Mostrando entradas con la etiqueta Fe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fe. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de agosto de 2015

LA INTRANSIGENCIA DE LA FE





“La intransigencia es a la virtud lo que el instinto de conservación es a la vida. Una virtud sin intransigencia o que odia la intransigencia, no existe, o conserva apenas la exterioridad. Una fe sin intransigencia, o está muerta, o sólo vive exteriormente, porque perdió el espíritu. Siendo la fe el fundamento de la vida sobrenatural, la tolerancia en materia de fe es el punto de partida para todos los males, especialmente para las herejías.”


Mons. Antonio de Castro Mayer. Carta pastoral, Junio de 1953, sentencia verdadera No. 37.

sábado, 11 de abril de 2015

COMENTARIOS ELEISON - FE SOCAVADA



Número CDIV (404)
11 de abril de 2015

Fe Socavada

Mons. Williamson



Cuando la Fe no está en juego, ¿debe uno obedecer? –
La fe de la Fraternidad está socavada hoy en día.


El editorial en un boletín reciente de un Priorato por un honorable colega de la Fraternidad San Pío X muestra una razón mayor del porqué los sacerdotes de la Fraternidad no están aún uniéndose a la “Resistencia” – ellos no creen aún que la Fe está en juego. Nos preguntamos qué se necesitará para persuadirlos. Podemos estar seguros que los líderes en el Cuartel General de la FSPX están convencidos que ellos mismos no están cambiando la Fe y que ellos lo encuentran así tanto más fácil para continuar persuadiendo a los sacerdotes y laicos de la Fraternidad que ellos no están cambiando la Fe. Pero, si ellos tuvieran la verdadera Fe, ¿cómo podrían soñar con poner su defensa Lefebvriana bajo el control de los neo-modernistas en Roma?

El editorial se titula “Obedeciendo a Superiores Falibles”. Reconoce que la resistencia a Superiores falibles es legítima cuando la Fe está en juego, pero el énfasis del editorial está más bien en los límites a ser fijados para tal resistencia: la anarquía y falta de respeto a la autoridad nunca son legítimos; la obediencia a Superiores legítimos es esencial en cualquier sociedad; los Superiores tienen gracias especiales de estado; debe tenerse cuidado al advertir al rebaño que no puede hacer las distinciones necesarias; hay un peligroso espíritu de independencia en el mundo hoy en día (Benedicto XV); las apelaciones divisivas deben ser evitadas, etc. – los principios son impecables, el problema yace en su aplicación.

Por ejemplo, si bien huyendo de tales apelaciones, el editorial sin embargo reconoce que Pío IX denominó a los “Católicos liberales” como siendo los “peores enemigos” de la Iglesia. Ciertamente en cualquier crisis de la Iglesia, identificar y nombrar a los enemigos de la Iglesia, por ejemplo “Protestantes” en la Reforma, es un primer paso mayor para poder luchar contra ellos. Sin duda, el autor del editorial otorgaría eso donde la Fe está en juego, solamente él negaría que haya actualmente cualquier crisis de Fe dentro de la Fraternidad. Pero, Padre, ¿piensa usted que los liberales Católicos del siglo 19no que fueron objeto de la condenación de Pío IX hubieran negado un único Artículo de la Fe? Por el contrario, ellos hubieran vigorosamente afirmado su creencia en cada uno de tales Artículos. Y, sin embargo, ¿no hubieran ellos condenado con igual vigor el Syllabus de Errores de Pío IX? El problema para que una mente moderna sea católica yace no en el hecho que acepte o rechaze una u otra verdad de la Fe sino en su subversión instintiva de todas las verdades cualesquiera, y esta espantosa disolución de la mente es, sin un milagro divino, un problema prácticamente insoluble para y de la Fe.

Y ha llegado a la cúpula de la Fraternidad. Padre, ¿reconoce usted que la “hermenéutica de la continuidad” de Benedicto XVI es equivalente a la suspensión de la ley de la no contradicción? Y, ¿ha estudiado usted el párrafo III.5 de la Declaración Doctrinal de Monseñor Fellay de Abril de 2012, un documento que él circunstancialmente “retiró” pero del cual nunca sustancialmente se retractó? Declara que las declaraciones no Tradicionales del Vaticano II deben ser interpretadas como Tradicionales. ¿No es eso un perfecto ejemplo de la “hermenéutica de la continuidad”, de la interpretación sobrepasando a la realidad? Entonces, ¿cree usted realmente que la Fraternidad no tiene problema de Fe, siendo que su Superior se une a Roma para suspender la ley de la no contradicción, y que tan felizmente como un pez nada en el agua, nada en contradicciones y en lo que Churchill graciosamente llamó “inexactitudes terminológicas”?

Por cierto, usted también dice que cualquiera que “duda que la jerarquía puede todavía existir en los comienzos del siglo 21ero se excluye a sí mismo de toda vida católica”. Distingamos. Si él lo duda por principio, uno puede estar de acuerdo con usted, pero si él está meramente relatando lo que observa en la práctica, ¿no puede ser que él está meramente observando la extensión un siglo más tarde de lo que usted cita a Benedicto XV ya entonces en 1914 observando como “el peligroso espíritu de independencia en el exterior”?


Kyrie eleison.

miércoles, 25 de marzo de 2015

IN MEMORIAM - MONSEÑOR MARCEL LEFEBVRE: 24 AÑOS DE SU PARTIDA




“Guardemos la fe por encima de todo, es por ella que Nuestro Señor ha muerto, a causa de la afirmación de su divinidad, es por ella que han muerto todos los mártires, es por ella que se han santificado todos los elegidos. Huyamos de los que nos la hacen perder o que la disminuyen.

“O Timothee, depositum custodi, devitans profanas vocum novita- tes... Certa bonum certamen fidei, apprehende vitam ceternam” (I Tim. 6, 30 y 12): “¡Oh Timoteo! Guarda el depósito evitando las novedades profanas...Pelea el buen combate de la fe, arrebata la vida eterna”


Monseñor Marcel Lefebvre


domingo, 15 de marzo de 2015

LA ESPIRITUALIDAD BÍBLICA TRANSMITIDA POR MONS. DR. JUAN STRAUBINGER



F

FALSOS PROFETAS:
"A los falsos profetas, dice Jesús se les conoce por sus frutos (Mat. 7,16), que consisten, según S. Agustín, en la adhesión de las gentes a ellos mismos y no a Jesucristo".
(Coment. a Jn 15, 16)


FARISEOS:
Para entender perfectamente el Evangelio, es preciso que en primer término conozcamos el ambiente histórico que rodea a la persona del Salvador, ante todo, las tendencias religiosas y políticas que agitaban aquella época. Había entonces entre los judíos, además de algunas sectas de menor importancia, dos partidos, en los que se concretaban, como en dos polos, tanto las energías nacionales del pueblo judío como su mentalidad religiosa: los fariseos y los saduceos.
Prescindamos de los saduceos que más tarde nos han de ocupar, así como vamos a pasar en silencio la clase de los escribas, mencionados a menudo juntamente con los fariseos, no constituyendo un partido político, sino un grupo profesional, los escribas eran los que sabían escribir y leer y explicaban la Ley de Moisés, como lo expresa su nombre y más aún su título de “rabí”. Lo que no excluye que la mayoría de ellos políticamente se declaraban a favor de los fariseos.
Ya el nombre de “fariseos” que significa los segregados, marca el rumbo del partido. Segregándose de la masa que vivía en ignorancia religiosa y política, los fariseos aspiraban a la realización de la Ley de Moisés y de las “tradiciones de los mayores”, las cuales desgraciadamente a veces no eran más que una deformación de la Ley.
Por primera vez ocurre el nombre de los fariseos a mediados del segundo siglo en la época del Macabeo Jonatán (160-143). Es el famoso historiador judío Flavius Josefus el que los reduce a ese tiempo (Ant. XIII 5, 9), siendo probablemente los predecesores de ellos los llamados “asideos” (piadosos), que eran hombres de los más valientes de Israel y celosos todos de la Ley (I Mac. II, 42), pero que fueron perseguidos por Alcimo (I Mac. VII, 16).
Ya bajo el gobierno de Juan Hircano (135-104) los fariseos lograron subir al poder, pero sin alcanzar a mantenerse; al contrario, el tirano Hircano, después de someter a los idumeos y derrocar el templo de los samaritanos en el monte Garicim, renegó enteramente de las costumbres de sus padres, adoptando una conducta contraria a la Ley; lo que provocó la resistencia encarnizada de los mismos fariseos que antes fueron sus más valientes compañeros de armas.
El segundo sucesor de Juan Hircano, Alejandro Janeo intentó vencer definitivamente la resistencia de los rebeldes, desencadenando una persecución terrible contra los fariseos, los cuales no sólo sucumbieron sino acabaron por ser objeto de las torturas más exquisitas ya que ochocientos de ellos fueron crucificados en el momento en que el rey celebraba la fiesta triunfal. Pero las víctimas se vengaron, no dando tregua al triunfador, ni de día ni de noche, de modo que el rey atormentado de remordimientos antes de su muerte aconsejó a su mujer Alejandra reconciliarse con sus adversarios para no perder el trono. La viuda Alejandra (76-67) accediendo al deseo del moribundo, llamó a los fariseos al gobierno, entregando a la vez, la dignidad de sumo sacerdote a su propio hijo Hircano II. Este Hircano es el primer sumo sacerdote que dependía del partido de los fariseos.

jueves, 13 de noviembre de 2014

FE Y CARIDAD




“La Fe debe engendrar Caridad,
 y la Caridad debe vivir de la Fe. 
Sin eso, no hay unidad”.

Padre Leonardo Castellani


sábado, 25 de octubre de 2014

LA FE




“La Fe preserva todo lo que, fuera de la Fe, se está derrumbando: el matrimonio, la familia, la propiedad, la autoridad, el respeto a los padres, la recta razón, hasta las artes…Es un hecho tan grande y tan cierto como una montaña vecina en nuestro entorno”.


Hilaire Belloc

sábado, 18 de octubre de 2014

SAN ISIDORO DE SEVILLA – DE LA FE





No podemos alcanzar la verdadera felicidad sino mediante la fe; mas es feliz el que con rectitud de fe lleva una vida santa y que con vida santa conserva la rectitud de la fe.


Como de nada aprovecha la fe que se mantiene de palabra, pero no se cree de corazón, así de nada ha de aprovechar la fe que se mantiene en el corazón, si no se pregona con palabras. En efecto, a causa de esta fe recrimina a algunos el profeta cuando dice: Ha perecido la fidelidad, ha desaparecido de su boca (Jer. 7,28). Pues la fe que se cree con el corazón, se proclama con la confesión de la boca para la salud (Rom. 10,10).


Los hombres carnales buscan la fe no como una virtud del alma, sino como un beneficio temporal. Por lo cual dice el Señor: Me andáis buscando no porque visteis milagros, sino porque comisteis los panes (Jn. 6,26).


Algunos, en defensa de la fe, persiguen incluso a los herejes, pero desprecian con insolencia a los fieles que están en el seno de la Iglesia. Refutan, es cierto, a los enemigos de la fe a causa de la infidelidad, pero oprimen a los fieles con el peso de la soberbia.


Cap. XLV Lib. III Sentencias.


viernes, 10 de octubre de 2014

NACIÓ SIN MANOS NI PIES: “NUNCA RENEGUÉ DE DIOS, LE BENDIGO HASTA LA MUERTE…DIOS ES MUY BUENO”



Juan de Dios Pizarro, poeta de 84 años

Cuando era niño se sentía feliz por el amor familiar y no reparaba en su discapacidad. Afirma no tener nada que reprocharle a Dios.




Cuando Gonzalo Altozano le pide que lea o recite sus poemas, parecería que Juan de Dios Pizarro llevase toda la vida componiéndolos. En realidad empezó a los ochenta años -ahora tiene 84-, pero sintetizan (porque "casi todos están dedicados a Dios y a la Virgen para compensar las blasfemias, la mala vida y la corrupción que les ofenden") el sentido que ha dado a su vida desde muy pequeño.

Hogar cristiano, amor familiar

"¡Qué feliz era yo en aquel hogar cristiano!", recuerda Juan de Dios al repasar su infancia. Su padre era carnicero, sus hermanos (cuatro, más uno que murió pequeño) trabajaban en el campo y él, "como no podía ir a ningún sitio", estudiaba.

No podía ir a ningún sitio porque nació sin pies ni manos: "Pero yo no me daba cuenta de eso por el cariño de mi familia. Ellos fueron mis pies y mis manos". Y luego está la fe que le inculcaron: "Es la que me ha tenido en pie. Me enseñaron el amor a Dios y al prójimo", confesó este sábado en No es bueno que Dios esté solo (Intereconomía TV).

Por nuestro bien

Hoy, en caso de descubrirse la anomalía con la que vino al mundo, habría podido ser asesinado antes de nacer: "Pero si mis padres me hubiesen matado, habrían matado a mis hijos y a mis nietos", dice, recordando los que han venido tras su matrimonio con Belén

Frente a ese descubrimiento moderno del aborto eugenésico, él sabe que todo lo que nos viene tiene una explicación: "Y cuando Dios manda una cosa, manda también el remedio". Nunca le ha reprochado sus limitaciones físicas: "Nunca renegué de Dios, le bendigo hasta la muerte. Todo lo que hace Dios lo hace por el bien de la persona, no para darle castigo. Dios es muy bueno, vino a dar su sangre por nosotros".

Hay cosas peores que una malformación: "El que se aparta de Dios lleva la cruz más pesada. Es mejor el dolor que la diversión mala y saltarse los mandamientos, porque eso luego se paga y la conciencia te pide cuentas".

Misa y rosario diarios

Así que él no sufría con su situación, de la cual, gracias al apoyo familiar, apenas fue consciente hasta los doce o catorce años. Entonces comprendió el dolor de Remedios, su madre, a quien dedicó uno de sus poemas: "Yo para ti siempre fui pena, / tú para mí siempre alegría".

Juan de Dios va a misa en silla de ruedas casi a diario: "Para que Dios no sufra tanto con tanta gente que le odia". Y reza los quince misterios del rosario completo todos los días, cinco de ellos junto con Belén: "Por los que no lo hacen". No le resulta aburrido repetir ciento cincuenta veces el avemaría: "Me sienta como un alimento, casi como la comunión".

La dignidad, en el corazón

A su edad, no teme a la muerte: "¿Por qué, si te libera de los sufrimientos de este mundo? Además, quien teme a Dios no teme a la muerte". Y él siempre Le ha amado, incluso -o sobre todo- en la "noche oscura" que vivió a los dieciocho años: "Unas pruebas duras" que no podía compartir con nadie, porque donde él vivía no había cura permanente. Hasta que un día "Dios abrió el cielo y vi la luz", y desde entonces se ha consagrado a él día y noche.

Organizó en su pueblo la Asociación Los Sagrados Corazones, e invitaba a su casa a los chicos para instruirles en la doctrina cristiana. Hoy lo hace con quien se acerque a sus versos, sencillos y populares de expresión, bien rimados, de una honda teología que se resume en una idea: "La dignidad no está ni en las manos ni en los pies. Está en el corazón, en tener en él a Dios". No había más que verle y escucharle para saber que hablaba por experiencia.


jueves, 11 de septiembre de 2014

EL SUEÑO DE DAKAR Y LA NEO-FSSPX







El escandaloso artículo del Padre Simoulin nos habla del “sueño de Dakar” de Monseñor Lefebvre y de cómo la Fraternidad debe poner el énfasis en la Misa y el apostolado, dejando de lado las “querellas estériles” y el querer “partir de un tajo a los herejes”.

Este sueño de Dakar es mencionado por Monseñor Lefebvre en su Itinerario Espiritual” con estas palabras:

Frente a la degradación progresiva del ideal sacerdotal, transmitir en toda su pureza doctrinal, en toda su caridad misionera, el sacerdocio católico de Nuestro Señor Jesucristo, tal como lo transmitió a sus apóstoles, y tal como la Iglesia romana lo ha transmitido hasta mitad del siglo veinte.

La Neo-FSSPX interpreta esto torcidamente, de modo “cincuentista”: hay que formar sacedotes como los de los años 50: con buena doctrina, piadosos y ajenos a luchas doctrinales. ¡Claro: en los años 50 no había Vaticano II, ni “iglesia conciliar”, ni Papas liberales y herejes!

Esta estrategia del « sueño de Dakar » no es nueva. Ya el P. Simoulin la había mencionado en otro de sus editoriales, Mons. Fellay en su entrevista al Angelus, y ahora lo hace el P. Rostand en su último editorial como Superior del Distrito de USA. Por su parte, el P. Wegner, nuevo superior de este Distrito, en su primer editorial señala:

“La obra de la Fraternidad a través de sus 44 años de presencia en América, consiste en traer a Jesús a las almas a través del Sacrificio de la Misa(…) Es edificante ver sus esfuerzos para mejorar los lugares donde se celebra la divina liturgiaEste es un testimonio universal de que los Sacerdotes de la FSSPX se reconocen por el modo en que celebran la Misa. Pongamos la Misa en el centro de nuestras vidas. Ese es un deber para todos nosotros, sacerdotes y fieles. (…)

Ni una sola palabra sobre el combate de la Fe: ahora la Misa es el centro de la lucha de la Fraternidad. Y esto se demuestra también con las Conferencias 2014 de la Revista Angelus, de la FSSPX, tituladas: “La Misa, corazón de la Iglesia”, con la presencia de miembros de Una Voce y tradi-ecumenistas, además de un sacerdote diocesano.

Ya Monseñor Fellay, desde noviembre de 2013había señalado que lo importante es la Misa:

La primera preocupación  (de la FSSPX) es verdaderamente lo que hace vivir la Iglesia, es la misa. (…) Si queremos, y ciertamente que queremos una restauración de la Iglesia, es allí a donde debemos ir. Es la fuente, es la fuente, es la misa. (…)Para mí, es evidente que querer la restauración de la Iglesia, debe comenzar allí. Por eso estoy profundamente agradecido al Papa Benedicto XVI, por haber liberado la misa. Es capital, es capital.

Es absolutamente cierto que la Misa es de suma importancia para mantener la Fe. Pero lo prioritario es el combate doctrinal, pues sin él, la Fraternidad pasa a ser sólo una comunidad Ecclesia Dei más. Los traidores sacerdotes “juramentados” de la Revolución Francesa celebraban la Misa tridentina…

El P. Augustin Aubry, en su obra Contre le Modernisme, nos dice, hablando del modernismo práctico:

El modernismo práctico sostiene que, es oportuno, para ganar a los corazones perdidos, callar ciertos puntos de doctrina como siendo de menor importancia o atenuarlos, al punto de hacerlos perder el sentido que la Iglesia siempre mantuvo. No es necesario un largo discurso para demostrar cuán condenable es esta tendencia.  (…)  Entonces, el modernismo práctico se encontrará en aquellos quienes, a sabiendas o no, estando penetrados por el espíritu moderno, se conducen de hecho, sea en su totalidad o en solo parte de actividad, de conformidad a este espíritu separatista que es un verdadero divorcio establecido entre los principios católicos y su aplicación a las realidades concretas, entre la teoría y la práctica. Especulativamente, no se contradecirá la verdad, pero en la práctica, se instalarán en el dominio concreto de los hechos, como si los principios no existieran; en lugar de pedir a los principios la luz que deben proyectar en la preparación de cualquier acción, se le pondrá una pantalla que impedirá que la luz alumbre, y volverá obscuro todo el camino a seguir; aislarán de la vida real la doctrina católica.

Por su parte, San Pío X, en una carta a Monseñor Bonomelli el 10 de julio de 1912, dijo: Un dolor me agobia, es la espantosa difusión del modernismo, notablemente entre el clero regular y secular. Modernismo teórico en pocos, pero en los demás, modernismo práctico cuyas consecuencias son semejantes: debilitamiento y pérdida total de la fe.

El modernista Albert Houtin dice con un increíble cinismo, respecto a los sacerdotes modernistas que no salían de la Iglesia, sino que más audaces, ejercían su ministerio con ayuda de subterfugios: Ellos ya no predican en el púlpito más que la moral.

Le recordamos al Padre Simoulin la parte final del Itinerario Espiritual de Monseñor Lefebvre:

Guardemos la fe por encima de todo, es por ella que Nuestro Señor ha muerto, a causa de la afirmación de su divinidad, es por ella que han muerto todos los mártires, es por ella que se han santificado los elegidos. Huyamos de los que nos la hacen perder o que la disminuyen“Oh Timoteo, guarda el depósito evitando las novedades profanas… pelea el buen combate de la fe, arrebata la vida eterna!


sábado, 29 de marzo de 2014

SAN PEDRO - EXHORTACIÓN A TODOS




“Y todos, los unos para con los otros, revestíos de la humildad, porque ‘Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes da gracia’. Humillaos por tanto bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os ensalce a su tiempo. ‘Descargad sobre Él todas vuestras preocupaciones, porque Él mismo se preocupa de vosotros’. Sed sobrios y estad en vela: vuestro adversario el diablo ronda, como un león rugiente, buscando a quién devorar. Resistidle, firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos sufren vuestros hermanos en el mundo. El Dios de toda gracia, que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de un breve tiempo de tribulación, Él mismo os hará aptos, firmes, fuertes e inconmovibles. A Él sea el poder por los siglos de los siglos. Amén.”


Primera Carta de San Pedro, V, 5-11.

lunes, 30 de diciembre de 2013

DISCERNIMIENTO DE ESPIRITU


Para reconocer los falsos espíritus he aquí lo que nos dice el mismo Monseñor Straubinger (1).

¿Cómo podemos reconocer los falsos espíritus? ¿Cómo descubrir "los poderes de engaño" (II Tes. 2, 11), que "con toda seducción de iniquidad" (íbid. v 10) y vestidos de "ángel de luz" (II Cor. 11, 14) corrompen la grey de Cristo, no exteriormente, sino interiormente, como lo describe el Apóstol en el segundo capítulo de la II Carta a los Tesalonicenses, y Jesucristo en la parábola de la ciza­ña (Mat. 13, 24 ss.)?

El mismo Dios nos brinda en la Sagrada Escritura las ar­mas defensivas contra los espíritus que falsifican la pie­dad, diciéndonos que hay que examinarlo todo para ver si es de Dios o de los espíritus malos.

"Examinadlo todo y quedáos con lo bueno" (I Tes. 5, 21). "No queráis creer a todo espíritu, sino examinad si los es­píritus son de Dios" (I Juan 4, 1).

Lejos de tener esa llamada fe del carbonero, que acepta cie­gamente cuanto escucha (cómodo pretexto para no estu­diar las cosas de Dios), debemos imitar a los primeros cristianos, que escuchaban a San Pablo en Berea, y siendo "de mejor índole que los de Tesalónica, recibieron la pala­bra con gran ansia y ardor, examinando atentamente todo el día las Escrituras, para ver si era cierto lo que se les de­cía" (Hech. 17, 11).

A los judíos que no le reconocían como Mesías, dice Je­sús: "Escudriñad las Escrituras... ellas son las que dan tes­timonio de Mí" (Juan 5, 39). Lo mismo diría El hoy a los que no conocen su fisonomía auténtica de Dios-Hombre o le destronan de su única posición de Mediador entre Dios y los hombres (I Tim. 2, 5).

Escudriñad las Escrituras, leed los Evangelios, las Cartas de San Pablo, estudiad rasgo por rasgo la personalidad de Cristo, rumiad cada una de sus palabras, que son luz y vi­da, imbuíos de su espíritu, y os inmunizaréis contra todo intento de desfigurarlo o sustituirlo por apariencias. El atento lector del Evangelio está prevenido contra los fal­sos apóstoles y las apariencias de piedad y sabe que Cris­to es el centro de toda la religión cristiana, y cuanto más una devoción se acerca al centro tanto más es cristiana. Enfocando todas las cosas con la luz del Evangelio descu­bre él lo que es verdad y lo que es apariencia. Demos gra­cias a Dios que nos ha dado la antorcha de su palabra para orientamos.

San Juan nos da un método muy sencillo para conocer y discernir los espíritus. Dice el Apóstol predilecto: "Todo espíritu que confiesa que Cristo ha venido en carne, es de Dios, y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios, sino que es el espíritu del Anticristo" (I Juan 4, 2- 3).

Es decir, todo lo que redunda en honor de Jesucristo y con­tribuye a la glorificación de su obra redentora, viene del buen espíritu; y todo lo que disminuye la eficacia de la obra de Cristo o lo desplaza de su lugar céntrico, procede del espíritu maligno, aunque se presente disfrazado como ángel de luz y obre señales y prodigios. (Mat. 24, 24; H Tes. 2, 9).

Pues todo falso profeta tiene dos cuernos como el Cordero (Apoc. 13, 11), es decir, la apariencia exterior de Cristo, y sólo pueden descubrirlo los que son capaces de apreciar espiritualmente lo que es o no es palabra de Cristo.

(1)Espiritualidad Bíblica, pág. 28-29.


Boletín de la Tradición Católica. FSSPX. Córdoba, enero de 1989.


sábado, 28 de diciembre de 2013

DEL LIBERALISMO A LA APOSTASÍA





Ante la pérdida de la fe es irrisorio que una jerarquía liberal pretenda imponer el error invocando la obediencia. El error, el mal no deben ser obedecidos. La verdad nos ense­ña a obedecer. El Camino de la obediencia es el camino de la verdad. No se debe obedecer en nada que disminuya nues­tra fe católica, obedecer en tal caso es pecado.

Vale más obedecer a Dios que a los hombres, por esto San Pedro dijo: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hom­bres” (Hechos 5, 29). Sabemos que Dios no se contradice, por lo cual no puede haber oposición entre la obediencia a los que en su nombre mandan y la voluntad divina.

Un ministro de Dios, cuando manda algo mal, no manda en nombre de Dios, sino en su propio nombre, luego no hay que obedecer, este es el significado de la palabra de San Pe­dro.

El golpe maestro de Satán como bien lo dice Monseñor Le­febvre, consiste en llevar a la desobediencia por la obedien­cia, es decir desobedecer a Dios a través de una falsa obe­diencia. En definitiva, en materia doctrinal, cuando se aten­ta contra la fe y la moral, el argumento fundamental no es en última instancia el de la obediencia, sino el de la tradi­ción, como nos advierte San Pablo: "Aun cuando nosotros mismos o un ángel del Cielo os predicare un Evangelio dis­tinto del que os hemos anunciado, sea anatema (Galatas I, 8). A esto agrega Monseñor Straubinger: 'El Evangelio no debe ser acomodado al siglo so pretexto de adaptación. La verdad no es condescendiente sino intransigente. El mismo Señor nos previene contra los falsos Cristos, lobos con piel de oveja y también San Pablo, contra los falsos apóstoles de Cristo y los falsos doctores con apariencia de pie­dad”. - Nota al versículo 8 de Galatas 1.

La Sagrada Escritura nos alerta sobre todo esto previnién­donos sobre la pérdida de la fe, hasta culminar en la gran apostasía universal, así en Tesalonisenses II -Capítulo 2, versículo 3, San Pablo nos previene de esa apostasía que debe acontecer: "... nadie os engañe de manera alguna, porque primero debe venir la apostasía y hacerse manifiesto el hombre de iniquidad, el hijo de la perdición, el adversario, el que se ensalza sobre todo lo que se llame Dios o Sagrado, hasta sentarse él mismo en el templo de Dios ostentándose como si fuera Dios.

Es nuestro deber conservar la fe y seguir siendo católicos. Esa fe que desaparecerá: ¿el hijo del hombre cuando vuelva hallará por ventura la fe sobre la Tierra? (San Lu­cas, cap. 18, vers. 8). Al respecto comenta Monseñor Strau­binger: "Este impresionante anuncio que hace Cristo no obstante haber prometido su asistencia a la Iglesia hasta la consumación de los siglos, es el gran Misterio que San Pa­blo llama de iniquidad y de apostasía".

Si hablamos de apostasía o de misterio de iniquidad, no ha­cemos más que seguir las Sagradas Escrituras que nos advier­ten para nuestro bien; Santo Tomás, comentando a San Ma­teo 24, 25, descifra el significado de lo que será la gran tribulación. Nos advierte que se tratará de la perversión de la doctrina cristiana, por la falsa doctrina. Y si no fueran abre­viados los días, no se salvaría nadie, pues todos caerían en el error. Más adelante en el versículo 29: "... el Sol se oscu­recerá”.  Por el Sol se designa a la Iglesia, que por las tri­bulaciones que pasará no se la verá lucir.

En el mismo sentido, San Cipriano advierte: "no os deis afán para edificar templos materiales en los cuales al fin y al cabo sabéis que un día se sentará el anticristo; edificad la fe en los pechos, templos que nadie puede quemar".

Y San Hilario considerado el Atanasio de occidente, hace la siguiente reflexión: "hacéis mal en amar tanto los mu­ros, en fincar así en los edificios vuestro respeto por la Iglesia y cubrirnos de este pretexto para invocar una preten­dida paz, ¿puede dudarse que el anticristo se sentará en los mismos lugares?”.

Para concluir adviértase lo que nos dice San Pablo sobre la actitud a guardar ante quienes combaten la verdad, en II Ti­moteo (2 - 24): "... el siervo del Señor no debe ser litigio­so, sino manso para con todos, pronto para enseñar a su­frir, que instruya con mansedumbre a los que se oponen por si acaso Dios les concede arrepentimiento para que conoz­can la verdad y sepan escapar del lazo del Diablo, quien los tenía cautivos para someterlos a su voluntad".

Pidamos a Nuestra Señora mediadora de todas las Gracias, la Gracia de la fidelidad a Nuestro Señor Jesucristo, para no de­jamos arrastrar por el misterio de iniquidad, el cual está obrando ya y que culminará con el advenimiento del anti­cristo para hacerse adorar en lugar santo junto con Satanás, después de arrastrar la humanidad a la apostasía.

Boletín de la Tradición Católica. Editado por la Comisión de Cultura de la Capilla San Pío V, Córdoba - Argentina. Diciembre de 1988.


lunes, 23 de diciembre de 2013

LA UNIDAD, EN LA FE Y LA CARIDAD – R.P. CASTELLANI





La doctrina del Logos en Juan se resume por tanto así: el Cristo, el Hijo del Hombre, el Hijo de Dios son uno, y ese uno es uno con su Padre, y se ha unido a la natu­raleza humana tomando su carne y alma; él llama a to­dos los hombres a la verdad, y por ella a la unidad. Pero la unidad del Verbo con el Hombre siendo en la carne, y permaneciendo los discípulos en el mundo, esa unidad debe volverse y hacerse sensible; y se vuelve sensible en una sociedad humana, simbolizada en la imagen del Rebaño y el Pastor. Y como el Buen Pastor natural y primogénito se aleja por un tiempo de este mundo, ha designado un Sub-Pastor en la persona de Pedro. Cuan­do Juan escribía, Pedro había seguido ya a su Maestro; pero esto no turba a Juan: sabe que la Providencia ha proveído a la necesidad de la clave de estructura de la sociedad cristiana en la persona de los sucesores de Pe­dro. Como está repetido tantas veces en el largo Sermón-Despedida de Cristo antes de su Pasión, esta unidad de la sociedad cristiana está asegurada; y ella se verifica en la fe y en la caridad.
Los que sienten tan fuertemente hoy día la necesidad de la unión de los discípulos de Cristo, deben advertir que esa unión sólo es posible en la fe y en la caridad. Hoy día hay algunos que, dejando de lado la fe, insisten en efectuar la unión en la caridad: es imposible. El protestantismo hoy día —no así en sus comienzos— ago­tado en la discusión interminable de las variaciones dog­máticas producidas por el “libre examen”, ha acabado por arrojar “los dogmas” por la borda y forcejea por uni­ficar a los cristianos en una vaga adhesión personal a Cristo, que se vuelve un puro sentimentalismo. Pero el primer lazo de unión es la verdad; y la verdad no puede ser diferente y contradictoria dentro de sí misma. Otros en cambio pretenden mantener la unión sobre la fe sola.
Este es el estado de las iglesias católicas cuando de­caen: sus fieles creen todos lo mismo así medio a bulto (recitan el mismo Credo de memoria) pero no están unidos entre sí en hermandad real: ni se conocen entre ellos a veces; oyen misa codo con codo en un gran edificio —que fácilmente puede ser quemado— reciben la "comunión” cada uno por su lado, y después se van a sus negocios; y quiera Dios que no a tirarse, unos a otros, flechazos o coces. No es esta una “iglesia” propia­mente hablando; no hay Iglesia de Cristo sin caridad. La fe sin obras es muerta; y la obra por excelencia de la fe es la caridad; la comunión de las almas. “¡Obras obras!” decía Santa Teresa; en el mismo tiempo en que Lutero clamaba “Fe, fe!” y declaraba a las obras (a las obras exteriores al principio, después a todas en general) como inútiles para la salvación. Y realmente, si hubiesen estado vigentes las “obras” de Santa Teresa (obras de verdadera caridad, externas e internas a la vez) en la Alemania de Lutero, el renegado sajón no se hubiese le­vantado, o hubiese caído de inmediato, sin separar de la Iglesia un medio mundo.
El sifilítico Enrique VIII escribió una obra en defensa de la fe en el Santísimo Sacramento contra Lutero, que le mereció de la Santa Sede el título honorífico de “Defen­sor fidei, que aún llevan los Reyes de Inglaterra; pero eso no le impidió quebrar el vínculo de la Iglesia inglesa con la Iglesia Universal, y precipitar a Inglaterra y con ella a media Europa en el cisma primero y luego en la herejía. Nunca renegó de la fe; pero se divorció de la caridad. (Y, entre paréntesis, inventó el divorcio.)
Porque la fe debe engendrar caridad, y la caridad debe vivir de la fe; y sin eso, no hay unidad. Roguemos por la Iglesia Argentina.



Estas homilías se acabaron de escribir el día del Sagrado Corazón de Jesús de 1955. Laus Deo. El Evangelio de Jesucristo, Ed. Dictio, págs. 448/50.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

MONS. LEFEBVRE: PREVALECE LA FE



Nosotros hemos sido llamados por Dios a mantener la Fe católica y a librar un combate extraordinario. Roguemos a Dios ser realmente dignos de haber sido elegidos por El para esta cruzada excepcional. Prometámosle nuestra fidelidad incondicional a la Fe.
Con seguridad, el gobierno de la Iglesia ha sido, asimismo, establecido para la defensa de la Fe y normalmente debemos serle sumisos para ayu­darle a mantener, difundir y continuar la Fe católica. Pero si ese gobierno falta a su deber, si abandona su función y se vuelve en contra de la Fe ¿qué debemos hacer? ¿Permanecer adictos al gobierno o adictos a la Fe? ¿Prevalece el gobierno o la Fe? Nos hallamos ante un dilema y nos vemos en la obligación de optar. Ahora bien, el gobierno ha sido establecido para la Fe y no la Fe para el gobierno, puesto que la Fe es Jesucristo mismo. Por tanto debemos adherirnos a Jesucristo antes que al gobierno mismo de la Iglesia, establecido por Jesucristo mismo, pero no para que se convier­ta en su enemigo, no para destruirle, no para entregar las almas a los ídolos, a los falsos dioses, a los demonios.
Seamos firmes en la Fe y pidamos a la Santísima Virgen, a Nuestra Señora de las Victorias, que nos dé fuerzas para la lucha, que nos ayude a lograr el triunfo contra los ataques infernales a Nuestro Señor Jesucristo, Nuestro Salvador.
Meditemos este día la Pasión, los dolores, los sufrimientos, el aban­dono de Ntro. Señor Jesucristo por sus apóstoles, pero sigámosle y esforcémonos con toda el alma en seguir a la Santísima Virgen, a San Juan, a las santas mujeres —y no imitar a los Apóstoles que abandonaron a Nuestro Señor— a fin de ser realmente hijos de Jesús y de María.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amen.

 Marcel Lefebvre
Arzobispo
Ecóne, sermón de Jueves Santo, 27 de marzo de 1986.

martes, 12 de noviembre de 2013

PROFANACIÓN JUDEO-MODERNISTA-PROTESTANTE ARRUINADA POR CATÓLICOS DE LA TRADICIÓN




Las crónicas de los medios de la judeo-masonería estallan de la bronca y colocan en sus portales en lugar destacado la noticia. Todos repiten el mismo texto, tomado de la agencia oficial Telam, con algunas leves variantes en sus descalificaciones hacia los “aguafiestas”: “ultracatólicos”, “ultraderechistas”, “fanáticos”, “fundamentalistas”, “cismáticos lefebvristas”, en fin, lo mismo de siempre. Todo por rezar el Santo Rosario de la Virgen María dentro de una iglesia que se supone católica, en momentos en que los enemigos de Cristo se aposentan allí para conmemorar un hecho histórico que no tiene ninguna relación con la Religión de Cristo.

“…a los gritos, el grupo de ultraderecha, compuesto por varios jóvenes de aproximadamente 25 años y dos hombres mayores, impuso sus rezos para impedir el normal desarrollo de la ceremonia de conmemoración”, dice el diario afín a la masonería La Nación. ¿Pero quién es el que grita, y quien es el ultra…judío, sino este diario?

En tanto que el diario Perfil titula “Fanáticos arruinan un acto de la "Noche de los cristales rotos" en la Catedral”, nuevamente habría que preguntarles qué entienden por fanáticos, aunque nos satisface la admisión de que su acto interreligioso se arruinó con aquella intervención bendecida sin dudas por Dios e impulsada por el rezo del Rosario.
En fin, la reacción, más que la acción organizada y premeditada en sí, obtuvo como resultado la molestia de esos infames apóstatas, como así también de los deicidas y de esos católicos liberales imbéciles, como esas señoras-bien de Barrio Norte que intentaron agredir verbalmente a los jóvenes católicos para hacer que se fueran del templo, en vez de buscar que se fueran los enemigos de Cristo y la Iglesia Católica.

¡Que sepan estos infames que a pesar de la defección de tantos y de la claudicación de las autoridades de la FSSPX, hay todavía muchos dispuestos (y aquí se han podido ver a sacerdotes de la Fraternidad) a dar pelea por el honor de Cristo Rey y María Reina, aunque alguien amado por el mundo como Francisco pretenda lo contrario y siga las directivas de la Sinagoga de Satanás! 


Dios quiera que se comprenda a raíz de este incidente que mientras algunos esforzados fieles y aún sacerdotes cumplen con el deber de dar testimonio público de la fe (y si son pocos se debe a la falta de organización y ejemplo de los líderes de la neo-FSSPX), mientras tanto Mons. Fellay y sus adictos sostienen que los judíos son “nuestros hermanos mayores” y hacen todo tipo de maniobras para agradar a estos enemigos de Cristo y lavar la imagen de la Fraternidad, que ahora con este hecho vendrá a ponerse nuevamente en la vidriera. ¿Podrá comprenderse que los que hacen este tipo de actos católicos están siendo desacreditados por sus superiores, y que a raíz de ello la Tradición se encuentra debilitada y sin posibilidad de hacer un frente común contra estos enemigos? ¿O acaso saldrán a apoyarlos sin titubeos las autoridades de la Neo-FSSPX? Recordemos que, como escribió Don Curzio Nitoglia, “Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica escribió que “debemos predicar la verdad a los judíos sin tener miedo de ofenderlos, como Jesús lo hizo: sin temor de contrariarlos, enseñando públicamente la Verdad que ellos detestan” (S. Tomás, III, q. 42, a. 2). Los Apóstoles estaban “felices de ser víctimas de persecución” por parte del Sanedrín, porque ellos predicaban a Cristo Crucificado por los sumos sacerdotes: ellos no temieron el descrédito, ellos incluso lo amaron”.