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miércoles, 13 de octubre de 2021

ARMAGEDÓN – G.K. CHESTERTON

 


“Dicen que debería haber perdido mis ideales y empezado a creer en los métodos prácticos de la política. Pero no he perdido mis ideales en lo más mínimo; mi fe en lo fundamental es exactamente igual que siempre. Lo que he perdido es mi antigua fe infantil en la práctica política. Me siento más implicado que nunca en la Batalla de Armagedón; pero, en cambio, muy poco interesado en las elecciones generales”.

G. K. Chesterton, “La ética en el país de los duendes”


sábado, 19 de junio de 2021

PRONTO HA LLEGADO

 


“Pronto estaremos en un mundo en que un hombre podrá ser abucheado por decir que dos y dos son cuatro, en el que se alzarán furiosos gritos partidistas contra cualquiera que diga que las vacas tienen cuernos, en que se perseguirá la herejía de afirmar que un triángulo es una figura de tres lados y en el que se colgará a un hombre por enloquecer a la turba con la noticia de que la hierba es verde.”

G. K. CHESTERTON

Un buen puñado de ideas, A la mínima, Renacimiento, Sevilla, 2018, p. 255.


domingo, 20 de diciembre de 2020

EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD, DE G. K. CHESTERTON


Juan Manuel De Prada

Fuente

La editorial Espuela de Plata ha tenido el acierto de reunir en un hermoso y accesible volumen titulado El espíritu de la Navidad las páginas que Gilbert K. Chesterton dedicó a celebrar esta fiesta en la que conmemoramos el trastorno del universo. Chesterton, que fue un paladín de la alegría, encuentra en la Navidad el asunto que nutre más gustosamente su pluma; y por las páginas de este delicado libro (el mejor regalo que les pueden hacer en estas fechas) se suceden artículos y poemas, cuentos y sainetes que nos llenan el alma con esa alegría que sólo respirábamos en la infancia.

sábado, 4 de junio de 2016

LA MUJER Y LA FAMILIA


Según la Revolución diabólica





“Debido a sus tareas domésticas, la situación de la mujer sigue siendo penosa. Para lograr la total emancipación de la mujer y su igualdad real y efectiva con el hombre, es necesario que la economía nacional sea socializada y que la mujer participe en el trabajo general de producción. Entonces sí la mujer ocupará el mismo lugar que el hombre. (…) La construcción del socialismo comenzará sólo cuando hayamos logrado la completa igualdad de la mujer, y cuando acometamos las nuevas tareas junto con la mujer, que habrá sido liberada del trabajo mezquino, embrutecedor, improductivo”.

Vladimir Ilich Lenin, Discurso “Las tareas del movimiento obrero femenino en la República Soviética”, 24 de septiembre de 1919.




Según el Cristianismo




“En su hogar, una mujer puede ser decoradora, cuentacuentos, diseñadora de moda, experta en cocina, profe­sora... Más que una profesión, lo que desarrolla son veinte aficiones y todos sus talentos. Por eso no se hace rígida y estrecha de mente, sino creativa y libre. Esta es la sustancia de lo que ha sido el papel histórico de la mujer. No niego que muchas han sido maltratadas e incluso torturadas, pero dudo que jamás hayan sido torturadas tanto como ahora, cuando se pretende que lleven las riendas de la familia y, al mismo tiempo, triunfen profesionalmente. No niego que antes la vida era más dura para las mujeres que para los hombres. Por eso nos descubrimos ante ellas.
Es la misma Naturaleza quien rodea a la mujer de ni­ños muy pequeños que requieren que se les enseñe, no cualquier cosa, sino todas las cosas. Los bebés no necesitan aprender un oficio, sino que se les introduzca a un mundo entero. El niño es un ser humano capaz de hacer todas las preguntas posibles, y muchas de las imposibles. Si alguien dice que responder a ese niño insaciable es una tarea agotadora, tiene razón. Si dice que es un cometido desagradable, admito que puede ser tan desagradable como el de un ciru­jano o un bombero. En cambio, cuando la gente dice que esa tarea femenina no sólo es cansada, sino trivial y odio­sa, se me hace imposible entender lo que quieren decir. Si odioso significa insignificante, descolorido e intrascenden­te, confieso que no lo entiendo. Porque decidir y organizar casi todo; ser ministro de economía que invierte y compra ropa, libros, sábanas y pasteles; ser Aristóteles que enseña lógica, ética, buenos modales e higiene... Todo esto puede dejar a una persona exhausta, lo que no puedo imaginar es cómo podría hacerla estrecha y limitada.
La manera más breve de resumir mi postura es afirmar que la mujer representa la idea de salud mental, el hogar intelectual al que la mente ha de regresar después de ca­da excursión por la extravagancia. Corregir cada aventu­ra y extravagancia con su antídoto de sentido común no es —como parecen pensar muchos— tener la posición de un esclavo. Es estar en la posición de un Aristóteles o de un Spencer, es decir, poseer una moral universal, un sistema completo de pensamiento. Una mujer así tiene que hacer muchos equilibrios para arreglar y resolver casi todo, para adaptarse a lo que haga falta. Y hacer equilibrios puede ser propio de personas cobardes, que se arriman al más fuerte. Pero también define a las personas de carácter noble, que siempre se ponen al lado del más débil, como el regatista que equilibra un velero sentándose donde se necesita su peso. Así es la mujer, y su oficio es generoso, peligroso y romántico. Su carga es pesada, pero la humanidad ha pen­sado que valía la pena echar ese peso sobre las mujeres para mantener el sentido común en el mundo”.


Gilbert K. Chesterton, “Mujeres torturadas”, La mujer y la familia, Styria.

miércoles, 20 de abril de 2016

"LA CARIDAD LOCA"




Por Juan Manuel de Prada


Nos advertía Chesterton que el mundo moderno está invadido por las viejas virtudes cristianas que se han vuelto locas. ¿Y cómo se vuelven locas las virtudes? Se vuelven locas cuando son aisladas unas de otras. Así, por ejemplo, la caridad cristiana se convierte en una virtud loca cuando se separa de la verdad; o, dicho más gráficamente, cuando las obras de misericordia corporales se anteponen a las obras de misericordia espirituales. Sobre este peligro ya nos alertaba Donoso Cortés, quien profetizó que una Iglesia que se conformarse con atender las necesidades corporales de los pobres acabaría siendo un instrumento al servicio del mundo, que a la vez que presume de procurar bienestar a sus súbditos se preocupa fundamentalmente de destruir sus almas. Una Iglesia que se desviviera por las necesidades materiales de los hombres (dándoles alimento o asilo, por ejemplo) y se despreocupara de asegurar la salvación de sus almas inmortales habría dejado de ser Iglesia, para convertirse en instrumento del mundo, que por supuesto aplaudiría a rabiar este activismo desnortado.

Para entender gráficamente los efectos de esta caridad loca que aplaude el mundo conviene recurrir, antes que a ciertos teólogos meapilas (que nos ofrecerán una versión almibarada de la caridad por completo ajena al sentido último de esta virtud teologal), a la película "Viridiana", del comecuras Luis Buñuel, pues los comecuras son a su pesar mejores teólogos que los meapilas. En la película de Buñuel, la protagonista –sintiéndose culpable de la muerte de su tío-- renuncia a ser monja de clausura y, en su lugar, decide acoger en su casa a un grupo de mendigos y vagabundos, a quienes brinda refugio y alimento (obras de misericordia corporales), descuidando la salvación de sus almas (obras de misericordia espirituales, que tal vez hubiese asegurado mucho más eficazmente con su oración, en el convento de clausura). Inevitablemente, los mendigos y vagabundos fingirán farisaicamente que la caridad loca y activista de la mentecata Viridiana los ha hecho buenecitos, pero en cuanto se les ofrezca la oportunidad, agredirán y robarán a su benefactora; y, a la vez que perpetran diversos vandalismos, se encargarán también de burlarse sacrílegamente de su fe, improvisando una cena orgiástica en la que parodian la Última Cena. Que es lo mínimo que se merece quien hace de la caridad un activismo desnortado, metiendo al enemigo en casa. Y eso que Viridiana, en su cultivo de una caridad loca, ni siquiera incorpora el pecado del exhibicionismo, que hoy es el aderezo preferido de la caridad loca. Exhibicionismo que se realiza ante las cámaras, en estremecedora y sacrílega burla de lo que Cristo predicó en el Sermón de la Montaña: “Estad atentos a no hacer vuestra justicia delante de los hombres para que os vean”; “Cuando des limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”, etcétera. Y es que toda la predicación de Jesús es un combate sin tregua contra la ostentación de las virtudes (que, cuando se ostentan, dejan de ser tales) y contra aquellos que han hecho de su ostentación farisaica un modus vivendi.

La auténtica caridad cristiana mira primero por la salvación del alma del necesitado; y una vez asegurada ésta, atiende sus necesidades corporales. Es lo que hace San Pablo con Onésimo, el esclavo pagano al que primero se encarga de convertir al cristianismo y bautizar; y al que, una vez asegurada la salvación de su alma, envía a Filemón, para que lo acoja en su casa. Invertir este proceso (o postergar sine die lo que San Pablo se preocupó de hacer en primer lugar y sin dilación) es caridad loca que, por supuesto, el mundo aplaudirá a rabiar.


domingo, 27 de diciembre de 2015

CONTRA LA CORRIENTE






“Una cosa muerta puede ir con la corriente, pero sólo algo vivo puede ir contra ella”.

 Gilbert K. Chesterton


“Nadar contra la corriente no es necedad si las aguas corren hacia cataratas”.

Nicolás Gómez Dávila

domingo, 1 de noviembre de 2015

FIESTA DE TODOS LOS SANTOS




“El santo es una medicina, porque es un antídoto. Y en verdad, ésa es la razón por la cual el santo es de ordinario mártir; se lo toma por veneno porque es un antídoto. Sucede de ordinario que él vuelve al mundo a sus cabales, exagerando lo que el mundo olvida… Sin embargo cada generación busca su santo por instinto y éste no es el que la gente quiere, sino lo que necesita”.


Gilbert K. Chesterton

sábado, 19 de septiembre de 2015

APUNTES DESDE LA TRINCHERA






LA VIRTUOSA NEO-FSSPX

“Cuando un pueblo comienza a creer que la prosperidad es el premio de la virtud, es evidente que se aproxima una calamidad. Si se considera que la prosperidad y el éxito son la recompensa de la virtud, acabará por considerárselos como prueba y síntoma de la virtud” (G.K. Chesterton)

Algo muy parecido –o que va en el mismo sentido- a lo explicado por Chesterton es lo que ha ocurrido con la Neo-FSSPX. Para ella, no la persecución y rechazo de los mundanos, herejes y apóstatas, sino el recibir el “sello”, “estampilla” o “reconocimiento” por parte de Roma modernista significa un signo de su “virtud”, es decir de su “catolicidad”. La prosperidad y el éxito (¡oh, victoria sobre Roma!) son tomados como recompensa de la virtud. Luego estar en Roma (“reconciliados plenamente”) será tomado –como lo hacen las masas ignorantes del mundo que idolatran a Francisco- como prueba y síntoma de virtud. ¡Oh, qué lejos está la Neo-FSSPX de un “fracasado” como Mons. Lefebvre, “rebelde”, “excomulgado”, “derrotado”, que murió sin el sello oficial de “católico”! ¡Oh, Monseñor Fellay!, ¿de qué sirve ganar el mundo (o Roma) si se pierde el alma?


sábado, 13 de junio de 2015

MUJERES TORTURADAS – G. K. CHESTERTON






«Dudo que jamás hayan sido torturadas tanto co­mo ahora, cuando se pretende que lleven las riendas de la familia y, al mismo tiempo, triunfen profesionalmente.»

En su hogar, una mujer puede ser decoradora, cuentacuentos, diseñadora de moda, experta en cocina, profe­sora... Más que una profesión, lo que desarrolla son veinte aficiones y todos sus talentos. Por eso no se hace rígida y estrecha de mente, sino creativa y libre. Ésta es la sustancia de lo que ha sido el papel histórico de la mujer. No niego que muchas han sido maltratadas e incluso torturadas, pero dudo que jamás hayan sido torturadas tanto como ahora, cuando se pretende que lleven las riendas de la familia y, al mismo -tiempo, triunfen profesionalmente. No niego que antes la vida era más dura para las mujeres que para los hombres. Por eso nos descubrimos ante ellas.

Es la misma Naturaleza quien rodea a la mujer de niños muy pequeños que requieren que se les enseñe, no cualquier cosa, sino todas las cosas. Los bebés no necesitan aprender un oficio, sino que se les introduzca a un mundo entero. El niño es un ser humano capaz de hacer todas las preguntas posibles, y muchas de las imposibles. Si alguien dice que responder a ese niño insaciable es una tarea agotadora, tiene razón. Si dice que es un cometido desagradable, admito que puede ser tan desagradable como el de un cirujano o un bombero. En cambio, cuando la gente dice que esa tarea femenina no sólo es cansada, sino trivial y odiosa, se me hace imposible entender lo que quieren decir. Si odioso significa insignificante, descolorido e intrascendente, confieso que no lo entiendo. Porque decidir y organizar casi todo; ser ministro de economía que invierte y compra ropa, libros, sábanas y pasteles; ser Aristóteles que enseña lógica, ética, buenos modales e higiene... Todo esto puede dejar a una persona exhausta, lo que no puedo imaginar es cómo podría hacerla estrecha y limitada.


La manera más breve de resumir mi postura es afirmar que la mujer representa la idea de salud mental, el hogar intelectual al que la mente ha de regresar después de cada excursión por la extravagancia. Corregir cada aventura y extravagancia con su antídoto de sentido común no es —como parecen pensar muchos— tener la posición de un esclavo. Es estar en la posición de un Aristóteles o de un Spencer, es decir, poseer una moral universal, un sistema completo de pensamiento. Una mujer así tiene que hacer muchos equilibrios para arreglar y resolver casi todo, para adaptarse a lo que haga falta. Y hacer equilibrios puede ser propio de personas cobardes, que se arriman al más fuerte. Pero también define a las personas de carácter noble, que siempre se ponen al lado del más débil, como el regatista que equilibra un velero sentándose donde se necesita su peso. Así es la mujer, y su oficio es generoso, peligroso y romántico. Su carga es pesada, pero la humanidad ha pensado que valía la pena echar ese peso sobre las mujeres para mantener el sentido común en el mundo.


“La mujer y la familia”, Editorial Styria.

miércoles, 11 de marzo de 2015

CUANDO CRISTO…-GILBERT K. CHESTERTON





Cuando Cristo, en un momento simbólico, estableció su gran sociedad, no eligió para su piedra fundamental al brillante Pablo ni al místico Juan, sino a un petardista, a un adulador, a un cobarde; en una palabra, a un hombre. Y sobre esta piedra edificó su Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecieron  contra ella.

Todos los imperios y reinos han caído por esta su debilidad inherente y continua: porque fueron fundadas por hombres fuertes y sobre hombres fuertes. Pero ésta, la histórica Iglesia Cristiana, ha sido fundada sobre un hombre débil, y por esa razón es indestructible.


Del libro de Gilbert Keith Chesterton, “HEREJES”.

  


miércoles, 11 de febrero de 2015

APUNTES DESDE LA TRINCHERA







Prosperidad

“Cuando un pueblo comienza a creer que la prosperidad es el premio de la virtud, es evidente que se aproxima una calamidad. Si se considera que la prosperidad y el éxito son la recompensa de la virtud, acabará por considerárselos como prueba y síntoma de la virtud” (G.K. Chesterton)
Parece que estas palabras reflejaran cada vez más lo que pasa en la Neo-FSSPX, con su política publicitaria a toda orquesta, exhibiendo estadísticas favorables de crecimiento, obras edilicias, videos promocionales, y todo esto envuelto en un clima de falsa simpatía, de sonriente cordialidad que mira hacia Roma, de palabras suaves y nada rudas ni chocantes. En fin, que se quiere mostrar todo ello como signo de la virtud que susbiste en la Neo-FSSPX y que ya no está en sus enemigos “desertores”. En definitiva, los liberales hunden cada vez más la congregación fundada por Mons. Lefebvre, llevándola cada vez más cerca de la calamidad anunciada por Chesterton en sus sabias palabras.


Presuntuosa Neo-FSSPX

Dentro de la grandilocuencia cada vez más desubicada de la Neo-FSSPX, nos ha llamado la atención una frase incluida en el video promocional del nuevo seminario de Virginia, en USA (a primera vista un “palacio de Disney”). Se dice allí: "Es el proyecto más importante de toda la Iglesia Católica". Casi nada, ¿verdad? La obra más importante de la Iglesia. Lo que encontramos allí es un orgullo presuntuoso por el que la Neo-FSSPX se ha hecho creer a sí misma –o quiere hacer creer a los demás- que gracias a ella y su nuevo y espectacular seminario va a salvar la Iglesia, pues el edificio “habla de Dios” y entonces cuanto más impactante el edificio, más santidad habrá e irradiará hacia afuera. El sentido “hollywoodense” de los yanquis, su amor por el “show” para impactar a las grandes multitudes, trasladado a una congregación religiosa quer ha perdido el Norte y de resistente que era a los males enquistados en la Iglesia ha devenido en su “Salvadora”. Escribió San Pablo: “Por tanto de buena gana me gloriaré en mis flaquezas, para que more en mí la virtud de Cristo” (2 Cor. 12,9). Lo de la Neo-FSSPX es lo contrario y se llama simplemente orgullo.


Más orgullo

Luego de escrito lo anterior, pudimos leer en un blog defensor de la Neo-FSSPX, el comentario de un lector que suscribe la línea editorial (por llamar de alguna manera la lisonjera publicidad que desde allí brota en tosco formato periodístico) del mismo. Dice este fraternitario que El obstáculo (katejon) es Lefebvre y su Fraternidad. Nada menos. Al traste con todas las interpretaciones de los Santos Padres y los teólogos destacados. Y al traste entonces con la FSSPX, porque si al fin el katejon va a ser retirado para que aparezca el Anticristo, toda esa grandilocuente propaganda exitosa que hacen de la Neo-FSSPX es al ñudo, ¿no les parece?



Estilos

El 25 de enero de 1959 Juan XXIII decía, cuando anunciaba la convocatoria del concilio, unas palabras que serían desde entonces muy recordadas: “Quiero abrir ampliamente las ventanas de la Iglesia”, infausta frase que ha servido de muletilla a cuanto liberal, modernista o zurdo que quería aggiornar la Iglesia y hacerla ir tras del mundo moderno, para justificar la transformación o falsificación de la Iglesia, pues esta debía ponerse a punto con los cambios y la evolución del mundo y dejar entrar “el aire puro y “fresco” que vendría “desde afuera”, es decir, del mundo moderno.
Recordamos también que en una de nuestras columnas desde esta misma trinchera, trajimos a colación el comentario algo jactancioso de Mons. Fellay cuando decía que los conciliares le habían abierto la puerta al mundo y había entrado una tormenta, la cual había destruido todo, mientras en la Fraternidad no. Y a continuación el mismo Mons. Fellay había insistido una y otra vez en asegurar que había que dejar las “puertas abiertas” con los romanos conciliares, obteniendo a cambio su correspondiente destrozo doméstico.
Es interesante el uso de esta expresión tan gráfica que justificaría un “bien” ubicado afuera, un bien que sólo estaba esperando que le facilitaran el acceso para entrar a repartir su influencia bienhechora. Eugenio d’Ors la utilizaba para referirse al impresionismo en el arte: “El impresionismo había ‘abierto las ventanas’ al aire libre, a la naturaleza, a su fluir incesante” (Pablo Picasso, Aguilar Ed., Madrid), estilo al que calificaba de “estilo de plumaje, estilo de ilusión, estilo de movimiento, estilo de la intensidad y de la frescura o impresionismo; canto del cisne romántico” (Cezanne, Aguilar Ed., Madrid). También habla en la misma obra del “Carnaval impresionista”, que porta en sí “indolencia y sensualidad, colores y voluptuosidad del color, sugestiones fáciles, amables impresiciones, una atmósfera que hurta cualquier debilidad del contorno, el juego de las apariencias en sustitución al arduo trabajo de la construcción, un subjetivismo frívolo, escamoteando el difícil conocimiento de los objetos y, con menosprecio de la madurez clásica, de cuanto es acabado y perfecto en la realización, el culto ardiente de la improvisación del instinto, del boceto, del croquis…y encima el placer y el sol, y el aire libre, y la dulce feminidad, y el equívoco desnudo y el medio-desnudo, más equívoco aún: todo esto llenando, desbordando, espumeando, durante un cuarto de siglo de arte y de exposiciones de arte”. Pedía luego d’Ors “pasar a la Cuaresma, antes de la Pascua del equilibrio”. Pero esto no se verificó, sino que más bien la enfermedad del subjetivismo afiebrado y femenil tornó cada vez en mayor medida hacia la abstracción, con los puentes surrealistas, fauvistas y cubistas en el medio y el desquicio aportado a Europa por la derrota mundial de la reacción en la segunda gran guerra, consecuencia de la cual el liberalismo degradante de las formas creció hasta tomar cuerpo en la fatídica década del ’60, cuando ya todas las formas artísticas con la tardía inclusión del cine y ya el surgimiento masivo de la televisión, resolvieron sumergirse en el desborde sensual que deploraba toda herencia o tradición recibida. Lo mismo aconteció con la Iglesia en esa década con el concilio Vaticano II y su “apertura de ventanas” que terminaría en un humanismo que, según confesión del mismo Paulo VI, tendría como centro al hombre.
Contra la sencilla afirmación de que el estilo barroco fue sin más una consecuencia de la Contra-Reforma, d’Ors prefiere enseñar que “en la dialéctica universal, si bien todo producto es signo, ningún signo agota el contenido auténtico de un colectivo estado de conciencia. Azar y necesidad histórica se entremezclan así en combinaciones tan sutiles que la misma crítica probabilista de un Cournot pierde entre ellas el oremus”. Cuán premeditado es el estilo del Vaticano II o el espíritu modernista en su despliegue post-conciliar, o influido primariamente por este mundo moderno con su estilo febrilmente movedizo, ambiguo y decadente, no puede quizás decirse. Pero en todo caso está claro que este intercambio fue facilitado y elevado por el concilio en el cual podría decirse que la Iglesia adoptó el estilo impresionista que halaga a las masas y les quita toda precisa delimitación y fijeza en su mirada, y por lo tanto definición. Los papas como Juan Pablo II o ahora Francisco son coherentes en su participación dócil a la corriente del estilo que conforme abandona la sumisión a la Tradición, busca ser del todo innovador y “original”, sometido a los vientos del mundo o la naturaleza sin la gracia. El estilo contradictorio de Benedicto XVI, en cambio, que sostuvo cierta apariencia tradicional con una doctrina moderna, no podría sino decirse que era de por sí contradictorio y absolutamente inauténtico, pues quería representar ante el mundo un modo de conciliación sin el espíritu verdaderamente tradicional que le diese vida a su estilo. Así acabó estrellándose ante la realidad: o se era modernista en todo, o se era de la tradición completamente. Hoy Francisco ha retomado la corriente vertiginosa del modernismo post-impresionista que deviene en Carnaval y no sólo metafóricamente (hay por lo menos una comparsa en un carnaval de Argentina que representó al mismo Francisco y su Nueva Iglesia). La degradación populachera alcanza así estatus de prestigio (la Misa Criolla en San Pedro, pero, ¿no se exhiben hoy toda clase de atrocidades en los museos?). Hoy el signo de identidad que ha llegado con Francisco es el estilo de la fealdad en la obra de Marc Chagall (Moishe Segal, 1887-1985), cuyas pinturas aparecen recurrentemente ilustrando el l’Osservatore Romano y a quien el mismo Cardenal Bergoglio dedicara sus más cálidos elogios. El mismo Francisco manifiesta su adscripción a este “estilo de movimiento” desbordante que no soporta  “cuanto es acabado” y tiene “el culto ardiente de la improvisación”: “Aquel que hoy buscase siempre soluciones disciplinares, el que tienda a la “seguridad” doctrinal de modo exagerado, el que busca obstinadamente recuperar el pasado perdido, posee una visión estática e involutiva.» (Entrevista publicada en la revista Études, del 19 de septiembre de 2013). Y podemos leer la confirmación de esto que afirmamos en un reciente artículo de Le sel de la terre: “Adulado por los medios de comunicación por su lenguaje y sus gestos no conformistas, Francisco es juzgado como fino político por unos, mientras que otros ven en él a un peligroso iconoclasta que borra las líneas”.
¿Quizá pueda decirse que estos hombres que coparon la Iglesia buscan llevar a los católicos al estadio estético –donde en principio son formados por los Estados que han apostatado-, y en consecuencia les brindan pontificados para fieles “achiquilinados”, que viven sus vidas independientes de su libre albedrío, dominados por las impresiones y los “gestos” mediáticos ante audiencias multitudinarias? El peligroso iconoclasta y el fino político pueden darse la mano y entenderse hoy perfectamente. El simbolismo esotérico masónico no desdice de la impronta aduladora y frívola de los jerarcas de turno. Pero lo que sí podemos afirmar es que lo primero que debe hacerse ante tan colosal desmadre, es lo contrario de lo que han hecho Francisco y los papas conciliares, lo contrario de lo que ha hecho Mons. Fellay, esto es: debemos cerrar las puertas y las ventanas. Ahora bien, ¿para escondernos? No, no para quedarnos a oscuras, sino para –como pedía d’Ors y no se hizo- se encendiese una luz eterna. Para no claudicar ante la engañosa luz del mundo, sino para, portadores de “la Luz que vino a este mundo”, un mundo que no la quiso recibir, ser capaces de alumbrar desde un punto fijo, ya sea desde el ascetismo del guardarse en la oración del claustro, ya el de darse –atado al mástil de la cruz y la oración- en el apostolado sobre las aguas tumultuosas del mundo.  


“Soy tan católico como tú”

Quizás en esta expresión se encierre todo el problema del Sínodo sobre las Familias de la iglesia conciliar. En ese afán igualitario que el mundo quiere imponerle, todo aquel que entra a una iglesia debe ser capaz de decir al que tenga a su lado “Soy tan católico como tú”, es decir, “soy tan buen católico como tú” y por eso comulgo. ¿Por qué sino la insistencia con que se pretende dejar comulgar a los adúlteros, quienes precisamente no se caracterizan por llevar una vida devota? ¿En nombre de qué reclaman éstos el derecho a comulgar como hacen todos los demás? Si tanto aman la Eucaristía, ¿por qué no la reciben de rodillas y en la boca? Pero todas estas cuestiones no son de interés para esta gente que nunca pisa una iglesia y no cree verdaderamente, pues extraviados, quieren que la Iglesia acepte su extravío, en vez de asumir sus culpas y aceptar la misericordia de Dios que se les ofrece mediando la contrición y el apartamiento de las situaciones de pecado. Pero vemos en esa insistencia de querer pasar por encima de la ley evangélica y eclesiástica, un no asumido resentimiento hacia los que sí pueden recibir la comunión, como si se tratase de ciudadanos de primera y de segunda categoría. Indudablemente que los que cumplen la ley son una cosa, y los que la infringen son otra. Pero el igualitarismo democrático esto no lo tolera, pues debe ser “inclusivo”. La envidia de los segundos –estimulada por muchos años de regímenes democráticos igualitaristas- no los lleva, claro está, a imitar la virtud que podría caracterizar a los primeros –en caso de que esto fuese así-. Como en la parábola del hijo pródigo, pero al revés, es el hijo perdido que vuelve sin arrepentirse de nada, con las manos llenas de lodo y en mala compañía, desafiando a su Padre porque “soy tan católico como mi hermano” y queriendo vivir bajo el mismo techo pero conservando algunas prácticas desquiciadas adquiridas fuera de la casa paterna.
Para el igualitarismo nadie puede ser preferido de Dios, y aunque los Santos fueron sus mejores amigos, eso es historia antigua, hoy Dios nos acepta así como somos, aunque seamos homosexuales, divorciados vueltos a casar o lo que fuere. Eso sí: nada de ser corruptos, como dijo Francisco. Claro que de esta manera ya no habrá incentivos para ser mejores, no habrá santos que emular, pues los santos que se proponen como modelos son personas como todos, que no rechazan el mundo, abiertos, dialogantes, tolerantes y ecuménicos.
El único lugar donde todos son católicos es el Cielo. El día que el mundo pretenda esto, será en la nueva religión mundial bajo el reinado del Anticristo, preparada por la religión romana conciliar que abre sus puertas para todos los que dicen “soy tan católico como tú”, aunque los que digan esto en verdad no se lo crean, y sepan que están tratando de engañar al mundo, pero nunca podrán engañar a Dios.





martes, 16 de septiembre de 2014

CASTELLANI, MACBETH Y LA NEO-FSSPX





“Me hace acordar lo que dijo el Nuncio Zanín a un amigo mío que si yo me declaraba culpable (de lo que no había hecho) me perdonaría. De modo que tenía que cometer otro pecado (mentir) para obtener perdón. Esta situación ridícula (aunque trágica para mí en aquellos tiempos) puse en solfa en el N° de Abril (“CATECISMO”) aludiendo humorísticamente a que para librarse de castigos injustos, un inocente tenía que perpetrar un pecado, mentir. Evidentemente a un inocente no se le puede “perdonar”; pero se puede (y debe) averiguar si lo es, Almenos escuchándolo; y en ese caso, hacerle justicia e incluso reparación.
No me doy por inocente, sino por pecador; pero no de aquello que me achacaban al rumbo.”

P. Castellani, Periscopio, 11 IV 69, Jauja N° 30, Junio 1969.


El Padre Castellani nos hace recordar con sus palabras, inevitablemente, el famoso “acto de misericordia” de Benedicto XVI hacia los obispos de la FSSPX cuando el “levantamiento de las excomuniones” inexistentes, que la FSSPX aceptó para “librarse de castigos injustos” como dice Castellani, cubriendo la aceptación de la mentira con la excusa de la “caridad” para llegar con su obra de apostolado a una mayor cantidad de gente.

Esa situación ridícula que involucró con distinto grado de responsabilidad a las autoridades y los miembros que consintieron por entonces en la Fraternidad, nos lleva a pensar en un ensayo de Chesterton que con su habitual lucidez indaga en el tema central de una tragedia. Nos estamos refiriendo a “Los Macbeth”. “La base de toda tragedia –dice allí el maestro inglés- es que el hombre vive una vida coherente y continua”. Pero Macbeth tiene una gran idea que lo hundirá y que Shakespeare plasma de maravilla, este hecho que Chesterton sintetiza así: “No se puede realizar una cosa descabellada para gozar después de un estado de razón”. Y así como “la loca resolución de Macbeth no es un remedio”, el “perdón” obtenido sin la verdad y sin justicia ni reparación por la Fraternidad no ha hecho más que abrirle la puerta a un estado de incoherencia, sinrazón y convulsiones que han acabado con la “normalidad” de la congregación, dividiéndola y llevándola a perder su identidad inicial. Y de un modo u otro todos los que han sido partícipes de tal decisión descabellada participan de sus nefastas consecuencias (estén hoy dentro o fuera de la FSSPX), hasta tanto no se repare el daño de tal acción, y se asuma plenamente tal acto como lo que fue. Pero desde luego que ese sinceramiento significaría para las actuales autoridades tener que dar un paso al costado y volver a desandar el camino, cosa que a todas luces no se quiere ni puede hacer pues “si usted toma una decisión morbosa, no conseguirá otra cosa que volverse más morboso; si comete algún acto ilegal, el único resultado que obtendrá será meterse en una atmósfera mucho más sofocante que la de la ley” (Chesterton). De manera que un acto tras otro trajo la limitación de la FSSPX en esa atmósfera sofocante del liberalismo, realizando actos injustos, despóticos e ilegítimos, como consecuencia de toda una serie de medidas aberrantes que caracterizan esta su tragedia, llegando incluso a usar a la Santísima Virgen con las “cruzadas de rosarios” para justificar sus trapisondas.

Tragedia que sin embargo no parece tener como protagonista destacado una figura de la talla heroica de Macbeth, derrotado por el fatalismo supersticioso, sino, como corresponde a estos tiempos vacuos de liberalismo y corrección política, a una figura que busca consenso mediante sonrisas diplomáticas y maniobras nimbadas de “santidad”, pregonadas por una empresa de “branding”. Sólo un acto público de contrición podría detener el castigo que se ha cernido desde el Cielo por tan grave infidelidad.



viernes, 12 de septiembre de 2014

CORTESÍA



“Vio solamente la imagen de Dios multiplicada, pero nunca monótona. Para él un hombre era siempre un hombre, y no desaparecía en la espesa multitud, como no desaparecía en el desierto. Honraba a todos los hombres; esto es: no sólo los amaba, sino que, además, los respetaba. Lo que le dio su extraordinario poder personal fue precisamente esto: que desde el papa al mendigo, desde el sultán de Siria en su pabellón hasta los ladrones harapientos saliendo a rastras del bosque, nunca existió un hombre que mirase aquellos ojos pardos y ardientes sin tener la certidumbre de que Francisco Bernardone se interesaba realmente por él, por su propia vida interior, desde la cuna hasta el sepulcro; que era estimado y considerado seriamente y no añadido a los restos de una especie de programa social o a los nombres de algún documento burocrático. Ahora bien esa idea moral y religiosa de interés humano no tiene más expresión externa que la cortesía”.

Chesterton, San Francisco de Asís


martes, 12 de agosto de 2014

LA ÚNICA MANERA




“La única manera de apreciar, incluso una mala hierba, es sentirse indigno de ella”.


G. K. Chesterton

domingo, 3 de agosto de 2014

CHESTERTON SOBRE SANTA JUANA DE ARCO





“La locura puede definirse como uso de la actividad mental, hasta llegar a la impotencia mental; y todos ellos [los autores modernos], casi han llegado. Aquel que piense que está hecho de vidrio, piensa en pro de la destrucción del pensamiento; porque el vidrio no puede pensar. Así también el que no quiere rechazar nada, quiere en pro de la destrucción de la voluntad; porque voluntad no es sólo poder elegir algo, sino rechazar casi todo.

Y así que vuelvo y revuelvo sobre los inteligentes, hermosos, cansadores e inútiles libros modernos; el título de uno de ellos detiene mi mirada. Se llama "Juana de Arco" de Anatole France. Solamente lo he hojeado, pero una mirada bastó para recordarme la "Vida de Jesús", de Renán. Sigue el mismo método que el reverente escéptico. Desacredita los relatos sobrenaturales que tienen algún fundamento, simplemente contando historias naturales que no tienen fundamento alguno. Porque no podemos creer en lo que hizo un santo, debemos pretender que sabemos exactamente lo que sintió. Pero no menciono a ninguno de ambos libros con objeto de criticarlo, sino porque a causa de la accidental combinación de los nombres, recordé dos sorprendentes ejemplos de sensatez que hacen desaparecer todos los libros que tenía ante mí. Juana de Arco no se turbó en la encrucijada, ni rechazando todas las sendas como Tolstoy ni aceptándolas todas como Nietzsche.

Eligió un camino y lo recorrió como reguero de pólvora. No obstante, cuando vine a pensar en ella, vi que Juana poseía todo lo que fue verdad en Tolstoy y en Nietzsche; aun todo lo que en ambos fue tolerable. Pensé en todo lo que es noble en Tolstoy; el placer de las cosas sencillas, especialmente de la piedad sencilla, la deferencia para el pobre, la dignidad de las espaldas dobladas. Juana de Arco, tuvo todo eso, más este gran agregado: que sobrellevó la pobreza tan bien como la había admirado, en tanto que Tolstoy fue un aristócrata típico tratando de hallar su secreto. Y luego pensé en todo lo que había de valiente, y de arrogante y de patético en el pobre Nietzsche, y su rebelión contra la vaciedad y la timidez de nuestro tiempo. Pensé en su grito de alarma por el estático equilibrio del peligro, su ansiedad por la disparada de los grandes caballos, su grito a las armas. Bien, Juana de Arco tuvo todo eso y, otra vez, con esta diferencia; que no alabó la lucha, pero luchó. Sabemos que no temía a un ejército, mientras que Nietzsche, por todo lo que sabemos, pudo tener miedo de una vaca. Tolstoy solamente alabó al campesino; ella, fue campesina. Nietzsche alabó al guerrero; ella fue guerrero. Ella los derrota a ambos en sus propios ideales antagónicos: fue más dulce que el uno y más violenta que el otro. No obstante, fue una persona perfectamente práctica que hizo algo, en tanto que ellos son feroces especuladores que no hicieron nada. Era imposible que no cruzara por mi mente el pensamiento de que ella y su fe, tenían quizá un secreto de unidad y utilidad moral, que se nos ha perdido. Y con este pensamiento vino otro más vasto y la figura colosal de su Señor, cruzó por el teatro de mis reflexiones.”

«Ortodoxia», cap. 3.


jueves, 13 de febrero de 2014

CHESTERTON Y NUESTROS TIEMPOS





Son estos tiempos más que propicios para provocar el desquicio de los hombres éticos que aspiran a la certeza de la victoria, o a la victoria personal de tener la certeza de porqué ocurren todas las cosas que les preocupan. Sus mentes estrechas se abandonan a la lógica inefable y mórbida, o a los sentimientos dominantes y hostiles a todo raciocinio. Impermeables a la paradoja, no comprenden que “la verdadera dificultad con este mundo nuestro, no es que sea un mundo irrazonable ni que sea un mundo razonable. La dificultad más común, es que es aproximadamente razonable; pero no del todo. La vida no es ilógica; pero es una trampa para los lógicos” (Chesterton).

Pueden algunos restringir su libertad por una obediencia que prescinde de la razón y no se fundamenta en la realidad sino en sus fantasías. Otros pueden restringir su libertad al encerrarse en razonamientos cuya lógica es que la realidad coincida con tales circulares razonamientos. Unos y otros siguen una fácil, pura y sencilla línea de sentimientos o razonamientos impermeables a las paradojas del Cristianismo. Pero esa línea se cierra en un círculo o demasiado amplio o demasiado estrecho. En cualquier caso, es un círculo y no la paradoja dolorosa de la cruz.

Ante este panorama de confusiones prosaicas y realidades apoyadas en engañosas soflamas, es siempre oportuno refrescar la mente con el sentido común de un maestro de la ortodoxia, el gran Chesterton. Aquí algunas citas de su libro “Ortodoxia”.


“La imaginación no provoca la locura. Para ser exacto, lo que fomenta la locura es la razón. Los poetas no enloquecen; los jugadores de ajedrez sí. Los matemáticos y los cajeros, se vuelven locos; pero rara vez enloquecen los artistas que crean. Como podrá verse, en ninguna forma ataco la lógica: digo solamente que el peligro de la locura reside en la lógica; no en la imaginación. La paternidad artística es tan saludable como la física”.

“En todas partes, vemos que el hombre no enloquece por soñar. Los críticos son mucho más locos que los poetas. Homero, es bastante tranquilo y completo; son sus críticos que lo destrozan en jirones de extravagancia. Shakespeare, fue perfectamente él mismo; sólo algunos de sus críticos descubren que Shakespeare fue otro. Y San Juan Evangelista, no obstante haber visto en su visión muchos monstruos extraños, no vio criatura alguna tan salvaje como uno de sus comentaristas. El hecho general es claro. La poesía es cuerda, porque flota sin esfuerzo en un mar infinito; la razón pretende cruzar el mar infinito y hacerlo así finito. El resultado es la exterminación mental; como lo fue la extenuación física para el señor Holbein. Aceptarlo todo, es un ejercicio; entenderlo todo, es un esfuerzo. Lo único que desea el poeta, es exaltación y expansión, un mundo para explayarse.
El poeta sólo pretende entrar su cabeza en el cielo.
El lógico es el que pretende hacer entrar el cielo en su cabeza. Y es su cabeza la que revienta”.
“Si ustedes discuten con un loco, es muy probable que lleven la peor parte en la discusión; porque en muchas formas, la mente del loco es más ágil y rápida, al no hallarse trabada por todas las cosas que lleva aparejadas el buen discernimiento. No lo detiene el sentido del humor o de la caridad o las ya enmudecidas certezas de la experiencia, El loco es más lógico, por carecer de ciertas afecciones de la cordura. La frase común que se aplica a la insania, desde este punto de vista es errónea. El loco no es el hombre que ha perdido la razón. Loco es el hombre que ha perdido todo, menos la razón.
Las explicaciones que un loco da sobre algo son completas y con frecuencia, en un sentido estrictamente racional, hasta son satisfactorias. O para hablar con más precisión, la explicación del insano si bien no es concluyente, es por lo menos irrefutable; y esto puede observarse en los dos o tres casos más comunes de locura”

martes, 29 de octubre de 2013

AVERIGUA PRIMERO




“Antes de quitar una cerca, averigua porqué la construyeron en primer lugar”.


G. K. Chesterton