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sábado, 19 de junio de 2021

EL PENSAMIENTO DE MONSEÑOR VIGANÒ

 



“No hay nada más contrario al supuesto magisterio del Concilio que la liturgia tridentina: toda oración, toda perícopa (como dirían los liturgistas) es una afrenta a los delicados oídos de los novadores y toda ceremonia una ofensa a sus ojos.”

 

“Los sacerdotes y obispos que al igual que yo han redescubierto aquel tesoro inestimable de fe y espiritualidad –o que por la gracia de Dios no lo han abandonado a pesar de la feroz persecución postconciliar– no están dispuestos a renunciar a él, porque han encontrado en él el alma de su sacerdocio y el alimento de su vida sobrenatural. Y resulta inquietante, además de escandaloso, que a pesar del mucho bien que reporta a la Iglesia la Misa Tridentina haya quienes quieran prohibirla o limitar su celebración alegando pretextos.”

 

“Se equivocan cuantos creen posible la coexistencia de dos formas opuestas de culto católico en nombre de una pluralidad de expresión litúrgica que es hija de la mentalidad conciliar, ni más ni menos que de la hermenéutica de la continuidad.”

 

“La Iglesia no es una empresa cuyo departamento de mercadeo pueda retirar del catálogo productos obsoletos para presentar otros nuevos a pedido de los clientes. Ya fue doloroso que se impusiera por la fuerza a los sacerdotes y los fieles la revolución litúrgica en nombre de la obediencia al Concilio, privándolos del alma misma de la vida cristiana para sustituirla por un rito que el masón Bugnini copió del Book of Common Prayer del anglicano Cranmer, si de verdad se quisiese ayudar en esta crisis al pueblo de Dios, sería necesario abolir la liturgia reformada, que en cincuenta años ha causado más daño del que hizo el calvinismo.”

 

“¿Cómo se puede pedir a un sacerdote que celebre unas veces un rito venerable y santo en el que encuentra perfecta coherencia entre doctrina, ceremonia y vida, y otras un rito falseado que hace concesiones a los herejes y calla vilmente lo que el otro proclama con ardor?”

 

“Muchos están obedeciendo también en el ámbito civil durante esta pandemia normas absurdas y perjudiciales porque las impusieron médicos, virólogos y políticos que deberían preocuparse por la salud y el bienestar de los ciudadanos; y muchos no han querido creer, ni siquiera ante la evidencia de un plan criminal, que esos fuesen capaces de desear positivamente que millones de personas pudieran enfermar o morir. Es lo que los psicólogos llaman disonancia cognitiva, que lleva a las personas a refugiarse en un nicho cómodo de irracionalidad antes que reconocerse víctimas de un colosal fraude y reaccionar con valor.”

 

“Hay que decir claro que el Concilio Vaticano II fue concebido como un acto revolucionario. Entiéndase, no me refiero a las buenas intenciones de quienes colaboraron en la redacción de los esquemas preparatorios, sino a los novadores que rechazaron tanto dichos esquemas como la condenación del comunismo que habría debido formular el Concilio, y que deseaba la mayor parte del episcopado mundial. Ahora bien, si el Concilio fue un acto revolucionario, ya sea por la manera en que se desarrolló o por los documentos que promulgó, es lógico y lícito pensar que su liturgia está afectada por ese sesgo ideológico, sobre todo si tenemos en cuenta que es el principal medio de catequesis para los fieles y el clero. No es casual que Lutero y otros herejes protestantes y anglicanos metieran mano en la liturgia por ser la mejor manera de difundir sus errores entre los fieles.”

 

“Esa conciencia de incompatibilidad doctrinal entre el rito antiguo y la ideología vaticanosecondista es reivindicada por supuestos teólogos e intelectuales progresistas, según los cuales se puede llegar a tolerar la forma extraordinaria del rito siempre y cuando no se adopte todo el aparataje teológico que esta supone. Por eso se tolera la liturgia de las comunidades Summorum Pontificum en tanto que en la predicación y en la catequesis se cuiden de no criticar el Concilio o la nueva Misa.”

 

“La decadencia litúrgica es síntoma de una decadencia doctrinal que humilla a la Santa Iglesia en su afán de halagar la mentalidad mundana.”

 

“Volver al rito antiguo archivando definitivamente la miseria del Novus Ordo exigiría grandes dosis de humildad, porque quienes hoy quieren salvarla del naufragio eran ayer los más entusiastas artífices de la reforma litúrgica, y al mismo tiempo del Concilio.”

 

“Al próximo papa le corresponderá restablecer todos los libros litúrgicos anteriores a la reforma conciliar y prohibir en los templos católicos la indecente parodia a la que han contribuido notorios modernistas y herejes.”

 

“En cuanto a la FSSPX, asistimos a una operación más sutil: Bergoglio mantiene con ellas relaciones de buena vecindad otorgando por un lado a sus superiores prerrogativas que hacen ver que los considera miembros vivos de la Iglesia, mientras que por otro lado sería posible que quisiera otorgarles una regularización canónica total a cambio de que acepten el magisterio conciliar. Es evidente que se trata de una trampa astuta: una vez firmado un acuerdo con la Santa Sede, desaparecería la independencia de que goza la Fraternidad en virtud de su postura de legalidad incompleta, y con ello también su independencia económica. No olvidemos que la Fraternidad dispone de bienes y recursos que garantizan la subsistencia y la atención médica de sus miembros; en un momento de crisis financiera sumamente grave para el Vaticano, a muchos se les hace agua la boca pensando en esos bienes. Ya hemos visto lo que ha pasado en otros casos, como con los Franciscanos de la Inmaculada y con la persecución del P. Mannelli.”

 

“La situación canónica de las comunidades Ecclesia Dei siempre ha sido precaria; su supervivencia está ligada, al menos implícitamente, a la aceptación de la doctrina conciliar y la reforma litúrgica.”

 

 

FUENTES:

https://adelantelafe.com/consideraciones-sobre-la-temida-modificacion-del-motu-proprio-summorum-pontificum/

https://adelantelafe.com/entrevista-de-res-novae-a-monsenor-vigano-sobre-la-liturgia-del-concilio/





sábado, 26 de agosto de 2017

LA SOLUCIÓN VIENE DEL CIELO


Gracias a PCI advertimos esta impresionante fotografía, de un hecho que, sí, bien dicho, es toda una alegoría divina:




jueves, 1 de septiembre de 2016

COMENTARIOS ELEISON – CONTRA EL N.O.M.




Número CDLXXVI (476)
27 de agosto de 2016


Contra el N.O.M.


Mons. Williamson



Una vez tirada la Misa sacrificatoria,
¿cómo pueden los Católicos no extraviarse?

El principio es claro en teoría: para seguir a Nuestro Señor precisamos, en las palabras inmortales de San Agustín, “matar a los errores, amar al que yerra”. Eso significa que nunca debemos matar a los errores de manera a matar también a los que yerran (es decir, a aquellos que están en el error, a menos que sean peligrosos e incorregibles), y que nunca debemos amar a los que yerran de manera a amar también sus errores. En la práctica puede ser muy fácil el deslizarse desde matando al error hacia matando al que yerra, o deslizarse desde amando al que yerra hacia amando el error de ellos. En palabras diferentes: “La Iglesia es intransigente en principios porque Ella cree, Ella es tolerante en la práctica porque Ella ama. Los enemigos de la Iglesia son tolerantes en principios porque no creen e intransigentes en la práctica porque no aman”. Eso está bien dicho.

En caso que cualquiera piense todavía que el autor de estos “Comentarios” se desliza desde la compasión por el rebaño descarriado dentro del Novus Ordo hacia el amor por los errores de la Nueva Misa de Pablo VI, he aquí extractos de una carta de un lector ya mayor cuya propia amarga experiencia le llevó a él a la conclusión que a los Católicos Novus Ordo no se les debe conceder demasiado el beneficio de la duda. Obviamente, él se ha topado con algo de lo peor de la Neo-Iglesia. Por sus frutos…

Yo era un niño típico de escuela primaria en una parroquia de 2500 familias en un barrio que era casi 60% Católico. Todos nosotros fuimos formados en la antigua religión, y cuando la Revolución Conciliar comenzó a destruir la Iglesia en los 1970, todos tuvimos que detectar que algo estaba mal. Ahora bien, todo Católico tiene el deber de ser fiel a la Tradición y de encontrar donde ella yace, por ejemplo en los materiales de lectura disponibles para todos. Por 50 años yo mismo he alegado, rogado y rezado para que mis amigos y familia Católicos leyeran las cosas que yo he leído, pero simplemente no quieren hacerlo. La gran mayoría disfruta la religión Conciliar: divorcio y fáciles anulaciones, predicadores acomodaticios, feminismo, democracia, adulterio, homosexualidad y amor meloso los aferran al Novus Ordo, de ningún modo un amor a la verdad.

Diría que conozco la mentalidad Novus Ordo porque por más de dos años me puse en contacto cercano con jueces y sacerdotes y laicos Novus Ordo. Le puedo asegurar a usted que no es el amor a la verdad el que les motiva a ellos. Se puede confiar en estas autoridades de la Neo-iglesia que harán exactamente lo que casi todos, sino todos, los Católicos Novus Ordo quieren que hagan, lo cual es ignorar sus vidas pecadoras. Pareciera como que los únicos ‘pecadores’ que ellas se atreven a amonestar, instruir o aconsejar, son los fumadores, contaminadores, Católicos Tradicionalistas insensibles y sobrepobladores. Recuerde; más del 90% de los Católicos casados usan control de la natalidad, y enseñan a sus hijos a hacer lo mismo. El Novus Ordo ha devenido una organización global de aplacamiento de conciencias, y fuente de novedades a gran escala. Los Católicos Novus Ordo realmente sí creen que todo el mundo va al Cielo. ‘Obrar su salvación con temor y temblor’ (Fil.II.12) no es un pensamiento que abriguen.

El control de la natalidad fue en tiempos modernos un punto de inflexión de la voluntad de Dios a la voluntad del hombre. No usar control de la natalidad para aquellos que viven en una gran ciudad puede parecer casi imposible, pero, ¿quién se equivocó? ¿Dios, o la ciudad moderna? Dios dio a Su Iglesia en 1968 una gran oportunidad para permanecer en curso cuando Él inspiró al reacio Pablo VI a permanecer fiel a la doctrina inmutable de la Iglesia, pero una masa de hombres de Iglesia fueron prontamente infieles al Papa. Y el resultado fue esa “organización de aplacamiento de conciencias” denunciada arriba. Y, ¿quién puede negar que el reemplazo del verdadero sacrificio de la Misa contribuyó desde 1969 enormemente al que los Católicos renunciaran a sus vidas sacrificatorias que conducen al Cielo para disfrutar de la vida fácil e ir al Infierno? ¡Qué responsabilidad la de los sacerdotes!

Kyrie eleison.


sábado, 20 de febrero de 2016

DOM TOMÁS DE AQUINO OSB: EN DEFENSA DE MONSEÑOR WILLIAMSON (II)




Los ataques a Mons. Williamson se basan en sus escritos y en sus palabras. Examinemos algunos escritos. Sus críticos más tenaces alegan que es preciso ver el conjunto y concluir la heterodoxia de Mons. Williamson. Si yo fuese a comentar cada acusación, una por una, esto tomaría un tiempo del cual no dispongo. Examino aquí apenas una idea de Mons. Williamson.

Él dice en el Eleison 437 que las “ovejas” dominadas por el mundanismo moderno perdieron, como castigo, el verdadero rito de la Misa, pero no siempre perdieron la misa válida, y esto “en recompensa a su deseo de la misa”.

¿Se debe concluir, de ahí, que la Misa Nueva es buena? No, en modo alguno. ¿Mas se debe concluir que Mons. Williamson dice que la Misa Nueva es buena? No, en modo alguno. ¿Pero entonces no se debe concluir que hay algo de bueno en la Nueva Misa? Sí: Nuestro Señor presente en la hostia consagrada y la renovación incruenta del sacrificio del Calvario cuando ella es válida. ¿Mas esto no es absurdo? En modo alguno. ¿Pero hablando de eso no se está induciendo a los fieles a que asistan a la Misa Nueva? No. ¿Mas diciendo que algunos, por deseo de la misa, no fueron privados de una misa válida, no se está diciendo un absurdo? No, tampoco. Personas como Gustavo Corção y casi todos los miembros de “Permanencia” en Brasil y de “Cité Catholique” en Francia asistían a la Misa Nueva a inicios de los años 70, y la mayor parte de los miembros de la Resistencia en Brasil hicieron lo mismo antes de que conocieran la Tradición. Podemos pensar que, entre muchas personas, algunos habían hecho comuniones bien hechas y habían sacado provecho de estas comuniones en caso de que hubieran asistido a misas válidas aunque fuesen en el Novus Ordo. Mons. Lefebvre y Mons. Antonio [Castro Mayer] nunca negaron esta posibilidad. Pienso que Gustavo Corção, mis padres y hermanos, la familia Fleischman y tantas otras recibieron alguna gracia de estas comuniones. Mas esto es una herejía, dirán algunos, o, al menos, un cambio de discurso. No creo. Esto es un aspecto de la confusión en la cual vivimos. Esto sí: “Han disminuido las verdades entre los hijos de los hombres", dice el Salmo (11,2).

Felices los que recibieron la gracia de comprender el problema de la misa. Corção comprendió su malignidad desde el inicio, pero que no debía asistir a ella, sólo lo comprendió después. Le llevó cerca de cuatro años tomar la decisión de no ir más a esa misa. Y sólo la tomó después que Jean Madiran vino de Francia para hablarle del asunto, por lo que recuerdo haber oído. ¿Era Corção un hereje? No. ¿Un mal católico? No, tampoco. ¿Sacó él algún fruto de sus comuniones diarias (él iba a Misa todos los días) en la Nueva Misa? Creo que sí. ¿Era una recompensa por su deseo de tener una misa válida a la cual asistir? Es difícil responder. Tal vez. Mas él entendió que no debía ir pues este rito conduce a la herejía y se da mal ejemplo yendo a la Misa Nueva. Entonces él no fue más. En Río de Janeiro acabó teniendo la Misa de Siempre, la codificada por San Pío V.

¿Qué concluir de eso? Yo concluyo que no hay por qué lanzar a Mons. Williamson (y a Corção igualmente) a la hoguera. Ni uno ni otro son herejes. Uno demoró en entender que no debía ir a la Misa Nueva y el otro trató de dar una explicación para este hecho. Tanto el uno como el otro me parecen igualmente católicos e igualmente anti liberales, pues ambos condenaron la Misa Nueva y defendieron la Misa de Siempre.

Hno. Tomás de Aquino, OSB



lunes, 8 de febrero de 2016

COMENTARIOS ELEISON - EL PARÁSITO Y EL HUÉSPED - II



Número CDXLVII (447)
Febrero 7, 2016

EL PARÁSITO Y EL HUÉSPED – II

Mons. Williamson




Una madre leprosa será abandonada por algunos hijos.
Otros se acercarán demasiado, desprevenidos.

La semana pasada, estos “Comentarios” volvieron atrás en un campo minado defendiendo la posición de que todavía hay algo católico en lo que es la Iglesia Católica desde el Vaticano II. Esta posición es bastante disputada. Por ejemplo, por un lado los líderes actuales de la Fraternidad San Pío X actúan como si la Iglesia oficial en Roma fuera todavía tan católica que la FSSPX no pudiera existir sin su reconocimiento oficial. Por el otro lado, muchas almas que realmente tienen la fe católica repudian completamente la idea de que todavía quede algo católico en la “Iglesia” que ahora es dirigida por el “Papa” Francisco. Lo siguiente es sólo un intento de discernir que hay verdad en ambos lados.

La raíz del problema es el modernismo, enfermedad esencial del Vaticano II. El modernismo es necesariamente, por su misma naturaleza, un animal excepcionalmente resbaladizo. Esto, porque su principio básico está en adaptar el catolicismo al mundo moderno intrínsecamente anti católico. Así, Papas conciliares como Paulo VI y Benedicto XVI querían romper y no romper con la Tradición Católica. Para cualquier mente sana esto es imposible, porque es contradictorio. Pero ya que estos Papas fueron elegidos para corresponder al mundo moderno, ellos no tienen mentes sanas, sino que, en lugar de eso, tienen la contradicción de la realidad en su torrente sanguíneo. Y ya que ellos tuvieron casi 50 años para adecuar la Iglesia a su locura de arriba a abajo, entonces ha emergido una Iglesia tan diferente de la Iglesia preconciliar, que en realidad merece el nombre de Neoiglesia.

Es más, incluso donde la práctica católica preconciliar, como por ejemplo la Bendición con el Santísimo Sacramento, es mantenida en la Neoiglesia actual, el fundamento mental en el cual descansa en las cabezas de los que asisten es susceptible de ser cualquier cosa menos sólido, porque la doctrina de la Presencia Real es tanto Tradicional como no Tradicional, habiendo sido consagrada por sacerdotes puestos al día, los cuales son tanto sacerdotes como no sacerdotes. Ellos son sacerdotes si usted quiere, pero también y al mismo tiempo, son meros presidentes, si usted quiere. Lo que sea que usted sienta es lo verdadero, porque la mente se ha desprendido de la realidad objetiva. Se está nadando en hermosos sentimientos subjetivos sin darse cuenta de lo que se hace, porque todos (casi) lo hacen. Para cualquiera que tenga la Fe real, tal falta de objetividad, lejos de ser hermosa, es repugnante. No es de extrañar que estas almas repudien en su totalidad la Neoiglesia.

sábado, 23 de enero de 2016

COMENTARIOS ELEISON - EL PARÁSITO Y EL HUÉSPED I



 Número CDXLV (445)
Enero 23, 2016

EL PARÁSITO Y EL HUÉSPED – I

Mons. Williamson




(Traducción y notas: NON POSSUMUS)

Acerca del bien, para existir depende el mal.
Así la Neoiglesia sin la Iglesia Verdadera no podría existir.

La finalidad que tuve al decir, hace medio año, que un sacerdote no está obligado en todos los casos a prohibir a un Católico el asistir a la Nueva Misa (NOM) [ver acá. NP], no fue, obviamente, decir que está perfectamente bueno asistir al NOM. El rito NOM es, en sí mismo, el acto central de culto de la falsa religión centrada en el hombre del Vaticano II, tras del cual vino ese rito en 1969. De hecho, la obligación de alejarse del NOM es proporcional al conocimiento que uno tenga de cuán malo es [ver acá. NP]. Él ha contribuido enormemente a que incontables Católicos pierdan su fe casi sin darse cuenta.

Pero hay dos factores que, incluso hasta hoy, han hecho fácil que los católicos sean engañados por el NOM. En primer lugar, este fue impuesto a toda la Iglesia de Rito Latino porque Paulo VI hizo todo lo que pudo para presentarlo con toda la fuerza de su autoridad Papal, la cual en 1969 parecía inmensa. Todavía hoy el NOM pasa como el rito “ordinario”, mientras que la Misa de todos los tiempos es oficialmente rebajada a “extraordinario”, por lo que, incluso 47 años después, un católico honesto puede sentirse todavía obligado a asistir por obediencia al NOM. Por supuesto que en realidad no puede haber tal obligación, porque ninguna ley de la Iglesia puede obligar al católico a poner su fe en peligro, lo que normalmente hace por asistir al NOM, tanto así es su falsedad.

Y en Segundo lugar, el NOM fue introducido gradualmente, en una serie de hábiles cambios graduales, notablemente en 1962, 1964 y 1967, por lo que la revolución masiva de 1969 encontró a los católicos listos para la novedad. De hecho, incluso actualmente el rito NOM incluye opciones para el celebrante que hacen posible para él celebrar el NOM ya sea como una pura ceremonia de la nueva religión humanista, o como una ceremonia tan parecida a la verdadera Misa como para engañar a muchos católicos en cuanto a que no hay una diferencia significativa entre los ritos antiguo y nuevo. Por supuesto que, en realidad, como siempre dijo Monseñor Lefebvre, es mejor el rito antiguo en lenguaje moderno que el nuevo rito en latín, debido a la disminución o la total falsificación de la doctrina católica de la Misa en el NOM.

domingo, 6 de diciembre de 2015

COMENTARIOS ELEISON - NOVUS ORDO MISSAE III





Número CDXXXVIII (438)
05 de diciembre de 2015

Novus Ordo Missae – III

Mons. Williamson



Católicos, ¡sean generosos! Reconozcan que Dios pretende
salvar a muchas almas fuera de la “Tradición”.

Si la evidencia en favor de los milagros eucarísticos que habrían tenido lugar en la Iglesia Novus Ordo (ver CE 436 y 437) es tan seria como parece, se sigue que los Católicos deben conformar sus mentes a la mente de Dios y no al revés. Y los Católicos adheridos a la Tradición tienen una especial necesidad de comprender lo que Dios quiso significar con esos milagros, porque ellos no entenderán fácilmente lo que Él haya podido significar pues saben cuan desagradable debe ser para Él la Misa Novus Ordo (NOM) en sí misma.

Por muchos siglos Dios ha realizado milagros semejantes. La razón primaria ha sido siempre fortalecer la fe de los Católicos en una verdad de la Fe que no es fácil de creer, pero está muy cercana al Corazón de Dios. Que en la Misa, luego de la Consagración del pan y del vino, Dios mismo tome el lugar de sus sustancias [de la sustancia del pan y de la sustancia del vino], es un acontecimiento tan fuera del curso normal de la naturaleza, que esta invención del amor de Dios que desea darse a Sí mismo como comida y bebida para su grey, puede ser práctica, pero también parece increíble. Por eso en momentos y lugares debidos, Dios ha operado milagros visibles, bajo una u otra forma, para ayudar a las almas dubitativas a creer. Una razón secundaria para estos milagros, especialmente donde haya tenido lugar alguna u otra profanación de la Sagrada Eucaristía, es recordar a los católicos el tratamiento sagrado y la adoración que siempre se debe a las humildes apariencias detrás de las cuales Dios mismo se esconde.

lunes, 30 de noviembre de 2015

COMENTARIOS ELEISON - NOVUS ORDO MISSAE II




Número CDXXXVII (437)
28 de noviembre de 2015

Novus Ordo Missae – II

Mons. Williamson




Los milagros eucarísticos están donde
Dios Mismo verdaderamente se esconde.

Los hechos son obstinados – siempre y cuando sean hechos. Si lectores dudan que el milagro eucarístico de 1996 en Buenos Aires es un hecho, que ellos emprendan su propia investigación: empiecen, por ejemplo, con http://youtu.be/3gPAbD43fTI . Pero si su investigación de ese caso los deja sin convencerse, que ellos entonces busquen el caso paralelo de Sokólka en Polonia donde todo un centro de peregrinación ha surgido alrededor de un milagro eucarístico en el 2008: vean, por ejemplo, jloughnan.tripod.com/sokolka.htm. Y un poco más de investigación en Internet descubriría seguramente reportes de más de tales milagros Novus Ordo, y al menos algunos de ellos parecerían auténticos.

Pero, ¿cómo es eso posible? Los Católicos Tradicionales absorben con su leche materna que el nuevo rito de la Misa (NOM) es una abominación a los ojos de Dios, y que ha ayudado a Católicos sin número a perder la Fe. Pues el NOM, tanto como el Vaticano II que él siguió, es ambiguo, favorece la herejía y ha conducido a innumerables almas afuera de la Iglesia, para las cuales la asistencia regular al rito Protestantizado las ha convertido prácticamente en Protestantes. La mayoría de los Católicos Tradicionales deben estar familiarizados con los serios problemas doctrinales de este nuevo rito, diseñado para disminuir las doctrinas católicas esenciales de la Presencia Real, del Sacrificio propiciatorio y del sacerdocio sacrificante, entre otras. Entonces, ¿cómo puede Dios realizar milagros eucarísticos con este rito, tal como el que ha hecho de Sokólka un centro nacional de peregrinación para toda Polonia?

miércoles, 25 de noviembre de 2015

COMENTARIOS ELEISON - NOVUS ORDO MISSAE I



Número CDXXXVI (436)
21 de noviembre de 2015

Novus Ordo Missae – I

Mons. Williamson



Dios, ¿ha realizado milagros con la Nueva Misa?
¿¡Ay!? Pues eso es lo que sugiere la pesquisa.

“Los hechos son cosas obstinadas” es una famosa cita del segundo Presidente de Estados Unidos, John Adams (1735–1826), “y cualesquiera sean nuestros deseos, nuestras inclinaciones o los dictados de nuestra pasión, no pueden alterar el estado de los hechos y la evidencia”. Concerniente al Nuevo Orden de la Misa impuesto sobre toda la Iglesia de Rito Latino por Pablo VI en 1969, hay algunos hechos obstinados aptos para perturbar los “deseos e inclinaciones” de los Católicos adheridos a la Tradición católica. Vamos a presentar, en sucesivos números de estos “Comentarios”, primero que todo, algunos de estos hechos; en segundo lugar veremos cómo pueden ser explicados a pesar del desastroso papel jugado durante los últimos 46 años por el NOM a ayudar a los Católicos a perder la Fe; y en tercer lugar deliberaremos sobre qué conclusiones un Católico sabio debe sacar. Primero de todo, algunos hechos:

El 18 de Agosto de 1996, en la Iglesia Parroquial de Santa María, en el centro de Buenos Aires, Argentina; el Padre Alejandro Pezet terminaba de distribuir la comunión (de una Misa nueva, por cierto), cuando una mujer le dijo que había una hostia descartada en la salida de la Iglesia. Se le debe haber caído al salir de la Iglesia a un parroquiano que recibió la comunión en la mano y la abandonó en el suelo por no estar más apta para ser consumida. El Padre Pezet la levantó, la puso correctamente en un vaso con agua y la colocó en el tabernáculo donde en unos pocos días normalmente se disolvería y podría ser debidamente eliminada. Sin embargo, cuando el 26 de Agosto el sacerdote abrió el tabernáculo, cual no fue su sorpresa al encontrar que la hostia se había tornado en una sustancia sangrienta. Fotos que se tomaron 11 días más tarde por órdenes del Obispo Bergoglio, mostraron que había aumentado considerablemente en tamaño. Por tres años, se mantuvo en estricto secreto en el tabernáculo, pero en 1999 el entonces Arzobispo Bergoglio decidió llevar a cabo un análisis científico. El 15 de Octubre de 1999, con la presencia de testigos, él permitió al Dr. Ricardo Castañón, neuro-psico fisiólogo aprobado por Roma, tomar una muestra para hacer pruebas.

miércoles, 29 de julio de 2015

MONS. LEFEBVRE: DECLARACIÓN SOBRE LA NUEVA MISA






Nota: el siguiente texto forma parte de la "Declaración sobre la nueva misa y el Papa", por Mons. Lefebvre, de 8-11-79; que tenemos en edición impresa. Hemos destacado ciertos pasajes con negrita.

En el transcurso de estos diez años he tenido ocasión de responder muchas veces a preguntas que son muy graves. Me he esforzado siempre en permanecer dentro del espíritu de la Iglesia, conforme a sus principios teológicos, que expresan su fe, y a su prudencia pastoral, manifestados dentro de la teología y a través de la experiencia de su historia.

Creo poder decir que no he cambiado de opinión sobre estos temas, y que este pensamiento es afortunadamente el de la gran mayoría de los sacerdotes y fieles adictos a la Tradición infalible de la Iglesia. Ciertamente, las siguientes líneas son insuficientes para hacer un estudio exhaustivo de estos problemas. Pero se trata más que nada de exponer claramente algunas conclusiones para no equivocarse sobre las orientaciones y pensamientos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.


Sobre la nueva Misa.

Respecto a la nueva Misa, destruyamos de inmediato esta idea absurda: si la nueva Misa es válida, se puede tomar parte en ella. La Iglesia siempre ha prohibido a los fieles asistir a las Misas de los cismáticos y de los herejes, aunque sean válidas. Es evidente que no se puede participar en Misas sacrílegas, ni en Misas que ponen nuestra fe en peligro.

Además, es fácil demostrar que la nueva Misa, tal como ha sido formulada por la Comisión de Liturgia, con todas las autorizaciones dadas oficialmente por el Concilio, y con todas las explicaciones dadas por Monseñor Bugnini, presenta un acercamiento inexplicable a la teología y culto de los protestantes.

Así, por ejemplo, no aparecen muy claros, y hasta se contradicen, los dogmas fundamentales de la Santa Misa, que son los siguientes: • el sacerdote es el único ministro; • hay verdadero sacrificio, una acción sacrificial; • la víctima es Nuestro Señor Jesucristo, presente en la hostia bajo las especies de pan y vino, con su cuerpo, sangre, alma y divinidad; • es un sacrificio propiciatorio; • el Sacrificio y el Sacramento se realizan con las palabras de la Consagración, y no con las palabras que preceden o siguen.

Basta enumerar algunas de las novedades para demostrar el acercamiento a los protestantes: • el altar transformado en mesa, sin el ara; • la Misa cara al pueblo, en lengua vernácula, en voz alta; • la Misa tiene dos partes: la Liturgia de la Palabra y la de la Eucaristía; • los vasos sagrados vulgares, el pan fermentado, la distribución de la Eucaristía por laicos, en la mano; • el sagrario escondido; • las lecturas hechas por mujeres; la Comunión dada por laicos.

Todas estas novedades están autorizadas.

Se puede pues decir sin ninguna exageración que la mayoría de estas Misas son sacrílegas y disminuyen la fe, pervirtiéndola. La desacralización es tal que la Misa se expone a perder su carácter sobrenatural, su «misterio de fe», para convertirse en un acto de religión natural nada más.

Estas Misas nuevas no sólo no pueden ser motivo de obligación para el precepto dominical, sino que además, con relación a ellas, hay que seguir las reglas de la Teología moral y del Derecho Canónico, que son las de la prudencia sobrenatural con relación a la participación o asistencia a una acción peligrosa para nuestra fe o eventualmente sacrílega.

¿Hay que decir entonces que todas esas Misas son inválidas? Desde que existen las condiciones esenciales para la validez, es decir, la materia, la forma, la intención y el sacerdote válidamente ordenado, no se puede afirmar que sean inválidas. Las oraciones del Ofertorio, del Canon y de la Comunión del sacerdote, que se agregan a la Consagración, son necesarias para la integridad del Sacrificio y del Sacramento, pero no para su validez. El Cardenal Mindszenty en la prisión, que a escondidas de sus guardias pronunciaba las palabras de la Consagración sobre un poco de pan y de vino para alimentarse del Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor, realizaba ciertamente el Sacrificio y el Sacramento.

Mas a medida que la fe de los sacerdotes se corrompa y dejen de tener la intención de la Iglesia (porque la Iglesia no puede cambiar de intención), habrá menos Misas válidas. La formación actual no prepara a los seminaristas para asegurar la validez de las Misas. El sacrificio propiciatorio de la Misa ya no es el fin esencial del sacerdote. Nada más decepcionante y triste que oír los sermones o comunicados de los obispos sobre la vocación, a raíz de una ordenación sacerdotal. Ya no saben lo que es un sacerdote.

Para juzgar de la falta subjetiva de quienes celebran la nueva Misa y de quienes asisten a ella, debemos aplicar la regla del discernimiento de espíritus según las directivas de la teología moral y pastoral. Debemos obrar siempre como médicos de almas y no como jueces y verdugos, como se sienten tentados a hacerlo quienes están animados por un celo amargo y no por el verdadero celo. Los sacerdotes recién ordenados han de inspirarse en las palabras de San Pío X en su primera Encíclica, y en los numerosos textos de autores espirituales tales como Dom Chautard en «El alma de todo apostolado», el Padre Garrigou-Lagrange en el tomo II de «Perfección cristiana y contemplación», y Dom Marmion en «Cristo, ideal del Monje».


domingo, 26 de julio de 2015

SOBRE UNAS PALABRAS RECIENTES DE MONS. WILLIAMSON ACERCA DE LA MISA NUEVA






Un lector nos ha reenviado el siguiente correo electrónico, en cuyo texto hemos suprimido la traducción al francés y hemos agregado algunos comentarios en color rojo:


Enviamos sermón Domingo 9º post Pentecostés y una noticia grave sobre Mons. Williamson. Los saludamos en María Santísima.

Monseñor Williamson y la misa moderna

*Esta filmación muestra palabras de Mons. Williamson diciendo de ir a “la misa moderna”. Nos parece esto algo muy grave de parte de Monseñor. 

*Se puede ver este video en el link que sigue:

*No aprobamos el estilo un poco “burlesco” que tiene el video (aproximadamente luego de la mitad), pero vemos –de cualquier manera- que la información que ellos difunden es veraz. 

*Las palabras de Monseñor duran unos 12 minutos, todo el video unos 30.

-Minuto 0:55 “There´s the principles and then there´s the practice”: “Están los principios y después está la práctica”. 
Según una interpretación no malévola de esta frase (interpretación congruente, por lo demás, con la vida de Monseñor Williamson), el Obispo quiere decir que los principios morales son claros en la teoría pero difíciles de aplicar, muchas veces, en la práctica. Según una interpretación tan malévola como incongruente con la vida de este gran defensor de la fe, él estaría diciendo que hay principios morales que no se aplican en la realidad concreta, siendo lícito negar esos principios mediante el actuar concreto.

-Minuto 6:46 “There have been eucharistic miracles with the novus ordo mass”: “Han habido milagros eucarísticos con la misa moderna [traducción correcta: con la misa Novus Ordo]”.
Acá los críticos afirman implícitamente que en ninguna misa moderna puede haber algún milagro. Se trata de una falacia lógica: M. Los milagros son obrados por el poder de Dios para probar la verdad o bondad de algo. m. La misa nueva es mala. C. Luego, no puede darse ningún milagro en una misa nueva. En cuanto a la menor, distingo: que el rito de la misa celebrada conforme al Novus Ordo es algo malo, concedo; que la misa nueva válidamente celebrada, en cuanto se verifica en ella el Sacramento y existe verdadero Sacrificio eucarístico, es algo igualmente malo, niego; quedando con eso destruida la falacia. 
Un eventual milagro en una misa nueva válidamente celebrada confirmaría, por ejemplo, la doctrina católica acerca de la presencia real de Cristo en las especies consagradas, no la pretendida bondad del "rito bastardo".
Es más: la profecía es un milagro de orden intelectual. Caifás realmente profetizó, pero de ello no se sigue que Dios haya querido probar la bondad moral de este personaje mediante ese verdadero milagro. 

-Minuto 8:56 “There are cases when even the Novus Ordo Mass can be attended with an effect of building one´s faith instead of losing it”: “Hay casos en que incluso se puede asistir a la misa moderna [traducción correcta: a la misa Novus Ordocon un efecto de construir la fe de uno en vez de perderla”. 
Monseñor está respondiendo a un mujer que, entre sollozos, dijo asistir tanto a la misa tridentina como a la misa nueva. Mons. Williamson no quiere dar una respuesta tajante a fin de no "apagar la mecha que humea" ni "quebrar la caña cascada". Eso explica ciertas imprecisiones, el uso del argumento ad hóminen, y la perspectiva más bien centrada en aspectos subjetivos (relativos a la conciencia) de la respuesta. 
Un ejemplo entre muchos: un judío, un masón, o un protestante comienza a asistir a la misa nueva de su Parroquia: ¿siempre y necesariamente eso lo va a alejar de Dios? la respuesta obvia es que no, y de hecho todos conocemos casos de tradicionalistas que al inicio de su conversión al catolicismo, asistían a la misa nueva. Un católico que sin culpa ignora que, objetivamente, siempre es ilícito participar activamente en la misa nueva, como puede ser el caso de la persona que hizo la pregunta; ¿siempre y necesariamente va a sufrir menoscabo de su fe por participar activamente en tal misa con recta intención y con dicha ignorancia invencible? Es evidente que no.

-Minuto 9:53 “Be very careful, be very careful with the Novus… stay away of the Novus Ordo, but exceptionally… if you´re watching and praying even there you may find the grace of God, if you do make use of it in order to sanctify your soul” [falta esto: but exceptionally, if you’re watching and praying, even there you find the grace of God. If you do make use of it in order to sanctify your soul].  : “Sea muy cuidadosa (nota: está hablando a una señora), sea muy cuidadosa con la moderna [traducción correcta: con el Novus]…, manténgase lejos de la misa moderna [traducción correcta: del Novus Ordo], pero excepcionalmente… si está vigilando y rezando aun ahí usted puede encontrar la gracia de Dios, si lo hace en orden a santificar su alma” [traducción correcta: Si usted hace eso para santificar su alma].
Como en los casos típicos de ignorancia invencible. ¿O hay que sostener que Dios niega toda gracia en una misa nueva en la que por ser celebrada válidamente, se verifica el Sacramento y constituye verdadero Sacrificio eucarístico? 

-Minuto 10:37 “Therefore, I would not say every single person must stay away from every single Novus Ordo Mass”: “Por lo tanto, yo no diría que cada persona debe mantenerse lejos de cada misa moderna [traducción correcta: misa Novus Ordo]”.
Atendiendo a aspectos subjetivos o de conciencia, es correcto lo que dice Monseñor, pero no desde un punto de vista objetivo. Esto está perfectamente acorde a la enseñanza tradicional de la Teología Moral, como lo prueba la siguiente cita del Curso de Teología Moral que se impartía en el seminario de La Reja, Buenos Aires, antes de la actual crisis de la FSSPX: 

El problema de la asistencia a la misa nueva o a misas válidas pero ilícitas de los cismáticos o herejes

Por razón de la virtud de fe, el católico está obligado a evitar todo lo que pueda ponerla en peligro, ya de perderla, ya de debilitarla, en su propia alma o en la de aquellos que le están confiados (hijos, cónyuge, fieles, etc.). 

No es aquí donde corresponde tratar el tema de la “misa nueva”, su malicia y peligrosidad para la verdadera fe católica, por lo que remitimos a los abundantes estudios ya realizados sobre el particular. 

Los Cardenales Ottaviani y Bacchi, luego de afirmar que el “Novus Ordo Missæ... se aleja de manera impresionante, en conjunto y en detalle de la teología católica de la Santa Misa...”, concluían en su «breve examen crítico», que “el apartarse de la tradición litúrgica, que fue por cuatro siglos signo y garantía de la unidad del culto, para sustituirla por otra nueva – que no puede no ser un signo de cisma, por las innumerables facultades implícitamente concedidas, y la cual pulula ella misma en gravísimas ambigüedades, por no decir errores manifiestos contra la pureza de la Fe Católica – nos parece, para expresar nuestra opinión más benigna, el error más monstruoso”. 

Objetivamente la misa nueva es mala  y peligrosa para la fe, y la cuestión es si se puede o debe asistir a ella para cumplir el precepto que manda oír misa los domingos y días de fiesta.

Por ello, sin perjuicio de aplicar lo que se dice en el lugar correspondiente de estos apuntes respecto a la “comunicatio in sacris” y los principios correspondientes, debemos equipararla a la misa válida de cismáticos y/o herejes, y señalar los preceptos que el Magisterio tiene dados sobre el particular:

“El católico debe abstenerse de asistir a la misa válida, pero ilícita, del sacerdote hereje o cismático, aunque urja la obligación de oír misa por ser día de precepto y tenga que quedarse sin ésta al obrar así” .

Subjetivamente el problema se debe resolver así:

1) quien tenga conciencia cierta e informada de que el nuevo rito no es católico, sino que está protestantizado y que por lo tanto entraña peligro de que la fe se debilite o pierda, está obligado a evitarla  y a frecuentar sólo la misa tradicional, aún a costa de grandes sacrificios, y en caso de no poder hacerlo, aún está obligado a santificar el domingo o día de fiesta,

2) en la medida de esa conciencia, si a pesar de conocer el peligro, asiste a la misa con la sola intención de cumplir el precepto dominical, lejos de satisfacerlo, peca contra la fe,

3) quien tenga dudas o se halle perplejo sobre la bondad de la nueva misa está obligado a informarse para salir de las dudas, porque a nadie le es lícito obrar en estado de conciencia dudosa en este tema,

4) quien posea una conciencia venciblemente errónea sobre este asunto de la misa ha de corregirla y, por lo tanto, el que pueda instruirlo y esclarecerlo tiene a su vez, el deber de hacerlo,

5) al que tiene conciencia invenciblemente errónea es incorregible, y debe dejárselo en manos de la providencia divina, 

6) para los demás supuestos en que uno puede verse obligado a asistir a la nueva misa por algún compromiso grave e ineludible, remitimos a nuestra compilación de los principios dados por Monseñor Lefebvre al respecto, y que se encuentran en el trabajo indicado en nota de la página anterior,

7) en cuanto a si, no estando obligado a cumplir el precepto yendo a la misa nueva, y no teniendo la Misa tridentina en el rito latino, hay un deber de asistir a la misa de rito oriental católico, se responde que per se no hay tal deber. Y la razón es que, en la confección y recepción de los Sacramentos cada uno está obligado normalmente a las prescripciones litúrgicas que regulan la vida sacramentaria: los latinos al rito latino (cn. 732 §2). Así tanto el que celebra como quien participa de la Santa Misa deben hacerlo en el rito al que pertenecen, aunque, como excepción, el fiel puede cumplir el precepto en un rito católico distinto del propio como hemos dicho (canon 1249) y comulgar por devoción del mismo modo (canon 866 §1). Per accidens puede quizás existir el deber de asistir a Misa en un rito que no es el propio para cumplir con el precepto anual de comulgar, pero esto no es evidente.
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Del "Breviario sobre la Hermandad San Pío X":

¿Por qué los católicos deben abstenerse de la Nueva Misa?

a) la crítica al “nuevo rito”10 no puede ser una crítica a la misa en sí misma, pues ésta es el verdadero sacrificio de Nuestro Señor legado a su Iglesia, sino un examen sobre si se trata de un rito o ceremonial conveniente para encarnar y realizar este augusto sa­crificio. (Nótese que la validez de una misa y la conveniencia de su rito son dos cuestiones diferentes, como resulta evidente en el caso de una misa negra.)

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10 Consideramos equivalentes las expresiones “nuevo rito”, “nueva Misa”, “Misa de Pablo VI”, “Novus Ordo Missae”, etc., en referencia a la reforma litúrgica de 1969.