sábado, 26 de agosto de 2017

LA SOLUCIÓN VIENE DEL CIELO


Gracias a PCI advertimos esta impresionante fotografía, de un hecho que, sí, bien dicho, es toda una alegoría divina:




Se abrieron los cielos... y la justicia divina obró
Maravillosa alegoría divina: La Solución a la Crisis de la Iglesia

Leo esta historia en Rorate Caeli y apenas lo puedo creer. En Malta, una antigua basílica administrada por frailes franciscanos. El techo del domo colapsa y cae limpiamente sobre el… altar novus ordo construido en 1989. Lo pulveriza. Ahora se ve mucho mejor el altar original del retablo mayor de la Basílica. Este objeto molestaba, evidentemente.

Un dato adicional: el obispo del lugar, Mons. Scicluna, es uno de los que "interpretó" Amoris Laetitia en el sentido más o menos obvio: se puede dar la comunión a los divorciados que viven en pecado mortal. Y se apuró a dar las instrucciones prácticas. Luego, a poco, se autorizó el "matrimonio homosexual" en la isla. 

Cada uno concluya lo que quiera. Para mí es una maravillosa alegoría sobre cómo acabar con la crisis de la Iglesia.

Más datos y fotografías en un diario local, Independent

Hubiese sido bueno que el editor y responsable de PCI agregara, para llegar al final de sus conclusiones y no resultar contradictorio al dar su apoyo a la FSSPX acuerdista, que, efectivamente, es una muy buena alegoría de cómo acabar la crisis de la Iglesia, y esa obra viene desde el Cielo, por parte de Dios, poniendo en ruinas todo lo que ha salido de la iglesia conciliar. Por lo tanto esa acción no puede venir a resultas de que la FSSPX se meta en la estructura oficial de la Iglesia romana. No es, como ha dicho recientemente el acuerdista P. Knittel (acá), que “los sacerdotes de la FSSPX -cuyo apostolado ya está reconocido- tienen un discurso y una pericia que podría revelarse precioso para renovar el espíritu cristiano en toda la Iglesia”. Los modernistas están en guerra contra Dios, por lo tanto no puede haber ninguna “lógica de la pacificación” posible de nuestra parte. El retorno de la Iglesia oficial a la verdadera fe católica, exige una acción drástica y súbita de Dios, pues la diplomacia fellaycista no puede hacer más que divertir un rato a los ocupantes de la Iglesia. Nosotros debemos combatir el combate que quiere Dios, porque Él está en guerra con los modernistas.