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martes, 23 de mayo de 2017
viernes, 12 de mayo de 2017
domingo, 1 de mayo de 2016
COMENTARIOS ELEISON - DECLARACIÓN DE OBISPOS - II
Número
CDLIX (459)
30
de abril de 2016
Declaración de Obispos – II
Mons.
Williamson
Una verdaderamente
diabólica desorientación
Clamó por otro obispo y de
allí su consagración.
He aquí la segunda y última parte de la declaración
de los obispos en la consagración de Monseñor Tomás de Aquino en Brasil el 19
de Marzo, seis semanas atrás:
Sin embargo, lo más grave
de todo en nuestro siglo 21ero es tal vez la masa de Católicos,
tanto clérigos como laicos, quienes todavía siguen dócilmente a los
destructores. En cuanto a los hombres de Iglesia, ¿cómo pueden algunos de los
destructores no estar conscientes de lo que están haciendo? Debe ser por esa
“desorientación diabólica” evocada ya antes del Concilio por la Hermana Lucía
de Fátima. Y, en cuanto a los laicos, ¿cómo es que muchos de ellos todavía no
ven que la Autoridad católica solamente existe para establecer la Verdad
católica, y una vez que la Autoridad traiciona esa Verdad, pierde su derecho a
ser obedecida? Debe ser por la misma “desorientación”. Entonces, ¿en qué
consiste exactamente esta desorientación? En la pérdida de la Verdad, en la
pérdida progresiva de todo sentido de la existencia misma de una verdad
objetiva, porque los hombres han querido librarse de la realidad de Dios y sus
creaturas, y reemplazar esa realidad con su propia fantasía, con el fin de
poder hacer lo que les da la gana. Siempre la falsa libertad.
Pero Dios no abandona a Su
Iglesia y entonces en los años 1970 Él suscitó a Monseñor Lefebvre para venir
en su ayuda. Monseñor comprendió que en el Concilio, el Papa y sus hombres
afines estaban abandonando la Tradición de la Iglesia en el nombre de la
modernidad, y, haciendo esto, terminarían por destruir la Iglesia. Por una
especie de milagro, él logró constituir dentro de la Iglesia una sólida
resistencia a la destrucción en curso, bajo la forma de una Fraternidad
Sacerdotal que él dedicó a San Pío X, un Papa muy perspicaz respecto a la
corrupción de los tiempos modernos. Pero las autoridades Romanas no soportaban
que alguien rechazara su supuesta “renovación” del Vaticano II, entonces
hicieron todo lo que estaba en su poder para hacer que la resistencia del Arzobispo
desapareciera.
Sin embargo, él los
enfrentó y con el fin de garantizar que su obra de inmensa importancia para la
defensa de la Tradición Católica sobreviviera, en 1988 procedió a consagrar
cuatro obispos contra la voluntad expresa de las autoridades Romanas
extraviadas, pero de acuerdo con la voluntad implícita de todos los Papas desde
el inicio de la Iglesia, con la excepción de los últimos cuatro, todos ganados
por el Concilio.
Esta heroica decisión de
Monseñor Lefebvre estaba ampliamente justificada por los eventos, notablemente
la decadencia ininterrumpida de las autoridades de la Iglesia, cuyo único deseo
era conformar a la Iglesia con el mundo corrompido de hoy. De estos cuatro
obispos, el que hablaba español debía instalarse en América del Sur para
ocuparse de los fieles que querían conservar la Fe de siempre en todo este
continente antes tan católico, pero donde ya no había obispos seguros para
llevar las almas al Cielo.
Desgraciadamente la
decadencia ha continuado desde entonces, sólo que ahora es la Fraternidad San
Pío X la que a su vez está cayendo víctima de la corrupción universal por su
Capítulo General del 2012, donde sus jefes, bajo su Superior General, la
hicieron volcarse hacia el Concilio. En lugar de insistir sobre la primacía de
la doctrina católica de siempre, de la Tradición, ellos abrieron la puerta a un
acuerdo con la Roma oficial, consagrada al Concilio. Y así desde el 2012, la
misma desorientación se abre paso dentro de la Fraternidad, en cuyos obispos,
al menos por el momento, no se puede confiar más. Eso es muy triste pero
totalmente normal en el estado actual de la Iglesia y del mundo. De ahí que,
una vez más, un obispo confiable necesita ser consagrado para asegurar que la
Fe inmutable sobreviva, especialmente en todo un continente de almas que
necesitan un verdadero pastor para salvarse por la eternidad.
¡Que Dios esté con él!
Roguemos a la Santísima Virgen María para que Ella lo conserve fiel bajo Su
manto, fiel hasta la muerte.
Mons. Jean-Michel Faure.
Mons. Richard Williamson.
Mons. Richard Williamson.
sábado, 23 de abril de 2016
COMENTARIOS ELEISON - DECLARACIÓN DE OBISPOS - I
Número CDLVIII (458)
23 de abril de 2016
Declaración de Obispos – I
Mons. Williamson
Tenemos un tercer Obispo de
la Resistencia ahora,
Cómo y por qué, una
Declaración menciona.
El 19 de Marzo, hace poco más de un mes, Dom Tomás
de Aquino fue pacíficamente consagrado obispo para beneficio de las almas que
desean en todo el mundo mantener la verdadera fe católica. Así como cuando
Monseñor Faure fue consagrado justo un año antes, la ceremonia fue bellamente
organizada por los monjes del Monasterio de la Santa Cruz en las montañas
detrás de Río de Janeiro, en la Catedral-almacén de acero del Monasterio,
hermosamente decorada para la ocasión como el año pasado. El tiempo estuvo seco
y cálido sin ser demasiado cálido. San José hizo que todo se desarrollara sin
problemas. Le debemos un gran agradecimiento.
Asistió un poco más de gente que el año pasado,
aunque la mayoría eran de lugares cercanos dentro de Brasil. No hubo periodistas
presentes y el evento fue apenas mencionado incluso en las fuentes de noticias
católicas Tradicionales. ¿Hubo una conspiración de silencio? ¿Se corrió la voz
de no prestarle atención? No importa. Lo que sí importa es lo que Dios parece
estar sugiriendo, a saber, que la supervivencia de la fe no requiere en este
momento de publicidad o de darse a conocer, sino que quizá convendría
deslizarse hacia las sombras, desde las cuales la Iglesia puede bajar
suavemente a las catacumbas a la espera de su resurrección luego de que la
tormenta en el mundo, la cual promete ser humanamente terrible, se haya llevado
a cabo.
En cualquier caso tenemos ahora otro obispo,
firmemente en la línea de Monseñor Lefebvre, y en el lado Oeste del Atlántico.
Tal como Monseñor Faure, él conoció bien a Monseñor y fue un confidente suyo.
Monseñor Tomás de Aquino nunca trabajó con Monseñor Lefebvre directamente
dentro de la FSPX, pero debido a que él no era miembro de la Fraternidad,
Monseñor pudo haberse sentido más libre para compartir sus pensamientos e ideas
con él. Ciertamente él le dio al joven monje consejos invaluables en más de una
ocasión, los cuales Monseñor Tomás nunca ha olvidado. Los Católicos creyentes
no están equivocados – ha habido pocas excepciones a la reacción abrumadoramente
positiva por el regalo de Dios de otro verdadero pastor de almas.
Al momento de la consagración, los dos obispos
consagrantes hicieron una Declaración que no ha tenido todavía mucha
publicidad. Ésta expone en profundidad el fundamento de la consagración,
mostrando cómo este evento, aparentemente extraño, no es realmente extraño en
absoluto, sino muy natural dadas las circunstancias. He aquí la primera parte
de la Declaración. La segunda parte tendrá que seguir en el “Comentario
Eleison” de la semana próxima.
Nuestro Señor Jesucristo,
habiéndonos advertido que en su segunda venida la fe habrá casi desaparecido de
la faz de la tierra (Luc. XVIII, 8); se deduce que a partir del triunfo de su
Iglesia en la Edad Media, ella sólo podía conocer un gran declive hasta el fin
del mundo. Tres agitaciones en particular han marcado este declive: la del
protestantismo que rechazó a la Iglesia en el siglo XVI; la del liberalismo que
ha rechazado a Jesucristo en el siglo XVIII; y la del comunismo que ha
rechazado a Dios completamente en el siglo XX. Sin embargo, lo peor de todo fue
cuando esta Revolución por etapas logró finalmente penetrar en el interior de
la Iglesia gracias al Concilio Vaticano II (1962–1965). Queriendo acercar la
Iglesia al mundo moderno que tanto se había alejado de ella, el Papa Paulo VI
supo hacer adoptar por los Padres del Concilio “los valores de dos siglos de
cultura liberal” (Cardenal Ratzinger).
Lo que los Padres adoptaron
fue el triple ideal de Revolución Francesa, en particular: la libertad, la
igualdad y la fraternidad Revolucionarias bajo la forma respectivamente de la libertad
religiosa, que realzando la dignidad humana, implica la elevación del
hombre por encima de Dios; de la colegialidad, que
promoviendo la democracia nivela y subvierte toda autoridad en la Iglesia; y
del ecumenismo, que al alabar a las falsas religiones, implica la
negación de la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Y en el medio siglo
transcurrido desde el fin del Vaticano II, las consecuencias mortales para la
Iglesia de esta adopción de los “valores” Revolucionarios se han hecho cada vez
más evidentes, culminando en los gravísimos escándalos casi cotidianos que
manchan el pontificado del Papa reinante.
Kyrie eleison.
lunes, 11 de abril de 2016
DECLARACIÓN DE LOS OBISPOS DE LA RESISTENCIA CON OCASIÓN DE LA CONSAGRACIÓN DE DOM TOMÁS DE AQUINO OSB
Nuestro
Señor Jesucristo nos advirtió que en su segunda venida, la fe habrá casi
desaparecido del mundo (Luc. XVIII, 8); de lo que se deduce que a partir del
triunfo de su Iglesia en la Edad Media, ella sólo podía conocer un gran
descenso hasta el fin del mundo. Tres explosiones en particular han marcado
este descenso: la del protestantismo que rechazó a la Iglesia en el siglo XVI;
la del liberalismo que ha rechazado a Jesucristo en el siglo XVIII; y la del
comunismo que ha rechazado a Dios completamente en el siglo XX. Pero lo peor de
todo es cuando esta Revolución por etapas ha logrado finalmente penetrar en el
interior de la Iglesia con el Vaticano II (1962-1965). Queriendo acercar la
Iglesia al mundo moderno que tanto se había alejado de ella, el Papa Paulo VI
supo hacer adoptar por los Padres del Concilio “los valores de dos siglos de
cultura liberal”. Ellos asimilaron notablemente la libertad, la igualdad y la
fraternidad Revolucionarias bajo la forma respectivamente de la libertad
religiosa, que realzando la dignidad humana, implica la elevación del
hombre por encima de Dios; de la colegialidad, que promoviendo
la democracia nivela y subvierte toda autoridad en la Iglesia; y del ecumenismo, que
al alabar a las falsas religiones, implica la negación de la divinidad de NSJC.
Y en el medio siglo transcurrido desde el fin del Vaticano II, las
consecuencias mortales para la Iglesia de esta adopción de los “valores”
Revolucionarios se han hecho cada vez más evidentes, culminando en los
gravísimos escándalos casi cotidianos que manchan el pontificado del Papa
reinante.
Sin embargo, lo más grave de todo en el siglo XXI, es tal vez esta masa de Católicos, clérigos y laicos, que todavía siguen mansamente a los destructores. En efecto, ¿cómo es que muchos de los destructores no ven lo que hacen? Por una “desorientación diabólica” evocada ya antes del concilio por Sor Lucía de Fátima. ¿Y cómo muchos de los laicos todavía no ven que la autoridad católica no existe más que para establecer la Verdad católica, y desde que ella la traicionó, pierde su derecho a ser obedecida? Por la misma desorientación. ¿Y en qué consiste ésta, exactamente? En la pérdida de la Verdad, en la pérdida progresiva de todo sentido de la existencia misma de una Verdad objetiva, porque quisieron liberarse de la realidad de Dios y de sus criaturas, para reemplazarla por la fantasía de los hombres, con el fin de poder hacer lo que les da la gana. Siempre la falsa libertad.
Sin embargo, lo más grave de todo en el siglo XXI, es tal vez esta masa de Católicos, clérigos y laicos, que todavía siguen mansamente a los destructores. En efecto, ¿cómo es que muchos de los destructores no ven lo que hacen? Por una “desorientación diabólica” evocada ya antes del concilio por Sor Lucía de Fátima. ¿Y cómo muchos de los laicos todavía no ven que la autoridad católica no existe más que para establecer la Verdad católica, y desde que ella la traicionó, pierde su derecho a ser obedecida? Por la misma desorientación. ¿Y en qué consiste ésta, exactamente? En la pérdida de la Verdad, en la pérdida progresiva de todo sentido de la existencia misma de una Verdad objetiva, porque quisieron liberarse de la realidad de Dios y de sus criaturas, para reemplazarla por la fantasía de los hombres, con el fin de poder hacer lo que les da la gana. Siempre la falsa libertad.
Pero Dios no abandona a su Iglesia, y por eso en los años 1970 suscitó a Mons. Lefebvre para venir en su ayuda. Éste supo reconocer que los Papas y sus cofrades en el concilio abandonaron la Tradición de la Iglesia en el nombre de la modernidad, y, haciendo esto, terminarían por destruir la Iglesia. Y entonces supo constituir en el interior de la Iglesia, como por milagro, una sólida resistencia a la obra de destrucción bajo la forma de una Fraternidad Sacerdotal que dedicó a San Pío X, Papa perfectamente perspicaz en cuanto a la corrupción de los tiempos modernos. No obstante, las Autoridades romanas no soportaron que se les negara su supuesta “renovación” conciliar, y ellos hicieron todo para que esta resistencia desapareciera, pero Mons. Lefebvre los enfrentó. Para asegurar la supervivencia de su obra, de una importancia única para la defensa de la Tradición católica, en 1988 Mons. Lefebvre procedió a consagrar cuatro obispos contra la voluntad explícita de las Autoridades romanas extraviadas, pero implícitamente de acuerdo con la voluntad de los Papas de toda la historia de la Iglesia, salvo los últimos cuatro, todos ganados por el concilio. Esta decisión heroica de Mons. Lefebvre fue luego justificada ampliamente por la decadencia ininterrumpida de las autoridades de la Iglesia, que no hicieron más que conformarla al siglo podrido. De estos cuatro obispos, el que hablara español debía instalarse en América del Sur para ocuparse de los fieles que querían conservar la Fe de siempre en todo este continente antes tan católico, pero donde ya no había obispos seguros para llevarlos al Cielo.
Desgraciadamente, la decadencia no cesó desde entonces, sino que ahora es la FSSPX que cae, a su vez, víctima de la putrefacción universal. Durante su Capítulo General de 2012, sus jefes, bajo su Superior General, la hicieron volverse hacia el concilio. En lugar de insistir sobre la primacía de la doctrina católica de siempre, de la Tradición, ellos abrieron la puerta a un acuerdo con la Roma oficial, consagrada al concilio. Y por lo tanto, desde el 2012, la misma desorientación se abre paso en el interior de la Fraternidad, y, al menos por el momento, ya no podemos contar con sus obispos. Es muy triste, pero es normal en el estado actual de la Iglesia y el mundo. Por lo tanto, de nuevo es necesario consagrar un obispo para asegurar la supervivencia de la Fe de siempre, sobre todo en todo un continente de almas que necesitan un verdadero pastor para salvarse por la eternidad.
¡Que Dios esté con él! Rogamos a la Santísima Virgen para que Ella lo guarde bajo su manto, fiel hasta la muerte.
Mons. Richard
WILLIAMSON
Mons.
Jean-Michel FAURE
Mons. Thomas d’Aquin
sábado, 2 de abril de 2016
CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DE DOM TOMÁS DE AQUINO OSB: MANDATUM APOSTOLICUM
+
PAX
MANDATO APOSTÓLICO
– ¿Tenéis un mandato?
– Lo tenemos.
– Que sea leído.
Nosotros lo tenemos de la Iglesia Romana que, en su
fidelidad a las santas tradiciones recibidas de los Apóstoles, nos ordena que
transmitamos fielmente estas santas tradiciones -es decir, el depósito de la
Fe- a todos los hombres en razón de su deber de salvar sus almas.
Ahora bien, por un lado las autoridades de la Iglesia
Romana, desde el Concilio Vaticano Segundo hasta hoy, están movidas por un
espíritu de modernismo que subvierte profundamente la Santa Tradición hasta el
punto de pervertir la noción misma de Tradición: Porque vendrá el
tiempo en que no soportarán más la sana doctrina, apartarán de la
verdad el oído y se volverán a las fábulas, como dice San Pablo a
Timoteo en su segunda Epístola (IV, 3,5). ¿De qué serviría pedir a tales
autoridades un Mandato para consagrar un obispo que se opondrá profundamente a
su gravísimo error?
Por otro lado, para tener tal obispo, los pocos católicos
que comprenden su importancia podrían, incluso después del Vaticano II, esperar
que viniese de la Fraternidad San Pío X de Mons. Marcel Lefebvre, así como éste
les consagró cuatro por un primer Mandato de suplencia en 1988. Infelizmente,
observando que las autoridades de la Fraternidad toman el mismo camino liberal,
remitiéndose constantemente a las autoridades romanas, tal esperanza parece ser
vana.
Y entonces, ¿de dónde esos católicos fieles obtendrán los
Obispos necesarios para la supervivencia de su verdadera Fe? En un mundo cada
día más opuesto a Nuestro Señor Jesucristo y a Su Iglesia, el peligro parece
tan grande que, en tanto Pedro no se convierta (Luc. XXII, 32), es la misma
Santa Iglesia la que nos pide venir en auxilio de las ovejas abandonadas,
asegurándoles un número suficiente de verdaderos pastores (Jer. III, 15) en la
medida en que tal necesidad se haga presente.
Ninguna presunción ni cesión de poder episcopal de
jurisdicción acompaña a esta transmisión del poder episcopal del Orden y, tan
pronto como Dios intervenga para salvar Su Iglesia, a la cual no le queda
ninguna esperanza humana de salvación, los efectos de esta consagración y de
este Mandato de suplencia serán puestos inmediatamente en las manos de un Papa
que sea de nuevo inequívocamente católico.
lunes, 21 de marzo de 2016
RESISTENCIA CATÓLICA
El combate de la fe, la resistencia al modernismo conciliar y al liberalismo, la vigencia inalterable de la Tradición, que Mons. Lefebvre tomó como banderas al fundar la FSSPX, se continúan en la Resistencia con nuestros obispos antilberales y los sacerdotes que los siguen. Damos gracias a Dios, a Cristo Rey, a la Santísima Virgen siempre fiel y a nuestro Protector San José, por este nuevo impulso que dan a su Iglesia con un nuevo Obispo. Sabemos que al Diablo esto nada le gusta, por eso ha suscitado alborotos, contiendas, discordias, injurias, calumnias y difamaciones. “El impío urde males contra el justo, / ya su vista rechina los dientes, pero Dios se ríe de él, / porque está viendo llegar su día” (S. 36,12). Pero sabemos que “con muchas y acerbas tribulaciones” (S. 70,20) debemos ser probados para ver si amamos verdaderamente a Dios con rectitud de corazón.
Dios les conceda a nuestros Obispos
la sabiduría y el tesón en el buen combate, y los proteja para que orientados por la
voluntad divina, transmitan lo que han recibido.
“Bendito
sea Dios, mi piedra;
Él
adiestra mis manos para la pelea,
mis
dedos para la guerra;
Él
es mi alcázar y mi libertador,
el
broquel con que me cubro;
Él
es quien me somete los pueblos”
(S. 143, 1-2)
domingo, 20 de marzo de 2016
sábado, 19 de marzo de 2016
COMENTARIOS ELEISON - TERCER OBISPO
Número CDLIII (453)
19 de
marzo de 2016
Tercer Obispo
Mons.
Williamson
Dom
Tomás, un monje con fe y caridad colmado,
Y
ahora un obispo, por Dios (y lectores) deseado.
En
el día de la consagración, con el favor de Dios, de Dom Tomás de Aquino como
tercer obispo para la “Resistencia” Católica de hoy, parece apropiado
reproducir el testimonio de un amigo cercano a él, el Profesor Carlos Nougué,
liderando ahora una Casa de Estudios adherida al Monasterio de la Santa Cruz de
Dom Tomás. Este testimonio, que muchos de ustedes pueden no haber visto, está
solamente levemente adaptado del original que está accesible en el excelente
sitio mejicano Non Possumus. Noten en particular la buena influencia
de Corção, la conexión cercana con Monseñor Lefebvre, el rechazo de acercarse a
Roma neo-modernista y los métodos stalinistas de Monseñor Fellay.
¡Kyrie
eleison!
Miguel
Ferreira da Costa nació en Rio de Janeiro, Brasil, en 1954. Antes de iniciar su
carrera en la ley, él estudió en el Colegio San Benito en Rio de Janeiro, donde
tuve la oportunidad de ser su compañero de clase por un breve tiempo. Formó
parte del movimiento tradicionalista y anti-modernista organizado en torno de
Gustavo Corção y de la revista Permanencia; luego
inició su vida de “fiel guerrero y veterano de la guerra post-conciliar por la
Fe” – dejó la carrera en la ley para devenir un monje con el nombre de Tomás de
Aquino en el monasterio francés de le Barroux donde Dom Gérard era Prior en ese
entonces, y fue ordenado sacerdote en 1980 en Ecône por Monseñor Lefebvre. Allí
gozó de la amistad, del ejemplo y de la enseñanza del Fundador de la FSPX.
En
1987 él vino a Brasil con un grupo de monjes de le Barroux para fundar el
Monasterio de la Santa Cruz en Nueva Friburgo, en las montañas atrás de Rio de
Janeiro, Brasil. Pero mientras tanto, Dom Gérard, a pesar de las graves
advertencias de Monseñor Lefebvre, estaba avanzando hacia un acuerdo con Roma
Conciliar, al cual Dom Tomás de Aquino también estaba opuesto. Una división era
inevitable. El Monasterio de la Santa Cruz, con el apoyo de Monseñor Lefebvre,
devino independiente en 1988 aunque reteniendo buenas relaciones con la FSPX.
Sin embargo, basado en el consejo escrito de Monseñor Lefebvre, la FSPX no iba
a tener jurisdicción sobre él porque como Prior del Monasterio, él tenía que
tener autonomía.
martes, 8 de marzo de 2016
ESCUDO EPISCOPAL DE DOM TOMÁS DE AQUINO OSB
Las armas de su reverencia Dom Tomás de
Aquino, OSB
El escudo
Escudo en azur, con orla en oro,
con los elementos heráldicos proprios del anverso de la Medalla Milagrosa de
Nuestra Señora de las Gracias, que son: una letra "M" entrelazada con
una cruz puesta sobre una barra, teniendo debajo dos corazones pequeños, siendo
el primero el Sagrado Corazón de Jesús, y el segundo, el Inmaculado Corazón de
María; acompañado el conjunto de 12 estrellas de ocho puntas,
puestas en una orla ovalada al rededor del conjunto, todo en oro. El escudo está
puesto sobre una Cruz procesional en oro, teniendo un timbre o capelo episcopal
de sinople, forrado en gules, de donde penden dos series de seis borlas,
puestas en 1 - 2 - 3, pendientes a ambos flancos del escudo. Listel en oro,
forrado en blau, con el lema VERITATEM DILEXISTI, escrito con mayúsculas en
sable.
As armas de sua reverência Dom Tomás de
Aquino, OSB
O Brasão
Escudo de blau, com orla de ouro,
carregado dos elementos heráldicos próprios do anverso da Medalha Milagrosa de
Nossa Senhora das Graças, que são: Uma letra "M" entrelaçada com uma
cruz posta sobre uma barra, tendo abaixo dois corações diminutos, sendo o
primeiro o Sagrado Coração de Jesus, e o segundo, o Imaculado Coração de Maria,
o conjunto acompanhado de 12 estrelas de oito pontas, postas em orla ovalada ao
redor do conjunto, tudo de ouro. O escudo está posto sobre uma Cruz
processional de ouro, tendo por timbre o galero episcopal de sinopla, forrado
de goles, de onde pendem duas séries de seis borlas, postas em 1 - 2 - 3,
pendentes de ambos os flancos do escudo. Listel de ouro, forrado de blau, com o
lema VERITATEM DILEXISTI, escrito em maiúsculas de sable.
jueves, 25 de febrero de 2016
EL MONASTERIO DE LA SANTA CRUZ NECESITA SU AYUDA PARA LA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DE DOM TOMÁS DE AQUINO
+
PAX
Queridos benefactores,
el Monasterio de la Santa Cruz necesita su ayuda para la Consagración
Episcopal de Dom Tomás de Aquino. Agradecemos toda la
ayuda enviada. Los hermanos están en constante
oración para sus necesidades.
Dear benefactors,
the Monastery of the Holy Cross needs your help for the Consecration
of Dom Thomas Aquinas. We appreciate all the help sent. The
brothers are in constant prayer for your needs.
Chers bienfaiteurs,
le Monastère de la Sainte Croix besoin de votre aide pour la sacre de
Dom Thomas d'Aquin. Nous apprécions toute
l'aide envoyé. Les frères sont dans la
prière constante pour vos besoins.
Prezados
benfeitores, o Mosteiro da Santa Cruz precisa de sua ajuda. Agradecemos toda
ajuda enviada. Os irmãos estão em constante oração pelas suas necessidades.
Para realizar una donación, clic acá: http://www.beneditinos.org.br/index.php?option=com_content&view=article&id=74&Itemid=104#para_nos_ajudar
sábado, 20 de febrero de 2016
QUIÉN ES DOM TOMÁS DE AQUINO FERREIRA DA COSTA, NUESTRO NUEVO OBISPO: UN TESTIMONIO
Carlos Nougué
(Profesor laico de
la Casa de Estudios San Anselmo,
del
Monasterio de la Santa Cruz)
Miguel Ferreira da Costa nació en
Rio de Janeiro, Brasil, en 1954. Antes de principiar la carrera de Abogado, hizo sus estudios en el Colegio
San Benito de Rio de Janeiro, donde tuve la oportunidad de ser su compañero de
clase por breve tiempo. Formó parte del movimiento tradicionalista y
antimodernista organizado en torno de Gustavo Corção y de la revista Permanencia; entonces
inició su vida de “fiel guerrero y veterano de la guerra post-conciliar por la
Fe”, como escribió Monseñor Williamson. Comenzó, como dije, a estudiar Derecho,
pero lo abandonó para convertirse en monje, con el nombre de Tomás de Aquino,
en el monasterio francés de Barroux, que tenía como superior en ese entonces a
Dom Gérard; y fue ordenado sacerdote en 1980, en Ecône, por Mons. Marcel
Lefebvre. Pudo entonces gozar de la amistad, del ejemplo, de las enseñanzas del
fundador de la FSSPX.
Vino
a Brasil con un grupo de monjes de Barroux para fundar el Monasterio de la
Santa Cruz, en Nova Friburgo, Rio de Janeiro, Brasil. Sin embargo, en el
ínterin, Dom Gérard, contra las instancias de Mons. Lefebvre, marchó hacia un
acuerdo con la Roma conciliar, contra lo cual se opuso también Dom Tomás de
Aquino. La separación fue inevitable. El Monasterio de la Santa Cruz, con el
apoyo total de Mons. Lefebvre a Dom Tomás, se volvió independiente, aunque
amigo de la FSSPX. En efecto, Mons. Lefebvre escribió a Dom Tomás, en una carta
que tuve el privilegio de leer, algo más o menos así: Usted debe respetar y
consultar a los obispos de la FSSPX, pero estos no tienen jurisdicción sobre
usted pues, como prior de Monasterio, debe tener autonomía.
Pero
se fue tornando difícil la relación de Dom Tomás y su Monasterio con la FSSPX,
sobre todo con el acercamiento de ésta a la Roma neomodernista. Cuando
Benedicto XVI publicó su Motu Proprio sobre el “rito extraordinario”, Dom Tomás
de Aquino se negó a cantar en la Misa de domingo el Te Deum pedido
por Mons. Fellay para celebrar el documento papal, y, especialmente, el
“levantamiento de las excomuniones” por el mismo papa; y escribió Dom Tomás a
Mons. Fellay una carta en la que decía que no seguiría sus pasos rumbo a un
acuerdo con la Roma conciliar. Un tiempo después, aparecieron en el Monasterio
(soy testigo presencial de esto) Mons. de Galarreta y el P. Bouchacourt para
decir a Dom Tomás que tenía quince días para dejarlo; si no lo hacía, el
Monasterio dejaría de recibir la ayuda y los sacramentos (incluido el del
Orden) por parte de la FSSPX.
Le
escribí a Mons. Fellay para quejarme de tal injusticia, y recibí por respuesta
lo siguiente: “El problema de Dom Tomás es mental. Mientras no deje el
Monasterio, éste no recibirá nuestra ayuda”. Le respondí: “Debo tener yo
también el mismo problema mental, pues convivo desde hace doce años con Dom
Tomás y nunca me di cuenta”. Se trataba verdaderamente de algo similar al
stalinismo y sus hospitales siquiátricos para opositores.
Vaciló
entonces Dom Tomás: si dejaba el Monasterio sería la ruina de éste con respecto
a la Fe, pero si se quedaba lo privarían de toda ayuda que necesitaba. Fue
entonces que vino en su socorro Mons. Williamson: nuestro Obispo inglés
escribió una carta a Dom Tomás en la que le aseguraba al Monasterio todos los
sacramentos, y así podría permanecer Dom Tomás en éste. Eso fue suficiente para
que todos acá reaccionáramos: fue el comienzo de lo que hoy se conoce por
Resistencia, y que tuvo por primer órgano la página web llamada
SPES, hoy desactivada por haber cumplido el papel al cual se destinaba. El
Monasterio pasó a ser entonces el centro de recepción para los sacerdotes que,
queriendo dejar la FSSPX por la traición de sus superiores, vacilaban en salir
por no tener dónde vivir fuera de ella. Fue el lugar de la consagración de
Mons. Faure y será ahora el lugar de la consagración del mismo Dom Tomás de
Aquino Ferreira da Costa, mi padre espiritual y el amigo más entrañable que
Dios podría haberme dado. Sí, soy hijo suyo y del Monasterio de la Santa Cruz,
y fue aquí, en este pequeño rincón del cielo, que pude sentir por primera vez
el tan agradable olor de la santidad.
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Resistencia
¡¡¡UN NUEVO OBISPO PARA LA RESISTENCIA: DOM TOMÁS DE AQUINO OSB!!!
EL
REVERENDO PADRE
DOM TOMÁS DE AQUINO OSB
PRIOR
DEL MONASTERIO BENEDICTINO DE LA SANTA CRUZ, EN NOVA FRIBURGO, R.J.,
BRASIL
RECIBIRÁ LA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL
EL DÍA
19 DE MARZO DE 2016, FIESTA DE SAN JOSÉ, EN ESE MONASTERIO.
viernes, 3 de julio de 2015
EL P. CALDERÓN REFUTA A MONS. FELLAY
El P.
Álvaro Calderón, profesor de Filosofía y Teología Dogmática en el seminario de
Buenos Aires de la FSSPX, y autor de diversos textos de extraordinaria calidad,
como “La Lámpara Bajo el Celemín” y “Prometeo, la Religión del Hombre”;
ha publicado en la revista “Sí
Sí No No” n° 267, de
noviembre de 2014, un estudio titulado “Si
las consagraciones episcopales reformadas por Pablo VI son válidas”. Aunque
el objeto principal del artículo es responder a las objeciones que los sectores sedevacantistas oponen a la validez del nuevo rito de
consagración episcopal, en
este estudio del P. Calderón quedan refutadas algunas afirmaciones gravemente
erróneas desde el punto de vista de la teología sacramental, hechas por Mons,
Fellay en su nunca retractada “Declaración
Doctrinal” de
abril de 2012.
Dice
Mons. Fellay en el N° 7 de esa Declaración Doctrinal: “Nosotros declaramos
reconocer la validez del sacrificio de la Misa y de los Sacramentos celebrados con la intención de hacer lo que
hace la Iglesia según los ritos indicados en las ediciones típicas del Misal
romano y de los Rituales de los Sacramentos legítimamente promulgados por los papas Paulo VI y Juan Pablo II.”
En
consecuencia, el Superior General:
a) Reconoce la validez de todos los
sacramentos reformados por los modernistas, siempre que sean celebrados con
la intención debida. Los elementos a considerar para juzgar la validez de los
Sacramentos son tres: materia, forma e intención del ministro verdadero. Mons.
Fellay no objeta nada ni en cuanto a la materia, ni en cuanto a la
forma en los Sacramentos Novus Ordo, refiriéndose sólo al requisito de la
intención debida del celebrante. Sin embargo, en los seminarios de la FSSPX
siempre se enseñó que hay dudas graves acerca de la validez de varios
sacramentos reformados, debido a los cambios introducidos por los modernistas
en cuanto a la materia, a la forma o a la intención. Por ello también siempre
existió en la Fraternidad la sana costumbre de confirmar bajo condición a los
confirmados en el Novus Ordo y de ordenar bajo condición a los Sacerdotes
ordenados según los ritos de Pablo VI. La Extremaunción se consideró siempre
como muy probablemente inválida, etc.
b) Declara que esos Sacramentos fueron
legítimamente promulgados, expresión ambigua (¿dice que son los Sacramentos
los legítimos o dice que lo legítimo es sólo el acto de promulgación de éstos?)
que ha sido interpretada por la generalidad de los católicos como una
aceptación, sin más, de la legitimidad de los Sacramentos del Novus Ordo. Sobre
el concepto de “legitimidad”, ver acá.
Pues
bien, el P. Calderón dice lo
contrario: el rito de
consagración episcopal (que
es Sacramento) es “ciertamente ilegítimo” y “probablemente válido” (recalcando que "no hay certeza
de su validez").
He aquí
las citas de lo esencial (negrita y cursiva como en el original):
“El nuevo rito es ciertamente ilegítimo.
El nuevo rito, que Pablo VI pretendió
promulgar por su constitución apostólica Pontificalis
Romani, es ciertamente
ilegítimo, por la acumulación
de dos motivos: primero, porque ningún Papa tiene autoridad como para abrogar
la tradición litúrgica romana y, menos todavía, inventar un rito en ruptura con
toda la tradición católica; segundo, porque el contagio con las doctrinas
modernistas lo hacen nocivo a la fe y no puede tener valor de ley una determinación
contraria al bien común de la Iglesia.
(…)
Por todo esto, aún cuando el rito,
considerado en sí mismo, fuera totalmente ortodoxo y mejor en la expresión de
la doctrina del episcopado, no sería legítimo, porque ningún Papa tiene
autoridad para romper con la tradición litúrgica de la Iglesia. La invención de
un nuevo rito es un acto ciertamente
ilegítimo, por más que sea un
Papa o un ángel del cielo quien pretenda establecerlo.
(…)
(…) así como la Fraternidad se ha visto
obligada a declarar la ilegitimidad del Novus
Ordo Missae, por causa de las doctrinas del Misterio Pascual que lo animan
(…), así también hay que reconocer que el novus
ordo de consagración
episcopal esciertamente ilegítimo.
El nuevo rito es probablemente válido.
Un rito sacramental puede ser ciertamente
ilegítimo, pero no por eso es necesariamente inválido.
(…)
Si consideramos la materia, forma e intención
del nuevo rito de consagración episcopal en el contexto del rito y en las
circunstancias de su institución, nos parece que es muy probablemente válido (…)
Pero creemos también que no hay certeza de su validez (…)
(…)
Ahora bien, en un asunto de máxima
importancia para la vida de la Iglesia, como lo es la validez del episcopado,
se hace necesario tener absoluta certeza. Por lo tanto, para poder aceptar con
tranquilidad de conciencia este rito, sería necesario no contar solamente con
la sentencia de teólogos, sino con la sentencia infalible del Magisterio.
En cuanto a la actitud práctica a sostener
frente a las nuevas consagraciones episcopales, nos parece justificada la que
hasta ahora había sostenido la Fraternidad: (nótese este pretérito: “había
sostenido”. Nota del blog)
(...)
(…) los defectos positivos y objetivos que
sufre este rito, que impiden se tenga certeza
de su validez, nos parece que (…) justifican y hacen necesario la reordenación bajo condición de los sacerdotes consagrados por
obispos nuevos y, llegado el caso, la reconsagración
bajo condición de estos
obispos. No se puede sufrir tales incertidumbres en la raíz misma de los
sacramentos.”
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