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martes, 28 de diciembre de 2021

LOS SACERDOTES QUE ABUSARON DE MI

 


Por: R.P. Gustavo Caro


https://es.catholic.net/op/articulos/47197/cat/832/los-sacerdotes-que-abusaron-de-mi.html#modal


Cuando era muy niño, sin tener conciencia, sin libertad, sin poderme defender, uno de ellos me hizo hijo de Dios, heredero de la Vida Eterna, Templo del Espíritu Santo y miembro de la Iglesia, nunca podré perdonarle haberme hecho tanto bien.

Otro, insistió en mis años tiernos, en inculcarme violentando mi voluntad, el respeto por el Nombre de Dios, la necesidad absoluta de la oración diaria, la obediencia y la reverencia a mis padres, el amor por mi Patria y me enseñó la utopía de no mentir, no robar, no hablar mal de otros, perdonar y todas esas cosas que nos hacen tan mojigatos y ridículos...

Otro apareció aludiendo que el Espíritu Santo, debía venir a completar la obra comenzada en el Bautismo, que me harían falta sus dones y sus frutos, que ya era hora de que viniera en mi ayuda Aquél que me haría defender la Fe, como un soldado ¡Qué osadía hablar en términos tan bélicos!, hizo en esa época que cuidara mi alma de las del mundo, que fuera noble, leal y honesto...

Otro dejó huella en mí dándome libros para leer, no le bastaban sus consejos, que hacían poner la mirada en la eternidad y vivir como extraños aquí en la tierra, ¿Quién sacará ahora de mi cabeza Los cuatro Evangelios?; ¿Las glorias de María?; ¿La Imitación de Cristo?; ¿Las Confesiones?; ¿Las Moradas?, etc., ¿Quién será capaz de curarme de todos esos tesoros que me marcaron para siempre?

Otro abusó de mi ignorancia, enseñándome cosas que no sabía, otro no hablaba pero su vida virtuosa me inclinaba cada vez más a imitarlo. Hubo algunos que se aprovecharon de mí en momentos inesperados y me corrigieron, me alentaron y hasta rezaron por mí.

Otros, cuando yo ya estaba en un círculo del cual no podía salir, se empecinaron con mi naturaleza caída y me incitaron a recibir a Jesucristo en su Cuerpo y Sangre, para resistir a los embates del enemigo, para fortalecer mi flaqueza y santificarme cada día más. Aunque para aquél que lea esta denuncia, le parezca que esto ya es demasiado y que más bien no se puede hacer, les digo que las enseñanzas siguieron en aumento y todo pasó a mayores, cada vez que conocía a un sacerdote, se aprovechaba de mí con renovados métodos, reliquias, estampas, agua bendita, rosarios, bendiciones y oraciones de todo tipo, armaban una cárcel de tremendos beneficios que llegaron al límite de lo soportable.

Quiero dejar claro esta injusticia y que atiendan a mi reclamo en esta denuncia, porque sé que algunos de ellos me estará esperando para seguir con esta iniquidad, sentado en un confesonario o al lado de mi cama cuando esté moribundo y aunque desaparezca seguirán con sufragios por mi alma y súplicas de misericordia.

Quiero que se sumen a mi voz todos aquéllos que han sido víctimas de estos atropellos y se han sentido ultrajados por estas personas, pues sé que a otros los han unido en matrimonio, a otros le descubrieron su vocación, a otros hasta llegaron a ayudarlos materialmente o guardaron con llave en su corazón para siempre secretos tremendos de sus miserias humanas.

Cuidémonos gravemente de tratar con ellos, no les demos nuestros datos, no los miremos a los ojos, no les consultemos absolutamente nada, no sigamos ninguno de sus pasos, pues corremos el riesgo un día de caer en sus trampas y salvarnos eternamente.

 

viernes, 10 de marzo de 2017

TONSURA Y ÓRDENES MENORES EN AVRILLÉ EL 7 DE MARZO DE 2017




SACERDOTES COMBATIVOS





“La formación del clero debe tender en primer lugar a engendrar sacerdotes combativos respecto de la conjuración anti-cristiana”.


Mons. de Castro Mayer, “Votum” para el concilio Vaticano II, 20 de agosto de 1959.

CUANDO SE PIENSA… - HUGO WAST




Cuando se piensa que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que un sacerdote;

Cuando se piensa que ni los ángeles ni los arcángeles, ni Miguel ni Gabriel ni Rafael, ni príncipe alguno de aquellos que vencieron a Lucifer pueden hacer lo que un sacerdote;

Cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo en la Última Cena realizó un milagro más grande que la creación del Universo con todos sus esplendores y fue el convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre para alimentar al mundo, y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote;

Cuando se piensa en el otro milagro que solamente un sacerdote puede realizar: perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios obligado por Su propia palabra, lo ata en el cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios;

Cuando se piensa que la humanidad se ha redimido y que el mundo subsiste porque hay hombres y mujeres que se alimentan cada día de ese Cuerpo y de esa Sangre redentora que sólo un sacerdote puede realizar;

Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese poquito de pan y ese poquito de vino;

Cuando se piensa que eso puede ocurrir, porque están faltando las vocaciones sacerdotales; y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la Tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla; y las gentes gritarán de hambre y de angustia, y pedirán ese pan, y no habrá quien se los dé; y pedirán la absolución de sus culpas, y no habrá quien las absuelva, y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos;

Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazarlos a todos y ninguno puede reemplazarlo a él;

Cuando se piensa que un sacerdote cuando celebra en el altar tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey; y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios;

Cuando se piensa todo esto, uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales.

Uno comprende el afán con que en tiempos antiguos, cada familia ansiaba que de su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal;

Uno comprende el inmenso respeto que los pueblos tenían por los sacerdotes, lo que se refleja en las leyes;

Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación;

Uno comprende que provocar una apostasía es ser como Judas y vender a Cristo de nuevo;

Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de un hijo, es como si renunciaran a un título de nobleza incomparable;
Uno comprende que más que una Iglesia, y más que una escuela, y más que un hospital, es un seminario o un noviciado;

Uno comprende que dar para construir o mantener un seminario o un noviciado es multiplicar los nacimientos del Redentor;

Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista o de un novicio, es allanar el camino por donde ha de llegar al altar un hombre que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la tierra y que todos los santos del cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su Cuerpo y su Sangre, para alimentar al mundo.


Gustavo Martínez Zuviría (HUGO WAST)


sábado, 11 de junio de 2016

MIRA, SACERDOTE MÍO





“Mira, sacerdote mío, despreocúpate tú de la sugestión del número y preocúpate más de la calidad. Más que llenarme de gente mis iglesias, preocúpate en llenármela de buen olor de Comuniones fervorosas, de adoraciones rendidas, de suspiros de amor, de aspiraciones de esperanza, de inspiraciones de fe, de oraciones bien rezadas, de lágrimas de pecadores, de propósitos eficaces de enmienda, de vida intensamente eucarística.”


Monseñor Manuel González (1877-1940), el Apóstol de los Sagrarios Abandonados.

viernes, 26 de febrero de 2016

DONDE PISA CRISTO



“El sacerdote, en quien el carácter sagrado ha superado al ser humano, lleva con sola su presencia la inquietud y el desasosiego a todo cuanto hay en nosotros de indigno y vergonzoso.

Donde pisa Cristo se estremece el polvo”.

Paul Claudel


jueves, 11 de febrero de 2016

“UNA SECRETA SOBERBIA, DISFRAZADA DE CELO” (REPUBLICACIÓN DE ENTRADA)





“San Juan Crisóstomo insiste con su acostumbrada energía sobre este resultado, muy poco meditado, que nuestras faltas deben procurarnos siguiendo el plan divino. Demuestra que, si no se ha confiado el sacerdocio a los ángeles, fue por temor de que con la severidad que pudiera darles su impecabilidad, provocasen al rayo sobre los pecadores; mientras que el hombre, conociendo por experiencia propia la fragilidad humana, se compadece de modo natural al encontrarla en los demás. Ved por qué, continúa el Santo Obispo, en otros tiempos lo mismo que hoy, Dios permite que los depositarios de su autoridad en la Iglesia, comentan faltas, con el fin de que el recuerdo de sus caídas los haga más benignos con sus hermanos. Y San Juan Crisóstomo prueba su tesis con dos ejemplos sacados uno del Nuevo y otro del Antiguo Testamento: pone en escena al vehemente, al intrépido San Pedro, que no comprendía que nadie pudiese escandalizarse ni avergonzarse de su Maestro, le jura tres veces una inquebrantable fidelidad, y, después, le niega miserablemente, no bajo la amenaza del tormento y de la muerte, sino a la simple voz de una sirvienta. Recuerda a continuación al Profeta Elías, cuyo celo impetuoso derribaba batallones y reducía al hambre a un pueblo entero, y acto seguido, temblando de espanto, huía desatinado ante la cólera de una mujer, Jezabel. Y así concluye: “Dios permitió la falta de Pedro, columna de la Iglesia, puerto de la fe, Doctor del Universo, para enseñarle a tratar a los demás con misericordia, y también por permisión divina, cayó Elías, para que se revistiese con el manto de la caridad y fuese indulgente como su Señor”.[Homilía sobre Pedro y Elías].

San Bernardo repite con el comentario de un proverbio: «El que está sano no siente el mal de otro, el que ha comido bien no conoce el tormento del que  padece hambre. Cuanto más semejante es un enfermo a otro y un hambriento a otro hambriento, más profundamente se compadecen de su mal... Para sentirse desgraciado con la desgracia de los demás, es preciso ante todo experimentarla en sí mismo. Solamente conociéndonos a nosotros mismos podremos encontrar el alma del prójimo en la nuestra y saber cómo podemos prestarle ayuda»[De gradibus humilitatis, c. 3].

Aprendamos estas lecciones. Mientras estamos de pie no podemos ni disculpar ni comprender en los demás caídas que nos escandalizan, que nos sublevan. ¿Cuántas veces una secreta soberbia, disfrazada de celo, nos lleva a la indignación? Pero que una falta semejante nos tire por tierra, y pronto la compasión sustituirá a la severidad. Entonces comprendemos la sentencia de San Agustín: «No hay pecado posible en un hombre con el que yo no pueda mancharme.» Y la frase de la Imitación de Cristo: «Todos somos frágiles; pero tú a nadie tengas por más frágil que tú.» [Libro I, c. 2]


Joseph Tissot – El arte de aprovechar nuestras faltas, Segunda parte, capítulo 1

lunes, 18 de enero de 2016

SENTENCIAS DE LOS SANTOS PADRES - EL SACERDOCIO





"En las conversaciones de los eclesiásticos me parece que no sólo deben desterrarse los discursos demasiado libres y disolutos, sino tam­bién los juegos y las chanzas: mas no reprendo que alguna vez se pueda mezclar lo divertido y agradable sin herir la honestidad”.
(San Ambrosio)


“En nada deben ser los Sacerdotes como el resto del pueblo, ni en los deseos y pensamientos, ni en el modo de vivir, ni en las costum­bres. La dignidad sacerdotal les obliga a otra vida más seria, a otra gravedad y a otra piedad más sólida. A la verdad, ¿qué hallará el pueblo que observar y que imitar en el que no sobresalga en virtud al común de las gentes? ¿Qué admirará en vosotros si solamente ve lo que hay en él? Si no halla cosa en que le excedáis, o si le están dando en rostro, en el que miraba como digno de su respeto, los mismos defectos que le avergüenzan en sí mismo”.
(San Ambrosio)


“Si ves que el sacerdote huele a preciosos ungüentos, que viste delicadas telas, que asiste a las abundantes y regaladas mesas, con razón diréis con las palabras del Evangelio: No conozco el árbol sacerdotal, porque no es éste su fruto”
(San Gregorio de Nisa)


“Con grande cuidado debemos elegir a los que se han de hacer cargo de gobernar la casa de Dios: porque si para administrar las cosas temporales se buscan sujetos idóneos, cuánto más se habrá de procurar que lo sean los que han de dispensar las celestiales”.
(San Ambrosio)


“Hay muchos que siendo dignos, se excusan teniéndose por inhá­biles para tan alto ministerio: pero en esto se ve que son dignos”.
 (San Ambrosio)


"Es preciso que las gentes del mundo nos hallen más prontos para consolarlas en sus aflicciones, que para ir a comer y alegrarnos con ellas en el tiempo de la prosperidad. Es muy cierto que desprecian al eclesiástico que jamás se excusa de ir a comer con ellas cuando le convidan. Por lo cual nunca vayamos por nosotros mismos. Debemos ir rara vez, aun cuando nos rueguen”.
 (San Jerónimo)


martes, 29 de diciembre de 2015

SIEMPRE APARECE EL LIBERALISMO…





Un amigo nos ha anoticiado de que un blog llamado “Infocaótica” (su nombre lo caracteriza bastante bien) nos acusa de “ridiculez” y “jansenismo”, a  raíz de nuestra entrada titulada IRREVERENCIA DE LA NEO-FSSPX. Queremos decír que intuíamos que tal cosa habría de acontecer. Por supuesto que liberales moderados (miopes por definición) como los del blog citado, no ven la falta de respeto. Para ellos, la conciencia delicada es dureza jansenista. ¿Se puede esperar otra cosa de los “conservadores”? Y hasta algún comentador del mismo blog se atreve a mentar –con toda incongruencia- a los musulmanes, al afirmar: “A fin de cuentas, somos católicos y no musulmanes. No veo donde está el problema que los fieles, inclusive los de vida consagrada, disfruten de un buen vino con moderación. Jesús mismo transformó água en el mejor vino en las bodas de Caná”, en lo que se ve que no ha entendido en absoluto el artículo nuestro del que se habla, como si hubiéramos propuesto, cual nueva “cruzada” de Eliot Ness, la restauración de la “ley seca”.

Pero el tema es muy otro.

Ni jansenismo, ni hurañez, ni hosquedad, ni rigorismo puritano, ni celo amargo, pero sí gravedad de costumbres es lo que siempre se le exigió al sacerdote, y no ese sentido del humor mundano que vemos extenderse cada día más en la neo-iglesia o iglesia conciliar, y ahora en la neo-FSSPX, como la botellita de vino, el carrito de golf de Mons. Fellay o la nariz de payaso de Francisco, y las millones de payasadas clericales que vemos a diario en sacerdotes y religiosos, insertos en la maquinaria publicitaria y en ambientes relajados que llevan al cristiano moderno a sentirse “obligado profesionalmente a mostrarse jovial y jocoso, a exhibir los dientes en benévola sonrisa, a profesar cordialidad babosa, para probarle al incrédulo que el cristianismo no es religión "sombría", doctrina "pesimista", moral "ascética"”, como escribió Nicolás Gómez Dávila.

Dice el Catecismo de Trento (entre cientos de otros lugares):

...les llaman presbíteros (palabra que en su etimología griega equivale a "anciano"), no sólo por la necesaria madurez de los años, sino mucho más por la gravedad de costumbres...(acá)

"Grave" (RAE): 
4. adj. Circunspecto, serio, que causa respeto y veneración.

San Pablo advierte contra las bufonerías en Ef. 5,4:


Y comenta Mons. Straubinger:

martes, 13 de octubre de 2015

RETIRO DE INGRESO EN EL SEMINARIO DE LA USML





NON POSSUMUS


Mons. Faure, los P.P. Pivert y Salenave, predicaron un hermoso retiro de ingreso (los ejercicios de San Ignacio) en el priorato de la Villeneuve a los jóvenes seminaristas del Seminario San Luis María. Durante la Misa de clausura, Mons. Faure alentó a estas almas generosas a continuar el combate de la Fe, a seguir sin falla el camino trazado por Mons. Lefebvre y a permanecer de pie, con las armas en la mano, contra la Roma modernista.

Recemos por estos valientes entre los valientes para que todos ellos perseveren en su vocación.


miércoles, 7 de octubre de 2015

¡ HA ABIERTO SUS PUERTAS EL SEMINARIO DE LA USML !





FUENTE


La Unión Sacerdotal Marcel Lefebvre, deseando responder al estado de necesidad en el cual se encuentran numerosas almas, cuenta con un medio para formar futuros sacerdotes en el espíritu de Mons. Lefebvre.

El Seminario abrió sus puertas el 3 de octubre en Angers, y ha recibido 7 seminaristas hasta ahora. Estará bajo el patrocinio de San Luis María Grignion de Montfort, gran apóstol mariano y misionero, así como del Beato Noel Pinot, sacerdote mártir de la revolución francesa.

Mons. Jean Michel Faure dirige este nuevo seminario y los Padres Dominicos se encargan de una parte de la enseñanza.

El seminario necesita su apoyo material y financiero para darles a estos futuros sacerdotes el marco y la enseñanza necesarios para la realización de su vocación.

Para ayudar al seminario, usted puede:

 - Enviar sus cheques a:  "Les Amis de Mgr Freppel", 9, route de Feneu, 49460 Cantenay - Epinard.

- O hacer una transferencia (automática) a la cuenta del seminario: *  RIB Francia: 17906   00032   96376087686   94 *  IBAN extranjero: FR76 1790 6000 3296 3760 8768 694 BIC: AGRIFRPP879


ALOCUCIÓN DE MONS. FAURE CON MOTIVO DE LA BENDICIÓN DEL SEMINARIO Y LA ENTRADA DE LOS SEMINARISTAS

TRANSCRIPCIÓN (extracto)

En el mundo moderno una sola cosa está prohibida: hablar de Dios. Ya en 1968 la consigna era “prohibido prohibir”, con una sola excepción: a Dios le estaba prohibido existir. Es una palabra que los modernos se prohíben pronunciar, escuchar. ¿Por qué razón? Porque la Encarnación nos aparta del mal, del pecado. Todas las gracias están representadas con un Crucifijo. Nuestro Señor Jesucristo nos revela el valor, la dignidad a la cual puede ser elevada el alma del hombre, la naturaleza humana: todos los santos son la prueba de ello. Dios mismo se hizo hombre para darnos la fe, la esperanza y la caridad. Él les dio a todos los santos el ejemplo perfecto de todas las virtudes. Verdadero Dios, Él nos da Su gracia, y nos cura del egoísmo, de los vicios, del mal.

He aquí el por qué ustedes, queridos amigos, han entrado al Seminario: como los doce apóstoles, para aprender a imitar la vida de Nuestro Señor, a contemplarlo en sus misterios, y particularmente el Misterio de la Cruz, y para enseñar a los fieles a imitar a Nuestro Señor, para mostrarles el Camino al Cielo, como el Santo Cura de Ars. Nuestro Señor ordenó a sus Apóstoles: id por todo el mundo y predicad, predicad el Evangelio a toda creatura. El que crea y sea bautizado, se salvará, el que no crea se condenará. Aquí también Nuestro Señor Jesucristo condena la libertad religiosa, los derechos del hombre, el pretendido derecho a no creer, que no es otra cosa que una libertad de perdición. Después de haberles hablado así, Nuestro Señor Jesucristo ascendió a los cielos y está sentado a la diestra de Su Padre. Y los Apóstoles, predicando,  continuaron la misión de Nuestro Señor Jesucristo, dando testimonio de la Verdad, y la primera Verdad es que siendo Dios, es Rey de las naciones. Las naciones deben honrarlo como tal o perecer, como lo constatamos ahora, desgraciadamente.

Monseñor Lefebvre, en lo que se considera como su testamento espiritual, su Itinerario Espiritual, nos dice: “Una sola cosa es necesaria para la continuación de la Iglesia católica: obispos plenamente católicos, que no hagan ningún compromiso con el error, que establezcan seminarios católicos, donde los jóvenes aspirantes se alimenten con la leche de la verdadera doctrina, pongan a Nuestro Señor Jesucristo en el centro de sus inteligencias, de sus voluntades, de sus corazones, se unan a Nuestro Señor por medio de una fe viva, una caridad profunda, una devoción sin límites, y pidan como San Pablo que se rece por ellos, para que avancen en la ciencia y en la sabiduría del “Mysterium Christi”, en el que descubrirán todos los tesoros divinos”.

Obispos, repitámoslo en esta hora trágica, como lo dice Monseñor Lefebvre: obispos que no hagan ningún compromiso con el error, con los errores del concilio Vaticano II. Obispos católicos que prediquen a Jesucristo, y Jesucristo crucificado, como le dice San Pablo a Timoteo, a tiempo y a destiempo, opportune et importune. Como sucede actualmente, no es oportuno para la iglesia conciliar predicar a Jesucristo crucificado. En su discurso en las Naciones Unidas, el papa Francisco no pronunció el nombre de Nuestro Señor.

Monseñor Lefebvre dijo que ante esta Roma, modernista y liberal, que prosigue su obra destructora del Reino  de Nuestro Señor, me veo obligado por la Divina Providencia a transmitir la gracia del Episcopado católico que he recibido, con el fin de que la Iglesia y el Sacerdocio católico continúen subsistiendo para la gloria de Dios y la salvación de las almas. Y le dijo a los obispos: sed mi consolación en Cristo Jesús, permaneced firmes en la Fe. Uno se pregunta qué hicieron de estas palabras de su fundador, de su padre en el episcopado, estos tres obispos de la Fraternidad que necesitan ahora obispos ecumenistas en los seminarios, que les permiten predicar a los seminaristas, supuestamente haciéndoles el bien con una capitulación, una reintegración conciliar, poniéndolos en manos de los asesinos de la fe y de la moral, son enemigos del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo, a quienes Monseñor Lefebvre llamaba Anticristos, con los cuales no quería tener ninguna relación y que ahora les llaman sus “amigos en Roma”.

Le agradecemos a Santa Teresita del Niño Jesús que haya hecho posible la apertura de este Seminario, a los hijos de Santo Domingo, los Dominicos de Avrillé, los benefactores, que nos permitieron disponer de esta casa y, por supuesto, a Nuestro Señor que ha dado a estos jóvenes la gracia de responder a Su llamado.


jueves, 3 de septiembre de 2015

3 DE SEPTIEMBRE - FIESTA DE SAN PÍO X




San Pio X: “Todo el mal depende de nosotros, sacerdotes”


Mientras daba una audiencia entró en una somnolencia misteriosa, cuando volvió en sí, exclamó:  “Esto que veo es horroroso. ¨¿Seré yo? ¨¿Será mi sucesor? Lo que es seguro es que el Papa dejará Roma, y para salir del Vaticano, le será necesario pasar sobre los cadáveres de sus sacerdotes”
(M. Servant, pág. 244; A. Marty, pág. 78).


Al Canónigo Thellier de Poncheville, San Pio X le dijo:
 “Todo el mal depende de nosotros, sacerdotes… Si todos estuviesen inflamados de un celo de amor, bien pronto la tierra entera sería católica”.
 (M. Servant, pág. 80, nota 1 — apud “La Croix de Paris”, 1904, número del 26 de mayo).




jueves, 25 de junio de 2015

MONS. FAURE: ORDENACIONES EN FILIPINAS





El martes 23 de junio, en Filipinas, Monseñor Faure ha conferido las órdenes del Diaconado y del Subdiaconado, ha tonsurado a un seminarista y ha confirmado a los fieles.
¡Deo Gratias!







jueves, 2 de abril de 2015

JUEVES SANTO




Institución de la Eucaristía

El Jueves Santo es, —según el cantar popular castellano—, uno de los tres jueves del año que “relucen más que el sol”. Conmemora la Institución de la Eucaristía, el Sacramento del Amor. Es, por lo tanto, el día del gran regalo de Cristo a la humanidad. En vísperas de morir ignominiosamente por nos­otros en la Cruz, no podía dejarnos en testamento mayor don que el de su misma Sagrada Persona: su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad, hechos alimento de nuestra vida espiritual. Por eso es éste un día grande, feliz, consolador. La proximidad de la Pasión del Salvador cohibe, sin embargo, a la Iglesia un tanto, y pone en la Misa de hoy un dejo de tristeza y de dolor que la liturgia expresa haciendo enmudecer el órgano y las campanas.

 Dom Andrés Azcárate OSB.



La institución del Sacerdocio

Lo que pasa hoy en el Cenáculo, no es un suceso acaecido una vez en la vida al hijo de Dios, y los Apóstoles no son los únicos convidados privilegiados a la mesa del Señor. En el Cenáculo, así como ha habido más de una comida, así también ha habido algo más que un Sacrificio, por divina que haya sido la víctima ofrecida por el Soberano Pontífice. Ha habido la institución de un nuevo Sacerdocio. ¿Cómo habría dicho Jesús a los hombres: "Si no coméis mi carne y bebéis mi sangre, no ten­dréis vida en vosotros", si no se hubiese propuesto establecer en la tierra un ministerio por el cual se reno­vase, hasta el fin de los tiempos, lo que acababa de hacer en presencia de sus discípulos? Mas dice a los hombres que eligió: "Haced esto en memoria mía”. Les da por estas palabras el poder de cambiar también ellos el pan en su cuerpo y el vino en su sangre; y este poder se transmitirá en la Iglesia por la ordenación, hasta el fin de los siglos. Jesús continuará obrando por el ministerio de hombres pecadores la maravilla que ha hecho en el Cenáculo; y, al mismo tiempo que dota a su Iglesia del único Sacrificio, nos da a nosotros, según su promesa, por el pan del cielo, el medio de "vivir en Él y Él en nosotros ". Vamos, pues, a celebrar hoy otro aniversario no menos maravilloso que el primero: La institución del Sacerdocio Cristiano.

Dom  Guéranger, El año litúrgico.