sábado, 13 de mayo de 2017

DOMINICOS DE AVRILLÉ - FÁTIMA O EL MEDIO ESCOGIDO POR DIOS PARA CORREGIR LA SITUACIÓN ACTUAL (RE-PUBLICACIÓN)






Por un sacerdote Dominico.

Este es un sermón dado en el monasterio Dominico de la Haye-aux-Bonshommes en Avrillé (Francia).

El Mensaje de Fátima.

Comenzando el 13 de mayo [1917], la Santísima Virgen se apareció a tres jóvenes pastores el 13 de cada mes en presencia de cada vez más peregrinos y escépticos. Sólo los niños vieron a Nuestra Señora.

No es suficiente decir que el mensaje fue un llamado a la oración y penitencia, como afirma el Vaticano. Tal falta de precisión provoca que los pedidos particulares de Nuestra Señora para estos tiempos sean puestos bajo el celemín. Por lo tanto debemos establecer la naturaleza exacta y la finalidad del pedido de oración. Por lo tanto, es más correcto decir que las instrucciones dadas por Nuestra Señora entre el 13 de mayo y 13 de octubre pueden ser resumidas en estas palabras: el Rosario diario y sacrificios para la conversión de los pecadores. Este es el mensaje de Fátima en general.

A este mensaje general se le añadieron dos pedidos particulares que estaban en consonancia con la promesa hecha desde el 13 de julio:

-En 1925, el pedido fue la devoción de los Cinco Primeros Sábados en reparación de los pecados;

-Y en 1929, el pedido fue la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, por el Papa en unión con todos los obispos del mundo.

Sería un error limitar el mensaje de Fátima a estos dos pedidos particulares y olvidar el pedido general: el Rosario diario y sacrificios por la conversión de los pecadores.

El Milagro del Sol: los hechos

Regresemos al 13 de octubre de 1917, el día que hoy conmemoramos.

Desde el 13 de Julio, la Virgen María anunció un gran milagro que tendría lugar el 13 de octubre, para que el mundo entero creyera en la realidad de las apariciones y la seriedad de la advertencia del Cielo.

La historia es bien conocida: una multitud de aproximadamente 100.000 personas se reunieron en el área; eran en su mayor parte católicos, pero también no creyentes, ateos militantes e incluso el ministro de educación del gobierno masónico. Una lluvia torrencial cayó desde medianoche y empapó hasta los huesos a todos, que ocasionó que Cova da Iria[i] se convirtiera en un campo lodoso: para bendecir, Dios quiere que primero hagamos penitencia. A mediodía, Lucía pidió a la gente que cerraran sus paraguas. Toda la multitud obedeció y mostraron magníficamente su fe y obediencia. Unos momentos más tarde, el sol salió de entre las nubes y Nuestra Señora se apareció sobre una pequeña encina. Pidió la conversión de los pecadores y, como en todas las apariciones, insistió en el rezo cotidiano del Rosario.





Repentinamente, Lucía gritó: “¡Miren el sol!”. Frente a la estupefacta multitud, el sol giró sobre sí mismo como si fuera una rueda de fuego, presentando varios colores del arcoíris. Esto duró cerca de 8 minutos pero perecieron horas. No puede ser atribuido a una alucinación colectiva porque el fenómeno fue visto en un radio de 40 kilómetros por varios individuos.

Mientras el sol giraba, los tres pastores, Lucía, Jacinta y Francisco tuvieron una visión que simbolizaba las tres coronas del Rosario:

-Representando a los Misterios Gozosos: San José se apareció con el Niño Jesús y Nuestra Señora: San José y el Niño Jesús bendecían a la multitud;

-Representando los Misterios Dolorosos: Nuestro Señor se apareció con Nuestra Señora de los Dolores;

-Representando los Misterios Gloriosos: La Virgen María en el Cielo fue vista sosteniendo el escapulario del Monte Carmelo.


El sol se volvió color rojo sangre y parecía caer del cielo y lanzarse hacia la tierra. Todo el mundo creyó que el fin del mundo había llegado. Entonces todo se detuvo - el sol volvió a su sitio normal en el cielo.

La gente se levantó y notó otro fenómeno: su ropa empapada estaba completamente seca.

Los no-creyentes tuvieron que reconocer la realidad de los hechos. Al día siguiente, los periódicos, incluyendo los más hostiles hacia la Iglesia, reportaron el evento.

¿Qué lecciones debemos sacar hoy en día de este milagro?

El Milagro del Sol: Lecciones.

El milagro más grande de toda la historia de la Iglesia.

Primero observemos la naturaleza espectacular de este milagro. Debemos ir al Antiguo Testamento para encontrar prodigios similares que fueron realizados frente a una inmensa multitud de gente: como la manifestación de Dios a Moisés y al pueblo Hebreo en el Monte Sinaí (Ex. 19); o cuando Josué detuvo el sol y la luna en su avance para que la noche no detuviera a los judíos de exterminar a los enemigos de Yahvé (Josué 10). El milagro del 13 de octubre de 1917 es definitivamente el más grande milagro de toda la historia de la Iglesia. Veamos por qué.

La Historia de la Iglesia es la historia de la lucha entre dos ciudades: la ciudad de Dios y la ciudad de Satanás. 

Estas dos Ciudades son hechas por dos amores: la Ciudad celestial por amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo; la Ciudad terrenal por el amor a sí mismo hasta el desprecio de Dios (San Agustín, la Ciudad de Dios).

Esta magnífica síntesis de San Agustín no es otra cosa que lo escrito en el Libro del Génesis:

Pondré enemistades entre ti [la serpiente] y la Mujer [la Virgen María], y entre tu descendencia y la suya [Nuestro Señor, la Iglesia]: Ella aplastará tu cabeza, y tu acecharás su calcañal [persecuciones de la Iglesia] (Gén. 3,15)

Ahora estamos viviendo en los tiempos en que “el diablo está pelando la batalla decisiva, la batalla final”, dice Nuestra Señora[ii]. Este es el día cuando el asalto general de todas las fuerzas anticristianas es lanzado en contra de la Iglesia. 

Es urgente que nos demos cuenta de la terrible realidad en la que estamos. No queremos asustar a la gente, pero este es un llamado urgente a la realidad de nuestra situación –comenta Sor Lucía[iii].

Y es para llamar nuestra atención para esta fase final de la historia de la Iglesia, que el Cielo realizó el más grande milagro de los últimos 2000 años.

Paradójicamente, las actuales autoridades de la Iglesia guardan silencio total sobre este evento.



Y así, en el año 2000, cuando el Cardenal Ratzinger hizo pública una cuestionable versión del tercer secreto de Fátima, no hizo alusión a este milagro.

¿Por qué este silencio?

Las actuales autoridades de la Iglesia todavía no cumplen el pedido de la Virgen María, y por lo tanto es entendible que ellos están avergonzados de este milagro, que prueba claramente el origen celestial de este pedido. Al mismo tiempo -¿podría ser su consciencia culpable?- estas autoridades se sienten obligadas a hablar de vez en cuando acerca de Fátima y de realizar consagraciones del mundo o de la humanidad. El papa Francisco hizo una de esas consagraciones el 13 de octubre de 2013[iv]. Sin embargo, al no consagrar Rusia al Inmaculado Corazón de María como Nuestra Señora lo pidió, los papas son incapaces de darle al mundo el remedio prometido, y la situación continúa empeorando.

Las apariciones de Fátima son la clave para entender toda la historia de nuestra era

Ahora pasamos a la segunda consideración importante: las apariciones de Fátima son la clave para entender todos los eventos del siglo 20 y todo lo que vivimos hasta hoy, sea en la esfera religiosa o política. Para estar realmente convencidos de esto, solo se necesita leer la autorizada obra del Hno. Michel de la Santísima Trinidad La Verdad Completa sobre Fátima[v].

Los problemas, las convulsiones y la decadencia sin precedentes de nuestro tiempo son las consecuencias directas del hecho de que los hombres de Iglesia no han querido cumplir con la petición de Nuestra Señora de Fátima:

Vendré a pedir la Consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y los Cinco Primeros Sábados en reparación de los pecados, dijo Nuestra Señora el 13 de julio de 1917. Si atendieran Mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia.

La Revolución de Octubre de 1917 que se realizó inmediatamente después del pedido de Nuestra Señora de Fátima, no fue un simple golpe de estado para lograr un cambio de régimen. El objetivo de la Revolución fue especialmente “extender por todo el mundo las instituciones y los valores del ateísmo[vi]” y la inmoralidad que sería su secuela[vii].




Esta Revolución ocurrió precisamente durante la enorme conflagración de 1914-1918, que fue la primera Gran Guerra teniendo el objetivo de preparar el gobierno mundial. Esto es lo que constituye los errores de Rusia: la creación de una sociedad atea sin Nuestro Señor Jesucristo. Es el asalto supremo en contra del Reinado Social de Nuestro Señor. Y debemos admitir que estos errores se han extendido a todo el mundo. Ninguna nación ha sido preservada.

El único obstáculo efectivo para este plan era la Iglesia. Para proteger a la Iglesia y al mundo de este complot, la Virgen María pidió al Papa Pio XI en 1921, por medio de la hermana Lucía, consagrar Rusia a su Inmaculado Corazón. El Papa no creyó que este asunto valiera la pena. Diez años después Nuestro Señor se quejó con Sor Lucía:

Participa a Mis ministros que, en vista de que siguen el ejemplo del Rey de Francia, en la dilación de la ejecución de mi petición, también lo han de seguir en la aflicción[viii].

Fue efectivamente durante esos años que Moscú creó una organización para infiltrar seminarios y noviciados con agentes que tenían falsas vocaciones. Estos agentes lograron más tarde posiciones influyentes y trabajaron gradualmente para efectuar una nueva orientación en la Iglesia. Esto ha sido probado por un buen número de documentos (hemos dado referencias en un artículo acerca de Fátima[ix] en nuestra revista Le Sel de la Terre). Habiendo ignorado el papa la protección que el Cielo ofrecía, la Iglesia se convirtió en el juguete de sus enemigos.

Durante el concilio Vaticano II, Moscú dobló el presupuesto asignado a la organización Pax, que fue uno de los principales agentes de la infiltración comunista en la Iglesia[x]. Entre otras cosas, este grupo contribuyó a los ataques dirigidos a la Curia durante el concilio[xi].

Por lo tanto no debemos sorprendernos que dos documentos principales pasaron en el concilio, y no sin oposición, estos fueron:

-El documento de la Libertad Religiosa[xii], que aprueba la secularización de los Estados, es decir, ellos se convirtieron en Estados ateos, impidiendo el Reinado Social de Nuestro Señor y prohibiendo la constitución de naciones oficialmente Católicas;

-y el documento Nostra Aetate[xiii] que, junto con el decreto sobre el Ecumenismo[xiv], llevó a lo que vemos hoy: hombres de Iglesia que abandonan las actividades misioneras para trabajar hacia la unión de todas las religiones para servir al gobierno mundial ateo y anti-Cristiano. El pasado 1° de Octubre, en una entrevista con el editor en jefe del periódico Repubblica en Italia, una entrevista que hizo enormes olas, el Papa Francisco declaró: “El proselitismo [es decir, la actividad misionera] es una pomposa absurdidad”. Pero este Ecumenismo, que rechaza la conversión de los no-Católicos, lleva al indiferentismo religioso, y éste lleva a la apostasía y al ateísmo. Es lo que vemos ahora en todo el mundo.

Sí, los errores de Rusia han penetrado dentro de la Iglesia.

Los medios elegidos por Dios para corregir la presente situación.

Entonces, ¿qué debemos hacer? Y ¿podemos hacer algo, siendo nosotros tan pocos?

Necesitamos comprender que solo Dios puede corregir la situación ahora. Ya no hay solución alguna en el nivel humano. Pero eso no significa que no podamos hacer nada Dios siempre quiere la cooperación de Sus creaturas, pero la cooperación debe ser en conformidad con Su plan.

Las Dos Batallas.

Hace algunos años un eminente pensador Católico resumió muy bien la situación cuando dijo que hay dos batallas que debemos pelear al mismo tiempo:

1) Debemos pelear para preservar nuestras últimas posiciones. Es obvio que debemos por encima de todo mantener nuestras capillas, nuestros monasterios, nuestras escuelas, nuestras publicaciones, nuestras asociaciones[xv] y, generalmente hablando, debemos aferrarnos a nuestra esperanza de salvación y a la ortodoxia de nuestra Doctrina. Esta es la batalla inferior. Es una batalla defensiva, una batalla en donde mantenemos lo propio contra el enemigo.

2) Pero en un nivel superior que estas incontables batallas por nuestra propia conservación, una batalla de la mayor importancia ha empezado y cuyo objetivo es la transferencia de poder[xvi]. “Reinaré a pesar de Mis enemigos”, dijo el Sagrado Corazón a Santa Margarita María en 1689[xvii]; una promesa que fue renovada en los siglos 19 y 20 a más místicos, particularmente a Madame Royer en Francia. […] Debemos estar seguros que hoy Nuestro Señor está trabajando misteriosamente, como Él siempre lo hace, hacia la destrucción de la Bestia y hacia la restauración de Su propio Reino. Esta batalla misteriosa que es liderada por Cristo Rey constituye la batalla superior, y ese es su principal objetivo[xviii].

La Batalla Inferior

Respecto a la batalla inferior, la batalla que luchan los hombres, el P. Calmel tiene estas palabras esclarecedoras:

 Que cada sacerdote, cada laico, cada pequeño grupo de sacerdotes y laicos que tienen autoridad e influencia sobre el pequeño resto de la Iglesia y de la Cristiandad, lleguen hasta el límite de sus posibilidades y poder. […] Que los líderes de pequeños grupos y sus miembros se conozcan unos a otros y se comuniquen entre ellos. Que cada uno de estos pequeños grupos protegidos, defendidos, liderados y guiados en su oración y sus cantos por una verdadera autoridad, se conviertan en lo posible en bastiones de santidad: esto es lo que garantizará la continuidad de la verdadera Iglesia y lo que la preparará eficazmente para su resurgimiento, cuando llegue el día elegido por Dios[xix].

Notemos lo que dice el P. Calmel: nuestros bastiones deben ser bastiones de santidad.

Lo que es preocupante actualmente no es tanto el avance de las fuerzas del mal, sino más bien el ablandamiento de los buenos. En realidad, hay un enlace entre estas dos tendencias. Aquellos que conocieron los heroicos inicios de la Tradición con Mons. Lefebvre se dan cuenta que actualmente los tradicionalistas se han vuelto bastante tibios en comparación con aquéllos de esos heroicos días: la manera descuidada de vestir, uso pecaminoso e imprudente de internet, debilitamiento de las convicciones entre los jóvenes, los fieles que ya no leen para mantener su Fe y para oponerse a los errores, poca gente asiste a ejercicios espirituales, un decaimiento proporcional en las vocaciones, etc.

Si el enfoque principal en esta batalla inferior no es nuestra santificación, no conservaremos nuestros bastiones. Seremos arrastrados a la apostasía general. ¡Seamos vigilantes, levantémonos!

La Batalla Superior

Sobre esta batalla de auto-preservación, tenemos la batalla más alta cuyo objetivo es derrotar completamente a las fuerzas del mal. Es aquí donde reside la Batalla de Dios. ¿Y dónde quedamos nosotros en esta batalla?

Sólo hay una simple acción que cada uno debe realizar: Nuestra Señora se la confió a Sor Lucía de Fátima:

Muchas veces, mientras pasaba horas preciosas en su compañía, Nuestra Señora insistió que cumplamos nuestros deberes diarios de acuerdo a nuestro estado de vida y que ofrezcamos este esfuerzo por la reparación de nuestros pecados y la conversión de los pecadores. Esta es la condición fundamental que nos permitirá hacer retroceder a las fuerzas del mal que amenazan con sumergir el mundo actualmente y que dará lugar a la conversión de Rusia y al período de paz del mundo. Pero ella explicó también la importancia del Rosario, porque es el medio principal dado por Nuestra Señora para la santificación de nuestros deberes diarios[xx].

Esta es la manera en que verdadera y eficazmente podemos participal en la batalla final, que definitivamente aplastará a los enemigos de la Iglesia. ¡Esto está al alcance de todos y eso es muy alentador!

Conclusión

Concluyamos con las palabras de Mons. Lefebvre que dio en un sermón en su última Misa Pontifical el 1 de noviembre de 1990 en Ecône, en ocasión del 20 aniversario de la FSSPX. Este es su testamento:

Estimados amigos, ustedes pueden ver fácilmente la importancia de su papel. […] Ustedes son un pequeño resto, pero llevan la antorcha con valentía. […] ¡Ah! ¡Qué hermosa tarea, que noble cruzada se presenta frente a ustedes! ¡Dios los ha puesto en un período de la historia de la humanidad que es emocionante para los jóvenes como ustedes! Así fue en tiempo de los Macabeos, cuando dejaron la corrupta sociedad judía y ellos también eran pocos. Judas Macabeo con solo 800 soldados enfrentaron una armada de veinte mil –y los vencieron. Y así, tengan confianza, queridos amigos, Dios está con ustedes. No los abandonará como Él no nos abandonó en el curso de los veinte años pasados. Tampoco los abandonará en el futuro porque es Él mismo lo que Dios quiere. Dios no quiere desaparecer, Él es Dios, Él quiere seguir siendo Dios no solo en el Cielo, sino también aquí en la tierra. Es por eso que Él quiere soldados en Su Ejército.






[i] Es la palabra portuguesa para el lugar donde tuvieron lugar las apariciones.
[ii] Entrevista a Sor Lucía por el P. Fuentes el 26 de diciembre de 1957, reproducida en el Messagero del Cuore de Maria, n° 8-9, agosto-septiembre de 1961.
[iii] Entrevista a Sor Lucía por el P. Fuentes (ibídem)
[iv] Con el papa Francisco, descendimos incluso más bajo. El 13 de octubre de 2013, el Inmaculado Corazón de María ni siquiera fue mencionado en la fórmula de la consagración: el papa consagró “la humanidad” […] a la “Virgen de Fátima” (ORLF 42, jueves 17 de octubre de 2013, pág. 8-9)
[v] Francia, Saint-Parres-lès-Vaudes, CRC, publicado en inglés por: Immaculate Heart Publications, Box 1028, Buffalo, New York, USA 14205, y 452 Kraft Road, Fort Erie, Ontario, Canada L2A 4M7; Volumen 1: ciencia y hechos (1989), volumen 2: El secreto y la Iglesia (1989), volumen 3: el tercer secreto (1990). No necesariamente podemos respaldar todos los pronunciamientos dados en las obras de la francesa Contre Réforme Catholique, pero en su conjunto es la colección más respetable de documentos para los historiadores.
[vi] P. Calmel, O.P., El Corazón Inmaculado de María y la paz del mundo Itinéraires 38, Dic. 1959, p. 24.
[vii] Debemos volver a leer la Encíclica Divini Redemptoris del Papa Pio XI sobre el comunismo ateo, marzo 19 de 1937.
[viii] Las palabras de Nuestro Señor pueden ser encontradas en una carta de Sor Lucía citada por el P. Alonso y reproducida por el Hno. Michel de la Santísima Trinidad en La Verdad Completa sobre Fátima, tomo 2, pág. 546.
[ix] Fátima: Nuestra Esperanza, Le Sel de la terre 53, verano de 2005, pág. 63. El artículo, escrito por Dominicus, “¿Juan Pablo II consagró Rusia? Fue publicado en un folleto por las Ediciones Selunder bajo el título Rusia se convertirá. Las referencias a la infiltración comunista en la Iglesia empezando en el reinado del Papa Pio XI pueden ser encontradas en la pág. 13.
[x] Ver Itinéraires 79, págs. 55-57; vea también L’affaire Pax en France, suplemento de Itinéraires 86.
[xi] Itinéraires 88, p. 14-18.
[xii] Dignitatis Humanae, Dic. 7, 1965.
[xiii] Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas Oct. 28, 1965.
[xiv] Unitatis Redintegratio, Nov. 21, 1964.
[xv] Capillas, escuelas, etc., fueron fundadas por la Resistencia heroica de Mons. Lefebvre hacia la apostasía de la iglesia conciliar. Todo esto está en peligro ahora por la política de Mons. Fellay que busca un acuerdo con la Roma modernista.
[xvi] Aquí se trata de los poderes ocultos que nos oprimen hoy en día. Dios los reemplazará con el Reino de Cristo Rey en todas las naciones.
[xvii] Esta promesa de Nuestro Señor se mantiene sin duda alguna con la que dio Nuestra Señora en Fátima el 13 de julio de 1917: “Al fin mi Corazón Inmaculado triunfará”.
[xviii] Jean Vaquié, La Bataille préliminaire, Paris, Action Familiale et Scolaire (31 rue Rennequin, 75017), p. 1-2. Todo el cuadernillo debe ser leído. Es suplemento de Reflexiones sobre los enemigos y lamaniobra, del mismo autor, disponible en DPF (Diffusion de la Pensée Française).
[xix] P. R-Th Calmel O.P., Brève apologie pour l’Église de toujours, Maule, Difralivre, 1987, p. 50.
[xx] Declaraciones de Sor Lucía de Fátima y anotadas por el Sr. John Haffert, uno de los principales fundadores de la Armada Azul, recogidas en 1946 y publicadas en su obra sobre Fátima, Un apostolado mundial, editado en Francia por Tequi en 1984, pág. 17.