclusión de su Movimiento, ya institucionalizado, en una “democracia integrada”: “La política, hoy, ya no son dos trincheras en cada una de las cuales está uno armado para pelear con el otro. Este mundo moderno ha creado necesidades, y los pueblos no se pueden dar el lujo ya de politiquear. Esos tiempos han pasado; vienen épocas de democracias integradas en las que todos luchan con un objetivo común, manteniendo su individualidad, sus ideas, sus doctrinas y sus ideologías, pero todos trabajando para un fin común. Ya nadie puede tratar de hacer una oposición sistemática y negativa, porque los países no pueden ya aguantar una actitud política semejante; uno ve cómo en el mundo entero esto ya está entrando”. También afirmaba en ese discurso que esa “democracia integrada” requería del concurso de los esfuerzos tanto de conservadores como de comunistas, cosa que Bergoglio –incluyendo también ahora a los sodomitas- fomenta dentro de la Iglesia: “Yo he estado en Europa en la época de la reconstrucción, y he visto en cada uno de los países que he podido visitar y conversar con la gente, el esfuerzo que ha realizado y el gran espíritu de unidad con que unos y otros, tanto los conservadores como los comunistas, se han puesto a trabajar todos para reconstruir su país. A ninguno se le ha ocurrido hacer un tipo de política opositora y cerrada. Es decir, se ha llegado por obra de las circunstancias a formar una democracia integrada en la que cada uno es parte de un gran organismo que trabaja con un solo objetivo: reconstruir el país”. Y para que no queden dudas acerca del contenido ideológico peronista, decía también el dictador en ese discurso: “Nosotros somos un movimiento de izquierda. Pero la izquierda que propugnamos es una izquierda justicialista por sobre todas las cosas; no es una izquierda comunista ni anárquica. Es un izquierda justicialista que quiere realizar una comunidad dentro de la cual cada argentino tenga la posibilidad de realizarse; no más allá”. Justamente ahora durante una entrevista radial, un periodista de izquierda le elogió a Hebe de Bonafini “El cristianismo profundo que ustedes han practicado” (sic). Claro, en estos tiempos todo el mundo es de izquierda…y ahora gracias a Francisco todo el mundo es cristiano. Menos los trogloditas radicalizados de la Resistencia y algún otro refractario a aceptar este orden de cosas. Y así como Perón decía entonces: “Incluso con el Partido Comunista, que si se coloca dentro de la ley y acciona dentro de la ley, será amparado y defendido por nosotros. Pero dentro de la ley. Cuidado con sacar los pies del plato, porque entonces tendremos el derecho de darle con todo”, así Francisco parece estar pensando hoy: “Incluso con la Fraternoidad San Pío X haremos la unidad, pero ojo, dentro de la iglesia conciliar, amparada y defendida por nosotros. Pero ojo con sacar los pies del plato -esto es, cuestionar la iglesia conciliar y a Francisco”. Quizás incluso podría amenazarla del siguiente modo, como sigue diciendo Perón en su discurso: “Los partidos comunistas que en otros países han visto que dentro de la ley iban a su destrucción, han querido salirse de la ley para defenderse mejor. Eso no es posible. No es posible dentro de un país donde la ley ha de imponerse. Porque la única manera de no ser esclavos, es ser esclavos de la ley; y eso nosotros tendremos que imponerlo, de cualquier manera”. O como decía otro tirano, Fidel Castro: “Dentro de la Revolución, todo; fuera de la Revolución, nada”. En términos eclesiásticos debe reemplazarse “Revolución” por “Iglesia conciliar”. “Nosotros no le ponemos ningún inconveniente, si ese partido político -se llame Comunista, se llame E.R.P. o se llame Mongo Aurelio, cualquiera sea el nombre que tenga- quiere funcionar dentro de la ley, como estamos nosotros” decía el democrático Perón. Y también como éste decía “Entonces, comencemos a ser compañeros de marcha, no adversarios”, Francisco está diciendo ahora a la Neo-Fraternidad, y Mons. Fellay actúa en reciprocidad, en otras palabras, lo mismo.




Acá no cabe otra cosa que permanecer al margen de esta manipulación francisquista, pues sabemos que como a aquel tirano, todo se le irá de las manos, hasta el desastre final que viene cuando no se busca solamente la verdad.