domingo, 8 de junio de 2014

COMENTARIOS ELEISON - LA INFALIBILIDAD DE LA IGLESIA IV





Número CCCLVIII (358)
24 de Mayo de 2014


LA INFALIBILIDAD DE LA IGLESIA – IV


Mons. Williamson


Al Cardenal Newman se le atribuye un sabio comentario sobre la definición en 1870 de la infalibilidad del Papa: “Lo dejó como lo encontró”. Ciertamente, esa definición no habrá cambiado en nada el poder del Papa para enseñar infaliblemente, porque pertenece a la naturaleza inmutable de la verdadera Iglesia de Dios que Dios la protegerá del error, al menos cuando su suprema autoridad enseñante está comprometida. Todo tal compromiso es ahora llamado el “Magisterio Extraordinario” de la Iglesia, pero solamente el nombre pudo haber sido nuevo en 1870, tanto como lo fue el nombre de “Magisterio Ordinario Universal”. Si el Vaticano I declaró también este último como siendo infalible, debe haberlo también sido así desde el inicio de la Iglesia. Para discernir las realidades detrás de los dos nombres, retornemos a ese inicio.

Para cuando Nuestro Señor ascendió al Cielo, El había, con su divina infalibilidad, confiado a sus Apóstoles un cuerpo de doctrina que ellos debían transmitir intacto a su Iglesia hasta el fin del mundo (Mt.XXVIII, 19-20), doctrina que todas las almas debían creer bajo pena de condenación (Mc.XVI, 15-16). Este Depósito de la Fe, o Revelación pública, Dios estaba obligado a hacerlo reconocible y accesible a todas las almas de buena voluntad in cuanto obviamente el verdadero Dios nunca podría condenar eternamente un alma por rechazar creer en una mentira. A la muerte del último Apóstol, este Depósito no solamente era infalible sino también estaba completo.

COMENTARIOS ELEISON - LA INFALIBILIDAD DE LA IGLESIA III





Número CCCLVII (357)
17 de Mayo de 2014


LA INFALIBILIDAD DE LA IGLESIA – III

Mons. Williamson



Las alocadas palabras y actos del Papa Francisco están al presente conduciendo hacia al sedevacantismo a muchos Católicos creyentes, lo cual es peligroso. La creencia que los Papas Conciliares no han sido y no son Papas puede comenzar como una opinión, pero demasiado a menudo uno observa que la opinión se convierte en un dogma y luego en una artimaña mental acorazada. Pienso que las mentes de muchos sedevacantistas se cierran porque la crisis sin precedente del Vaticano II ha causado a sus mentes y a sus corazones católicos una agonía que halló en el sedevacantismo una solución simple, y ellos no tienen ningún deseo de re-abrir la agonía re-abriendo la cuestión. Así que ellos absolutamente hacen cruzada para que otros se les unan en su simple solución y, haciendo tal cosa, muchos de ellos – no todos -- terminan desplegando una arrogancia y una amargura que no son signos ni frutos de un verdadero Católico.

Ahora bien, estos “Comentarios” se han abstenido de proclamar con certeza que los Papas Conciliares hayan sido verdaderos Papas, pero al mismo tiempo han argumentado que los argumentos sedevacantistas de costumbre no son ni concluyentes, ni obligan en conciencia a los Católicos, como algunos sedevacantistas quisieran hacernos creer. Retornemos a uno de sus más importantes argumentos el cual es de la infalibilidad Papal: los Papas son infalibles. Ahora bien, los liberales son falibles y los Papas Conciliares son liberales. Por consiguiente no son Papas.

MONS. LEFEBVRE CONTRA EL RECONOCIMIENTO - NON POSSUMUS












ECÔNE-ROMA: ACUERDO DE PODER, ACUERDO CONTRA LA VERDAD







Extracto del artículo de DISPUTATIONES THEOLOGICAE


Disponibilidad a un acuerdo, rebautizándolo

Ha llegado a esta redacción, de varias fuentes, la noticia de un posible acuerdo FSSPX-Roma para Pentecostés, al menos de una tentativa en este sentido.

Durante una discusión entre la Comisión Ecclesia Dei y Su Santidad el Papa Francisco sobre este asunto, los miembros de la Comisión habrían hecho notar al papa Francisco que no hay un acuerdo pleno sobre la doctrina, y éste les habría respondido que la cosa no es importante, que así como los neo-catecumenales tienen sus propias ideas doctrinales, los lefebvristas tienen otras ideas doctrinales… Que se note bien: no que la “nota teológica” de las cuestiones controvertidas sea de poca importancia, sino que es la doctrina la que no es una cosa importante.

¿Es verdadera esta información? Evidentemente, la eventual presencia de una tentativa que va en este sentido no implicaría automáticamente que se logre.

Pero hay algo. Aquí damos ciertos elementos.

El mes pasado, Monseñor Fellay redimensionó uno de sus juicios fuertes sobre el Pastor Latinoamericano (evidentemente, siempre en nombre del “contexto” particular en el cual él se ha expresado anteriormente…); este hecho nos permite prever que había algo en el aire.

En tiempos más recientes, Monseñor Williamson informó que Monseñor Fellay habría prospectado la posibilidad de una regularización (pero, jugando con las palabras, la regularización no sería llamada “acuerdo”, sino “reconocimiento unilateral” o “reconocimiento de tolerancia”); el Superior de la FSSPX ha dicho a sus seminaristas que esto sería bueno, pero sin explicar por qué, en el pasado, él decía otra cosa, invocando solamente su estribillo sobre-utilizado del “contexto” de sus afirmaciones pasadas.

En estos días, acaba de salir la noticia que la dirección de la FSSPX desayunó con el papa Francisco: evidentemente Monseñor Fellay se apresuró a minimizar la cosa. Después de tantos discursos que han enfatizado que la Fraternidad (y solamente la Fraternidad) hablaría públicamente sobre las relaciones con Roma, no estimó necesario dar ella misma la noticia de este agradable encuentro, aunque breve y más o menos informal (¡evidentemente!).

Además, en una entrevista del pasado 20 de enero, aparecida en el boletín del distrito suizo de la FSSPX (abril-mayo 2014), publicada igualmente en el sitio oficial francés La Porte Latine, a la pregunta: ¿Ha habido un acercamiento oficial de Roma para ponerse nuevamente en contacto con Ud. desde la elección del Papa Francisco? –Monseñor Fellay respondió disimuladamente: “Hubo un acercamiento «no oficial» de Roma para ponerse nuevamente en contacto con nosotros, pero nada más y yo no solicité audiencia como lo hice después de la elección de Benedicto XVI”. Sin embargo, Monseñor Fellay no dijo que justamente el mes precedente él se había encontrado con el papa Francisco. Su negativa de haber solicitado la audiencia hay que entenderla, a la luz de las noticias recientes, como una restricción mental. Hay que leerla así: “El encuentro tuvo lugar, pero no fue oficial, yo no lo pedí o en todo caso yo no lo solicité”.

Si otra sociedad eclesiástica se hubiera expresado de este modo, ¿no hubiera sido acusada de utilizar un lenguaje ambiguo, un lenguaje conciliar?

Una intervención reveladora

En el Signadou de abril de 2014, apareció un artículo del Padre Michel Simoulin, antiguo superior de la FSSPX en Italia. El artículo merece atención, a título de ejemplo, en vista de la autoridad de su autor y en vista de la circunstancia según la cual, de manera notoria, el autor jamás toma una posición contraria al animus de las autoridades de la FSSPX.

Por un lado, absolutiza el llamado a “hacer frente bajo la sabia y prudente dirección de los jefes que Dios nos dio”. Tal afirmación, que en el artículo no está compensada con ninguna otra aserción, es justamente un absoluto. ¿Cómo entonces justificar la resistencia a los obispos y a los papas “que Dios nos dio”?

Dar a Monseñor Fellay esta confianza ciega, esta obediencia ciega que se le niega, a justo título, al papa, ¿no manifiesta justamente el espíritu de “pequeña iglesia” que el Padre Simoulin denuncia y estigmatiza? Estos sabios y prudentes jefes que han sembrado el viento y ahora cosechan la tempestad, ¿están exentos de dar explicaciones de sus contradicciones? Este llamado a la unidad, contradicho por las sanciones obstinadas de Monseñor Fellay hacia los contrarios de su línea del momento, ¿puede exentar a los jefes del hecho de responder a las objeciones planteadas, de una u otra manera sea por los acuerdistas declarados como por los anti-acuerdistas claros y declarados? ¿Solamente está el recurso de castigar a quien plantea objeciones? ¿No es sectario este comportamiento? ¿Y no seguiría siendo sectario, aún en caso de un acuerdo (de poder)?

Pero la principal afirmación del Padre Simoulin con la cual no estamos de acuerdo y es particularmente interesante porque es claramente explicativa de un concepto que no pertenece solo al autor del artículo, sino que se ha convertido en moda:

“Dejar de imponernos la aceptación del Vaticano II sin discusión posible, y acordar esta libertad, sería una etapa importante, pues eso sería reconocer implícitamente que nuestros argumentos tienen valor. Una autoridad que consiente a esto sería ya una autoridad no hostil hacia la Tradición, o deseosa de restablecerla en la Iglesia, y esto sería ya una verdadera conversión de Roma”.

Discurso que rima con el estribillo del « reconocimiento unilateral », « sin firmar ningún acuerdo”, “sin condición”, “como fue por el levantamiento del decreto de excomunión”… y que –objetivamente- es una mentira. Puede que salve su propio orgullo pero sacrifica ciertamente la realidad.

El « reconocimiento unilateral » es el camino del orgullo y de la mentira

La confusión evidente y las tentativas de recuperarse por parte de este miembro autorizado y muy obediente de la FSSPX, muestran bien cómo tales discursos del "reconocimiento unilateral", son, hablando de modo objetivo y salvaguardando las intenciones subjetivas, una mentira. Como fue objetivamente una mentira la “revocación unilateral del decreto de excomunión”. En efecto, recuerden que Monseñor Fellay dijo que para obtener tal revocación, debió hacer una petición escrita y que ésta fue una “condición”; “condición inaceptable”, pues al escribir una carta para pedir la anulación del decreto, forzosamente se admite la validez de ese decreto. ¿Recuerdan? Pues esta carta fue escrita y sin dar explicaciones reales sobre su cambio de posición.

Y no solo eso: esta carta, que al principio era una « condición inaceptable” y que después ya ni siquiera fue “condición”, habiendo sido escrita y siendo un documento público e importante por su naturaleza, jamás fue publicada integralmente. Todavía peor, las dos partes difundieron, del único pasaje que fue publicado, dos versiones diferentes, las dos citadas entre comillas.

Más recientemente, como lo observó Giacomo Devoto en un artículo, es cierto que Monseñor Fellay ya firmó algo doctrinal en la dirección querida por el Vaticano: porque en el Vaticano ellos tienen todavía el preámbulo doctrinal, firmado por él hace dos años. Texto en el cual el prelado suizo afirma reconocer la legitimidad de la promulgación del Novus Ordo Missae y suscribe el principio de reciprocidad entre la Tradición y el Concilio. Después Monseñor Fellay consideró a este texto como no oportuno pero jamás dijo que fuera erróneo en su contenido. Y en la carta que escribió a Benedicto XVI, después de que el Vaticano pidiera nuevas concesiones (documento sacado a la luz por terceros, otra vez), afirmó que las nuevas concesiones que pedía el Vaticano, no pasarían en la FSSPX ¡a causa del contexto de la época! Es evidente que no hablamos aquí del contenido erróneo de la declaración doctrinal y que jamás hubo una retractación clara de este texto. “Los suyos” pudieron comprender –de forma un poco vacilante y fideísta- que el texto había sido retirado y los interlocutores del Vaticano pudieron comprender también que se trata de la posición del jefe de la FSSPX, pero que no podía ser dicha en alta voz a causa de los problemas internos del momento, a causa del “contexto” habría que esperar.

Hay además varias maneras de « hacer compromisos », entre las cuales, suscribir públicamente un texto es solamente la manera más clara de hacerlo.

¿Creemos en el primado de la Verdad? Si creemos ¿cómo se puede sostener (como el Padre Simoulin lo declara explícitamente y como otros lo sostienen con menor claridad) que la libertad de discutir el concilio Vaticano II se identifica ipso-facto con el “retorno a la Tradición”, con la conversión de Roma? Si las cosas fueran así, habría que considerar convertidos, por ejemplo, a gente que conocemos y que dice: “tú eres libre de no aceptar el concilio y yo soy libre de aceptar el matrimonio homosexual”. Esta es una tendencia pos-moderna, relativista, liberal y nihilista, y notablemente en las nuevas generaciones, comprendidos los católicos.

Si creemos en la primacía de la Verdad, hay que reconocer que el peligro de una « legitimización” de la situación actual, peligro que Monseñor Fellay denunciaba hasta el año 2000, presentándolo como un peligro inaceptable como para llegar a un acuerdo, hoy en día ese peligro subsiste y es mayor, aunque no se firme ningún texto.

Siguiendo fielmente lo que el mismo jefe de la Fraternidad ha dicho, él no puede prestarse a tal cosa, y no es serio, es objetivamente hipócrita decir que Roma corre hacia él para ofrecerle un reconocimiento sin nada a cambio.

Si creemos en la primacía de la Verdad, invitamos a cada quien a asumir sus responsabilidades con honestidad intelectual: es verdad, este acuerdo de estilo bergogliano hacia el cual –es un hecho- muestran disponibilidad, no es un compromiso: es una capitulación. No se acepta el Vaticano II: se acepta el concilio Vaticano III. No es un acuerdo práctico, tampoco doctrinal: es un pragmático, descarado acuerdo de poder, radicalmente anti-doctrinal. Y eso más allá del hecho que se logre o no. Siempre que se salve la fachada, siempre que se salve su propio orgullo, se puede traicionar la substancia.

Si usted todavía no renuncia a reflexionar, como lo han hecho muchos en nuestro medio, ¿puede no darse cuenta?



¿QUÉ LEE FRANCISCO? – POR MONS. BERNARD FELLAY






Ya conocíamos, gracias a las Revelaciones de Sergio Rubín, que el Cardenal Bergoglio gustaba de Borges, el Tango y la pintura de Marc Chagall.
Sabemos que Francisco es un ávido lector.





Gracias a las Revelaciones de Mons. Fellay, que se ha encontrado recientemente con el Papa Francisco (rememorando al boxeador Gatica en su encuentro con Perón, podemos decir: “Dos potencias se saludan”), ahora conocemos más sobre las lecturas de Francisco:

  
  



















Leído dos veces.













Leído tres veces.














Lectura matutina.










Libro que permanece en la mesa de noche de Francisco, y lee antes de conciliar el sueño.







CARTA DEL PADRE DE MÉRODE AL PADRE DE CACQUERAY



P. de Merode.



Padre,

He aquí que ya son dos años y medio que soporto con un malestar cada vez mayor el raudal de textos, ríos de conferencias, estudios y declaraciones todos ambiguos, todos contradictorios y que son vertidos sobre nuestras pobres cabezas continuamente por Menzingen y Suresnes.

Varias veces tuve la ocasión de darle a conocer mi malestar y mis objeciones, pero nunca tuve de su parte ni de parte de sus asistentes o de Menzingen, una sola respuesta clara capaz de disipar mis temores.

Sin embargo hay una respuesta límpida, y que jamás ha sido citada ni puesta en relieve en ninguna parte desde el 2012 por lo menos. Ella está en la carta de nuestro venerado Fundador a los futuros obispos:

"Les conferiré esta gracia (del episcopado), confiando en que la Sede de Pedro no tardará en ser ocupada por un sucesor de Pedro perfectamente católico, en cuyas manos podrán depositar la gracia de su episcopado para que la confirme".

¿Por qué este principio de acción tan simple, tan claro, tan firme? Porque:

« Puesto que la Sede de Pedro y los puestos de autoridad de Roma están ocu­pados por anticristos, la destrucción del Reinado de Nuestro Señor prosigue rápidamente dentro mismo de su Cuerpo Místico en esta tierra, (…)”.

Entonces, ¿por qué seguir buscando un acuerdo o, como Monseñor Fellay lo deja presagiar, un reconocimiento canónico? ¿Para ponerse bajo la autoridad de los anticristos y ponerse así en peligro de perder la fe?

La fe da certeza, ella no extravía los espíritus en un laberinto de ambigüedades más o menos sutiles. Es por eso que, para alejarme de esta nebulosa atmósfera de ambigüedades que no se disipan, he decidido dejar mi función de prior de Lourdes a partir de mañana 20 de marzo de 2014.

La segunda razón que me incita a separarme del curso actual de la Fraternidad, es la injusticia moral grave que hacen sufrir mis actuales superiores a todos estos sacerdotes que tuvieron el valor de denunciar el peligro del acuerdismo a la búsqueda de un reconocimiento canónico sin acuerdo doctrinal previo. Ellos fueron obligados a irse o peor aún, ellos sufrieron seudo-procesos inicuos seguidos de sanciones desmesuradas. Yo deseo entonces trabajar en establecer una estructura que permita a estos sacerdotes que fueron echados a la calle, para que reencuentren una vida de comunidad sacerdotal normal y un ministerio que responda a su celo por la salvación de las almas.

Por el simple hecho que invité al Padre Salenave, el cual no tiene ninguna sanción en Francia, a celebrar la Misa el domingo 8 de marzo en Pau, a título de ayuda, para permitirme no binar y confesar, lo llevó a ordenar la supresión inmediata de mi ministerio en Pau. Yo veo allí la prueba que la obra que proyecto para reagrupar a estos sacerdotes aislados no será aceptada por mis superiores. Por lo que me consagraré a esta obra, a partir de mañana, y fuera de las estructuras de la actual Fraternidad San Pío X.

Le suplico, Padre, que no trate de ponerse en contacto conmigo de inmediato, déjelo para el futuro, en caso de que sea oportuno.

Rece por mí, como yo rezo por usted.


Padre R. de Mérode +



DOM TOMÁS DE AQUINO, OSB: SERMONES









R. P. RENÉ TRINCADO: SERMONES







COMENTARIOS ELEISON - NON POSSUMUS








AIRES SODOMÍTICOS EN LA NEO FSSPX




Informe de NON POSSUMUS

ACERCA DE LA DEFENSA DEL SIONISTA KRAH POR PARTE DE MONS. FELLAY – NON POSSUMUS


MONS. FELLAY, KRAH Y LOS 90 MILLONES DE EUROS






PADRE GIROUARD: ¡HÁGANLO SIMPLE!





Sermón del Padre Girouard del 16 de marzo de 2014. Publicado en Sacrificium.

El Padre habla a los fieles de su último viaje y de su aniversario de ser conminado al silencio, lo que provocó su salida de la Fraternidad. Enseguida, habla de la FSSPX:


Quisiera decirles a todos ustedes y a todo el mundo: ¡Háganlo simple! Vean todo de manera simple en su espíritu, y cuando ustedes hablen con la gente, háganlo simple porque de hecho, la elección es bastante simple. La elección es: ¿Queremos ser reconocidos por los embaucadores y los herejes? ¿Deberíamos querer que ellos nos den el título de católicos? ¡No! ¡Yo soy católico! Yo sé que soy católico. Mi catecismo me dice que soy un católico. Todos los documentos de los papas tradicionales también. Por lo tanto no necesito que esa gente que promueve las herejías del modernismo y del liberalismo, que fueron condenadas por los papas precedentes, me dé la etiqueta de católico. O que no me la den. No me preocupo por lo que piensen de mí.

Yo quiero hacer lo que es justo. Quiero hacer la voluntad de Dios. Soy un católico y, con la ayuda de Dios, seré un católico hasta mi último suspiro. ¡No cambiaré! ¡Con la gracia de Dios! Pero no tengo necesidad que estas gentes, que están destruyendo la Iglesia, me den una etiqueta, una buena o mala, no me preocupa. De hecho, si me dan una mala, sería dichoso. Si ellos me dicen “Usted no es bueno… usted no forma parte de nuestra iglesia…” Yo les diría: “Bien, yo sé que no formo parte de su iglesia, no quiero formar parte de su iglesia y estoy agradecido por haberlo hecho público. ¿De acuerdo? Y si ustedes pueden excomulgarme de su iglesia, estaría todavía más feliz, porque en este momento me excomulgo yo mismo. Esto significa que yo me pongo fuera de su estructura modernista, porque yo no quiero que Dios, cuando yo muera, me juzgue y me diga: “Tú le has dado la mano a estas personas, tú has colaborado a la destrucción de mi Iglesia y a la perdición de millones de almas. Tú has dado tu nombre a esta organización que destruye a mi pueblo, que dispersa mi rebaño” Yo no quiero tener esta acusación en contra mía.

En cuanto a la situación de la Fraternidad es muy simple. Les dirán: “Nosotros no hemos firmado un acuerdo”. Hasta donde sé, es verdad. Ellos todavía no firman un acuerdo. Pero si ustedes ven la Declaración del Capítulo de 2012, si ustedes ven la Declaración de Monseñor Fellay, Monseñor de Galarreta y Monseñor Tissier del 27 de junio del año pasado, 2013, ustedes leen estos dos documentos, estos dicen la misma cosa. Ellos abren la puerta a un reconocimiento oficial y a una regularización canónica oficial de la Fraternidad sin poner como condición la conversión de Roma. Esta fue nuestra posición hasta el 2012, expresada por Monseñor Lefebvre, expresada por el Capítulo general de 2006: No al acuerdo con Roma, no al acuerdo práctico.

Pero ¿qué es un acuerdo práctico? Esto significa una regularización canónica, esto significa un acuerdo que no concierne a la doctrina. Y esto ha sido confirmado, y esto está confirmado por la Fraternidad en las palabras del Padre Rostand en su entrevista « Contra los rumores ». Todavía está en su sitio de internet. Él hace la distinción sobre lo que es un acuerdo: es el hecho que, sin estar de acuerdo sobre la doctrina, ahora la fraternidad acepta el  principio de ser reconocida. Ellos han abierto la puerta. Ahora, eso  depende solamente de Roma. Ellos solo dicen: “Si Roma quiere aprobarnos, muy bien”.