viernes, 28 de abril de 2017

MONS. LEFEBVRE Y EL UNA CUM








FUENTE: Le Sel de la terre N° 90, otoño 2014, págs. 190-192


MONSEÑOR LEFEBVRE Y EL UNA CUM


En el canon de la misa, el sacerdote comienza orando por la Iglesia:

In primis quæ tibi offerimus pro Ecclesia tua sancta catholica: quam pacificare, custodire, adunare, et regere digneris toto orbe terrarum: una cum famulo tuo Papa nostro N. [los cuales te ofrecemos, primero, por tu Santa Iglesia católica, para que te dignes pacificarla, protegerla, mantenerla unida y gobernarla por toda la redondez de la tierra, juntamente con tu siervo, nuestro Papa N.)”.

En Le Sel de la terre 37 (pág. 240), Dominicus publicó una “Disputatio respecto al “una cum” para explicar y defender el verdadero sentido de esta oración. Les ofrecemos aquí las explicaciones de Mons. Lefebvre, sacadas de una de sus conferencias en el retiro predicado a las religiosas de Saint-Michel-en-Brenne, el 1 de abril de 1989.

A estas afirmaciones de Mons. Lefebvre podemos añadir el parecer de Santo Tomás de Aquino. En su comentario a las oraciones de la misa (III, q. 83, a. 4), escribe:

“Deinde sacerdos secreto commemorat, primo quidem, illos pro quibus hoc sacrificium offertur, scilicet pro universali Ecclesia, ET PRO his qui “in sublimitate sunt constituti” (I Tim. 2, 2) ; et specialiter quosdam qui offerunt vel pro quibus offertur” [el sacerdote, en voz baja, conmemora aquellos por quienes este sacrificio es ofrecido, es decir por la Iglesia universal, Y POR aquellos que, según san Pablo “son establecidos en dignidad”, y especialmente aquellos que ofrecen o por quienes se ofrece.]

Así, para Santo Tomás de Aquino, “una cum”, en esta oración, es equivalente a “et pro (y por)”.

Le Sel de la Terre

***

Dom Guillou repasa todas las oraciones del Canon romano. Las repasa unas después de otras y muestra la diferencia. Él da traducciones, muy buenas traducciones. […] Por ejemplo, para […] este famoso UNA CUM de los sedevacantistas.

“-¿Dice usted una cum? ¡Dice una cum en el canon de la misa! Entonces no podemos rezar junto a ustedes, ustedes no son católicos, ustedes no son esto, ustedes no son lo otro…”

¡Ridículo!, ¡ridículo!... porque ellos [los sedevacantistas] pretenden que cuando se dice una cum Summo Pontifice, con el papa; entonces usted se adhiere a todo lo que el papa dice. Es ridículo. Este no es en absoluto el sentido de la oración.

Te igitur clementissime Pater, es entonces la primera oración del Canon. He aquí como la traduce Dom Guillou, una traducción muy exacta […]: A Ti, ¡Padre clementísimo!, por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, humildemente rogamos y pedimos que aceptes y bendigas estos dones, estas ofrendas, estos santos y puros sacrificios; los cuales te ofrecemos primeramente por tu Santa Iglesia católica, para que te dignes pacificarla, protegerla, mantenerla unida y gobernarla por toda la redondez de la tierra, y con ella, tu siervo nuestro Santo Padre el Papa N

No se dice en esta oración que nosotros nos adherimos a todas las ideas que el Papa puede tener o todas las cosas que puede hacer. ¡Con ella, tu siervo nuestro Santo Padre el Papa, nuestro Obispo y todos aquellos que tienen el culto de la fe ortodoxa católica y apostólica!

Entonces, justamente en la medida en la que, eventualmente, desgraciadamente, los papas […] serían deficientes en la fe ortodoxa, católica y apostólica; pues bien, nosotros no estamos en unión con ellos, nosotros no estamos con ellos por supuesto. ¡Nosotros rezamos por el Papa y todos aquellos que tienen el culto de la fe ortodoxa católica y apostólica!

Entonces él tenía (Dom Guillou) una pequeña nota a este respecto, para aclarar un poquito, justamente:

“En la traducción oficial, basada en un estudio crítico de Don Batte, el UNA CUM o “en unión con” de los sedevacantistas de todos los matices no equivale más que a la conjunción “y” reforzada, sea por la necesidad de retomar la frase, sea para corresponder al estilo solemne del canon romano. De todas maneras, todo católico permanece siempre en unión con el Papa en la esfera precisa donde se ejerce la asistencia divina, infalibilidad confirmada por el hecho de que tan pronto como hay una diferencia de la tradición dogmática, el discurso papal se enreda en contradicciones.

Recojamos el buen grano, sabiendo que por el resto es más necesario que nunca pedir a Dios, con las muy antiguas Letanías Mayores, que sean “conservados en la santa religión” las “ordenes eclesiásticas” y el mismo “Señor Apostólico” (es decir el papa): Ut dominum apostolicum et omnes ecclesiasticos ordines in sancta religione conservare digneris, te rogamus, audi nos”.

Esta es una de las peticiones de las letanías de los Santos. Pedimos conservar el papa en la verdadera religión. Nosotros pedimos eso en las letanías de los Santos. Lo que prueba que algunas veces puede suceder, que desgraciadamente tal vez sucede que hay vacilaciones, pasos en falso, hay errores que son posibles.

Hemos creído demasiado fácilmente desde el Concilio Vaticano Primero, que toda palabra que sale de la boca del Papa es infalible. ¡Nunca se dijo tal cosa en el Vaticano I! Jamás el Concilio dijo una cosa semejante. Son necesarias condiciones muy precisas para la infalibilidad; condiciones muy, muy precisas. La mejor prueba es que durante el concilio, el mismo Papa Paulo VI dijo “No hay nada en este concilio que esté bajo el signo de la infalibilidad”. Entonces está claro, ¡El mismo lo dijo! Lo dijo explícitamente.

Entonces no hay que permanecer con esta idea que es FALSA, que un cierto número de católicos mal instruidos, mal enseñados, creen. Entonces, evidentemente, no comprenden, están completamente desesperados, no saben a qué atenerse.

Hay que conservar la fe católica tal y como la Iglesia la enseña…