Mostrando entradas con la etiqueta Pío XII. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pío XII. Mostrar todas las entradas
miércoles, 6 de septiembre de 2017
lunes, 9 de noviembre de 2015
PÍO XII Y LA CAPILLA ESPERPÉNTICA DE LA NEO-FSSPX EN MADRID
"...obligados por nuestra conciencia y
oficio, nos sentimos precisados a tener que reprobar y condenar ciertas
imágenes y formas últimamente introducidas por algunos, que, a su extravagancia
y degeneración estética, unen el ofender claramente más de una vez al decoro, a
la piedad y a la modestia cristiana, y ofenden el mismo sentimiento religioso;
todo eso debe alejarse y desterrarse en absoluto de nuestras iglesias, y en
general todo lo que desdice de la santidad del lugar."
(S.S. Pío
XII, Encíclica Mediator Dei, 20-11-47)
¿Qué pretende la Neo-FSSPX con este adefesio espeluznante? ¿Atraer a modernistas, a gnósticos o a drogadictos? ¿Acaso dar a Roma pruebas de flexibilidad, de apertura a la modernidad? ¿Terminar con el "mito de la Fraternidad anclada en el pasado"?
¿Cómo es posible que Sacerdotes tradicionalistas hayan obedecido la orden de construir esta basura? ¿Que suerte de esquizofrénico pudo escribir lo siguiente, pidiendo dinero para la construcción del mamarracho de marras?: "La Hermandad en España recurre a sus fieles. La Hermandad de San Pío X en España, por consejo y deseo de sus Superiores, emprendió el pasado mes de octubre de 2013 la demolición del inmueble de la calle Catalina Suárez, inmueble que hasta ese momento albergó nuestra Capilla y dependencias contiguas, y se iniciaron las obras de la futura iglesia para una celebración más digna del culto tradicional." (leer texto completo acá)
Como sea, el neo esperpento neo fraternitario merece un lugar en este horroroso video:
miércoles, 7 de octubre de 2015
NTRA. SRA. DEL ROSARIO
Reina
del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano,
vencedora en todas las batallas de Dios, nos postramos suplicantes ante vuestro
Trono, seguros de alcanzar misericordia y de recibir gracias y el oportuno
auxilio en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los cuales no
presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal Corazón.
A Vos, a vuestro Corazón Inmaculado, en esta hora grave de la historia humana,
nos confiamos y nos consagramos, no sólo con toda la Santa Iglesia, Cuerpo
Místico de vuestro Jesús, que padece en tantas partes y de tantas maneras es
atribulada y perseguida, sino también con todo el mundo desgarrado por las
discordias, agitado por el odio, víctima de la propia iniquidad. ¡Que os
conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias,
tantas almas torturadas, tantas en peligros de perderse eternamente! Vos, ¡oh
Madre de Misericordia!, alcanzadnos de Dios la reconciliación cristiana de los
pueblos y obtened para nosotros aquellas gracias que, en un instante, pueden
convertir los corazones humanos, aquellas gracias que preparan y aseguran esta
suspirada pacificación.
¡Reina
de la Paz, rogad por nosotros!, y dad al mundo la paz en la verdad, en la
justicia, en la caridad de Cristo. Dadle, sobre todo, la paz de las almas, para
que, en la tranquilidad del orden, se dilate el reino de Dios. Conceded vuestra
protección a los infieles y a cuantos yacen en las sombras de la muerte; haced
que surja para ellos el Sol de la verdad y que puedan, juntamente con nosotros,
repetir: “¡Gloria a Dios, en lo alto de los cielos y paz, en la tierra, a los
hombres de buena voluntad!”. A los pueblos separados por el error,
particularmente a los que os profesan singular devoción, dadles la paz y
conducidlos de nuevo al único redil de Cristo, bajo el único y verdadero
Pastor. Alcanzad libertad completa a la Iglesia Santa de Dios; defendedla contra
sus enemigos; detened el diluvio invasor de la inmoralidad; suscitad en los
fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y el celo
apostólico, para que el pueblo de los que sirven a Dios aumente en méritos y en
número.
Finalmente,
así como al Corazón de vuestro Jesús fueron consagrados la Iglesia y todo el
género humano, para que, poniendo en Él toda la esperanza, fuese para ellos
fuente inagotable de victoria y de salvación, asimismo nosotros nos consagramos
también a Vos, a vuestro Corazón Inmaculado, ¡oh Madre nuestra del Rosario y
Reina del mundo!, a fin de que vuestro amor y vuestro patrocinio apresuren el
triunfo del reinado de Dios, y todas las gentes, pacificadas con Dios y entre
sí, os proclamen bienaventurada, y entonces, con Vos, entonen de un extremo a
otro de la tierra, el eterno “Magnificat” de gloria, de amor, de reconocimiento
al Corazón de Jesús, el único en el cual pueden encontrar la verdad, la vida y
la paz.
S.S. Pío XII
sábado, 21 de marzo de 2015
REZA EL SANTO ROSARIO
“No dudemos, por consiguiente, en afirmar de nuevo
en público cuán grande es la esperanza por Nos depositada en el santo rosario
para curar los males que afligen nuestro tiempo. No con la fuerza, ni con las
armas, ni con la potencia humana, sino con la ayuda divina obtenida por medio
de esta oración, como David con su bondad, la Iglesia podrá afrontar impávida
al enemigo infernal, repitiendo contra él las palabras del adolescente pastor:
«Tú vienes a mí con la espada, con la lanza y con el escudo; pero yo voy a ti
en el nombre del Señor de los ejércitos..., y toda esta multitud conocerá que
el Señor no salva con la espada ni con la lanza» (1 Re 17, 44, 49).
Por esta razón, ¡oh venerables hermanos!, deseamos
vivamente que todos los fieles, siguiendo vuestro ejemplo y vuestra
exhortación, correspondan solícitos a nuestra paternal indicación, unidos sus
corazones y sus voces con igual ardor de caridad. Si aumentan los males y los
asaltos de los malvados, debe crecer igualmente el celo de todos los buenos y
hacerse siempre más vigoroso; esfuérzanse éstos por obtener de nuestra
amantísima Madre, especialmente por medio del santo rosario, el que cuanto
antes brillen tiempos mejores para la Iglesia y para la sociedad.
Roguemos todos que la poderosísima Madre de Dios,
movida por las plegarias de tantos hijos suyos, nos obtenga de su Unigénito el
que aquellos que se han desviado miserablemente del sendero de la verdad y de
la virtud, vuelvan a él con renovado ánimo; el que felizmente se aplaquen los
odios y las rivalidades que son fuente de discordia y de toda clase de
desventuras; el que la paz, aquella paz verdadera, justa y genuina, vuelva a
resplandecer sobre los individuos, sobre las familias, sobre los pueblos y
sobre las naciones; el que, finalmente, asegurados como es justo los derechos
de la Iglesia, aquel benéfico influjo derivado de ella, penetrando sin
obstáculos en el corazón de los hombres, entre las clases sociales y en la
entraña misma de la vida pública, aúne con fraternal alianza a la familia de
los pueblos y la conduzca a aquella prosperidad que regule, defienda y coordine
los derechos y los deberes de todos, sin perjudicar a nadie, siendo cada día
mayor por la recíproca y común colaboración. Pensad en los desgraciados.
Tampoco os olvidéis, venerables hermanos y dilectos
hijos, mientras entretejéis nuevas flores orando con el rosario mariano; no os
olvidéis, repetimos, de aquellos que languidecen desgraciados en las prisiones,
en las cárceles, en los campos de concentración. Entre ellos se encuentran
también, como sabéis, obispos expulsados de sus sedes únicamente por haber
defendido con heroísmo los sacrosantos derechos de Dios y de la Iglesia; se
encuentran hijos, padres y madres de familia, arrancados de los hogares
domésticos, que pasan su vida infeliz por ignotas tierras y bajo ignotos
cielos. Como Nos envolvemos con un afecto singular a todas estas gentes, así también
vosotros, animados de aquella caridad fraterna que enama de la religión
cristiana, unid junto a la nuestra vuestras preces ante el altar de la Virgen
Madre de Dios y recomendadlos a su corazón maternal. Ella, sin duda alguna, con
dulzura exquisita, aliviará sus sufrimientos, reavivando en los corazones la
esperanza del premio eterno y no dejará de acelerar, como firmemente confiamos,
el final de tantos dolores.
(De la Carta Encíclica “INGRUENTIUM MALORUM”
de S.S. Pío XII, 15 de septiembre de 1951)
miércoles, 10 de diciembre de 2014
EL DISCURSO PAN-MASÓNICO DEL PAPA FRANCISCO EN EL PARLAMENTO EUROPEO
10 DE DICIEMBRE DE 2014
“El papa Francisco fue el 25 noviembre a
Estrasburgo, invitado por el Parlamento Europeo. El pensamiento ultra
progresista del papa jesuita no alentaba muchas esperanzas como para que
pronunciase un discurso propio del Vicario de Cristo, delante de una
institución que ha rechazado la identidad cristiana de su continente. La
ovación general y el concierto de alabanzas proveniente de los afiliados a las
logias masónicas no dejaron dudas sobre el contenido del discurso pontifical.
La palabra “dignidad” fue pronunciada 17
veces, la de “derecho” 13 veces, la de trascendencia seis veces y la de Dios 5
veces. Más allá de las cifras que muestran una cierta orientación, es una
visión muy antropocéntrica de la sociedad que el Papa ha presentado, teñida de un
deísmo que no parece muy alejado de los pensadores del “siglo de las luces”.
No es que todo el discurso del Papa no
estuviese totalmente desprovisto de sentido, porque contiene observaciones
justas sobre el mal funcionamiento de las instituciones, pero los derechos del
hombre están omnipresentes, y el discurso no va más allá de los trillados
caminos de la democracia, de la dignidad, de la ecología etc., sin olvidar la
inmigración.
Sobre este último punto, el discurso fue
izquierdizante a pedir de boca: antes de recordar a los dirigentes de los
países ricos sus deberes de desarrollar los países más pobres para que sus
poblaciones se establezcan, el Papa pide que Europa reciba a los inmigrantes, a
pesar de que la inmigración en masa pone en peligro en el corto plazo su
identidad misma. Seguramente que estos inmigrantes son víctimas, pero no son
las víctimas de los países que rechazan acogerlos, sino más bien de esta
mundialización política, económica y financiera, de la cual la Unión Europea es
uno de sus elementos.
El papa Pío XII, no obstante ser
europeísta convencido y hasta obsesionado, y que alentó fuertemente la
construcción de la unión europea, pronunció un discurso muy distinto -por muy
católico- a los asistentes al segundo Congreso internacional para el
establecimiento de la Unión Federal Europea el 11 noviembre de 1948:
“Nadie, a nuestro parecer, podrá rehusar
suscribir esta afirmación: que una Europa unida, para mantenerse en equilibrio
y para allanar las diferencias que surjan en su propio continente-sin hablar
ahora de su influencia en la seguridad de la paz mundial-tiene necesidad de
apoyarse en una base moral inquebrantable. ¿Dónde encontrar esa base? Dejemos
que responda la historia: hubo un tiempo en que Europa formaba, en su unidad,
un todo compacto, y, en medio de todas las debilidades, a pesar de todos los
desalientos humanos, esta unidad constituía para ella una fuerza; merced a esta
unión, Europa realizaba grandes cosas. Ahora bien, el alma de esta unidad era
la religión, que impregnaba a fondo toda la sociedad de fe cristiana.
“Desde el momento en que la cultura se
separó de la religión, la unidad quedó disgregada. A lo largo de la historia,
prosiguiendo como una mancha de aceite su avance lento, pero continuo, la
irreligión ha penetrado más y más en la vida pública, y es a ella a la que ante
todo debe este continente sus desgarraduras, su malestar y su inquietud.
“Si, pues, Europa quiere salir de esta
situación, ¿no es necesario que restablezca en sí misma el vínculo entre la
religión y la civilización?
“Por esta causa, Nos hemos sentido gran
placer al leer, al frente de las resoluciones de la Comisión cultural,
redactadas a continuación del Congreso de La Haya en el pasado mayo, la mención
de “la común herencia de la civilización cristiana”. Sin embargo, esto no será
bastante si no se llega hasta el reconocimiento expreso de los derechos de Dios
y de su ley, fondo sólido sobre el cual están anclados los derechos del hombre.
¿Cómo podrían estos derechos, aislados de la religión, asegurar la unidad, el
orden y la paz?”
En síntesis, el papa Pío XII, recordaba,
ni más ni menos, la doctrina de la Iglesia: la laicidad es un veneno mortal,
mortal para las almas de las personas a las que se aleja de Dios, pero mortal
también para los países y las instituciones despojadas de toda base moral y de
toda posibilidad de resistir a una religión peligrosa como el Islam.
Frente a la realidad de falsas
religiones peligrosas, las palabras “derechos del hombre”, “dignidad” y
“trascendencia” no constituyen a lo sumo más que eslóganes inútiles, cuando no
un caballo de Troya mortal para la civilización cristiana, o lo que queda de
ella. El discurso con un vocabulario masónico del Papa Francisco podría haber
sido “catolicizado” por esta exigencia recordada por Pío XII y que Pío IX, en
la carta encíclica Quanta cura, expresaba en estos términos:
“Allí donde la religión está excluida de
la sociedad civil, y la doctrina y la autoridad de la revelación divina
rechazadas, la verdadera noción de la justicia y del derecho humano se oscurece
y se pierde, y la fuerza material ocupa el lugar de la justicia y del verdadero
derecho”.
Pero he aquí que el papa Francisco habló
de los derechos del Hombre, pero jamás de los derechos de Dios, cayendo en la
ilusión perfectamente descripta por Jean Ousset en Para que Él reine:
“Es demasiado grande el número de
aquellos que hoy olvidan que la Iglesia está ordenada en primer lugar a la más
grande gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así se originan los desengaños de
aquellos que pretenden convertirla, antes que nada, en una oficina
internacional de defensa de los dichos del hombre o de lucha contra la
injusticia social”.
Xavier Celtillos
domingo, 7 de diciembre de 2014
ORACIÓN POR LOS SACERDOTES
Oración
compuesta por su Santidad Pío XII para pedir la santificación del clero.
Oh Jesús, Pontífice Eterno, Pastor
bueno, Fuente de vida, que por singular magnificencia de tu dulcísimo corazón
nos diste a nuestros sacerdotes para que cumplieran en nosotros aquellos
designios de santificación que tu gracia inspira a nuestros corazones, te
suplicamos les ayudes con tu misericordioso auxilio.
Que la fe, oh Jesús, vivifique en ellos
sus obras; que la esperanza sea indestructible en sus pruebas, que la caridad
sea ardiente en sus propósitos. Tu palabra, rayo de la eterna sabiduría, sea,
por la continua meditación, el alimento perenne de su vida interior; que los
ejemplos de tu Vida y de tu Pasión se renueven en su conducta y en sus
sufrimientos para enseñanza nuestra, para luz y aliento en nuestros dolores.
Haz, oh Señor, que nuestros sacerdotes,
desprendidos de todo interés mundano y únicamente celosos por tu gloria,
permanezcan fieles a su deber, con pura conciencia, hasta el último aliento. Y
cuando por la muerte del cuerpo, pongan en tus manos la bien cumplida tarea,
hallen en Ti Señor Jesús, que fuiste su Maestro en la tierra, el premio eterno
de la corona de justicia en el esplendor de los santos. Así sea.
Por
decreto de la Sagrada Penitenciaría
Apostólica
del 17 de julio de 1956,
se
conceden mil días de indulgencia a
todos los que reciten devotamente y con
el
corazón contrito, impetrando
la
santificación de nuestros sacerdotes.
lunes, 1 de diciembre de 2014
COMENTARIOS ELEISON - PAPAS VIVIENTES
Número
CCCLXXXV (385)
29
de noviembre de 2014
Papas
Vivientes
Mons. Williamson
La Iglesia precisa Papas vivientes, aunque
sean malos.
Exterminar a la Iglesia no podrán, aunque estén locos.
Exterminar a la Iglesia no podrán, aunque estén locos.
El 29 de Enero de 1949 el Papa Pío XII
hizo las siguientes observaciones acerca de la importancia del Papa: “Si
alguna vez algún día – puramente hipotéticamente hablando – Roma material fuera
a colapsar; si alguna vez esta basílica Vaticana, símbolo de la única y una
victoriosa Iglesia Católica, fuera a enterrar debajo de sus ruinas los tesoros
históricos y las tumbas sagradas que ella encierra, aún entonces la Iglesia de
ninguna manera estaría demolida o dividida. La promesa de Cristo a Pedro
todavía sería juzgada verdadera, el Papado duraría para siempre, como la
Iglesia, una e indestructible, estando cimentada en el Papa viviente
en ese entonces”.
Dado que estas palabras son doctrina clásica
de la Iglesia (solamente se agregó el subrayado), yaciendo como lo hacen en las
propias palabras de Nuestro Señor (Mt.XVI,16–18), entonces es pequeña cosa
extraña si, continuamente desde 1962 cuando los Papas vivientes devinieron
Conciliares, millones sobre millones de Católicos han sido impulsados a devenir
asimismo Conciliar y liberal. La única salida al problema que los
sedevacantistas pueden ver es negar que los Papas Conciliares hayan sido Papas
siquiera, lo cual puede parecer de sentido común, pero para la mayoría de los
Católicos parece aún de más sentido común que la Iglesia diseñada por Dios para
yacer sobre el Papa viviente no puede haber existido por el último medio siglo
(1962–2014) sin uno.
Es fácil de ver como la declinación de
la civilización Cristiana desde el apogeo en la Edad Media ha llevado a la
presente corrupción de los Papas vivientes. Es fácil de ver como Dios puede
haber permitido esta espantosa corrupción para castigar esa espantosa
declinación. Lo que es menos fácil de ver es como la Iglesia puede aún vivir
cuando los Papas vivientes sobre los cuales ella está cimentada están
convencidos que el liberalis mo, la guerra a Dios, es católico. En las propias
palabras de Nuestro Señor, Un árbol bueno no puede llevar frutos malos,
ni un árbol malo frutos buenos (Mt.VII,18).
Pero, un árbol mitad bueno mitad malo
puede producir frutos mitad buenos mitad malos. Ahora bien, tomada en
su totalidad, una mezcla de bueno y malo es mala, pero eso no significa que
tomada parte por parte, las partes buenas de la mezcla sean tan
malas como sus partes malas. Cáncer en el hígado me matará, pero eso no
significa que yo tenga cáncer en los pulmones. Ahora bien, ningún hombre de
Iglesia viviente, no más que cualquier hombre vivo, es enteramente bueno o
enteramente malo. Todos somos una mezcla fluctuante hasta el día que morimos.
Entonces, ¿puede haber existido alguna vez un Papa viviente cuyos frutos fueron
enteramente malignos? La respuesta sólo puede ser, no. En cuyo caso, la Iglesia
católica puede haber vivido a medias por los últimos 50 años de los frutos buenos
a medias de los Papas Conciliares con una vida a medias, permitida por Dios
para purificar Su Iglesia, pero que El nunca permitiría que fuera tan lejos
como para matar a Su Iglesia.
Así por ejemplo, Paulo VI lloró por la
falta de vocaciones. Benedicto XVI ansiaba la Tradición. Aún el Papa Francisco
seguramente pretende llevar los hombres a Dios cuando él arrastra a Dios hacia
abajo hacia los hombres. Entonces, los Papas Conciliares están terriblemente
equivocados en sus ideas, fatalmente ambiguos en la Fe donde ellos necesitan
ser absolutamente sin ambigüedad. La Iglesia ha estado y está muriendo por
debajo de ellos, pero cualesquieran sean las partes en ellos que aún están
siendo buenas, han permitido a la Iglesia continuar y ellos han sido necesarios
como las cabezas vivientes para continuar el cuerpo de la Iglesia viviente, tal
como Pío XII dijo. Entonces no temamos que a ellos se les permitirá exterminar
a la Iglesia, pero por nuestra parte luchemos contra su liberalismo con dientes
y uñas, y recemos para su retorno a la cordura católica porque sí que los
precisamos para la vida de nuestra Iglesia.
Kyrie eleison.
viernes, 15 de agosto de 2014
ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN AL CIELO
¡Oh Virgen
Inmaculada, Madre de Dios y Madre de los hombres!
Nosotros
creemos con todo el fervor de nuestra fe, en tu Asunción Triunfal en cuerpo y
alma al cielo, donde eres aclamada Reina de todos los coros angélicos y de
todos los ejércitos de los Santos; nos unimos a ellos para alabar y bendecir al
Señor, que te ha ensalzado sobre todas las demás puras criaturas, y para
ofrecerte las aspiraciones de nuestra devoción y de nuestro amor.
Sabemos que
tu mirada, que maternalmente acariciaba la humanidad abatida y doliente
de Jesús en la tierra, se sacia en el cielo con la vista de la humanidad
gloriosa de la Sabiduría increada, y que la alegría de tu espíritu al
contemplar cara a cara a la adorable Trinidad, hace a tu Corazón estremecerse
de beatificante ternura; y nosotros, pobres pecadores, nosotros a quienes el
cuerpo corta el vuelo del alma, te suplicamos que purifiques nuestros sentidos,
para que aprendamos desde aquí abajo, a gustar a Dios, a Dios solo, en el
encanto de las criaturas.
S.S. Pío XII
viernes, 27 de junio de 2014
FIESTA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.-
NON POSSUMUS
“Así,
pues, el Corazón de nuestro Salvador en cierto modo refleja la imagen de la
divina Persona del Verbo, y es imagen también de sus dos naturalezas, la humana
y la divina; y así en él podemos considerar no sólo el símbolo, sino también,
en cierto modo, la síntesis de todo el misterio de nuestra Redención. Luego,
cuando adoramos el Corazón de Jesucristo, en él y por él adoramos así el amor
increado del Verbo divino como su amor humano, con todos sus demás afectos y
virtudes, pues por un amor y por el otro nuestro Redentor se movió a inmolarse
por nosotros y por toda la Iglesia”.
(Papa
Pío XII, Encíclica Haurietis Aquas)
lunes, 17 de marzo de 2014
CUESTIONES TEOLOGICAS N. XII - SPES
SPES
C.
N.
Un
verdadero católico: Monseñor Juan Straubinger
Monseñor
Johann Straubinger, llamado en castellano Juan Straubinger (Esenhausen,
Baden-Wurtemberg, 26 de diciembre de 1883 — Stuttgart, Baden-Wurtemberg, 23
de marzo de1956), fue un sacerdote católico alemán exiliado en Argentina durante
la II Guerra Mundial. Doctor honoris causa por la Universidad de
Münster, profesor de Sagrada Escritura, teólogo (y exégeta), fue
además traductor de la Biblia, y su traducción, hecha no de la
Vulgata sino de las lenguas en que se escribieron las Escrituras, nos parece
una de las mejores de las hechas a las lenguas neolatinas – sobre todo por sus
numerosas, largas y profundas notas.
Más
que eso: Monseñor Straubinger fue seguidor del milenarismo hasta su condenación
por Pío XII y el Santo Oficio, después de lo que, dócilmente, como siempre debe
hacer el católico ante el magisterio, no solo dejó de ser milenarista, sino que
pasó a hacer eco de esta decisión magisterial. Y es lo que se puede ver, por
ejemplo, en la larga nota de su traducción a los “mil años” del Apocalipsis
(cf. La Santa Biblia, traducción directa de los textos primitivos
por Mons. Dr. Juan Straubinger, La Plata, Universidad Católica de La Plata,
2007, pp. 383-384). No dejéis de adquirirla. Sin embargo, transcribimos a
continuación la referida nota:
«“La
primera resurrección”, he aquí uno de los pasajes más diversamente
comentados de la Sagrada Escritura. En general se toma esta expresión en
sentido alegórico: la vida en estado de gracia, la resurrección espiritual del
alma en el Bautismo, la gracia de la conversión, la entrada del alma en la
gloria eterna, la renovación del espíritu cristiano por grandes santos y
fundadores de Órdenes religiosas, o algo semejante.
lunes, 2 de septiembre de 2013
jueves, 22 de agosto de 2013
22 DE AGOSTO: FIESTA DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA.
Acto de Consagración al
Inmaculado Corazón de María
¡Oh
Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género
humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos
postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y
oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros
méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de
vuestro maternal Corazón.
En
esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón,
nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, cuerpo
místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos
modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces
discordias, abrasado en un incendio de odio, víctima de sus propias
iniquidades.
Que
os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas
angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes;
tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda
carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de
perderse eternamente.
Vos,
oh Madre de misericordia, impetradnos de Dios la paz; y, ante todo, las gracias
que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que
preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la paz, rogad por nosotros y
dad al mundo en guerra la paz por que suspiran los pueblos, la paz en la
verdad, en la justicia, en la caridad de Cristo. Dadle la paz de las armas y la
paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el reino de
Dios.
Conceded
vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la
muerte; concédeles la paz y haced que brille para ellos el sol de la verdad y
puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: Gloria a Dios en
las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
Dad
la paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a
aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde
no se hallase honrada vuestra venerada imagen (hoy quizá oculta y retirada para
mejores tiempos), y haced que retornen al único redil de Cristo bajo el único
verdadero Pastor.
Obtened
paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio
inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la
práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en
méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.
Finalmente,
así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo
el género humano, para que, puestas en El todas las esperanzas, fuese para
ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre
nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a
vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el
triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios,
os proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a Otro de la
tierra, el eterno Magníficat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón
de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.
Papa
Pío XII
jueves, 1 de agosto de 2013
NINGÚN DERECHO
“Lo que no responde a
la verdad y a la norma moral no tiene objetivamente derecho alguno ni a la
existencia, ni a la propaganda, ni a la acción”.
Pío XII, 6 de diciembre
de 1953.
jueves, 18 de julio de 2013
18 DE JULIO: ANIVERSARIO DEL GLORIOSO ALZAMIENTO NACIONAL
RADIOMENSAJE
A ESPAÑA DE S. S. PÍO XII
16
de abril de 1939
Con
inmenso gozo Nos dirigimos a vosotros, hijos queridísimos de la católica
España, para expresaros nuestra paternal congratulación por el don de la paz y
de la victoria con que Dios se ha dignado coronar el heroísmo cristiano de
vuestra fe y caridad, probadas en tantos y tan generosos sufrimientos.
Anhelante
y confiado esperaba nuestro predecesor, de santa memoria, esta paz
providencial, fruto, sin duda, de aquella fecunda bendición que, en los albores
mismos de la contienda, enviaba “a cuantos se habían propuesto la difícil y
peligrosa tarea de defender y restaurar los derechos y el honor de Dios y de la
religión”. Y Nos no dudamos de que esta paz ha de ser la misma que Él mismo
entonces auguraba, “anuncio de un porvenir de tranquilidad en el orden y de
honor en la prosperidad”.
Los
designios de la Providencia, amadísimos hijos, se han vuelto a manifestar, una
vez más, sobre la heroica España. La nación elegida por Dios como principal
instrumento de evangelización del nuevo mundo y como baluarte inexpugnable de
la fe católica, acaba de dar a los prosélitos del ateísmo materialista de
nuestro siglo la prueba más excelsa de que por encima de todo están los valores
eternos de la religión y del espíritu.
La
propaganda tenaz y los esfuerzos constantes de los enemigos de Jesucristo
parece que han querido hacer de España un experimento supremo de las fuerzas
disolventes que tienen a su disposición repartidas por todo el mundo. Y aunque
es verdad que el Omnipotente no ha permitido, por ahora, que lograran su
intento, pero ha tolerado al menos algunos de sus terribles efectos, para que
el mundo viera cómo la persecución religiosa, minando las bases mismas de la
justicia y de la caridad, que son el amor de Dios y el respeto a su santa ley,
puede arrastrar a la sociedad moderna a los abismos no sospechados de inicua
destrucción y apasionada discordia.
Persuadido
de esta verdad, el sano pueblo español, con las dos notas características de su
nobilísimo espíritu, que son la generosidad y la franqueza, se alzó en defensa
de los ideales de fe y civilización cristianas, profundamente arraigados en el
suelo fecundo de España, y ayudado de Dios, “que no abandona a los que esperan
de Él”, supo resistir el empuje de los que, engañados con los que creían un
ideal humanitario de exaltación del humilde, en realidad no luchaban sino en
provecho del ateísmo.
Este
primordial significado de vuestra victoria Nos hace concebir las más halagüeñas
esperanzas de que Dios, en su misericordia, se dignará conducir a España por el
seguro camino de su tradicional y católica grandeza, la cual ha de ser el norte
que oriente a todos los españoles amantes de su religión y de su Patria en el
esfuerzo de organizar la vida de la nación en perfecta consonancia con su
nobilísima historia de fe, piedad y civilización católica.
Por
esto exhortamos a los gobernantes y a los pastores de la católica España que
iluminen la mente de los engañados mostrándoles con amor las raíces del
materialismo y del laicismo, de donde han procedido sus errores y desdichas y
de donde podrían retoñar nuevamente.
Proponedles
los principios de justicia individual y social, sin los cuales la paz y
prosperidad de las naciones, por poderosas que sean, no pueden subsistir. Y son
los que se contienen en el Santo Evangelio y en la doctrina de la Iglesia.
No
dudamos que así habrá de ser, y la garantía de nuestra firme esperanza son los
nobilísimos y cristianos sentimientos de que han dado pruebas inequívocas el
Jefe del Estado y tantos caballeros, sus fieles colaboradores, con la legal
protección que han dispensado a los supremos intereses religiosos y sociales,
conforme a las enseñanzas de la Sede Apostólica. La misma esperanza se funda,
además, en el celo iluminado y abnegación de vuestros Obispos y sacerdotes,
acrisolados por el dolor, y también en la fe, piedad y espíritu de sacrificio
de que en horas terribles han dado heroica prueba las clases todas de la
sociedad española.
Y
ahora, ante el recuerdo de las ruinas acumuladas en la guerra civil más
sangrienta que recuerda la historia de los tiempos modernos, Nos, con piadoso
impulso, inclinamos, ante todo, nuestra frente a la santa memoria de los
Obispos, sacerdotes, religiosos de uno y otro sexo y fieles de todas edades y
condiciones que, en tan elevado número, han sellado con sangre su fe en Jesucristo
y su amor a la religión católica. Maiorem hac dilectionem nemo habet. No hay
mayor prueba de amor.
Reconocemos
también nuestro deber de gratitud hacia todos aquellos que han sabido
sacrificarse hasta el heroísmo en defensa de los derechos inalienables de Dios
y de la religión, ya sea en los campos de batalla, ya también consagrados a los
sublimes oficios de caridad cristiana en cárceles y hospitales…
¡Ea,
pues, queridísimos hijos! Ya que el arco iris de la paz ha vuelto a
resplandecer en el cielo de España, unámonos todos de corazón en un himno
ferviente de acción de gracias al Dios de la paz y en una plegaria de perdón y
misericordia para todos los que murieron, y a fin de que esta paz sea fecunda y
duradera, con todo el fervor de nuestro corazón os exhortamos a “mantener la
unión del espíritu en el vínculo de la paz”. Así, unidos y obedientes a vuestro
venerable Episcopado, dedicaos con gozo y sin demora a la obra urgente de
reconstrucción que Dios y la Patria esperan de vosotros.
En
prenda de las copiosas gracias que os obtendrán la Virgen Inmaculada y el
Apóstol Santiago, Patronos de España, y de todas las que os merecieron los
grandes santos españoles, hacemos descender sobre vosotros, nuestros queridos
hijos de la católica España, sobre el Jefe del Estado y su ilustre Gobierno,
sobre el celante Episcopado y su abnegado clero, sobre los heroicos combatientes
y sobre todos los fieles, nuestra bendición apostólica.
martes, 16 de julio de 2013
16 DE JULIO - NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
Consagración a Ntra.
Sra. del Carmen
“Oh,
María, Reina y Madre del Carmelo, vengo hoy a consagrarme a Ti, pues toda mi
vida es como un pequeño tributo por tantas gracias y bendiciones como he
recibido de Dios a través de tus manos.
Y
porque Tú miras con ojos de particular benevolencia a los que visten tu
Escapulario, te ruego que sostengas con tu fortaleza mi fragilidad, ilumines
con tu sabiduría las tinieblas de mi mente y aumentes en mí la fe, la esperanza
y la caridad, para que cada día pueda rendirte el tributo de humilde homenaje.
El
Santo Escapulario atraiga sobre mí tus miradas misericordiosas, sea para mí
prenda de particular protección en la lucha de cada día, de modo que pueda
seros fiel a tu Hijo y a Ti.
Que
él me tenga apartado de todo pecado y constantemente me recuerde el deber de
pensar en Ti y revestirme de tus virtudes.
De
hoy en adelante me esforzaré por vivir en suave unión con tu espíritu,
ofrecerlo todo a Jesús por tu medio y convertir mi vida en imagen de tu humildad,
caridad, paciencia, mansedumbre y espíritu de oración.
Oh
Madre Amabilísima, sostenme con tu amor indefectible, a fin de que a mí,
pecador indigno, me sea concedido un día cambiar tu Escapulario por el Eterno
vestido nupcial y habitar contigo y con los Santos del Carmelo en el Reino de
tu Hijo. Así sea.”
S.
S. Pío XII
El Escapulario: hablan los
Papas y los santos
El
Beato Papa Gregorio X fue enterrado
con su escapulario solo 25 años después de la Visión del Escapulario. 600 años más
tarde cuando abrieron su tumba, su escapulario estaba intacto.
El
Papa Pío XII habló frecuentemente
del Escapulario. En 1951, aniversario 700 de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, el Papa ante una
numerosa audiencia en Roma exhortó a que se usara el Escapulario como
"Signo de Consagración al Inmaculado Corazón de María" (tal como
pidió la Virgen en Fátima). El
Escapulario también representa el dulce yugo de Jesús que María nos ayuda a
sobrellevar. Y finalmente, el Papa continuó, el Escapulario nos marca como
hijos escogidos de María y se convierte para nosotros (como lo llaman los
alemanes) en un 'Vestido de Gracia".
El
mismo día que S. Simón Stock recibió de María el escapulario y la promesa, él
fue llamado a asistir a un moribundo que estaba desesperado. Cuando llegó puso
el escapulario sobre el hombre, pidiéndole a la Virgen que mantuviera la
promesa que le acababa de hacer. Inmediatamente el hombre se arrepintió, se
confesó y murió en gracia de Dios"
San Alfonso Ligorio
y San Juan Bosco tenían una especial
devoción a la Virgen del Carmen y usaban el escapulario. Cuando murió San
Alfonso Ligorio le enterraron con sus vestiduras sacerdotales y con su
escapulario. Muchos años después cuando abrieron su tumba encontraron que su
cuerpo y todas las vestimentas estaban hechas polvo, sin embargo su escapulario
estaba intacto. El escapulario de San Alfonso está en exhibición en su
Monasterio en Roma.
San
Alfonso Ligorio nos dice: "Herejes modernos se burlan del uso del
Escapulario. Lo desacreditan como una insignificancia vana y absurda."
San Pedro Claver,
se hizo esclavo de los esclavos por amor. Cada mes llegaba a Cartagena,
Colombia un barco con esclavos. San Pedro se esforzaba por la salvación de cada
uno. Organizaba catequistas, los preparaba para el bautismo y los investía con
el escapulario. Algunos clérigos acusaron al santo de celo indiscreto. Sin
embargo él continuó su obra hasta tener más de 300.000 conversos.
San Claudio de
Colombiere (director espiritual de St. Margarita María)
«Yo
quería saber si María en realidad se había interesado en mí, y en el
escapulario Ella me ha dado la seguridad más palpable. Sólo necesito abrir mis
ojos, Ella ha otorgado su protección a este escapulario: 'Quien muera vestido
en él no sufrirá el fuego eterno`.»
Dijo
también: "Debido a que todas las formas de amar a la Santísima Virgen y
las diversas maneras de expresar ese amor no pueden ser igualmente agradables a
ella y por consiguiente no nos ayudan en el mismo grado para alcanzar el cielo,
lo digo sin vacilar ni un momento, ¡El Escapulario Carmelita es su predilecto!"
y agrega "Ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros
auténticos que el Escapulario Carmelita".
Otros Testimonios:
"Un
sacerdote de Chicago fue llamado para ir a asistir a un moribundo que había
estado lejos de su fe y de los sacramentos por muchos años. El moribundo no
quiso recibirlo, ni hablar con él. Pero el sacerdote insistió y le enseñó el
escapulario que llevaba. Le preguntó si le permitiría ponérselo. El hombre
aceptó con tal que el sacerdote lo dejara en paz. Una hora más tarde el
moribundo mandó a llamar al sacerdote pues deseaba confesarse y morir en gracia
y amistad con Dios"
El
demonio odia el escapulario. Un día al Venerable Francisco Yepes se le cayó el
escapulario. Mientras se lo ponía, el demonio aulló: "¡Quítate el hábito
que nos arrebata tantas almas!".
Un
misionero Carmelita de Tierra Santa fue llamado a suministrar la unción de los
enfermos en el año 1944. Notó que mientras caminaba, sus pies se hundían cada
vez más en el fango hasta que, tratando de encontrar tierra firme, se deslizó
en un pozo de fango en el que se hundía hacia la muerte. Pensó en la Virgen y
besó su hábito el cual era escapulario. Miró entonces hacía la Montaña del
Carmelo gritando: "¡Santa Madre del Carmelo! ¡Ayúdame! ¡Sálvame!". Un
momento más tarde se encontró en terreno sólido. Atestiguó más tarde: "Sé
que fui salvado por la Santísima Virgen por medio de su Escapulario Carmelita.
Mis zapatos desaparecieron en el lodo y yo estaba cubierto de él, pero caminé
las dos millas que faltaban, alabando a María".
Salvados del Mar
En
el verano de 1845 el barco inglés, "Rey del Océano" se hallaba en
medio de un feroz huracán. las olas lo azotaban sin piedad y el fin parecía
cercano. Un ministro protestante llamado Fisher en compañía de su esposa e
hijos y otros pasajeros fueron a la cubierta para suplicar misericordia y
perdón. Entre la tripulación se encontraba el irlandés John McAuliffe. Al mirar
la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el Escapulario
y, haciendo con él la Señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al
océano. En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó
a la cubierta, trayendo con ella el Escapulario que quedó depositado a los pies
del muchacho.
Durante
lo acontecido el ministro había estado observando cuidadosamente las acciones
de McAuliffe y fue testigo del milagro. Al interrogar al joven se informaron
acerca de la Santísima Virgen y su Escapulario. El Sr. Fisher y su familia
resolvieron ingresar en la Iglesia Católica lo más pronto posible y así
disfrutar la gran protección del Escapulario de Nuestra Señora.
Un Hogar Salvado del
Fuego
En
mayo de 1957, un sacerdote Carmelita en Alemania publicó una historia
extraordinaria de cómo el Escapulario había librado un hogar del fuego. Una
hilera completa de casas se había incendiado en Westboden, Alemania. Los
piadosos residentes de una casa de dos familias, al ver el fuego,
inmediatamente colgaron un Escapulario a la puerta de la entrada principal.
Centellas volaron sobre ella y alrededor de ella, pero la casa permaneció
intacta. En 5 horas, 22 hogares habían sido reducidos a cenizas. La única
construcción que permaneció intacta, en medio de la destrucción, fue aquella
que tenía el Escapulario adherido a su puerta. Los cientos de personas que
vinieron a ver el lugar que Nuestra Señora había salvado son testigos oculares
del poder del Escapulario y de la intercesión de la Santísima Virgen María.
El Escapulario aviva el
fervor
En
Octubre de 1952, un oficial de la Fuerza Aérea en Texas escribió lo siguiente:
"Seis meses después de comenzar a usar el Escapulario, experimenté un
notable cambio en mi vida. Casi inmediatamente comencé a asistir a Misa todos
los días. Durante la cuaresma viví fervorosamente como nunca lo había hecho.
Fui iniciado en la práctica de la meditación y me encontré realizando débiles
intentos en al camino de la perfección. He estado tratando de vivir con Dios y
doy el crédito al Escapulario de María".
Recordemos
que el escapulario es un signo poderoso del amor y protección maternal de María
y de su llamada a una vida de santidad y sin pecado.
Usar
el escapulario es una respuesta de amor a la Madre que vino a darnos un regalo
de su misericordia. Debemos usarlo como recordatorio que le pertenecemos a
ella, que deseamos imitarla y vivir en gracia bajo su manto protector.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

















