"Chiesa
Viva" Nº 463 de septiembre 2012
Por el Ingeniero Franco Adessa.
Traducción
al español: Cristina Pallero para Non Possumus.
Después de haber publicado el
Número Especial de "Chiesa Viva", sobre el templo satánico de
Padergnone (Brescia, Italia), en octubre del 2009, Don Luigi Villa me sugirió
indagar sobre el motivo de la presencia de la medalla pontifical de Benedicto
XVI sobre la lápida de consagración de este templo.
Después de algunos meses, le
sometí un estudio sobre la Mitra de la coronación de Benedicto XVI,
evidenciando el hecho que ésta contenía gran parte de la simbología
gnóstica-satánica impresa en aquel templo de Padergnone. Don Villa entonces,
decide no publicar el estudio entero, sino solamente dos páginas con las
fotografías más significativas y con breves subtítulos o acotaciones.
En el número 427 de
"Chiesa Viva" de mayo del 2010, en "Documenta Facta", aparecen
así, dos páginas con una docena de fotografías de cuyas leyendas evidenciaban
la representación del Dios-Pan, sobre la parte central de la Mitra, las
simbologías que representaban a Lucifer trinitario, la cancelación del
Sacrificio de Cristo sobre la Cruz de la faz de la tierra y otros significados
masónicos.
En la parte inferior de la
segunda página además, había dos imágenes de la Virgen de Fátima, entre las
cuales, con grandes letras, sobresalía la frase más inquietante del Tercer
Secreto de Fátima: "Satanás efectivamente alcanzará a introducirse
hasta la cima de la Iglesia".
En aquél período, Don Villa
estaba preparando una edición especial con el título: "Karol Wojtila
Beato?...nunca!", que fue luego publicada en
septiembre de 2010 en un Número Especial de 96 páginas.
Más tarde, me pidió completar
el estudio sobre la Cruz satánica de Dozulé, publicado en el número de febrero
de 2011 y enseguida, me recomendó continuar mi investigación sobre la
simbología de las insignias litúrgicas de Benedicto XVI, mientras él se
dedicaría a una nueva edición especial de "Chiesa Viva" sobre Paulo
VI.
Estos trabajos a ritmo rápido
sobre el último Pontífice daban propiamente la impresión de un plan de batalla:
Don Villa sabía que tenía aún un poco de tiempo a su disposición; pero sabía
también que llegaría a su término el mandato papal no solo con circunstanciadas
denuncias; sino también con un evento conclusivo y determinante.
A la finalización del trabajo
que estaba escribiendo: "Pablo VI masón!" de la nueva edición
especial, el Padre me pide recoger todo el material ya publicado en el pasado
sobre este argumento, para enriquecer el capítulo con fotografías e imágenes.
Fue con esta ocasión que, un
día, observando en conjunto los símbolos masónicos que aparecen sobre la tumba
de la madre de Pablo VI, por primera vez, reconocí la posibilidad que
estos pudieran esconder algo terrible.
Empecé
a trazar círculos, rectas, medir ángulos, conectar las intersecciones, asociar
las figuras y, al final, apareció la representación de la Estrella de 5 puntas
inscrita en la Estrella de 6 puntas, que simboliza la redención gnóstica, es
decir, la blasfema y satánica Triple Trinidad masónica.
¿Quién era el autor de estos
diseños y simbologías?
Le pregunté al Padre y me
responde: "El autor de aquel conjunto de símbolos fue Monseñor
Giambatista Montini. Que esta información la he tenido directamente del
Cardenal Ottaviani y del Cardenal Palazzini"
"Pero Padre--insistí--
sólo los judíos cabalistas conocen el significado de esta representación que
encierra el secreto de la Tercera Trinidad masónica, y que simboliza las tres
bestias del anticristo del Apocalipsis de San Juan. Y ¿cómo le hizo Montini para
conocerla? Y si la conocía, el significado puede ser uno solo: él era el
predestinado para desempeñar la única posición posible para una autoridad
religiosa en aquella blasfema Triple Trinidad: La Bestia venida de la
tierra que lleva los cuernos de un cordero pero que habla la lengua del
dragón"
En este punto, dije: "Padre,
la Bestia venida de la tierra, en la Masonería, tiene también otros cuatro
nombres, entre los cuales está aquel de "Jefe de los Iluminados de
Baviera"!-¿Entonces Paulo VI era el Jefe supremo de la satánica orden de
los Iluminados de Baviera?”.
Don Villa, lentamente, agachó
la cabeza y no la levantó más. Parecía abatido, oprimido por todo el peso de
esta horrible realidad. Era la primera vez que lo veía comportarse de aquel
modo. Salí en silencio de su estudio con la profunda sensación que desde hace
largo tiempo el Padre estaba al corriente de este hecho terrible.
En un encuentro sucesivo, al
término de nuestro coloquio, Don Villa me indicó un paquete de carpetas sobre
su escritorio, diciendo: "Estos son los textos del Número Especial de
"Chiesa Viva" sobre Paulo VI. El título es: "Pablo VI, el
Papa que cambió la Iglesia".
Estábamos en los primeros días
de mayo del 2011, y este Número Especial debía ser publicado para el mes de septiembre.
“Bien, -respondí- deberé
alcanzar a completar el trabajo de compaginación dentro de junio, así me
quedará tiempo para completar un Número especial sobre Benedicto XVI”.
El Padre calla. Era la primera vez que lo ponía al corriente sobre el
estado alcanzado de los estudios que estaba haciendo sobre Benedicto XVI y que
él mismo me había comisionado.
En el período sucesivo,
mientras trabajaba en la compaginación de la edición especial sobre Pablo VI,
en cada encuentro con el Padre me extendía sobre los detalles del
descubrimiento hecho sobre los símbolos que recubrían la insignia litúrgica de
Benedicto XVI, suscitando su interés y notando su satisfacción por los
resultados obtenidos.
Hacia fin de junio, le entregué
al Padre la compaginación de la edición especial sobre Pablo VI y comencé
enseguida el trabajo del número especial sobre la simbología gnóstico-satánica
de las insignias litúrgicas de Benedicto XVI.
Terminado el trabajo sobre
Pablo VI, el Padre comenzó a preparar una nueva edición especial: aquella
sobre Benedicto XVI.



