El
Padre Fidenzio Volpi y la "cuestión lefebvriana"
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| El P. Volpi con Francisco. |
Nota: Non Possumus ha denunciado
reiteradamente el intento de Mons. Fellay de conseguir un "reconocimiento
de tolerancia" por parte de Roma, lo cual equivale a una cobarde y
sacrílega rendición. Este artículo confirma la veracidad de nuestras denuncias.
Asimismo, hemos dicho muchas veces que el Papa Francisco es capaz de conceder a
la Neo-FSSPX el indigno "rincón seguro de libertad" que ella está
mendigando desde hace unos años. Los hechos recientes nos dan también la
razón.
Hemos destacado
ciertos pasajes en color rojo.
Si el Papa Francisco no deseara la
reconciliación entre Roma y la Fraternidad San Pío X, ningún eclesiástico se
habría atrevido a invitar al Vaticano a Mons. Bernard Fellay. El
Papa sabía que el 23 de septiembre el obispo suizo vendría a Roma, por lo que unos
pocos días antes de la reunión ha querido llamar a conversar a Mons. Guido
Pozzo (secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei) para darle la línea a
seguir en las tratativas con los lefebvristas. Así que el Papa en persona ha
querido la reconciliación y dar las directivas, y en el Vaticano todos saben
que cuando Francisco quiere una cosa, ningún prelado se atreve a poner el
bastón en la rueda.
Actualmente la
situación es la siguiente: Roma quiere conceder el
estatuto canónico FSSPX elevándola a una "prelatura personal" para
los fieles de rito antiguo. En lugar Mons. Fellay y el Estado Mayor General de
la Fraternidad prefieren obtener un simple "reconocimiento de la
tolerancia", esto es, una declaración de la Santa Sede que permita a los
sacerdotes de la Fraternidad San Pío X administrar los sacramentos en todo el
mundo católico, a la espera de que en el futuro maduren los tiempos para llegar
a una reconciliación plena.
