lunes, 23 de abril de 2018

LA SANTIDAD



  


NO, amigo lector, Syllabus no va a reabrir sus puertas, pierde cuidado. Ya dijimos en nuestra despedida que no estábamos en condiciones de ocuparnos como es debido de nuestro blog, ni nos sobran ganas para ello. Pero sucede que unas palabras de Monseñor Lefebvre, muy oportunas ahora que Francisco ha sacado un documento sobre la santidad,  nos movieron a desear comunicarlas, y, de paso, ante el hartazgo que nos producen demasiadas cosas, aprovechar para decir algunas palabras, como una forma de demostrar que, aunque nos cueste, seguimos respirando, y estamos vivos y no queremos dejar de hacer un mínimo aporte a la causa de Cristo Rey por este medio, pues la impiedad, la apostasía, la confusión y, sobre todo, la retirada de los buenos, avanza. Quienes estamos en la Resistencia (Benedictinos de la Santa Cruz, Dominicos de Avrillé, SAJM, etc.), a mucha honra hemos venido a ser los nuevos parias, los nuevos marginados, los nuevos leprosos o dignos de ser ignorados de la familia católica: despreciados por la Neo-FSSPX, odiados por los sedevacantistas, ignorados por los conservadores y línea-media, y, por supuesto, calculadamente dejados al margen con desprecio como simples fanáticos y rígidos retrógrados por los modernistas romanos, con todo ello sentimos crecer el reconocimiento hacia Nuestro Señor y renovamos nuestra adhesión filial hacia Mons. Lefebvre. Tú querido lector juzgarás si esta entrada te sirve. Nosotros al final decidimos dejarle la palabra a ese hombre de Dios a quien todos le debemos que la Tradición continúe, alguien que hoy está siendo arteramente traicionado por muchos de sus (malos) hijos.

Dijimos que hay cosas que producen hartazgo:

1) La Tradición de “medio pelo” (en graciosa y exacta expresión que usa Antonio Caponnetto para definir la santidad predicada por Francisco en su nueva exhortación apostólica), sí, una Tradición que pretende vivir sin ser molestada dentro de las murallas de los pérfidos modernistas, en convivencia pacífica con el maldito concilio Vaticano II y los liberales que le echan incienso, una tradición sin riesgos, dialogante, temerosa, tibia, aburguesada y a la vez orgullosa de sí misma: allí encontramos a los conservadores, la línea-media y los grupos Ecclesia Dei (llámense IBP, IVE, ICR, FSP, Le Barrou, Campos, etc., todos ellos benedictólatras o ratzingerianos, en mayor o menor medida, y desde luego, “sanjuanpablistas”) a quien ahora se suma la FSSPX, que bien puede ser llamada Neo-FSSPX: en estos tiempos de café descafeinado y cerveza sin alcohol, se ofrece ahora una versión “deslefebvrizada” de la FSSPX, más preocupada de sus aspectos estéticos que del combate de la fe: véase el último Cor Unum donde en medio de estos tiempos calamitosos Mons. Fellay se la pasa hablando de “colores y tipografías” para cumplir con la política de branding corporativo que construye y vende una imagen comercial de la empresa…perdón, de la congregación religiosa, bien emperifollada y con los apliques y afeites necesarios para no escandalizar a los jerarcas romanos y al mundo entero, satisfaciendo ampliamente sus apetencias de agradar. Su única preocupación es que los dejen “ser como son”: pronto los veremos cantar a coro “Let it be” de Los Beatles, mientras del otro lado Francisco les responde “All you need is love”, endulzado sus oídos con tan pringosa melodía. ¡Qué maravilla! Sumémosle, ya que ponemos la atención sobre esta “tradición light”, una entrevista radial al anémico y pueril P. Trejo, Superior del distrito Sudamérica de la Neo-FSSPX, portavoz de la nueva y amistosa Fraternidad de plásticas sonrisas. El Padre Castellani, que no llegó a ver toda la amplitud de la tormenta desatada por el Vaticano II como sí la vio y analizó Mons. Lefebvre, llegó a decir sin embargo, en 1967, o sea, ¡hace 51 años!, lo siguiente: “Ciertamente, la crisis actual de la Iglesia tiene un carácter que no han tenido las otras: es absolutamente total: total en extensión, cubre todo el mundo; total en intensidad, pues la herejía naturalística (o el "aloguismo", como la llamó Belloc) es la herejía más radical que ha existido y puede existir: falsifica todos los dogmas del Cristianismo, vaciándolos de su contenido sobrenatural, y poniendo en su lugar la adoración sacrílega del Hombre; que sabemos será la doctrina del Anticristo. Todos estos Congresos, Reuniones, Asambleas que estamos viendo son enteramente arreligiosos; naturalísticos: quieren salvar al hombre o a las naciones sin Dios; a lo más le silban a Dios como a un perrito para que venga a apoyarlos. Y no. Sin Dios pueden perder a los hombres pero no pueden salvarlos” (Sermón Domingo tercero de Pascua, Domingueras prédicas I). Pero en la entrevista el P. Trejo, supuesto discípulo o hijo espiritual tanto de Mons. Lefebvre como del P. Castellani (puesto que es argentino), simplemente define la crisis de la Iglesia como una “crisis de adolescencia”, como cuando el nene deja de mirar a su papá y su mamá y se fija en los de afuera. ¡Pobre nene! Y llega a decir que Mons. Lefebvre quiso guardar la seguridad de la fe que predicaron los papas “desde San Pedro que fue el primero, hasta el actual reinante Jorge Mario Bergoglio” (sic). Ni una palabra del liberalismo, del modernismo, del fariseísmo, de la apostasía, de los destructores de la Iglesia, del Vaticano II, de la masonería, nada del combate de Mons. Lefebvre por Cristo Rey, nada de nada de nada. El aniñado Padre Trejo verdaderamente exaspera como podría hacerlo cualquier cura modernista, tipo Guillermo Marcó o Rafi Braun.                                                                         

Por último y más reciente, el artículo del valeroso P. Simoulin, el águila tímida (como se autodefine), que nos enseña a no temer a los avestruces (sic) modernistas. Otro que disminuye la gravedad de la crisis y subestima a los modernistas, llegando a hacer de los peores enemigos de Cristo unos simpáticos animalitos. Ah, las águilas acuerdistas de Menzingen vuelan tan alto y ven tan pequeños a los “avestruces” que sólo debemos seguir creyendo y refugiarnos “en la gracia de la Fraternidad y de sus superiores, en la confianza en el Espíritu Santo, que podrá guiar los trabajos de nuestro Capítulo General en fidelidad a nuestros padres”. Como una especie de Juan el Apokaleta de “Cartoon Network”, Simoulin pretende evitar todo “susto” a sus lectores, y muy lejos de llegar a mentar la Mujer con alas de águila perseguida por el Dragón, prefiere la más simpática imagen de las águilas menzingenianas apenas molestadas por los cacareos de los avestruces conciliares. A nosotros, después de leer el artículo del P. Simoulin, se nos da por pensar más bien en la historia de Caperucita roja y el lobo…En fin, suele decirse: “Dime aquello de que presumes y te diré de lo que careces”. El P. Simoulin acusa a la resistencia interna en la FSSPX de tener miedo a un acuerdo o al acercamiento con Roma, cosa que los “águilas” y “aguiluchos” que la dirigen, no tendrían. ¿Cuál es en realidad el miedo que los mueve? ¿El miedo al “cisma”? ¿El miedo a seguir combatiendo siendo defenestrados, perseguidos, quizás excomulgados? (Ya lo dijimos una vez: todo esto empezó cuando se aceptó el “levantamiento de las excomuniones”, que eran las medallas que Dios les dio, obtenidas en la guerra contra los modernistas, gracias a Mons. Lefebvre: ellos devolvieron las medallas y cancelaron el combate). Amigo lector, el artículo del P. Simoulin da vergüenza ajena, y no recordamos uno tan pobre salido de las plumas (o los plumíferos) de la Fraternidad. Presunción, orgullo, voluntarismo y falta de inteligencia, todo en uno.

domingo, 31 de diciembre de 2017

DESPEDIDA










Debido a la imposibilidad que tenemos de seguir ocupándonos del blog, damos aquí cierre al mismo, por lo menos y mientras tanto la situación no nos permita ocuparnos de él convenientemente, sin descuidar otros deberes en la medida de nuestras muy menguadas posibilidades. Esperamos que los amigos lectores puedan sacar provecho de las 3.365 entradas publicadas en estos cinco años y tres meses, gran parte de las cuales son originales, y de nuestros dossiers y secciones especiales. Creemos haber aportado nuestro granito de arena (o mejor: de sal) para la causa de la Resistencia, que no es otra que la de la Tradición católica a la que, inmerecidamente y por la gracia de Dios tenemos la dicha de pertenecer.

A esta altura parece que no quedara más nada para decir, pues para muchos de nosotros la situación actual se muestra cada día más clara. Pero, sin embargo, se debe continuar siempre el combate del esclarecimiento, tanto para que la verdad sea dicha cuando es oprimida, como para quitar las máscaras al error, y desengañarnos una y otra vez, y así vivir en la realidad y no en la engañosa ilusión que pretende cubrirnos con su seductora y falsa paz. En su obra maestra “El Liberalismo es pecado”, don Sardá y Salvany indica los tres medios que según su saber son “los más eficaces y oportunos que cabe aplicar a pueblos señoreados por el Liberalismo” (Cap. XXXIII):

“1.° La organización de todos los buenos católicos. Sean pocos, sean muchos los católicos en una localidad conózcanse, trátense, júntese. Hoy no debe haber ciudad o villa católica sin su núcleo de gente de acción. Esto atrae a los indecisos, da valor a los vacilantes, contrapesa la influencia del qué dirán, hace a cada uno fuerte con la fuerza de todos.
2.º Los periódicos buenos. Escoged entre los periódicos buenos el mejor y que más se adapte a las necesidades e inteligencia de los que os rodean. Leedlo, pero no os contentéis con eso, dadlo a leer, explicadlo y contadlo, haced de él vuestra base de operaciones. Haceos corresponsal de su Administración, cuidad de hacer las suscripciones y pedidos, facilitadles a los pobres menestrales y labriegos esta operación, la más enojosa de todas. Dadlo a los jóvenes que empiezan sus carreras, proponédselo por lo bello de sus formas literarias, por su académico estilo, por su gracejo y donaire. Empezarán por gustar de la salsa, y acabarán por comer lo que con ella viene guisado. Así obra la impiedad, y así hemos de obrar nosotros. Un periódico sano es de necesidad en el presente siglo. Dígase lo que se quiera de sus defectos, nunca igualarán éstos a sus ventajas y beneficios. Conviene, además, favorecer la circulación de todo otro impreso de análogo carácter, el folleto de circunstancias, el discurso notable, la enérgica Pastoral, etc.
3.º La escuela católica.”

Adáptense estos consejos al día de hoy, allí está toda la cuestión de hacer bien o no nuestro combate. Con respecto a la organización, hemos visto que gracias a Dios la Resistencia ha podido al fin organizarse, que cuenta con su congregación sacerdotal, la SAJM, con su Seminario internacional, etc. Es un principio. Los pequeños grupos que restan deben saber organizarse, mucho más cuando dispersos y aislados corren el gran peligro de perder la fe, la confianza, el ánimo, o de buscar sumarse a iniciativas viciadas de liberalismo, por no hablar de aquellos que se vuelven hacia sectas de “iluminados” gurúes farisaicos.

Con respecto al segundo punto, y ahí nos interesa especialmente detenernos, creemos que todavía no se lo considera bien y no se pondera la acción de la buena prensa católica de la Resistencia, y hay que afirmarlo. Cámbiese lo de “periódicos” por “sitios y blogs de internet”, pues en este tiempo hacen sus veces, ante la imposibilidad –a excepción de algún lugar particular de Europa o los EEUU- de editar y publicar en papel, además de que el desinterés crónico, la desidia y la falta de recursos económicos hacen la tarea ímproba.

sábado, 30 de diciembre de 2017

ULTIMAS CITAS









«Nosotros no hemos recibido la misión de hacer triunfar la verdad, sino de combatir por ella ».
(Pascal)



«La verdad engendra el odio y por tanto lleva al suplicio».
(San Antonio de Padua)



«La Iglesia combate y sufre en la proporción en que ella cumple su misión; si ella está sin sufrimiento es signo de que ella está dormida».
(Cardenal Newman)



«La opinión es fácilmente manipulable, pero los espíritus iluminados y las inteligencias abiertas pueden sin embargo siempre subir allí donde se encuentra la Verdad».



«Aquel que tiene la verdad en el corazón no teme que su palabra carezca de persuasión».
(Ruskin)



«Nosotros no podemos nada contra la verdad».
(2 Cor. 13,8)



Tomadas del libro de don Luigi Villa « Pie XII, “Le Vicaire de Hochhuth et le vrai Pie XII ».



viernes, 29 de diciembre de 2017

DEFENSA DE LA FSSPX, RECHAZO DE LA NEO-FSSPX



 


“La Fraternidad San Pío X no tiene solamente la cuatro marcas, mas según la palabra de san Pío X, una quinta: ella es una, santa, católica, apostólica y perseguida, como lo era la verdadera Iglesia antes del Vaticano II, porque ella es la única que desagrada al mundo a causa de su santidad. La Iglesia nueva no es perseguida, porque ella agrada al mundo, pero la Fraternidad San Pío X desagrada al mundo a causa de su santidad Y persiguiendo a la Fraternidad san Pío X, usted no hace más que imitar al mundo en su odio de la verdad, y usted prueba que esta última es muy santa para usted”.

(Hermano Jean-Marie Lefebvre, Carta del 25 de marzo de 2006, días antes de su muerte, cit. En Le Sel de la terre n 62, Otoño 2007, p. 160)


Reproducimos un fragmento de una de las tantas cartas que aquel valiente defensor de la fe que fue el hermano Jean-Marie Lefebvre, escribiera para contestar, en este caso, los ataques de los sedevacantistas, contra la obra de Mons. Lefebvre (sin parentescos con él, dicho sea de paso). Fue una de sus tantas batallas.  Es un testimonio que hoy los defensores de la Neo-FSSPX ya no puede sostener. ¿Perseguida la Fraternidad, cuando se quitó de encima las gloriosas cicatrices –mediante una excelente cirugía plástica- que le había impuesto la Roma modernista con las “excomuniones”? ¿Perseguida cuando  los modernistas no dejan de otorgarle licencias y permisiones, o cuando el mismo Mons. Fellay dijo que la persecución contra la Fraternidad había cesado? ¿Perseguida por el mundo cuando se le dan facilidades, por ejemplo en Argentina, y de hecho hoy decir Roma conciliar es lo mismo que decir “mundo”? ¿Perseguida cuando el propio destructor de todo lo que es católico, el blasfemo Francisco, dijo –atención, en la misma entrevista donde criticó a Mons. Williamson- que tenía con Mons. Fellay “buenas relaciones”? ¿Perseguida cuando Mons. Fellay dijo en una conferencia que el demoledor Francisco “està de nuestra parte” (esto es, de parte de la Fraternidad)?  Y lo más grave aún, es que la Neo-Fraternidad dejó de ser perseguida para convertirse en perseguidora, expulsando de sus filas a los antiliberales, o castigando a los superiores en Francia, después del affaire de los matrimonios concilio-tradicionales…Ultima prueba que presentamos de las tantas que hay, del nuevo status de la Neo-Fraternidad: ya no es perseguida y por eso se le abrieron las puertas de importantes basílicas de Roma, para celebrar allí sus misas. Y allí la Neo-Fraternidad, en contrapartida, no hizo la menor alusión, ni la más pequeña crítica, ni la más sutil protesta, ante la destrucción de la Iglesia que es realizada actualmente por la secta modernista y sodomítica que ocupa Roma (Ver acà)


La Fraternidad se ha quitado la quinta marca. Por eso es justo hablar de Neo-Fraternidad. La Fraternidad que defendió el hermano Lefebvre, oficialmente,  ya no existe.