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domingo, 31 de mayo de 2015

LA CONSAGRACIÓN PEDIDA POR LA VIRGEN MARÍA EN SUS APARICIONES DE FÁTIMA Y LA MISIÓN PROVIDENCIAL DE RUSIA




Icono de Ntra. Sra. de Fátima en Rusia.


Por: IGM


La consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María, pedida por la Virgen en sus apariciones a los pastorcitos de Fátima, no deja de ser un tema que se presta a controversias, negaciones y discusiones. Creemos que no es un tema que ha quedado anclado en el pasado, sino que, por el contrario, cada día se torna más actual. Decimos más bien que apremia plantear esta cuestión, que los enemigos enquistados en la iglesia conciliar y, curiosamente los sedevacantistas que dicen oponérsele, desdeñan y descartan.

En su tercera aparición en Fátima, el 13 de julio de 1917, la Sma. Virgen, tras haberles mostrado la suerte que corren los condenados al Infierno, les dijo a los tres niños pastores lo siguiente:

“Para salvarlas [las almas de los pobres pecadores que están en camino del infierno], Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón. Si hicieran lo que os voy a decir, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar. Pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche alumbrada por una luz desconocida, sabed que es la grande señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra, del hambre y de persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.
Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas”.

La relación entre la mención a Rusia en el mensaje, y la Revolución bolchevique ocurrida poco tiempo después en ese mismo año, fue clara y como tal la asociación entre los males del comunismo ateo que la revolución pretendía expandir por el mundo y la consagración de Rusia, evidente. El mensaje es por demás claro al respecto.

Sin embargo, en esa aparición Nuestra Señora no pidió la consagración de Rusia a su Corazón Inmaculado. Allí anunció que volvería para pedirla. Lo hizo recién en 1929. ¿Por qué? ¿Qué relación hay entre ese año y el pedido de consagración? Si 1917 está marcado por la aparición en Fátima y la Revolución bolchevique, sucesos que pueden y deben relacionarse, ¿qué sentido pudo tener o qué quiso darnos a conocer el Cielo con el pedido explícito de consagración de Rusia realizado en 1929?

Pero antes de introducirnos en esta cuestión, veamos primero este pedido. El 13 de junio de 1929, estando la Hermana Lucía de Fátima en el noviciado de las Hermanas Doroteas en Tuy, España, fue testigo de otra aparición de Nuestra Señora, que volvía para cumplir aquello anunciado en 1917. Esto le dijo Nuestra Señora a la Hermana Lucía:

‘Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión con todos los Obispos del mundo, la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón; prometiendo salvarla por este medio. Son tantas las almas que la justicia de Dios condena por pecados cometidos contra Mí, que vengo a pedir Reparación. Sacrifícate por esta intención y reza’.

Es sabido que la consagración de Rusia, tal como fue pedida por Nuestra Señora, nunca fue realizada. Hubo consagraciones del mundo, pero no la consagración exclusiva de Rusia por el Papa en unión con los Obispos del mundo.

Algunos creen o enseñan que esta consagración ya no es necesaria que se haga, pues Rusia ya esparció sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Entonces sería inútil realizarla.

¿Es esto así? 

La conclusión de todo el Secreto de Fátima es: 

“Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.

Pero antes de que esto ocurra, habrá un gran castigo para la Iglesia y el mundo.

Ese castigo, según el mensaje divino, tendría su origen en Rusia:

“Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas”.

Sin embargo, las dos posturas contrarias a la consagración de Rusia dan sus razones: los liberales, afirman que no es necesaria pues en Rusia cayó el comunismo; algunos sedevacantistas, que Rusia ya castigó al mundo esparciendo el comunismo, entonces la consagración sería innecesaria. Para unos, entonces, ya se habría cumplido exitosamente con el pedido de la Virgen; para otros, ya vino el castigo, por lo tanto todo quedó en el pasado.

Quizás para entender mejor las implicaciones del mensaje, haya que pensar en lo siguiente: ¿qué es lo que esparcirá Rusia por el mundo? ¿Cuáles son esos errores? La respuesta parece obvia: el comunismo. Pero: ¿qué es el comunismo? No una ideología, no una filosofía, no un sistema económico, no una forma de gobierno. Es en verdad esto: “una conspiración para la revolución”. Y esta revolución es la que lleva hasta sus últimas consecuencias el odio diabólico a Dios.

La definición dada del comunismo la hemos tomado de uno de los documentos fundamentales para entender la revolución en el mundo moderno, en especial la historia de los últimos cien años. Nos referimos al “Interrogatorio Rakovsky”, también conocido en su edición española como “Sinfonía en Rojo mayor” (documento que puede leerse en este resumen o completo aquí).

¿De qué se trata?

En 1938, la policía secreta soviética, NKVD, durante una de las purgas de Stalin contra sus enemigos trotskistas, realizó un interrogatorio al agente  masón illuminati Christian Rakovsky, notable conspirador de la primera hora, socio de Trotsky en la revolución rusa, y embajador de Moscú en París. Rakovsky se despacha durante toda una noche –su vida estaba en juego- con revelaciones que nunca debían salir a la luz, pero que por circunstancias extraordinarias llegaron a conocerse.  Este agente de los Rothschild explica por ejemplo que “el objetivo de la Revolución es nada menos el de redefinir la realidad en términos de los intereses de los banqueros. Esto implica la promoción de la verdad subjetiva sobre la verdad objetiva”. Descubre que es el poder del dinero (“Imperialismo Internacional del Dinero” lo llamó el Papa Pío XI) el que ha estado financiando las revoluciones anticristianas y desde sus orígenes al Comunismo. Con respecto a la Revolución en Rusia, habiendo perdido el control sobre Stalin, la misma banca internacional que financió la Revolución soviética financió a Hitler, para  oponerse al “bonapartista” tirano, que había interrumpido la pronta mundialización de la revolución que llevaba a cabo Trotsky, pronto fuera de combate debido a una enfermedad mortal.  Abrieron así el camino a una guerra en dos frentes, cuyo objetivo final era expandir la revolución comunista a todo el mundo. Luego perderían el control sobre Hitler, que empezó a emitir su propio dinero contra los intereses de la banca internacional, viéndose obligados a hacer un frente aliado con Stalin. Dos fechas son claves en este proceso revolucionario. Una, el 25 de octubre de 1917. La otra, el 24 de octubre de 1929.

En palabras del mismo Rakovsky: