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domingo, 3 de enero de 2016

EL SANTO NOMBRE DE JESÚS



Al nombre de Jesús dóblese toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los infiernos. Y toda lengua confiese que Nuestro Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre.
Oh, Señor y Dios nuestro: ¡cuán admirable es tu Nombre en toda la tierra!

(Introito de la Misa)

miércoles, 8 de octubre de 2014

AL ACECHO DEL SÍNODO - LOS DESEOS DE DOS MALOS JESUÍTAS





Transcribo lo que sostienen un par de hijos putativos del Padre Arrupe, a quienes la sotana les pesa. Ambos son españoles, lo cual duele y avergüenza más -si cabe- tanto como avergüenza su deplorable aspecto.

La primera chorrada es la de José María Castillo, a quien los años parecen haber pegado duro en la zona neuronal, armándole flor de matete:

…si la Iglesia no vio dificultad alguna en adaptarse a las leyes civiles y laicas de los pueblos y culturas en los que fue creciendo y a los que se ajustó sin poner oposición o resistencia, ¿por qué ahora, cuando el cristianismo es una institución de ámbito, no ya europeo, sino global,vamos a rechazar que la Iglesia acepte e integre en su vida los usos y costumbres, las tradiciones y normas de conducta, que en cada momento y en cada país se vean más convenientes?

Ante todo, conviene tener en cuenta que la familia tradicional era, sobre todo, una unidad económica. La transmisión de la propiedad era la base principal del matrimonio…

en la Europa medieval el matrimonio no se construía sobre la base del amor sexual, ni se consideraba un espacio donde el amor debía florecer.

ni la familia es ya una unidad económica, sino que, en todo caso, se tiene que construir sobre el fundamento del amor sexual. Y, sobre todo, resulta capital tener presente, en todo caso, que la igualdad de derechos entre hombre y mujer, y la libertad en la toma de decisiones de ambos, son los pilares sobre los que se pueden renovar y reconstruir la familia y el matrimonio en este momento.

Por tanto, las soluciones que se puedan aportar a los problemas planteados al Sínodo, concretamente la problemática del divorcio, la aceptación por parte de la Iglesia de las uniones entre personas del mismo sexo o el uso de anticonceptivos, son cuestiones de suma importancia (que) la Iglesia puede hoy resolver estos problemas modificando la legislación canónica actual y sin traicionar para nada su fe y su tradición.

…se puede afirmar con toda certeza que la doctrina, que se definió en Trento sobre los sacramentos no es una doctrina de fe en el sentido de un conjunto de verdades de fe divina y católica.

En consecuencia, es claro que las formulaciones clásicas de la teología sacramental pueden y deben ser replanteadas desde una nueva perspectiva…

… una vez desbloqueado el “corsé dogmático”…la respuesta evangélica y cristiana más coherente y certera será la respuesta que más nos humanice a todos en la bondad, el respeto, la tolerancia y la búsqueda de la felicidad …y del bien y del amor a todos y para todos.

José María Castillo



La segunda no pasa de chorradita -se le agradece la brevedad- y es producto del magín del joven Javier “Javi” Montes:

“Los retos sobre la mesa del sínodo no son pequeños, por eso debemos apoyar, animar y orar por los que tienen en sus manos tanta responsabilidad, para que se dejen iluminar por el evangelio más allá de normas esclerotizadas, para que la acogida y el acompañamiento ganen al juicio y la condena y para que el sínodo ayude a que nadie se pueda sentir excluido de la gran familia que somos la Iglesia”.


Dios mediante, el día llegará en que un buen Papa encargue a un buen jesuíta la tarea de barajar y dar de nuevo. El Gran Capitán Ignacio se lo merece largamente.


EL QUE HACÍA FALTA, NICOLÁS






Nicolás, el prepósito de la degenerada y degenerante Societas I. ha dicho una de esas cosas que dicen los perturbadores cumpliendo su oficio, una de esas cosas que escandalizan y que merecen piedra de molino al cuello: 


Eso ha dicho Nicolás (con la sombra de Martini revoloteándole por encima de la coronilla).

Siendo Nicolás el jesuita cabeza de la jesuitez, lleva en sus genes jesuíticos aquel perverso equívoco que afloró ya en Ricci y remató en de Melo, esa especie depancristismo indiferentista que ve asimilable a Confucio, compatible a Brahma y cotangente al Shinto. Todo es digerible, traducible, intercambiable (siendo Cristo el sustituible/transferible).

Por eso pronuncia esa sentencia escandalizante que lleva implícita su lógica premisa: Al decir que en una unión pecaminosa puede haber virtud cristiana, dice también que en el Sacramento del Matrimonio podría no haber gracia. Ergo Nicolás está diciendo que quizá sea mejor un estado de pecado que una vida en gracia. Ergo ¿para qué sirve el Sacramento, si el fornicar de los enamorados es virtud?


Se permite Nicolás bromear recordando los problemas de San Ignacio con la Inquisición, como si él (o quizá estuviera pensando en otro más conspícuo) se equiparara en la actualidad, verbis operibusque, con el Santo de Loyola. 

Cuando el otro dia PP Franciscus celebraba los 200 años de la restauración de la Compañía de Jesús, yo me preguntaba si no hubiera sido mejor haberla dejado extinta, tal y como quedó con el Papa Clemente XIV, sin la rehabilitación graciosa de Pio VII. Porque me preguntaba qué pesaba más, si el bien obrado por la Compañía a la Iglesia entre Pio VII y Pio XII o el daño infligido a la Iglesia por los jesuitas desde Juan XXIII al presente PP Franciscus.

Que el Cielo lo juzgue. Pero si al árbol bueno se le reconoce por sus frutos, los frutos del árbol contemporáneo-postconciliar de la S.I. son nocivos sin comparación.

La Iglesia sería hoy mejor sin la Compañía de Arrupe y de Nicolás (y demás).

+T.