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jueves, 20 de julio de 2017
miércoles, 18 de marzo de 2015
ENTREVISTA EXCLUSIVA AL R.P. FAURE
NON POSSUMUS
Un
poco de historia para empezar, Padre: ¿cómo conoció la Tradición y a Monseñor
Lefebvre?
En 1968, estando
en Argentina, visité al Arzobispo de Paraná, quien me dijo: “¿quieres defender
la Tradición? En el concilio la defendí junto a un Obispo valiente, amigo mío,
Mons. Marcel Lefebvre”. Fue la primera vez que escuché hablar de Mons.
Lefebvre. Fui en busca de Mons. Lefebvre a Suiza en 1972, para la Semana Santa
y ahí lo conocí.
¿Dónde
nació? ¿Por qué estaba usted viviendo en Sudamérica?
Nací en Argelia y
mi familia, después de la independencia, adquirió un campo en Argentina, cerca
de Paraná. Mi familia fue expulsada de Argelia porque el gobierno francés
entregó el poder a los combatientes musulmanes que realizaron masacres
espantosas en el curso del proceso de independencia. Mis abuelos, padres y tíos
eran agricultores allá desde 1830.
Me ordenó Mons.
Lefebvre en 1977, en Econe, y a los 15 días lo acompañé en una gira por el Sur
de EE.UU., México (donde el Gobierno nos impidió la entrada), Colombia, Chile y
Argentina. Monseñor me encargó empezar el apostolado en esa región. El primer
año me ayudaron dos sacerdotes argentinos y, el año siguiente, otro español (de
la FSSPX). Se creó, en seguida, el Distrito de América del Sur, a mi cargo, y
empecé a predicar retiros hasta México. Hubo, el primer año, como 12 vocaciones
que se instalaron en el Priorato de Buenos Aires, que estaba en una casa
bastante grande. En seguida, por 1980, se construyó el seminario de La Reja
(Buenos Aires), del cual Mons. Lefebvre me nombró director. Ahí me quedé
hasta 1985, cuando me nombraron superior del Distrito de México. Entonces se
construyeron las iglesias de la capital y de Guadalajara. Atendía con los
Padres Calderón, Anglés y Tam, los distintos lugares de ese país. Luego estuve
unos pocos años en Francia. Posteriormente fui nombrado en el seminario de
Argentina como profesor de historia y ahí estuve hasta la expulsión de Mons.
Williamson de la Argentina (2009).
¿Confiaba
Mons. Lefebvre en usted?
Monseñor me dio
libre acceso a su correspondencia y me encargó ciertos expedientes. Me tenía
cierta confianza: en 1977 me preguntó, en Albano, qué opinaba sobre las
consagraciones. En otra oportunidad, en 1977 también, me confidenció: “ellos me
están esperando” (el director de Econe y los profesores). Ellos sugerían
aceptar la Misa Nueva y el concilio para conservar la Misa Tridentina. Decían,
le decían: “ahora estamos confrontados con Roma. Si queremos conservar la Misa
(Tridentina) debemos aceptar el concilio”. Pretendían que Monseñor se jubilara
en una hermosa casa en Alemania, pero él les respondió que eran libres de irse
si lo deseaban. Los echó.
¿Es
efectivo que Mons. Lefebvre le pidió a usted que aceptara ser consagrado?
En 1986, estando
de visita en Econe, me tomó aparte luego de una comida y me preguntó si yo
aceptaría ser consagrado Obispo. Conociendo lo que siguió, tal vez debí
aceptar.
¿Entonces
usted no aceptó?
Le dije que me
parecía que Mons. de Galarreta sería más indicado.
¿Puede
sintetizar lo sucedido en el 2012?
Ese año estuvimos
a muy pocos pasos del acuerdo y fracasó a último momento, probablemente, por el
asunto Williamson. El acuerdo fracasó por ese asunto y por la carta de los 3
Obispos. Ambas cosas hicieron fracasar el acuerdo.
Se
dice que la clave de la estrategia ad intra de Monseñor
Fellay, está en tener el respaldo del Capítulo General. ¿Puede decirnos algo
sobre eso?
El capítulo
general fue muy bien preparado por Mons. Fellay y ellos (los acuerdistas)
lograron sus objetivos. Ahí entendí lo que le pasó a Monseñor Lefebvre y a sus
amigos en el concilio Vaticano II. Él (Mons. Fellay) había tomado la decisión
de una política de aproximación a Roma y se las arregló para tener el apoyo
general del capítulo expulsando a Mons. Williamson, que era el único capaz de
obstaculizar esa política.
¿Cuáles,
a su juicio, deben ser las condiciones requeridas para hacer un acuerdo con
Roma?
Mons. Lefebvre nos
dijo que mientras no haya un cambio radical en Roma, un acuerdo es imposible,
porque esas personas no son leales, y uno no puede pretender transformar a los
superiores. Es el gato el que come al ratón y no el ratón el que come al gato.
Un acuerdo equivaldría a entregarse en manos de los modernistas, por
consiguiente, se debe rechazar absolutamente. Es imposible. Hay que esperar que
Dios intervenga.
¿Puede
decirnos lo que piensa de las visitas de evaluación de diversos prelados
modernistas a los Seminarios de la Fraternidad? Es verdad que alguna vez Mons.
Lefebvre recibió algunos prelados. ¿Cuál es la diferencia ahora?
Se trataba de
visitas excepcionales en las cuales el Card. Gagnon nunca tuvo la posibilidad
de defender el concilio, mientras que ahora se trata de los primeros pasos en
la reintegración (de la FSSPX) a la iglesia conciliar.
¿Qué
opina de un eventual reconocimiento unilateral por parte de Roma a la FSSPX?
Es una trampa.
Entre
el capítulo del 2006 y la crisis iniciada el 2012, se observa un cambio de
actitud de las autoridades de la FSSPX respecto de Roma. ¿A qué se debe ese
cambio?
A la decisión de
los superiores de reintegrase a la iglesia conciliar. Desde 1994 o 1995 se
realizaron los contactos del GREC, que fueron pasos significativos hacia la
reconciliación, como lo había previsto el embajador Pérol (representante de
Francia en Italia), que es el inventor del levantamiento de las excomuniones
(2009) y del Motu Proprio (2007). Eso debía tener como contrapartida el
reconocimiento del concilio.
¿Qué
haría Mons. Lefebvre en la situación actual?
Seguiría en la
línea que nos indicó después de las consagraciones, descartando absolutamente
la eventualidad de un acuerdo.
Si
en el futuro usted fuera invitado a ir a Roma a conversar con el Papa, ¿iría?,
¿qué le diría?
En primer lugar,
consultaría a todos nuestros amigos de la Resistencia. Iría con Mons. Williamson
y otros excelentes sacerdotes que llevan el combate de la Resistencia con mucho
valor. Y mantendría informados a todos nuestros amigos, con toda transparencia.
Mons.
Fellay ha dicho que la FSSPX está de acuerdo con el 95% del concilio Vaticano
II. ¿Qué opina de eso?
Mons. Lefebvre
contestó que todo el concilio está invadido de un espíritu subjetivista que no
católico.
¿POR QUE UNA CONSAGRACION EN 2015? - POR DOM TOMAS DE AQUINO OSB
NON POSSUMUS
¿Por qué una consagración en 2015?
Porque la situación sigue siendo esencialmente la misma que en 1988. La
Roma modernista que se manifestó en el Concilio sigue en su lugar y es cada vez
más modernista y liberal. La perversión profunda del espíritu no hace más que
acentuarse.
¿Pero por qué no esperar a que la Fraternidad San Pío X nos dé obispos?
Porque las autoridades de la Fraternidad han tomado una nueva
orientación en las relaciones con Roma.
¿Quiere usted decir con eso que la Fraternidad abandonó la verdadera fe
o el combate de la fe?
Quiero decir que la dirección de la Fraternidad ha tomado
progresivamente en el curso de los últimos años, y sobre todo desde 2011 y
2012, una nueva orientación en sus relaciones con Roma.
Pero la cuestión es saber si la Fraternidad sí o no ha abandonado el
combate de la fe. ¿Qué dice usted?
Lo propio de los liberales es la incoherencia. Pues bien, la dirección
actual de la Fraternidad ha vuelto el combate de la Fraternidad incoherente. La
parte sana de la Fraternidad trata de llevar este combate como en el pasado,
pero el ala dominante, su Superior General, a la cabeza con el Padre Pfluger,
persiguen a aquellos que quieren continuar este combate como antes.
¿Tiene usted pruebas de esto?
Las pruebas son abundantes. El rechazo de ordenar a los candidatos dominicos
y capuchinos en la fecha prevista en 2012 es una de ellas. Los benedictinos de
Bellaigue también fueron amenazados.
Pero mucho más grave y significativo fue la escandalosa expulsión de
Monseñor Williamson, precedida por la orden de suspender los Comentarios
Eleison. De hecho, Menzingen no soporta que se opongan a su nueva orientación.
Menzingen no quiere que se continúe públicamente el combate de la fe como
antes, siguiendo a Mons. Lefebvre y Mons. de Castro Mayer.
Los sacerdotes de los distritos son vigilados de cerca y sus artículos
no pueden salir sin permisos bastante estrictos.
¿Pero qué mal hay en ello? ¡Toda institución debe vigilar lo que
se dice en su nombre!
No así. Se debe castigar a los que escriben contra la fe católica, pero
sin instalar un régimen como el que Mons. Fellay ha hecho.
Además, aquellos con tendencia liberal tienen amplios permisos para
escribir, mientras que el libro del Padre Pivert fue retirado de la venta. Le Sel de la Terre es mal vista. Los
sacerdotes más fieles son desautorizados, incluso castigados y expulsados.
Desgraciadamente los ejemplos no faltan. La lista ya es bastante larga,
mientras que el GREC pudo trabajar en completa tranquilidad y el P. Pfluger
concede entrevistas escandalosas sin ser molestado.
Pero todavía se encuentran buenos artículos en Le Chardonnet, por
ejemplo. ¿No es falso decir que los antiliberales son perseguidos en la
Fraternidad?
Sí, todavía hay buenos artículos en Le Chardonnet, y no solamente en Le
Chardonnet. Desgraciadamente, esto está lejos de impedir que la tendencia acuerdista
de Menzingen avance.
¿Quiere usted decir que en el fondo Menzingen está traicionando el
combate de la fe?
Sí, Menzingen está traicionando el combate de la fe. Es por eso que una
consagración se ha hecho necesaria para asegurar la continuidad de la obra de
Mons. Lefebvre. “Continuamos”, simplemente, como Monseñor Lefebvre tenía la
costumbre de decir. Y estamos persuadidos que los buenos católicos nos dan la
razón en el fondo de su corazón.
Si parecemos ser demasiado duros respecto a Menzingen, tómese el tiempo
de repasar la larga serie de hechos que han marcado la historia de la Tradición
estos últimos años y verá que los dos obispos más combativos de la Tradición
han sido, uno expulsado de la Fraternidad, el otro puesto en silencio, por lo
menos en parte. A esto se añaden los inicuos procesos de los padres Pinaud y
Salenave, además de tantos otros hechos.
¿Qué dice usted del elegido?
Que fue escogido por Mons. Lefebvre en 1988. Él sugirió otro nombre.
Honor a quien honor merece. Hoy él ha aceptado esta pesada carga. Nosotros le
estamos profundamente agradecidos.
Para concluir, expresamos nuestra inmensa gratitud a Monseñor
Williamson, que supo proteger y transmitir el legado recibido de Monseñor
Lefebvre y de Monseñor de Castro Mayer, que no es otro que el depósito de la fe
confiado por Nuestro Señor a los Apóstoles.
Un último llamado. Leed las obras de Monseñor Lefebvre. Todo está allí.
Leed también los Comentarios Eleison para comprender la gravedad del mal
actual.
“Solo los santos creen en el mal”. Palabras profundas que son una
advertencia. Que Nuestra Señora nos ayude a ver el mal en donde está, para
trabajar con Ella, que siempre ha aplastado la cabeza de la serpiente infernal.
« Ipsa Conteret.» Esta es la divisa de aquél que, si Dios quiere,
será mañana Monseñor Jean Michel Faure. Que Nuestra Señora lo bendiga y lo
conserve « ad multos annos ».
martes, 17 de marzo de 2015
UNA OBRA DE DIOS
«Se dice también
que mi obra desaparecerá conmigo porque no habrá obispos que me reemplacen.
Estoy seguro de lo contrario; sobre esto no tengo ninguna inquietud. Puedo
morir mañana y Dios tiene todas las soluciones. Si hoy se callan, uno u otro de
estos obispos recibirá del Espíritu Santo el valor y el impulso de levantarse
en su momento. Si mi obra es de Dios, El sabrá conservarla y hacerla servir
para bien de la Iglesia. Nuestro Señor nos lo prometió: las puertas del
infierno no prevalecerán contra ella.
Por eso me
obstino, y si se quiere conocer el motivo profundo de esta obstinación, es
éste: En la hora de mi muerte, cuando Nuestro Señor me pregunte: ¿qué has hecho de tu episcopado, qué has
hecho de tu gracia episcopal y sacerdotal?, no quiero oír de su boca esas
terribles palabras: Has contribuido a
destruir mi Iglesia con los demás».
Monseñor Marcel
Lefebvre, Carta a los católicos perplejos.
UN OBISPO EN ACCION, UN GRAN Y ESPERADO ACONTECIMIENTO
Por
un monje del Monasterio de la Santa Cruz
En el Monasterio benedictino de Nova Friburgo, ¡un acontecimiento que
puede tomar a mucha gente por sorpresa!
Tal evento puede alegrar a algunos, asustar a otros, sorprender a
muchos, dar esperanza a los demás, en particular, da mucha esperanza para
muchos fieles de la Tradición de Brasil y del mundo. Pero en última
instancia, ¿que es este evento, que pueda causar un impacto tan grande?
Es importante, muy importante. ¡Tendremos una consagración episcopal!
Sí, mis queridos hermanos, la Providencia nos ha guiado a esto. Tenemos
la gracia, el honor, el privilegio de realizar en nuestro monasterio una
consagración.
Ese día, esa gran y bellísima ceremonia, quedará marcada para siempre en
la memoria y en la historia de cada uno de nosotros como marca indeleble de fe
y caridad.
Pero muchos podrían criticarnos, podrían objetar diciendo -¡Qué
escándalo!, ¿para qué todo esto? ¿Cuál es la necesidad? ¿Cuál es el motivo? “¿Qué
necesidad tenemos de más testimonios... Qué le parece?"
A estas críticas y objeciones respondemos lo siguiente: Primero, que lo
hacemos para mayor honra y gloria de Dios; segundo, para el bien de las almas;
tercero, para seguridad y asistencia de la Resistencia.
Sí, mis queridos amigos, nuestro combate por la Tradición, nuestro
combate por la defensa de la fe católica, nuestro combate por la doctrina de
siempre, por los sacramentos de siempre, por la incorruptibilidad de la obra de
Mons. Lefebvre que se lleva a cabo por la Unión Sacerdotal de sus hijos más
fieles. Y estos continúan, a pesar de las debilidades y deficiencias, con la
gracia de Dios y ayuda de la Virgen, la gran tarea de luchar por Cristo Rey,
por el bloque firme y perenne de la Resistencia.
Desde otro ángulo, nuestro combate ha sido y continuará siendo, siempre,
contra todo y cualquier error pernicioso que amenace los derechos de Dios y de
la Iglesia, nuestro combate se sustenta contra todo y cualquier liberalismo que
por su diversidad de matices, se abre paso y se ramifica por todas partes,
tratando de penetrar incluso nuestros medios más católicos. Tal penetración
pone en riesgo nuestra fe, pone en peligro la preciosa virtud de la fe. Ahora
bien, ¿no es esto lo que sucede a quien entra en contacto, directo o indirecto
con los liberales y modernistas? Terminan de una u otra manera, temprano o
tarde, rápido o lentamente, dejándose infectar por un espíritu no católico, por
un espíritu subversivo. Ejemplo de esto fue el desastre del CVII y sus pésimos
frutos -ecumenismo: reunión de Asís, libertad religiosa, proliferación de
sectas, colegialidad: disminución de la autoridad jerárquica, etc.
Y es evidente que nosotros non
possumus, no podemos acercarnos a la Roma actual sin antes ver su
conversión, sin antes verla profesar clara y públicamente la integridad de la
fe católica. No seamos ingenuos, por más que sus agresivos ataques no sean tan
patentes, ellos son expertos, ellos saben esperar, esperar el momento oportuno
para atacar, para exigir. Ellos saben esperar, como un viejo zorro en el bosque
-experimentados y hábiles en sus negocios- que espera escondido entre los
arbustos a que pase su víctima para tomarla entre sus garras, entre sus
dientes.
Mientras que la Roma protestante, adúltera, conciliar, persista en sus
errores, en su conducta, tenemos que tomar distancia. Distancia de su liberalismo,
de su progresismo, de su farsa aparente de catolicismo. Es un distanciamiento
necesario.
¿Y qué notamos en la Fraternidad en los últimos tiempos?
La mala conducta que la Neo-Fraternidad está llevando a cabo al
acercarse a Roma, creando vínculos que despiertan y estimulan una
reconciliación, una regularización. Pero sin el retorno de Roma a la Fe, esto
es imposible e impensable, es ir contra los principios que guiaron la fundación
de la Fraternidad. Sería avanzar en lo que es inaceptable. Y por lo tanto,
nunca conseguirán ¡instaurare omnia in
Christo!
CONSAGRACIÓN EPISCOPAL: PEDIDO DE COLABORACIÓN
Estimados amigos
en Cristo:
Un nuevo Obispo
tendrá la Iglesia, para continuar la transmisión de la verdadera Fe y la
Tradición católica, el próximo 19 de marzo, cuando S.E. Mons. Richard Nelson Williamson consagre al R.P. Christian Jean-Michel Faure.
Se recibe su
colaboración para sufragar los diferentes gastos que acarrea la ceremonia a
realizar en el Monasterio de la Santa Cruz, Nova Friburgo, Brasil.
Debajo está la
forma en que pueden colaborar. Contamos también con sus oraciones.
Dios bendiga su
generosidad
¡Viva Cristo
Rey!
lunes, 16 de marzo de 2015
LA IGLESIA HABLARÁ
“El 19 de marzo de 2015, fiesta de San José,
Patrono de la Iglesia Católica, viendo el incorregible rumbo tomado por la
Neo-FSSPX en su renuncia a continuar el combate por la integridad de la Fe,
considerando la pertinacia liberal de Mons. Fellay y sus asistentes, y ante la
destructiva hostilidad de Francisco y la iglesia conciliar contra la Tradición
católica, Mons. Williamson realizará un acto heroico de caridad, consagrando
obispo al R.P. Christian Jean-Michel Faure, tal vez el hombre que mejor conoció y más
fiel le fue a Mons. Lefebvre desde el inicio de su combate”.
Los tiempos finales son ocasión de un
discernimiento temible, explica el Padre Emmanuel André.
El Cardenal Newman, por su parte, nos dejó
palabras aleccionadoras que parecen cobrar toda su consistencia en nuestro
presente:
“El peligro especial de los tiempos delante nuestro es el despliegue de
la plaga de la infidelidad, que los Apóstoles y Nuestro Señor han predicho como
la mayor calamidad de los últimos tiempos de la Iglesia. Y por lo menos una
sombra, una imagen típica de dicha época se cierne sobre el mundo. No pretendo
afirmar que éste sea el tiempo último, sino que tiene la perversa prerrogativa
de ser semejante a esa terrible época, en la cual se dice que los mismos
elegidos se encontrarán en peligro de apostatar” (Cit. en “Cuatro sermones sobre el
Anticristo” Ed. Pórtico 2006).
Así como la revolución del Vaticano II
produjo una catástrofe tal en la Iglesia, creando un estado de necesidad que
llevó finalmente a Mons. Lefebvre a resistirle con las consagraciones episcopales
el 30 de junio 1988, en lo que él mismo llamó “Operación Supervivencia”; de
igual modo la “Operación Suicidio” impulsada por las autoridades de la FSSPX
llevaron a Mons. Williamson a tomar la misma decisión, para que aquella
“Operación Supervivencia” de la Fe y la Tradición no sucumbiese, por obra de la
traición de los liberales que torcieron el rumbo de la Fraternidad. La plaga de
la infidelidad fue cayendo lentamente sobre una FSSPX que dejó la vigilancia
para mirarse orgullosa en el espejo de sus numerosos y contables haberes. Entonces
fue necesario reaccionar.
“El neo-espíritu –dijeron en un
comunicado los Padres Faure y Rioult, en noviembre de 2013- se extiende sin
problemas. Las apariencias engañan a los ingenuos y tranquilizan a los que
quieren ser tranquilizados. Ustedes comprenden entonces que es necesario pensar en el futuro.
Mientras que un superior general íntegro no haga regresar a la Fraternidad a
los principios de su Fundador, nosotros debemos actuar”.
Unos principios sin
los hombres que los sostengan, son letra muerta. La conformidad interna sin su consecuente
toma de posición externa, es simplemente una cobardía que pone en serio riesgo
la fe y la salvación del alma. Mientras que los liberales toman en serio sus
malos principios y llevan a cabo su obra destructiva, los que se llaman
católicos tradicionales permanecen afirmando los principios católicos en voz
baja, con tibieza, sin denunciar al enemigo o sin siquiera animarse a
reconocerlo como tal. La parsimonia corrompe la atmósfera tradicional. Los
combatientes se volvieron apariencia,
hojarasca, conservadores. Se volvieron línea-media.
Quizás sea como afirmó Bossuet: “Porque tenemos vergüenza de permanecer solos,
porque no nos atrevemos a alejarnos del camino que vemos trillado, porque
tememos desagradar a los hombres, decimos con toda razón: es así como se vive
en el mundo, hay que hacer como los demás”. El mal atraviesa las puertas que le
abren los que temen salir de la mediocridad, en definitiva, los que no buscan
ser santos sino no ser reprobados. Chesterton va más allá al decir, con entera
verdad: “Un hombre que tiene fe ha de estar preparado, no sólo a ser un mártir,
sino a ser un loco”. Loco para el mundo, testigo de Dios.
Escribió Monseñor Lefebvre al Cardenal
Ratzinger, el 8 de julio de 1987: “Una
voluntad permanente de destrucción de la Tradición es una voluntad suicida que
autoriza, por su mismo hecho, a los verdaderos y fieles católicos a tomar todas
las iniciativas necesarias para la supervivencia y salvación de las almas”.
Tal voluntad suicida de la iglesia conciliar –parece
superfluo repetirlo- no ha disminuido, antes bien, se ha profundizado, en el
tiempo transcurrido desde entonces. Sin embargo, las autoridades de la actual
FSSPX continúan la maniobra para ponerse bajo su poder, buscando y deseando la
“estampilla”, es decir, la aprobación oficial de los modernistas, como lo
admitiera el mismo Superior general Monseñor Fellay en un sermón de
ordenaciones reciente.
Recordemos que en la Declaración oficial por
el 25° aniversario de las consagraciones episcopales, las autoridades de la
actual FSSPX manifiestan estar dispuestas a aceptar un regreso de la FSSPX a
Roma sin que ésta haya vuelto a la Tradición, es decir, los tres obispos están
declarando que aceptan colocarse y colocar a la Tradición bajo el poder de los
liberales y modernistas. Las mismas condiciones del capítulo general del
2012 son un ofrecimiento hacia Roma, en busca del acuerdo canónico sin una
vuelta de las autoridades romanas a la verdadera doctrina católica. En otras
palabras: los modernistas romanos ya no son nuestros enemigos, y mediando unas
condiciones para “conservarnos como somos” es posible colaborar con ellos. Para
ellos es posible la convivencia ecuménica con Roma modernista, siendo ella lo
que es y la FSSPX lo que es, sin que nadie cambie. Eso mismo fue planteado por
uno de los tres obispos.
miércoles, 4 de febrero de 2015
viernes, 4 de julio de 2014
MENSAJE DEL R.P. FAURE.-
Estimados amigos:
Gracias por las
noticias y sus oraciones.
El que calla
otorga: ¡Non possumus! No quiero tener ninguna parte, nullam
partem con los traidores en el momento de la entrega de la obra de
Monseñor Lefebvre a los modernistas de la Roma que ellos ocupan hasta la hora
señalada por Dios para destruirlos y liberar la Iglesia del Padre de la mentira
cuya lengua es doble como las de las víboras, buena imagen de la palabra de
doble sentido, la ambigüedad, que maneja tan "sutil" y tan
pérfidamente el que ustedes conocen bien y sus amigos.
Que Dios Nuestro
Señor y su Santísima Madre, Guardiana de la Fe, nos guarden del pecado más
grave contra la Fe.
Padre Faure.
PRIMERA MONICIÓN CONTRA EL R.P. FAURE - ¡TRAIDORES!
El
R.P. Jean Michel Faure recibió su primera monición canónica por parte del Padre
Bouchacourt.
Efectivamente, el impenitente negador del deicidio ahora es el Pilatos del Padre Faure, al cual se atrevió a pedirle que “repare el escándalo causado”.
El Padre Faure no ha hecho sino denunciar las desviaciones liberales y traidoras de la cúpula de la FSSPX, el Padre Faure sólo ha cumplido con su deber de Pastor de almas. Pero bien dice Nuestro Señor: “Os expulsarán de las sinagogas…” (Juan XVI, 2).
Padre Bouchacourt: ¿quién es el revolucionario, aquél que defiende la Doctrina de siempre, que defiende el legado de Monseñor Lefebvre, o aquél que exculpa al pueblo judío del deicidio?
Rvdo. P.Jean-Michel Faure
Martínez, 1 de
julio de 2014
Preciosísima Sangre de N.S.J.C.
Reverendo y
estimado Padre:
Como responsable
del territorio en que usted ha residido y ejercido su apostolado como miembro
de nuestra Fraternidad hasta fechas recientes, me compete el deber de dirigirme
a usted para hacerle la primera amonestación canónica exigida por el derecho y
por el buen gobierno de todo instituto clerical, a fin de establecer los hechos
censurables, recordarle las obligaciones contraídas y pedirle que se reintegre
sin tardar a su familia sacerdotal, evitando las dolorosas ·e inevitables
consecuencias canónicas que resultarían en caso de que usted persista en su
situación actual.
Por razones
excepcionales que nos son conocidas, se le permitió durante años ejercer su
ministerio sacerdotal en Paraguay, prácticamente en solitario, manteniendo
vínculos jurídicos y fraternales tanto con el seminario de La Reja como con el
Distrito de América del Sur.
El 2 de febrero de
2013 fue publicada en internet una declaración conjunta de varios sacerdotes,
entre ellos usted, que fue interpretada y recibida como un ataque abierto a la
autoridad del Superior General. A partir de esa fecha inició usted un
ministerio irregular, independiente de la Fraternidad, sumándose a la llamada
"resistencia" capitaneada por sacerdotes que también se desvincularon
de la Fraternidad.
Desde entonces se
han sucedido múltiples declaraciones públicas confirmando no sólo su apoyo a
este movimiento revolucionario sino su incitación eficaz y continuada para que
los fieles de nuestras capillas se sumen también a la rebelión de los
sacerdotes. Señalo en particular su entrevista del 5 de septiembre de 2013 (en
la que dio su versión sesgada del capítulo general de 2012, incluyendo una
relación de detalles internos sin respetar la confidencialidad jurada por todos
los participantes), su designación por S.E.R. Monseñor Richard Williamson como
"coordinador de la resistencia" en septiembre de 2013, y el
comunicado del 22 de diciembre de 2013.
Son igualmente
accesibles en internet muchos de sus sermones, pronunciados en centros de misa
fundados sin ninguna referencia a la autoridad y ostensiblemente en oposición a
los superiores legítimos de la Fraternidad, circunstancia que si no fuese
conocida por los que al azar encuentren sus sermones en YouTube, pronto
quedaría patente al oír en ellos las críticas virulentas y ataques constantes
que lanza contra sus superiores.
Aunque se haya
separado usted voluntaria e unilateralmente de la Fraternidad a todos los
efectos y se encuentre ejerciendo en la actualidad un ministerio independiente
de su estructura, no por ello queda usted libre de cumplir con las graves
obligaciones y solemnes compromisos resultantes de su ordenación sacerdotal y
de su oblación perpetua. En virtud de esas obligaciones y compromisos, le hago
una primera monición canónica conforme al derecho, pidiéndole que se reintegre
a la Fraternidad, dándole a escoger como residencia el priorato de Santiago de
Chile o la casa de retiros en Montgardin, Francia.
Una segunda
monición seguirá a la presente si en quince días hábiles no cumple usted con la
condición exigida o no manifiesta su intención de acatarla en cuanto le sea
factible y sin mayor demora. Transcurrido otro plazo de quince días hábiles sin
que haya habido conformidad por su parte, el Superior General incoará el
procedimiento de expulsión prescrito por el derecho canónico, considerando en
particular: 1) que todo clérigo está obligado a manifestar respeto y obediencia
a sus superiores, 2) que la desobediencia pertinaz a los mandatos legítimos de
los superiores en materia grave y el escándalo son motivos de expulsión, 3) que
el derecho propio de la Fraternidad establece como motivo de expulsión la
desobediencia obstinada, y 4) que el mismo derecho propio considera como delito
suplementario la difusión pública de un litigio.
Todo ello quedando
salvo su derecho de defensa, que puede -si así lo prefiere- dirigir
directamente al Superior General.
Pido a Dios y a la
Santísima Virgen, estimado Padre, que se dé usted cuenta de lo injusto y falso
de sus acusaciones, que repare el escándalo causado y que muy pronto esté de
regreso con su familia sacerdotal, en la que ha sido hasta hace poco un miembro
universalmente respetado y por la que tanto ha trabajado. Tantus labor non sit
cassus!
R. P. Christian
Bouchacourt Superior de Distrito
R. P. Pablo Suárez Notario ad hoc
miércoles, 25 de junio de 2014
lunes, 17 de marzo de 2014
R.P. JEAN MICHEL FAURE: HERIRÁN AL PASTOR... SITUACIÓN ACTUAL DE LA FSSPX.-
SERMON
DEL SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA – PADRE JEAN MICHEL FAURE
Bogotá,
Marzo 16 de 2014
LA
ROMA ETERNA CONDENA A LA ROMA NUEVA
“Este
es mi Hijo muy amado, en quien he puesto toda mi complacencia, a El habéis de
escuchar”.
En
el Bautismo de Nuestro Señor por San Juan Bautista, la misma voz, desde el
Cielo, había dicho las mismas palabras. Entonces al principio de la vida
pública de Nuestro Señor y al fin también. En aquella ocasión del
bautismo a San Juan Bautista, los pontífices de Jerusalén le habían mandado
preguntar: “Tú ¿qué dices te ti mismo?” San Juan Bautista contestó “Yo
soy, como lo anunció el profeta Isaías, la voz que clama en el desierto, para
dar testimonio de Aquel que es la Luz y la Vida de los hombres”.
Hay
un momento en la vida en el cual un hombre debe resumir la razón por la cual
Dios lo ha puesto en la tierra. Este hombre que era al mismo tiempo Dios,
Nuestro Señor, en el momento crucial de ofrecer su Vida en sacrificio de
expiación contestó al gobernador romano, Poncio Pilatos, “Para esto nací y para
esto he venido al mundo, para dar testimonio de la Verdad. Todo el que es
de la Verdad, oye mi voz” “Efectivamente Soy Rey”. Nuestro Señor ha
venido para establecer Su reinado. Reinado universal y eterno.
Reino de la Verdad y de Vida, de santidad y de gracia, de justicia de amor y de
paz; de paz en la verdad.
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