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domingo, 1 de mayo de 2016

COMENTARIOS ELEISON - DECLARACIÓN DE OBISPOS - II





Número CDLIX (459)
30 de abril de 2016

Declaración de Obispos – II

Mons. Williamson




Una verdaderamente diabólica desorientación
Clamó por otro obispo y de allí su consagración.

He aquí la segunda y última parte de la declaración de los obispos en la consagración de Monseñor Tomás de Aquino en Brasil el 19 de Marzo, seis semanas atrás:

Sin embargo, lo más grave de todo en nuestro siglo 21ero es tal vez la masa de Católicos, tanto clérigos como laicos, quienes todavía siguen dócilmente a los destructores. En cuanto a los hombres de Iglesia, ¿cómo pueden algunos de los destructores no estar conscientes de lo que están haciendo? Debe ser por esa “desorientación diabólica” evocada ya antes del Concilio por la Hermana Lucía de Fátima. Y, en cuanto a los laicos, ¿cómo es que muchos de ellos todavía no ven que la Autoridad católica solamente existe para establecer la Verdad católica, y una vez que la Autoridad traiciona esa Verdad, pierde su derecho a ser obedecida? Debe ser por la misma “desorientación”. Entonces, ¿en qué consiste exactamente esta desorientación? En la pérdida de la Verdad, en la pérdida progresiva de todo sentido de la existencia misma de una verdad objetiva, porque los hombres han querido librarse de la realidad de Dios y sus creaturas, y reemplazar esa realidad con su propia fantasía, con el fin de poder hacer lo que les da la gana. Siempre la falsa libertad.

Pero Dios no abandona a Su Iglesia y entonces en los años 1970 Él suscitó a Monseñor Lefebvre para venir en su ayuda. Monseñor comprendió que en el Concilio, el Papa y sus hombres afines estaban abandonando la Tradición de la Iglesia en el nombre de la modernidad, y, haciendo esto, terminarían por destruir la Iglesia. Por una especie de milagro, él logró constituir dentro de la Iglesia una sólida resistencia a la destrucción en curso, bajo la forma de una Fraternidad Sacerdotal que él dedicó a San Pío X, un Papa muy perspicaz respecto a la corrupción de los tiempos modernos. Pero las autoridades Romanas no soportaban que alguien rechazara su supuesta “renovación” del Vaticano II, entonces hicieron todo lo que estaba en su poder para hacer que la resistencia del Arzobispo desapareciera.

Sin embargo, él los enfrentó y con el fin de garantizar que su obra de inmensa importancia para la defensa de la Tradición Católica sobreviviera, en 1988 procedió a consagrar cuatro obispos contra la voluntad expresa de las autoridades Romanas extraviadas, pero de acuerdo con la voluntad implícita de todos los Papas desde el inicio de la Iglesia, con la excepción de los últimos cuatro, todos ganados por el Concilio.

Esta heroica decisión de Monseñor Lefebvre estaba ampliamente justificada por los eventos, notablemente la decadencia ininterrumpida de las autoridades de la Iglesia, cuyo único deseo era conformar a la Iglesia con el mundo corrompido de hoy. De estos cuatro obispos, el que hablaba español debía instalarse en América del Sur para ocuparse de los fieles que querían conservar la Fe de siempre en todo este continente antes tan católico, pero donde ya no había obispos seguros para llevar las almas al Cielo.

Desgraciadamente la decadencia ha continuado desde entonces, sólo que ahora es la Fraternidad San Pío X la que a su vez está cayendo víctima de la corrupción universal por su Capítulo General del 2012, donde sus jefes, bajo su Superior General, la hicieron volcarse hacia el Concilio. En lugar de insistir sobre la primacía de la doctrina católica de siempre, de la Tradición, ellos abrieron la puerta a un acuerdo con la Roma oficial, consagrada al Concilio. Y así desde el 2012, la misma desorientación se abre paso dentro de la Fraternidad, en cuyos obispos, al menos por el momento, no se puede confiar más. Eso es muy triste pero totalmente normal en el estado actual de la Iglesia y del mundo. De ahí que, una vez más, un obispo confiable necesita ser consagrado para asegurar que la Fe inmutable sobreviva, especialmente en todo un continente de almas que necesitan un verdadero pastor para salvarse por la eternidad.

¡Que Dios esté con él! Roguemos a la Santísima Virgen María para que Ella lo conserve fiel bajo Su manto, fiel hasta la muerte.


Mons. Jean-Michel Faure.
Mons.
Richard Williamson.

sábado, 23 de abril de 2016

COMENTARIOS ELEISON - DECLARACIÓN DE OBISPOS - I




Número CDLVIII (458)
23 de abril de 2016

Declaración de Obispos – I

Mons. Williamson




Tenemos un tercer Obispo de la Resistencia ahora,
Cómo y por qué, una Declaración menciona.

El 19 de Marzo, hace poco más de un mes, Dom Tomás de Aquino fue pacíficamente consagrado obispo para beneficio de las almas que desean en todo el mundo mantener la verdadera fe católica. Así como cuando Monseñor Faure fue consagrado justo un año antes, la ceremonia fue bellamente organizada por los monjes del Monasterio de la Santa Cruz en las montañas detrás de Río de Janeiro, en la Catedral-almacén de acero del Monasterio, hermosamente decorada para la ocasión como el año pasado. El tiempo estuvo seco y cálido sin ser demasiado cálido. San José hizo que todo se desarrollara sin problemas. Le debemos un gran agradecimiento.

Asistió un poco más de gente que el año pasado, aunque la mayoría eran de lugares cercanos dentro de Brasil. No hubo periodistas presentes y el evento fue apenas mencionado incluso en las fuentes de noticias católicas Tradicionales. ¿Hubo una conspiración de silencio? ¿Se corrió la voz de no prestarle atención? No importa. Lo que sí importa es lo que Dios parece estar sugiriendo, a saber, que la supervivencia de la fe no requiere en este momento de publicidad o de darse a conocer, sino que quizá convendría deslizarse hacia las sombras, desde las cuales la Iglesia puede bajar suavemente a las catacumbas a la espera de su resurrección luego de que la tormenta en el mundo, la cual promete ser humanamente terrible, se haya llevado a cabo.

En cualquier caso tenemos ahora otro obispo, firmemente en la línea de Monseñor Lefebvre, y en el lado Oeste del Atlántico. Tal como Monseñor Faure, él conoció bien a Monseñor y fue un confidente suyo. Monseñor Tomás de Aquino nunca trabajó con Monseñor Lefebvre directamente dentro de la FSPX, pero debido a que él no era miembro de la Fraternidad, Monseñor pudo haberse sentido más libre para compartir sus pensamientos e ideas con él. Ciertamente él le dio al joven monje consejos invaluables en más de una ocasión, los cuales Monseñor Tomás nunca ha olvidado. Los Católicos creyentes no están equivocados – ha habido pocas excepciones a la reacción abrumadoramente positiva por el regalo de Dios de otro verdadero pastor de almas.

Al momento de la consagración, los dos obispos consagrantes hicieron una Declaración que no ha tenido todavía mucha publicidad. Ésta expone en profundidad el fundamento de la consagración, mostrando cómo este evento, aparentemente extraño, no es realmente extraño en absoluto, sino muy natural dadas las circunstancias. He aquí la primera parte de la Declaración. La segunda parte tendrá que seguir en el “Comentario Eleison” de la semana próxima.

Nuestro Señor Jesucristo, habiéndonos advertido que en su segunda venida la fe habrá casi desaparecido de la faz de la tierra (Luc. XVIII, 8); se deduce que a partir del triunfo de su Iglesia en la Edad Media, ella sólo podía conocer un gran declive hasta el fin del mundo. Tres agitaciones en particular han marcado este declive: la del protestantismo que rechazó a la Iglesia en el siglo XVI; la del liberalismo que ha rechazado a Jesucristo en el siglo XVIII; y la del comunismo que ha rechazado a Dios completamente en el siglo XX. Sin embargo, lo peor de todo fue cuando esta Revolución por etapas logró finalmente penetrar en el interior de la Iglesia gracias al Concilio Vaticano II (1962–1965). Queriendo acercar la Iglesia al mundo moderno que tanto se había alejado de ella, el Papa Paulo VI supo hacer adoptar por los Padres del Concilio “los valores de dos siglos de cultura liberal” (Cardenal Ratzinger).
Lo que los Padres adoptaron fue el triple ideal de Revolución Francesa, en particular: la libertad, la igualdad y la fraternidad Revolucionarias bajo la forma respectivamente de la libertad religiosa, que realzando la dignidad humana, implica la elevación del hombre por encima de Dios; de la colegialidad, que promoviendo la democracia nivela y subvierte toda autoridad en la Iglesia; y del ecumenismo, que al alabar a las falsas religiones, implica la negación de la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Y en el medio siglo transcurrido desde el fin del Vaticano II, las consecuencias mortales para la Iglesia de esta adopción de los “valores” Revolucionarios se han hecho cada vez más evidentes, culminando en los gravísimos escándalos casi cotidianos que manchan el pontificado del Papa reinante.

Kyrie eleison.


lunes, 11 de abril de 2016

DECLARACIÓN DE LOS OBISPOS DE LA RESISTENCIA CON OCASIÓN DE LA CONSAGRACIÓN DE DOM TOMÁS DE AQUINO OSB





Nuestro Señor Jesucristo nos advirtió que en su segunda venida, la fe habrá casi desaparecido del mundo (Luc. XVIII, 8); de lo que se deduce que a partir del triunfo de su Iglesia en la Edad Media, ella sólo podía conocer un gran descenso hasta el fin del mundo. Tres explosiones en particular han marcado este descenso: la del protestantismo que rechazó a la Iglesia en el siglo XVI; la del liberalismo que ha rechazado a Jesucristo en el siglo XVIII; y la del comunismo que ha rechazado a Dios completamente en el siglo XX. Pero lo peor de todo es cuando esta Revolución por etapas ha logrado finalmente penetrar en el interior de la Iglesia con el Vaticano II (1962-1965). Queriendo acercar la Iglesia al mundo moderno que tanto se había alejado de ella, el Papa Paulo VI supo hacer adoptar por los Padres del Concilio “los valores de dos siglos de cultura liberal”. Ellos asimilaron notablemente la libertad, la igualdad y la fraternidad Revolucionarias bajo la forma respectivamente de la libertad religiosa, que realzando la dignidad humana, implica la elevación del hombre por encima de Dios; de la colegialidad, que promoviendo la democracia nivela y subvierte toda autoridad en la Iglesia; y del ecumenismo, que al alabar a las falsas religiones, implica la negación de la divinidad de NSJC. Y en el medio siglo transcurrido desde el fin del Vaticano II, las consecuencias mortales para la Iglesia de esta adopción de los “valores” Revolucionarios se han hecho cada vez más evidentes, culminando en los gravísimos escándalos casi cotidianos que manchan el pontificado del Papa reinante.

Sin embargo, lo más grave de todo en el siglo XXI, es tal vez esta masa de Católicos, clérigos y laicos, que todavía siguen mansamente a los destructores. En efecto, ¿cómo es que muchos de los destructores no ven lo que hacen? Por una “desorientación diabólica” evocada ya antes del concilio por Sor Lucía de Fátima. ¿Y cómo muchos de los laicos todavía no ven que la autoridad católica no existe más que para establecer la Verdad católica, y desde que ella la traicionó, pierde su derecho a ser obedecida? Por la misma desorientación. ¿Y en qué consiste ésta, exactamente? En la pérdida de la Verdad, en la pérdida progresiva de todo sentido de la existencia misma de una Verdad objetiva, porque quisieron liberarse de la realidad de Dios y de sus criaturas, para reemplazarla por la fantasía de los hombres, con el fin de poder hacer lo que les da la gana. Siempre la falsa libertad.

Pero Dios no abandona a su Iglesia, y por eso en los años 1970 suscitó a Mons. Lefebvre para venir en su ayuda. Éste supo reconocer que los Papas y sus cofrades en el concilio abandonaron la Tradición de la Iglesia en el nombre de la modernidad, y, haciendo esto, terminarían por destruir la Iglesia. Y entonces supo constituir en el interior de la Iglesia, como por milagro, una sólida resistencia a la obra de destrucción bajo la forma de una Fraternidad Sacerdotal que dedicó a San Pío X, Papa perfectamente perspicaz en cuanto a la corrupción de los tiempos modernos. No obstante, las Autoridades romanas no soportaron que se les negara su supuesta “renovación” conciliar, y ellos hicieron todo para que esta resistencia desapareciera, pero Mons. Lefebvre los enfrentó. Para asegurar la supervivencia de su obra, de una importancia única para la defensa de la Tradición católica, en 1988 Mons. Lefebvre procedió a consagrar cuatro obispos contra la voluntad explícita de las Autoridades romanas extraviadas, pero implícitamente de acuerdo con la voluntad de los Papas de toda la historia de la Iglesia, salvo los últimos cuatro, todos ganados por el concilio. Esta decisión heroica de Mons. Lefebvre fue luego justificada ampliamente por la decadencia ininterrumpida de las autoridades de la Iglesia, que no hicieron más que conformarla al siglo podrido. De estos cuatro obispos, el que hablara español debía instalarse en América del Sur para ocuparse de los fieles que querían conservar la Fe de siempre en todo este continente antes tan católico, pero donde ya no había obispos seguros para llevarlos al Cielo.

Desgraciadamente, la decadencia no cesó desde entonces, sino que ahora es la FSSPX que cae, a su vez, víctima de la putrefacción universal. Durante su Capítulo General de 2012, sus jefes, bajo su Superior General, la hicieron volverse hacia el concilio. En lugar de insistir sobre la primacía de la doctrina católica de siempre, de la Tradición, ellos abrieron la puerta a un acuerdo con la Roma oficial, consagrada al concilio. Y por lo tanto, desde el 2012, la misma desorientación se abre paso en el interior de la Fraternidad, y, al menos por el momento, ya no podemos contar con sus obispos. Es muy triste, pero es normal en el estado actual de la Iglesia y el mundo. Por lo tanto, de nuevo es necesario consagrar un obispo para asegurar la supervivencia de la Fe de siempre, sobre todo en todo un continente de almas que necesitan un verdadero pastor para salvarse por la eternidad.

¡Que Dios esté con él! Rogamos a la Santísima Virgen para que Ella lo guarde bajo su manto, fiel hasta la muerte.

Mons. Richard WILLIAMSON
Mons. Jean-Michel FAURE
Mons. Thomas d’Aquin



sábado, 2 de abril de 2016

CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DE DOM TOMÁS DE AQUINO OSB: MANDATUM APOSTOLICUM







+
PAX

MANDATO APOSTÓLICO


– ¿Tenéis un mandato?

– Lo tenemos.

– Que sea leído.

Nosotros lo tenemos de la Iglesia Romana que, en su fidelidad a las santas tradiciones recibidas de los Apóstoles, nos ordena que transmitamos fielmente estas santas tradiciones -es decir, el depósito de la Fe- a todos los hombres en razón de su deber de salvar sus almas.

Ahora bien, por un lado las autoridades de la Iglesia Romana, desde el Concilio Vaticano Segundo hasta hoy, están movidas por un espíritu de modernismo que subvierte profundamente la Santa Tradición hasta el punto de pervertir la noción misma de Tradición: Porque vendrá el tiempo en que no soportarán más la sana doctrina, apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas, como dice San Pablo a Timoteo en su segunda Epístola (IV, 3,5). ¿De qué serviría pedir a tales autoridades un Mandato para consagrar un obispo que se opondrá profundamente a su gravísimo error?

Por otro lado, para tener tal obispo, los pocos católicos que comprenden su importancia podrían, incluso después del Vaticano II, esperar que viniese de la Fraternidad San Pío X de Mons. Marcel Lefebvre, así como éste les consagró cuatro por un primer Mandato de suplencia en 1988. Infelizmente, observando que las autoridades de la Fraternidad toman el mismo camino liberal, remitiéndose constantemente a las autoridades romanas, tal esperanza parece ser vana.

Y entonces, ¿de dónde esos católicos fieles obtendrán los Obispos necesarios para la supervivencia de su verdadera Fe? En un mundo cada día más opuesto a Nuestro Señor Jesucristo y a Su Iglesia, el peligro parece tan grande que, en tanto Pedro no se convierta (Luc. XXII, 32), es la misma Santa Iglesia la que nos pide venir en auxilio de las ovejas abandonadas, asegurándoles un número suficiente de verdaderos pastores (Jer. III, 15) en la medida en que tal necesidad se haga presente.

Ninguna presunción ni cesión de poder episcopal de jurisdicción acompaña a esta transmisión del poder episcopal del Orden y, tan pronto como Dios intervenga para salvar Su Iglesia, a la cual no le queda ninguna esperanza humana de salvación, los efectos de esta consagración y de este Mandato de suplencia serán puestos inmediatamente en las manos de un Papa que sea de nuevo inequívocamente católico.



lunes, 21 de marzo de 2016

RESISTENCIA CATÓLICA




El combate de la fe, la resistencia al modernismo conciliar y al liberalismo, la vigencia inalterable de la Tradición, que Mons. Lefebvre tomó como banderas al fundar la FSSPX, se continúan en la Resistencia con nuestros obispos antilberales y los sacerdotes que los siguen. Damos gracias a Dios, a Cristo Rey, a la Santísima Virgen siempre fiel y a nuestro Protector San José, por este nuevo impulso que dan a su Iglesia con un nuevo Obispo. Sabemos que al Diablo esto nada le gusta, por eso ha suscitado alborotos, contiendas, discordias, injurias, calumnias y difamaciones. “El impío urde males contra el justo, / ya su vista rechina los dientes, pero Dios se ríe de él, / porque está viendo llegar su día” (S. 36,12). Pero sabemos que “con muchas y acerbas tribulaciones” (S. 70,20) debemos ser probados para ver si amamos verdaderamente a Dios con rectitud de corazón.

Dios les conceda a nuestros Obispos la sabiduría y el tesón en el buen combate, y los proteja para que orientados por la voluntad divina, transmitan lo que han recibido.

“Bendito sea Dios, mi piedra;
Él adiestra mis manos para la pelea,
mis dedos para la guerra;
Él es mi alcázar y mi libertador,
el broquel con que me cubro;
Él es quien me somete los pueblos”
(S. 143, 1-2)



CONSAGRACIÓN EPISCOPAL: MÁS IMÁGENES

AMIGOS DA USML







sábado, 19 de marzo de 2016

CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DE DOM TOMÁS DE AQUINO OSB


Fotografías propias y del Grupo Santo Tomás de Aquino











MÁS FOTOGRAFÍAS:

COMENTARIOS ELEISON - TERCER OBISPO





Número CDLIII (453)
19 de marzo de 2016

Tercer Obispo

Mons. Williamson



Dom Tomás, un monje con fe y caridad colmado,
Y ahora un obispo, por Dios (y lectores) deseado.

En el día de la consagración, con el favor de Dios, de Dom Tomás de Aquino como tercer obispo para la “Resistencia” Católica de hoy, parece apropiado reproducir el testimonio de un amigo cercano a él, el Profesor Carlos Nougué, liderando ahora una Casa de Estudios adherida al Monasterio de la Santa Cruz de Dom Tomás. Este testimonio, que muchos de ustedes pueden no haber visto, está solamente levemente adaptado del original que está accesible en el excelente sitio mejicano Non Possumus. Noten en particular la buena influencia de Corção, la conexión cercana con Monseñor Lefebvre, el rechazo de acercarse a Roma neo-modernista y los métodos stalinistas de Monseñor Fellay.
¡Kyrie eleison!

Miguel Ferreira da Costa nació en Rio de Janeiro, Brasil, en 1954. Antes de iniciar su carrera en la ley, él estudió en el Colegio San Benito en Rio de Janeiro, donde tuve la oportunidad de ser su compañero de clase por un breve tiempo. Formó parte del movimiento tradicionalista y anti-modernista organizado en torno de Gustavo Corção y de la revista Permanencia; luego inició su vida de “fiel guerrero y veterano de la guerra post-conciliar por la Fe” – dejó la carrera en la ley para devenir un monje con el nombre de Tomás de Aquino en el monasterio francés de le Barroux donde Dom Gérard era Prior en ese entonces, y fue ordenado sacerdote en 1980 en Ecône por Monseñor Lefebvre. Allí gozó de la amistad, del ejemplo y de la enseñanza del Fundador de la FSPX.
En 1987 él vino a Brasil con un grupo de monjes de le Barroux para fundar el Monasterio de la Santa Cruz en Nueva Friburgo, en las montañas atrás de Rio de Janeiro, Brasil. Pero mientras tanto, Dom Gérard, a pesar de las graves advertencias de Monseñor Lefebvre, estaba avanzando hacia un acuerdo con Roma Conciliar, al cual Dom Tomás de Aquino también estaba opuesto. Una división era inevitable. El Monasterio de la Santa Cruz, con el apoyo de Monseñor Lefebvre, devino independiente en 1988 aunque reteniendo buenas relaciones con la FSPX. Sin embargo, basado en el consejo escrito de Monseñor Lefebvre, la FSPX no iba a tener jurisdicción sobre él porque como Prior del Monasterio, él tenía que tener autonomía.

martes, 8 de marzo de 2016

ESCUDO EPISCOPAL DE DOM TOMÁS DE AQUINO OSB




Las armas de su reverencia Dom Tomás de Aquino, OSB
El escudo

Escudo en azur, con orla en oro, con los elementos heráldicos proprios del anverso de la Medalla Milagrosa de Nuestra Señora de las Gracias, que son: una letra "M" entrelazada con una cruz puesta sobre una barra, teniendo debajo dos corazones pequeños, siendo el primero el Sagrado Corazón de Jesús, y el segundo, el Inmaculado Corazón de María; acompañado el conjunto  de 12 estrellas de ocho puntas, puestas en una orla ovalada al rededor del conjunto, todo en oro. El escudo está puesto sobre una Cruz procesional en oro, teniendo un timbre o capelo episcopal de sinople, forrado en gules, de donde penden dos series de seis borlas, puestas en 1 - 2 - 3, pendientes a ambos flancos del escudo. Listel en oro, forrado en blau, con el lema VERITATEM DILEXISTI, escrito con mayúsculas en sable.

As armas de sua reverência Dom Tomás de Aquino, OSB
O Brasão

Escudo de blau, com orla de ouro, carregado dos elementos heráldicos próprios do anverso da Medalha Milagrosa de Nossa Senhora das Graças, que são: Uma letra "M" entrelaçada com uma cruz posta sobre uma barra, tendo abaixo dois corações diminutos, sendo o primeiro o Sagrado Coração de Jesus, e o segundo, o Imaculado Coração de Maria, o conjunto acompanhado de 12 estrelas de oito pontas, postas em orla ovalada ao redor do conjunto, tudo de ouro. O escudo está posto sobre uma Cruz processional de ouro, tendo por timbre o galero episcopal de sinopla, forrado de goles, de onde pendem duas séries de seis borlas, postas em 1 - 2 - 3, pendentes de ambos os flancos do escudo. Listel de ouro, forrado de blau, com o lema VERITATEM DILEXISTI, escrito em maiúsculas de sable.
  

jueves, 25 de febrero de 2016

EL MONASTERIO DE LA SANTA CRUZ NECESITA SU AYUDA PARA LA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DE DOM TOMÁS DE AQUINO

+
PAX

Queridos benefactores, el Monasterio de la Santa Cruz necesita su ayuda para la Consagración Episcopal de Dom Tomás de Aquino. Agradecemos toda la ayuda enviada. Los hermanos están en constante oración para sus necesidades.

Dear benefactors, the Monastery of the Holy Cross needs your help for the Consecration of Dom Thomas Aquinas. We appreciate all the help sent. The brothers are in constant prayer for your needs.

Chers bienfaiteurs, le Monastère de la Sainte Croix besoin de votre aide pour la sacre de Dom Thomas d'Aquin. Nous apprécions toute l'aide envoyé. Les frères sont dans la prière constante pour vos besoins.

Prezados benfeitores, o Mosteiro da Santa Cruz precisa de sua ajuda. Agradecemos toda ajuda enviada. Os irmãos estão em constante oração pelas suas necessidades.






sábado, 20 de febrero de 2016

QUIÉN ES DOM TOMÁS DE AQUINO FERREIRA DA COSTA, NUESTRO NUEVO OBISPO: UN TESTIMONIO









Carlos Nougué
(Profesor laico de la Casa de Estudios San Anselmo,
 del Monasterio de la Santa Cruz)

Miguel Ferreira da Costa nació en Rio de Janeiro, Brasil, en 1954. Antes de principiar la carrera de Abogado, hizo sus estudios en el Colegio San Benito de Rio de Janeiro, donde tuve la oportunidad de ser su compañero de clase por breve tiempo. Formó parte del movimiento tradicionalista y antimodernista organizado en torno de Gustavo Corção y de la revista Permanencia; entonces inició su vida de “fiel guerrero y veterano de la guerra post-conciliar por la Fe”, como escribió Monseñor Williamson. Comenzó, como dije, a estudiar Derecho, pero lo abandonó para convertirse en monje, con el nombre de Tomás de Aquino, en el monasterio francés de Barroux, que tenía como superior en ese entonces a Dom Gérard; y fue ordenado sacerdote en 1980, en Ecône, por Mons. Marcel Lefebvre. Pudo entonces gozar de la amistad, del ejemplo, de las enseñanzas del fundador de la FSSPX.

Vino a Brasil con un grupo de monjes de Barroux para fundar el Monasterio de la Santa Cruz, en Nova Friburgo, Rio de Janeiro, Brasil. Sin embargo, en el ínterin, Dom Gérard, contra las instancias de Mons. Lefebvre, marchó hacia un acuerdo con la Roma conciliar, contra lo cual se opuso también Dom Tomás de Aquino. La separación fue inevitable. El Monasterio de la Santa Cruz, con el apoyo total de Mons. Lefebvre a Dom Tomás, se volvió independiente, aunque amigo de la FSSPX. En efecto, Mons. Lefebvre escribió a Dom Tomás, en una carta que tuve el privilegio de leer, algo más o menos así: Usted debe respetar y consultar a los obispos de la FSSPX, pero estos no tienen jurisdicción sobre usted pues, como prior de Monasterio, debe tener autonomía.

Pero se fue tornando difícil la relación de Dom Tomás y su Monasterio con la FSSPX, sobre todo con el acercamiento de ésta a la Roma neomodernista. Cuando Benedicto XVI publicó su Motu Proprio sobre el “rito extraordinario”, Dom Tomás de Aquino se negó a cantar en la Misa de domingo el Te Deum pedido por Mons. Fellay para celebrar el documento papal, y, especialmente, el “levantamiento de las excomuniones” por el mismo papa; y escribió Dom Tomás a Mons. Fellay una carta en la que decía que no seguiría sus pasos rumbo a un acuerdo con la Roma conciliar. Un tiempo después, aparecieron en el Monasterio (soy testigo presencial de esto) Mons. de Galarreta y el P. Bouchacourt para decir a Dom Tomás que tenía quince días para dejarlo; si no lo hacía, el Monasterio dejaría de recibir la ayuda y los sacramentos (incluido el del Orden) por parte de la FSSPX.

Le escribí a Mons. Fellay para quejarme de tal injusticia, y recibí por respuesta lo siguiente: “El problema de Dom Tomás es mental. Mientras no deje el Monasterio, éste no recibirá nuestra ayuda”. Le respondí: “Debo tener yo también el mismo problema mental, pues convivo desde hace doce años con Dom Tomás y nunca me di cuenta”. Se trataba verdaderamente de algo similar al stalinismo y sus hospitales siquiátricos para opositores.

Vaciló entonces Dom Tomás: si dejaba el Monasterio sería la ruina de éste con respecto a la Fe, pero si se quedaba lo privarían de toda ayuda que necesitaba. Fue entonces que vino en su socorro Mons. Williamson: nuestro Obispo inglés escribió una carta a Dom Tomás en la que le aseguraba al Monasterio todos los sacramentos, y así podría permanecer Dom Tomás en éste. Eso fue suficiente para que todos acá reaccionáramos: fue el comienzo de lo que hoy se conoce por Resistencia, y que tuvo por primer órgano la página web llamada SPES, hoy desactivada por haber cumplido el papel al cual se destinaba. El Monasterio pasó a ser entonces el centro de recepción para los sacerdotes que, queriendo dejar la FSSPX por la traición de sus superiores, vacilaban en salir por no tener dónde vivir fuera de ella. Fue el lugar de la consagración de Mons. Faure y será ahora el lugar de la consagración del mismo Dom Tomás de Aquino Ferreira da Costa, mi padre espiritual y el amigo más entrañable que Dios podría haberme dado. Sí, soy hijo suyo y del Monasterio de la Santa Cruz, y fue aquí, en este pequeño rincón del cielo, que pude sentir por primera vez el tan agradable olor de la santidad.

¡¡¡UN NUEVO OBISPO PARA LA RESISTENCIA: DOM TOMÁS DE AQUINO OSB!!!




EL REVERENDO PADRE 
DOM TOMÁS DE AQUINO OSB
PRIOR DEL MONASTERIO BENEDICTINO DE LA SANTA CRUZ, EN NOVA FRIBURGO, R.J., BRASIL 
RECIBIRÁ LA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL 
EL DÍA 19 DE MARZO DE 2016, FIESTA DE SAN JOSÉ, EN ESE MONASTERIO.

D E O   G R A T I A S





  

viernes, 3 de julio de 2015

EL P. CALDERÓN REFUTA A MONS. FELLAY







El P. Álvaro Calderón, profesor de Filosofía y Teología Dogmática en el seminario de Buenos Aires de la FSSPX, y autor de diversos textos de extraordinaria calidad, como “La Lámpara Bajo el Celemín” y “Prometeo, la Religión del Hombre”; ha publicado en la revista “Sí Sí No No” n° 267, de noviembre de 2014, un estudio titulado “Si las consagraciones episcopales reformadas por Pablo VI son válidas”. Aunque el objeto principal del artículo es responder a las objeciones que los sectores sedevacantistas oponen a la validez del nuevo rito de consagración episcopal, en este estudio del P. Calderón quedan refutadas algunas afirmaciones gravemente erróneas desde el punto de vista de la teología sacramental, hechas por Mons, Fellay en su nunca retractada “Declaración Doctrinal” de abril de 2012.

Dice Mons. Fellay en el N° 7 de esa Declaración Doctrinal: “Nosotros declaramos reconocer la validez del sacrificio de la Misa y de los Sacramentos celebrados con la intención de hacer lo que hace la Iglesia según los ritos indicados en las ediciones típicas del Misal romano y de los Rituales de los Sacramentos legítimamente promulgados por los papas Paulo VI y Juan Pablo II.”

En consecuencia, el Superior General:

a) Reconoce la validez de todos los sacramentos reformados por los modernistas, siempre que sean celebrados con la intención debida. Los elementos a considerar para juzgar la validez de los Sacramentos son tres: materia, forma e intención del ministro verdadero. Mons. Fellay no objeta nada ni en cuanto a la materia, ni en cuanto a la forma en los Sacramentos Novus Ordo, refiriéndose sólo al requisito de la intención debida del celebrante. Sin embargo, en los seminarios de la FSSPX siempre se enseñó que hay dudas graves acerca de la validez de varios sacramentos reformados, debido a los cambios introducidos por los modernistas en cuanto a la materia, a la forma o a la intención. Por ello también siempre existió en la Fraternidad la sana costumbre de confirmar bajo condición a los confirmados en el Novus Ordo y de ordenar bajo condición a los Sacerdotes ordenados según los ritos de Pablo VI. La Extremaunción se consideró siempre como muy probablemente inválida, etc.

b) Declara que esos Sacramentos fueron legítimamente promulgados, expresión ambigua (¿dice que son los Sacramentos los legítimos o dice que lo legítimo es sólo el acto de promulgación de éstos?) que ha sido interpretada por la generalidad de los católicos como una aceptación, sin más, de la legitimidad de los Sacramentos del Novus Ordo. Sobre el concepto de “legitimidad”, ver acá.

Pues bien, el P. Calderón dice lo contrario: el rito de consagración episcopal (que es Sacramento) es “ciertamente ilegítimo” y “probablemente válido” (recalcando que "no hay certeza de su validez").

He aquí las citas de lo esencial (negrita y cursiva como en el original):

“El nuevo rito es ciertamente ilegítimo.
El nuevo rito, que Pablo VI pretendió promulgar por su constitución apostólica Pontificalis Romani, es ciertamente ilegítimo, por la acumulación de dos motivos: primero, porque ningún Papa tiene autoridad como para abrogar la tradición litúrgica romana y, menos todavía, inventar un rito en ruptura con toda la tradición católica; segundo, porque el contagio con las doctrinas modernistas lo hacen nocivo a la fe y no puede tener valor de ley una determinación contraria al bien común de la Iglesia.
(…)
Por todo esto, aún cuando el rito, considerado en sí mismo, fuera totalmente ortodoxo y mejor en la expresión de la doctrina del episcopado, no sería legítimo, porque ningún Papa tiene autoridad para romper con la tradición litúrgica de la Iglesia. La invención de un nuevo rito es un acto ciertamente ilegítimo, por más que sea un Papa o un ángel del cielo quien pretenda establecerlo.
(…)
(…) así como la Fraternidad se ha visto obligada a declarar la ilegitimidad del Novus Ordo Missae, por causa de las doctrinas del Misterio Pascual que lo animan (…), así también hay que reconocer que el novus ordo de consagración episcopal esciertamente ilegítimo.
El nuevo rito es probablemente válido.
Un rito sacramental puede ser ciertamente ilegítimo, pero no por eso es necesariamente inválido.
(…)
Si consideramos la materia, forma e intención del nuevo rito de consagración episcopal en el contexto del rito y en las circunstancias de su institución, nos parece que es muy probablemente válido (…)
Pero creemos también que no hay certeza de su validez (…)
(…)
Ahora bien, en un asunto de máxima importancia para la vida de la Iglesia, como lo es la validez del episcopado, se hace necesario tener absoluta certeza. Por lo tanto, para poder aceptar con tranquilidad de conciencia este rito, sería necesario no contar solamente con la sentencia de teólogos, sino con la sentencia infalible del Magisterio.
En cuanto a la actitud práctica a sostener frente a las nuevas consagraciones episcopales, nos parece justificada la que hasta ahora había sostenido la Fraternidad: (nótese este pretérito: “había sostenido”. Nota del blog)
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(…) los defectos positivos y objetivos que sufre este rito, que impiden se tenga certeza de su validez, nos parece que (…) justifican y hacen necesario la reordenación bajo condición de los sacerdotes consagrados por obispos nuevos y, llegado el caso, la reconsagración bajo condición de estos obispos. No se puede sufrir tales incertidumbres en la raíz misma de los sacramentos.”