"La
mentira sólo es un vicio cuando obra el mal; cuando obra el bien es una gran
virtud. Sed entonces más virtuosos que nunca. Es necesario mentir como un
demonio, sin timidez, no por el momento, sino intrépidamente y para
siempre."
Voltaire.
Los enemigos de la
Resistencia suelen repetir esta mentira, que por reiterada una y otra vez,
puede resultar eficaz para engañar a algunos incautos:
Todos saben que Mons. Fellay quiere hacer un acuerdo con Roma.
¿Y los Obispos de la falsa “Resistencia”?
Mons. Williamson dice que “tomaría el primer avión a Roma”.
Mons. Faure dice que iría a Roma con Mons. Williamson.
Dom Tomás también dice que iría a Roma.
¿Entonces?
¡Entonces los cuatro están en lo mismo! ¡Los cuatro están dispuestos
a ir a Roma!
Los Obispos de la falsa “Resistencia” quieren llevarnos, aunque por
caminos distintos, al mismo punto que Mons. Fellay: al acuerdo con Roma.
¡Todos son liberales! ¡Todos son traidores!
I.
MONSEÑOR WILLIAMSON
La cita está tomada de una conferencia dada
por él en Post Falls, Idaho, EE.UU, en junio de 2014.
Monseñor se pregunta: ¿Puedo yo ejercer
autoridad?
Y responde: -(…) En los tiempos de
Monseñor Lefebvre, los sacerdotes pertenecían a la Fraternidad del Arzobispo,
su propia Fraternidad. No era mi Fraternidad, yo no la fundé, nunca fui el
superior -excepto en el Seminario- nunca fui el Superior. En lo que a mí
concierne, mi relación con los sacerdotes [de la Resistencia] es
más o menos como la relación del Arzobispo con los sacerdotes que no
pertenecían a la Fraternidad: amistad, contactos, consejo, apoyo, confirmar a
sus niños (eso es lo que estoy haciendo aquí), pero nada más que eso. Yo
no tengo autoridad. Yo no tengo autoridad. Tengo las Ordenes que me
dio el Arzobispo, pero las Ordenes no es lo mismo que Jurisdicción. Cuando
el Arzobispo consagró los cuatro obispos en 1988, dijo en el sermón “no les
estoy dando jurisdicción a estos cuatro, solamente les estoy
dando las Ordenes”, que es la Consagración. Si hubiera pretendido darnos jurisdicción,
hubiera estado creando otra Iglesia, se hubiera autonombrado Papa. El Arzobispo
estaba muy consciente de lo limitado de su autoridad. Lo que hizo fue heroico,
pero era muy limitado, por el hecho de que no fue autorizado por el
Papa. Ahora, el Arzobispo tenía cierta medida de autoridad sobre los
sacerdotes de su propia Fraternidad. Pero yo no fundé ninguna Fraternidad, si
fundo una sin el permiso de Roma, estaría haciendo algo por mi
cuenta. Yo no tengo autoridad. Yo no puedo tener autoridad. Amistad,
consejo, contacto, apoyo: no hay problema.Autoridad: hay problema. Es un
problema que proviene del Papa, yo no puedo hacer nada. En la realidad de la
situación actual, vayamos de la teoría a la realidad. En la realidad, ¿pueden
imaginarse que mandar a los padres Resistentes es como reunir gatos? [bromeando] ¿Pueden
imaginarlo? ¿Es inimaginable? En tal caso, ¿vale la pena probar o está destinado
al fracaso? Sería mejor no intentarlo, que intentar y fracasar. Algunos de
ustedes pueden pensar que sería mejor intentar porque podría tener éxito. Yo
no tengo la autoridad. Si… si… si… por algún milagro, el Papa
Francisco me llamara la semana próxima y dijera: “Excelencia, usted y yo
tenemos nuestras divergencias, pero en este momento yo lo autorizo a fundar una
Fraternidad. Siga adelante por el bien de la Iglesia” “Santo Padre, ¿puedo
tenerlo por escrito? ¿Le importa si voy a Roma y obtengo su firma?” “Sí, por
supuesto.” “Muy bien, entonces tomaré el siguiente avión a Roma. ¡Estaré en el
siguiente avión a Roma!” Pero sin eso, somos un bote sin remos. Y esta
no es la solución. Entonces, en lo que llamamos el movimiento de la
Resistencia, tendrán un problema de autoridad. Acostúmbrense a la
idea. Pero piensen también que la autoridad es secundaria comparada
con la fe. Y piensen que en el movimiento de la resistencia, en su conjunto, el
movimiento de la Resistencia fue creado para la Fe. Por la Fe. Fue creada por
la Fe.
Monseñor
no dice que iría a Roma para hacer un acuerdo. Nadie que tenga un mínimo de
honestidad intelectual puede afirmar que de las palabras citadas se puede
deducir que Monseñor Williamson desea un acuerdo con Roma.