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lunes, 17 de agosto de 2015

SOBRE EL SYLLABUS DEL PAPA PÍO IX





De un comentario al pie de un interesante artículo en un blog, rescatamos esta cita a propósito del Syllabus:

«Aún más que la actitud adoptada por la casuística acerca de la obligación que el Syllabus imponía a los fieles, debe reconocerse un carácter profesado en el encabezamiento mismo del documento papal. Éste entiende elencar «praecipuos nostrae aetatis errores». Pero estos errores, en el último de los artículos (verdadera síntesis de la condena papal) acaban identificándose con la sustancia misma de la civilización moderna, la que resulta condenada no en todo sino toda, al ser condenados esos errores [...]

Ciertamente la condena del espíritu del siglo, caracterizado por los errores aquí condenados, es innegable y no es susceptible de preterición o de moderación. El Syllabus no puede ser apagado por el enorme silencio que en el seno de la Iglesia procura callar el documento papal de 1864 y gracias a lo cual se ha tolerado que el nombre del Syllabus ni siquiera fuese citado una vez en el Vaticano II, deviniendo incluso designación de cosa risible o abominable» 

Romano Amerio, Iota Unum.

Y aprovechamos para recordar otras entradas de nuestro blog relativas al mismo:






viernes, 17 de abril de 2015

LA MISERICORDIA MAL ENTENDIDA








El 11 de octubre de 1962, en el mensaje inaugural del Concilio Vaticano II, el Papa Roncalli dijo: “En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad. Ella quiere venir al encuentro de las necesidades actuales, mostrando la validez de su doctrina más bien que renovando condenas”.

En el capítulo IV de su Iota unum, Romano Amerio cuestionó categóricamente esta “medicina de la misericordia”:

Esta proclamación del principio de la misericordia como contrapuesto al de la severidad no tiene en cuenta que en la mente de la Iglesia incluso la condena del error es una obra de misericordia, pues atacando al error se corrige a quien yerra y se preserva a otros del error. Además, hacia el error no puede haber propiamente misericordia o severidad, al ser éstas virtudes morales cuyo objeto es el prójimo, mientras que el intelecto repudia el error con un acto lógico que se opone a un juicio falso. Siendo la misericordia, según la Suma Teológica II.II q 30, a.1., un pesar por la miseria de los demás acompañado del deseo de socorrerles, el método de la misericordia no se puede usar hacia el error (ente lógico en el cual no puede haber miseria) y, sino sólo hacia el que yerra (a quien se ayuda proponiéndole la verdad rebatiendo el error)”.

Más de medio siglo después y a pesar del rotundo fracaso de la medicina recomendada por Juan XXIII-buena parte de la Iglesia no puede soportar “la sana doctrina”-en su bula de convocación al Jubileo Extraordinario de la Misericordia, Francisco insiste en recorrer la senda equivocada:
“Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina. La predicación de Jesús nos presenta estas obras de misericordia para que podamos darnos cuenta si vivimos o no como discípulos suyos. Redescubramos las obras de misericordia corporales… Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe,corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos.

“No podemos escapar a las palabras del Señor y en base a ellas seremos juzgados: …si fuimos capaces de vencer la ignorancia en la que viven millones de personas, sobre todo los niños privados de la ayuda necesaria para ser rescatados de la pobreza…”

Intentando establecer una secuencia lógica respecto de la obra de misericordia espiritual que es corregir al que yerra, Francisco no dice cómo y parece que para él no se trata del error, sino de la ignorancia en que viven “millones de personas” en estado de “pobreza” material. Tal reduccionismo convierte a la Esposa de Cristo en una suerte de Cáritas, más preocupada en socorrer con vacunas y proteínas, que no en remediar la auténtica pobreza: la espiritual, que sólo se satisface con la Verdad. Y predicar y defender la Verdad, supone juzgar, reprobar, condenar al error por pura y verdadera misericordia hacia las almas, no permaneciendo callado e inconmovible frente al cisma y a la herejía, refugiado en la cómoda indefinición de ¿Quién soy para juzgar?


viernes, 13 de marzo de 2015

COMENTARIOS ELEISON - CAOS REVISITADO



Número CD (400)
14 de marzo de 2015

Caos Revisitado

Mons. Williamson



Como la Iglesia Conciliar en caos se hunde,
Es un regalo de Dios si alguien todavía piensa.

En el libro Iota Unum escrito por el laico italiano Romano Amerio y muy admirado por Monseñor Lefebvre, un párrafo fascinante ya ha sido citado en estos “Comentarios”. En el libro Amerio desmonta magistralmente todos los errores doctrinales del Vaticano II. En la sección # 319 escribe: (1) Si la actual crisis tiende a invertir la esencia de la Iglesia, y (2) esa tendencia es interna a la Iglesia, sin provenir como otras veces de una agresión externa, entonces (3) la prospectiva del mundo es un abismo monocolor que hace imposible el diagnóstico y el pronóstico: y (4) frente al cual el único refugio del hombre es el silencio (edición española, p. 560; edición inglesa, p. 713; edición francesa, p. 579).

He aquí una afirmación contundente, si uno lo reflexiona. Amerio afirma que estamos al borde del caos porque, por supuesto, (1) la crisis presente, a la vez, está tendiendo a invertir la naturaleza de la Iglesia y (2) es interna a la Iglesia pues que el propio Papa hace declaraciones tales como “no hay Dios católico” y “los homosexuales necesitan ser evaluados”, declaraciones cuya deliberada ambigüedad abre la puerta de par en par para la inversión de todos los principios católicos, dogmáticos como morales. Pero, ¿por qué deberían (3) el diagnóstico y el pronóstico Católicos devenir imposibles, y cómo puede (4) no haber más nada que decir? ¿Cómo pudo Amerio llegar a tan sombría conclusión?

Porque Nuestro Señor dice, “Yo soy la luz del mundo. El que me siga, no andará en tinieblas” (Jn. VIII,12), lo cual sugiere fuertemente que la masa de la población mundial que no lo sigue ahora a Él, ya está en las tinieblas. Él también dice a aquellos que sí, lo siguen a Él, “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt.V,14), lo cual sugiere fuertemente que si los Católicos convencidos son menos cada día que pasa, entonces las tinieblas en la Iglesia y el mundo se tornan más tenebrosas cada día que pasa. Está bien, uno puede decir, pero las tinieblas son sólo una metáfora. ¿Por qué deberían el diagnóstico y el pronóstico católicos devenir imposibles?

(3) Porque más y más personas hoy en día están incapacitadas para pensar. Porque desde que Nuestro Señor con Su Encarnación trajo la gracia sobrenatural para el rescate de la naturaleza herida y en lucha, esa naturaleza ya no ha sido más capaz de mantenerse en pie sin esa gracia. Por consiguiente cuando los hombres dan sus espaldas a Jesucristo y Dios, socavan su propia naturaleza. Y, repudian ese sentido común con el cual son dotados por la naturaleza para pensar: en cuanto al contenido de sus pensamientos, de acuerdo con la realidad, y en cuanto a su procedimiento, según la lógica. Ellos quieren liberarse de la realidad y de la lógica con el objetivo de desafiar a Dios, rehaciendo el mundo de acuerdo a sus fantasías.

Se sigue que si Jesucristo vino al rescate de la humanidad y de la naturaleza humana a través del establecimiento de Su Iglesia Católica, y si en el Vaticano II los Gentiles también acabaron por repudiar esa Iglesia, entonces el proceso de los hombres desgarrándose a pedazos y a sí mismos, a su naturaleza y a su pensamiento, dio un paso adelante tan gigantesco en el Concilio que es prácticamente irreversible. He aquí cómo Amerio puede ver implícito en el Vaticano II, un “abismo monocolor”, del cual puede servir como ejemplo y preludio, el beligerante caos de opiniones orgullosamente cabriolando hoy en día en el Internet.

Pero (4) ¿por qué no gritar en esas tinieblas? ¿Por qué debe ser que “el único refugio del hombre es el silencio”? Porque en un caótico estruendo la Verdad simplemente no puede ser escuchada, excepto, uno puede agregar, por unas pocas almas que Dios ha preordinado para escucharla (Hechos XIII, 48). Estas almas son elegidas por Dios, no por los hombres, y pueden provenir de los ambientes más sorprendentes. Ellas no gustan del “abismo monocolor”, y Nuestro Señor las lleva al Padre (Jn. XIV, 6). Serán una ayuda importante de la Iglesia y una esperanza del mundo.


Kyrie eleison.

sábado, 8 de junio de 2013

COMENTARIOS ELEISON – HORRIBLE CAIDA I



Numéro CCCVIII (308)
8 de Junio de 2013

HORRIBLE CAIDA I

Mons. Williamson


La caída de la Fraternidad San Pío X desde lo que era bajo el Arzobispo Lefebvre entre 1970 y 1991 hasta lo que ha devenido durante los últimos, digamos, 15 años, es poco menos que horrible. En una pequeña serie de “Comenti” veamos primero porqué el horror es normal en el pobre mundo que nos rodea, ya que comprender es perdonar y todos estamos necesitados de perdón; segundo encaremos al horror, no para llevarnos al desánimo sino por el contrario para aprestarnos para la acción debido a lo peor que casi con seguridad se viene; y tercero veamos qué podemos hacer para aprestarnos para la acción, porque abajo del Cielo de Dios, Él no puede habernos dejado sin nada que podamos hacer (pero en conexión a esto es importante no volcar en la arena la poquita agua que tenemos). Para comprender cómo el horror hoy en día sea tan normal, comencemos con tres refinadas mentes Católicas que calibran el desafío de nuestra época.

En su gran carta Encíclica de 1884 sobre la Francmasonería, el Papa León XIII advierte cómo sus perversos principios avanzan desde (#13) despreciando a (#14) injuriando a (#15) destruyendo la Iglesia Católica, para luego avanzar desde (#16) la ruina de todas las religiones positivas a (#17) la ruina de toda religión natural a (#18) la ruina de las grandes verdades naturales tales como la Creación y la de Providencia Dios y la inmortalidad del alma. En el siglo 21ero hemos ido, lógicamente, aún más lejos, a saber, hasta incluso la ruina de la propia noción de verdad. Las mentes han sido transformadas en una papilla, incluso las de Papas, Cardenales y Obispos.

En su gran carta Encíclica de 1907 sobre el Modernismo, el Papa San Pío X vio claramente la ruina de toda verdad y pensamiento por los modernistas. Está por debajo de la dignidad de los Papas gritar, pero en Pascendi, Pío X usa las expresiones más enérgicas que tenía a su disposición, para castigar la pudrición mental por la cual los modernistas pudren por completo la Fe Católica. Implícitamente él dice que el modernismo es el fin del recorrido. Su dramática advertencia obtuvo para la Iglesia un respiro de medio siglo, pero con el Vaticano II la pudrición de la Fe, pudrición que él había arrojado fuera de la Iglesia, ¡fue hecha doctrina oficial dentro de la Iglesia por Juan XXIII y Paulo VI! Si los Papas pierden la mente, ¿cómo no van a perderla meros Superiores?

Una tercera mente Católica calibrando el estrago obrado sobre la Doctrina católica por el Vaticano II, fue la de Romano Amerio, un laico italiano cuyo análisis de los errores modernos, Iota Unum, era sumamente apreciado por Mons. Lefebvre. En un punto Amerio dice que si las cosas continúan en el mismo sendero que hasta ahora, eventualmente devendrá imposible hablar o escribir más, ¡todo lo que quedará será guardar silencio! Esto puede parecer inimaginable, pero solo recientemente un muy buen comentarista en Estados Unidos, el Dr. Paul Craig Roberts, casi dejó de escribir porque le había parecido que no existía ya más ningún público capaz de, o dispuesto a, pensar.

Verdaderamente, en este ensayo general para el Anticristo, si estos días no fueran acortados, como dice Nuestro Señor (Mt. XXIV, 22), todos podríamos perder nuestras mentes y nuestra Fe. Entonces, ¿quién todavía puede sentirse inclinado a tirar la primera piedra a un Papa u Obispo que están perdiendo su mente hoy día?

Sin embargo, mientras que Nuestro Señor nos prohíbe juzgar-condenar (Mt.VII,1) porque solo Dios tiene aquel perfecto conocimiento de todas las circunstancias que es necesario si uno tiene que juzgar sin error, al mismo tiempo Nuestro Señor nos ordena juzgar-discernir entre los verdaderos pastores y los mercenarios, o sea entre las ovejas y los lobos disfrazados de ovejas (Mt.VII,15). Tal es nuestra responsabilidad como católicos para salvar nuestras almas, y es por ello que echaremos pronto otra mirada al horror que está ocurriendo ahora dentro de la Fraternidad San Pío X.

Kyrie eleison.