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miércoles, 28 de julio de 2021

FRANCIA EN PIE DE GUERRA: TIRANÍA DE LA SALUD PROHIBE A LOS NO VACUNADOS INGRESAR A HOSPITALES Y VIAJAR EN TREN / MANIFESTACIONES POPULARES DE RECHAZO EN TODO EL PAÍS

 



Gravados con impuestos y obligados a agradecerles, muchos franceses, desde esta noche del 22 al 23 de julio de 2021, ahora tienen prohibido el uso de ciertos servicios públicos, pero subsidiados por los impuestos y cargas sociales que pagan.

Subirse a un Intercités, un TGV, ya sea por motivos profesionales o de ocio, ir al hospital para una consulta médica o ver a un niño o un familiar, un amigo hospitalizado, ya no será posible sin el famoso sésamo de la tiranía macroniana en marcha, el pase sanitario.

"El principio de igualdad" consagrado en la Carta de los servicios públicos de marzo de 1992 que "implica que no se hace distinción entre usuarios en cuanto al acceso al servicio público y al servicio prestado en sí", que “Toda persona debe poder beneficiarse de los servicios públicos sin encontrarse en una situación de inferioridad por su condición social, discapacidad, residencia, o cualquier otro motivo relacionado con su situación personal o la del grupo social, del que forma parte” es simplemente puesto en el armario.

La prohibición de entrada a hospitales sin pase sanitario pasará a la historia como uno de los actos más despreciables del gobierno de Macron, de su ministra, Veran y de su parlamento bajo sus órdenes. Mientras que durante la jornada del 22, los diputados apresados ​​por una iluminación de sentido común habían quitado la obligación del pase de salud liberticida para ingresar a hospitales y residencias de ancianos, en contra del consejo del gobierno con 70 votos a favor, 67 en contra, luego de horas de maratón para discutir las más de 1000 enmiendas presentadas para contrarrestar el proyecto de ley del gobierno, y luego de haber sermoneado a sus tropas, el gobierno, encabezado por Veran, hizo que la Asamblea Nacional votara nuevamente a las 5 am en segunda deliberación la obligación del “pase de la vergüenza” en hospitales que finalmente fue adoptado.

Al mismo tiempo, los mismos diputados rechazaron una enmienda que prevé la introducción del “ábrete sésamo” para acceder a la Asamblea Nacional, el Senado y los consejos regionales y departamentales al tiempo que aprobaron el artículo 1 del proyecto de ley de salud que prevé la generalización del pase de salud, y prorroga el estado de emergencia sanitaria hasta el 31 de diciembre con 132 votos a favor, 106 en contra. También votaron por una enmienda del gobierno que permite la suspensión del contrato de trabajo y el despido de los empleados sujetos al pase de salud que se nieguen a someterse a él por 114 votos a favor, 94 en contra.

Comentario de un asesor de un ministro importante:

“Vamos a establecer un confinamiento de facto para las personas [que no están vacunadas]. Va a ser la primacía para los vacunados y la vida de mierda para los no vacunados. "

La loca voluntad de Macron no tiene salvaguarda: ¡estamos cayendo en la tiranía!

Francesca de Villasmundo

https://www.medias-presse.info/tyrannie-sanitaire-macronienne-hopitaux-trains-ces-services-publics-interdits-aux-non-vaccines/144672/

sábado, 17 de julio de 2021

EL PROPÓSITO ESENCIAL DE LA REVOLUCIÓN – PADRE DENIS FAHEY

 

El propósito esencial de la Revolución


 “La rebelión del organismo social como tal contra la Misa, 

el acto supremamente aceptable de culto a la Santísima Trinidad, y,

 si es posible, su eliminación completa, es el objetivo final de la revolución”.

  



Por Rev. Denis Fahey (1883-1954), C.S.S. p., D.D., D. Ph.

(Extracto de su libro El Cuerpo Místico de Cristo y la reorganización

de la Sociedad, original de 1939, edición en español en Argentina de 2009)

 

Lo mismo que los miembros del cuerpo humano están siempre destinados a funcionar de tal forma de promover el Bien Común, que la cabeza tiene la función de discernir, así los católicos, como miembros del vasto organismo del Cuerpo Místico, siempre deben esforzarse por promover el programa de Cristo su Cabeza e impregnar la sociedad con el espíritu de la pertenencia a Cristo.

La organización Cristiana de la sociedad sostiene al hombre común en la difícil tarea de vivir su vida diaria en armonía con el acto sobrenatural de sumisión a la Santísima Trinidad que realiza en la Misa. De hecho, esta organización de la sociedad bajo Cristo es indispensable para el hombre medio, primeramente debido a la tendencia de la vida natural de los hijos caídos del primer Adán a rebelarse contra su Vida Sobrenatural y a arriesgar su verdadera felicidad, y, en segundo lugar, porque hay fuerzas naturalistas organizadas existentes prontas a prostituirse, al egocentrismo de los seres humanos y hacer así lo posible por lanzarlos contra Cristo Rey y la Vida Sobrenatural. La estructura cristiana de la sociedad está destinada a servir de bastión contra estas fuerzas naturalistas o antisobrenaturales organizadas, dos de las cuales son visibles, en tanto que una es invisible. La hueste invisible es la de Satanás y sus compañeros los demonios; las fuerzas visibles son las de la nación judía y la masonería. Ellas apuntan, en primer lugar, a des-sobrenaturalizar la vida social, política y económica, de modo que, apenas deja la iglesia después de la Misa, el ser humano medio se encuentre impedido en sus esfuerzos para vivir su vida como miembro de Cristo.

Cuando ese proceso se ha prolongado lo suficiente como para agitar las semillas de la rebelión contra la Vida Sobrenatural en un amplio sector del organismo social, entonces comienza el ataque contra la Misa. La rebelión del organismo social como tal contra la Misa, el acto supremamente aceptable de culto a la Santísima Trinidad, y, si es posible, su eliminación completa, es el objetivo final de la revolución.

Las revoluciones contra la Iglesia Católica y contra la Misa no son levantamientos espontáneos de la gente. Son movimientos hábilmente preparados con mucha anticipación por las fuerzas naturalistas mencionadas más arriba y sus subordinados. “La revolución es un arte –escribe Oldstock Ryder en The Great Conspiracy (La Gran Conspiración)- pero los revolucionarios quisieran hacernos creer que es un cataclismo natural, tan inevitable como una erupción volcánica, una explosión espontánea de rebelión popular contra injusticias insufribles…

El arte de la revolución es aquél por el cual una minoría pequeña pero bien organizada constriñe a una mayoría renuente pero desorganizada a someterse al derrocamiento del Estado y a la dictadura de unos pocos agitadores profesionales que se apoderan del poder en nombre del Pueblo. El método sigue siendo el mismo que en 1789-1793, primero crear una atmósfera revolucionaria explotando los agravios existentes o las privaciones de cualquier sector de la población. En segundo lugar, allí donde no los hay se debe crear agravios populares…En tercer lugar, habiendo preparado así la escena, se debe organizar manifestaciones que darán al movimiento la apariencia de un levantamiento espontáneo de las masas. En cuarto lugar, el comercio y la industria deben ser trabados y finalmente paralizados por huelgas y amenazas revolucionarias, creando desempleo y descontento generalizado…

Por último, se debe reclutar y armar fuerzas de extranjeros, de criminales y de truhanes para dominar las fuerzas del Estado y para inducir, por medio del terror, a la mayoría que cumple con la ley, a someterse. Y esta trágica farsa debe ser puesta en escena en nombre de todo el pueblo, y es aplaudida como una noble rebelión contra la tiranía y la injusticia.

Los pobres actores engañados sobre la escena de la revolución son, quizás en la mayoría de los casos, inconscientes de que son los instrumentos de fuerzas superiores.

sábado, 29 de octubre de 2016

EL DOGMA REVOLUCIONARIO





“Todo el dogma revolucionario se reduce a tres negaciones fundamentales: negación del pecado original, negación de la divinidad de Cristo, negación de la autoridad de la Iglesia”.


P. Félix Sardá y Salvany, El año cristiano, 1892.

jueves, 4 de agosto de 2016

DIALÉCTICA MODERNISTA





No podemos dejar de acordar con el siguiente comentario, vertido al pie de un artículo de un blog del que ya nos hemos ocupado (últimamente acá), donde se dice lo siguiente: “El introductor de la gran confusión es Benedicto, que quiere establecer un principio de gobierno gerencial tecnocrático, y no se asusten si en breve hay tres, y tampoco les llame la atención si hay un juego entre "progresistas" y "conservadores" a la norteamericana, que van pulsando los tiempos y la opinión. La idea de establecer un juego dialéctico y de alternancia dentro del gobierno eclesiástico es bien al estilo ratzingeriano, y su voluntad de quedarse es para que no se difumine el "partido" conservador y se estabilice y se institucionalice el juego. Es su modo de pensar y lo hace de "buena fe". La "unidad" es un concepto viejo, monárquico y reaccionario. El juego de Ratzinger es moderno, democrático y dialéctico. También quieren a la tradición como minoría, a la par de la zurda más rabiosa. Lo que yo veo venir, y ya está instalado, es un gobierno bicéfalo, de partidos, de "contradicción interna", lo que para ellos es buenísimo. Nosotros acostumbrados al viejo esquema no entendemos nada - siendo que es bastante simple- y tratamos de ver el "misterio" que puede significar todo esto.(…)
El "acuerdismo tradi", como el "entrismo" político, es entrar en el juego dialéctico (como minoría por supuesto) y no niego que pueda ser un buen "negocio", pero es simplemente apuntalar el principio que difumina la Verdad. El principio dialéctico.El principio de que la verdad y el bien, es un juego de oposiciones”. (acá).

En efecto, creemos que allí está planteada, aunque no desarrollada, una de las  claves de entendimiento de los acontecimientos que parecen superar nuestra capacidad de asombro, en la Iglesia y en la misma FSSPX. Dentro del juego dialéctico modernista (hegelo-marxista) se desenvuelven las estrategias de tesis y antítesis en procura de la síntesis unificadora hasta llegar cuando estén dadas las condiciones –y no parece faltar demasiado- a la síntesis final coronada por el Anticristo. La “hermenéutica de la continuidad”, cuyos actos más visibles han sido el motu proprio “Summorum Pontificum” y el “levantamiento de excomuniones” de los obispos de la FSSPX, ha sido –es- un eufemismo de la dialéctica hegeliana de la iglesia modernista. El hecho de que haya “dos papas” en Roma, forma parte de este entramado que está siendo llevado hasta sus últimas consecuencias. Las tesis y antítesis que se oponen, el papa emérito conservador y el papa en funciones ultramodernista, el papa que reza y el papa que actúa, alimentan la contradicción para que la Iglesia “viva” y sea, a la vez, una “Iglesia conservadora” y una “Iglesia en salida”, como le gusta decir a Francisco. Sin esa contradicción en el seno mismo de la “Iglesia” esta no tendría vida ni avanzaría en su necesaria evolución. Progreso y tradición son necesarios a los fines modernistas. Ya San Pío X lo había explicado bien en su “Pascendi” (el subrayado es nuestro): “Insistiendo en la doctrina de la evolución, es de advertir que, si bien las indigencias o necesidades empujan hacia la evolución, llevarían más a la ruina que al progreso, si se las dejara actuar libremente, ya que con facilidad traspasarían los límites de la tradición, cortando así la conexión con su principio vital. Por eso, analizando con más agudeza la mente de los modernistas, debemos decir que la evolución se produce por la acción de dos fuerzas contrarias: una que impulsa hacia el progreso, otra que tiende a conservar la tradición”.

Los doctrinarios de la revolución también lo han explicado: “La contradicción –dijo Hegel- es la raíz de todo movimiento y de toda vida; sólo en cuanto una cosa tiene contradicción en sí misma se mueve, tiene una impulsión y una autoridad”. Mao-Tse-Tung decía: “La ley de la contradicción que es inherente a las cosas, a los fenómenos (o ley de la unidad de los contrarios), es la ley fundamental de la dialéctica materialista” (A propósito de la contradicción, agosto de 1937, cit. en Jean Ousset, Marxismo y Revolución). Lenin, por su parte, explicaba: “La dialéctica es la teoría que muestra cómo los contrarios pueden ser, y son habitualmente (y cómo llegarán a ser) idénticos, en qué condiciones son idénticos convirtiéndose el uno en el otro, por qué el espíritu humano no debe considerar esos contrarios como muertos, paralizados, sino como vivos, condicionales, móviles, convirtiéndose el uno en el otro” (“Notas críticas sobre el libro de Hegel: La ciencia de la lógica”, idem).

sábado, 7 de noviembre de 2015

HAY QUE ELEGIR



Seguir la verdadera fe católica íntegra, que vemos representada en la primera imagen de Nuestra Señora, o la que se ha dejado contaminar por el liberalismo revolucionario y lo demuestra en el adefesio que quiere representar a Nuestra Señora, y han colocado en la nueva capilla de la Neo-FSSPX en España (más detalles acá). Cada uno es responsable de custodiar su fe.

jueves, 5 de noviembre de 2015

¿TÁCTICA LENINISTA?






En Evangelii Gaudium se lee:

“47. La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre. Uno de los signos concretos de esa apertura es tener templos con las puertas abiertas en todas partes. De ese modo, si alguien quiere seguir una moción del Espíritu y se acerca buscando a Dios, no se encontrará con la frialdad de unas puertas cerradas. Pero hay otras puertas que tampoco se deben cerrar. Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden integrar la comunidad, y tampoco las puertas de los sacramentos deberían cerrarse por una razón cualquiera. Esto vale sobre todo cuando se trata de ese sacramento que es «la puerta», el Bautismo. La Eucaristía, si bien constituye la plenitud de la vida sacramental, no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los débiles[51]. Estas convicciones también tienen consecuencias pastorales que estamos llamados a considerar con prudencia y audacia. A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas”.

Y la edición del 1° de noviembre de La Repubblica, Eugenio Scalfari da cuenta de las respuestas del Papa a sus preguntas, durante una entrevista telefónica del 28 de octubre:

“La familia, que es la base de la sociedad, cambia continuamente como todo cambia a nuestro alrededor. No debemos pensar que la familia no existe más, ella existirá siempre, porque somos una especie social y la familia es la clave de bóveda de la sociabilidad, pero no se puede negar que la familia actual, “abierta”, como usted la llama, contiene aspectos positivos y aspectos negativos.
Las divergencias de opiniones entre obispos hacen parte de esta modernidad de la Iglesia y de las diversas sociedades en las cuales trabaja, pero el objetivo es el mismo y, en lo que concierne a la admisión de los divorciados a los sacramentos, esto confirma que este principio ha sido aceptado por el sínodo. Este es el resultado final, las evaluaciones son de facto delegadas a los confesores, que es la salida, a través de caminos más rápidos o más lentos, para que todos los divorciados que soliciten (la comunión) serán admitidos”. https://www.lifesitenews.com/news/italian-journalist-pope-francis-told-me-all-the-divorced-who-ask-will-be-ad

La edición fue rápidamente retirada de circulación y el Padre Lombardi desmintió la noticia.

Comentarios:

-Scalfari es un periodista de la mayor confianza de Bergoglio, quien ya le había concedido otras largas entrevistas.

-Lombardi es menos creíble que Cristina Kirchner.

-No hay que hilar muy fino para establecer una conexión lógica entre el párrafo de Evangelii gaudium y la respuesta a Scalfari.

Y una conclusión: se trata de un nuevo paso revolucionario de Bergoglio que mostró el juego y después parece haberse arrepentido por la revelación. Como diría Lenin, un paso adelante y dos atrás.

Pero el paso adelante ya se dió y el modernismo ensoberbecido no retrocederá: sabe de memoria que al habitante de Santa Marta lo único que le preocupa es conservar el poder y está dispuesto a pagar el precio que sea.
  


sábado, 24 de octubre de 2015

LA REVOLUCIÓN Y EL LIBERALISMO SE IDENTIFICAN





«El liberalismo y la Revolución son una misma cosa. El liberalismo es la doctrina de la Revolución, y la Revolución es la aplicación práctica del liberalismo. Esta práctica, como también la teoría, puede ser más o menos lógica, pues hay la Revolución moderada y la Revolución radical; pero entre una y otra no hay más diferencia que aquella que distingue el torrente cuando rompe su dique, del torrente cuando inunda la campiña; o sea la diferencia que va entre el principio y las consecuencias. Lo cual comprenderemos mejor aun considerando la inexorable necesidad por la que los pueblos que se han dejado seducir por la mentira del liberalismo, se ven obligados a beber todo el cáliz de sus consecuencias».


R.P. Henri Ramière

lunes, 21 de septiembre de 2015

ACERCA DE UN INMINENTE GOLPE TREMENDO DE SATANÁS A LA IGLESIA






"el Sínodo que empezará en tres semanas desencadenará en la Iglesia Católica una tormenta que rivalizará con la revolución protestante, o incluso la crisis arriana de hace diecisiete siglos."

"el Sínodo se utilizó y está utilizando como un caballo de Troya para imponer la validación de las uniones de personas del mismo sexo dentro de la Iglesia, cambiando la postura de ésta sobre la sexualidad humana, la doctrina de la Iglesia, introduciendo novedades en la práctica pastoral." 


El Sínodo está arreglado: Edward Pentin Relata las últimas etapas de la revolución

Todo el que desee entender lo que posiblemente enfrentaremos a continuación debe leer este libro cuanto antes.

Espero que no sea tarde para recomendar el detallado y equilibrado libro de Edward Pentin The Rigging of a Vatican Synod? An Investigation of Alleged Manipulation at the Extraordinary Synod on the Family (¿Se está manipulando un sínodo del Vaticano? Investigación de una posible manipulación del Sínodo Extraordinario de la Familia), porque todo el que desee entender lo que posiblemente enfrentaremos a continuación tiene que leerlo cuanto antes.

Escribo estas líneas el 14 de septiembre. Faltan menos de tres semanas para la inauguración de la segunda mitad del Sínodo de la Familia, que parece cada vez más un arma creada a propósito o, como sugiere Pentin, un caballo de Troya pensado y utilizado para poner fin a la oposición de la Iglesia Católica al nuevo paradigma social de libertad sexual sin trabas.

El mismo Edward Pentin, que se está convirtiendo rápidamente en la voz más confiable en lengua inglesa con relación al Vaticano, es el perfecto gentleman inglés, con la plena medida de esa característica nacional que es la reserva, y jamás se le ocurriría decir algo así. Su libro expone detenidamente todas las pruebas, incluyendo no obstante citas textuales de muchos obispos participantes en el Sínodo que permiten al lector arribar a las conclusiones obvias. Y obliga también al lector a mirar ineludiblemente adelante y preguntarse con qué nos las veremos probablemente en octubre.

¿Qué podemos esperar de la segunda parte del Sínodo? Pentin cita un artículo de Sandro Magister escrito durante la presentación del documento extraordinario, la relatio intermedia sobre el impresionante cambio de paradigma en el tema de la homosexualidad.

“Esto – escribió Magister – no habría sido posible sin una serie de pasos hábilmente calculados por quien llevaba, y lleva, las riendas en los procedimientos.”

El revelador libro de Pentin llega tal vez en el momento de mayor de confusión que ha visto la Iglesia desde fines de la década de los sesenta; las noticias de Roma comienzan a parecer una manguera de la que un lector sensato no se atrevería a beber. En la misma semana que se publicó el libro, el papa Francisco anunció sus enmiendas a las leyes sobre nulidad que ya han sido denunciadas como impracticables en informes de algunos canonistas, y que otros llaman una herida infligida a las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio.

Agregue estos elementos a los informes que afirman que los organizadores del sínodo prohibieron toda publicación de las actas, y el lector podrá deducir fácilmente que el Sínodo que empezará en tres semanas desencadenará en la Iglesia Católica una tormenta que rivalizará con la revolución protestante, o incluso la crisis arriana de hace diecisiete siglos. Como advirtió el padre Brian Harrison, “un grave e inminente peligro que amenaza con introducirse en la barca de Pedro, quebrarla y hacerla zozobrar.”

viernes, 14 de agosto de 2015

LA DERROTA DE LA REVOLUCIÓN






“Lo que no se había visto lo vemos hoy, “La Revolución, es la lucha entre el hombre y Dios; quiere ser el triunfo del hombre sobre Dios.” Esto es lo que declaran aquellos que dicen que actualmente se trata de saber si triunfará la Revolución o la Contra-Revolución.

Por eso, M. de Saint-Bonnet no dice nada más, él no dice quizás lo suficiente, cuando afirma que “el tiempo presente no puede compararse con la rebelión de los ángeles.” Y por consiguiente, de Maestre, Bonald, Donoso Cortés, Blanc de Saint-Bonnet, entre otros, seguramente coinciden en decir: “El mundo no puede permanecer en este estado”.

O estamos llegando al final del odio a Dios y a su Cristo levantado por el Anticristo, volviéndose más general y violento; o bien estamos en la víspera de la más grande misericordia que Dios haya ejercido en este mundo después de la Redención.

He aquí la situación en que estamos, he aquí lo que la Revolución creó, aquello que no ha dejado de ser desde los primeros días de la Revolución, bajo el imperio en el cual todavía estamos.

(…)

La época de la Revolución, es la época del antagonismo más agudo entre la civilización cristiana y la civilización pagana, entre el naturalismo y lo sobrenatural, entre Cristo y Satanás.

¿Cómo será el fin de la lucha? Lucifer y los suyos piensan en que triunfarán. Los judíos dicen que será la venida de su Mesías, que el reino del Anticristo está cerca, y que ese reino abrirá, para su beneficio, la más grande época del mundo.

Esperamos que nuestros lectores, después de haber leído este libro, compartirán nuestra convicción que es muy opuesta. La derrota de la Revolución inaugurará el reino social de Nuestro Señor Jesucristo sobre el género humano que formará un único rebaño bajo un único Pastor”.

Mons. Henri Delassus, La Conjuración Anticristiana, Cap VI, 1910.

miércoles, 24 de junio de 2015

EL COCTEL INFERNAL DEL LIBERALISMO







Por Joseph Lémann

Desde el principio, la Revolución se hizo venenosa, pero con arte, con hablilidad; ella recuerda y sobrepasa las maquinaciones de Agripina y  Locusta.

Vayamos un instante a la Roma pagana: Locusta es una famosa envenenadora de los tiempos de los Césares. Ella primero debe asesinar al emperador Claudio por órdenes de Agripina. Ella es llamada al consejo; le piden que ponga ingenio a su destreza. Un veneno demasiado rápido pondría de manifiesto el asesinato de Claudio; un veneno demasiado lento le daría tiempo de reconocerse y de restablecer los derechos de Britanicus, su hijo. Locusta comprende, y encuentra lo buscado con un veneno que trastornará la razón y extinguirá lentamente la vida.  Un eunuco hace tomar al infortunado César el veneno en una seta, la cual saborea con delicias: ¡Muere embrutecido!

Un año después, Locusta libera a Nerón de Britanicus que lo molestaba. Esta vez, él no pide un veneno lento, tímido, secreto, como el que hizo con tanto refinamiento para Claudio; sino un veneno activo, rápido, fulminante. Britanicus cae muerto en la mesa imperial.

Locusta tuvo alumnos, Nerón le permitió formar a sus discípulos en una escuela de envenenamiento. La historia, en efecto, y la pintura, la representan probando sus venenos en esclavos desgraciados, unos retorciéndose a sus pies, y los otros convirtiéndose en locos.

Regresemos a nuestra época.

¿Quién hubiera podido pensar que Locusta fuera sobrepasada?  La Revolución se ha encargado de este siniestro progreso.

En efecto, desde la aparición del cristianismo en el mundo, todo ha tomado una forma más elevada, más espiritualizada, incluso el mal, incluso el envenenamiento. Se envenena a los espíritus y a la moral como antes se envenenaba el cuerpo: ¡con ingenio! ¿No decimos en los siglos cristianos, el veneno de la herejía, el veneno del error? La sombra de Locusta sin duda ya rondaba los conciliábulos del maniqueísmo, del arrianismo, del calvinismo, del voltairenismo; pero en 1789 la Revolución, inspirándose en la envenenadora y ávida de sobrepasarla, imaginará en el orden intelectual y social un veneno que trastornará la razón y extinguirá lentamente la vida en los pueblos cristianos: ¿qué es lo que ella imaginó?

El liberalismo

En efecto, para llegar a trastornar la razón en un pueblo como el de Francia y llegar a extinguir lentamente su vida, es necesario un brebaje que sea a la vez veneno, poción, narcótico:

— el veneno mata;
— la poción embriaga;
— el narcótico adormece.

Todos estos efectos reunidos son necesarios para lograr acabar con la robusta constitución de una nación cristiana.

Se trata de matar en ella las ideas cristianas; al mismo tiempo embriagar las almas generosas; y al mismo tiempo adormecer a la gente honesta: Todo esto, al mismo tiempo. El liberalismo será esta mezcla hábil, este terrible brebaje. Si se le descompone, encontramos allí los tres elementos, veneno, poción, narcótico.

·                     El veneno primero: así como encontramos, en los campos, plantas venenosas, encontramos también, en el orden intelectual, malas doctrinas, opiniones perniciosas. Se puede decir que la Iglesia siempre las ha extirpado, pero ellas reaparecen con la facilidad y la tenacidad de las malas hierbas: por ejemplo, la negación del pecado original, también la omnipotencia de la razón a la cual todo se debe someter, la suficiencia de las fuerzas humanas para hacer su camino y la suficiencia de las fuerzas sociales para conducir a los pueblos. Producciones venenosas de todos los siglos, el filosofismo del siglo XVIII las hizo resurgir y las propagó. La Revolución sólo tendrá que agacharse para recogerlas. Ellas formarán el primer elemento de su terrible brebaje.




·                     Además del veneno, la poción: Hay, en el tesoro de las lenguas humanas, palabras que tienen el poder de arrebatar, de embriagar, de apasionar, estas son: las palabras mágicas de libertad, de fraternidad, de igualdad. El Evangelio habiendo purificado estas palabras, las explicó y, poniéndoles un fermento divino, las agrandó tanto que ellas expresaron ideas nuevas. Durante mucho tiempo permanecieron apegadas al Evangelio, penetraron y trabajaron el mundo de una manera tan  segura y saludable como eran dulces, ponderadas, respetuosas. Pero he aquí que en el siglo XVIII el filosofismo se apoderó de estas palabras. Inmediatamente perdieron su fermento divino y se convirtieron en poción. La Asamblea nacional, en la célebre noche del 4 de agosto de 1789 [abolición del régimen feudal. N. del blog], que será una embriaguez sin precedentes en la historia de los pueblos, experimentará esta poción. Entran entonces como segundo elemento en el brebaje encantador y funesto que prepara la Revolución.

·                     El narcótico, finalmente, se encuentra como el tercer elemento. Entre todos los sentimientos de los cuales el corazón del hombre ha sido dotado, hay uno que se distingue por su gran nobleza cuando la verdad es su guía, pero que se convierte en un peligro extremo cuando se inspira sólo en sí mismo: es el sentimiento de tolerancia, de indulgencia. En efecto, cuando ella toma por guía la verdad, la tolerancia se traduce en compasión por las personas, pero se rehúsa a reconocer los errores: compasión por la persona, reprobación del error, tal es la expresión de la tolerancia católica. Al contrario, cuando sólo se inspira en sí misma, la tolerancia, extraviándose en la blandura de las creencias o en una sensibilidad falsa y exagerada, se convierte en indulgencia por los errores al igual que por las personas, y excusa todo sin consideración: actos de debilidad y doctrinas culpables.

La Iglesia siempre unió cuidadosamente este sentimiento a la verdad. El filosofismo del siglo XVIII lo separa. Es entonces que en la sociedad toman la forma de máximas como estas:

“La tolerancia es madre de la paz” – “Sólo la tolerancia ha podido contener la sangre que brotaba de un lado a otro de Europa” – “Si Dios lo hubiera querido, todos los hombres tendrían la misma religión, así como ellos tienen el mismo instinto moral. Seamos entonces tolerantes”. Este sistema de tolerancia alentado y propagado, será el opio, el narcótico que necesita la Revolución. Ella se servirá de él para dormir todas las querellas religiosas e incluso, si fuese posible, las mismas religiones. Una multitud de gente honesta, de gente buena, no pedirán más que aletargarse, dormitar y permanecer neutras, a pesar de la severidad de la teología. ¡Tercer elemento del brebaje revolucionario!

Y así:

·                     Omnipotencia de la razón o tribunal al cual todo debe someterse; suficiencia de las fuerzas humanas para hacer su camino, y suficiencia de las fuerzas sociales para conducir los pueblos (veneno).

·                     Grandes palabras de libertad, igualdad y fraternidad (poción).

·                     Sentimiento de tolerancia recíproco no solamente para las personas, sino para las doctrinas (narcótico).

Este es el pérfido brebaje que, como en tiempos de Locusta, debe trastornar la razón y extinguir lentamente la vida. Unos serán embriagados, otros adormecidos, y un gran número serán muertos a la larga. Esta mixtura recibirá, más tarde, su nombre característico: el liberalismo.


Extracto  de Les Juifs dans la Révolution française, Joseph Lémann (1836-1915), Paris, 1889. [José Lémann y su hermano Agustín fueron sacerdotes católicos. Siendo judíos, se convirtieron en 1854. Escribieron unas 150 libros. N. del blog]