domingo, 3 de abril de 2016

ACERCA DE UNA MENTIRA REITERADA






"La mentira sólo es un vicio cuando obra el mal; cuando obra el bien es una gran virtud. Sed entonces más virtuosos que nunca. Es necesario mentir como un demonio, sin timidez, no por el momento, sino intrépidamente y para siempre." 

Voltaire.


Los enemigos de la Resistencia suelen repetir esta mentira, que por reiterada una y otra vez, puede resultar eficaz para engañar a algunos incautos:

Todos saben que Mons. Fellay quiere hacer un acuerdo con Roma.
¿Y los Obispos de la falsa “Resistencia”?
Mons. Williamson dice que “tomaría el primer avión a Roma”.
Mons. Faure dice que iría a Roma con Mons. Williamson.
Dom Tomás también dice que iría a Roma.
¿Entonces?
¡Entonces los cuatro están en lo mismo! ¡Los cuatro están dispuestos a ir a Roma! 
Los Obispos de la falsa “Resistencia” quieren llevarnos, aunque por caminos distintos, al mismo punto que Mons. Fellay: al acuerdo con Roma.
¡Todos son liberales! ¡Todos son traidores!


I.  MONSEÑOR WILLIAMSON

La cita está tomada de una conferencia dada por él en Post Falls, Idaho, EE.UU, en junio de 2014.

Monseñor se pregunta: ¿Puedo yo ejercer autoridad?
Y responde: -(…) En los tiempos de Monseñor Lefebvre, los sacerdotes pertenecían a la Fraternidad del Arzobispo, su propia Fraternidad. No era mi Fraternidad, yo no la fundé, nunca fui el superior -excepto en el Seminario- nunca fui el Superior. En lo que a mí concierne, mi relación con los sacerdotes [de la Resistencia] es más o menos como la relación del Arzobispo con los sacerdotes que no pertenecían a la Fraternidad: amistad, contactos, consejo, apoyo, confirmar a sus niños (eso es lo que estoy haciendo aquí), pero nada más que eso. Yo no tengo autoridad. Yo no tengo autoridad. Tengo las Ordenes que me dio el Arzobispo, pero las Ordenes no es lo mismo que Jurisdicción. Cuando el Arzobispo consagró los cuatro obispos en 1988, dijo en el sermón “no les estoy dando jurisdicción a estos cuatro, solamente les estoy dando las Ordenes”, que es la Consagración. Si hubiera pretendido darnos jurisdicción, hubiera estado creando otra Iglesia, se hubiera autonombrado Papa. El Arzobispo estaba muy consciente de lo limitado de su autoridad. Lo que hizo fue heroico, pero era muy limitado, por el hecho de que no fue autorizado por el Papa. Ahora, el Arzobispo tenía cierta medida de autoridad sobre los sacerdotes de su propia Fraternidad. Pero yo no fundé ninguna Fraternidad, si fundo una sin el permiso de Roma, estaría haciendo algo por mi cuenta. Yo no tengo autoridad. Yo no puedo tener autoridad. Amistad, consejo, contacto, apoyo: no hay problema.Autoridad: hay problema. Es un problema que proviene del Papa, yo no puedo hacer nada. En la realidad de la situación actual, vayamos de la teoría a la realidad. En la realidad, ¿pueden imaginarse que mandar a los padres Resistentes es como reunir gatos? [bromeando] ¿Pueden imaginarlo? ¿Es inimaginable? En tal caso, ¿vale la pena probar o está destinado al fracaso? Sería mejor no intentarlo, que intentar y fracasar. Algunos de ustedes pueden pensar que sería mejor intentar porque podría tener éxito. Yo no tengo la autoridad. Si… si… si… por algún milagro, el Papa Francisco me llamara la semana próxima y dijera: “Excelencia, usted y yo tenemos nuestras divergencias, pero en este momento yo lo autorizo a fundar una Fraternidad. Siga adelante por el bien de la Iglesia” “Santo Padre, ¿puedo tenerlo por escrito? ¿Le importa si voy a Roma y obtengo su firma?” “Sí, por supuesto.” “Muy bien, entonces tomaré el siguiente avión a Roma. ¡Estaré en el siguiente avión a Roma!” Pero sin eso, somos un bote sin remos. Y esta no es la solución. Entonces, en lo que llamamos el movimiento de la Resistencia, tendrán un problema de autoridad. Acostúmbrense a la idea. Pero piensen también que la autoridad es secundaria comparada con la fe. Y piensen que en el movimiento de la resistencia, en su conjunto, el movimiento de la Resistencia fue creado para la Fe. Por la Fe. Fue creada por la Fe.

Monseñor no dice que iría a Roma para hacer un acuerdo. Nadie que tenga un mínimo de honestidad intelectual puede afirmar que de las palabras citadas se puede deducir que Monseñor Williamson desea un acuerdo con Roma.

sábado, 2 de abril de 2016

REGLAS PARA LEER CON FRUTO LA SAGRADA ESCRITURA - P. SEVERIANO DEL PÁRAMO





1. Tomemos en nuestras manos la Biblia con amor, conforme escribe San Jerónimo en una de sus cartas: Ama las Santas Escri­turas y te amará la Sabiduría (Ef. 130 PL. 22, 1124). Además, ya que según San Pablo, toda la Escritura, inspirada por Dios, es útil para enseñar, convencer, corregir e instruir en la santidad (2 Tim. 3, 16-17), debemos leerla no para satisfacer nuestra curiosidad, sino para encontrar en ella el provecho de nuestra alma.

2. Antes de comenzar su lectura debemos dirigimos a Dios por medio de una corta y fervorosa oración a Jesucristo el cual es el único digno de abrirnos el divino libro y romper los sellos que le tienen como cerrado (Apoc. 5, 5 y 9).

3. Es necesario leer la Escritura con grande humildad y con entera sumisión a la Iglesia, la cual es la que recibió de Jesucristo este sagrado depósito, y la única que puede dar­nos la verdadera inteligencia de una manera infalible, como enseña el Concilio de Trento, siguiendo la tradición.

4. Jesucristo es el grande objeto que siem­pre hemos de tener presente en la lectura de la Santa Biblia, si queremos alcanzar su recto sentido, como dice San Agustín (In Ps. 96).

5. No siempre se guarda en la Escritura el orden de los tiempos; los Evangelistas y otros autores sagrados anticipan o posponen a veces la narración de un suceso, o hacen de él una recapitulación.

CONSAGRACIÓN EPISCOPAL DE DOM TOMÁS DE AQUINO OSB: MANDATUM APOSTOLICUM







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PAX

MANDATO APOSTÓLICO


– ¿Tenéis un mandato?

– Lo tenemos.

– Que sea leído.

Nosotros lo tenemos de la Iglesia Romana que, en su fidelidad a las santas tradiciones recibidas de los Apóstoles, nos ordena que transmitamos fielmente estas santas tradiciones -es decir, el depósito de la Fe- a todos los hombres en razón de su deber de salvar sus almas.

Ahora bien, por un lado las autoridades de la Iglesia Romana, desde el Concilio Vaticano Segundo hasta hoy, están movidas por un espíritu de modernismo que subvierte profundamente la Santa Tradición hasta el punto de pervertir la noción misma de Tradición: Porque vendrá el tiempo en que no soportarán más la sana doctrina, apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas, como dice San Pablo a Timoteo en su segunda Epístola (IV, 3,5). ¿De qué serviría pedir a tales autoridades un Mandato para consagrar un obispo que se opondrá profundamente a su gravísimo error?

Por otro lado, para tener tal obispo, los pocos católicos que comprenden su importancia podrían, incluso después del Vaticano II, esperar que viniese de la Fraternidad San Pío X de Mons. Marcel Lefebvre, así como éste les consagró cuatro por un primer Mandato de suplencia en 1988. Infelizmente, observando que las autoridades de la Fraternidad toman el mismo camino liberal, remitiéndose constantemente a las autoridades romanas, tal esperanza parece ser vana.

Y entonces, ¿de dónde esos católicos fieles obtendrán los Obispos necesarios para la supervivencia de su verdadera Fe? En un mundo cada día más opuesto a Nuestro Señor Jesucristo y a Su Iglesia, el peligro parece tan grande que, en tanto Pedro no se convierta (Luc. XXII, 32), es la misma Santa Iglesia la que nos pide venir en auxilio de las ovejas abandonadas, asegurándoles un número suficiente de verdaderos pastores (Jer. III, 15) en la medida en que tal necesidad se haga presente.

Ninguna presunción ni cesión de poder episcopal de jurisdicción acompaña a esta transmisión del poder episcopal del Orden y, tan pronto como Dios intervenga para salvar Su Iglesia, a la cual no le queda ninguna esperanza humana de salvación, los efectos de esta consagración y de este Mandato de suplencia serán puestos inmediatamente en las manos de un Papa que sea de nuevo inequívocamente católico.



COMENTARIOS ELEISON - LEGADO DE MONSEÑOR - II




Número CDLV (455)
02 de abril de 2016

Legado de Monseñor – II

Mons. Williamson




¿Estructura o ninguna? ¿Donde está la Fe?
¡Donde esté, allí obligado iré!

En el 2012 los sucesores de Monseñor a la cabeza de su Fraternidad de San Pío X, habiendo fallado en comprender su postura fundamental de anteponer la Verdad católica a la Autoridad católica, afirmaron falsamente estar siguiendo su ejemplo cuando en el Capítulo General de la Fraternidad de ese verano, se dispusieron a poner de vuelta la Autoridad encima de la Verdad al abrir la puerta a algún acuerdo político y no doctrinal con los mentirosos de Roma – “El Catolicismo es Revolucionario” es una monstruosa mentira. Por años ya estos sucesores han difundido rumores de que el acuerdo es inminente, pero Roma los tiene donde quiere tenerlos, por su propia culpa, y se exponen a que les continúen extrayendo concesiones tales como, posiblemente, la desastrosa entrevista del 2 de Marzo concedida por el Superior General a un depredador profesional. La Roma Conciliar nunca se olvida de lo que la FSPX parece no querer recordar más – la Tradición católica y el Vaticano II son absolutamente irreconciliables.

Sin embargo, Monseñor tuvo discípulos que no han olvidado esto. Ellos van bajo el nombre de la “Resistencia”, el cual es un movimiento más que una organización, lo cual es lógico. Aferrándose a la Verdad contra la falsa Autoridad tanto de Roma como ahora de la FSPX, cualquier autoridad interna entre ellos puede cuando mucho ser de suplencia, es decir, una autoridad anormal suplida invisiblemente por la Iglesia en caso de emergencia para la salvación de las almas. Pero tal autoridad, por la invisibilidad de su transmisión (en contraste con las ceremonias visibles por las cuales muchos tipos de autoridad entre los hombres son transmitidas), es tanto más débil y más contestable que la autoridad normal en la Iglesia, la cual desciende siempre, en última instancia, del Papa. Por consiguiente, la “Resistencia” tiene la fuerza de la Verdad pero una debilidad de Autoridad normalmente esencial para proteger la Verdad católica.

SECTA DEL P. PFEIFFER: SOBRE UN PERSONAJE CLAVE





REVELANDO EL CULTO DEL P. PFEIFFER: ¿QUIÉN ES PABLO HERNÁNDEZ?


Fuente Nota: ponemos extractos. La negrita es nuestra.

Es necesario advertir a los católicos acerca de los muchos peligros que acechan en la pandilla del P. Pfeiffer. El P. Pfeiffer salió a escena en 2012 como una de las voces más abiertas en contra de la nueva dirección de Menzingen. Pronto empezó a subir cada uno de sus sermones, algunos de más de una hora, a su canal de YouTube en el canal 469fitter. Desafortunadamente, desde entonces el P. Pfeiffer ha causado mucho daño a la Resistencia católica debido a sus muchos escándalos, expuestos por buenos sacerdotes y antiguos asociados como el P. Chazal, el P. Ortiz, el P. Voigt y otros.

El propósito de esta entrada es exponer al brazo derecho del P. Pfeiffer, Pablo Hernández, también conocido como Pablo el Mexicano (no es mexicano). La gravedad de desasociarse de la secta del P. Pfeiffer se vuelve más apremiante cuando miramos cuidadosamente detrás de escenas y no solamente al pretendido obispo cismático que celebra “misa” en su altar.

viernes, 1 de abril de 2016

CARTA DEL P. VOIGT SOBRE EL "SEMINARIO" DEL P. PFEIFFER






Fuente
 
Nota: se publica la carta en extracto y con negritas puestas por nosotros.

Preámbulo: Me tomo el tiempo de evaluar la vida de tres años en Boston, KT, con la finalidad de exponer los peligros que acechan en ese lugar. Todo lo que escribo puede ser verificado por los seminaristas que se separaron del P. Pfeiffer. Esta exposición está destinada a corregir y ayudar a mejorar lo que está ocurriendo en ese lugar. La corrección fraternal es un acto de caridad y por eso escribo. Esta exposición consta de cinco partes: 1) Orden vs. Desorden; 2) Centrado en sí mismo vs. Centrado en Dios; 3) Duro criticismo de los demás pero no de uno mismo; 4) Esfuerzo ilegítimo vs. Verdadera resistencia; 5) Herejía, investidura laica, protestantismo en efecto. Primer tema:

1. Orden vs. desorden

Orden es el primer signo de imitación del cielo. En el cielo encontraremos perfecto orden, y entonces en un seminario el esfuerzo completo debe ser el de poner este orden en el trabajo para que el seminarista pueda enfocarse en la obra y palabra de Dios. Sin respaldo, sin ninguna novena u oración, y sin un obispo que sancionara el proyecto, el Padre abrió un seminario (?) con un aspirante a cocinero, un músico, un recién graduado de preparatoria y un señor de edad. Desde el principio hubo carencia de profesores, por lo que el graduado de preparatoria se convirtió en profesor de latín a pesar que solamente tenía cuatro años de estudio. Los dos padres salían cada fin de semana y algunas veces durante toda la semana cuando iban a Asia o alrededor del mundo. Cuando uno regresaba, entonces había clases. Mientras tanto, no había Misa, la vida de oración sufría, pero los hombres continuaron a pesar del desorden.

Un seminarista enfermó y no parecía mejorarse. Debido a la edad, la enfermedad, y otras circunstancias, alegó que el hombre no tenía vocación para el sacerdocio por lo que el Padre decidió que sería hermano. Siguiente desorden: basarse en los números y seguir el patrón de preparación que existe en Winona. Parecía que la estructura fue modelada en la FSSPX para la recepción de la sotana, las salidas, los horarios, pero fue un parecido muy vago. El P. Hewko arregló caminatas, pero este no era un buen grupo para ese tipo de salidas, solo uno tenía la resistencia necesaria, por lo que el Padre las complementó con los sobrinos del P. Pfeiffer.

Mi punto: el P. Pfeiffer muerde más de lo que puede masticar y quiere cada vez más y más. En lugar de una prudente evaluación del lugar, el personal, y la falta de legitimidad, él se fue hundiendo cada vez más profundamente en el fango de la actividad. Entre más tiempo estaba fuera, más difícil se volvía el programa. Yo sólo puedo pensar y expresar mi punto de vista cuando visité durante los fines de semana o durante los descansos escolares. No recuerdo que el Padre haya llamado ni a una sola junta para resolver los problemas o para coordinarse con el P. Hewko.

LA SIMPLICIDAD (POR OPOSICIÓN A LA DOBLEZ)





Por Mons. Émile Guerry


“Sed sencillos como palomas” (Mt., 10, 16).


I. LA SIMPLICIDAD ES UNIDAD

La simplicidad no es ni la ingenuidad excesiva de la inexperiencia, ni la liberación de toda re­gla, ni la imprudencia en los modales o en el len­guaje. La palabra "simple” evoca ante todo la idea de unidad. Simple y uno es la misma cosa. El Divino Maestro predica constantemente la unidad en la vida espiritual: “Ninguno puede servir dos amos: porque o aborrecerá el uno, y amará el otro, o se adherirá a uno, y despreciará el otro” (Mt., 6, 24). Y acto continuo Jesús recomienda la entrega entre las manos del Padre celestial.

Lo que Nuestro Señor condenó con mayor se­veridad en los fariseos fue su duplicidad, su hipocresía, que los hace aparecer en contradicción consigo mismos: "Dicen, y no hacen”; condenó la mentira de sus vidas, y llamó bienaventurados a los rectos de corazón. Toda la Escritura nos manifiesta que ésta es una condición indispensa­ble para agradar a Dios y que El rechaza a los hombres que pretenden seguir dos caminos.

Ser simple es tener la mirada puesta en Dios, es ir derecho hacia Él como hacia un Padre, sin desviarse hacia las criaturas, ni replegarse sobre sí mismo. La paloma vuela con derechura, sin dar vueltas como otros pájaros, cuando se dirige al palomar. El alma simple se desprende de todo lo creado por un vigoroso aletazo, sin mirar a diestra ni a siniestra, ni hacia las criaturas, ni hacia sí misma, no viendo sino una sola cosa, la meta a la cual se lanza con ímpetu: ¡Sólo Dios!

"Como los ojos de la esclava están fijos en las manos de su señora, así nuestros ojos se adhieren al Señor Dios nuestro” (S. 122, 2).

¡Oh Padre! Sólo una cosa debe valer para mí: tu Gloria. El buscarla, como la buscaba Jesús, debe ser el objetivo supremo de todos mis pen­samientos, de todos mis anhelos, de todos mis propósitos. Esa unidad en mi vida establecerá en mi alma la simplicidad. No buscaré ya mi gloria, y así quedaré libre de las vueltas y rodeos suscitados por las preocupaciones del amor pro­pio del qué dirán, por el incentivo de la vana gloria y el deseo de captar la estimación general.

II. LA SIMPLICIDAD DEL NIÑO

Ser simple es ir a echarse en los brazos del Padre, en el impulso alegre y confiado del niño que está seguro del amor y de la bondad de su Padre. En ese sentido Jesús nos ha propuesto como modelo el niño: "Si no os convertís y no os volvéis como pequeñuelos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt. 18, 3). Primero hay que convertirse, para en seguida volverse niño. ¡Somos demasiado grandes! Creemos poder con­ducirnos por nosotros mismos, cuando Él es quien nos quiere conducir.

El modelo es el pequeñuelo que se dirige a su padre sin segunda intención, sin vacilación, sin cálculo. ¡Qué capa de vanidad, de complicaciones ha echado el mundo sobre nuestras almas! Todo es disimulo y convencionalismo en las relaciones de unos hombres con otros. Ser simple es tener, con la rectitud de la intención, la pureza del corazón: es mantenerse constantemente bajo la mirada del Padre, confiando en su bondad, afir­mado en su amor, no buscando otra cosa que darle gusto, no hacer nada, sin antes consultarlo, sin darle cuenta después.

Padre, ¡soy tu hijo! Tú me tratas como el me­jor de los Padres. Haz que yo vaya a Ti con toda la simplicidad del niño.

(“Hacia el Padre”, Ediciones Desclée de Brouwer, Buenos Aires, 1947)



MENSAJE DEL P. CHAZAL AL P. HEWKO ACERCA DEL FALSO OBISPO MORAN


Los Padres Pfeiffer y Hewko en El Paso (Tx. USA), en marzo de 2016.




Extracto de un correo-e del P. Chazal al P. Hewko (de 14-11-15), respondiendo a un mensaje de este último (de 6-11-15) que contenía una tan gloriosa como falsa autobiografía inventada por impostor William (Ambrose) Moran:

Estimado P. Hewko:

Discúlpeme, pero todo esto es la típica patología de un mentiroso.

Una vez que se dice una mentira, deben decirse más para justificar las precedentes. Y Greg [Taylor, editor de The Recusant, medio pfeifferiano furioso] (quien creo está detrás de este intento) nos dice que es verdad porque se parece demasiado a una mentira… ¿No se acuerda de Voltaire? “Mentid, mentid, siempre quedará algo”. Nuevas mentiras para las mentiras previas, es por eso que los moranistas no responden nada acerca de las viejas mentiras recientes: sucesor del Rey Danielo de Wolinia, de la Familia Real Serbia, Patriarca Arzobispo Metropolitano de Kiev como sucesor del Cardenal Slipyj, con privilegio papal especial, certificado por Juan Pablo II, autoridad en el estudio de la neuropsicología, espía entrenado por los Jesuitas rusos, familiaridad con Nixon, el Pentágono, monje de estricta observancia… Y esta lista es corta, todas sus afirmaciones están en Youtube. Me divierte, sí, pero me entristece credulidad de ustedes.

¿Qué hago entonces?

Les pido que públicamente expliquen todas estas afirmaciones y comprueben que son verdad, no mentiras. Si son verdaderas, William Moran no es un mentiroso y yo debo disculparme ante esta autoridad en neuropsicología, etc.

Estoy esperando todas sus caritativas aclaraciones sobre estas importantes declaraciones que él está haciendo. Pero mal hasta ahora. No hay respuesta a pesar de que se los he pedido amablemente. En lugar de eso, ustedes me están acusando de calumnia y burla. Sólo les estoy pidiendo su explicación sobre esta pila de afirmaciones que él ha hecho en tan poco tiempo, la mayoría entre usted y la cámara de Pablo [Pablo Hernández, “el Mexicano”, brazo derecho laico del P. Pfeiffer].

Ahora, las nuevas mentiras.

miércoles, 30 de marzo de 2016

COHERENCIA ABANDONADA





El P. Joseph Pfeiffer es uno de los sacerdotes que se han erigido fragorosamente en paladines de la Resistencia, campeones de la ortodoxia católica, custodios de la integridad doctrinal, vigías celosos que se encargan de mantener la pureza de la religión “cueste lo que cueste y caiga quien caiga”, denunciando las “herejías” que corroen la virtud por ellos salvaguardada. Cual doctores incoercibles, como nuevos Atanasios, Hilarios y Agustines, despliegan una incansable y ampulosa verborrea a lo largo de extensos y espontáneos discursos que apelan a los más caros sentimientos de los fieles. Lanzan sus dardos con voz tronante a quien esté dispuesto  a escucharles, para seguirlos en sus campañas libertadoras contra quienes han señalado como sus más encarnizados enemigos personales, a quienes han jurado abatir. El único problema es que estos Maestros de la verdad, estos Generales de la guerra santa, estos Líderes impetuosos de una nueva cruzada, lejos de ser fuentes de agua pura y cristalina, son por el contrario como “cisternas rotas que no pueden retener el agua” (como dice el profeta Jeremías), que sólo ofrecen un agua turbia y cenagosa. De sus aljibes sólo sale ahora ignorancia teológica, incoherencia, hipocresía y petulancia.

Como vemos en este caso del falso obispo Moran, cuelan el mosquito y se tragan el camello. También  puede aplicárseles la parábola de Lucas 6,41, pues señalan la paja que creen ver en el ojo del hermano, sin detenerse a ver la viga en el propio ojo. En este caso, haciendo causa común contra Mons. Williamson a raíz de una deficiente respuesta a una mujer birritualista (en una conferencia en EE.UU, en julio de 2015), y haciendo abstracción de toda su conducta y sus palabras de siempre. Leíamos recientemente en un artículo que lo mismo ocurrió cuando San Pablo, que predicó tantísimas veces contra la necesidad de circuncidarse para recibir la fe, sin embargo circuncidó a su discípulo Timoteo. Desde entonces los “vigías” de la fe de entonces –sin intentar comprender las razones del Apóstol-  comenzaron a atacar violentamente a San Pablo y tratarlo de hereje, a los cuales el gran Apóstol debió en un momento salir a reprender.

El P. Pfeiffer dijo en su momento que asistir a las misas de la FSSPX era incurrir en el pecado y delito canónico de communicatio in sacris (lo cual es falso y demuestra la grave ineptitud teológica de este sacerdote, pues no puede decirse que los sacerdotes de la FSSPX son acatólicos, por más liberalismo que los hayan invadido), pero luego llevó un falso obispo que ni siquiera es católico a su seminario y su capilla de Boston para que ejerciera allí sus “sacras” funciones, con lo que incurrió él sí en el pecado y delito de communicatio in sacris, llevando a sus fieles a participar activamente en un rito celebrado por un acatólico (Cfr. CIC 1917, Can. 1258).

El P. Pfeiffer acusó a Mons. Williamson de apañar a un sacerdote que hace unas décadas cometió ciertos pecados muy graves, pero luego el P. Pfeiffer llevó a su seminario y a sus capillas a un sacerdote pedófilo condenado (arrestado por tenencia de pornografía infantil), removido del estado clerical y vuelto al estado laical (ver acá). Así que sometió a sus seminaristas a tal escoria pese a las múltiples advertencias recibidas.

¿Después de todo esto, el P. Pfeiffer aún se atreve a hablar como un gran defensor de la fe y la verdad?

OTRA ADVERTENCIA A LOS FIELES ACERCA DEL P. PFEIFFER






Se dan a conocer estos hechos porque el P. Pfeiffer se dedica habitualmente a denigrar a Mons. Williamson, acusándolo, entre otras cosas, de proteger a un Sacerdote pedófilo. Desconocemos los detalles del caso, pero confiamos en que el Obispo cree en el arrepentimiento y enmienda de ese Sacerdote, y en que su actitud hacia éste se funda en la verdadera caridad.

“El que esté libre de pecado, lance la primera piedra”. 

¿El P. Pfeiffer tiene derecho a lanzar la primera piedra? ¿Qué pasa en este orden de cosas con el P. Pfeiffer,  feroz acusador y lapidador implacable de Mons. Williamson?

En un sermón dado el 13 de marzo de este año (llamado curiosamente “Malicia Eclesiástica”), el P. Pfeiffer afirma lo siguiente:

"En Filadelfia también han tomado nuestra capilla, por lo que la gente ahora va a la Misa del Padre N. Él es amigo de nosotros. Es un largo viaje en coche, pero él está tomando el cuidado de esas personas".

Pero sucede que el “Padre N” es un pedófilo condenado en proceso canónico y en proceso criminal deL fuero civil (¡¡¡!!!).

En efecto, la diócesis “X” emitió un comunicado diciendo:

Se informa a los fieles que “N”, antiguamente sacerdote de la Diócesis “X”, fue removido del estado clerical y regresado al estado laico por el Santo Padre, papa Francisco, (fecha). […] En (fecha), el Obispo “Y” retiró a “N” del ministerio público cuando la Diócesis de “X” se dio cuenta que había sido arrestado por posesión de pornografía infantil, por lo cual “N” fue sentenciado a dos años de libertad condicional. […] El señor “N” tiene prohibidas sus funciones como sacerdote en la Iglesia Católica y no debe presentarse como tal.

Otra diócesis: 

Las indicaciones más recientes son que "N” ha estado sirviendo en la Capilla “X”. Esta capilla no está afiliada de ningún modo a la Diócesis o a la Iglesia Católica. Ya que el Sr.“N” ha sido removido del estado clerical, tiene prohibidas sus funciones como sacerdote en la Iglesia Católica y no debe presentarse como sacerdote. Su celebración de los sacramentos sería gravemente ilícita, y en el caso de matrimonio y absolución sacramental, normalmente inválido.

El testimonio de un fiel del P. Pfeiffer:

EL P. PFEIFFER Y EL FALSO OBISPO MORAN: ES UN DEBER PREVENIR A LOS FIELES Parte 2



El impostor William (Ambrose) Moran



"Está claro que los Padres querían forzar al Obispo [Williamson] a ordenar a sus seminaristas, pero sin cumplir con las demandas del Obispo. Esta fue la causa principal por la que empezó la oposición entre el P. Pfeiffer y Mons. Williamson. De allí la desesperación de los Padres para encontrar un “obispo” para ordenar a sus seminaristas a cualquier precio. Entonces llegó Moran"


Nota: hemos destacado en negrita ciertos pasajes.


LAS CAUSAS PROFUNDAS DEL “MORAN-GATE”

No podemos concluir este estudio, sin mencionar las CAUSAS PROFUNDAS que llevaron a los Padres a asociarse con Moran, porque este no es un caso aislado; es solamente la “punta del iceberg”. La impía asociación de los Padres con Moran es solamente una consecuencia de causas específicas, llevándolos a esa grave falta de juicio prudencial, especialmente en el P. Pfeiffer.

1)ACTIVISMO EN SU APOSTOLADO

Activismo en la vida espiritual es un defecto que conduce al apóstol a basar sus frutos apostólicos más en actividad externa que en cultivar la vida interior.

Nadie ha condenado mejor el activismo y ha expuesto sus peligros que el P. Jean Baptiste Chautard en su libro: “El alma de todo Apostolado”. Él cita al difunto Cardenal Mermillod, quien llamó al activismo “la herejía de las buenas obras”. El P. Chautard agrega este comentario: “Él usa esta expresión para estigmatizar al apóstol quien pasa por alto su papel secundario y subordinado, y mira solamente su propia actividad personal y talentos como las bases del éxito apostólico”. Y más adelante: “estos herejes activistas, por su parte, imaginan que dan más gloria a Dios apuntando sobre todo a los resultados externos”. Y concluye: “Rechazar la verdad, o ignorarla en las acciones de uno, siempre constituye un desorden intelectual en la doctrina o en la práctica”.

Como el seminario ha sido el centro del “Moran-gate”, aprovecharé para señalar los problemas de los Padres en su funcionamiento. Todos estamos de acuerdo que abrir un verdadero Seminario católico hoy en día es una absoluta necesitad, pero también es un gran desafío. Y hay elementos fundamentales que no pueden pasarse por alto, tanto a nivel práctico como en el plano de los principios.

El primer elemento práctico que los padres pasaron por alto en el funcionamiento de su Seminario, es que consume mucho tiempo. ¿Cómo los padres tratan de reconciliar esta tarea tan seria con un apostolado muy ocupado fuera del Seminario? Una de las “soluciones” de los Padres a este problema fue el confiar a los seminaristas a un laico no calificado, Pablo (sic), durante su ausencia…

A este problema, añadimos otro de carácter práctico, más importante, concerniente al programa de estudios. El P. Voigt, cuando dejó el seminario después de vivir allí algunos años, expuso públicamente los serios problemas con la organización del Seminario, con lo cual el P. Hewko estuvo de acuerdo.

Sin embargo, no se han tomado soluciones reales para resolver estos problemas.

martes, 29 de marzo de 2016

EL P. PFEIFFER Y EL FALSO OBISPO MORAN: ES UN DEBER PREVENIR A LOS FIELES Parte 1


El "Obispo" Moran con el P. Pfeiffer y Gregory Taylor, editor de "The Recusant"



"Desgraciadamente, es evidente la necesidad de denunciar estas acciones con los dos estudios del caso Moran. Si no lo hacemos, hay un grave peligro de comprometer los principios y unidad de la Resistencia Católica. Nosotros, como Católicos, no podemos tolerar que aquellos que afirman combatir por la Fe católica se asocien con un comprobado cismático e impostor." 

P. Juan Carlos Ortiz 


Los Padres Pfieffer y Hewko se asociaron el año pasado con un falso obispo católico, lo que ocasionó un grave escándalo en los fieles y en los sacerdotes que tenían lazos con ellos, debido a que a este falso obispo se le permitió celebrar la misa en el altar de la capilla del Seminario de la FSSPX-MC y confesar a los fieles. 

El R.P. Juan Carlos Ortiz escribió en diciembre de 2015, un amplio estudio canónico y teológico con numerosas pruebas, en el cual demostró de manera fehaciente que William (Ambrose) Moran es un falso Obispo católico. 


Ese estudio completo puede ser leído acá. 

Así se expresa el P. Ortiz:

En el año 2015, un hombre llamado William (conocido como Ambrose) Moran-Dolgorouky entró en contacto con dos sacerdotes del seminario Nuestra Señora del Monte Carmelo en Boston, KY, Padres Joseph Pfeiffer y David Hewko, afirmando ser un “Arzobispo Católico” en buena relación con la Iglesia Católica y aseverando haber recibido la “misión” para ayudar al movimiento Tradicional Católico Latino, por pedido del difunto Cardenal Joseph Slypyj (1892-1984), el antiguo Arzobispo Mayor de la Iglesia Católica Ucraniana.

Hemos descubierto muchas graves inconsistencias acerca de la vida anterior de Ambrose Moran que abren el camino para cuestionar legítimamente la autenticidad y validez de sus afirmaciones. Consultamos el confiable testimonio de las autoridades religiosas (católicas y ortodoxas) y muchos documentos y las entrevistas disponibles en internet respecto a la vida y afirmaciones de William Moran.

En sus conclusiones, el R.P. Ortiz afirma:

1. ¿Recibió Moran las Ordenes válidas? Expusimos en la tercera parte de este estudio que todos los HECHOS PROBADOS tomados conjuntamente, nos llevan a concluir que todas las Ordenes recibidas por Moran fueron de manos de Obispos ortodoxos cismáticos, y nunca de un Obispo Católico.

CASA DE TOLERANCIA





Hace 28 años, Monseñor Lefebvre dejaba claramente explicitadas cuáles serían las condiciones que él pondría a los modernistas romanos, para llegar a entenderse con ellos:

«Suponiendo que de aquí a cierto tiempo Roma nos llame, quiera vernos otra vez y restablecer conversación, en ese momento soy yo el que pondré las condiciones. Ya no aceptaré quedarme en la situación en la que estábamos durante los coloquios. Plantearé la cuestión en el plano doctrinal: “¿Estáis de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los Papas que os han precedido? ¿Estáis de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI y Humani generis de Pío XII? ¿Estáis en comunión con estos Papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptáis todavía el juramento antimodernista?¿Estáis a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo? Si no aceptáis la doctrina de nuestros predecesores, es inútil hablar. Mientras no aceptéis reformar el Concilio, considerando la doctrina de estos Papas que nos han precedido, no hay diálogo posible. Es inútil. De este modo, las posturas serán más claras. No es poca cosa lo que nos opone. No basta decir: “Podéis decir la misa antigua pero hay que aceptar el Concilio”. No. No es la misa lo que nos opone, sino la doctrina». (Entrevista concedida a la revista Fideliter Nº 66, 1988).

Sin embargo, Mons. Fellay sostiene diálogo con las autoridades modernistas romanas, incluso afirma que el Papa Francisco está de lado de la FSSPX, y pone como única condición que Roma acepte a la FSSPX tal como es; por lo tanto, Francisco ha aceptado las otras condiciones especificadas por Mons. Lefebvre, ha aceptado la doctrina de los papas preconciliares y ha aceptado reformar el concilio.

En 1988 Mons. Lefebvre decía:

“Cuando se nos plantee la cuestión de saber cuándo habrá un acuerdo con Roma, mi respuesta es simple: cuando Roma vuelva a coronar a Nuestro Señor Jesucristo”. (Conferencia en Flavigny, diciembre de 1988).

Sin embargo, Mons. Fellay pone como única condición para el acuerdo que Roma acepte a la FSSPX “tal como es”; por lo tanto, ya ha coronado o está en vías de coronar nuevamente a Nuestro Señor Jesucristo.

En el año 2008, un antiguo profesor en el Seminario de La Reja, el P. Jesús Mestre, decía en la publicación oficial del Seminario:

“Mientras Roma no cambie, es inútil toda tratativa”.

Sin embargo, Mons. Fellay sostiene constantes, fructuosas y optimistas tratativas con Roma; por lo tanto, Roma ha cambiado.

En una conferencia a sus seminaristas en septiembre de 1988, decía Mons. Lefebvre:

“Muchos de los que nos han abandonado para unirse a Roma (conciliar) no comprendieron justamente lo que es el liberalismo y cómo las autoridades romanas, desde el concilio Vaticano II, están infestadas de estos errores. Si lo hubieran comprendido, hubieran huido, la hubieran evitado, se hubieran quedado con nosotros. Pero ellos no quieren creer en estos errores ¡Es grave! Porque al acercarse a estas autoridades, uno se contamina forzosamente”.

Sin embargo, Mons. Fellay y sus colaboradores se acercan y dialogan frecuentemente y cordialmente con las autoridades romanas sin temer contaminarse los errores; por lo tanto, estas autoridades de hoy ya no están infestadas de esos errores.

En la misma conferencia citada anteriormente, decía Mons. Lefebvre: