martes, 4 de marzo de 2014

MÁS DEL BRANDING EN LA FSSPX





NON POSSUMUS

En el sitio web de la empresa Visual Contrast, podemos encontrar entre sus clientes a la FSSPX,  The Angelus Magazine y el Colegio Santa María (de la FSSPX) (ver sus logos junto al logo del “Show de Oprah Winfrey).

¿Qué hace esta empresa? En sus propias palabras: Usted provee el producto y nosotros proveemos el resto. Nosotros ajustaremos el script, luego configuramos nuestro teleprompter (el apuntador de pantalla en el escenario) filmamos algunas demonstraciones de su producto y lo editamos –con títulos destacados- en un videoeducacional e informativo para que sus clientes se sientan más confiados en usted y sus productos.

El director de la revista The Angelus da su testimonio: Visual Contrast Media nos ayudó exitosamente a expandir nuestro alcance; su dedicación y atención a los detalles es tan bienvenida como rara. No podría recomendar su trabajo lo suficiente.- James V. Chief Editor, Angelus Press

Testimonio del Collegium Sanctae Mariae: "Contraste Visual produjo un video de nuestra historia, que aumentó el espíritu, el entusiasmo y las donaciones. Lo hicieron en tiempo, dentro del presupuesto y consiguieron el tono justo. Tanto atractivo como impactante. ¡Muy recomendable!" - Isaac M. Jefe de Departamento, SMAC



PADRE GIROUARD: CUANDO DOS OBISPOS ESTÁN DE ACUERDO ¡AGÁRRENSE!




NON POSSUMUS
SACRIFICIUM
Editorial del 2 de Marzo de 2014.

Por el Padre P. Girouard, de la Antigua FSSPX.

Dos caras de Obispos que les sonríen, ¿no es una manera maravillosa de empezar el día? Tal vez lo sea, pero a condición de no haber bebido su primera taza de café y tener su mente todavía lenta y confusa. Pero una mirada a esas caras episcopales podría despertarlo más rápidamente que su café y hacerlo temblar en todo su cuerpo. Preguntará entonces: ¿Qué pasa? ¿Es una farsa? Y primero, ¿quién es el de la izquierda?

Lo mejor es que respondo a esto antes de continuar mi artículo, pues tienen que saber de quién se trata: Monseñor Peter John Elliot nació en una familia anglicana en Melbourne, Australia, en 1943. Fue recibido en el seno de la Iglesia Católica durante sus estudios en Oxford en los años sesenta. De regreso a Melbourne, Australia, en 1969, continuó sus estudios para el sacerdocio y fue ordenado sacerdote en 1973. Se convirtió en Doctor en Teología en 1986 en Roma, luego fue consagrado obispo en 2007. Actualmente es Obispo auxiliar de Melbourne y miembro de la Comisión de Liturgia de los Obispos. Como conocemos muy bien a Monseñor Fellay, es inútil que les dé su biografía. Regreso entonces a la pregunta: ¿Se trata de una farsa?

No, queridos lectores, esto no es una farsa. En efecto, estos dos obispos se conocen bien y tienen algo en común, al menos es la opinión de Monseñor Elliott. ¿Qué es lo que comparten? Pues bien, ellos están DE ACUERDO en la manera de celebrar el Santo Sacrificio de la Misa. ¡WOW! Ustedes dirán que tal vez esta es una noticia maravillosa, pues seguramente quiere decir que el Obispo del Novus Ordo se convirtió y se unió a la Tradición, como fue el caso de Monseñor Lazo de Filipinas. Desgraciadamente, es al contrario queridos amigos. Podríamos decir más bien que es a la inversa y que es Monseñor Fellay que se ha unido al Novus Ordo. Bueno, no completamente, pero se trata de un paso más en esta dirección… En efecto, Monseñor Elliott afirmó, el pasado 24 de febrero, que Monseñor Fellay (o uno de sus sacerdotes en su presencia, no está claro) le dijo que la Misa Tridentina podría ser dicha o cantada en lengua vernácula. Estas son las palabras de Monseñor Elliott:

R.P. TRINCADO - SERMÓN DOMINGO DE QUINCUAGÉSIMA.-



R.P. Félix Sardá y Salvany (1844 - 1916)


En la Epístola de este domingo nos habla San Pablo de la caridad.

Los liberales han falseado la noción de la caridad. Para ellos, la caridad es un sentimiento -no una virtud- que nos hace ser simpáticos, condescendientes y afectuosos siempre y con todos. Por eso un Sacerdote liberal, mundialmente famoso por sus escritos espirituales (?), en un libro sobre la Vida de Cristo, relatando el episodio de la expulsión de los mercaderes del templo, escribió que Nuestro Señor "perdió el control de sus nervios… y literalmente salió de sus casillas". Dios lo perdone. Como para los liberales toda violencia, porque coarta la libertad, es incompatible con su falsa idea de la caridad, con esa simpatía y afabilidad; no pueden comprender la ira santa de Cristo y la explican de modo blasfemo y herético. 

Veamos cómo entienden los liberales algunas de esas palabras de San Pablo sobre la caridad en 1 Cor:

La caridad es benigna. Lo que dijimos: los liberales pretenden que los católicos debemos ser siempre agradables, simpáticos y condescendientes con todos los hombres. Distinta es la explicación que da Santo Tomás de Aquino sobre esta frase (Coment. Super 1 Cor): ella se refiere a la beneficencia, pues lo propio de la caridad -dice- es hacer que el hombre no retenga para sí solo sus bienes, sino los comparta con otros.

La caridad no se irrita. Los liberales nos dirán que, según esto, debemos evitar todo enojo, toda ira y sonreír siempre. Explica Santo Tomás que con estas palabras se nos dice que hay que evitar la ira entendida como un apetito desordenado de venganza, pues es más propio de la caridad perdonar las ofensas que vengarse con exceso o desordenadamente. Y Santo Tomás también enseña que hay una ira justa y virtuosa.

La caridad no piensa mal. Según los liberales, estas palabras nos obligan a creer bien intencionados a todos los hombres. En cambio, Santo Tomás enseña que el sentido es queno debemos pensar cómo hacer el mal y que debemos evitar pensar mal del prójimo por sospechas y juicios temerarios. Lo que no impide pensar mal de alguien cuando hay serios fundamentos.

La caridad todo lo cree. Para los liberales esto quiere decir que, como los hombres son buenos, hay que creer todo lo que nos dicen. San Juan de la Cruz precisa en su obra “Cántico Espiritual” (canc. 12, n° 11): la caridad cree todas las cosas, es a saber, las que se deben creer. Y Santo Tomás dice que estas palabras se refieren a lo que procede de Dios: la caridad cree todo a Dios. Pero creer todo lo que dicen los hombres -agrega el Santo- es liviandad.

La caridad todo lo soporta. Para los liberales, sentimentales utópicos, esto significa que se debe soportar todo lo que nos hagan los hombres. El católico debe ser un borrego, una ameba, un pacifista cobarde. El liberalismo es afeminado y afeminante, por eso prohíbe o ve con malos ojos toda rebelión o la defensa contra el injusto agresor. Para el liberal, la guerra es el peor de los males. San Juan de la Cruz distingue nuevamente: la caridad todas las cosas soporta, que convienen a la caridad (id). Santo Tomás señala que el sentido es éste: debemos esperar pacientemente que, pese a la dilación, Dios cumpla lo prometido.Ninguna relación con la pusilanimidad liberal.

R.P. JEAN MICHEL FAURE - SERMÓN DOMINGO DE QUINCUAGÉSIMA





NON POSSUMUS


¡HOLA!, GENTE, PRONTO: IL MIO PAPA





SIGUE LA PAPOLATRÍA:
Nace una revista popular dedicada sólo al Papa Francisco: primer número, 3 millones de copias



domingo, 2 de marzo de 2014

SON HIJOS ¿DE QUÉ PADRE?


Francisco a un grupo de judíos, cristianos y musulmanes:
 "Tenemos el mismo Padre"





“Tenemos el mismo Padre, al que adoramos”, afirmó Francisco. Claro que no dijo quién es ese Padre común de los modernistas, los judíos y los musulmanes. Puesto que Nuestro Señor Jesucristo afirmó de Sí mismo lo siguiente:

“Respóndele Jesús. Yo soy el camino, y la verdad, y la vida, nadie viene al Padre sino por Mí. Si me hubiesesis conocido a Mí, hubierais, sin duda, conocido también a mi Padre; pero le conoceréis luego, y ya le habéis visto”.

Juan 14, 6-7.

“Felipe, quien me ve a Mí, ve también al Padre. Pues ¿cómo dices tú. Muéstranos al Padre? ¿No creéis que Yo estoy en el Padre, y que el Padre está en Mí? Las palabras que Yo hablo, no las hablo de Mí mismo. El Padre, que está en Mí, El mismo hace las obras. ¿Cómo no creéis que Yo estoy en el Padre, y que el Padre está en Mí? Creedlo, a lo menos, por las obras que Yo hago. En verdad, en verdad os digo, que quien cree en Mí, ése hará también las obras que Yo hago, y las hará todavía mayores, por cuanto Yo me voy al Padre. Y cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, Yo lo haré, a fin de que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo me pidiereis en mi nombre Yo lo haré. Si me amáis, observad mis mandamientos”.

Juan 14, 9-15.


No cabe pensar sino que Francisco se refirió a este otro Padre, del que Nuestro Señor les habló a los fariseos:


“Vosotros sóis hijos del diablo, y queréis cumplir los deseos de vuestro Padre. Él fue homicida desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él; cuando habla mentira, de suyo habla portque es mentiroso y padre de la mentira”

Juan 8, 44.


LOS DOMINICOS DE AVRILLÉ NECESITAN NUESTRA AYUDA.-

NON POSSUMUS

"Ayúdenos sobre todo por medio de la oración por las vocaciones, rezando diariamente "¡Señor, danos numerosas y santas vocaciones dominicas!" y con un sacrificio cotidiano".

Para ayudarlos económicamente:

Transferencias bancarias en euros a nombre de:

Fraternité Saint-Dominique
Couvent de la Haye-aux-Bonshommes
F 49240 Avrillé

En Francia:

10278 39405 00020698901 89

En otros países:

IBAN - FR76 1027 8394 0500 0206 9890 189 BIC - CMCIFR2A


PREGUNTA



¿De qué se ríe a cada rato Mons. Fellay en su interminable conferencia, inclusive cuando dice cosas graves? ¿Son nervios? ¿Se ríe de los sacerdotes? ¿Es un mecanismo de defensa porque sabía que mentía? ¿Le causa gracia hablar de la situación de la Fraternidad? ¿Es porque estaba exultante de optimismo? ¿Porque había cautivado a su público y su ego rebalsaba? ¿Por frivolidad? ¿Es parte del "branding" de la Nueva Fraternidad el aparecer siempre sonrientes y chistosos en cualquier circunstancia? ¿O es un condimento más de su delirio?




LOS HILOS DEL DIABLO: LOS FRUTOS PODRIDOS DE J. P. II


Wojtyla Generation, el musical inspirado en los valores del Papa Juan Pablo II


A UN AÑO DEL PONTIFICADO DE FRANCISCO


“El Cardenal Bergo­glio, devenido ya en el Pontífice Francisco, es un hombre 
que cons­pira contra la Verdad”.


Por Antonio Caponnetto
Revista Cabildo N° 107 – Enero-Febrero 2014


El próximo 19 de marzo, Festividad de San José, se cumple un año de la asun­ción pontificia del Cardenal Bergo­glio.
Otros estarán capacitados para hacer un balance exhaustivo, com­pleto y erudito. Lo esperamos con necesidad espiritual. Otros no que­rrán hacerlo, limitándose a un asép­tico encogimiento de hombros, a una aprobación irrestricta y a priori de carácter papolátrico o a una condena en bloque de todos sus di­chos y quehaceres; y otros —me te­mo que los más— se desvivirán en panegíricos de burdo tinte munda­no, como ya viene sucediendo para desconcierto de la católica grey, pues tales encomios gozan del be­neplácito del homenajeado, o al menos de su tácita aquiescencia.
De mi parte —y hablo delibera­damente en primera persona, pues no quiero involucrar a nadie en es­te juicio— debo decir, con genuino dolor de súbdito, que lo que he po­dido analizar objetivamente hasta hoy confirma y potencia cuanto es­cribí en su momento en mi obra “La Iglesia traicionada”, editada en el año 2010.
En efecto, el Cardenal Bergo­glio, devenido ya en el Pontífice Francisco, es un hombre que cons­pira contra la Verdad. Y lo hace de los cuatro modos posibles más co­munes: por vía de la mentira, del error, de la confusión y de la igno­rancia.
Como los ejemplos se multipli­can, para nuestra hiriente desazón y pesadumbre impar, sólo pondre­mos un caso: su tratamiento de la cuestión judía. Y como este trata­miento tiene a su vez un sinfín de fa­cetas —desde dedicarles públicas ternezas a los hebreos que a otros católicos se les niega, hasta permi­tirles sus ritos cultuales en el Vatica­no, acompañando activamente los mismos; desde remitirles misivas con un afecto no simétrico hacia los descalificados por “cristianos restauracionistas”, hasta felicitarlos por sus fiestas, aunque ellas supon­gan la virtual negación de Cristo co­mo Mesías— nos limitaremos a lo enseñado en la Exhoración Apostó­lica “Evangelii Gaudium”; esto es, a una expresión formal, institucio­nal y oficial de su magisterio petrino.
- Es mentira que la Alianza en­tre Dios y el pueblo judío “jamás ha sido revocada” (“Evangelii Gau­dium”, 247). Se prueba de mu­chas y complementarias formas — yendo a los Padres, a los Doctores, a los Santos, a las encíclicas, los concilios, las bulas, los textos litúr­gicos, a Tomás de Aquino y al Ca­tecismo de primeras nociones— pero está dicho en la Sagrada Escri­tura, sin posibilidades de equívoco. De modo expreso, por ejemplo en Hebreos 8, 6-9: “porque ellos no permanecieron fieles a mi alian­za, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor”. “Mirad, días ven­drán, dice el Señor, en que con­cluiré una alianza nueva con la Casa de Israel y con la Casa de Judá, no conforme a la alianza que concerté con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto” (Jeremías, 31, 31-34). Y de modo no menos expreso, pero con len­guaje simbólico, quedó probado en la Parábola de la Higuera Estéril o de Los viñadores Homicidas. No; es exactamente al revés: la Alianza fue revocada; lo que no quiere decir —como bien lo explica el Após­tol— que la misericordia de Dios no pueda reinjertar a los israelitas con­tritos, conversos y vueltos humilde­mente hacia el Autor de la Vida que “matásteis” (Hechos. 3, 13-15) y al Señor de la Gloria que “crucificásteis” (I Corintios, 2. 8). Se su­pone que para eso estábamos has­ta hoy, entre otras cosas, los católi­cos, para procurar la conversión de los judíos, no para mantenerlos en sus idolatrías, agasajándolos con comida kosher.
- Es error sostener que “cree­mos juntos [católicos y judíos] en el único Dios que actúa en la histo­ria, y acogemos con ellos [los ju­díos] la común Palabra revelada” (“Evangelii Gaudium”, 247).
El único Dios que actúa en la historia es Jesucristo, Segunda Per­sona de la Santísima Trinidad. Ni un catecúmeno de parroquia barrial puede desconocer que los judíos no creen en la Santa Trinidad, ni en Jesucristo como verdadero Dios Hi­jo del Padre. Y no pueden creerlo, precisamente porque rechazan una parte sustancial de la “Palabra reve­lada” que es el Nuevo Testamento. La “común Palabra revelada” que podríamos tener, si por ella se alu­de al universo veterotestamentario, está toda ordenada, encaminada y dirigida a la aceptación de Cristo. Luego, al negar los judíos su natural y sobrenatural coronación y desen­lace, deja de ser un patrimonio “co­mún”.
- Es confusión afirmar que “si bien algunas convicciones cristianas son inaceptables para el Judaísmo”, igual podemos “com­partir muchas convic­ciones éticas y la co­mún preocupación por la justicia y el de­sarrollo de los pue­blos” (“Evangelii Gaudium”, 249).
La confusión es pre­sentar “las conviccio­nes cristianas” con un cierto aire de lamento o de reproche hacia las mismas, por no permi­tir una comunión más plena y totalizadora con los israelitas.
La confusión es par­tir de la base de que las “inaceptables” para el Judaísmo, son “algu­nas” de nuestras “convicciones”, y no las formulaciones dogmáticas del Credo, empezando por la que dice: “Et in unum Dominum Iesum Christum Filium Dei unigenitum”.
La confusión es pensar que “la común preocupación por la justi­cia” se puede mantener en pie si el Verdadero Dios no es la fuente y la razón de la Justicia; si las “convic­ciones éticas” no remiten del ethos al nomos y al logos divinos de Je­sucristo. La confusión es hablar del “desarrollo de ¡os pueblos” como supuesto factor de unidad, cuando no es ni puede ser el mismo el con­cepto de desarrollo popular para quien niega o acepta la Reyecía So­cial de Jesucristo. La confusión es pensar que podemos obrar en co­mún en acciones inmanentes y temporales, cuando nos separan ta­jantes e irrevocables diferencias trascendentes e intemporales.
- Es ignorancia “lamentar sin­cera y amargamente las terribles persecuciones de las que fueron y son objeto [los judíos], particular­mente aquellas que involucran o involucraron a cristianos” (“Evangelii Gaudium”, 248).
Es ignorancia de los innúmeros fraudes con que han enmascarado y enmascaran esas presuntas perse­cuciones. Es ignorancia de la peli­grosa teología dogmática hebrea sobre el holocausto, que destrona a Cristo como víctima para colocarlo como victimario. Es ig­norancia del carácter teórico y práctico de persecutores activos que han ejercido los he­breos contra los cristia­nos, y que aún hasta hoy siguen ejerciendo. Es ignorancia del histo­rial de crímenes y de la­trocinios mediante los cuales Israel se consti­tuyó en Poder Mundial. Es ignorancia de las Actas de los Mártires, de los Hechos de los Apóstoles y del santo­ral pasado y presente que incluye un sinfín de víctimas de la vesania judía. Es ignorancia in­cluso de que la plana mayor del judaísmo “argentino”, recibido cordialísima- mente por el Papa, no sólo repre­senta las antípodas de un supuesto ideal de Iglesia de los pobres, puesto que sus miembros constituyen una voraz oligarquía, persecutora y expoliadora de los que menos tie­nen, sino que es responsable inelu­dible de un sinfín de ataques y de vejámenes a las instituciones y tradiciones cristianas de la patria. ¡Cuánto habría que decir al respec­to! ¡Y cuánto de lo sucedido recientemente por culpa y causa de ellos!
Mentira, error, confusión e ig­norancia. Se analice el tema que se analizare, tras un año de pontifi­cado, estas son las cuatro y trágicas notas dominantes que aparecen.


Respuestas rápidas a preguntas difíciles

sábado, 1 de marzo de 2014

COMENTARIOS ELEISON - PRIMERO, LA VERDAD



Número CCCXLVI (346)
1ero de Marzo de 2014

PRIMERO, LA VERDAD

Mons. Williamson


Deben existir muchas objeciones al argumento presentado en números recientes de estos “Comentarios” según el cual, siendo la Verdad Divina previa a los maestros humanos, entonces la falibilidad de los Papas no debe preocuparnos tanto porque la Verdadera Fe está detrás, allende y por encima de ellos. Pero he aquí la objeción clásica: la Verdad en sí misma puede estar por encima de ellos, pero para nosotros seres humanos, solamente viene a través de ellos – “La fe viene, pues, del oír” (Rom.X,17). Así, Nuestro Señor confió a Pedro (es decir a los Papas) la tarea de confirmar en la Fe a sus hermanos (Lc.XXII,31-32). Entonces para nosotros Católicos los maestros son previos a la Verdad pues no la podemos recibir sin ellos. Más aún, el Espíritu Santo los guía (Jn.XVI,13), entonces ¿cómo puedo yo, pobre de mí, juzgar si o cuando El no lo está haciendo?

También en la Escritura está la respuesta. San Pablo escribe a un rebaño que él ha instruido en la Fe: “Pero, aún cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo os predicase un Evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema”. Y el punto es tan importante que San Pablo en seguida lo repite: “Lo dijimos ya, y ahora vuelvo a decirlo: Si alguno os predica un Evangelio distinto del que recibisteis, sea anatema” (Gal. I, 8-9).

Pero, un Gálata habría podido objetar, ¿Por qué debemos creer en el Evangelio de tu primera visita a Gálata y no en uno eventualmente diferente predicado en una segunda visita? San Pablo inmediatamente da una razón primera: “Porque os hago saber, hermanos, que el Evangelio predicado por mí no es de hombre. Pues yo no lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo” (Gal.I,11-12). Y San Pablo confirma esto narrando cuan mínimo contacto tuvo con aquellos que podían haberle enseñado -- los otros Apóstoles -- antes que él comenzara a predicar (I,15-19), un hecho obviamente verificable por los Gálatas. Además les jura a los Gálatas que él no está mintiendo (I, 20). La razón segunda la da un poco después, la cual son los milagros y las obras del Espíritu Santo (III, 2-5) que los Gálatas ellos mismos habían atestiguado como resultado directo de la predicación de Pablo en su primera visita.

Así, San Pablo prueba que Dios a la vez le enseñó a él, y confirmó para los Gálatas, el Evangelio de aquella primera visita, y que la contradicción entre este Evangelio y cualquier otro, los Gálatas no solamente podían sino también debían discernirla por sí mismos si es que deseaban salvar sus almas. Y no importa (I,8) si el predicador del evangelio diferente era un ángel o Pablo mismo -- ¡o un Papa! -- los Gálatas aún tenían el absoluto deber de quedarse con el primer Evangelio de Pablo. La Verdad que fue presentada ante sus ojos (III,1), los Gálatas la habían reconocido y aceptado (III,3), tanto como uno reconoce que 2 + 2 = 4, así que tenía prioridad sobre cualquier maestro eventualmente contradiciéndola, sea cual fuera la autoridad para enseñar que tal maestro aparente tendría (I,9).

Así, Monseñor Lefebvre decía que por los 19 siglos entre San Pablo y el Vaticano II, la Iglesia había predicado exactamente el mismo Evangelio, proveniente de Dios y constantemente confirmado por El. Ese Evangelio es, tal como Dios lo reveló, la Revelación; tal como ha sido transmitido por los hombres de Iglesia, la Tradición; tal como ha sido enseñado con autoridad por la Iglesia, su Magisterio Ordinario y Extraordinario. Entre ese Evangelio y el Vaticano II la contradicción es obvia, entonces nosotros debemos aceptar y creer en la Tradición, si es que deseamos salvar nuestras almas, sea lo que fuere lo que las aparentes autoridades de la Iglesia puedan decir de contrario. Por eso, Dios nos ayude. ¿Cómo puede entonces la propia Fraternidad de Monseñor Lefebvre, la Fraternidad San Pío X, estar oficialmente buscando someterse a las autoridades del Vaticano II ?

Kyrie eleison.

Gálatas I, 8-9 es un texto clásico para probar la prioridad de la Verdad sobre la autoridad, es decir de la Tradición católica sobre la Roma de hoy en día.


AUDIO: 3ra (y final) CONFERENCIA DE MONS. FELLAY EN LA REJA, 8-10-12 (partes 9 a 11)


Mons. Fellay al desnudo






viernes, 28 de febrero de 2014

DOCUMENTO INÉDITO: CONFERENCIAS DE MONS. FELLAY EN LA REJA, 8-10-12.- NON POSSUMUS - CONTINUACIÓN Y FINAL





En medio de risas, reconoce haber hecho concesiones y haber expresado ambigüedades deliberadas.



Propone algo realmente demencial: viajar a Roma Anticristo a averiguar si sometiendo la FSSPX a los herejes romanos, podrá tener libertad para atacar a la Roma modernista.


Vuelve a una de sus imágenes más usadas: La situación en que estamos es como la situación al fin del invierno: se ven los brotes. La primavera está para venir. Hay ya las señales de la primavera.
Descalifica luego la condición del capítulo del 2006 -que enunciaba un principio- para justificar el reemplazo de éste por las condiciones ambiguas del capítulo del 2012. 

PARTE 10


Los liberales como Mons. Fellay piden garantías de inmunidad, seguridades para una vida tranquila. Los católicos exigen a Roma apóstata la vuelta al catolicismo y combaten por poner fin al liberalismo y al modernismo. 


PARTE 11


Si habla públicamente de los judíos, ellos son nuestros hermanos mayores, si habla a sus sacerdotes y fieles en privado, los judíos son nuestros enemigos.
Monseñor Fellay se muestra perplejo ante Fátima. También ataca a Mons. Williamson y hace la defensa de Maximilian Krah.