Yo ¿cómo vine
al mundo? Condenado;
Dios ¿cómo me
libró? Dando su vida;
Yo ¿cómo la
perdí? Por un bocado,
Que fue del
mundo todo el homicida.
Dios ¿qué me
pide a mí? Lo que me ha dado;
Yo ¿qué le pido
a él? La eterna vida;
Dios ¿para qué
murió? Para librarme:
¿Yo para qué
nací? Para salvarme.
De tierra soy,
en tierra he de volverme;
Y a siete pies
de tierra reducido,
Y una pobre
mortaja en que envolverme,
Tendré del
mundo el pago merecido;
No puedo deste
paso defenderme,
Ni el César
puede, ni el jayán temido;
¡Miseria
general!, ¡caso terrible!
Que tengo de
morir es infalible.
Allí de los
amigos más amados,
Del alma
tiernamente más queridos,
Los últimos
abrazos regalados
Recibiré con
llantos y gemidos
Allí seré el
mayor de mis cuidados,
Los deleites y
vicios cometidos,
Pues que puedo
por ellos no salvarme
Dejar de ver a
Dios y condenarme.
