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sábado, 19 de junio de 2021

SANTA TERESITA, EL PADRE CALMEL Y LA ACTUALIDAD



FUENTE

14/04/2021

 

De 1956 a 1957, el P. Roger Thomas Calmel OP (1914-1975) fue exiliado a España, víctima injusta del avance del modernismo dentro de la Iglesia, que no podía tolerar las posiciones firmes e intransigentes de este digno hijo de Santo Domingo sobre la doctrina y la moral católicas. Su estancia en España le puso inevitablemente en contacto directo con los grandes místicos de aquella tierra.

En San Juan de la Cruz, el P. Calmel vio, a través del camino místico, «al gran doctor del camino de la unión con Dios, del desamparo, de la docilidad al Espíritu Santo, junto a su hija, la pequeña Teresa«. Y es a esta última al que el P. Calmel dedicará páginas magistrales, mostrándola como la Santa dada a la Iglesia para nuestros tiempos de apostasía. Estudiando en profundidad la «pequeña vía» de la infancia espiritual, el P. Calmel muestra su actualidad en relación con la crisis desenfrenada de la Iglesia «en la que el Señor nos pide que demos testimonio«.

A quienes dudaban de los efectos de una posible «resistencia» a la creciente infiltración modernista en la Iglesia, el Padre Calmel respondía: «La pregunta de cuál será el fruto de nuestra resistencia no se pone en absoluto. Se sabe que Dios hace fructificar el testimonio de fe de quienes Lo aman. La verdadera pregunta es esta: ¿cómo dar santamente el testimonio que se debe dar? Al respecto la lección de la infancia espiritual es de un precio inestimable, ya que el cristiano cuya fe es de una sencillez infantil, tan pronto como ve en qué consiste el testimonio de fe, descansa en una perfecta rectitud y en una gran paz. El Padre Celestial, a través de su Hijo Jesús, le brindará la ayuda necesaria, día tras día. Saber si Él impide o no el mal, si la Tradición católica mantiene sus posiciones o si ella se detiene es una preocupación que no le puede ser ajena. Pero está lejos de invadir o poseer su alma; esta preocupación no tiene una repercusión formidable y trágica en su alma; la simple melodía de la confianza y del abandono nunca se ahoga en gritos de miedo.«

Recogemos en estas palabras la sabia aplicación que el P. Calmel había hecho de la doctrina de la infancia espiritual a las contingencias modernas: un espíritu de absoluta confianza en Dios y desconfianza en sí mismo, en el testimonio de fe llevado al extremo, según la propia vocación. El amor que Teresa nos enseña -señaló el P. Calmel- no supone necesariamente acciones extraordinarias, sino que exige que respetemos con extraordinaria atención las leyes de nuestra inserción en el Cuerpo Místico, cada uno según su propio estado de vida.

En nuestros tiempos de confusión y anarquía –sobre todo en tiempos de pandemia– en los que la caridad, sobre todo la caridad apostólica, sirve de pretexto para justificar la extravagancias, la profanaciones y traiciones de todo tipo, la voz del amor enseñada por la pequeña Teresa es «una voz de orden, no de desorden». ¿Entonces que hay que hacer? “Lo que el Señor nos pide es resistir: resistir respecto a la buena Misa y la buena Liturgia, sobre el Bautismo, el catecismo y la doctrina sagrada, como también sobre la moral. Lo que el Señor quiere hacer con sus amigos -no se puede dudar- es colmarlos cada vez más de su amor. Para lograr resistir, para perseverar, basta dejar que Él lo haga, ya que el amor que el Señor quiere poner en sus almas es fuerte como la muerte (Ct. 8,6) y es un alimento maravilloso e inagotable.«

Es precisamente en virtud de este amor que la pequeña Teresa soñaba con participar en los tormentos de los hijos de la Iglesia en tiempos del Anticristo. Entonces el P. Calmel, en una idealizada conversación, le pregunta: «¿Qué tormentos? ¿Pensaste, tal vez, ¡oh Santa! cuya vocación es el amor, en alguna reedición adaptada al mundo moderno de parrillas y minas incandescentes, minas asfixiantes o peines de hierro? ¿Habíais entrevisto que habría algo peor?¿Habíais pensado en los tormentos espirituales de tantos fieles engañados por la Jerarquía?«.

Y aquí procede a hacer una descripción implacable y profética de lo que está ante nuestros ojos. Él previó que «sacerdotes, obispos iban primero a aceptar ser encarcelados en gran número en un sistema muy perfeccionado que luego los habría hecho caer insensiblemente en una nueva religión, en el último culto inventado por el infierno: el de la humanidad en evolución. Sería la destrucción de la fe bajo anestesia, por el efecto conjunto de la democratización y de la autoridad paralelas. Cloroformados, manipulados por el sistema existente, vaciados de su alma, se verían sacerdotes en masa imponer ritos equívocos a los fieles y predicarles una doctrina dudosa. Se vería a obispos y sacerdotes en gran número intoxicados, dominados por el sistema, llevando a la apostasía a una multitud de simples fieles sin otra defensa que la de confiarse a la autoridad. El pueblo de Dios es engañado, abusado y traicionado por sus líderes. Quizás este no sea el tiempo del anticristo: es su prefigura. Ahora bien, es en una época así tan terrible que le hubiera gustado vivir para dar testimonio de su amor al Señor. En el innumerable ejército de santos y santos, eres la única que has manifestado tal deseo. Tú, por tanto, eres más capaz que otros de comprender nuestra situación y de acudir en nuestro socorro. Dígnate enseñarnos cómo llegar a ser Santos en la hora en que los precursores del anticristo gobiernan, dominan la ciudad y encadenan a la Iglesia».

Se sabe que ser santo no es cosa fácil, ni siquiera en una sociedad cristiana y en una Iglesia fiel a su Señor. Basta abrir cualquier hagiografía para comprender el alcance de las batallas espirituales a las que fueron sometidos todos los Santos.

Pero entonces -se pregunta el padre Calmel- «¿cuál será la intensidad del amor indispensable, cuál será la fuerza de espíritu necesaria para emprender el camino de la santidad cuando la apostasía no haya ganado ciertamente no a todos los prelados, ni a todos los fieles -lo que sería imposible- sino al menos una gran cantidad de ellos y hasta los rangos más elevados, ya que la abominación de la desolación se sentará en el lugar santo? Ciertamente será mucho más difícil y mucho más raro ser santo en la época del anticristo que en la época de Nerón. Por salvaje que fuera su persecución, Nerón atacó desde afuera; el anticristo (y sus precursores, ndr.) se enfurecerán, según las palabras de San Pío X, in sinu et gremio Ecclesiae (en el seno y gremio mismo de la Iglesia). Sea como sea, en estos como en todos los tiempos, es el amor el que hará la santidad. Pero en esta nueva situación, en la que la fe generalmente será obscurecida o negada, el primer efecto del amor será garantizar la perseverancia de la fe. No únicamente para conformar la vida a la fe por amor, sino para conservar la fe por amor. Conservar la fe, cuando la jerarquía permite que se disfrace y se pierda, permanecer firme en la fe ante un peligro de este género es imposible sin una gran sencillez de corazón. Por poco que nos dejemos atraer por la gloria que viene de los hombres, o si nos sentimos temerosos y débiles ante los males que nos infligen, nos traicionaremos sin darnos demasiada cuenta, argumentando con la sabiduría ilusoria de este mundo».

Ante este escenario apocalíptico, que el Padre Calmel considera como la prefigura de la época del anticristo, es difícil escapar de la tentación del desánimo, si no de la desesperación. Y entonces el gran Fraile dominico vuelve de nuevo a la pequeña carmelita de Lisieux. «No le pido a la pequeña Teresa –escribe– que me indique los detalles concretos de la perseverancia y de la resistencia; Le pregunto qué quiere darme: mostrarme el recurso oculto, el elemento invisible. Ella me responde que basta amar, ser pequeña y sencilla, que esto es todavía y siempre posible. Esto es lo que necesito saber en primer lugar antes que nada. Si lo sé, seré mucho más capaz de frenar el modernismo y perseverar en la fe».

A esta altura el Padre Calmel, como en una visión profética, describe cómo serán los santos que vivirán en tiempos de apostasía. Su lucidez, dice, «será evidentemente muy grande, proporcional al nuevo medio inventado por el padre de la mentira para engañar y provocar mareos. Y como estos medios estarán a la medida de los espíritus infernales y no a la medida del espíritu del hombre, será el mismo Espíritu Santo quien dará la lucidez necesaria. […] Esta claridad no será un principio de confusión o desesperación, sino de humildad y abandono. El alma tendrá plena conciencia de los hilos que le son tendidos, pero para el que tiene dos alas, poco importa la perfección técnica de los hilos que le son tendidos. Nuestro mundo, que siempre ha sido un valle de lágrimas, se convertirá, en estos tiempos finales, en una imagen del infierno; sin duda será un infierno indoloro, una antecámara climatizada del infierno eterno; pero los santos de estos últimos días volverán a decir con los santos que los han precedido en siglos de menor perversión y de tinieblas más ligeras: No temeré porque Tú, Señor, estáis conmigo… Tú habéis vencido al príncipe de este mundo».

Más que todos los otros santos, la pequeña Teresa intercede eficazmente por las almas que, como nosotros, viven en tiempos que prefiguran los del anticristo, porque más que los otros santos ella quiso vivir en esos tiempos y mostró el camino seguro al cual los precursores del anticristo no encontrarán acceso: el camino de la humildad, de la sencillez de corazón, de la infancia evangélica. «Es el espíritu de la infancia, con la sencillez de corazón que le es inseparable, lo que hizo a santa Juana de Arco capaz de defender la verdad de su misión ante un falso tribunal de la Iglesia y no obstante la prisión y el fuego; y es el mismo espíritu de infancia que hizo a San Pío X capaz de hacer frente donde sea al enemigo que estaba dentro (de la Iglesia), el modernismo, bien lejos de negociar nada con él. Porque el espíritu de la infancia no hace que la lucha se evite con dulzura, sino que hace afrontar en paz las más graves dificultades y responsabilidades por el amor del Señor».

A nuestro buen Dios, que ama confundir la sabiduría de este mundo, le gustó dar para los tiempos más apocalípticos de su Iglesia no un gran sistema de defensa, sino una pequeña vía de humildad. Él quiere recordarnos, una vez más, su palabra infalible: la puerta del Reino de los Cielos es «estrecha» y hay que ser «pequeño» para entrar. Es la «pequeña vía» de Teresa de Lisieux: «pequeña» no porque sea fácil, sino porque nos invita a hacernos pequeños. Pero hacerse pequeño es algo grande. De hecho, es lo más grande, porque abre las puertas del Cielo.

 

 

viernes, 13 de enero de 2017

IMITAR A LOS QUE ALABAMOS




"Todo el que admira con amor religioso a los Santos y celebra una y otra vez con alabanzas la gloria de los justos, debe imitar su justicia y su vida santa. El que siente alegría ensalzando los méritos de algún santo, ha de tener empeño también en ser, como el santo, fiel al servicio de Dios. Así, pues, o imita uno al que alaba o no alaba al que no quiere imitar. El que tributa elogios a otro, hágase digno de ser alabado, y el que admira el mérito de los Santos, hágase también admirar por su vida santa. Si amamos a las almas justas y fieles por el aprecio que hacemos de su justicia y su fe, también nosotros podemos ser lo que son ellos, si lo que hacen ellos, lo hacemos nosotros.

NUESTROS MODELOS

"Y no es difícil para nosotros imitar sus acciones, pues, mientras los primeros Santos, para hacerlas, no tuvieron ejemplos anteriores que imitar, no fueron imitadores de otros, se nos presentan ellos a nosotros como ejemplares que debemos copiar en la práctica de la virtud. Así, tanto por el provecho que sacamos nosotros de su ejemplo, como por el que saque el prójimo del nuestro, será Jesucristo perpetuamente glorificado por sus siervos en la Santa Iglesia.

"Ya en los primeros tiempos del mundo el inocente Abel fue sacrificado; Henoc, porque era grato a Dios, fue arrebatado de este mundo; Noé fue hallado justo; Abraham, probado y hallado fiel; Moisés se distinguió por su mansedumbre; Josué, en la castidad; David por la clemencia; Elías agradó al Señor; Daniel fue piadoso; sus tres compañeros, vencedores; los Apóstoles, discípulos de Cristo, fueron nombrados maestros de los creyentes; instruidos por ellos, los Confesores luchan con valentía; los Mártires, consumados en perfección, triunfan; y legiones de cristianos, armados por Dios, infligen al diablo continuas derrotas. Por sus virtudes todos estos son parecidos; por sus combates, diferentes; por sus victorias, gloriosos.

NECESIDAD DE LUCHAR

"Oh cristiano, eres soldado cobarde si piensas que vas a vencer sin luchar y a triunfar sin esfuerzo. Despliega tu fuerza, lucha con valor, pelea sin desmayo en esta refriega. Recuerda tu pacto, atiende a las condiciones, mira lo que es la milicia: el pacto, lo hiciste; las condiciones, las aceptaste; en la milicia, te alistaste".

San Juan Crisóstomo, Sermón sobre la imitación de los Mártires.



domingo, 25 de septiembre de 2016

FORTALEZA EN EL PADECER





Pero ¿de dónde viene principalmente a los mártires su fortaleza, en el padecer? Pues les nace de que sus almas están henchidas de luz y de esplendor; les nace de que sienten en su interior la presencia de Jesús, cuya hermosura y gloria los alientan al martirio. Esta es la virtud que apaga las hogueras de su tormento, que torna sus llamas tan suaves como brisa de primavera; por eso las varas con que los azotan les parecen tan blandas, y sus más duros golpes los regocijan cual si fuesen caricias regaladas; por eso el acero se embota en sus carnes dilaceradas, y en sus miembros ensangrentados. Llevan los mártires dentro de sí una fuerza muy superior a la de sus verdugos. Y no es que sus dolores y angustias dejen de ser reales, sino que están modificados, contrastados, casi transformados por la virtud que sacan de sus propias almas, mediante la gracia y el amor en ellas infundidas pródigamente a la hora de padecer por su liberal divino Maestro. 

AL PIE DE LA CRUZ O LOS DOLORES DE MARÍA
Rdo. P. Federico G. Faber

jueves, 28 de julio de 2016

ASESINATO DE UN SACERDOTE POR ISLAMISTAS EN FRANCIA: COMUNICADO POLÍTICAMENTE CORRECTO DEL P. BOUCHACOURT







CUANDO NEGÓ EL DEICIDIO, EL P. BOUCHACOURT DIJO: “El pueblo judío no cometió el deicidio. Creo que la religión judía no aceptó a nuestro Señor como el Redentor y pidió la muerte de nuestro Señor”. ASÍ QUE, PARA EL P. BOUCHACOURT, LA RELIGIÓN JUDÍA FUE LA CULPABLE, NO SUS FIELES. LOS JUDÍOS NO COMETIERON DEICIDIO. 

ACÁ REPITE EL MISMO ESQUEMA: ¡EL CULPABLE ES EL ISLAM, NO LOS ISLAMISTAS! TODAVÍA MÁS: DICE QUE LOS ISLAMISTAS SON VÍCTIMAS DEL ISLAM. ¡POBRECITOS MOROS INOCENTES!


¿SE IMAGINAN QUÉ HABRÍA SIDO DE ESPAÑA SI, EN LUGAR DE COMBATIR A LOS MOROS, LOS ESPAÑOLES SE HUBIERAN LIMITADO A CONDENAR LA RELIGIÓN MUSULMANA?


FUENTE

En Saint Etienne du Rouvray, el islam acaba de hacer en Francia el primer mártir, para el siglo XXI. Un hombre ha sido asesinado, decapitado, ya no pretendidamente por razones políticas, sino de hecho por odio de la fe. Fue en una iglesia, sucedió durante una misa, se trataba de un sacerdote, y el asesinato fue realizado al mismo tiempo que una profesión de fe islámica. El martirio en el sentido canónico está por lo tanto perfectamente caracterizado.

Es la religión islámica que está en cuestión. Se quiere echar la culpa a un pretendido “islamismo”, pero se trata de una pantalla de humo. Sin duda, sabemos que la mayoría de los musulmanes en Francia rechazan y condenan con horror este acto de barbarie perpetrado por salvajes que, tal vez, ni siquiera practicaban el islam hace algunos meses. No se trata por lo tanto de volver responsable de este crimen a la comunidad musulmana en su conjunto.

Es tiempo que nuestros hombres políticos y las autoridades católicas pongan un término a un angelismo mortífero que alienta la extensión del islam en nuestro país, por ejemplo, favoreciendo la apertura de mezquitas o de pretendidos “centros culturales musulmanes” ¿Cuántas nuevas víctimas serán necesarias para que la cristiandad salga finalmente de su somnolencia?

Los sacerdotes del distrito de Francia de la FSSPX aseguran sus oraciones por las víctimas de este odioso atentado, sus familias y sus familiares cercanos. Aseguran también de sus oraciones a sus compatriotas expuestos cada día a los actos de un terrorismo ciego. Finalmente, ellos aseguran sus oraciones a los musulmanes, que son ellos mismos las víctimas del islam, como lo manifiesta en particular el hecho que más de treinta personas de origen musulmán perdieron la vida durante el atentado de Niza.

¡Que Dios les de su luz para aceptar la fe en Jesucristo, único Salvador de los hombres!

P. Christian BOUCHACOURT
, Superior del Distrito de Francia de la FSSPX.
Suresnes, 26 de julio de 2016
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ADDENDUM - 27 DE JULIO: 

¿MÁRTIR?

Una religiosa testigo de la muerte del Sacerdote dice que el Padre “trató de luchar” para salvar la propia vida: Le temoignage de Soeur Danielle : «Ils ont oblig Jacques se mettre genoux, il a essay de se debattre» Video: French nun reveals terrifying moment she fled as ISIS knifemen killed priest

Ahora bien, “las condiciones esenciales para que se dé o exista verdadero martirio son: 1ª. La muerte corporal aceptada voluntariamente” (P. Royo Marín, “Teología Moral para Seglares”, BAC, Madrid, 1964, t. I, p. 356). “Muchos teólogos se niegan a aceptar el martirio cuando la víctima se resiste, se defiende, muere por necesidad, no por voluntad, y cae porque sus fuerzas son incapaces de triunfar sobre sus enemigos. (...) La razón es que el mártir debe imitar a Cristo, que dio testimonio de la verdad sufriendo, no luchando o resistiendo, según la palabra de 1 Petr. XI 23.” (DTC, París, 1928, t. X, part. I, p. 231).

El P. Hamel (a quien Dios tenga en su Reino) trabajaba en el diálogo interreligioso:

L'imam de Saint-Etienne-du-Rouvray "effaré" par le décès de son "ami" prêtre - France 3 Basse-Normandie 
Y en los boletines de su Parroquia se alentaba la convivencia musulmano-católica:
http://rouen.catholique.fr/wp-content/uploads/sites/12/2016/01/st-etienne.pdf


martes, 26 de julio de 2016

FRANCIA BAJO ATAQUE MUSULMÁN…Y LA IGLESIA BAJO ATAQUE MODERNISTA





Un cura de 84 años degollado en una iglesia de Normandía en un nuevo ataque islamista


Un atentado terrorista islamista en una iglesia de Normandía (Francia) ha terminado con tres muertos.

Se ha producido un nuevo ataque en suelo francés con un asalto a una iglesia de Normandía, que ha terminado con tres muertos, los dos asaltantes -abatidos por la policía- y uno de los rehenes, el P. Jacques Hamel (en la imagen que abre esta entrada). otras dos personas están heridas y una tercera persona se encuentra en estado crítico.

El asalto se ha producido en la iglesia de Saint Étienne-du-Rouvray, donde en ese momento se encontraban de cuatro a seis personas: el cura, el P. Jacques Hamel, de 84 años, dos monjas y dos fieles, según ha informado BFMTV. Los dos asaltantes han sido abatidos por la policía francesa, de acuerdo con la agencia AFP, mientras que uno de los rehenes, el párroco Jacques Hamel, ha muerto degollado. Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, ha señalado que el papa Francisco siente "dolor y horror" por la "violencia absurda". Por su parte, el primer ministro francés Manuel Valls ha declarado su "horror" y pide "hacer bloque" tras un "ataque bárbaro".

Según Le Parisien, los hombres habrían entrado presuntamente armados con cuchillos en esta iglesia del norte de Francia. Una de las monjas pudo escapar y avisar a las autoridades del asalto. El ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, y François Hollande han viajado a la zona del suceso.

El asalto ya ha sido confirmado como acto terrorista por las autoridades de Francia, en palabras de Hollande. El presidente de la República ha sugerido que el DAESH está detrás del asalto. "Nos ha declarado la guerra", ha señalado en declaraciones recogidas por BFMTV.

Que Dios acoja en su seno al P. Jacques Hamel. R.I.P.

Más información:

Nota Syllabus: Un Papa católico en vez de payasear en las JMJ convocaría a una Cruzada Mundial de Rosarios y manifestaciones públicas de penitencia y súplica a Nuestro Señor, ya que no siendo los gobiernos católicos, se descarta ahbsolutamente la posibilidad de una Cruzada armada, aunque debería haber un llamamiento a los católicos de Europa a defenderse y repeler la invasión musulmana incluso y necesariamente con la violencia armada. Por no hablar de la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María. Francisco lo único que hará será seguir provocando al Cielo con su ideología masónica y sus maniobras politiqueras en busca de mayor poder, con sus exhortaciones al “diálogo” interreligioso y demás imbecilidades. De todos modos, el castigo por la apostasía de Europa traerá a la vez el despertar de muchos cristianos que verán renacer su fe por el testimonio martirial de los auténticos imitadores de Cristo “en espíritu y en verdad”. De los dos enemigos, el peor es el que no se declara enemigo, es decir, el lobo modernista disfrazado de oveja misericordiosa. El musulmán puede conducirnos al Cielo con el martirio; el modernista puede llevarnos al Infierno con la apostasía.
Desde luego que no habrá una campaña mediática para que salgan multitudes portando carteles que digan “Je suis l’Eglise”. La Sinagoga de Satanás y sus medios se regocijan de todo esto. Hasta que les llegue la hora del castigo.


viernes, 10 de junio de 2016

DOMINICOS DE AVRILLÉ: LA CUESTIÓN CANDENTE Y EL PRECIO A PAGAR







EDITORIAL
La cuestión candente y el precio a pagar

Nuestro Señor Jesucristo

Pilato le preguntó a Jesús: “¿Tú eres Rey?” Y Nuestro Señor respondió: “Tú lo has dicho, Yo soy Rey. Para eso nací, para eso vine al mundo: para dar testimonio de la Verdad” (Juan 18, 37) El precio a pagar por haber respondido a esta cuestión candente confesando que Él era Rey, fue para Nuestro Señor los suplicios de Su Pasión.

Tras Él, todos los cristianos, miembros de su Cuerpo Místico, también deben confesar la verdad respondiendo a la cuestión candente, y para eso estar dispuestos a pagar el precio.

Monseñor Lefebvre

Mons. Lefebvre, a quien Dios llamó hace veinticinco años (25 de marzo de 1991), él también debió pagar el alto precio por haber dado testimonio de la verdad.

Él, que tanto merecía de la Iglesia por su obra misionera, fue condenado dos veces por la jerarquía, y él está muerto oficialmente “excomulgado”. Todo esto porque, como sabemos, él respondió a la pregunta:

¿Podemos aceptar el concilio Vaticano II y el destronamiento de Nuestro Señor Jesucristo por las autoridades romanas?

Joseph Fadelle

El precio a pagar, es el título del libro en el cual Joseph Fadelle (Mohammed al-Sayyid al-Moussaoui) relata su conversión al cristianismo y las pruebas increíbles que debió sufrir antes de llegar al bautismo[1].

Todo cristiano debería haber leído este libro para comprender cómo el demonio mantiene prisioneros en el error a cientos de millones de musulmanes, y las dificultades humanamente insuperables a que se enfrentan si quieren pasar del reino de la oscuridad al de la luz.

Pero Joseph Fadelle aún no termina de pagar el precio. Pues, ahora que conoce la verdad, él quiere compartirla a sus antiguos correligionarios.

Principalmente, él responde a la pregunta: ¿Se puede tolerar al islam o es necesario combatirlo buscando convertir a los musulmanes?

Esto le suscita muchas dificultades, no solamente con los musulmanes, lo que es comprensible, sino también con las autoridades de la iglesia conciliar que ya no quieren hacer misión hacia el islam: ecumenismo y diálogo interreligioso obligan.

La cuestión candente

En cada época, hay una cuestión candente, a la cual los amigos de Nuestro Señor Jesucristo deben responder pagando el precio:

domingo, 17 de mayo de 2015

R.P. TRINCADO - SERMÓN DOMINGO DESPUÉS DE LA ASCENCIÓN






 NON POSSUMUS


Os he dicho estas cosas para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas, y viene la hora en que cualquiera que os mate pensará que sirve a Dios. Y os harán esto porque no conocieron al Padre ni a Mí. San Juan Crisóstomo comenta que Nuestro Señor intenta consolar a los Apóstoles con estas palabras, como si dijera: basta para vuestro consuelo el saber que padecéis esto por mí y por mi Padre. Nos dice Cristo: Me persiguieron a Mí y os perseguirán también a vosotros. La persecución es para nosotros católicos el pan nuestro de cada día; esta es la señal de que somos discípulos verdaderos de Jesucristo (P. B. Martín Sánchez en “El Reino de los Cielos Padece Violencia"). Esa es la verdadera señal, el sello de la auténtica catolicidad, ¡no las certificaciones o reconocimientos de gobiernos revolucionarios o de prelados herejes!

Os he dicho estas cosas para que no os escandalicéis, es decir, no tropecéis y seáis vencidos al ver que la persecución viene a veces de donde menos podía esperarse: de los buenos, de los más cercanos, de los amigos, de los superiores, de los compañeros de combate. Jesús nos previene para que no incurramos en el escándalo de que habla Mt 13, 21 (Mons. Straubinger): el sembrado en pedregales es el que oye la palabra y la recibe con gozo, pero no tiene raíz en sí mismo sino por un tiempo, y cuando viene la tribulación o la persecución por la palabra, pronto se escandaliza.

Os expulsarán de las sinagogas -o de la Iglesia mediante excomuniones, como en 1988; o de la congregación, o de la feligresía, como sucede en la Fraternidad desde el 2012-, y viene la hora en que cualquiera que os mate pensará que sirve a Dios. Y os harán esto porque no conocieron al Padre ni a Mí. Dice Mons. Straubinger: Rara vez habrá quien haga el mal por el mal mismo, y de ahí que la especialidad de Satanás, habilísimo engañador, sea llevarnos al mal con apariencia de bien. Así Caifás condenó a Jesús, diciendo piadosamente que estaba escandalizado de oírlo blasfemar, y todos estuvieron de acuerdo con Caifás. Lo mismo hizo Ménzingen cuando condenó la consagración de Mons. Faure.

Todos los que aspiran a vivir piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecución, dice San Pablo (2 Tim 3. 12). No hay duda de que todos los que quieren vivir conforme a la doctrina de Cristo serán perseguidos por envidia y malicia. Serán perseguidos por los demonios... por el mundo corrompido... Se les llenará de injurias, de burlas, de afrentas, de desprecio, siempre por envidia, ceguedad, injusticia y crueldad. Serán perseguidos en odio a la verdad, de los buenos ejemplos, del Evangelio, de la religión, del orden, de la sana doctrina, de la moral (…)... Serán perseguidos por sí mismos, por la concupiscencia, por el hombre viejo, que afrentan, que encadenan a pesar suyo, y que someten al espíritu.

No es cosa nueva que las almas piadosas sean perseguidas; esto se verifica desde el principio del mundo. Así Caín persiguió al piadoso Abel, su hermano, y le mató. (…) Abraham fue perseguido por los cananeos. Lot por los sodomitas. Isaac por Ismael. Jacob por Esaú, José por sus hermanos, Moisés por el faraón. Los hebreos primero por los egipcios y más tarde por los filisteos y otras naciones. Saúl persiguió a David; Absalón persiguió a su padre David; Manasés persiguió a Isaías; los judíos persiguieron a Jeremías, a Amós, a Ezequiel y a los demás profetas. Nabucodonosor persigue a Daniel (...) Herodes (el Grande) persigue a los santos Inocentes y (Herodes Antipas) hace decapitar a San Juan Bautista; Jesucristo es perseguido hasta su muerte... Los apóstoles  son perseguidos de mil maneras, y se les sentencia muerte por ser discípulos de Jesucristo... ¡Cuántos millares de mártires!... Todos los santos han sido más o menos perseguidos... (P. B. Martín Sánchez, ibíd.). Pensemos en los Cristeros perseguidos por los masones, en México, en el siglo pasado. En los católicos perseguidos por los comunistas en España, por la misma época, y en el resto del mundo durante la mayor parte del siglo XX. Pesemos en la muy sangrienta persecución que se desarrolla actualmente en el medio oriente. Pensemos en los millones y millones de niños asesinados en el vientre de sus madres…

Volvamos a la persecución de los católicos por los mismos católicos, que no por menos brutal es menos injusta, y que hoy nos toca padecer a nosotros en la Resistencia: Dice Mons. Lefebvre (“Itinerario Espiritual”): Así como el Israel del Antiguo Testamento tuvo una historia muy turbulenta por sus continuas infidelidades con Dios, muchas veces debidas a sus jefes y a sus levitas, así también la Iglesia militante (…) conoce sin cesar períodos de pruebas por causa de la infidelidad de sus clérigos, por sus compromisos con el mundo. Cuanto de más arriba vienen los escándalos, tantos más desastres provocan. Cierto es que la Iglesia en sí misma conserva toda su santidad y sus fuentes de santificación, pero la ocupación de sus instituciones por papas infieles y por obispos apóstatas, arruina la fe de los clérigos y de los fieles, esteriliza los instrumentos de la gracia, favorece los asaltos de todas las potencias del Infierno, que parecen triunfar. Esta apostasía convierte a estos miembros en adúlteros, en cismáticos opuestos a toda tradición y en ruptura con el pasado de la Iglesia, y, por lo tanto, con la Iglesia de hoy, en la medida en que ella permanece fiel a la Iglesia de Nuestro Señor. Todo lo que sigue siendo fiel a la verdadera Iglesia es objeto de persecuciones salvajes y continuas (…) Pero no somos los primeros perseguidos por falsos hermanos por haber conservado la fe y la tradición; el Martirologio nos lo enseña cada día. Cuanto más ultrajada está la Iglesia, tanto más debemos aferrarnos a Ella, en cuerpo y alma, y esforzarnos por defenderla y asegurarle su continuidad, valiéndonos de sus tesoros de santidad para reconstruir la Cristiandad (…) algunos nos perseguirán, como persiguieron a Nuestro Señor y a los apóstoles: “Me odian, os odiarán”. Lo que importa es que (…) por encima de todo guardemos la fe, ya que por ella murió Nuestro Señor (…); por ella murieron todos los mártires; por ella se santificaron todos los elegidos. Huyamos de quienes nos la hacen perder o la disminuyen.

Estimados hermanos: somos perseguidos porque queremos mantenernos enteramente católicos. Tengamos, entonces, siempre presentes las palabras eternas de Cristo: Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos... por mi causa seréis conducidos ante los gobernadores y los reyes para dar testimonio de mí ante ellos y ante las naciones (Mt 10 16-18). En el mundo tendréis grandes tribulaciones, pero tened confianza: yo he vencido al mundo (Jn 16 33). Sabed que yo estaré siempre con vosotros, hasta el fin del mundo (Mt 28, 20). Felices los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos (Mt 5, 10). Felices seréis cuando os insulten y os persigan, y con mentira digan contra vosotros todo género de mal por mí. Alegraos y regocijaos, porque grande será en los cielos vuestra recompensa (Mt 10 11). El que pierda su vida por mi amor, la salvará (Lc 9, 24). 



domingo, 10 de mayo de 2015

COMENTARIOS ELEISON - "HALLADO FALTO DE PESO"




Número CDVIII (408)
09 de mayo de 2015

“Hallado Falto de Peso”

Mons. Williamson




Resistentes, Dios busca a aquellos que buscan Su voluntad.
Si buscamos nuestro confort Cincuentista, nos va a ir mal.

Los Católicos que se esfuerzan hoy en día por mantener la Fe no tienen una tarea sencilla. He aquí la descripción por un observador del estado presente de la Fraternidad San Pío X en Estados Unidos tal como él lo ve, ambos lo positivo y lo negativo. Tomemos lo negativo primero, no con el objetivo de mortificar a la Fraternidad sino con el objetivo de medir el problema. Como dijo el patriota estadounidense Patrick Henry en 1775: “Por mi parte, a pesar de cualquier angustia de espíritu que me pueda costar, estoy dispuesto a escuchar toda la verdad, a conocer lo peor, y a proveer para ello”.

“Hasta ahora los Sacerdotes de la Fraternidad en Estados Unidos no han reaccionado a la infiltración Modernista en su Fraternidad. La mayoría se doblegan para justificar cada palabra y acción de su Superior General. Cómo logran justificar el compromiso doctrinal es para mí un misterio. Uno de ellos dice que sólo con hablar con Monseñor Fellay se clarificará todo. Unos Seminaristas estadounidenses con que me reuní son malformados, perdidos en justificar todo, hasta lo “bueno” que se encuentra en el Vaticano II. Marchan al son del tambor de la obediencia ciega. Las teorías conspiracionistas son tabú en el Seminario, así que como futuros Sacerdotes, serán presa fácil del enemigo. No hubo reacción alguna a la visita allí de Monseñor Schneider del Novus Ordo, ni a la ‘asimilación argentina’. La ‘Resistencia’ al modernismo de Monseñor Fellay no es discutida en absoluto, sino desechada como otra revuelta, como la de los ‘Nueve’ Sacerdotes en 1983.

“Sin embargo, Priores de la FSPX permiten indiscriminadamente asistir a Misas de la Fraternidad San Pedro, y definen al Modernismo como una ‘pila de polvo’ a ser hecha a un lado. Un Sacerdote recién ordenado fue enviado a asistir a la instalación de un obispo local Novus Ordo. En total, no hay lucha contra los errores del Vaticano II, ni contra los errores de la propia Declaración Doctrinal de la Fraternidad del 2012. Lo peor de todo es el deslizadero doctrinal que ha tenido lugar dentro de la Fraternidad desde el 2012, a pesar de lo cual los Sacerdotes de la FSPX afirman todavía que no tomarán ninguna acción hasta que vean algo concreto”.

Tal ceguera no puede ser otro que un castigo de Dios. ¿Qué es lo que Él está castigando? En los 1950 los Católicos buscando demasiado su propio confort en el mundo, fueron castigados mediante el Concilio de los 1960. A un remanente fiel, Dios le concedió a Monseñor Lefebvre, el verdadero pastor de los 1970 y 1980. Sin duda Dios estaba en su derecho para esperar a cambio que este remanente de Católicos entendiera el problema y huyera de la falsa solución de los 1950. Pero no. Desde finales de los 1990 los líderes de la FSPX y luego sus Sacerdotes y laicos retornan lento pero seguro al “Cincuentismo”, o sea al “Catolicismo de Domingo” de los 1950, lo cual era un pobre rendimiento por las múltiples gracias que Él otorgó a la Fraternidad. Parece que Dios ya está harto. Entonces Él ha permitido por ejemplo que una diócesis en Argentina diera el ejemplo de conceder a la Fraternidad una aprobación oficial de la Iglesia, desestimada por el Cuartel General de la Fraternidad como una “medida meramente administrativa”, que abre empero el camino hacia una aprobación completa por parte de la Iglesia, sea desde Roma, sea de diócesis por diócesis, aprobación que todos pretenderán no notar, en la cual empero casi todos se regocijarán. ¡Qué maestros estos Romanos!

Sin embargo, Dios está todavía reclutando un remanente Resistente a partir del remanente Tradicional. El observador arriba citado concluyó: “Pienso que cuando llegará el momento cumbre, habrá un puñado de Nicodemoses y de Josés de Arimatea entre los Sacerdotes y Hermanos y esperemos Hermanas también, de la Fraternidad. Los fieles ‘Resistentes’ a través de Norte América están firmes, con unos nuevos recién llegados, mayormente del Novus Ordo o desde la nada”. La misma firmeza fue evidente en la reacción de muchos Católicos a la consagración de Monseñor Faure. He aquí un futuro para las almas. Pero esta vez no nos equivoquemos: basta con los “Católicos de Domingo”. Dios busca mártires potenciales.

Kyrie eleison.


miércoles, 11 de febrero de 2015

¿QUÉ SIGNIFICA HOY SER CATÓLICO?




Pero ¿qué significa hoy ser católico?

Hoy día son católicos Casal Castell, Constancio Vigil, los que escriben la revista Orden Cristiano y por poco que me apuren hasta don Samuel Yankelevich y el Presidente Roosevelt.

La Iglesia no es actualmente, como fue en su principio, una pequeña sociedad cerrada, como una célula comunista, cuyos componentes se conocían mutuamente, obedecían estrictamente a una cabeza y cuando no cumplían eran puestos fuera de la comunión, excomulgados.

La palabra católico, así como muchas de las ceremonias y signos exteriores de la religión de Cristo, así como algunas de sus ideas fundamentales separadas del tronco total, así como toda su dogmática vaciada por dentro y vuelta mitología, se han convertido en bienes mostrencos de que cualquiera puede echar mano hoy día.

Este fenómeno viene del protestantismo, que con su principio del libre examen autorizó a cada quisque hacer de la religión mangas y capirotes al propio sabor y gusto. En tiempo de San Pablo ya existían lo que él llama los falsos hermanos —periculum in falsis fratribus. Pero en la forma y en la extensión de hoy, la situación es nueva. Sobre ese fenómeno que se puede llamar el desalambrado de la Iglesia, se está injertando la peor falsificación de la fe que han visto los siglos, análoga a la falsificación del cristianismo que hicieron Lutero, Calvino y Knox; pero esta vez de una sutileza y una potencia increíbles.

Conozcamos pues la situación de una buena vez: el Estado, que en el mundo moderno tiende a separarse de la nación (pese a todas sus proclamaciones de democracia) y a convertirse dentro de ella en un organismo parasitario, nido de tiranías, ha dejado en la Argentina de ser católico, aunque cuando le venga en gana haga política clerical, que es la falsificación de una política católica.

Y la prueba de que ha dejado de ser católico es que no se guía ya por los principios elementales de la moral católica en la producción de los actos mas solemnes y transcendentales de su función rectora; como es eminentemente una declaración de guerra. Las razones de la famosa proclama del general Farrel cuando entró triunfalmente en la guerra europea en favor del (que iba ganando) Derecho, Progreso y Civilización cristiana, eran, si ustedes recuerdan, de un amoralismo infantil. Pero las razones verdaderas, que estaban detrás de la proclama, eran más amorales todavía.

La única razón por la cual una nación puede aceptar el terrible flagelo de la guerra, es la justicia gravemente violada, con seguridad y no solo por conjetura, de hecho y no solo potencialmente, en el presente y no solo en el futuro, respecto de ella misma y no solo respecto de otras naciones, acerca de las cuales no tiene mandato de tutelaje.

Este principio se puede aceptar, o dejar de aceptar; pero el que lo deja, diga lo que quiera decir, no es católico.

Mis amigos, mientras quede algo por salvar; con calma, con paz, con prudencia, con reflexión, con firmeza, con imploración de la luz divina, hay que hacer lo que se pueda por salvarlo. Cuando ya no quede nada por salvar, siempre y todavía hay que salvar el alma.

(¿Que me importa a mí de vuestros cines, de vuestros
teatros, de vuestras fiestas, de vuestros homenajes, de
vuestras revistas, de vuestros diarios, de vuestras radios,
de vuestras milongas, de vuestras universidades, de vuestros
negocios, de vuestras politiquerías, de vuestros
amores, de vuestros discursos, oh rumiantes.
Oh rumiantes de diarios, empachados de cine y ebrios
de palabrerías?
Dentro de pocos años os espero en la Chacarita.)

Es muy posible que bajo la presión de las plagas que están cayendo sobre el mundo, y de esa nueva falsificación del catolicismo que aludí arriba, la contextura de la cristiandad occidental se siga deshaciendo en tal forma que dentro de poco no haya nada que hacer, para un verdadero cristiano, en el orden de la cosa pública.

Ahora, la voz de orden es atenerse al mensaje esencial del cristianismo: huir del mundo, creer en Cristo, hacer todo el bien que se pueda, desapegarse de las cosas criadas, guardarse de los falsos profetas, recordar la muerte. En una palabra, dar con la vida testimonio de la Verdad y desear la vuelta de Cristo.

En medio de este batifondo, tenemos que hacer nuestra salvación cuidadosamente, al modo que el artista con los materiales a su alrededor hace su obra, adentro de sí mismo primeramente. No hay nada que no pueda servir-, si uno es capaz de pisarlo, para hacer escala a Dios.

Por ejemplo, ayer he visto un compañero mío amenazado con diez años de cárcel, que dice que es inocente y yo creo que lo es. Mas él ha tomado su proceso ante todo como un medio de ir a Dios. Si lo absuelven, tanto mejor. Tiene mujer e hijos.

Es probable que la justicia argentina sea actualmente “una porquería” como dicen muchos que tienen de ella experiencia activa o pasiva. El aforismo de mi amigo: “es más peligroso caer en manos de la justicia argentina que ser criminal” es casi evidente. Un pobre tipo que conozco, condenado a doce años de prisión por un juez, fue declarado inocente por la Cámara de Apelaciones; pero entretanto había cumplido ya ocho anos de reclusión, que fue lo que duró el proceso.

Pero para un cristiano esto no es el problema, es solamente un problema. ¿Te han condenado siendo inocente? Si buenamente y no haciendo mal ninguno puedes escapar, escapa. Pero si no puedes, sepas que no hay ningún hombre inocente, no, ni siquiera el niño recién nacido. Desde luego, yo te compadezco y te amo, y haré por ti cuanto pueda. Si pudiera quedarme en el cautiverio en lugar tuyo como hizo Paulino de Nola, juro que lo haría con la gracia de Dios.

Los primeros cristianos no soñaban con reformar el sistema judicial del Imperio Romano, sino con todas sus fuerzas en ser capaces de enfrentarse a las fieras; y en contemplar con horror en el emperador Nerón el monstruoso poder del diablo sobre el hombre.

Ni con el juicio oral, ni con el juicio político, ni con la Suprema Corte van a curar nada, mientras los argentinos de hoy seamos lo que somos, esencialmente descangallados, mientras perdure el desorden y el histerismo actual y la gran maquinaria invisible de ese desorden y ese histerismo, vigilada celosamente por el Ángel de las Tinieblas.

Pero eso sí, que no pongan sobre esa maquinaria, ni sobre lo que es puramente terreno (como Sarmiento, Chapultepec y la democracia), que todo es mortal y contaminado, ni a la persona de Cristo, ni su Nombre, ni su Corazón, ni la imagen inviolable de la Mujer que fue su Madre. Con esto sí que no hay reconciliación. Contra esto hay guerra perpetua. Mientras yo tenga vida, mi función (y para eso me alimenta el pueblo cristiano) es luchar contra el error religioso, la mentira en el plano de lo sacro y el Padre de la Mentira. Sin eso, no puedo salvar mi alma, ni me es lícito dormir, ni comer siquiera.

Yo no sé de cierto si estamos o no cerca del fin del siglo, tal como estoy cierto que yo estoy cerca de dejar pronto este encantador Siglo Veinte. Pero lo sospecho. Y lo deseo. El fin del siglo es el retorno de Cristo. Para ver el retorno de Cristo vale la pena pagar la entrada.

Cristo anunció que esa entrada no sería barata. Pero que valía la pena.

Veni, Dómine Jesu.

Leonardo Castellani, S . J .

(Villa Devoto, 24 de Febrero de 1945).

(Decíamos ayer)