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miércoles, 18 de marzo de 2015

ENTREVISTA EXCLUSIVA AL R.P. FAURE






NON POSSUMUS


Un poco de historia para empezar, Padre: ¿cómo conoció la Tradición y a Monseñor Lefebvre?

En 1968, estando en Argentina, visité al Arzobispo de Paraná, quien me dijo: “¿quieres defender la Tradición? En el concilio la defendí junto a un Obispo valiente, amigo mío, Mons. Marcel Lefebvre”. Fue la primera vez que escuché hablar de Mons. Lefebvre. Fui en busca de Mons. Lefebvre a Suiza en 1972, para la Semana Santa y ahí lo conocí.

¿Dónde nació? ¿Por qué estaba usted viviendo en Sudamérica?

Nací en Argelia y mi familia, después de la independencia, adquirió un campo en Argentina, cerca de Paraná. Mi familia fue expulsada de Argelia porque el gobierno francés entregó el poder a los combatientes musulmanes que realizaron masacres espantosas en el curso del proceso de independencia. Mis abuelos, padres y tíos eran agricultores allá desde 1830.

Siguiendo con la historia, ¿cómo desarrolló su apostolado en la FSSPX?

Me ordenó Mons. Lefebvre en 1977, en Econe, y a los 15 días lo acompañé en una gira por el Sur de EE.UU., México (donde el Gobierno nos impidió la entrada), Colombia, Chile y Argentina. Monseñor me encargó empezar el apostolado en esa región. El primer año me ayudaron dos sacerdotes argentinos y, el año siguiente, otro español (de la FSSPX). Se creó, en seguida, el Distrito de América del Sur, a mi cargo, y empecé a predicar retiros hasta México. Hubo, el primer año, como 12 vocaciones que se instalaron en el Priorato de Buenos Aires, que estaba en una casa bastante grande. En seguida, por 1980, se construyó el seminario de La Reja (Buenos Aires), del cual Mons. Lefebvre me nombró director.  Ahí me quedé hasta 1985, cuando me nombraron superior del Distrito de México. Entonces se construyeron las iglesias de la capital y de Guadalajara. Atendía con los Padres Calderón, Anglés y Tam, los distintos lugares de ese país. Luego estuve unos pocos años en Francia. Posteriormente fui nombrado en el seminario de Argentina como profesor de historia y ahí estuve hasta la expulsión de Mons. Williamson de la Argentina (2009).

¿Confiaba Mons. Lefebvre en usted?

Monseñor me dio libre acceso a su correspondencia y me encargó ciertos expedientes. Me tenía cierta confianza: en 1977 me preguntó, en Albano, qué opinaba sobre las consagraciones. En otra oportunidad, en 1977 también, me confidenció: “ellos me están esperando” (el director de Econe y los profesores). Ellos sugerían aceptar la Misa Nueva y el concilio para conservar la Misa Tridentina. Decían, le decían: “ahora estamos confrontados con Roma. Si queremos conservar la Misa (Tridentina) debemos aceptar el concilio”. Pretendían que Monseñor se jubilara en una hermosa casa en Alemania, pero él les respondió que eran libres de irse si lo deseaban. Los echó.

¿Es efectivo que Mons. Lefebvre le pidió a usted que aceptara ser consagrado?

En 1986, estando de visita en Econe, me tomó aparte luego de una comida y me preguntó si yo aceptaría ser consagrado Obispo. Conociendo lo que siguió, tal vez debí aceptar.

¿Entonces usted no aceptó?

Le dije que me parecía que Mons. de Galarreta sería más indicado.

¿Puede sintetizar lo sucedido en el 2012?

Ese año estuvimos a muy pocos pasos del acuerdo y fracasó a último momento, probablemente, por el asunto Williamson. El acuerdo fracasó por ese asunto y por la carta de los 3 Obispos. Ambas cosas hicieron fracasar el acuerdo.

Se dice que la clave de la estrategia ad intra de Monseñor Fellay, está en tener el respaldo del Capítulo General. ¿Puede decirnos algo sobre eso?

El capítulo general fue muy bien preparado por Mons. Fellay y ellos (los acuerdistas) lograron sus objetivos. Ahí entendí lo que le pasó a Monseñor Lefebvre y a sus amigos en el concilio Vaticano II. Él (Mons. Fellay) había tomado la decisión de una política de aproximación a Roma y se las arregló para tener el apoyo general del capítulo expulsando a Mons. Williamson, que era el único capaz de obstaculizar esa política.

¿Cuáles, a su juicio, deben ser las condiciones requeridas para hacer un acuerdo con Roma?

Mons. Lefebvre nos dijo que mientras no haya un cambio radical en Roma, un acuerdo es imposible, porque esas personas no son leales, y uno no puede pretender transformar a los superiores. Es el gato el que come al ratón y no el ratón el que come al gato. Un acuerdo equivaldría a entregarse en manos de los modernistas, por consiguiente, se debe rechazar absolutamente. Es imposible. Hay que esperar que Dios intervenga.

¿Puede decirnos lo que piensa de las visitas de evaluación de diversos prelados modernistas a los Seminarios de la Fraternidad? Es verdad que alguna vez Mons. Lefebvre recibió algunos prelados. ¿Cuál es la diferencia ahora?

Se trataba de visitas excepcionales en las cuales el Card. Gagnon nunca tuvo la posibilidad de defender el concilio, mientras que ahora se trata de los primeros pasos en la reintegración (de la FSSPX) a la iglesia conciliar.

¿Qué opina de un eventual reconocimiento unilateral por parte de Roma a la FSSPX?

Es una trampa.

Entre el capítulo del 2006 y la crisis iniciada el 2012, se observa un cambio de actitud de las autoridades de la FSSPX respecto de Roma. ¿A qué se debe ese cambio?

A la decisión de los superiores de reintegrase a la iglesia conciliar. Desde 1994 o 1995 se realizaron los contactos del GREC, que fueron pasos significativos hacia la reconciliación, como lo había previsto el embajador Pérol (representante de Francia en Italia), que es el inventor del levantamiento de las excomuniones (2009) y del Motu Proprio (2007). Eso debía tener como contrapartida el reconocimiento del concilio.

¿Qué haría Mons. Lefebvre en la situación actual?

Seguiría en la línea que nos indicó después de las consagraciones, descartando absolutamente la eventualidad de un acuerdo.

Si en el futuro usted fuera invitado a ir a Roma a conversar con el Papa, ¿iría?, ¿qué le diría?

En primer lugar, consultaría a todos nuestros amigos de la Resistencia. Iría con Mons. Williamson y otros excelentes sacerdotes que llevan el combate de la Resistencia con mucho valor. Y mantendría informados a todos nuestros amigos, con toda transparencia.

Mons. Fellay ha dicho que la FSSPX está de acuerdo con el 95% del concilio Vaticano II. ¿Qué opina de eso?

Mons. Lefebvre contestó que todo el concilio está invadido de un espíritu subjetivista que no católico.

¿POR QUE UNA CONSAGRACION EN 2015? - POR DOM TOMAS DE AQUINO OSB

NON POSSUMUS




 ¿Por qué una consagración en 2015?

Porque la situación sigue siendo esencialmente la misma que en 1988. La Roma modernista que se manifestó en el Concilio sigue en su lugar y es cada vez más modernista y liberal. La perversión profunda del espíritu no hace más que acentuarse.

¿Pero por qué no esperar a que la Fraternidad San Pío X nos dé obispos?

Porque las autoridades de la Fraternidad han tomado una nueva orientación en las relaciones con Roma.

¿Quiere usted decir con eso que la Fraternidad abandonó la verdadera fe o el combate de la fe?

Quiero decir que la dirección de la Fraternidad ha tomado progresivamente en el curso de los últimos años, y sobre todo desde 2011 y 2012, una nueva orientación en sus relaciones con Roma.

Pero la cuestión es saber si la Fraternidad sí o no ha abandonado el combate de la fe. ¿Qué dice usted?

Lo propio de los liberales es la incoherencia. Pues bien, la dirección actual de la Fraternidad ha vuelto el combate de la Fraternidad incoherente. La parte sana de la Fraternidad trata de llevar este combate como en el pasado, pero el ala dominante, su Superior General, a la cabeza con el Padre Pfluger, persiguen a aquellos que quieren continuar este combate como antes.

¿Tiene usted pruebas de esto?

Las pruebas son abundantes. El rechazo de ordenar a los candidatos dominicos y capuchinos en la fecha prevista en 2012 es una de ellas. Los benedictinos de Bellaigue también fueron amenazados.
Pero mucho más grave y significativo fue la escandalosa expulsión de Monseñor Williamson, precedida por la orden de suspender los Comentarios Eleison. De hecho, Menzingen no soporta que se opongan a su nueva orientación. Menzingen no quiere que se continúe públicamente el combate de la fe como antes, siguiendo a Mons. Lefebvre y Mons. de Castro Mayer.
Los sacerdotes de los distritos son vigilados de cerca y sus artículos no pueden salir sin permisos bastante estrictos.

 ¿Pero qué mal hay en ello? ¡Toda institución debe vigilar lo que se dice en su nombre!

No así. Se debe castigar a los que escriben contra la fe católica, pero sin instalar un régimen como el que Mons. Fellay ha hecho.
Además, aquellos con tendencia liberal tienen amplios permisos para escribir, mientras que el libro del Padre Pivert fue retirado de la venta. Le Sel de la Terre es mal vista. Los sacerdotes más fieles son desautorizados, incluso castigados y expulsados.
Desgraciadamente los ejemplos no faltan. La lista ya es bastante larga, mientras que el GREC pudo trabajar en completa tranquilidad y el P. Pfluger concede entrevistas escandalosas sin ser molestado.

Pero todavía se encuentran buenos artículos en Le Chardonnet, por ejemplo. ¿No es falso decir que los antiliberales son perseguidos en la Fraternidad?

Sí, todavía hay buenos artículos en Le Chardonnet, y no solamente en Le Chardonnet. Desgraciadamente, esto está lejos de impedir que la tendencia acuerdista de Menzingen avance.

¿Quiere usted decir que en el fondo Menzingen está traicionando el combate de la fe?

Sí, Menzingen está traicionando el combate de la fe. Es por eso que una consagración se ha hecho necesaria para asegurar la continuidad de la obra de Mons. Lefebvre. “Continuamos”, simplemente, como Monseñor Lefebvre tenía la costumbre de decir. Y estamos persuadidos que los buenos católicos nos dan la razón en el fondo de su corazón.
Si parecemos ser demasiado duros respecto a Menzingen, tómese el tiempo de repasar la larga serie de hechos que han marcado la historia de la Tradición estos últimos años y verá que los dos obispos más combativos de la Tradición han sido, uno expulsado de la Fraternidad, el otro puesto en silencio, por lo menos en parte. A esto se añaden los inicuos procesos de los padres Pinaud y Salenave, además de tantos otros hechos.

¿Qué dice usted del elegido?

Que fue escogido por Mons. Lefebvre en 1988. Él sugirió otro nombre. Honor a quien honor merece. Hoy él ha aceptado esta pesada carga. Nosotros le estamos profundamente agradecidos.
Para concluir, expresamos nuestra inmensa gratitud a Monseñor Williamson, que supo proteger y transmitir el legado recibido de Monseñor Lefebvre y de Monseñor de Castro Mayer, que no es otro que el depósito de la fe confiado por Nuestro Señor a los Apóstoles.
Un último llamado. Leed las obras de Monseñor Lefebvre. Todo está allí. Leed también los Comentarios Eleison para comprender la gravedad del mal actual.

“Solo los santos creen en el mal”. Palabras profundas que son una advertencia. Que Nuestra Señora nos ayude a ver el mal en donde está, para trabajar con Ella, que siempre ha aplastado la cabeza de la serpiente infernal. « Ipsa Conteret.» Esta es la divisa de aquél que, si Dios quiere, será mañana Monseñor Jean Michel Faure. Que Nuestra Señora lo bendiga y lo conserve « ad multos annos ».


martes, 17 de marzo de 2015

UNA OBRA DE DIOS

 
Mons. Lefebvre y Padre Faure.


«Se dice también que mi obra desaparecerá conmigo porque no habrá obispos que me reemplacen. Estoy seguro de lo contrario; sobre esto no tengo ninguna inquietud. Puedo morir mañana y Dios tiene todas las soluciones. Si hoy se callan, uno u otro de estos obispos recibirá del Espíritu Santo el valor y el impulso de levantarse en su momento. Si mi obra es de Dios, El sabrá conservarla y hacerla servir para bien de la Iglesia. Nuestro Señor nos lo prometió: las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
Por eso me obstino, y si se quiere conocer el motivo profundo de esta obstinación, es éste: En la hora de mi muerte, cuando Nuestro Señor me pregunte: ¿qué has hecho de tu episcopado, qué has hecho de tu gracia episcopal y sacerdotal?, no quiero oír de su boca esas terribles palabras: Has contribuido a destruir mi Iglesia con los demás».

Monseñor Marcel Lefebvre, Carta a los católicos perplejos.

UN OBISPO EN ACCION, UN GRAN Y ESPERADO ACONTECIMIENTO




Por un monje del Monasterio de la Santa Cruz


En el Monasterio benedictino de Nova Friburgo, ¡un acontecimiento que puede tomar a mucha gente por sorpresa!

Tal evento puede alegrar a algunos, asustar a otros, sorprender a muchos, dar esperanza a los demás, en particular, da mucha esperanza para muchos fieles de la Tradición de Brasil y del mundo. Pero en última instancia,  ¿que es este evento, que pueda causar un impacto tan grande? Es importante, muy importante. ¡Tendremos una consagración episcopal!

Sí, mis queridos hermanos, la Providencia nos ha guiado a esto. Tenemos la gracia, el honor, el privilegio de realizar en nuestro monasterio una consagración.

Ese día, esa gran y bellísima ceremonia, quedará marcada para siempre en la memoria y en la historia de cada uno de nosotros como marca indeleble de fe y caridad.

Pero muchos podrían criticarnos, podrían objetar diciendo -¡Qué escándalo!, ¿para qué todo esto? ¿Cuál es la necesidad? ¿Cuál es el motivo? “¿Qué  necesidad tenemos de más testimonios... Qué le parece?"

A estas críticas y objeciones respondemos lo siguiente: Primero, que lo hacemos para mayor honra y gloria de Dios; segundo, para el bien de las almas; tercero, para seguridad y asistencia de la Resistencia.

Sí, mis queridos amigos, nuestro combate por la Tradición, nuestro combate por la defensa de la fe católica, nuestro combate por la doctrina de siempre, por los sacramentos de siempre, por la incorruptibilidad de la obra de Mons. Lefebvre que se lleva a cabo por la Unión Sacerdotal de sus hijos más fieles. Y estos continúan, a pesar de las debilidades y deficiencias, con la gracia de Dios y ayuda de la Virgen, la gran tarea de luchar por Cristo Rey, por el bloque firme y perenne de la Resistencia.

Desde otro ángulo, nuestro combate ha sido y continuará siendo, siempre, contra todo y cualquier error pernicioso que amenace los derechos de Dios y de la Iglesia, nuestro combate se sustenta contra todo y cualquier liberalismo que por su diversidad de matices, se abre paso y se ramifica por todas partes, tratando de penetrar incluso nuestros medios más católicos. Tal penetración pone en riesgo nuestra fe, pone en peligro la preciosa virtud de la fe. Ahora bien, ¿no es esto lo que sucede a quien entra en contacto, directo o indirecto con los liberales y modernistas? Terminan de una u otra manera, temprano o tarde, rápido o lentamente, dejándose infectar por un espíritu no católico, por un espíritu subversivo. Ejemplo de esto fue el desastre del CVII y sus pésimos frutos -ecumenismo: reunión de Asís, libertad religiosa, proliferación de sectas, colegialidad: disminución de la autoridad jerárquica, etc.

Y es evidente que nosotros non possumus, no podemos acercarnos a la Roma actual sin antes ver su conversión, sin antes verla profesar clara y públicamente la integridad de la fe católica. No seamos ingenuos, por más que sus agresivos ataques no sean tan patentes, ellos son expertos, ellos saben esperar, esperar el momento oportuno para atacar, para exigir. Ellos saben esperar, como un viejo zorro en el bosque -experimentados y hábiles en sus negocios- que espera escondido entre los arbustos a que pase su víctima para tomarla entre sus garras, entre sus dientes. 

Mientras que la Roma protestante, adúltera, conciliar, persista en sus errores, en su conducta, tenemos que tomar distancia. Distancia de su liberalismo, de su progresismo, de su farsa aparente de catolicismo. Es un distanciamiento necesario.

¿Y qué notamos en la Fraternidad en los últimos tiempos?

La mala conducta que la Neo-Fraternidad está llevando a cabo al acercarse a Roma, creando vínculos que despiertan y estimulan una reconciliación, una regularización. Pero sin el retorno de Roma a la Fe, esto es imposible e impensable, es ir contra los principios que guiaron la fundación de la Fraternidad. Sería avanzar en lo que es inaceptable. Y por lo tanto, nunca conseguirán ¡instaurare omnia in Christo!

CONSAGRACIÓN EPISCOPAL: PEDIDO DE COLABORACIÓN




Estimados amigos en Cristo:

Un nuevo Obispo tendrá la Iglesia, para continuar la transmisión de la verdadera Fe y la Tradición católica, el próximo 19 de marzo, cuando S.E. Mons. Richard Nelson Williamson consagre al R.P. Christian Jean-Michel Faure.

Se recibe su colaboración para sufragar los diferentes gastos que acarrea la ceremonia a realizar en el Monasterio de la Santa Cruz, Nova Friburgo, Brasil.

Debajo está la forma en que pueden colaborar. Contamos también con sus oraciones.

Dios bendiga su generosidad

¡Viva Cristo Rey!





lunes, 16 de marzo de 2015

LA IGLESIA HABLARÁ





“El 19 de marzo de 2015, fiesta de San José, Patrono de la Iglesia Católica, viendo el incorregible rumbo tomado por la Neo-FSSPX en su renuncia a continuar el combate por la integridad de la Fe, considerando la pertinacia liberal de Mons. Fellay y sus asistentes, y ante la destructiva hostilidad de Francisco y la iglesia conciliar contra la Tradición católica, Mons. Williamson realizará un acto heroico de caridad, consagrando obispo al R.P. Christian Jean-Michel Faure, tal vez el hombre que mejor conoció y más fiel le fue a Mons. Lefebvre desde el inicio de su combate”.


Los tiempos finales son ocasión de un discernimiento temible, explica el Padre Emmanuel André.

El Cardenal Newman, por su parte, nos dejó palabras aleccionadoras que parecen cobrar toda su consistencia en nuestro presente:

“El peligro especial de los tiempos delante nuestro es el despliegue de la plaga de la infidelidad, que los Apóstoles y Nuestro Señor han predicho como la mayor calamidad de los últimos tiempos de la Iglesia. Y por lo menos una sombra, una imagen típica de dicha época se cierne sobre el mundo. No pretendo afirmar que éste sea el tiempo último, sino que tiene la perversa prerrogativa de ser semejante a esa terrible época, en la cual se dice que los mismos elegidos se encontrarán en peligro de apostatar” (Cit. en “Cuatro sermones sobre el Anticristo” Ed. Pórtico 2006).

Así como la revolución del Vaticano II produjo una catástrofe tal en la Iglesia, creando un estado de necesidad que llevó finalmente a Mons. Lefebvre a resistirle con las consagraciones episcopales el 30 de junio 1988, en lo que él mismo llamó “Operación Supervivencia”; de igual modo la “Operación Suicidio” impulsada por las autoridades de la FSSPX llevaron a Mons. Williamson a tomar la misma decisión, para que aquella “Operación Supervivencia” de la Fe y la Tradición no sucumbiese, por obra de la traición de los liberales que torcieron el rumbo de la Fraternidad. La plaga de la infidelidad fue cayendo lentamente sobre una FSSPX que dejó la vigilancia para mirarse orgullosa en el espejo de sus numerosos y contables haberes. Entonces fue necesario reaccionar.

“El neo-espíritu –dijeron en un comunicado los Padres Faure y Rioult, en noviembre de 2013- se extiende sin problemas. Las apariencias engañan a los ingenuos y tranquilizan a los que quieren ser tranquilizados.  Ustedes comprenden entonces que es necesario pensar en el futuro. Mientras que un superior general íntegro no haga regresar a la Fraternidad a los principios de su Fundador, nosotros debemos actuar”.

Unos principios sin los hombres que los sostengan, son letra muerta. La conformidad interna sin su consecuente toma de posición externa, es simplemente una cobardía que pone en serio riesgo la fe y la salvación del alma. Mientras que los liberales toman en serio sus malos principios y llevan a cabo su obra destructiva, los que se llaman católicos tradicionales permanecen afirmando los principios católicos en voz baja, con tibieza, sin denunciar al enemigo o sin siquiera animarse a reconocerlo como tal. La parsimonia corrompe la atmósfera tradicional. Los combatientes se volvieron apariencia, hojarasca, conservadores. Se volvieron línea-media. Quizás sea como afirmó Bossuet: “Porque tenemos vergüenza de permanecer solos, porque no nos atrevemos a alejarnos del camino que vemos trillado, porque tememos desagradar a los hombres, decimos con toda razón: es así como se vive en el mundo, hay que hacer como los demás”. El mal atraviesa las puertas que le abren los que temen salir de la mediocridad, en definitiva, los que no buscan ser santos sino no ser reprobados. Chesterton va más allá al decir, con entera verdad: “Un hombre que tiene fe ha de estar preparado, no sólo a ser un mártir, sino a ser un loco”. Loco para el mundo, testigo de Dios.

Escribió Monseñor Lefebvre al Cardenal Ratzinger, el 8 de julio de 1987: “Una voluntad permanente de destrucción de la Tradición es una voluntad suicida que autoriza, por su mismo hecho, a los verdaderos y fieles católicos a tomar todas las iniciativas necesarias para la supervivencia y salvación de las almas”.

Tal voluntad suicida de la iglesia conciliar –parece superfluo repetirlo- no ha disminuido, antes bien, se ha profundizado, en el tiempo transcurrido desde entonces. Sin embargo, las autoridades de la actual FSSPX continúan la maniobra para ponerse bajo su poder, buscando y deseando la “estampilla”, es decir, la aprobación oficial de los modernistas, como lo admitiera el mismo Superior general Monseñor Fellay en un sermón de ordenaciones reciente.

Recordemos que en la Declaración oficial por el 25° aniversario de las consagraciones episcopales, las autoridades de la actual FSSPX manifiestan estar dispuestas a aceptar un regreso de la FSSPX a Roma sin que ésta haya vuelto a la Tradición, es decir, los tres obispos están declarando que aceptan colocarse y colocar a la Tradición bajo el poder de los liberales y modernistas. Las mismas condiciones del capítulo general del 2012 son un ofrecimiento hacia Roma, en busca del acuerdo canónico sin una vuelta de las autoridades romanas a la verdadera doctrina católica. En otras palabras: los modernistas romanos ya no son nuestros enemigos, y mediando unas condiciones para “conservarnos como somos” es posible colaborar con ellos. Para ellos es posible la convivencia ecuménica con Roma modernista, siendo ella lo que es y la FSSPX lo que es, sin que nadie cambie. Eso mismo fue planteado por uno de los tres obispos.

viernes, 4 de julio de 2014

MENSAJE DEL R.P. FAURE.-





Estimados amigos:

Gracias por las noticias y sus oraciones. 

El que calla otorga: ¡Non possumus! No quiero tener ninguna parte, nullam partem con los traidores en el momento de la entrega de la obra de Monseñor Lefebvre a los modernistas de la Roma que ellos ocupan hasta la hora señalada por Dios para destruirlos y liberar la Iglesia del Padre de la mentira cuya lengua es doble como las de las víboras, buena imagen de la palabra de doble sentido, la ambigüedad, que maneja tan "sutil" y tan pérfidamente el que ustedes conocen bien y sus amigos. 

Que Dios Nuestro Señor y su Santísima Madre, Guardiana de la Fe, nos guarden del pecado más grave contra la Fe. 

Padre Faure.  


PRIMERA MONICIÓN CONTRA EL R.P. FAURE - ¡TRAIDORES!





El R.P. Jean Michel Faure recibió su primera monición canónica por parte del Padre Bouchacourt. 

Efectivamente, el impenitente negador del deicidio ahora es el Pilatos del Padre Faure, al cual se atrevió a pedirle que “repare el escándalo causado”.  


El Padre Faure no ha hecho sino denunciar las desviaciones liberales y traidoras de la cúpula de la FSSPX, el Padre Faure sólo ha cumplido con su deber de Pastor de almas. Pero bien dice Nuestro Señor: “Os expulsarán de las sinagogas…” (Juan XVI, 2).

Padre Bouchacourt: ¿quién es el revolucionario, aquél que defiende la Doctrina de siempre, que defiende el legado de Monseñor Lefebvre, o aquél que exculpa al pueblo judío del deicidio?



Rvdo. P.Jean-Michel Faure
                                                      Martínez, 1 de julio de 2014 
     Preciosísima Sangre de N.S.J.C.


Reverendo y estimado Padre:

Como responsable del territorio en que usted ha residido y ejercido su apostolado como miembro de nuestra Fraternidad hasta fechas recientes, me compete el deber de dirigirme a usted para hacerle la primera amonestación canónica exigida por el derecho y por el buen gobierno de todo instituto clerical, a fin de establecer los hechos censurables, recordarle las obligaciones contraídas y pedirle que se reintegre sin tardar a su familia sacerdotal, evitando las dolorosas ·e inevitables consecuencias canónicas que resultarían en caso de que usted persista en su situación actual.

Por razones excepcionales que nos son conocidas, se le permitió durante años ejercer su ministerio sacerdotal en Paraguay, prácticamente en solitario, manteniendo vínculos jurídicos y fraternales tanto con el seminario de La Reja como con el Distrito de América del Sur.

El 2 de febrero de 2013 fue publicada en internet una declaración conjunta de varios sacerdotes, entre ellos usted, que fue interpretada y recibida como un ataque abierto a la autoridad del Superior General. A partir de esa fecha inició usted un ministerio irregular, independiente de la Fraternidad, sumándose a la llamada "resistencia" capitaneada por sacerdotes que también se desvincularon de la Fraternidad.

Desde entonces se han sucedido múltiples declaraciones públicas confirmando no sólo su apoyo a este movimiento revolucionario sino su incitación eficaz y continuada para que los fieles de nuestras capillas se sumen también a la rebelión de los sacerdotes. Señalo en particular su entrevista del 5 de septiembre de 2013 (en la que dio su versión sesgada del capítulo general de 2012, incluyendo una relación de detalles internos sin respetar la confidencialidad jurada por todos los participantes), su designación por S.E.R. Monseñor Richard Williamson como "coordinador de la resistencia" en septiembre de 2013, y el comunicado del 22 de diciembre de 2013.

Son igualmente accesibles en internet muchos de sus sermones, pronunciados en centros de misa fundados sin ninguna referencia a la autoridad y ostensiblemente en oposición a los superiores legítimos de la Fraternidad, circunstancia que si no fuese conocida por los que al azar encuentren sus sermones en YouTube, pronto quedaría patente al oír en ellos las críticas virulentas y ataques constantes que lanza contra sus superiores.

Aunque se haya separado usted voluntaria e unilateralmente de la Fraternidad a todos los efectos y se encuentre ejerciendo en la actualidad un ministerio independiente de su estructura, no por ello queda usted libre de cumplir con las graves obligaciones y solemnes compromisos resultantes de su ordenación sacerdotal y de su oblación perpetua. En virtud de esas obligaciones y compromisos, le hago una primera monición canónica conforme al derecho, pidiéndole que se reintegre a la Fraternidad, dándole a escoger como residencia el priorato de Santiago de Chile o la casa de retiros en Montgardin, Francia.

Una segunda monición seguirá a la presente si en quince días hábiles no cumple usted con la condición exigida o no manifiesta su intención de acatarla en cuanto le sea factible y sin mayor demora. Transcurrido otro plazo de quince días hábiles sin que haya habido conformidad por su parte, el Superior General incoará el procedimiento de expulsión prescrito por el derecho canónico, considerando en particular: 1) que todo clérigo está obligado a manifestar respeto y obediencia a sus superiores, 2) que la desobediencia pertinaz a los mandatos legítimos de los superiores en materia grave y el escándalo son motivos de expulsión, 3) que el derecho propio de la Fraternidad establece como motivo de expulsión la desobediencia obstinada, y 4) que el mismo derecho propio considera como delito suplementario la difusión pública de un litigio.

Todo ello quedando salvo su derecho de defensa, que puede -si así lo prefiere- dirigir directamente al Superior General.

Pido a Dios y a la Santísima Virgen, estimado Padre, que se dé usted cuenta de lo injusto y falso de sus acusaciones, que repare el escándalo causado y que muy pronto esté de regreso con su familia sacerdotal, en la que ha sido hasta hace poco un miembro universalmente respetado y por la que tanto ha trabajado. Tantus labor non sit cassus!




    R. P. Christian Bouchacourt Superior de Distrito


                                                                                                   


     R. P. Pablo  Suárez Notario ad hoc




lunes, 17 de marzo de 2014

R.P. JEAN MICHEL FAURE: HERIRÁN AL PASTOR... SITUACIÓN ACTUAL DE LA FSSPX.-



SERMON DEL SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA – PADRE JEAN MICHEL FAURE

Bogotá, Marzo 16 de 2014

LA ROMA ETERNA CONDENA A LA ROMA NUEVA

“Este es mi Hijo muy amado, en quien he puesto toda mi complacencia, a El habéis de escuchar”.

En el Bautismo de Nuestro Señor por San Juan Bautista, la misma voz, desde el Cielo, había dicho las mismas palabras. Entonces al principio de la vida pública de Nuestro Señor y al fin también.  En aquella ocasión del bautismo a San Juan Bautista, los pontífices de Jerusalén le habían mandado preguntar: “Tú ¿qué dices te ti mismo?”  San Juan Bautista contestó “Yo soy, como lo anunció el profeta Isaías, la voz que clama en el desierto, para dar testimonio de Aquel que es la Luz y la Vida de los hombres”.

Hay un momento en la vida en el cual un hombre debe resumir la razón por la cual Dios lo ha puesto en la tierra.  Este hombre que era al mismo tiempo Dios, Nuestro Señor, en el momento crucial de ofrecer su Vida en sacrificio de expiación contestó al gobernador romano, Poncio Pilatos, “Para esto nací y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la Verdad.  Todo el que es de la Verdad, oye mi voz”  “Efectivamente Soy Rey”.  Nuestro Señor ha venido para establecer Su reinado.  Reinado universal y eterno.  Reino de la Verdad y de Vida, de santidad y de gracia, de justicia de amor y de paz; de paz en la verdad.