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viernes, 29 de julio de 2016

MONS. POZZO: “MONS. FELLAY HA ACEPTADO LA PROPOSICIÓN DE UNA PRELATURA PERSONAL”





FUENTE (hemos destacado ciertos pasajes con negrita)

"Sed Obedientes - ¡Gracias!"


Francisco quiere traer a la FSSPX de vuelta al seno de la iglesia. ¿Puede funcionar? Una conversación con Guido Pozzo, el Arzobispo competente del Vaticano, sobre la unidad y la verdadera doctrina. (…)

C&W: ¿Por qué la unión de la FSSPX a la Iglesia católica es tan importante?
Guido Pozzo: La Iglesia sufre de falta de unidad. La FSSPX se compone de 600 sacerdotes, 200 seminaristas, y otros miembros de la familia representada en 70 países. Ante tan gran realidad, no podemos simplemente cerrar los ojos.

C & W: Recientemente ha habido una aceleración en las relaciones, ¿por qué?
Pozzo: Yo no hablo de una aceleración, sino de un paciente proceso de acercamiento. El Vaticano ya no pone ningún ultimátum, en su lugar nosotros proyectamos en común ciertos pasos para llegar a la reconciliación plena. Ya con las etapas preestablecidas, el camino es más fácil de recorrer. Todavía se deben aclarar ciertas cuestiones doctrinales y canónicas. Es muy importante promover un clima de conocimiento y comprensión mutua. A este respecto, ya hay mucho progreso.

C & W: ¿Qué ha cambiado en la posición del Vaticano desde el inicio de este pontificado?
Pozzo: Se integraron nuevas perspectivas. De 2009 a 2012, un debate teológico estaba en primer plano. Había dificultades doctrinales que impidieron el reconocimiento canónico de la Fraternidad. Sin embargo, sabemos que la vida es más que la doctrina. Los tres años pasados, a la discusión teológica se añadió el deseo de conocer más concretamente la realidad de la fraternidad y entenderla.

C & W: ¿Qué se ha conseguido?
Pozzo: Antes las discusiones se llevaban a cabo en una sala de conferencias, ahora en una atmósfera fraternal confortable, incluso si la conversación es la misma. Por orden del Vaticano, los seminarios y las casas de la Fraternidad fueron visitadas por un cardenal y cuatro obispos, para hacerse una imagen más fiel. Esto no sucedía antes, y ha ayudado al acercamiento.

C & W La Fraternidad tuvo durante mucho tiempo miembros extremistas en sus filas, como Mons. Williamson que negó el holocausto. ¿Esto obstaculizó las conversaciones?
Pozzo: Mons. Richard Williamson y otros elementos extremistas y anti romanos fueron excluidos de la Fraternidad o se separaron. Esto favoreció mucho el acercamiento.

C & W: ¿Qué instrucciones le dio Francisco para las negociaciones?
Pozzo: Cuando el Papa me nombró de nuevo como Secretario de la Comisión Ecclesia Dei, me instó a dialogar con paciencia, determinación y sin prisa. Insistió particularmente en mantener relaciones personales para crear un clima de confianza.

C & W: Bergoglio conoció a la Fraternidad en Argentina. ¿Cuán crucial es este contacto personal para el Papa?
Pozzo: Ciertamente que esto es un elemento importante. Cuando él todavía era arzobispo de Buenos Aires, Francisco tuvo contactos con la Fraternidad. Él vio hasta qué punto ellos se involucran en la evangelización y el trabajo caritativo. La Fraternidad no tiene, como se pretende frecuentemente, solo un valor en cuanto a la liturgia tradicional, sino también en sustancia.

C & W: Francisco siempre ha insistido en el aspecto pastoral. ¿Es esto también la clave para un entendimiento con la Fraternidad?
Pozzo: Lo pastoral y la teología dogmática son inseparables. El estilo y la disposición concreta de Francisco ayudan a lograr la unidad entre las personas no sólo para pensar, sino también para aprender. Por supuesto, algunos gestos son importantes. Él ha permitido a los sacerdotes de la Fraternidad el escuchar las confesiones de los creyentes, recibió al Superior General de la Fraternidad, Monseñor Bernard Fellay, en audiencia privada. Sin embargo, este acercamiento no pudo haber tenido lugar sin el levantamiento de las excomuniones por Benedicto XVI en 2009 y la reanudación de las conversaciones.

C & W: ¿Por qué se ha propuesto a la FSSPX una Prelatura Personal?
Pozzo: Esta parece ser la forma canónica apropiada. Mons. Fellay ha aceptado esta proposición, aunque durante los siguientes meses hay todavía detalles que aclarar. Solamente el Opus Dei tiene esta estructura canónica, lo cual es un gran voto de confianza hacia la FSSPX. Está claro que la solución canónica implica la solución de las cuestiones doctrinales.

sábado, 2 de julio de 2016

IDAS Y VENIDAS SOBRE UN COMUNICADO





Según parece, el Comunicado firmado por Mons. Fellay el 29 de junio no es al fin claro como para unir voluntades detrás de los líderes de la neo-congregación, y no resulta del todo que  “El lenguaje es el de un soldado que sin temblar y sin arengas, asegura tranquilo que va a permanecer en su guardia”, como escribió alguien filas adentro. Del mismo interior de la Fraternidad empiezan a surgir públicamente dudas, cuestionamientos y recelos por el “secretismo”, la falta de “claridad” y la “ambigüedad” del comunicado, que, como ya decíamos nosotros, no hace mención en ningún momento del motivo de la reunión de Superiores (que no “Capítulo general”) ni de la “oferta” romana. Pero, al fin y al cabo, fue a posteriori la misma Roma modernista, por boca de Mons. Pozzo, quien confirmó que tal comunicado no es ningún portazo, ningún rechazo, ninguna ruptura y ninguna interrupción de relaciones con Roma. No afecta el “camino del diálogo” y la “confianza recíproca que estamos construyendo juntos”, en palabras de Mons. Pozzo en la entrevista al día siguiente del comunicado. Y, como bien dicen en Non Possumus, de este modo queda demostrada la primera condición impuesta por el Capítulo del 2012, pues Roma le permite a la Fraternidad realizar críticas. Sí, tiene libertad de palabra para hacer esta clase de críticas –totalmente inoperantes y que caen en saco roto-, mientras no digan claramente que no capitulan ante Roma modernista, que no pactan con Roma modernista y que siguen en guerra con Roma modernista, prefiriendo permanecer anclados a la Roma eterna. Lo que molestaría a Roma sería que la Fraternidad manifestara claramente su propósito de ruptura con ellos mismos que son los agentes destructores de la Iglesia. Lo que la mentira no tolera es que la verdad le diga que no está dispuesta a tolerarla, a convivir con ella. Pues por naturaleza no pueden convivir, y la mentira odia la verdad, como la verdad la mentira. No pueden convivir juntas por principio. Pero la estrategia de Roma está dando resultados: como el pescador que espera paciente que el pez que ya ha mordido el anzuelo agote sus fuerzas y al fin cansado desista de buscar el escape, Roma ofrece pequeñas concesiones o márgenes de libertad para que el pez crea que puede escapar. Esto se entiende en las palabras del Cardenal Pie, cuando afirmaba que Todos los errores pueden hacerse concesiones mutuas: son parientes próximos puesto que tienen un padre común: vos ex patre diabolo estis. La verdad, hija del cielo, es la única que no capitula”. La Fraternidad está dividida: el margen de verdad que queda se niega a capitular, mientras que los que están dispuestos a hacer concesiones para “salir del agua” no quieren dejar de morder el anzuelo. Lamentablemente los primeros, los que no quieren renegar de la verdad, por temor o respeto humano, ya han capitulado internamente cuando el Capítulo general del 2012. Y salvo un milagro ya no hay vuelta atrás. (Sabemos, por otra parte, que Mons. de Galarreta trabaja en sostener su liderazgo sobre un grupo de sacerdotes de Hispanoamérica y Francia, a fin de aunar voluntades para poder, en el capítulo del 2018, donde Mons. Fellay no puede ser reelegido, colocar a un hombre de su confianza, de modo de devolver la paz a la Fraternidad. Pero Roma no tolerará que se llegue a esto y la misma división interna de la Fraternidad terminará por debilitarla más).

Escribió San Roberto Belarmino: Así como es lícito resistir al Pontífice que ataca al cuerpo, es también lícito resistir al Papa, que ataca a las almas o que perturba el orden civil, y, a fortiori, al Papa que intenta destruir la Iglesia. Yo digo que es lícito resistirle no haciendo lo que él ordena e impidiendo la ejecución de su voluntad. No es, sin embargo, admisible juzgarle, sancionarle o destituirle”. (De Romano Pontífice, tomo I, libro II, cap. 29).

Si Francisco, claramente un Papa que “ataca a las almas”, que “perturba el orden civil, y, a fortiori, (…) intenta destruir la Iglesia”, decretara motu proprio la regularización canónica de la FSSPX, esta actuaría lícitamente resistiéndole e “impidiendo la ejecución de su voluntad”. Eso no implicaría “destituirle”, sino impedirle hacer un daño a la Tradición, pues objetivamente ha demostrado con creces ser un enemigo de la misma, y no hay motivos que susciten una confianza a ser depositada en él, en tanto no afirme con claridad la doctrina ortodoxa de la Iglesia. Pero la FSSPX se ha colocado en una posición extremadamente débil, y habiendo ya comenzado a hacer concesiones a la Roma modernista, será incapaz de resistir como se debe el avance destructor de los modernistas. Lo único que podría salvar a la FSSPX sería la ruptura total de relaciones con Roma en cuanto a la búsqueda de una regularización canónica, afirmando nuevamente, con toda sencillez y claridad, lo que dijera Mons. Lefebvre: “Para todo sacerdote que quiera permanecer católico, es un deber estricto separarse de esta iglesia conciliar mientras ella no regrese a la tradición del magisterio de la iglesia y de la fe católica”. ("Itinerario Espiritual", 1991).
  


viernes, 1 de julio de 2016

INTERMINABLES IDAS Y VENIDAS: ROMA DICE QUE LA FSSPX NO HA CERRADO LA PUERTA A LAS TRATATIVAS





Mons. Pozzo: "Mons. Fellay simplemente adopta una actitud de esperar y ver". "Los reproches de Econe son ya conocidos". El comunicado de la FSSPX "no es un acto negativo", "no es absolutamente una puerta cerrada". 

El diario La Croix informa que "las discusiones entre Roma y Econe deben reanudarse después del verano" (del hemisferio Norte).

Dos comentarios:

1) Quede claro a los que se sintieron aliviados por el supuesto comunicado-"portazo" de la FSSPX a Roma, que para el Vaticano no hay ningún cambio relevante tras ese comunicado. Dicho de otro modo: el Titanic sigue avanzando directamente hacia al iceberg.


2) Los acuerdistas se benefician con la reacción del vaticano ante el comunicado de la FSSPX, pues ahora dirán que queda demostrado que se puede criticar a Roma sin que ello traiga malas consecuencias, con lo que se ha de dar por cumplida la primera condición sine qua non determinada por el capítulo del 2012 como requisito para el reconocimiento canónico: "1. Libertad de guardar, transmitir y enseñar la sana doctrina del magisterio constante de la Iglesia y de la verdad inmutable de la Tradición divina; libertad de defender, corregir, reprender incluso públicamente los fautores de errores o novedades del modernismo, del liberalismo, del Concilio Vaticano II y sus consecuencias".

viernes, 26 de febrero de 2016

RECONOCIMIENTO INMINENTE DE LA FSSPX: HABLA MONS. POZZO







NOTA: NO PUEDE SER CASUALIDAD DE EL MISMO DÍA SE PUBLIQUE LO DE MONS. DE GALARRETA Y LO DE MONS. POZZO. PENSAMOS QUE EL RECONOCIMIENTO ES INMINENTE.
HEMOS SUBRAYADO CIERTOS PASAJES ESPECIALMENTE RELEVANTES

¿EN QUÉ PUNTO ESTÁ EL DIÁLOGO CON LOS LEFEBVRISTAS?

Después de la remisión de la excomunión en 2009, por Benedicto XVI, la apertura hecha por Francisco con ocasión del Año Santo es un nuevo paso hacia el reconocimiento canónico

Mucho se ha hablado en estos años de la sufrida aproximación a la Iglesia de Roma por parte de la FSSPX, fundada por Mons. Marcel Lefebvre. El levantamiento de la excomunión por parte de Benedicto XVI no cancela todavía la posición irregular en la cual están los lefebvrianos.

Se mantiene, de hecho, su falta de aceptación de la liturgia Novus Ordo, el ecumenismo y la libertad religiosa, pero la ulterior apertura realizada por el papa Francisco -que, con ocasión del Jubileo, ha sancionado la validez de la recepción de los sacramentos de la confesión y de unción de los enfermos administrado por sacerdotes lefebvrianos- representa un nuevo paso hacia el reconocimiento canónico.

Para saber más acerca de la situación actual de la Fraternidad San Pío X, Zenit ha entrevistado a Mons. Guido Pozzo, secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, fundada en 1988 por San Juan Pablo II, con el principal objetivo de iniciar un diálogo con los lefebvrianos, para llegar un día a su plena reintegración.


Excelencia, en 2009 el Papa Benedicto XVI levantó la excomunión de la Fraternidad San Pío X. ¿Esto significa que ahora están de vuelta en comunión con Roma?

Con el levantamiento de parte de Benedicto XVI de la pena de excomunión a los obispos de la FSSPX (2009), ellos ya no están sujetos a esta grave penalización eclesiástica. Con esta medida, sin embargo, la FSSPX se encuentra todavía en una situación irregular, ya que no ha recibido el reconocimiento canónico por la Santa Sede. Mientras la Fraternidad no tenga una posición canónica en la Iglesia, sus ministros no ejercen de manera legítima el ministerio y la celebración de los sacramentos. De acuerdo con la fórmula empleada por el entonces cardenal Bergoglio en Buenos Aires y confirmada por Francisco a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, los miembros de la FSSPX son católicos en camino hacia la plena comunión con la Santa Sede. Esta plena comunión se tendrá cuando se lleve a cabo el reconocimiento canónico de la Fraternidad.

¿Qué pasos han sido hechos por la Santa Sede en estos siete años para favorecer el acercamiento de la Fraternidad San Pío X?

sábado, 28 de marzo de 2015

LA NEO-FSSPX NO DESCARTA LLEGAR A LA “PLENA COMUNIÓN” CON ROMA, SÓLO PIDE A ÉSTA QUE NO LA APURE






Nuestros comentarios en rojo.

Con ocasión de la consagración del Padre Jean-Michel Faure hecha por Mons. Richard Williamson el pasado 19 de marzo de 2015 en el Monasterio de Santa Cruz, en Nova Friburgo (Brasil), la agencia romana I.Media, interrogó a Mons. Guido Pozzo, Secretario de la Comisión Ecclesia Dei.  Este último aprovechó para hacer un comentario sobre las relaciones entre la Fraternidad San Pío X y Roma, declarando que más allá de las dificultades doctrinales que subsisten, los problemas son “internos en la Fraternidad”.  Según el prelado romano, citado por I.Media, el Papa espera que la Fraternidad San Pío X decida entrar (en la Iglesia, ndlr) y nosotros estamos siempre en disposición, con un proyecto canónico que es ya conocido”, a saber, la creación de una prelatura personal.  “Hay que esperar un poco a que las cosas se esclarezcan al interior y que Mons. Fellay pueda obtener un consensus suficientemente grande antes de cumplir este gesto” – somos nosotros los que subrayamos esta afirmación. (Está claro que ante el gesto de separarse de todo acto ofensivo contra Roma modernista, como fue la consagración episcopal, Roma tomó nota y públicamente le lanzó una nueva presión a la FSSPX. El inequívoco gesto de “unión con Roma en la condena” de la consagración episcopal no podía tener otra lectura de los romanos. Pero, ¿por qué no recordar lo que piensa Mons. Fellay?: Pero es cierto que la situación de nuestra Fraternidad en la Iglesia no es normal. Somos católicos y debemos ser reconocidos como tales, por las autoridades de la Iglesia”, carta a un fiel de Polonia, 29 de noviembre de 2013. O: La estampilla de Roma es importante”, sermón de ordenaciones, 20 de diciembre 2014. O: Desgraciadamente, en el contexto actual de la Fraternidad, la nueva declaración no pasará. Reconozco no saber qué pensar. Creí comprender que usted estaba dispuesto a dar largas a la resolución de los desacuerdos todavía en curso sobre ciertos puntos del Concilio y de la reforma litúrgica, un poco como en el Concilio de Florencia se pasó por alto la cuestión del divorcio por causa de adulterio con los griegos para llegar a pesar de todo a la unión, y yo me comprometí en esta perspectiva a pesar de la oposición bastante fuerte en los rangos de la Fraternidad y al precio de trastornos importantes. Y tengo toda la intención de continuar haciendo todos mis esfuerzos para proseguir por este camino con el fin de llegar a las clarificaciones necesarias.” Carta al Papa Benedicto XVI, 17 de junio de 2012. Allí se ve que lo que le faltaba a Mons. Fellay era el consenso suficientemente amplio dentro de la congregación, el cual no obstante estaba dispuesto a lograr a pesar de las oposiciones que pudiera tener)

En la Casa General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, se interrogan sobre la intención de Mons. Pozzo en su última frase que no corresponde a la realidad: ¿Es su visión de la situación? ¿Un deseo personal? o ¿la voluntad de introducir una división dentro de la Fraternidad? (¿Hay unanimidad de opiniones en la FSSPX? ¿No se dividió? ¿No hay miembros de la FSSPX en la Resistencia? ¿Están seguros?)

Mons. Fellay ha respondido en varias ocasiones a la Comisión Ecclesia Dei oralmente y por escrito, que son esencialmente las “dificultades doctrinales” – a saber, la petición hecha por Roma de aceptar el Concilio Vaticano II y las reformas que han seguido dentro de una “hermenéutica de continuidad” que hace imposible hasta el día de hoy el reconocimiento canónico bajo la forma de una prelatura personal. (Sin embargo en la carta a Benedicto XVI antes citada mostraba que estaba dispuesto a aceptar que esas dificultades doctrinales fueran dejadas a un lado con tal de ser incorporados a la iglesia conciliar. Y para eso redactó una declaración doctrinal lo más diplomática y conciliar posible, aunque la oposición interna –como el mismo Mons. Fellay admitió- no permitió que fuera más allá para lograr el acuerdo. E incluso minimizó los graves errores del Vaticano II en más de una oportunidad, notoriamente en la carta privada a los 3 obispos de la FSSPX).

Los recientes encuentros informales entre los miembros de la Fraternidad San Pío X y algunos obispos, pedida por la Comisión Ecclesia Dei (es decir, la FSSPX se somete a las directivas y condiciones de Roma), permiten hacer conocer mejor a la Fraternidad y sus obras, pero sobretodo sus posiciones doctrinales.  De hecho, esos encuentros manifiestan cada vez más claramente las divergencias doctrinales. (¿No lo habían manifestado ya suficientemente claro las conversaciones doctrinales durante un año y medio con una comisión romana? ¿No fue suficiente conversación?) Y los interlocutores romanos de la Fraternidad están obligados a reconocer que muchas preguntas continúan “abiertas”, dicho de otra forma, que las dificultades doctrinales están lejos de ser resueltas. (Si tenemos en cuenta que el GREC empezó en 1998, van 17 años de conversaciones e intercambios que no han dado ningún resultado del lado de Roma, y sí del lado de la FSSPX: una disminución en la confesión de la fe, la división de la congregación, expulsiones, censuras, corrupción. ¿Cuántos años más se precisan para que, viendo que Roma no se mueve un milímetro de su posición, la FSSPX termine por diluirse por completo y desaparecer, con o sin acuerdo firmado?)

viernes, 20 de marzo de 2015

¡LA RESISTENCIA HA SIDO NORMALIZADA POR ROMA!





LA RESISTENCIA QUEDA NORMALIZADA, ES DECIR, "EXCOMULGADA" POR LOS HEREJES

LOS LIBERALES ROMANOS FELICITAN A LA FSSPX

EL DIÁLOGO ENTRE ROMA Y LA FSSPX CONTINÚA

NUEVA INVITACIÓN A ACEPTAR LA PRELATURA PERSONAL




MONS. POZZO, SECRETARIO DE LA PONTIFICIA COMISION ECCLESIA DEI, HA DICHO HOY QUE LA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL HECHA AYER HA PRODUCIDO UNA EXCOMUNIÓN LATAE SENTENCIAE.

AHORA BIEN, LO NORMAL, EN LA ACTUAL CRISIS DE LA IGLESIA, ES QUE LOS QUE PERMANECEN ENTERAMENTE CATÓLICOS Y COMBATEN VALEROSAMENTE POR EL BIEN DE LA IGLESIA, SEAN "EXCOMULGADOS" POR LOS HEREJES LIBERALES Y MODERNISTAS.
El Vaticano confirmó, el viernes 20 de marzo, la excomunión del obispo británico integrista Richard Williamson quien, el 19 de marzo de 2015, procedió en Brasil a la ordenación episcopal de un sacerdote francés, el P. Jean Michel Faure.

Interpelado por I.MEDIA, el Secretario de la Comisión Pontifical Ecclesia Dei, confirmó que después de este “acto ilegítimo”, el obispo negacionista, ya excluido de la FSSPX, fue excomulgado automáticamente.

EXCOMUNION “LAETAE SENTENTIAE”
“Monseñor Williamson ha consagrado obispo a este sacerdote que ya no pertenece a la FSSPX” -explicó Monseñor Guido Pozzo, precisando que el Prelado británico ha “realizado un acto ilegítimo”. “Cuando un obispo consagra a otro obispo sin mandato pontifical, él es excomulgado latae sententiae”, es decir, por el simple hecho de realizar este acto, recuerda el prelado romano antes de agregar que “las consecuencias canónicas deberán ser, en adelante, tomadas por la Congregación de los obispos, de quien es la competencia”. 

A los ojos de Mons. Pozzo, el nuevo obispo ordenado ilícitamente -el francés Jean Michel Faure- es igualmente “uno de esos extremistas, que llegan hasta las últimas consecuencias, que han dejado la FSSPX”. Con 73 años, este allegado de Mons. Williamson contempla abrir un seminario en Francia para la Unión Sacerdotal Marcel Lefebvre, fundada por el Prelado británico y que reúne unos 60 sacerdotes.

SEGUNDA EXCOMUNION DE MONS. WILLIAMSON.
Expulsado de la FSSPX por sus posiciones extremas y su viva oposición a todo acercamiento con Roma, Mons. Williamson está excomulgado por segunda vez. Ilícitamente consagrado obispo en junio de 1988 por Mons. Marcel Lefebvre (1905-1991), entonces superior de la FSSPX, él fue excomulgado por Roma.

En enero de 2009, gracias a la mano tendida que aspiraba a permitir un regreso de la FSSPX al seno de la Iglesia, Benedicto XVI (2005-2013) decidió levantar la excomunión de los cuatro obispos consagrados por Mons Lefebvre. Pero las declaraciones negacionistas sostenidas algunos días antes por Mons. Williamson en la televisión sueca, avergonzaron a la Santa Sede y desataron una viva polémica.

EL GESTO DE MONS. WILLIAMSON VIVAMENTE CONDENADO POR LA FSSPX.
“Nosotros apreciamos lo que hizo saber la Casa General de la FSSPX, que se expresó muy claramente”, nos confió también Mons. Pozo. “Monseñor Williamson y el Padre Faure ya no son miembros de la FSSPX desde el 2012 y 2014 respectivamente, en razón de las vivas críticas que formularan contra toda relación con las autoridades romanas, denunciando que representaban – según ellos – una traición a la obra de Mons. Marcel Lefebvre”, precisó particularmente un comunicado. La FSSPX señaló igualmente que “todas las declaraciones de Mons. Williamson y del R.P. Faure demuestran constantemente que ya no reconocen las autoridades romanas, salvo de modo puramente retórico”. 

EL DIALOGO CONTINUA ENTRE ROMA Y LA FSSPX.

Actualmente, nos confió por otro lado Mons. Guido Pozzo, el diálogo “continúa” con la FSSPX. “Algunos encuentros ya han tenido lugar y otros están previstos con ciertos prelados para profundizar los problemas que quedan por aclarar, en una relación de confianza”, continuó el Secretario de la Comisión Pontifical Ecclesia Dei, para quien, más allá de las dificultades doctrinales que subsisten, los problemas son “internos de la fraternidad”.

“El papa, dijo Mons. Pozzo, espera que la FSSPX decida entrar (en la Iglesia), y nosotros siempre estamos disponibles, con un proyecto canónico que ya es conocido”, a saber, la creación de una prelatura personal. “Es necesario un poco de tiempo, concluyó, para que las cosas se aclaren en lo interno y que Mons. Fellay pueda obtener un consenso suficientemente amplio antes de cumplir este gesto”.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

HACIA EL ACUERDO CON ROMA.



“¿Qué unidad se propone a la Fraternidad San Pío X?


DICI

Nota del blog: nuestros comentarios están en color rojo.

El 20 de octubre de 2014, en una entrevista otorgada al semanario francés Famille chrétienne, Monseñor Guido Pozzo, secretario de la Comisión pontifical Ecclesia Dei, recuerda –luego del encuentro entre el Cardenal Muller y Mons. Fellay (23 de septiembre)- cuáles son las cuestiones de desacuerdo entre Roma y la FSSPX: “Los aspectos controvertidos conciernen, por una parte, la estimación de la situación eclesial en el período posterior al concilio Vaticano II, y las causas que produjeron ciertas agitaciones teológicas y pastorales en el periodo del pos-concilio y, más generalmente, en el contexto de la modernidad. Por otra parte, algunos puntos específicos relativos al ecumenismo, al diálogo con las religiones del mundo y la cuestión de la libertad religiosa”. Nótese como minimiza y trivializa la mayor catástrofe de la historia de la Iglesia.

A la pregunta “¿Se puede disociar acuerdo jurídico y discusión doctrinal? ¿Establecer una prelatura personal, pero continuado, a largo plazo, las discusiones sobre los puntos teológicos controvertidos?” el prelado romano responde: “La Congregación para la Doctrina de la Fe siempre ha considerado que la superación de los problemas de naturaleza doctrinal era la condición indispensable y necesaria para poder proceder al reconocimiento canónico de la Fraternidad. Y agrega: Sin embargo, me permito precisar que la superación de las dificultades de orden doctrinal no significa que las reservas o las posiciones de la FSSPX sobre ciertos aspectos que están fuera del ámbito de la fe, sino que pertenezcan a los temas pastorales o de enseñanza prudencial del Magisterio, deban ser necesariamente retirados o anulados por la Fraternidad. El deseo de continuar la discusión y profundización de estas cuestiones que implican dificultad para la FSSPX, en vista de precisiones y de clarificaciones ulteriores, no solo es todavía posible sino que –por lo menos en mi opinión (subrayado nuestro) deseable y debe alentarse. No se le pide por consecuencia, renunciar a esta exigencia que ella manifiesta respecto a un cierto número de temas”Dicho de otro modo: se acepta la posibilidad de reconocer a la Fraternidad sin previa solución de las diferencias doctrinales (acuerdo práctico) o de reconocerla sin que aparentemente se le exija nada a cambio (reconocimiento unilateral o de tolerancia).

Un poco más adelante, Mons. Pozzo afirma: “No es verdad el decir que la Santa Sede quiere imponer una capitulación a la FSSPX. Muy al contrario, la invita a reunirse a su lado en un mismo marco de principios doctrinales necesarios para garantizar la misma adhesión a la fe y a la doctrina católica sobre el Magisterio y la Tradición, dejando al mismo tiempo al campo del estudio y de la profundización las reservas que ella ha expresado sobre ciertos aspectos y formulaciones de los documentos del concilio Vaticano II, y sobre ciertas reformas que le siguieron, pero que no conciernen a las materias dogmáticas o doctrinalmente indiscutibles. No hay duda alguna que las enseñanzas del Vaticano II tienen un grado de autoridad y un carácter obligatorio extremadamente variable en función de los textos”. En conclusión: Roma apóstata y Mons. Fellay siguen buscando ese “mínimo común” que permita hacer el acuerdo.

Comentario: En esta entrevista, Mons. Pozzo no precisa si él está hablando en su propio nombre –salvo cuando indica “por lo menos en mi opinión”- o en nombre de sus superiores. Tampoco sabemos si hay que relacionar estas aperturas hacia la FSSPX con las realizadas recientemente por el papa Francisco hacia los carismáticos. Así, en un discurso a los miembros de la Fraternidad católica de las comunidades y asociaciones carismáticas de Alianza, el 31 de Octubre de 2014, el papa insistió largamente en la noción “de unidad en la diversidad”. "La unidad no es uniformidad, no es hacer todo juntos obligatoriamente, ni pensar de la misma manera, ni tampoco perder la identidad – explicó. “La unidad en la diversidad es precisamente lo contrario; es reconocer y aceptar con alegría los diferentes dones que el Espíritu Santo da a cada uno y ponerlos al servicio de todos en la Iglesia”. Y pidió a su auditorio “no olvidar que la Renovación Carismática es, por naturaleza, ecuménica''. En un contexto tan “ecuménico”, ciertamente las cuestiones doctrinales recordadas por Mons. Pozzo tienen una importancia muy relativa. ¿Esto es todo lo que DICI tiene que comentar de las declaraciones de Mons. Pozzo, que son detestables por falsas, por tramposas y por liberales?

“¿Qué unidad se propone a la Fraternidad San Pío X?” ¿Qué importa, mientras sea la Roma liberal, modernista y apóstata la que proponga esa unidad?

“Los sacerdotes que quieren permanecer católicos, tienen el estricto deber de separarse de la Iglesia Conciliar” (Mons. Lefebvre, “Itinerario Espiritual”).

“El más grande servicio que podemos hacer a la Iglesia y al sucesor de Pedro, es rechazar la Iglesia reformada y liberal” (Mons. Lefebvre, “Carta Abierta a los Católicos Perplejos”).


jueves, 23 de octubre de 2014

MONSEÑOR GUIDO POZZO: LAS DISCUSIONES CON LA FRATERNIDAD JAMÁS SE SUSPENDIERON.





Esta entrevista a Mons. Pozzo fue realizada por Famille Chrétienne y publicada en La Porte Latine, el sitio oficial de la Fraternidad en Francia con el insidioso título: “Roma no tiene la intención de imponer una capitulación”. Cabe mencionar que las condiciones que ahora Roma le pide a la FSSPX, fueron ya aceptadas en la Declaración Doctrinal de Mons. Fellay de abril de 2012.

¿Cuál es el estado de las relaciones entre Roma y la FSSPX?

Con el fin de favorecer  la superación de toda fractura y división en la Iglesia, y de curar una herida tan dolorosa en la vida eclesial, Benedicto XVI, en 2009, decidió levantar la excomunión de los obispos que habían sido ordenados de manera ilícita por Monseñor Lefebvre en 1988. Por esta decisión, el papa quiso retirar una sanción que hacía difícil la apertura a un diálogo constructivo.
El levantamiento de la excomunión ha sido una medida disciplinaria tomada para liberar a las personas de la censura eclesiástica más grave. Pero las cuestiones doctrinales siguen sin ser aclaradas. Mientras ellas no lo sean, la FSSPX no tiene estatuto canónico en la Iglesia y sus ministros no ejercen de manera legítima su ministerio, como lo indica la Carta de Benedicto XVI a los obispos de la Iglesia católica del 10 de marzo de 2009.[i]
Es precisamente para superar las dificultades de naturaleza doctrinal que todavía subsisten, que la Santa Sede mantiene relaciones y discusiones con la FSSPX, por medio de la comisión pontifical Ecclesia Dei. Esta comisión está estrechamente ligada con la Congregación para la doctrina de la fe, pues su presidente es el prefecto de esta Congregación.
Estas relaciones y estas discusiones se llevan a cabo desde la elección del papa Francisco. Estas ayudan a aclarar las posiciones respectivas sobre los temas controvertidos, para evitar las incomprensiones y los malentendidos, manteniendo viva la esperanza de que las dificultades que impiden llegar a la plena reconciliación y a la plena comunión con la Sede apostólica  puedan ser superadas.

¿Cuáles son los desacuerdos que persisten?

Los aspectos controvertidos conciernen por una parte la estimación de la situación eclesial en el período posterior al concilio Vaticano II y las causas que produjeron ciertas agitaciones teológicas y pastorales en el periodo del pos-concilio y, más generalmente, en el contexto de la modernidad.
Por otra parte, algunos puntos específicos relativos al ecumenismo, al diálogo con las religiones del mundo y la cuestión de la libertad religiosa.

¿Cuáles son las soluciones jurídicas que podrían ser adoptadas por la FSSPX en caso de acuerdo?

En el caso de una reconciliación completa, el estatus canónico propuesto por la Santa Sede es el de una prelatura personal[ii]. Sobre este punto, creo que no hay problema por parte de la FSSPX.

Las discusiones entre Roma y la Fraternidad, ¿han sido retomadas recientemente o nunca se suspendieron?

En realidad, jamás se suspendieron. La interrupción provisional de los encuentros se debió a la nominación de un nuevo prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe y a la elección del nuevo soberano pontífice en abril de 2013. El camino del diálogo fue retomado en el otoño de 2013 con una serie de encuentros informales, hasta la entrevista del pasado 23 de septiembre entre el Cardenal Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, y el superior de la FSSPX, Monseñor Bernard Fellay, entrevista que informó el comunicado de prensa de la Santa Sede.

¿Se puede disociar acuerdo jurídico y discusión doctrinal? ¿Establecer una prelatura personal, pero continuado, a largo plazo, las discusiones sobre los puntos teológicos controvertidos?

En coherencia con el motu proprio Ecclesiae Unitatem de Benedicto XVI, la Congregación para la doctrina de la fe siempre ha considerado que la superación de los problemas de naturaleza doctrinal era la condición indispensable y necesaria para poder proceder al reconocimiento canónico de la Fraternidad.
Sin embargo, me permito precisar que la superación de las dificultades de orden doctrinal no significa que las reservas o las posiciones de la FSSPX sobre ciertos aspectos que están fuera del ámbito de la fe, sino que pertenezcan a los temas pastorales o de enseñanza prudencial del Magisterio, deban ser necesariamente retirados o anulados por la Fraternidad. El deseo de continuar la discusión y profundización de estas cuestiones que implican dificultad para la FSSPX, en vista de precisiones y de clarificaciones ulteriores, no solo es todavía posible sino que –por lo menos en mi opinión- deseable y debe alentarse. No se le pide por consecuencia, renunciar a esta exigencia que ella manifiesta respecto a un cierto número de temas.

¿Entonces, cuál es el punto «no negociable»?

Lo que es esencial, es a lo que no se puede renunciar, es la adhesión a la Professio fidei[iii] y al principio según el cual solo al magisterio de la Iglesia se le ha confiado la facultad de interpretar auténticamente, es decir, con la autoridad de Cristo, la palabra de Dios escrita y transmitida. Es la doctrina católica, evocada por el concilio Vaticano II (Dei Verbum, 10), enseñada expresamente por Pio XII en la encíclica Humani generis. Esto significa que el Magisterio, si ciertamente no está por encima de la Escritura y la Tradición, es sin embargo la instancia auténtica que juzga las interpretaciones sobre la Escritura y la Tradición, de cualquier parte que ellas emanen.
Por consecuencia, si existen diferentes grados de autoridad y de adhesión de los fieles a estas enseñanzas –como lo declara la constitución dogmática Lumen Gentium (25) del concilio Vaticano II- nada puede ponerse por encima del Magisterio. Yo pienso y espero vivamente que en este marco doctrinal que acabo de evocar, podamos encontrar el punto de convergencia y de entendimiento común, pues esta cuestión precisa es un punto de doctrina que pertenece a la fe católica y no a una legítima discusión teológica o de criterios pastorales.

Un punto capital, pero al mismo tiempo claramente delimitado…

No es verdad el decir que la Santa Sede quiere imponer una capitulación a la FSSPX. Muy al contrario, la invita a reunirse a su lado en un mismo marco de principios doctrinales necesarios para garantizar la misma adhesión a la fe y a la doctrina católica sobre el Magisterio y la Tradición, dejando al mismo tiempo al campo del estudio y de la profundización las reservas que ella ha expresado sobre ciertos aspectos y formulaciones de los documentos del concilio Vaticano II, y sobre ciertas reformas que le siguieron, pero que no conciernen a las materias dogmáticas o doctrinalmente indiscutibles.
No hay duda alguna que las enseñanzas del Vaticano II tienen un grado de autoridad y un carácter obligatorio extremadamente variable en función de los textos. Por ejemplo, las constituciones Lumen Gentium sobre la Iglesia y Dei Verbum sobre la Revelación divina tienen el carácter de una declaración doctrinal, incluso si no hubo definiciones dogmáticas. Mientras que, por su parte, las declaraciones sobre la libertad religiosa, sobre las religiones no cristianas y el decreto sobre el ecumenismo, tienen un grado de autoridad y un carácter obligatorio diferentes e inferiores.

¿Cree usted que las discusiones puedan llegar a buen término rápidamente?

No creo que podamos indicar ahora un plazo específico para la conclusión del camino emprendido. El compromiso de nuestra parte y, creo, de parte del superior de la FSSPX, consiste en proceder por etapas, sin atajos improvisados, pero también con el objetivo claramente fijado de promover la unidad en la caridad de la Iglesia universal, guiada por el sucesor de Pedro. « ¡Caritas urget nos! » (La caridad nos urge) como lo declara san Pablo.

Entrevista realizada por Jean-Marie Dumont



[i]  En esta carta, Benedicto XVI explicó el sentido de su gesto, asombrado por las protestas que se suscitaron: “A veces se tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos con el cual no tener tolerancia alguna; contra el cual pueda tranquilamente arremeter con odio. Y si alguno intenta acercársele –en este caso el Papa– también él pierde el derecho a la tolerancia y puede también ser tratado con odio, sin temor ni reservas”.
[ii]¿Qué estatus para la Fraternidad? En caso de acuerdo con Roma, la FSSPX podría obtener el estatus de prelatura personal. En el derecho de la Iglesia, se trata de una creación bastante reciente. La única que existe actualmente, muy conocida, es la del Opus Dei. Prevista por el Código de derecho canónico (§ 294 a 297), permite el agrupamiento de sacerdotes y diáconos bajo la dirección de un prelado. Su principal característica es la ausencia de lazo con un territorio, contrariamente a la mayoría de las diócesis. Los sacerdotes de la prelatura pueden ser repartidos en el mundo entero. Los objetivos fijados por el derecho canónico para la creación de estas estructuras son bastante vastos para poder ser aplicados a iniciativas de varias naturalezas: “promover una conveniente distribución de los sacerdotes”, “llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales”… el prelado tiene el derecho de erigir un seminario, incardinar seminaristas y llamarlos a las órdenes. Las relaciones con los obispos (poner a disposición sacerdotes al servicio de las diócesis, encargarse de ciertas actividades en el seno de una diócesis) deben ser precisadas en los estatutos o en el marco de los acuerdos bilaterales. Es así que un sacerdote perteneciente a la prelatura, puede ejercer su ministerio en un lugar de culto asignado específicamente a la prelatura, o ser asignados, de acuerdo con las decisiones del prelado y los acuerdos con los obispos, a una iglesia parroquial.
[iii] Se trata de un texto de unas treinta líneas que deben pronunciar, por ejemplo, los nuevos cardenales u obispos, los curas o los profesores de seminarios al entrar en funciones.