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viernes, 16 de octubre de 2020
lunes, 8 de junio de 2015
domingo, 31 de mayo de 2015
LA CONSAGRACIÓN PEDIDA POR LA VIRGEN MARÍA EN SUS APARICIONES DE FÁTIMA Y LA MISIÓN PROVIDENCIAL DE RUSIA
Icono de Ntra. Sra. de Fátima en Rusia.
Por: IGM
La
consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María, pedida por la Virgen en
sus apariciones a los pastorcitos de Fátima, no deja de ser un tema que se
presta a controversias, negaciones y discusiones. Creemos que no es un tema que
ha quedado anclado en el pasado, sino que, por el contrario, cada día se torna
más actual. Decimos más bien que apremia plantear esta cuestión, que los
enemigos enquistados en la iglesia conciliar y, curiosamente los
sedevacantistas que dicen oponérsele, desdeñan y descartan.
En
su tercera aparición en Fátima, el 13 de julio de 1917, la Sma. Virgen, tras
haberles mostrado la suerte que corren los condenados al Infierno, les dijo a
los tres niños pastores lo siguiente:
“Para salvarlas [las
almas de los pobres pecadores que están en camino del infierno], Dios quiere
establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que
os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar.
Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra
peor. Cuando veáis una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la
grande señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por
medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo
Padre.
Para impedirla, vendré
a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la comunión reparadora
de los primeros sábados. Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y
habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y
persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre
tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas”.
La
relación entre la mención a Rusia en el mensaje, y la Revolución bolchevique
ocurrida poco tiempo después en ese mismo año, fue clara y como tal la
asociación entre los males del comunismo ateo que la revolución pretendía
expandir por el mundo y la consagración de Rusia, evidente. El mensaje es por
demás claro al respecto.
Sin
embargo, en esa aparición Nuestra Señora no pidió la consagración de Rusia a su
Corazón Inmaculado. Allí anunció que volvería para pedirla. Lo hizo recién en
1929. ¿Por qué? ¿Qué relación hay entre ese año y el pedido de consagración? Si
1917 está marcado por la aparición en Fátima y la Revolución bolchevique,
sucesos que pueden y deben relacionarse, ¿qué sentido pudo tener o qué quiso
darnos a conocer el Cielo con el pedido explícito de consagración de Rusia
realizado en 1929?
Pero
antes de introducirnos en esta cuestión, veamos primero este pedido. El 13 de
junio de 1929, estando la Hermana Lucía de Fátima en el noviciado de las
Hermanas Doroteas en Tuy, España, fue testigo de otra aparición de Nuestra
Señora, que volvía para cumplir aquello anunciado en 1917. Esto le dijo Nuestra
Señora a la Hermana Lucía:
‘Ha llegado el momento
en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión con todos los Obispos del
mundo, la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón; prometiendo salvarla
por este medio. Son tantas las almas que la justicia de Dios condena por
pecados cometidos contra Mí, que vengo a pedir Reparación. Sacrifícate por esta
intención y reza’.
Es
sabido que la consagración de Rusia, tal como fue pedida por Nuestra Señora,
nunca fue realizada. Hubo consagraciones del mundo, pero no la consagración
exclusiva de Rusia por el Papa en unión con los Obispos del mundo.
Algunos
creen o enseñan que esta consagración ya no es necesaria que se haga, pues
Rusia ya esparció sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones
a la Iglesia. Entonces sería inútil realizarla.
¿Es esto
así?
La conclusión de todo el Secreto de Fátima es:
“Por fin, mi Inmaculado
Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y
será concedido al mundo algún tiempo de paz”.
Pero
antes de que esto ocurra, habrá un gran castigo para la Iglesia y el mundo.
Ese castigo, según el mensaje divino, tendría su origen en Rusia:
“Si atendieran mis
peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por
el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán
martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán
aniquiladas”.
Sin
embargo, las dos posturas contrarias a la consagración de Rusia dan sus
razones: los liberales, afirman que no es necesaria pues en Rusia cayó el
comunismo; algunos sedevacantistas, que Rusia ya castigó al mundo esparciendo
el comunismo, entonces la consagración sería innecesaria. Para unos, entonces,
ya se habría cumplido exitosamente con el pedido de la Virgen; para otros, ya
vino el castigo, por lo tanto todo quedó en el pasado.
Quizás
para entender mejor las implicaciones del mensaje, haya que pensar en lo
siguiente: ¿qué es lo que esparcirá Rusia por el mundo? ¿Cuáles son esos
errores? La respuesta parece obvia: el comunismo. Pero: ¿qué es el comunismo?
No una ideología, no una filosofía, no un sistema económico, no una forma de
gobierno. Es en
verdad esto: “una conspiración para la
revolución”. Y esta revolución es la que lleva hasta sus últimas
consecuencias el odio diabólico a Dios.
La
definición dada del comunismo la hemos tomado de uno de los documentos
fundamentales para entender la revolución en el mundo moderno, en especial la
historia de los últimos cien años. Nos referimos al “Interrogatorio Rakovsky”, también conocido en su edición española
como “Sinfonía en Rojo mayor” (documento
que puede leerse en este resumen
o completo aquí).
¿De
qué se trata?
En
1938, la policía secreta soviética, NKVD, durante una de las purgas de Stalin
contra sus enemigos trotskistas, realizó un interrogatorio al agente masón illuminati Christian Rakovsky, notable
conspirador de la primera hora, socio de Trotsky en la revolución rusa, y
embajador de Moscú en París. Rakovsky se despacha durante toda una noche –su
vida estaba en juego- con revelaciones que nunca debían salir a la luz, pero
que por circunstancias extraordinarias llegaron a conocerse. Este agente de los Rothschild explica por
ejemplo que “el
objetivo de la Revolución es nada menos el de redefinir la realidad en términos
de los intereses de los banqueros. Esto implica la promoción de la verdad
subjetiva sobre la verdad objetiva”. Descubre que es el poder del dinero
(“Imperialismo Internacional del Dinero” lo llamó el Papa Pío XI) el que ha
estado financiando las revoluciones anticristianas y desde sus orígenes al
Comunismo. Con respecto a la Revolución en Rusia, habiendo perdido el control
sobre Stalin, la misma banca internacional que financió la Revolución soviética
financió a Hitler, para oponerse al
“bonapartista” tirano, que había interrumpido la pronta mundialización de la
revolución que llevaba a cabo Trotsky, pronto fuera de combate debido a una
enfermedad mortal. Abrieron así el
camino a una guerra en dos frentes, cuyo objetivo final era expandir la
revolución comunista a todo el mundo. Luego perderían el control sobre Hitler, que
empezó a emitir su propio dinero contra los intereses de la banca
internacional, viéndose obligados a hacer un frente aliado con Stalin. Dos
fechas son claves en este proceso revolucionario. Una, el 25 de octubre de
1917. La otra, el 24 de octubre de 1929.
En palabras del mismo Rakovsky:
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lunes, 27 de abril de 2015
ANTILIBERALISMO
“Que vuestro modo de hablar sea sí sí no no
porque todo lo demás viene del maligno”.
Mt. 5, 37
†
“Lo que alabamos más en
vuestra empresa religiosa es que estáis llenos de aversión contra los
principios católico-liberales, que tratáis de borrar de las inteligencias tanto
cuanto está a vuestro alcance. Aquellos que están imbuidos de esos principios
parecen consagrarse a la defensa de la Iglesia, pero no trabajan menos en
pervertir su espíritu y su doctrina, y cada uno de ellos, según la manera de
ser particular propende a ponerse al servicio o de César o de los que inventan
derechos en favor de la falsa libertad”.
Pío IX
†
“Quienquiera que ama la
verdad aborrece el error y este aborrecimiento del error es la piedra de toque
mediante la cual se reconoce el amor a la verdad.
Si no amáis la verdad,
podréis decir que la amáis e incluso hacerlo creer a los demás; pero estad
seguros que, en ese caso, careceréis de horror a lo que es falso, y por ésta
señal se reconocerá que no amáis la verdad”.
Ernest Hello
†
“Dios ciega a los que
no resisten el error, a los que no quieren defender la verdad”.
Mons. Lefebvre
†
“No es suficiente
aclarar el espíritu, es necesario también depurar el corazón, a fin de que el
espíritu pueda recibir y conservar la luz. En general, todas las inclinaciones
perversas que alteran la pureza del corazón, alteran la penetración del
espíritu y lo ofuscan; es el privilegio de un corazón puro el ver en todo su
esplendor la luz de Dios. Dos vicios, más que todos los otros, han hundido a
nuestro siglo en las tinieblas, estos son el orgullo y la impureza”.
R. P. de Clorivière
†
“Es imposible amar
profundamente la verdad sin detestar la mentira; amar de corazón el bien, y el
soberano Bien que es Dios, sin que a la vez detestemos lo que nos separa de
Dios.”
R.P. Garrigou-Lagrange, O.P.
†
“La tolerancia se
aplica a las personas pero nunca a los principios... Nada hay más exclusivo que
la verdad. Debemos ser intolerantes con la verdad porque ésta es hechura de
Dios y no nuestra... La intolerancia es esencial cuando las verdades están en
peligro. Cuanto más Divina es la verdad más intolerantes debemos ser con el
error”.
Mons. Fulton Sheen,
“Cuerpo Místico de Cristo”.
miércoles, 23 de julio de 2014
NOTAS PARA ENCONTRAR LA VERDADERA IGLESIA
“Si yo no fuera
católico, y estuviera en búsqueda de la verdadera Iglesia en el mundo actual,
buscaría una Iglesia que no se llevara bien con el mundo; en otras palabras,
buscaría la Iglesia que fuera odiada por el mundo, debiendo ser odiada tanto
como lo fue Él cuando en su carne habitó la tierra. Si encontraras a Cristo en
alguna iglesia hoy, sería en la iglesia con la que el mundo no se lleva bien.
Busca la iglesia que es acusada de ser retrógrada, así como Cristo fue acusado
de ser ignorante y de nunca haber aprendido. Busca la iglesia que la humanidad
desprecia por ser socialmente inferior, así como despreciaron a nuestro Señor
por venir de Nazaret. Busca la iglesia acusada de tener al demonio, así como
nuestro Señor fue acusado de estar poseído por Beelzebul, el príncipe de los
demonios. Busca la iglesia que, en épocas de fanatismo, los hombres digan de
ella que debe ser destruida en el nombre de Dios como Cristo fue crucificado
mientras sus enemigos pensaban estarle haciendo un favor a Dios. Busca la
iglesia rechazada por el mundo por sostener ser infalible, como Pilato rechazó
a Cristo porque Él se llamó a sí mismo La Verdad. Busca la iglesia rechazada
por el mundo así como nuestro Señor fue rechazado por los hombres. Busca la
iglesia que en medio de la confusión de opiniones conflictivas, sea amada por
sus miembros así como aman a Cristo, y respetan su voz así como la misma voz de
su Fundador, y la sospecha crecerá, que si Cristo no es popular con el espíritu
del mundo, entonces ésta Iglesia no es mundana, y si no es mundana, es de otro
mundo. Puesto que es de otro mundo es infinitamente amada e infinitamente
odiada como Cristo mismo. Pero solo aquello que es divino puede ser
infinitamente odiado e infinitamente amado. Por lo que la Iglesia es divina”.
Mons. Fulton
J. Sheen Prefacio a las Respuestas Radiofónicas volúmen
#1, P. Leslie Rumble y P. Charles Carty.
miércoles, 17 de julio de 2013
TEMOR DE LA VERDAD
Por
Mons. Fulton Sheen
La
gente teme a Dios porque es la Divina Verdad; ese temor les hace pasar la vida
en la mediocridad, en la indiferencia y falta de fe. San Pablo mencionó esto
escribiendo a los Gálatas: “¿Me he creado enemigos entre vosotros por decir la
verdad?”(Gál. IV, 16). Hay una diferencia entre nuestro alejamiento de Dios por
ser la Bondad y por ser la Verdad. La Bondad es temida, pero no puede ser
plenamente odiada, porque incluso al rechazar la perfecta Bondad aún se ama un
bien imperfecto; el temor es suscitado porque sospechamos que el Bien máximo de
Dios apartará de nosotros algunos bienes menores, a los que amamos. Pero la
Verdad no es tanto temida cuanto es odiada, porque es hiriente y repugna al
ego. El hombre, incapaz de soportar lo que se llama la “terrible verdad” acerca
de sí mismo, concibe un odio contra la verdad misma. Aun cuando disfrace esa
actitud con el aparente paliativo de agnosticismo, o con la desesperación que
siempre sigue a la arrogancia, y con el violento cinismo y el odio de toda la
vida, ese hombre huye de la verdad por el temor de las exigencias que pueda
hacerle.
La
verdad puede ser odiada por cualquiera de estas tres razones:
1
A causa de nuestro orgullo intelectual, que se niega a admitir que una
posición, una vez adoptada puede ser falsa. (…) Con el tiempo esto lleva al
prejuicio y al empecinamiento irrazonado, lo que ciega a la mente respecto de
la Verdad, mediante el odio.
2
También se puede odiar a la verdad porque su aceptación requeriría que
abandonáramos nuestros malos caminos. Así como el alcohólico odiará a la verdad
de que el alcoholismo ha arruinado su salud, y por lo tanto debe dejarlo, así
se puede odiar a la verdad que se halla en Cristo, en su Iglesia, porque exige
un modo de vida contrario al modo adoptado de pecado y disolución.
3
También se puede odiar a la verdad cuando implica que otra Mente conoce la
verdad de nuestras faltas, y no puede ser engañada por el falso exterior de
piedad con que se engaña al mundo. Esto explica por qué tanta gente odia la
doctrina del Juicio Final o se niega a creer en el Infierno como lugar de
castigo. La verdad de Dios que conoce lo que realmente son, les repugna tanto
que sus mentes son capaces de construir un credo personal, descabellado, que
esté de acuerdo a sus alocados modos de vida. El bien nunca niega la verdad del
Infierno, pero el mal lo hace frecuentemente a fin de aquietar su intranquila
conciencia.
En
todos los casos mencionados la Verdad es odiada porque el egoísta desea ser ley
en sí mismo, y eludir así la responsabilidad, o también porque desea continuar
una vida equivocada y errada que la Verdad condena, o también porque desea que
nadie más sepa la verdad acerca de él.
Ninguno
querrá admitir, con palabras explícitas, que teme a la Bondad u odia a la
Verdad, porque ambas son admirables en sí mismas para todos nosotros. Pero la
mente recurre a racionalismos para justificar su rechazo de lo verdadero. Todas
las personas no religiosas o antirreligiosas son escapistas; temerosas de
inquirir, de buscar la Verdad o de seguir la virtud, racionalizan su escapismo
mediante la indiferencia o la burla, el ridículo o la persecución. La forma más
popular de cubrir el odio a la Verdad y el temor de la Bondad consiste en la
indiferencia, que todos los “cerebros” denominan agnosticismo, negando que
exista la Verdad. Con una cultivada indiferencia respecto de la distinción
entre verdad y error, anhelan tornarse inmunes de toda responsabilidad en lo
que hace al modo cómo viven. Pero la negación estudiada a distinguir entre
justo e injusto, en realidad de verdad no es indiferencia o neutralidad: es una
aceptación de lo injusto, de lo erróneo.
La
burla y el ridículo de la religión forman otro medio mediante el cual el temor
de la Bondad y el odio de la verdad dentro de nuestro corazón, son proyectados
a la Bondad y a la Verdad existentes fuera de nuestro corazón. Las personas
virtuosas, piadosas y religiosas frecuentemente son ridiculizadas y mofadas en
las oficinas y fábricas. Rebajando la bondad de los demás, esos burladores
esperan justificar su propia carencia de bondad. Pero el que se mofa de la
Bondad o la Verdad Divinas, ya ha desenraizado a las mismas de su propia alma.
Todavía sobrevive la posteridad de Herodes: al verse confrontados con una
Verdad que acusa, calman sus conciencias cubriendo a Cristo con una túnica de
loco. El mal no puede soportar la visión de la Bondad, porque es un juicio de
culpabilidad, un reproche para la maldad que no se arrepiente, por eso siempre
al hallarse con ella quiere envilecerla y abusar de la misma. Búsquese la
religión que es perseguida por el espíritu mundano y se hallará así la religión
Divina. Si Nuestro Señor no hubiera sido la Bondad perfecta nunca hubiera sido
crucificado.
El
tercer tipo de “escapismo” o huida de la Verdad, es el ateísmo, tan violento en
su odio que si pudiera destruiría a la Verdad y a la Bondad. Hasta el siglo
presente sólo se negaba de un modo general uno u otro aspecto de la verdad, a
un mismo tiempo; ahora se hace oposición a la Verdad total. Se ha cumplido la
advertencia del Señor: “Vendrá un tiempo en que todo el que os condene a muerte
proclamará que está realizando un acto de culto a Dios” (Juan XVI, 2). Estar en
pecado y temer al pecado puede ser un camino hacia la Bondad; pero estar en
pecado y temer a la Bondad y odiar a la Verdad, es demoníaco. San Agustín,
quien durante su juventud luchó contra la Verdad Divina, conoció porqué hay
hombres que odian a la Verdad, puesto que él la odió durante tantos años y su
respuesta es la siguiente:
Los
hombres aman a la Verdad cuando ella ilumina, la odian cuando la misma
reprueba. Aman a la Verdad cuando se descubre dentro de ellos, y la odian
cuando los descubre a ellos. De ahí que ella haya de pagarles, que a ellos,
quienes no querrían ser manifestados, contra su voluntad los haga manifiestos,
y se vuelva manifiesta a ellos. Sí, de ese modo la mente del hombre, ciega y
enferma, alocada y mal favorecida, desea ser ocultada, pero no lo logrará.
Es
dable preguntar si en toda la literatura hay un ejemplo más claro de cómo los
hombres temen a la Bondad y odian a la Verdad que en la historia de Juan el
Bautista. Nuestro Señor alabó la bondad de Juan, diciendo: “Entre los nacidos
de mujer nadie es superior a Juan el Bautista” (Lucas, VII, 28). Un día ese
hombre bueno fue invitado a hablar en la corte de Herodes, ante una audiencia
de gente rica, con muchas personas divorciadas y muchas casadas otra vez. El
sermón fue breve: señalando con un dedo al Rey, el Bautista profirió con voz de
trueno esta verdad: “No está bien que vivas con la mujer de tu hermano”. Un
minuto después Juan estaba encadenado. Pocos meses más tarde, intoxicado
Herodes por el vino y por las sensuales danzas de Salomé, prometió a su hermosa
hijastra que le concedería cualesquiera cosa le pidiese, y aconsejada por su
madre le dijo Salomé: “Dame la cabeza de Juan el Bautista”. El mal siempre
matará a la bondad cuando ésta se ha convertido en reproche; la de la virtud es
una carrera peligrosa.
"Eleva tu corazón:
Por qué el ego teme el mejoramiento". Editorial
Difusión. Bs. As. 1956.
PROFECÍA DEL ARZOBISPO FULTON J. SHEEN
“El,
(Satán) formará una contra-iglesia que será el mono de la iglesia, porque el
diablo es el mono de Dios. Tendrá todas las características de la Iglesia, pero
a la inversa y vaciadas de su contenido
Divino. Será el cuerpo místico del Anticristo, tan parecido externamente al
cuerpo místico de Cristo. Luego se verificará una paradoja: las mismas
objeciones con que los hombres del último siglo rechazaron la Iglesia, serán
las razones por las que aceptarán la contra-iglesia.”
Fulton
J. Sheen, El comunismo y la conciencia de Occidente , (Bobbs-Merrill, 1948),
páginas 24 – 25.
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