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jueves, 9 de julio de 2020

LOS HILOS DEL DIABLO: “NUEVA NORMALIDAD EN LA MISA”




“Unos años más, y de no intervenir directamente la mano de Dios, el "Aparato publicitario de la Iglesia Católi­ca" profesará una religión completamente distinta de la que nos enseñó Jesucristo y que nos han transmitido los Pa­dres, Doctores y Santos de la Iglesia doblemente milenaria. De aquí este furor satánico que se ha desatado contra la Iglesia pre-conciliar.

La Iglesia estaría hoy gobernada en gran parte por ju­díos, masones y comunistas. Gobernada contra los intere­ses de la Iglesia misma. Aquí está el Mysterium iniquitatis.

Pero la Iglesia y el mundo están en definitiva gobernados por Dios. La Providencia permite el mal en vista de un mayor bien y, sobre todo, del bien de los elegidos. La Historia tiene su razón de ser a causa de Jesucristo y de su Cuerpo Místico. Por esto, el momento presente de la Igle­sia y del mundo hay que mirarlo con ojos sobrenaturales. Lo esencial es nuestra adhesión inquebrantable a Jesucris­to. A Jesucristo el de siempre....”

Padre Julio Meinvielle,  “El Progresismo Cristiano”, págs. 131- 132- 134- 135.

martes, 9 de junio de 2020

RACISMO ES LA EXCUSA TÁCTICA DE LA REVOLUCIÓN COMUNISTA QUE BUSCA IMPONERSE EN EE.UU. – LAS HORDAS DE REVOLTOSOS ESTÁN BIEN FINANCIADAS – SE IMPONE UNA NARRATIVA SIMBÓLICA QUE BUSCA EL SOMETIMIENTO DE LOS HOMBRES LIBRES A LA REVOLUCIÓN




“Un mundo que ha apostatado oficialmente de la Verdad y de la Gracia corre por pendiente propia a su disolución final,
y por lo tanto al comunismo”.

P. Julio Meinvielle
“El comunismo en la revolución anticristiana”



“Lo primero es ser objetivos y ver la realidad tal como se nos presenta. Tal como es. Es evidente que la corriente de la historia universal y nacional, si la consideramos desde una perspectiva humana, va a desembocar inexorablemente en el Comunismo ateo y materialista, instrumentado por el Poder del Dinero”.

Jordán Bruno Genta
“El Nacionalismo Argentino”

miércoles, 17 de agosto de 2016

MISTERIO DE INIQUIDAD





“El misterio de iniquidad consiste precisamente en que el "Aparato publicitario de la Iglesia” que debía servir para llevar las almas a Jesucristo, sirve en cambio para perder­las y esclavizadas al demonio.

Aquí está el "misterio de perversidad"; Que la sal se co­rrompa y deje de salar (Mt. 5, 13). Fíjese bien el lector que no decimos que la Iglesia deje de llevar las almas a Je­sucristo. La Iglesia es indefectible y durará como tal hasta el fin. Pero la Iglesia de Jesucristo puede no identificarse con el "Aparato publicitario de la Iglesia".

(...) Unos años más, y de no intervenir directamente la mano de Dios, el "Aparato publicitario de la Iglesia Católi­ca" profesará una religión completamente distinta de la que nos enseñó Jesucristo y que nos han transmitido los Pa­dres, Doctores y Santos de la Iglesia doblemente milenaria. De aquí este furor satánico que se ha desatado contra la Iglesia pre-conciliar.

(...) La Iglesia estaría hoy gobernada en gran parte por ju­díos, masones y comunistas. Gobernada contra los intere­ses de la Iglesia misma. Aquí está el Mysterium iniquitatis.

Pero la Iglesia y el mundo están en definitiva gobernados por Dios. La Providencia permite el mal en vista de un mayor bien y, sobre todo, del bien de los elegidos. La Historia tiene su razón de ser a causa de Jesucristo y de su Cuerpo Místico. Por esto, el momento presente de la Igle­sia y del mundo hay que mirarlo con ojos sobrenaturales. Lo esencial es nuestra adhesión inquebrantable a Jesucris­to. A Jesucristo el de siempre....”

Padre Julio Meinvielle,  “El Progresismo Cristiano”, págs. 131- 132- 134- 135.


domingo, 14 de agosto de 2016

LA IGLESIA DE LA PUBLICIDAD




De los capítulos 6 y 23 del Evangelio según San Mateo.



La “Iglesia de la Publicidad”, en expresión que solía usar el Padre Meinvielle, es una forma de denominar el peor enemigo que corroe a la Iglesia, el peor enemigo de Cristo, el más dañino: el fariseísmo. Éste, pletórico de orgullo, se recomienda permanentemente a sí mismo y, para tal fin, además, denigra al verdadero cristiano, aquel que sin siquiera meterse con él, pero postrado en su humildad, pone en entredicho y cuestión la impostura del orgulloso. La parábola del fariseo y el publicano enseña esto de manera insuperable.

La exteriorización de la fe, vaciada de su interioridad –al Padre celestial le gusta que lo adoren en espíritu y en verdad-  se ha valido de los medios modernos de exposición de la imagen para dar a conocer al mundo sus “bondades”. Esto es muy claro en la iglesia conciliar que advino con el Vaticano II. Luego, ello fue tomando lugar en las fuerzas de la Tradición, como la FSSPX,  que, a fin de agradar a los romanos modernistas, adoptó una política “misionera” empresarial, vendiéndose como una imagen de marca. Pero también ese fariseísmo que sonríe mientras por detrás sostiene un puñal traicionero se ha visto y se ve en su exhibicionismo que linda con la más crasa frivolidad, en una secta que se ha desprendido de la Resistencia, para internarse turbulentamente en el seguimiento ciego a un líder “carismático”, cuya imagen preside o abunda en todos los blogs que no dejan de dar detalles de sus "giras" y viajes de turismo.

El trabajo apostólico por excelencia –enseña Mons. Straubinger- es hacer conocer el Evangelio (…) en ello debemos renunciar a ver el fruto inmediato, y aun ser perseguidos, pero ese fruto es el más seguro y el más precioso de todos” (Nota al Salmo 125,6; las negritas son nuestras). Lo que sucede con esta secta como en general con todos los que participán de esta “Iglesia de la Publicidad” es que pretenden demostrar con sus constantes presentaciones fotográficas no sólo una propia recomendación sino los supuestos frutos bondadosos de este apostolado. Curiosamente la secta de que hablamos se ha pretendido hacer fuerte en base a la parábola de los buenos y malos frutos, siendo ellos, desde ya, los primeros, libres de la menor contaminación. Para hacer tal demostración el susodicho líder sectario se fotografía sistemáticamente tras cada una de sus misas rodeado de sus fieles, exhibiendo grandes sonrisas de plena conformidad. Habiendo fustigado tantas veces a la Neo-FSSPX, ahora esta gente utiliza el mismo método para, farisaicamente, recomendarse a sí mismos. Los fieles son llevados así, en su mayoría inadvertidamente, a ser los comparsas de una “exitosa” campaña publicitaria que pone en el centro al “exitoso” sacerdote y deja afuera a quien es en verdad el único protagonista: Jesucristo.

Por supuesto que ocasionalmente y tras una visita de un obispo o sacerdote a una comunidad, éstos pueden agradecidos tomarse una fotografía en su compañía, con el fin de ilustrar una crónica de la no habitual visita. Pero otra cosa es por sistema pretender mostrar los “buenos frutos” usando a los incautos fieles. Cualquiera sabe que para intentar vender un producto –desde jabones y hamburguesas hasta universidades y políticos en tiempo de elecciones- debe recurrirse a la sonrisa publicitaria. Esta sonrisa sería la marca identitaria que certifica la bondad del producto y la satisfacción del cliente. Pues bien, el mismo método aplicado –y, como decimos, con vanidosa insistencia- en grupos religiosos no hace otra cosa que desnudar la falsedad de tal apostolado. El fruto seguro y más precioso de todos, como dice Mons. Straubinger, no es inmediato, ni tampoco es fotografiable. Ese fruto es el vínculo de la caridad entre los fieles, es la fe que no se busca a sí misma como orgulloso emblema sino que en todo mira por la gloria de Dios, es la verdad que no ambiciona imponerse con soberbia, y es el alma sencilla que comprende lo que es la sabiduría que viene de lo alto: “La sabiduría que desciende de arriba es en primer lugar llena de pudor; además, pacífica y modesta, dócil, concorde con lo bueno, llena de misericordia y de excelentes frutos; no se mete a juzgar, y está ajena de hipocresía, y el fruto de justicia se siembra en paz, para aquellos que hacen paz” (Sant. 3, 17-18). No la autopromoción, sino la desconfianza en sí mismos, es lo que atrae la misericordia de Dios y su predilección por los pequeños, que son los únicos que llegan a conocer su Corazón.  


miércoles, 10 de agosto de 2016

LA SINARQUÍA SIONISTA JUDAIZA AL CLERO CRISTIANO





Por Jacques Zoilo Scyzoryk
 “Argentina sometida al Imperio Sionista y su planes”, 1976 - Pags.171/177.


“…Los judíos para poder seguir cómodamente realizando su actividad subversiva, necesitan que nadie los ataque, evitando así perder en su propia defensa las energías y recursos económicos que requieren para la acción revolucionaria, tendiente a esclavizar al mundo. Por ello se han ingeniado en buscar medios que les permitan impedir que los cristianos, en defensa propia, puedan atacarlos, habiendo urdido toda esa “tramoya” del acercamiento y amistad de judíos-cristianos…”
Maurice Pinay – Complot contra la Iglesia, pág. 788.

La sinarquía Judeo-Sionista, para completar los Planes Conspiratorios trazados por los sionistas en la Conferencia de Basilea (1897), en lo que se relaciona con el “Plan Andinia” o “Argentina Judía”, el poder sinárquico oculto que opera en nuestro país bajo el rótulo de “D.A.I.A.” (Delegación de Asociaciones Israelitas), se ha ingeniado en organizar tertulias con los sacerdotes católicos y con los pastores evangélicos, para captarse su simpatía de esos dignatarios eclesiásticos.

No cabe duda que esos APOSTATAS de la Religión Mosaica (Judíos talmúdicos), son muy geniales para embaucar, y logran ganar a los cristianos para su causa Anti-Cristiana.

Nuestro gran amigo, el Rev. Padre Dr. Julio Meinvielle (Q.E.P.D.), estuvo muy acertado con sus sabios conceptos que ha dejado escrito para la posteridad, en su magistral obra “EL JUDÍO EN EL MISTERIO DE LA HISTORIA” página 92: “… Las gentes, el público, se han judaizado; los ricos con el liberalismo, los pobres con el socialismo. Todos piensan, odian, aman y danzan a lo judaico. Todos se sienten libres, es cierto. Libres para ser manejados por el astuto poder de los Hijos de Israel. Todos libres, pero ninguno piensa sino por el cerebro judaizado de su diario, de su libro, de su revista. Todos libres, pero ninguno odia ni ama sino a través de la artista o del actor judaizado del cine. Todos libres pero sus ideas políticas, económicas, religiosas, filosóficas han sido preparadas e impuestas por los judíos…  Hoy las cosas marchan muy avanzadas a favor de Israel…”

Insistimos en sustentar estos sabios conceptos, por considerar que juegan un papel muy importante en la vida de relación ético, social y política del ser argentino frente a los peligrosos focos de desintegración y corrupción que los cipayos del sionismo sinárquico inyectan a la juventud cristiana a través del periodismo, de la radio y de la tele.

Por el matutino sionista que se publica en Bs. As. “Die Idishe Zeitung” (Diario Israelita) del 27/04/1973, nos informamos que dignatarios de la Iglesia Católica…, asistieron y celebraron solemnemente “El Seder” (la ceremonia de la Pascua Judía con los ritos de la Hagadá) conjuntamente con el Rabino Esteban Veghazi y los sionistas sinárquicos Jacobo Kovadloff, Abel Litvin y otros apóstatas conocidos de la D.A.I.A. atea y antiargentina.

¡Preguntaría a esos sacerdotes católicos que celebran solemne y “fraternalmente”, con los judeo-sionistas apóstatas y anticristianos, la ceremonia religiosa del “Seder” u otra liturgia Talmúdico-Cabalísticas!:

jueves, 30 de octubre de 2014

APUNTES DESDE LA TRINCHERA






La pasión de la verdad      

"Sólo en la verdad se puede fundamentar una verdadera grandeza; sólo diciéndola se puede caminar a ella. Hoy día estamos tan sumergidos en mentiras que el amor a la verdad representa una especie de martirio, y conduce al martirio real cuando se vuelve verdadera pasión; y la verdad se vuelve pasión en todos aquellos que se abren al espíritu de Dios". Esto dijo el Padre Castellani.
Pero en los que no se vuelve una pasión, la verdad se vuelve tal vez –y como mucho- una afición, algo con lo que se puede juguetear un rato cada día, sin que comprometa demasiado en el resto de la vida. Esta es una forma muy fácil de engañarse. Publicamos en la Internet algunas frases o citas combativas, filosas, inteligentes, católicas apostólicas y romanas, o hacemos o concurrimos a conferencias y charlas, a jornadas de formación o presentación de libros, o armamos videítos o archivos que reenviamos, y con eso nos creemos cumplidos y a otra cosa. Eso es algo que cunde mucho en la línea media y que la FSSPX le ha copiado a ésta. Se hacen conferencias y ciclos “esplendorosos” sobre la Cristiandad, sobre el Liberalismo, se lo condena con los Papas de la Iglesia pre-conciliar…muy bien, pero…pero después se actúa como liberal, se piensa como liberal y… se “duerme” como liberal. Hay por allí muchos grupos y sub-grupos que a su vez se dividen en otros grupos más pequeños, nacionalistas, líneas-media, congregaciones pseudotradicionales, “castellaneanas”, etc. que no van más allá de esto. Furibundas críticas al liberalismo, pregones tradicionalistas, iniciativas muy lindas pero que no comprometen la vida entera de nadie, y después por una verdad que incomoda o despatarra toda esa estructura ideológica…el silencio, el desdén, el encierro en la propia morada confortable de la congregación, la capillita, el grupo de estudios o el sitio web. La confusión lo invade todo y el espíritu liberal –a veces disfrazado de “Tradición”- se inmiscuye en los ambientes que parecían o se creían blindados. “Somos adultos y no necesitamos censuras ni reconvenciones”, dirán algunos. “Estamos sinceramente comprometidos en esta lucha”, se ufanarán otros. “No puedo hacer más” dirán otros más bien distraídos, y unos cuantos se contentarán con obedecer ciegamente, sin animarse a pensar. Pensamiento tradicional y conducta liberal. Fustigar a la Masonería y aceptar el secretismo y la obediencia ciega de los superiores. Mentar el martirio y sonreírle al Jefe de la secta modernista. Facilidades por todos lados, orgullos que no esperan ni desean esa “especie de martirio” que representa el amor a la verdad. Mediocridad. Hasta ahí llegamos. Conferencias, cursitos, charlas de café y tertulias: eso “demuestra” nuestro combate. Sí, muy bien, muy meritorio, pero muéstrame tus heridas. Muéstrame lo que has perdido en el camino. Muéstrame lo que has resignado, muéstrame los que te han abandonado o negado la palabra. Muéstrame los que te han rechazado, los que debiendo ayudarte te han olvidado o te han perseguido, y entonces sabré que tu compromiso no se ha quedado en las palabras, sino que ha tomado tu vida entera y quieres ser otro Cristo. Amor a la verdad, qué fácil se proclama, qué difícil se vive. Cristo, misericordia de nosotros.



El odio a la mentira

Se dice que se ama la verdad, pero no se odia lo suficiente la mentira. Porque esto último es lo que al mundo de verdad le repugna. El mundo está dispuesto a aceptar una verdad, mientras ésta no sea exclusiva y no comprometa su mentira. Ahora bien, cuando esa verdad se torna intransigente con la mentira, esté esta donde estuviere y se disfrace como se disfrazare, allí surge el rechazo por quien no quiere someterse ni a la sombra de la mentira. Quien ama el vino puro de la verdad se torna un fanático para quien en alguna u otra medida hace compromisos. Se vive fácil del martirio ajeno. Claro que nadie tiene derecho a exigirle a nadie sino sólo a sí mismo por amor a Dios, todo el sacrificio que Dios quiere le demos como correspondencia a su entero amor por nosotros.
El problema está en que la mayoría (habría que recordar lo que dijo el P. de la Cloriviere, no?) para no tener problemas con la autoridad, prefieren tener problemas con la verdad. Por eso se quedan en el molde. Y al que dice demasiado la verdad lo prefieren lejos, donde no interfiera con su piadosa tranquilidad de vida (esto también ya lo dijo Ernest Hello), que ya bastante problemas tiene. Con esto se olvidan que Cristo N.S., que los Apóstoles, que los Mártires y los Santos todos tuvieron en algún momento de sus vidas problemas con las autoridades, ya sean políticas, de la Iglesia o de su misma congregación, o incluso de su propia familia. Y debieron elegir entre afirmarse en la verdad a costa de perder la tranquilidad de sus vidas, o permanecer en cierta tranquilidad de sus vidas volviéndose tibios y cobardes. Que Dios nos conceda el saber valorar el don de la verdad para hacer que nuestra vida sea verdaderamente a imitación de la Suya. 


A los nacionalistas

“NO HAY REMEDIO, hay que decir a los ''nacionalistas" grandilocuentes y efusivos. No hay recetas, no hay soluciones rápidas, no hay política que valga. "No hay remedio, no se aflija: Vd. fórmese, cíñase tranquilamente a su trabajo y sus estudios; gánese la vida, empezando por la vida eterna. —¿Y la política?— Déjela: los jóvenes no son aptos para la política, por carecer de experiencia. —Pero yo trabajo además de periodista, tengo una audición radial, y estudio historia revisionista. —Puede tomar eso como violín de Ingres al margen de sus estudios de medicina, o de lo que sean,  —-Pero tenemos que tener ideas, tenemos que luchar por el porvenir, por el bien común, por la patria. —Lo único que puede Ud. hacer por la patria ahora es hacerse un hombre — para dentro de 10 años. Déjense de fundar diaritos, de "homenajear" la Vuelta de Obligado y de asistir a conferencias esplendorosas. . . Todo eso está resabido. —Pero ¿no puedo leer libros de política? —Como distracción: aquí tiene, le regalo estos dos: Satán en la Ciudad de Bigne de Villeneuve y Política de Santo Tomás de Bouillon.
El consejo de Santo Tomás en nuestra situación actual es tener paciencia y hacerse mejor cristiano. "A Dios rogando y con el mazo dando". —Justo: pero primero alcanzar a Dios que te dé el mazo; ahora no tienes ningún mazo.” (P. Castellani, Revista Jauja N° 12).



Apóstoles y obispos

viernes, 11 de julio de 2014

DEL REVISTERO






EL PADRE CASTELLANI Y UN LIBRO DEL PADRE MEINVIELLE


Periscopio - 22-XII-1968
"Los judíos han descomulgado a los árabes cristianos", me dijo un militar amigo después de la misa de hoy... Se refería a que la DAIA judía había prohibido una misa del P. Meinvielle por los árabes muertos en la miniguerra. Se anunció pues no habría tal misa. Después se llegó a un compromiso o arreglo con Monseñor Aramburu; por el cual los judíos dejaron celebrar la misa, pero por el P. Segada.
Yo no sé los OTROS pecados del P. Meinvielle, que no creo sean muchos. Pero el pecado porque lo aborrecen los judíos (no todos) es meritorio y glorioso: un buen libro, fruto de su deber de doctor cris­tiano, EL JUDIO EN EL MISTERIO DE LA HISTORIA: que incluso podía hacer bien a los judíos si lo leyeran. Los de la DAIA no han leído más que el título: pero por eso no más y aun por menos, te cuelgan si te descuidas el remoquete de "antisemita''. Bien, que se den el gusto.
Hizo bien Monseñor Aramburu en compromisar, porque peor era que secuestrasen al P. Meinvielle y lo llevasen a Israel, como hicieron con el alemán aquel, Eichman, y a los argentinos no se les movió un pelo.



P. Leonardo Castellani – Revista Jauja n. 25-26-27, marzo 1969.

viernes, 7 de marzo de 2014

DOS MODOS DE COMBATIR – PADRE JULIO MEINVIELLE





Hay dos modos radicalmente opuestos de combatir: el uno carnal, el otro espiritual; el uno del diablo, el otro de Dios; el uno del judío, el otro del cristiano; el uno asecha, el otro arremete con hombría.

El diablo venció a Eva con palabras seductoras, pero la Virgen vence al diablo aplastando su cabeza. El diablo tienta a Cristo con promesas fascinadoras, pero Cristo rechaza al diablo con denuedo de León. Los judíos traman contra Cristo conspiraciones en secre­to, pero Cristo en la luz denuncia y desbarata sus pérfidas maqui­naciones. Y en el cénit de la grandeza medieval, mientras los judíos conspiraban en los ghettos, los caballeros y héroes peleaban en la luz contra los enemigos de la Cruz. La Edad Media es mística y guerrera como toda grandeza espiritual. La espada está al servicio de la Cruz.

La caridad cristiana, que nos manda procurar eficazmente el bien de Dios, el bien de la Iglesia, el bien de los pueblos cristianos, nos manda por lo mismo empuñar la espada para defender eficazmente estos bienes cuando no haya otro modo de asegurarlos.

Si no ha llegado todavía, quizá no esté lejos el momento en que, si no queremos ver proscripto el nombre de Dios, incendiados los templos, vilipendiados los sacerdotes, violadas las vírgenes por la chusma desatada, sea necesario ceñirse los lomos y empuñar la espada.

Si por sentimentalismo o por cobardía nos resistimos a pelear con denuedo, tendremos que vivir esclavos de una minoría rabiosa de judíos que después de habernos vilipendiado en lo más sagrado nos sujetará a la tiranía del deshonor.

La caridad misma lo exige. Porque no pueden decir que aman verdaderamente a Dios, a la Iglesia, a su Patria, a sus hijos e hijas, aquéllos que rehusan adoptar aquel medio único que asegure el respeto inviolable de Dios, de la Iglesia, de la Patria, de los hi­jos e hijas.

Medio único, doloroso pero indispensable, como lo es el uso del bisturí para cortar la gangrena que inficiona.

Si el uso de la espada implica una villanía cuando se usa para exterminar al inocente, en cambio cuando se emplea para restaurar los derechos de la Verdad y de la Justicia importa los honores del heroísmo.



El judío en el misterio de la historia.

martes, 31 de diciembre de 2013

MISTERIO DE INIQUIDAD


Con su acostumbrada agudeza y conocimiento exegético Monseñor Straubinger (1) se refiere al misterio de iniqui­dad en los siguientes términos:

El misterio de iniquidad (II Tes. 2, 7), que culminará en el Anticristo y su triunfo sobre todos los que no  aceptan aquel misterio de la sabiduría, y "ya está operando" desde el principio, en forma de cizaña mezclada con el trigo, a causa del dominio adquirido por Satanás sobre Adán, y mantenido sobre todos sus descendientes que no aprove­chan plenamente la redención   de Cristo. Es, no sólo el gran misterio de la existencia del pecado y del mal en el mundo, no obstante la omnipotente bondad de Dios, sino principalmente, y en particular, el misterio de la apostasía ( Tes. 2, 3), con el triunfo del Anticristo sobre los santos (Apoc. 13, 7), con la mengua de la fe en la tierra (Luc. 18, 8), y, en una palabra, con la aparente victoria del Diablo y aparente derrota del Redentor por la apostasía, que nos rodea hasta que El venga a juzgar el mundo y triunfar gloriosamente en los misterios más adelante seña­lados para el fin.

A su vez el Padre Castellani (2) comenta con profundidad e ingenio.

Las dos fuerzas antagónicas que pelean en el mundo desde la Caída se tenderán en el máximo esfuerzo. Los santos se­rán derrotados y vencidos por todas partes. La apostasía cubrirá el mundo con un diluvio. La iniquidad y la mentira tendrán libre juego. El poder político más poderoso que haya existido no sólo perseguirá la Religión a sangre y fuego, sino que se revestirá de religiosidad falsa. Y los po­cos fieles a Cristo parecerán perder el resuello cuando, se­parado el Obstáculo, aparezca en la tierra el Hijo de Perdi­ción, aquél en que Dios no tiene parte y que Cristo no se dignó nombrar siquiera: el Anticristo... El Otro.

El Misterio de Iniquidad es el odio a Dios y la adoración del hombre. Las Dos Bestias son el poder político y el instinto religioso del hombre vueltos contra Dios y domi­nados por el Pseudo Cristo y el Pseudoprofeta.

El Obstáculo es, en nuestra interpretación, la vigencia de Orden Romano.(*)

La Gran Ramera es la religión descompuesta y entregada a los poderes temporales, y es también la Roma étnica, don­de este Misterio de Iniquidad se verificó por vez primera, a los ojos deslumbrados de Juan el último Apokaleta.

La adoración del hombre con el odio a Dios ha existido siempre. "Ya funciona el Misterio de Iniquidad -dice San Pablo a los de Tesalónica-; solamente está sujetado, y vo­sotros sabéis cual es el Obstáculo."

El Misterio de Iniquidad es el principio de la Ciudad del Hombre, que lucha con la Ciudad de Dios desde el comien­zo; es la raíz de todas las herejías y el fuego de todas las persecuciones; "es la quietud incestuosa de la criatura asen­tada sobre su diferencia específica"; es la continua rebelión del intelecto pecador contra su principio y su fin, eco multiplicado en las edades del "No serviré" de Sata­nás.

La cúspide del Misterio de Iniquidad es el odio a Dios y la adoración idolátrica del Hombre.

El Misterio de Iniquidad tiende a corporizarse en cuerpo político y aplastar a los santos. Él fue quien condenó a Sócrates, persiguió a los profetas, crucificó a Jesús, y des­pués multiplicó los mártires; y él será quien destruya la Iglesia, cuando, retirado el Obstáculo, se encarne en un hombre de satánica grandeza, plebeyo genial y perverso, quizá de raza judía, de intelecto sobrehumano, de maldad absoluta, a. quien Satán prestará su poder y su acumulada furia.

La Iglesia asistida por el Espíritu Santo, obstaculiza esa manifestación y la reduce, apoyada en el orden humano que el Imperio Romano organizó en cuerpo jurídico y polí­tico; pero llegará un día, que será el fin de esta edad, en que desaparecerá el Obstáculo. El Espíritu Santo abandona­rá quizá este cuerpo social histórico, llamado Cristiandad, arrebatando consigo a la soledad más total a los suyos, dándoles dos alas de águila para volar al desierto. Y enton­ces la estructura temporal de la Iglesia existente será pre­sa por el Anticristo, fornicará con los reyes de la tierra - al menos una parte ostensible de ella, como pasó ya en su historia-, y la abominación de la desolación entrará en el lugar santo. "Cuando veáis la desolación abominable entrar donde no debe, entonces ya es".

¿Será el reinado de un Antipapa, o Papa falso? ¿Será la destrucción material de Roma? ¿Será la entronización en ella de un culto sacrílego?

No lo sabemos. Sabemos que el Apokalypsis al describir la Gran Prostituta, señala con toda precisión "la ciudad de las siete colinas": interpretación dada por el mismo An­gel que a San Juan adoctrina.

Para que todo esto ocurra, el Padre Castellani dice más ade­lante precisando (3) cual deberá ser la situación de la Igle­sia.

Cuando la estructura temporal de la Iglesia pierda la efu­sión del Espíritu y la religión adulterada se convierta en la Gran Ramera, entonces aparecerá el Hombre de Pecado y el Falso Profeta, un Rey del Universo que será a la vez como un Sumo Pontífice del Orbe, o bien tendrá a sus ór­denes un falso Pontífice, llamado en las profecías el "Pseudoprofeta" (4)

Por eso el Padre Meinvielle (5) dice al respecto:

El misterio de iniquidad consiste precisamente en que el "Aparato publicitario de la Iglesia" que debía servir para llevar las almas a Jesucristo, sirve en cambio para perder­las y esclavizarlas al demonio.

Aquí está el "misterio de perversidad"; Que la sal se co­rrompa y deje de salar (Mt. 5, 13). Fíjese bien el lector que no decimos que la Iglesia deje de llevar las almas a Je­sucristo. La Iglesia es indefectible y durará como tal hasta el fin. Pero la Iglesia de Jesucristo puede no identificarse con el "Aparato publicitario de la Iglesia”.

(...) Unos años más, y de no intervenir directamente la mano de Dios, el "Aparato publicitario de la Iglesia Católi­ca" profesará una religión completamente distinta de la que nos enseñó Jesucristo y que nos han transmitido los Pa­dres, Doctores y Santos de la Iglesia doblemente milena­ria. De aquí este furor satánico que se ha desatado contra la Iglesia pre-conciliar.

(...) La Iglesia estaría hoy gobernada en gran parte por ju­díos, masones y comunistas. Gobernada contra los intere­ses de la Iglesia misma. Aquí está el Mysterium iniquitatis.

Pero la Iglesia y el mundo están en definitiva gobernados por Dios. La Providencia permite el mal en vista de un mayor bien y, sobre todo, del bien de los elegidos. La Historia tiene su razón de ser a causa de Jesucristo y de su Cuerpo Místico. Por esto, el momento presente de la Igle­sia y del mundo hay que mirarlo con ojos sobrenaturales. Lo esencial es nuestra adhesión inquebrantable a Jesucris­to. A Jesucristo el de siempre....

(*) Esto piensa el Padre Castellani junto con muchos Padres de la Iglesia, pero si nos atenemos a lo que dice Santo Tomás en su comentario a II Tes. 2, 3 podemos decir que obstáculo es la Fe católica.

(1) Espiritualidad Bíblica p. 174
(2) Cristo ¿vuelve o no vuelve? p. 24-25-28-29.
(3) Ibidem pág. 35
(4) Léase bien este parágrafo: no dice que la Iglesia perde­rá la fe, como tampoco la Sinagoga había perdido la fe del todo cuando la Primera Venida. "En la cátedra de Moi­sés... Haced, pues, todo lo que os dijeren..."
La Gran Apostasía predicha por Cristo y San Pablo puede entenderse, sin exageración, de una manera ortodoxa.
(5) El Progresismo Cristiano págs. 131- 132- 134- 135
  


sábado, 21 de diciembre de 2013

MIXTURA DE JUDÍOS Y DE CRISTIANOS – PADRE JULIO MEINVIELLE





¿Qué hay de verdad en estas pretensiones judaicas? ¿Lograrán esta dominación universal? ¿En qué medida? He aquí un problema difícil, cuya solución exigiría detenido examen. Es mejor omitir su tratado.

Lo que sí se puede decir es que hoy todas las fuerzas del mal que se han ido engendrando, consciente o inconscientemente, desde el Renacimiento hasta aquí, paganismo del Renacimiento, protestantismo, racionalismo, capitalismo, liberalismo, laicismo, socialismo, comunismo, todas ellas trabajadas por el virus del odio a Cristo y a su Iglesia, se están movilizando en un frente único…. frente compacto, arrollador… y estas fuerzas están satánicamente comandadas por la Franc-masonería y sobre todo por el Judaísmo. Los judíos, desde el Gólgota hasta aquí, no han abandonado su tarea de crucificar a Cristo. Ahora como entonces, ellos han tramado en el secreto su plan diabólico que los gentiles han de ejecutar… Y están ejecutando. La lucha se establece, entonces, terrible, decisiva, entre el Judaísmo y el Catolicismo. Muchos dicen entre Moscú y Roma. Pero Moscú no ha sido más que un simple cuartel del Judaísmo Universal. La estatua que allí se ha querido levantar a Judas es todo un símbolo.

La lucha se entabla furiosa entre Ismael e Isaac, entre Esaú y Jacob, entre Caín y Abel. Caín está por asestar el golpe mortal sobre su hermano Abel. El judío, que fue siervo de la Iglesia, está logrando la revancha absoluta sobre su antiguo amo.

¿La logrará? ¿Vencerá Goliat a David?

Dios lo sabe. Pero unos son los planes de los hombres y otros son los planes de Dios. Y Dios sabe dirigir y encaminar los aciertos y desaciertos de los hombres para realizar sus fines secretísimos.

No hay duda que la mixtura de judíos y de cristianos, que se viene operando desde el Renacimiento, es perniciosa, porque la cizaña no se debe sembrar con el trigo, y esta mixtura nos tiene ahora abocados a una colisión catastrófica, cuyo desenlace es difícil presagiar.

Pero si Dios la permitió, algo bueno se ha de poder sacar de esta mixtura.

¿Y qué bien puede sacar de ella el Señor?

En primer lugar, hacer expiar a las naciones cristianas sus impiedades de siglos, para que vuelvan contritas al Señor. Dios no llamó a los beneficios de la fe a los pueblos bárbaros para que éstos se entregaran a las idolatrías y abominaciones de los tiempos modernos. Los pueblos cristianos, con Francia, la hija primogénita de la Iglesia a la cabeza, debían ser los heraldos de la Fe y del Amor cristiano entre los pueblos de Oriente y Occidente, para que en toda la tierra fuese conocido e invocado el nombre del Señor. En cambio, han sido los heraldos del pecado.

Hay que expiar, entonces, estas culpas. Y así como el pueblo judío, que renegó de Cristo, fue entregado al cautiverio oprobioso de los otros pueblos, así ahora los gentiles conoceremos el oprobio de la esclavitud judaica.

No olvidemos que Cristo profetizó a los judíos: Vendrán días de venganza… habrá gran apretura e ira sobre la tierra para este pueblo… y caerán al filo de espada, y serán llevados en cautiverio a todas las naciones, y Jerusalén será hollada de los gentiles hasta que se cumplan los tiempos de las naciones (Lc. 31, 20-24).

Y esta palabra de Cristo se cumplió y se cumple. El año 70 Jerusalén fue cercada por los ejércitos de Tito, el Templo fue incendiado y un millón 100.000 judíos fueron masacrados y otros 97.000 llevados prisioneros (Josefo, De Bello Judaico), y, desde entonces el judío anda errante, hecho oprobio y baldón de todos los pueblos, siendo un testigo inicuo de Cristo, Rey de los Siglos.

Si los judíos fueron castigados, ¿los pueblos descristianizados quedarán sin castigo?

Pero castigo éste que ha comenzado ya… porque ayer fue Rusia y mañana el mundo… castigo que sería para todos, para judíos y cristianos; para ambos, porque ambos llevan siglos de espantosas impiedades.

Castigo espantoso y saludable, en el que la Justicia purificará y la Misericordia forjará apóstoles de santidad.

Creo que sin vocación de profeta es fácil prever que la humanidad ha de caer bañada en una ola general de sangre purificadora… sangre de los cismáticos rusos para expiar sus doce siglos de apostasía de Cristo, que está allí donde está Pedro; sangre de los herejes protestantes para lavar las felonías de cuatro siglos de maquinaciones anticristianas: sangre de los pueblos católicos que como viles rameras se han prostituido vergonzosamente, y ¡qué espléndido instrumento el judío en la mano de Dios para ser el verdugo de estos pueblos que trocaron la grandeza de la Cruz por la grandeza de Babel!… ¡Ah, pero también puede Dios suscitar un nuevo Atila (si no lo suscitó ya) que a judíos y a descristianizados los oprima como a la uva en el lagar!...

Todos tienen que ser purificados… ¿y después? Después surgirán hombres de santidad, judíos y cristianos, varones llenos del cristianismo auténtico, de aquella fe y de aquella caridad cristiana de que estaban llenos los apóstoles y los mártires… No será posible el cristianismo falso y mentiroso de un siglo hipócrita; sólo después de la purificación se podrá efectuar la reconciliación de judíos y cristianos, de Esaú y de Jacob.


“El Judío en el misterio de la historia”, capítulo III.


lunes, 11 de noviembre de 2013

"EL JUDÍO EN EL MISTERIO DE LA HISTORIA".- PRÓLOGO A LA 1° EDICIÓN POR EL PADRE JULIO MEINVIELLE.-





No es posible disimular que el tema del presente libro es sumamente difícil y sumamente apasionante.

Difícil, porque el pueblo judío llena toda la historia de Dios y de los hombres. ¿Qué período de la historia se puede escribir sin mencionar a este pueblo? Sin mencionar a este pueblo glorificándolo o condenándolo, pero es forzoso hacer mención de él. Dos son los misterios de la historia, ha dicho un escritor judío (Ed. Fleg, JESUS RACCONTÉ PAR LE JUIF ERRANT, p. 177): ¡Jesús es un misterio como Israel es un misterio! Y cuando ponéis juntos estos dos misterios, ¿queréis que os diga lo que pasa? Hay un tercer misterio más misterioso, él solo, que los otros dos!

Apasionante, porque ¿quién puede ocuparse del judío sin un sentimiento de admiración o de desprecio, o de ambos a la vez? Pueblo que un día nos trajo a Cristo, pueblo que le rechazó, pueblo que se infiltra en medio de otros pueblos, no para convivir con ellos, sino para devorar insensiblemente su substancia; pueblo siempre dominado, pero pueblo lleno siempre de un deseo insolente de dominación.

Más apasionante aún ahora, porque la dominación de este pueblo, aquí y en todas partes, va cada día siendo más efectiva. Porque los judíos dominan a nuestros gobiernos como los acreedores a sus deudores. Y esta dominación se hace sentir en la política internacional de los pueblos, en la política interna de los partidos, en la orientación económica de los países; esta dominación se hace sentir en los ministerios de Instrucción Pública, en los planes de enseñanza, en la formación de los maestros, en la mentalidad de los universitarios; el dominio judío se ejerce sobre la banca y sobre los consorcios financieros, y todo el complicado mecanismo del oro, de las divisas, de los pagos, se desenvuelve irremediablemente bajo este poderoso dominio; los judíos dominan las agencias de información mundial, los rotativos, las revistas, los folletos, de suerte que la masa de gente va forjando su mentalidad de acuerdo a moldes judaicos; los judíos dominan en el amplio sector de las diversiones, y así ellos imponen las modas, controlan los lupanares, monopolizan el cine y las estaciones de radio, de modo que las costumbres de los cristianos se van modelando de acuerdo a sus imposiciones.

¿Dónde no domina el judío? Aquí, en nuestro país, ¿qué punto vital hay de nuestra zona donde el judío no se esté beneficiando con lo mejor de nuestra riqueza al mismo tiempo que está envenenando nuestro pueblo con lo más nefasto de las ideas y diversiones? Buenos Aires, esta gran Babilonia, nos ofrece un ejemplo típico. Cada día es mayor su progreso, cada día es mayor también en ella el poder judaico. Los judíos controlan aquí nuestro dinero, nuestro trigo, nuestro maíz, nuestro lino, nuestras carnes, nuestro pan, nuestra le che, nuestras incipientes industrias, todo cuanto puede re portar utilidad, y al mismo tiempo son ellos quienes siembran y fomentan las ideas disolventes contra nuestra Religión, contra nuestra Patria y contra nuestros Hogares; son ellos quienes fomentan el odio entre patrones y obreros cristianos, entre burgueses y proletarios; son ellos los más apasionados agentes del socialismo y comunismo; son ellos los más poderosos capitalistas de cuanto dáncing y cabaret infecta la ciudad.

Diríase que todo el dinero que nos arrebatan los judíos de la fertilidad de nuestro suelo y del trabajo de nuestros brazos será luego invertido en envenenar nuestras inteligencias Y lo que aquí observamos se observa en todo lugar y tiempo. Siempre el judío, llevado por el frenesí de la dominación mundial, arrebata las riquezas de los pueblos y siembra la desolación. Dos mil años lleva en esta tarea la tenacidad de su raza, y ahora está a punto de lograr una efectiva dominación universal.

¡Y pensar que este pueblo proscrito, que sin asimilarse vive mezclado en medio de todos los pueblos, a través de las vicisitudes más diversas, siempre y en todas partes intacto, incorruptible, inconfundible, conspirando contra todos, es el linaje más grande de la tierra!

El linaje más grande, porque este linaje tiene una historia indestructible de 6.000 años. El linaje más grande porque de él tomó carnes el Cristo, Hijo de Dios vivo.

Y bien, este pueblo que aquí y en todas partes, ahora y en los veinte siglos de civilización cristiana, llena todo a pesar de ser una infinitésima minoría, ¿qué origen tiene?, ¿cómo y por qué se perpetúa?, ¿qué suerte le cabe en la historia?, ¿qué actitud hay que tomar frente a él? He aquí lo que espero explicar en los capítulos siguientes.

Explicar, digo, porque estas páginas pretenden ser una explicación del judío, y en este caso, la única posible, una explicación teológica. La Teología es la ciencia de los misterios de Dios. Los misterios de Dios son los juicios inescrutables del Altísimo que nos son conocidos cuando Él se digna manifestárnoslos. Sin su manifestación jamás podríamos ni vislumbrarlos.

Ahora bien, el judío, como enseña la Teología católica, es objeto de una especialísima vocación de Dios. Sólo a la luz teológica puede explicarse el judío. Ni la psicología, ni las ciencias biológicas, ni aun las puras ciencias históricas pueden explicar este problema del judío, problema universal eterno, que llena la historia por sus tres dimensiones; problema que por su misma condición requiere una explicación universal y eterna, que valga hoy, ayer y siempre. Explicación que, como Dios, debe ser eterna; es decir, teológica.

¿Será menester advertir que estas lecciones, que tocan al vivo un problema candente, no están de suyo destinadas a justificar la acción semita ni la antisemita? Ambos términos tienden a empequeñecer un problema más hondo y universal. En el problema judaico no es Sem contra Jafet quien lucha, sino Lucifer contra Jehová, el viejo Adán contra el nuevo Adán, la Serpiente contra la Virgen, Caín contra Abel, Ismael contra Isaac, Esaú contra Jacob, el Dragón contra Cristo. La Teología Católica, al mismo tiempo que derramará la luz sobre "el misterio ambulante" que es todo judío, indicará las condiciones de convivencia entre judíos y cristianos, de pueblos hermanos que han de vivir separados hasta que la misericordia de Dios: disponga su reconciliación.

BUENOS AIRES, 1936

Descargue el libro del Padre Meinvielle “El Judío en el Misterio de la Historia”en STAT VERITAS.-

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MONSEÑOR FELLAY: respondiendo a la pregunta: ¿Este libro (El Judío,del Padre Meinvielle) expresa el punto de vista de la Fraternidad hoy en día?.“No, que yo sepa”. ¿Aprueba usted estas opiniones (del Padre Meinvielle)? Así no, no”.