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viernes, 31 de julio de 2015

¡QUIEBRE ENTRE MÉNZINGEN Y LOS CABALLEROS DE NUESTRA SEÑORA!







NO ESTUVIERON DISPUESTOS A SOPORTAR POR MÁS TIEMPO EL MATONAJE Y LOS ABUSOS DE LA NEO-FSSPX



Declaración del 22° Capítulo General

Fiesta de Santa Ana, 26 de Julio de 2015.

La Orden y la Fraternidad San Pio X

Durante un par de años atrás, los superiores de la FSSPX han tratado sin éxito que nuestra Orden se adhiera a la nueva política Romana subrayada en la Declaración Doctrinal del 15 de Abril de 2012, y a la Declaración del Capítulo General del 14 de julio de 2012. Esta última contempla una “normalización canónica” bajo seis condiciones, sin esperar un acuerdo doctrinal o a la conversión de Roma, lo cual Monseñor Lefebvre consideró como un pre-requisito: “Es pues un deber estricto para todo sacerdote que quiere permanecer católico, el separarse de esta Iglesia Conciliar, mientras ella no reencuentre la Tradición del Magisterio de la Iglesia y de la Fe católica”. (Itinerario Espiritual)

Nuestra Regla declara que el Caballero “sirve a la Fe hasta sus últimas consecuencias, y sus aplicaciones más rigurosas”, y que él “defiende a la Santa Iglesia hasta la muerte”, mientras que nuestras Constituciones añaden: “esperando, con santa esperanza, ese bendito día cuando [la Orden] podrá someterse completamente […] a Roma finalmente libre de la perniciosa influencia de las herejías modernistas”, como en su Declaración de 1974, Monseñor Lefebvre insistió: “Esto haremos hasta el tiempo en que la verdadera luz de la Tradición disipe las tinieblas que oscurecen el cielo de la Roma Eterna”.

Más aún, ninguna de las condiciones establecidas por el Capítulo de 2012 excluye específicamente el Juramento & Profesión de Fe del Cardenal Ratzinger, el cual fue aceptado implícitamente por el Superior General en una nota de su Declaración Doctrinal, el cual, por los últimos quince años, el Vaticano ha exigido como una condición no negociable para cualquier reconocimiento canónico. Ahora, los Caballeros de Nuestra Señora, que han prometido la Profesión de Fe Tridentina y el Juramento Antimodernista ante el Santo Altar, junto con Monseñor Lefebvre[1], estiman que para ellos es moralmente imposible aceptar este juramento posconciliar, y por consecuencia, atarse a clérigos que consideran prometerlo.

Nuestra fidelidad a los principios ha molestado a algunos, y varios intentos de chantaje y sanciones han sido llevados a cabo para lograr que nos rindamos. El 13 de Octubre, luego el 29 de noviembre de 2012, se nos pidió cambiar nuestras Constituciones, las cuales respaldan completamente la Declaración de Monseñor Lefebvre de 1974 ya que, se nos dijo, ya no habría necesidad de esperar a la conversión de Roma.

Luego, el 15 de Julio de 2013, los representantes del Superior General nos informaron, en la Casa de Distrito de Francia, que en lugar de tener un Obispo Protector -cargo que aceptó Mons. de Galarreta desde 1996- tendríamos un Superior Eclesiástico, que podría anular las decisiones tomadas por la jerarquía de la Orden. Esto es totalmente opuesto a aquello en lo que Mons. Lefebvre insistía, esto es, que los obispos que consagró no tenían jurisdicción directa, y que era facultad de los laicos llamar a sacerdotes fieles en caso de necesidad[2]. Nosotros amablemente declinamos su proposición.

El 2 de septiembre de 2013, el Prior de Manila propuso a nuestro Visitador para Filipinas no obedecer al Jefe de la Orden, y reportar directamente al Distrito de Asia. El visitador valientemente respondió que no sería él quien introdujera la división en la Orden. Después que nos negamos a tomarlo como nuestro “superior eclesiástico” local, y escuchando las acusaciones de Menzingen, el Superior de Distrito de Asia nos pidió que ya no nos reuniéramos en sus prioratos y capillas[3].

Finalmente, el 18 de septiembre de 2014, el Superior de Distrito de Francia, el P. Christian Bouchacourt, escribió al Maestro: “Dada las posiciones públicas que usted ha tomado como Maestro de la Orden de los Caballeros de Nuestra Señora, apoyando a esos sacerdotes disidentes de la Fraternidad que han seguido a Monseñor Williamson, la Casa General, con mucha razón, me pide informarles que ningún Caballero tendrá permitido participar en esta peregrinación con uniforme”. Se refería a la peregrinación de Lourdes, a la cual nuestros Caballeros habían sido invitados oficialmente para servir durante dieciséis años. En cuanto a las supuestas “posiciones públicas” tomadas “como Maestro de la Orden de los Caballeros de Nuestra Señora”, ni el Superior de Distrito de Francia, ni el Superior General en su correspondencia subsecuente, fueron capaces de corroborar.

Durante otra junta en la Casa de Distrito de Francia el 13 de enero de 2015, propusimos que un sacerdote estuviera a cargo de los contactos con nuestra Orden dentro del Distrito de Francia, pero no fuimos escuchados, y el Superior de Distrito nos informó: “Les enviaré una Declaración -que será mi texto- y ustedes firmarán”. Por esta Declaración, nos comprometeríamos a nunca criticar las nuevas orientaciones de Menzingen en nuestras juntas y correspondencia, y jamás asistir, ni siquiera en privado, a las Misas celebradas por sacerdotes que él no hubiera aprobado. Estos dos compromisos equivalen a modificar nuestras Constituciones, las cuales, con la aprobación de la Comisión Canónica de la FSSPX el 22 de septiembre de 1995, nos da el deber de esperar la conversión de Roma y nos da la libertad de llamar a los “miembros fieles del Clero”.

Ya que nos negamos a ceder ante este abuso de poder, el P. Bouchacourt nos notificó, por una carta del 26 de mayo de 2015, que suspendía “el apoyo del Distrito de Francia a los Caballeros de la Orden de Nuestra Señora”, y anunció que había “pedido que algunos laicos se organizaran para formar una nueva estructura”, lo que permitiría “seguir el mismo ideal” a aquellos Caballeros que no estuvieran de acuerdo con sus superiores. El 4 de junio confirmó su doble decisión en un fax a los prioratos de Francia y algunas comunidades religiosas.