jueves, 31 de diciembre de 2020
jueves, 24 de diciembre de 2020
BENIGNIDAD Y UTILIDAD DE CRISTO AL NACER – SANTO TOMÁS DE AQUINO
I.
Ha aparecido la bondad del Salvador
nuestro Dios, y su amor para con los hombres (Tit 3, 4).
Debe
advertirse que Cristo nos mostró su benignidad por la comunicación de su
divinidad, y su misericordia, tomando nuestra humanidad.
1º)
Ha aparecido la bondad. Comentando estas palabras, dice San Bernardo: "Ha
aparecido el poder de Dios en la creación de las cosas, su sabiduría en el
gobierno de las mismas, pero su bondad se manifiesta principalmente en la
humanidad. Porque es una gran prueba de bondad añadir a la humanidad el nombre
de Dios."
2º)
No por obras de justicia que hubiésemos
hecho nosotros, mas según su misericordia (Tit 3, 5). Por lo cual dice San
Bernardo: "¿Qué prueba más clara de su misericordia que haber tomado la
misma miseria? ¿Qué prueba más llena de piedad, que haberse hecho heno por
nosotros el Verbo de Dios?" Por eso canta la Iglesia: Cristo redentor de todos, Hijo único del Padre.
II.
De la utilidad de Cristo se dice en Isaías (9, 6): Ha nacido un niño para nosotros, esto es, para utilidad nuestra.
Cuatro son las utilidades del nacimiento de Cristo que podemos considerar en
las cuatro cualidades de los niños: pureza, humildad, amabilidad y mansedumbre,
las cuales se dan de modo excelentísimo en Jesús niño.
1º)
Encontramos en él suma pureza, porque es candor
de la luz eterna y espejo sin mancilla (Sab 7, 26). Esa pureza se
manifiesta en la concepción y en el parto virginal. Pues la incorrupción no
pudo engendrar a la corrupción. Por lo cual dice Alcuino: "El creador de
los hombres, para hacerse hombre y nacer del hombre, debió elegir una madre tal
que supiera convenirle y serle agradable. Quiso, pues, que fuese virgen, para
nacer sin mancha de una madre inmaculada y purificar la mancha de
todos."
2º)
Encontramos también en este niño suma humildad: Se anonadó a sí mismo (Filp 2, 7).
Esta
humildad, como dice San Bernardo, aparece en el establo, en los pañales que le
envuelven y en el pesebre donde descansa.
3º) Hallamos en el niño la soberana
amabilidad, porque es más hermoso que los hijos de los hombres, y aun que las
milicias angélicas. Esta amabilidad es resultado de la unión de la divinidad
con la humanidad. Por lo cual dice San Bernardo: "Es un espectáculo lleno
de suavidad contemplar al hombre creador del hombre."
4º) Finalmente vemos en este niño la suprema
mansedumbre, porque: es benigno y
clemente, paciente y de mucha misericordia, y que se deja doblar sobre el mal (Joel
2, 13). Y San Bernardo dice: "Cristo es niño, y puede ser aplacado
suavemente. ¿Quién ignora que el niño perdona fácilmente? Y si no tenernos
pecado grave, podemos ser reconciliados con poco. He dicho con poco, pero no
sin penitencia." Y así como se manifestó su bondad sobre toda esperanza,
así podernos esperar también, más de lo que pensamos, parecida benevolencia de
Juicio.
(De Humanitate Christi)
lunes, 25 de mayo de 2020
martes, 21 de abril de 2020
jueves, 21 de diciembre de 2017
lunes, 18 de diciembre de 2017
jueves, 16 de noviembre de 2017
jueves, 14 de septiembre de 2017
LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ
domingo, 16 de abril de 2017
lunes, 6 de marzo de 2017
sábado, 5 de noviembre de 2016
CRISTO Y LOS FARISEOS
viernes, 21 de octubre de 2016
ASPIRAD AL AMOR (I Cor. XIV, 1) – MONS. JUAN STRAUBINGER
domingo, 25 de septiembre de 2016
FORTALEZA EN EL PADECER
MEDITACIÓN DEL DOLOR VIRTUOSO
La civilización del analgésico, que se derrama en vaguedades y en reciprocidades simuladas, en retiradas ominosas de la escena del deber y en un sinfín de cortesías inanes, esta civilización, decimos, logró parir sin esfuerzo -logró sintetizar, más bien, en la glacial asepsia de sus probetas- esta raza de zombis que conviven con la muerte en todas sus formas (señaladamente con la muerte del espíritu) sin siquiera advertirlo, sin que se les escape una queja ni aquel estertor testigo del último rezago de vida que se esfuma a su pesar. Las quejas, más bien, y no por sobriedad estoica, están proscritas en el bazar universal de las distracciones, de las nulidades vinculantes. Es que las conciencias revolucionadas, pese a sus ademanes de autonomía y a su alharaca contracultural, se caracterizan por el más rígido de los conformismos. La rutinización de la actividad mental y la cristalización de ese acotadísimo patrimonio de conceptos que lleva el progre en sus alforjas termina siendo la forma más indecorosa de conservadurismo: la del que entierra el mayor de los dones recibidos (la vida del alma) para que el "progreso", si tal lo hay, pase todo por afuera (en la esfera de los accidentes). Como el bonsai, aquella técnica japonesa consistente en reducir a las especies arbóreas al enanismo merced a la poda sucesiva de sus raíces pivotantes, acá se han cortado a designio las raíces que vinculan al hombre con su nutricio sustrato histórico-cultural, con la experiencia y la sabiduría adquirida por sus predecesores -casi digamos que con todo lo que constituye la específica naturaleza humana-, para dejar apenas en pie un ser postrado en sus proyecciones, un medio hombre digno de otro nombre. Palabras más palabras menos, la paradoja ya había sido advertida por Kierkegaard al promediar el siglo XIX: los hombres se ha abocado a muchas simultáneas especialidades con trágico olvido de lo que es ser hombre.
El recorrido histórico de la gangrena, partiendo -para fijar un punto de partida- del heresiarca sajón hoy próximo a ser canonizado por la Jerarquía descatolizante, supo trazar el curso pendular tan del gusto moderno, y del tratado De servo arbitrio, desarmante alegato en pro de la bestialización de los hábitos, se pasó a la exaltación del libre albedrío, haciendo de esta facultad humana un todo devorador, más o menos como si redujéramos al hombre a su páncreas o a sus intestinos, grabados éstos en blasones y vitoreados por toda una canalla lista a aplastar a quienes se sirvieran recordar, verbigracia, la existencia del sistema nervioso. Vemos, pues, que tanto la negación como la afirmación excluyente del libre arbitrio condujeron a idénticos resultados, tal como una moneda sirve para adquirir lo mismo así se exhiba su cara o su cruz.
sábado, 10 de septiembre de 2016
CUÁN POCOS SON LOS QUE AMAN LA CRUZ DE CRISTO
sábado, 16 de julio de 2016
DE ÁRBOLES Y FRUTOS II
DE ÁRBOLES Y FRUTOS
sábado, 25 de junio de 2016
CARTA A UNA RELIGIOSA SOBRE EL TIEMPO PRESENTE
sábado, 18 de junio de 2016
CON MARÍA
“Con María todo es fácil; en Ella pongo mi confianza, aunque por ello rujan el mundo y el infierno. Y digo con San Bernardo: ‘Ella es mi confianza suprema, Ella es toda la razón de mi esperanza’. Haceos explicar estas palabras. No me hubiera atrevido a decirlas por mí mismo. Por María busco y encontraré a Jesucristo, aplastaré la cabeza de la serpiente y venceré a todos mis enemigos y a mí mismo, para la mayor gloria de Dios”.
domingo, 5 de junio de 2016
LA MISERICORDIA DEL PADRE POR MEDIO DE JESÚS
“Bendito sea Dios, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo, Padre de las Misericordias y Dios de toda consolación, que nos consuela en nuestras tribulaciones... abunda nuestra consolación por medio de Cristo” (2 Cor., 1, 3-4).


















