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lunes, 2 de agosto de 2021

LAPIDES CLAMABUNT: MONSEÑOR VIGANÒ SOBRE "TRADITIONIS CUSTODES"

 


Fuente: Adelante la Fe.

Dico vobis quia si hii tacuerint, lapides clamabunt. Lc. 19, 40

Traditionis custodes: con estas palabras principia el documento por el que Francisco deroga como un monarca absoluto el motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI. No pasa inadvertido el tono casi burlón de la pomposa cita de Lumen gentium: precisamente en el momento en que Bergoglio reconoce a los obispos como custodios de la Tradición, les pide que supriman la más elevada y sagrada expresión orante. Quien quiera buscar algún resquicio entre líneas, sepa que el borrador que se hizo llegar a la Congregación para la Doctrina de la Fe para revisión era muchísimo más riguroso que el texto final. Lo cual confirma, aunque no es necesario, que no han hecho falta presiones particulares por parte de los enemigos históricos de la liturgia tridentina –empezando por los eruditos de San Anselmo– para convencer a Su Santidad a fin de que intentara hacer lo que mejor se le da: demoler. Ubi solitudinem faciunt, pacem appellant [lo dejaron todo yermo, y lo llaman paz. –Tácito]

MISA TRADICIONAL. BULA QUO PRIMUM TEMPORE. SAN PIO V

 

lunes, 27 de noviembre de 2017

ESTATUTOS DE LA SAJM




NON POSSUMUS
Fuente: SITIO OFICIAL DE LA SAJM (el texto que publicamos acá es la traducción del original en francés)



ESTATUTOS DE LA SOCIEDAD SACERDOTAL DE LOS APÓSTOLES DE JESÚS Y MARÍA

miércoles, 7 de junio de 2017

LEONARDO CASTELLANI, DEFENSOR DE LA TRADICIÓN



"Desde aquel reportaje en una revista porteña de gran difusión por los años 70 donde señala a Monseñor Lefebvre como la guía de la Iglesia hacia la correcta dirección, la generalidad del episcopado argentino terminó de defenestrar a Castellani o de meter su obra en el agujero negro de la conspiración del silencio".


sábado, 14 de enero de 2017

COMENTARIOS ELEISON -ORACIÓN URGENTE




Número CDXCVI (496)
14 de enero de 2017

Oración Urgente

 

Mons. Williamson

 

 

 

El mundo hoy puede hacer a un santo desesperar-
Pero un medio santo conoce como volverse a orar.

Cuando el Titanic comenzó a hundirse en 1912, es bien sabido que los primeros botes salvavidas a ser lanzados no estaban llenos según su capacidad porque todavía no había suficientes pasajeros que tomaran seriamente la condición condenada del barco afectado. Pero a medida que la plena verdad se volvió ampliamente conocida, así el resto de los botes salvavidas tenían cada uno más personas que las suficientes queriendo abordar. Ahora, el hundimiento del Titanic fue un espejo de Dios mostrando al mundo moderno dónde está, pero de ninguna manera todas las personas vivas hoy creen eso, y así los botes salvavidas de la Tradición Católica están siendo vaciados más que llenados. Ni con mucho suficientes almas captan aún la verdad plena de nuestra condición condenada como para estar haciendo lo que ellas necesitan estar haciendo – orar urgentemente.

He aquí cómo un amigo de Suiza lo pone: “En nuestro país como en otras partes, hasta la última traza de Catolicismo está desapareciendo y el (otrora muy Católico cantón del) Valais no es la excepción. Todo necesita empezar de nuevo, mientras que los enemigos de la Verdad son más numerosos cada día”. ¿Puede alguien decir que esta descripción no encaja en su propia parte del mundo? ¡Ciertamente vale para Inglaterra! En una encuesta realizada a 1.595 adultos ingleses el 18 y 19 de diciembre, solamente 28% creen en Dios mientras que 38% son ateos positivos. Hace poco menos de dos años estas cifras eran de 32% los creyentes, 33% los ateos. Es evidente que los incrédulos están avanzando considerablemente. ¡Pobre Inglaterra!

Pero, ¿por qué es tan importante creer en Dios? Santo Tomás de Aquino explica en su Tratado sobre los Ángeles: así como toda la Creación procede de Dios por un desbordamiento de su bondad, así esa bondad en las creaturas busca volver a la Suprema Bondad del Creador, cada una a su propia manera: vegetales y minerales por una inclinación natural, animales por una inclinación sensorial, hombres y ángeles más perfectamente por una inclinación intelectual de la mente y libre albedrío (1a, 59, 1). Así los seres humanos vienen de Dios para volver a Él por el correcto uso de sus mentes, siendo “inexcusables”, según dice San Pablo, si pretenden que no pueden reconocer a Dios en Su Creación (Rom. I, 20) y por el correcto uso de su libre albedrío para elegirlo a Él en lugar de rechazarlo. Por desgracia, las atracciones sensuales alejan de Dios a la mayoría de los hombres (1a, 63, 9 ad 1).

Sin embargo, ser arrastrados lejos de Él no es para lo que Dios destinó al hombre. Cada hombre que Él creó, lo hizo para el Cielo (I Tim. II,4) y a todos los hombres Él les da la gracia suficiente como para que ellos lo conozcan y lo amen y así lleguen al Cielo. El Cielo es, por consiguiente, para lo que cada hombre es, sea o no que acepte el hecho, y si lo rechaza, está encegueciéndose a sí mismo y no puede tener entendimiento de lo que se trata la vida. Se seguiría que todos estos hombres que son líderes en cualquier dominio son en última instancia ciegos liderando a ciegos, mientras que los seguidores son ciegos siguiendo a ciegos. “Yo soy la Luz del Mundo”, dice Nuestro Señor Jesucristo, “el que me siga, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan VIII, 12).

Entonces, quien rechaza seguir a Dios, ni qué decir a Jesucristo y a Su Iglesia Católica, camina en la oscuridad, y la obstinada preferencia hoy de los “Occidentales” globales por más y más oscuridad está preparando un terrible Castigo comparable solamente con el Diluvio en tiempos de Noé. Así como entonces los hombres habían “corrompido su camino sobre la tierra” de tal manera (Gén. VI, 12) que Dios tuvo que intervenir con el Diluvio para prevenir que absolutamente todos los hombres eligieran ir al Infierno, así también hoy la corrupción es tan terrible que sólo Dios puede interrumpirla.

Pero los hombres siempre pueden orar, y la oración todavía funciona como nada más funciona. Pues es fácil de imaginar cómo en medio de millones y millones de almas volviéndose a Mammon y alejándose de Dios, Él positivamente ve por, y escucha a, las cada vez menos almas que se vuelven a Él. La hora es para orar, a través de Su Madre, la oración del Santo Rosario, quince Misterios al día, si esto es razonablemente posible.

Kyrie eleison.


miércoles, 17 de agosto de 2016

REGLA PARA DISTINGUIR LA VERDAD CATÓLICA DEL ERROR – SAN VICENTE DE LERINS




“REGLA PARA DISTINGUIR LA VERDAD CATÓLICA DEL ERROR”


Habiendo interrogado con frecuencia y con el mayor cuidado y atención a numerosísimas personas, sobresalientes en santidad y en doctrina, sobre cómo poder distinguir por medio de una regla segura, general y normativa, la verdad de la fe católica de la falsedad perversa de la herejía, casi todas me han dado la misma respuesta: «Todo cristiano que quiera desenmascarar las intrigas de los herejes que brotan a nuestro alrededor, evitar sus trampas y mantenerse íntegro e incólume en una fe incontaminada, debe, con la ayuda de Dios, pertrechar su fe de dos maneras: con la autoridad de la ley divina ante todo, y con la tradición de la Iglesia Católica».
..
Es pues, sumamente necesario, ante las múltiples y enrevesadas tortuosidades del error, que la interpretación de los Profetas y de los Apóstoles se haga siguiendo la pauta del sentir católico.

En la Iglesia Católica hay que poner el mayor cuidado para mantener lo que ha sido creído en todas partes, siempre y por todos. Esto es lo verdadera y propiamente católico, según la idea de universalidad que se encierra en la misma etimología de la palabra. Pero esto se conseguirá si nosotros seguimos la universalidad, la antigüedad, el consenso general. Seguiremos la universalidad, si confesamos como verdadera y única fe la que la Iglesia entera profesa en todo el mundo; la antigüedad, si no nos separamos de ninguna forma de los sentimientos que notoriamente proclamaron nuestros santos predecesores y padres; el consenso general, por último, si, en esta misma antigüedad, abrazamos las definiciones y las doctrinas de todos, o de casi todos, los Obispos y Maestros.

EJEMPLO DE CÓMO APLICAR LA REGLA

3. ¿Cuál deberá ser la conducta de un cristiano católico, si alguna pequeña parte de la Iglesia se separa de la comunión en la fe universal?

-No cabe duda de que deberán anteponer la salud del cuerpo entero a un miembro podrido y contagioso.

-Pero, ¿y si se trata de una novedad herética que no está limitada a un pequeño grupo, sino que amenaza con contagiar a la Iglesia entera?

-En tal caso, el cristiano deberá hacer todo lo posible para adherirse a la antigüedad, la cual no puede evidentemente ser alterada por ninguna nueva mentira.


¿Y si en la antigüedad se descubre que un error ha sido compartido por muchas personas, o incluso por toda una ciudad, o por una región entera?

-En este caso pondrá el máximo cuidado en preferir los decretos -si los hay- de un antiguo Concilio Universal, a la temeridad y a la ignorancia de todos aquellos.


¿Y si surge una nueva opinión, acerca de la cual nada haya sido todavía definido?


domingo, 12 de junio de 2016

SERMÓN DE MONS. TOMÁS DE AQUINO: ¡CONTINUEMOS!




SERMÓN DE MONS. TOMÁS DE AQUINO
¡CONTINUEMOS!

Le Puy, 15 de mayo de 2016



Nuestro Señor dijo que quienes lo aman guardarán Su Palabra. ¿Qué es esto si no la Tradición? ¿Qué es sino el ejemplo de Mons. Lefebvre? Sino aquél que guardó la palabra de Nuestro Señor, en su enseñanza y sus acciones. Y esto es la Tradición. La Tradición, es conservar, a pesar de todas las dificultades, la palabra de Nuestro Señor. Y para esto, son necesarios los dones del Espíritu Santo, los dones por los cuales podemos comprender a este gran obispo que, estamos persuadidos, un día será puesto en los altares. Mons. Marcel Lefebvre nos mostró el camino, defender la fe de manera intrépida, sin paralelo en las circunstancias jamás vistas en la historia de la Iglesia. Para esto necesitó un Consejo superior. Ciertamente él fue movido por los dones del Espíritu Santo: el don del Consejo, el don de la Fortaleza, todos los dones para poder realizar lo que realizó.

¿Y qué es lo que nosotros queremos hacer?  Nosotros queremos continuar lo que hemos recibido de él. Él, todo lo que recibió, lo recibió de la Santa Iglesia, lo recibió de los Papas que condenaron los errores modernos; él los recibió, los conservó, los ilustró, los explicó, los profundizó. Y es eso lo que nosotros queremos continuar. No queremos otra cosa. Ser fieles discípulos de Mons. Lefebvre, como él fue un fiel discípulo de Nuestro Señor Jesucristo.

Un día, en Barroux -yo no estaba presente en el locutorio pero estaba presente en el monasterio- Mons. Lefebvre contó una entrevista, una conversación que tuvo con el Cardenal Ratzinger (si no me equivoco) y le dijo al Cardenal: “Para nosotros, Nuestro Señor Jesucristo no es facultativo. ¡No lo es para nosotros! Para nosotros NSJC es todo. Y diciendo esto, las lágrimas brotaron de sus ojos; los monjes estaban muy conmovidos, muy edificados para él, Nuestro Señor es todo. Hoy en día quieren darle solamente una parte; quieren darle un lugar medido, un lugar limitado. Y nosotros decimos no. Y ahora lo que sucede en la Tradición: quieren regularizar la Tradición. La Tradición no necesita regularización, pues la Tradición es la regla. La Tradición no se regulariza. Es por eso que nosotros continuamos serenamente, estando seguros que estamos en la Verdad; la Verdad porque la Tradición es la Verdad.

Y si un día hay un cambio, son ellos, los que están en Roma que vendrán a nosotros; nosotros no iremos a ellos. Mejor, ellos vendrán hacia la Tradición que nosotros defendemos. ¿Cómo sucederá? No lo sé. Es Dios quien dirige Su Iglesia y las soluciones vendrán al momento que la Fe regrese a Roma. Y es por eso que nosotros rezamos; rezamos para que la Fe regrese a Roma, para que la Doctrina regrese a Roma. No hay otra solución fuera de este regreso a la Fe católica. Le pedimos al Espíritu Santo sus dones para poder continuar en la línea de Mons. Lefebvre. Le agradecemos con toda nuestra gratitud a Mons. Williamson cuya divisa es « Fidelis inveniatur » « Que sea encontrado fiel ». Pues bien, él ha sido fiel. Y es gracias a él que nosotros estamos aquí. Gracias a Mons. Lefebvre, gracias también a Mons. Williamson. Le agradecemos con todo nuestro corazón que haya sido fiel, que continúe transmitiendo fielmente lo que ha recibido. Así es también la Iglesia. Vemos esta transmisión de los Apóstoles, que pasa por San Pio V, por Mons. Lefebvre y llega hasta nosotros.

lunes, 21 de marzo de 2016

RESISTENCIA CATÓLICA




El combate de la fe, la resistencia al modernismo conciliar y al liberalismo, la vigencia inalterable de la Tradición, que Mons. Lefebvre tomó como banderas al fundar la FSSPX, se continúan en la Resistencia con nuestros obispos antilberales y los sacerdotes que los siguen. Damos gracias a Dios, a Cristo Rey, a la Santísima Virgen siempre fiel y a nuestro Protector San José, por este nuevo impulso que dan a su Iglesia con un nuevo Obispo. Sabemos que al Diablo esto nada le gusta, por eso ha suscitado alborotos, contiendas, discordias, injurias, calumnias y difamaciones. “El impío urde males contra el justo, / ya su vista rechina los dientes, pero Dios se ríe de él, / porque está viendo llegar su día” (S. 36,12). Pero sabemos que “con muchas y acerbas tribulaciones” (S. 70,20) debemos ser probados para ver si amamos verdaderamente a Dios con rectitud de corazón.

Dios les conceda a nuestros Obispos la sabiduría y el tesón en el buen combate, y los proteja para que orientados por la voluntad divina, transmitan lo que han recibido.

“Bendito sea Dios, mi piedra;
Él adiestra mis manos para la pelea,
mis dedos para la guerra;
Él es mi alcázar y mi libertador,
el broquel con que me cubro;
Él es quien me somete los pueblos”
(S. 143, 1-2)



miércoles, 3 de febrero de 2016

LOCURA RELIGIOSA





“A la Tradición católica no puede destruirla Francisco. Pero puede destruirse a sí misma si se vuelve farisaica”.


Siempre han existido, pero desde hace cincuenta años, y más aún desde el inicio de la “era Francisco”, se han multiplicado “exponencialmente”, como dicen ahora. Esto es posible además porque a través de la Internet adquieren espacio para explayarse y difundir sus escritos “urbi et orbi”. Ya no es complicado y fatigoso como antes, donde había que tener una imprenta y moverse para distribuir panfletos y libelos. Ahora un solo sujeto con ínfulas de “teólogo” puede sentarse frente a una computadora y difundir a través del mundo sus elucubraciones, opiniones o invectivas, ya sean escritas, ya alocuciones a través del audio o el video. “Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón…” dice la letra del tango Cambalache. Pues bien, hoy “cualquiera es un predicador, cualquiera es un Doctor”... ¿Será así?

Hablamos de quienes no debidamente iluminados por la sabiduría divina que nos ha entregado la Escritura, adoptan posturas religiosas extremas, exaltadas, violentas, fanáticas y fulminantes. De los “condenadores seriales” que caen fácilmente en precipitaciones, exageraciones y juicios infundados (contra lo cual advertía Mons. de Castro Mayer) o en el celo amargo y “tomas de posición extremas que no corresponden a la realidad sino a a prioris, que perturban las conciencias sin ilustrarlas” (contra lo cual amonestaba Mons. Lefebvre).  A los que, a la manera de los pistoleros, sacan rápido el arma y acribillan ante la primera señal –para ellos- de traición, desviación o “flaccidez” en la doctrina a quienes no concuerdan con sus ideas, que parece fueran muy claras, pero sin embargo nunca saben aclarar ni menos refutar aquello que impugnan a tiro de metralla. John Henry Newman hablaba ya de esto hace casi doscientos años, cuando esos grupúsculos eran quizás más visibles o ruidosos, pero menos numerosos que ahora:

“Idéntica ausencia de un principio espiritual se aprecia en el modo ligero y absurdo con que muchos adoptan formas erróneas de creencia religiosa. Quien lleva dentro la luz de Cristo escucha sin turbación alguna la voz de los fanáticos, los equivocados o los hipócritas. Pero cuando un hombre es consciente de ser un pecador impenitente que no está en paz con Dios, cuando su propio corazón le acusa, cuando no tiene principio ni estabilidad dentro de sí, entonces es presa de la primera persona que se le acerca con un lenguaje enérgico y le invita a creer en sus palabras.
Por eso encontráis mucha gente que va afanosa detrás de quienes dicen obrar milagros, o denuncian a la Iglesia como apóstata, o sostienen que sólo se salvarán quienes les sigan; o simplemente, hablan sin la menor garantía pero con enorme seguridad. De ahí que la multitud sea tan propensa a miedos repentinos. Oís que un grupo numeroso huye de una ciudad, movido por una vana predicción sobre la cercanía del juicio final. De ahí también que mucha gente practique en privado tantas pequeñas supersticiones que no vale la pena nombrar. Todo deriva de que la luz de la verdad no arde en sus corazones.” (Esperando a Cristo, 21-XI-1840).

Lejos de ser patrimonio de los extraviados protestantes, tras el nefasto concilio Vaticano II el descarrío se extendió a dos puntas en jugada maestra del diablo, que hoy redobla con Francisco: por un lado hacia el demencial liberalismo que prefirió la autoridad en detrimento de la verdad, y por el otro hacia el sedevacantismo o el cismatismo (hoy también algunos hablan de “eclesiavacantismo”), que en nombre de la verdad se hizo su propia autoridad. Unos se liberan de la verdad, otros se liberan de la autoridad. Pero ¿son realmente libres? Claro, esto último no lo admitirán los que transitan por esos caminos, porque suelen dar sus argumentos basados en la autoridad de la Tradición. Pero su conducta no se condice en absoluto con la santidad de la Tradición y los ejemplos de quienes nos precedieron, llegando muchos grupos a caer en herejía, cisma o espíritu de secta sin advertirlo. Seguramente es exagerado afirmar de estas personas que “se saben pecadores impenitentes”, pero no lo es afirmar –porque lo hemos advertido-  que viven turbados en busca de una seguridad que les garantice que son de los pocos escogidos y aprobados por Dios, y esa falta de paz en que su alma afiebrada se debate se ve aliviada cuando se identifican con algún gurú o maestro que habla y escribe con contagiosa firmeza, seguridad y voz bien alta, a quien deciden seguir afanosamente. La solución a todos los miedos es entonces percibida, la garantía de la pureza adquirida, y libres de contaminación se sienten fuertes, potentes, implacables, invulnerables, aptos para pasar la escoba a toda impureza, a todo detrito, a todo rasgo, huella, señal o sombra de “herejía”, debilidad o flojera que creen ver en quienes los rodean o están más cercanos a ellos. El fariseísmo que impedía la manifestación mesiánica de Cristo sigue siendo impedimento para que Cristo se manifieste en sus almas siendo como Él es, verdadero, y no en la imagen soberbia, aparatosa y policíaca que imaginaron por entonces los fariseos del templo y que se adapta muy bien a las pretensiones “justicieras” de quienes olvidan siempre esta enseñanza divina: “Tomad sobre vosotros el yugo mío, y dejaos instruir por Mí, porque manso soy y humilde en el corazón, y encontraréis reposo para vuestras vidas” (Mt. 11,29), y también que es Dios el vengador de los justos, y no nosotros mismos (cfr. Rom. 12,19).

miércoles, 29 de abril de 2015

LA TRADICIÓN JUZGA AL PAPA





“Me dicen: "Usted juzga al Papa”. Monseñor Benelli me enrostró: “¡No es usted quien hace la verdad!” Por supuesto que no soy yo quien hace la verdad, pero el Papa tampoco. La verdad es Nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto tenemos que remitirnos a lo que Nuestro Señor Jesucristo nos ha enseñado, a lo que los apóstoles nos han enseñado, a lo que los Padres de la Iglesia, a lo que toda la Iglesia ha enseñado para saber dónde está la verdad.
No soy yo quien juzga al Santo Padre, es la Tradición.
Un niño de cinco años con su catecismo podría muy bien contestar a su obispo, si su obispo viniera a decirle: “Nuestro Señor no está presente en la Santa Eucaristía”. Este niño con su catecismo -tiene cinco años- lee y dice: "Pero mi catecismo dice lo contrario”. ¿En­tonces quién tiene razón? ¿Es el obispo o es el catecismo? ¡Es el catecismo, evidentemente! El catecismo que representa la fe de siempre. Es muy simple. Es infantil como razonamiento. Pero en eso estamos. Si hoy nos dicen que se pueden hacer intercomuniones con protestantes, que ya no existen diferencias entre nosotros y los protes­tantes, y bueno, no es cierto. Hay una diferencia inmensa".


Mons. Lefebvre, La Iglesia Nueva. Homilías, Tomo II. 1975-1976, Editorial Iction, Buenos Aires, 1983. 

sábado, 25 de abril de 2015

24 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DEL “LEÓN DE CAMPOS”: MONS. ANTONIO DE CASTRO MAYER








Mons. De Castro Mayer nació el 20 de junio de 1904 en la ciudad paulista de Campinas. Fue ordenado sacerdote el 30 de octubre de 1927. El Papa Pío XII lo nombro, el 6 de marzo de 1948, obispo titular de Priene, recibiendo la consagración episcopal el 23 de mayo. El 3 de enero de 1949, el mismo Sumo Pontífice le confió la diócesis de Campos, en el Estado de Rio de Janeiro. Rigió a su grey con espíritu sobrenatural, gran sabiduría y encendido celo apostólico durante casi 40 años. Al final de su vida reunió a sus sacerdotes fieles a la Tradición, transformando Campos en un bastión del Catolicismo íntegro, obediente al magisterio pontificio de los veinte siglos cristianos, pero resistente a los errores conciliares, e hizo de su casa un seminario.

Dotado de una clarividencia notable, su mirada de águila descubre, ya una década antes de la inauguración del concilio Vaticano II, el rumbo del modernismo redivivo, revestido con ropajes de un falso progreso, que se denominó progresismo. Con fecha de la fiesta de la Epifanía de 1953 sale a la luz su carta pastoral sobre “Los problemas del apostolado moderno”, seguido de un compendio de “Verdades oportunas que se oponen a los errores contemporáneos”, un clásico sobre la crisis religiosa de nuestro tiempo. Allí el Obispo de Campos condena las novedades envenenadas que iban a enseñorearse del mundo católico a resultas del concilio anti-Mariano de 1962-1965, y expone la recta doctrina que es el antídoto de los errores señalados. Es uno de los pocos que dan importancia a los errores anti-litúrgicos –ya en enero de 1953- pues empieza la exposición con el enunciado y la refutación de los yerros que atentan contra el culto católico. También da enseñanzas certeras sobre la estructura de la Iglesia, métodos de apostolado, vida espiritual, Estado Católico, etc.

No transó con la apostasía, ni con los errores, ni con el mal. La intransigencia es a la virtud lo que el instinto de conservación es a la vida. Una virtud sin intransigencia o que odia la intransigencia no existe, o conserva apenas la exterioridad. Una fe sin intransigencia, o está muerta, o solo vive exteriormente, porque perdió el espíritu” (Carta Pastoral citada). Es evidente que un obispo tan fiel al Evangelio, tan consecuente con la enseñanza del Divino Maestro de “El que no está por Mí, contra Mí está y el que conmigo no recoge, desparrama” (Mat 12,30), no podía aprobar el ecumenismo de Juan Pablo II.

Tampoco excusó a los laicos del buen combate: “Cualquier fiel, en presencia de una doctrina ya condenada, tiene el derecho y a veces el deber de combatirla. Si se encuentra con una doctrina no condenada explícitamente, pero incompatible con las enseñanzas de la Iglesia, puede, y a veces debe, bajo su responsabilidad personal, señalar tal incompatibilidad y oponerse en la medida de lo posible a la propagación de esta doctrina”  (Ídem).

No son muchos los que ven la peligrosidad de la “línea media”. El Obispo de Campos la consignó en su pastoral: “Esta tendencia a conciliar extremos inconciliables, de encontrar una línea media entre la verdad y el error, se manifestó desde los principios de la Iglesia. Ya el Divino Salvador advirtió contra ella a los Apóstoles: Nadie puede servir a dos señores. Y luego cita a Pío XII: “Un hecho que siempre se repite en la historia de la Iglesia es el siguiente: que cuando la fe y la moral cristianas chocan contra fuertes corrientes de errores o apetitos viciados, surgen tentativas de vencer las dificultades mediante algún compromiso cómodo o de apartarse de ellas o de cerrar los ojos”.

Participó en la consagración de los obispos con Mons. Lefebvre en Ecône, el 30 de junio de 1988. Allí declaró: “Mi presencia aquí, en esta ceremonia, tiene como causa un deber de conciencia, el de hacer una profesión de Fe Católica, delante de toda la Iglesia. (…) Quiero manifestar aquí mi adhesión sincera y profunda a la posición de S.E. Mons. Marcel Lefebvre, dictada por su fidelidad a la Iglesia de todos los siglos. Nosotros hemos bebido de la misma fuente que es la Santa Iglesia Apostólica y Romana.

 ¡Deo Gratias!

(Tomado parcialmente de la Revista Roma AEterna 118, de abril de 1991). 


Monseñor Williamson y Monseñor Faure: Continuando el buen combate de la Fe.


miércoles, 1 de abril de 2015

DOM TOMÁS DE AQUINO: LA VERDAD OCULTADA O EL RECHAZO DE VER.









Es con espanto que vemos que la verdad, aunque pública, está siendo ignorada. ¿Pero de qué verdad estamos hablando? De los hechos más evidentes sobre la crisis actual de la Tradición en general y de la Fraternidad en particular, y que están al alcance de todos los que quieren conocerlos. Verdad desconocida, ocultada o simplemente no procurada; en todos los casos ignorada, por no decir despreciada.

Algunos afirman, como Dom Lourenço Fleichman, que la Resistencia presenta “una argumentación vacía de fundamentos, basada en falsas informaciones” (cf. “Sobre a Sagração Episcopal”).

Es preciso reiterar lo que ya ha sido dicho y predicar a tiempo y a destiempo, no nos cansemos de hacerlo, ya que a esto nos exhorta San Pablo. Es necesario repetir los argumentos y recordar los hechos, no nos cansemos de repetirlos y recordarlos. Hagamos una vez más el diagnóstico de la enfermedad que corroe a la Tradición y que amenaza a todos de muerte. Este mal es el liberalismo católico, pestilencia de los tiempos modernos, contradicción encarnada en la persona que lo abraza. Todos nosotros, que la mayoría de las veces nos consideramos inmunes a este contagio universal, somos susceptibles a ser víctimas de este mal.

Por eso se debe defender la obra, el pensamiento, la línea intransigentemente católica de Mons. Lefebvre, que no es otra que la de San Pío X y de todo el Magisterio de la Iglesia desde su fundación, hasta la apostasía desencadenada por el concilio Vaticano II.

Pero antes entremos en los detalles, aquellos detalles sin los cuales estamos incapacitados para lograr cualquier diagnóstico real del desastre del cual somos testigos. Comencemos, pues, por el movimiento conocido como GREC (Grupo de Reflexión Entre Católicos), y prosigamos hasta el día de hoy en una brevísima reseña de algunos hechos destacados que nos aportarán la causa final que los motiva y explica.

En 1995, poco antes de morir, el antiguo embajador de Francia en el Vaticano, Gilbert Pérol, redactó un artículo de “buenos oficios” con la intención de promover un acercamiento amistoso entre la Fraternidad y la Iglesia oficial. A este proyecto le dio seguimiento su esposa, la Sra. Huguette Pérol, y la primera plataforma de trabajo fue constituida en 1998.

Poco tiempo después, este grupo tomó el nombre ya referido, GREC, y reunió miembros de la Fraternidad San Pío X y del clero progresista. Con el pasar de los años, este grupo atrajo la atención del episcopado francés, al igual que la de Roma. El objetivo del GREC, como lo explica uno de sus fundadores, el P. Michel Lelong, es “la necesaria reconciliación entre la Tradición y Roma[i]”. Objetivo equívoco, pues como dijo Mons. Lefebvre: “Roma ha perdido la fe… Roma está en la apostasía” (cf. Conferencia a los sacerdotes en Ecône en ocasión del retiro sacerdotal el 1 de septiembre de 1987).

Pero para el GREC, estas palabras de Mons. Lefebvre no merecen atención. Son palabras dichas en un “momento de angustia”, como dijo uno de los defensores de la línea de Mons. Fellay. Los integrantes del GREC creen ver los acontecimientos desde un punto de vista más elevado, con más serenidad, buscando así una “imposible reconciliación”, como bien lo dice el P. Rioult, reconciliación entre dos realidades opuestas: entre la Iglesia verdadera, la Roma eterna, y la iglesia oficial, la Roma modernista. En realidad allí está todo el drama que está sucediendo en la Fraternidad, pues Menzingen no dejó, desde entonces, de procurar esta reconciliación preconizada por el GREC, haciendo uso de su autoridad para hacer cesar las críticas a la Santa Sede, o sea, a los modernistas que la ocupan[ii]. Esta fue la razón por la que Mons. Fellay pidió a Mons. Williamson de acabar con sus “Comentarios Eleison” y también para no haber hecho críticas a la última reunión ecuménica de Asís.

Recordemos, aunque sea brevemente, otros hechos:
    

domingo, 29 de marzo de 2015

MONS. FAURE: "MENZINGEN YA NO ES FIEL A LA VERDAD"






MONSEÑOR JEAN MICHEL-FAURE:
 "MENZINGEN YA NO ES FIEL A LA VERDAD"


En un largo artículo aparecido en RIVAROL del jueves 26 de marzo, se evocaba la consagración del sacerdote francés Jean Michel Faure por Mons. Richard Williamson. La ceremonia tuvo lugar el 19 de marzo en el monasterio benedictino Santa Cruz de Nova Friburgo, Brasil, en la región de Rio de Janeiro.

Monseñor Faure, quien por otra parte ha ordenado sacerdote a un monje benedictino el 28 de marzo, quiso responder, pocos días después de su consagración episcopal, a las preguntas que se le plantearon, lo que agradecemos profundamente.

Precisamos, como lo hacemos regularmente para las entrevistas, que las declaraciones de la persona interrogada que se expresa en nuestras columnas con toda libertad para dar a conocer mejor su posición, no comprometen a la redacción del periódico.


RIVAROL: ¿Por qué razones aceptó usted ser consagrado obispo el 19 de marzo en Brasil por Monseñor Richard Williamson?

Monseñor Jean-Michel Faure: Para servir a la Iglesia, por la gloria de Dios, por la salvación de las almas. Un obispo tiene el poder para todo esto, a condición de permanecer fiel. La principal finalidad de esta transmisión es la de conferir la gracia del orden sacerdotal y la gracia del sacramento de confirmación. Mons. Williamson no podía viajar por todo el mundo.

R: ¿Está usted seguro que la FSSPX se incorporará al Vaticano?

Mons. Faure: Cuando estamos frente a dos misterios, la gracia de Dios y el libre arbitrio de los hombres, nada es seguro. Pero hablando humanamente, Mons. Fellay da muchas señales de su voluntad firme de incorporarse a la iglesia conciliar, en particular con la visita de prelados conciliares a los seminaristas y por las recientes declaraciones de Mons. Pozzo luego de la última consagración.

R.: ¿Qué responde usted a quienes le reprochan de no haber esperado por lo menos a un acuerdo público en debida forma de la FSSPX, para proceder a un acto tan cargado de consecuencias?

Mons. Faure: Menzingen arrastra un buen número de buenos sacerdotes hacia esta adhesión a Roma, obligando, por ejemplo, a los seminarios de la FSSPX a recibir -y por lo tanto a aceptar en principio- las visitas de estos prelados conciliares y ecumenistas.

R.: Menzingen condenó, incluso antes que el Vaticano, su consagración, además de hacerlo mucho más firmemente. ¿Qué reacción le inspira esto?

Mons. Faure: Menzingen tiene miedo. Pierde toda su autoridad porque ya no es fiel a la verdad.

R.: El Instituto Mater Boni Consilli (IMBC) publicó el 20 de marzo un comunicado en el cual denuncia su consagración como sacrílega, ilícita y cismática pues fue realizada reconociendo públicamente a Francisco I como Vicario de Cristo, desobedeciéndole con una consagración sin mandato pontifical y destinada a combatir su magisterio. ¿Qué responde usted a esta argumentación?

Mons. Faure: En la verdadera Iglesia Católica, la Fe prima sobre la autoridad, porque en el fondo, la autoridad está solamente para servir a la verdad. Ahora bien, el papa Francisco posee la autoridad papal, nadie más es ni puede ser Papa mientras él viva o renuncie; pero él no pone su autoridad al servicio de la verdad, de la verdadera Fe y por lo tanto no estamos obligados ante Dios de obedecerle antes que a Dios.

R.: ¿Qué responde usted a la acusación de haber recurrido a un “mandato romano apócrifo”, lo que es juzgado como una falta grave?

Mons. Faure: Un mandato romano “apócrifo” se impone cuando la Fe está en grave peligro.

R.: La sumisión al papa es un dogma de fe para los católicos. Bonifacio VIII en su bula infalible Unam sanctam afirma: “Nosotros declaramos y definimos que es necesario para toda criatura humana estar sometida al Pontífice romano para salvarse”. En estas condiciones, ¿cómo puede usted combatir fuertemente al ocupante de la sede de Pedro y reconocerlo al mismo tiempo como la autoridad legítima, el vicario de Cristo que tiene el poder de las llaves y la infalibilidad doctrinal?

sábado, 28 de marzo de 2015

COMENTARIOS ELEISON - NUEVO OBISPO



Número CDII (402)
28 de marzo de 2015

Nuevo Obispo

Mons. Williamson



¡San José, Patrono de la Iglesia, muchas gracias
Por así prolongar los rangos de sus verdaderos obispos!

La consagración del Padre Jean-Michel Faure como obispo en el Monasterio de la Santa Cruz en Brasil la semana pasada fue una ocasión de deleite. El tiempo estaba cálido y seco. El sol brillaba. Los monjes y las Hermanas cercanas del Padre Tomás de Aquino han sobresalido al transformar un garaje de concreto y metal en un santuario digno de la noble liturgia, la cual ellos también habían muy bien preparado. A pesar de la noticia tardía, estuvo presente un grupo de sacerdotes de todas las Américas y de Francia. Una congregación de una centena de almas, también de muchos diferentes países, siguió atentamente la ceremonia de tres horas.

Desde entonces todos los Católicos que ven la necesidad de al menos un obispo más para ayudar a asegurar la supervivencia de una “Tradición Resistente” se han regocijado. La comprehensión que Monseñor Lefebvre tenía de la defensa de la Fe Católica no podía ser dejada por mucho tiempo más dependiendo solamente de un único obispo. Su consagración de los cuatro obispos en 1988 sin el permiso de Roma, por la “Operación Supervivencia” en oposición a la “Operación Suicidio”, tenía que ser prolongada en el siglo 21ero. Disculpas van a todos los Católicos que hubieran amado estar presentes si solamente lo hubieran sabido con suficiente antelación, pero todo tuvo que hacerse para asegurar que la consagración tuviera lugar, lo que incluía una medida de discreción.

Tenía la consagración enemigos poderosos. La Iglesia oficial en Roma reaccionó declarando al consagrante estar “automáticamente excomulgado”, pero tanto como en 1988 esta declaración es falsa, porque según la Ley de la Iglesia quienquiera comete un acto punible no incurre en la penalidad normal, por ejemplo excomunión por consagrar un obispo sin el permiso de Roma, si es que él actuó por necesidad. Eso es sentido común, y ciertamente había necesidad en este caso. En la medida que el mundo se acerca más y más a la Tercera Guerra Mundial, ¿qué individuo en la tierra puede estar seguro de su propia supervivencia?

También, la Fraternidad oficial San Pío X en Menzingen, Suiza, condenó la consagración de Monseñor Faure en una declaración de prensa emitida ese día mismo. Vale la pena notar en ella la admisión de que el consagrante fue excluido de la Fraternidad en el 2012 debido a su “crítica vigorosa” de los contactos de la Fraternidad con Roma en años recientes. Menzingen reclamó por el mayor tiempo posible que el problema era uno de “desobediencia”. Ahora, finalmente Menzingen admite que fue continuamente acusado de "traicionar la obra de Monseñor Lefebvre". Ciertamente, traicionar y destruir.

La propia Roma confirma la traición. Al día siguiente de la consagración, Monseñor Guido Pozzo, Secretario de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, además de declarar la inexistente “excomunión”, continuó diciendo Varias reuniones (entre Roma y la FSPX) han tenido lugar y más de ellas están planeadas con ciertos prelados (Romanos) para discutir los problemas que todavía necesitan ser clarificados en una relación de confianza”, problemas “doctrinales e internos a la Fraternidad”.

Monseñor Pozzo prosiguió: El Papa está esperando que la Fraternidad se decida a entrar en la Iglesia y nosotros estamos siempre listos con un proyecto canónico conocido (una prelatura personal). Un poquito de tiempo se necesita para que las cosas devengan claras dentro de la Fraternidad y para que Monseñor Fellay obtenga un consenso suficientemente amplio antes de dar este paso.

¿Qué más puede alguien necesitar para ver la inscripción en la pared?

Kyrie eleison.