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martes, 7 de diciembre de 2021

EL ORGULLO DE NUESTRO ORIGEN HISPÁNICO

 


Por Jordán Bruno Genta (1909-1974)

Fuente

 

La confrontación de estas dos posiciones mentales[1] nos revela la superior y nobilísima tradición de inteligencia y de Verdad que heredamos de la Madre España. Claro está que la preferencia por la Verdad inmutable que el hombre debe servir, puede acompañarse con el fracaso en los negocios circunstanciales de la vida; pero sólo por sus reales caminos se renace a la eternidad del valor.

La Historia está llena de hazañosas empresas que fueron pésimos negocios, tales como las Cruzadas o el Descubrimiento y la Conquista de América. Y esto no significa que el español de la Conquista, por ejemplo, no haya tenido el más ajustado sentido de la realidad y de sus duras necesidades.

Por el contrario, no existe, no ha existido nunca, espíritu más acabadamente realista que el español; ni entereza mayor, por esto mismo, para afrontar las variaciones extremas de la fortuna.

Don Quijote, dechado y ejemplo de caballeros, es el testimonio irrecusable de ese hábito de las esencias y de los principios realísimos que distingue a la mente hispánica tradicional. Verdad es que le ocurre, a veces, andar los caminos del mundo tan absorbido en el misterio de las cosas y en la persecución del orden justo que le vemos tropezar y caer de bruces o estrellarse contra tal o cual obstáculo fortuito. Y nuestra estimativa plebeya y ramplona nos hace apreciar que vive fuera de la realidad; que tiene sorbido el seso y está loco de remate.

lunes, 18 de enero de 2021

LA DEMOCRACIA LIBERAL PARTITOCRATICA ES EL VEHÍCULO PARA LLEGAR AL COMUNISMO

 


Jordán Bruno Genta, en su análisis del “Manifiesto Comunista”, deja muy claro que la democracia liberal es vehiculizadora del comunismo:

 “Ya hemos visto más arriba, que el primer paso de la revolución obrera es la constitución del proletariado en clase dominante, la conquista de la democracia. (…) He aquí la clave de la vertiginosa y arrobadora expansión del Comunismo por el mundo entero: su vehículo ha sido y es la democracia liberal, jacobina, populista, fundada en la aberrante soberanía popular, o sea, en la omnipotencia del número. La personalidad más siniestramente representativa de la praxis revolucionaria, Lenin, después de haberlo verificado con la toma del Poder en la Democracia de Kerensky declaró que: "La República democrática es el acceso más próximo a la Dictadura del Proletariado".

 Louis Veuillot se mostraba como siempre doctrinalmente intransigente y constataba:

 “Vemos desde hace mucho tiempo que el sufragio universal nos conduce al abismo y sabemos que no escaparemos…Francia no será salvada sino por Jesucristo y con Jesucristo.”


martes, 9 de junio de 2020

RACISMO ES LA EXCUSA TÁCTICA DE LA REVOLUCIÓN COMUNISTA QUE BUSCA IMPONERSE EN EE.UU. – LAS HORDAS DE REVOLTOSOS ESTÁN BIEN FINANCIADAS – SE IMPONE UNA NARRATIVA SIMBÓLICA QUE BUSCA EL SOMETIMIENTO DE LOS HOMBRES LIBRES A LA REVOLUCIÓN




“Un mundo que ha apostatado oficialmente de la Verdad y de la Gracia corre por pendiente propia a su disolución final,
y por lo tanto al comunismo”.

P. Julio Meinvielle
“El comunismo en la revolución anticristiana”



“Lo primero es ser objetivos y ver la realidad tal como se nos presenta. Tal como es. Es evidente que la corriente de la historia universal y nacional, si la consideramos desde una perspectiva humana, va a desembocar inexorablemente en el Comunismo ateo y materialista, instrumentado por el Poder del Dinero”.

Jordán Bruno Genta
“El Nacionalismo Argentino”

domingo, 15 de mayo de 2016

BERGOGLIO, EL HOMBRE DE DOS CARAS



Hebe, Bergoglio y Francisco

  



Por María Lilia Genta

Tuve que dejar pasar veinticuatro horas, después de enterarme de que el Papa Francisco recibirá a Hebe de Bonafini, para, con el alma en paz, poder contar una lejana entrevista con Monseñor Jorge Mario Bergoglio en la Curia de Buenos Aires.

Por aquel entonces había ocurrido un hecho bastante llamativo: las “madres” habían logrado que durante el Viacrucis celebrado aquel año, nada menos que en el Coliseo en Roma, les dedicaran una estación a su “martirio”.

Sonia de Fernández Cutiellos, madre del segundo jefe y heroico defensor del Cuartel de La Tablada, Teniente coronel Horacio Fernández Cutiellos muerto en combate (1989) y yo, hija de Jordán Bruno Genta, filósofo católico asesinado por el ERP 22 de agosto cuando salía de su casa para asistir a misa un domingo de octubre de 1974, a raíz de aquel episodio romano pedimos una audiencia a Monseñor Jorge Mario Bergoglio, nuestro obispo. Nos acompañaron en esa entrevista dos amigos de nuestros muertos.

Monseñor Bergoglio nos recibió con gran calidez y comprensión ante nuestro desconcierto por lo sucedido en Roma. Era más que evidente que alguien en el Vaticano había “acordado” con las “señoras” este homenaje universal. Fue entonces cuando Monseñor, demostrando que conocía muy bien a las “señoras” y a su líder, nos contó lo ocurrido, un tiempo antes, en vísperas de una fiesta patria en la Catedral de Buenos Aires: un grupo de “madres”, encabezado por Hebe, había ocupado el templo catedralicio con la intención de pasar allí la noche e impedir el Tedeum que se celebraría al día siguiente con la presencia de Carlos Menem a la sazón Presidente de la República. El entonces Cardenal Quarracino no estaba en Buenos Aires o estaba enfermo (no recuerdo bien este detalle) por lo que le tocó a Monseñor Bergoglio afrontar semejante problema. Obrando con gran habilidad política pidió la presencia de la Policía pero con la condición de que enviaran solamente personal femenino y sin armas. Esas mujeres policías, jóvenes y fuertes, con los mejores modales, fueron convenciendo a las “damas” que debían retirarse de la Catedral. Aunque hubo protestas, finalmente acataron la orden policial; todas a excepción de una, Hebe de Bonafini. Nos contó Monseñor que ante la obstinada resistencia de la susodicha fueron necesarias seis policías para sacarla, por fin, en andas, a la calle, mientras blasfemaba vociferando. También nos dijo Monseñor: Creo ser un hombre que tiene “calle”, creía que había escuchado todo y de todo, pero les aseguro que de la boca de esa señora salieron frases horribles, de una grosería que me era desconocida y que creo difícil volver a escuchar. Estas no fueron cosas que me contaron que Bergoglio dijo; las oí directamente de sus labios.

sábado, 6 de junio de 2015

LA HORA DE LA INTRANSIGENCIA





“Esta es la hora de la intransigencia, esta es la hora de hablar el lenguaje que Cristo nos recomienda en el Sermón de la Montaña: Sí, sí. No, no. Esta es la hora de la obstinación invencible, de la constancia persistente, de la fidelidad continuada. Es cierto, nosotros no tenemos la fuerza del número, no tenemos la fuerza del dinero, no tenemos la fuerza de las armas, no tenemos la fuerza de las logias ni de los poderes ocultos pero nosotros tenemos la fuerza de Cristo y en la manera en que esa fuerza irradie en nosotros y Cristo viva en nosotros más que nosotros mismos en esa misma medida seremos invencibles aún en la derrota porque después de todo este es un lugar de paso, de prueba y de testimonio y lo importante es que seamos capaces de ser hasta la muerte y sobre todo en la hora de la muerte testigos de la verdad.”


Jordán Bruno Genta

viernes, 22 de agosto de 2014

GENTA, TESTIGO DE LA VERDAD

Homenaje a Jordán Bruno Genta por el 40 aniversario de su muerte en manos del marxismo en la década del 70. Sean sus palabras una muestra de su vocación como maestro y como mártir de Cristo y de la Patria; y de cómo esas palabras fueron encarnadas de manera magnífica por nuestros héroes en Malvinas.


martes, 8 de julio de 2014

EL TESTIGO




CATAPULTA

SERÉIS MIS TESTIGOSHechos de los Apóstoles, I, 8

Releí a fondo lo que escribió Guillermo Gueydan de Roussel* en Jauja -la revista del Padre Castellani- en octubre de 1969:

La política metafísica no es más una lucha de hombre a hombre, como la política agonal, ni una lucha convencional, como la política- juego, sino una lucha de ideas encarnadas en los hombres, y representadas por los símbolos. Al portador de la idea se le llama testigo. El testigo es el personaje principal de la política metafísica. Es la medida humana de la idea, en tanto que el campeón no es más que la medida humana de la materia. Es un abuso del lenguaje hablar del mártir del aire, mártir del mar, mártir del frío, mártir de la ciencia, etc. El testigo no recurre ni a los medios técnicos, ni a la astucia, no se somete a reglas preestablecidas, ni lleva colores, sino simplemente un símbolo. El símbolo es el uniforme de guerra de la idea, cuando ella desciende a la liza para combatir a otras ideas. Él es inmaculado, es decir, sin manchas.

El testigo está desligado de la materia, contribuyendo eficazmente al triunfo de la idea de la que es portador. “Yo creo en los testigos que se hacen degollar”, dijo Pascal. “Detrás de todos los acontecimientos hay un hombre que se decidió a morir”, observa Bernanos.

Muchas reflexiones suscitan la hondura y el rigor del texto.

A mí me surgieron en forma de preguntas: ¿Actualmente hay posibilidad de otros caminos en la acción política, fuera del diario testimonio? ¿Vale la pena desgastarse en las falsas luchas de la política-juego, es decir, la que conviene a la partidocracia? ¿O, como testigos, deberemos estar listos para dar la vida?

Y me respondí a mí mismo:

1)El testimonio es necesario de necesidad absoluta, porque la semilla, si cae en buena tierra, tarde o temprano germinará.

2)La política-juego es una engañifa, una trampa. Si participamos en ella, perderemos. Una diputación, una concejalía, nos llevan a transar, a dejar los principios de lado. No nos dejemos engañar por los cantos de sirenas. (Tengo la experiencia del MODIN a cuestas).

3)Lo que sí podemos hacer es formar un Movimiento Cívico de Resistencia Nacional, en cuyas filas se anoten únicamente los que tengan alma de testigos. (En latín, testis; de allí sale testiculus: sin tenerlos, mejor abstenerse).

4)Para quienes no renegamos de nuestra militancia nacionalista y católica -a pesar de que algún imbécil nos siga denostando- dos ejemplos iluminan el camino: Jordán Bruno Genta y Carlos Alberto Sacheri, asesinados por ser nacionalistas y por ser católicos, por si el imbécil de marras no está enterado. Ambos esperaban la muerte a la vuelta de la esquina y se “hicieron degollar”, como pedía Pascal. Que su sangre generosa haya servido para fecundar la tierra yerma.




Nota catapúltica: Guillermo Gueydan de Roussel fue una inteligencia aguda y poderosa. Durante el gobierno del Mariscal Pétain tuvo la responsabilidad de echar a los masones de los cargos públicos. Nunca se lo perdonaron. Vino a nuestro país y se instaló en El Bolsón, a orillas del lago Puelo, donde siguió predicando la Verdad hasta el día en que el Señor lo llamó. El artículo de Jauja está reproducido en Verdad y Mitos, una recopilación de algunos de sus escritos que editó Gladius en 1987. Es lectura obligada para quienes estén dispuestos a ser “testigos”.
  



sábado, 23 de marzo de 2013

ASESINADOS POR SU FE EN LOS ’70: SIEMPRE IGNORADOS POR BERGOGLIO


Mártires argentinos del terrorismo: Carlos Alberto Sacheri, Jordán Bruno Genta, Raúl Alberto Amelong

  
 En los años que precedieron al golpe de Estado, montoneros y revolucionarios se cebaron con los líderes y pensadores católicos.

           
Carmelo López-Arias
Religión en Libertad
           

La elección de Jorge Mario Bergoglio como Sumo Pontífice ha puesto de actualidad los dramáticos años que vivió Argentina durante la década de los setenta, con el regreso de Juan Domingo Perón, la brutal escalada terrorista, la muerte del general y la presidencia de su esposa, el golpe de Estado y las Juntas Militares.

Un episodio poco conocido fuera del país -e incluso silenciado en él- es el sistemático asesinato por parte de grupos terroristas de personalidades católicas de referencia que destacaban, precisamente en cuanto católicas, por su anticomunismo ("intrínsecamente perverso", según la definición de Pío XI en la encíclica Divini Redemptoris de 1937).

De entre esas personas que murieron por su fe destacan tres nombres que se han recordado estos días en el país hermano, rescatándolas del olvido en el que cayeron por conveniencia política.

Uno de los grandes tomistas argentinos

Carlos Alberto Sacheri (1933-1974), licenciado en Derecho por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Filosofía por la Universidad Laval de Québec (Canadá), fue profesor en esta última desde 1967 hasta que regresó a Argentina para hacerse cargo de las cátedras de Filosofía y de Historia de la Ideas filosóficas en la Universidad de Buenos Aires y de Metodología Científica y Filosofía Social en la Universidad Católica Argentina. Encuadrado en la importante e influyente escuela tomista de aquel país, escribió poco antes de su muerte una celebrada obra sobre El orden natural, considerada una de las mejores síntesis modernas de la filosofía moral y política del Aquinatense.

"El análisis de la persona humana y de sus cualidades o propiedades esenciales nos lleva espontáneamente al reconocimiento de un ordenamiento natural, expresión de una sabiduría divina, que ha de servir de base al orden social, determinando las normas éticas básicas que lo expresan en el plano de la conducta humana... De allí surge el concepto clásico del derecho natural como aquello que es debido al hombre en virtud de su esencia, con sus tres notas de universalidad, pues rige para todos los hombres y todos los tiempos; de inmutabilidad, pues escapa en sus normas primeras a las contingencias geográficas, históricas y culturales, y de cognoscibilidad, en razón de ser captado espontáneamente por la conciencia moral de los individuos", explicaba Sacheri (pinche aquí para un artículo resumen de su filosofía social basada en Santo Tomás de Aquino).

Sacheri se posicionó firmemente contra la teología de la liberación y contra la corriente que, en aquellos años, convirtió a muchos sacerdotes y religiosos en apóstoles, de facto, del marxismo, lo cual denunció en su libro de 1971 La Iglesia clandestina. Él, por el contrario, según afirmó Ricardo von Büren en el Congreso Tomista Internacional celebrado en Roma en 2003, asimiló el magisterio pontificio "hasta revelar un dominio acabado de la Doctrina Social de la Iglesia, de la que es un fino conocedor e intérprete, pudiendo ser considerado como uno de sus más importantes difusores en la Argentina".

El domingo 22 de diciembre de 1974, cuando salía de misa, fue asesinado por terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en presencia de su mujer y de sus siete hijos, el mayor de 14 años, la pequeña de dos. Le dispararon en la cabeza cuando conducía el coche familiar volviendo a casa desde la catedral de San Isidro (provincia de Buenos Aires). Tenía 41 años y la Iglesia argentina perdió uno de sus pensadores laicos más relevantes.

Bautizado a los 31, Primera Comunión a los 43

Sus asesinos (el ERP) fueron los mismos que habían acabado semanas antes, y en circunstancias parecidas, con la vida de otro intelectual católico, Jordán Bruno Genta(1909-1974). También en presencia de su familia. En su caso, no al volver, sino cuando se dirigía a misa, un domingo por la mañana, el 27 de octubre de 1974. Recibió once impactos de bala.

La trayectoria vital de Genta era muy distinta a la de Sacheri. Su padre era ateo y anticlerical, y no bautizó a ninguno de los tres hermanos. Su madre murió de una enfermedad cardiaca cuando ellos eran pequeños. Así que se criaron sin ningún tipo de formación religiosa, y cuando Jordán ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras, enseguida se decantó por la ideología marxista. En 1934 se casó por lo civil con María Lilia Losada, de padres españoles, y al poco tiempo al joven filósofo le diagnosticaron tuberculosis.

Para curarse de ella se trasladaron a la sierra de Córdoba, donde Genta empezó a meditar los clásicos, en particular Platón y Aristóteles, sin el prisma del materialismo histórico. En 1935, ya curado, fueron a vivir a Paraná, donde se desempeñaba como profesor en la Universidad Nacional del Litoral. Allí conoció la obra de Jacques Maritain y, por su medio, la de Santo Tomás de Aquino, que había estado ausente de su formación académica.

También traba una amistad, que será decisiva, con Juan Ramón Álvarez Prado, profesor en el seminario diocesano, con quien empieza a debatir sobre el catolicismo y a descubrirlo desde el punto de vista intelectual. Tras años intensificando sus contactos con el clero local, Genta se bautizó en 1940 y ese mismo día contrajo matrimonio religioso con su esposa.

Luego se convertiría en rector interventor de la institución donde impartía docencia, en la cual se convertiría en bestia negra de la izquierda radical, quien concibió un odio contra él que le llevaría a la muerte treinta años después.

Aunque políticamente nacionalista, se opuso al gobierno de Juan Domingo Perón y fue depurado, montando en su casa una cátedra libre de enseñanza, hasta su reintegración a la normalidad académica tras la revolución de 1955. Y llegó a ser rector el Instituto Nacional del Profesorado. Para entonces también había concluido su conversión al catolicismo, pero no fue hasta 1952 que hizo su Primera Comunión, con 43 años.

Completamente volcado en la profundización de su fe, en 1960 escribió una de sus obras más conocidas, Libre examen y comunismo, donde ahonda en las raíces últimas del marxismo, en el fondo, decía, "una cuestión religiosa". Los debates políticos eran, en su perspectiva, siempre reductibles a un principio metafísico: "Somos católicos y queremos serlo en todo, en el pensamiento, en la decisión, en los afectos, en las pasiones, en las preferencias, lo mismo en la conducta pública que en la privada".

Y en consonancia con la tradición filosófica cristiana, propugnaba una jerarquía de los saberes coronada por la fe. "Lo que necesita un pueblo es Teología y Metafísica, sobre todo cuando es un pueblo que procede de la Civilización de Cristo, de los griegos y de los romanos. Nada más": así concluyó una conferencia el 27 de octubre de 1974. A la mañana siguiente caía acribillado. Los terroristas sabían a quién mataban.

Un hombre de acción: de Acción Católica

Raúl Alberto Amelong (1922-1975) corrió la misma suerte el mes de junio siguiente. Con una escenificación parecida. Siempre para mayor crueldad, en presencia de los suyos. Era un alto directivo de Acindar, la poderosa Industria Argentina del Acero. Trasladaba al colegio a su hija, de 17 años, y a un amiga de la joven, cuando cuatro jóvenes se bajaron de un vehículo y descargaron sus armas sobre él. Recibió diez tiros, y uno de ellos hirió en la pierna a la pequeña Inés. Otros nueve hijos recibieron en casa la noticia de que habían perdido a su padre. Fue el 4 de junio de 1975.

De honda religiosidad, confiaba su seguridad a la Divina Providencia, a pesar de que estaba en riesgo de atentados en una época de impunidad del terrorismo. De hecho su asesinato, reivindicado por los montoneros, nunca llegó a los tribunales. "Si un día me toca morir de forma violenta, rogaré a Dios para que perdone a los asesinos", decía.

Amelong no era un hombre de pensamiento como Sacheri o Genta, sino un empresario, pero no por ello menos comprometido en la militancia católica. Como ellos, se confesaba tomista: "Pero me falta mucho por saber", admitía con humildad. Fundó la Acción Católica en Rosario y fue uno de sus dirigentes en Villa Constitución, y financió la construcción de diversos templos. Tanto se comprometió con la Iglesia, que a pesar de su elevada posición vivió siempre modestamente y sólo pocos días antes de su muerte, a los 53 años, pudo proclamar victoriosamente a su mujer: "Hemos terminado de pagar todas nuestras deudas".

Su esposa recordó su religiosidad tras su asesinato: "Raúl empezó durante el noviazgo a ahondar mi fe y a llenar los huecos que había en mi práctica religiosa”. Fruto de esa devoción fueron las tres vocaciones que surgieron entre sus hijos: un sacerdote y dos religiosas.

La Iglesia argentina tuvo otros mártires del terrorismo marxista en aquellos años, pero valgan estos tres como muestra, sobre todo porque el magisterio intelectual de los dos primeros ha permanecido vivo.