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viernes, 18 de diciembre de 2015
LAS FORMAS ARTÍSTICAS Y EL ARTE SACRO
![]() |
| Detalle del portal de la Catedral de Reims, en Francia. |
Las
verdaderas formas artísticas se adecúan a la idea de la obra
naturalmente.
La obra en sí, el
fin de la obra, exige unas formas determinadas por los requerimientos
intrínsecos de la obra misma. “La obra pide los medios requeridos.”
Cuando esta unión,
entre la idea de la obra y los medios para plasmarla, se produce de un modo
maravillosamente perfecto, podremos calificarla entonces de “obra
maestra”. Con esta denominación la estaremos elevando por sobre otras obras -
menos logradas o fallidas - a modo de un ejemplo, o modelo a imitar. A
imitarlo, pero no en sus apariencias exteriores, de un modo servil y mecánico,
sino, a imitarlo en el trabajo y en la búsqueda paciente, para hallar la adecuación
de los medios con la idea a fin de lograr, de ese modo, su más perfecta
realización.
Una obra puede
fallar por dos razones: o porque los medios artísticos no se adecúan a la idea;
o porque la idea no es buena, o es mediocre, y no hay medios por
los que pueda ser salvada.
La idea misma dicta
los medios a emplear, es decir, no solo los medios, sino también el “cómo”, la
manera de aplicarlos. Es el artista mismo quien debe descubrir esto. Tal vez,
los medios de algún modo ya estén exigidos de antemano al artista. Por ejemplo:
Un arquitecto ha sido escogido para realizar un templo de piedras. He aquí
impuesta ya una condición con la elección de un material: la piedra. Éste
es el material exigido como fundamental para la realización de la obra
encargada. El templo contará también con imágenes esculpidas en madera, (otro
medio condicionante) para lo cual ya se ha elegido a determinado escultor. El
arquitecto tendrá que considerar, al diseñar el proyecto, la participación de
éste escultor, el material ya determinado en que trabajará (la madera) y su
posible armonización con la piedra. Además del “estilo” que se exigirá a la
obra total. La obra total estará regida aquí por la arquitectura, la cual
mandará sobre todas las demás artes menores que completarán la obra en un
todo armónico y coherente.
La idea - que
estará sobre todo el conjunto de la obra - es el uso, o el fin para la cual la
obra se destinará. Si la construcción arquitectónica estará
destinada - como en este caso - a un uso sagrado, todo deberá llevar a
alcanzar este fin hasta en los mínimos detalles. Todo debe conducir a lograr este
fin sagrado que persigue la obra. Si se desvía de su idea primordial, llevará
al fracaso de la idea. Por ejemplo, que el templo no evoque, o no manifieste,
este propósito sacro, su función de templo, desde el primer momento, deberá ser
manifiesto. Confundir el templo con una fábrica, o con un edificio
destinado a oficinas, o con un club deportivo; no habremos logrado el propósito
específico de la obra. El fin principal de un templo es el culto debido a Dios.
Es la casa de Dios. Es casa de oración. Lo cual quiere decir que, TODO en ella,
“diga” esto mismo, señale esto mismo, nos lleve a esto mismo. Nos ayude a esto
mismo. Desde su conformación simbólica - como edificio sagrado, hasta hacer
posible la acción sagrada litúrgica, en su orientación, en la disposición del
ámbito, en la iluminación, en la acústica, que facilite el recogimiento para la
meditación y la oración, etc.
miércoles, 16 de diciembre de 2015
“UNA NUEVA TRADICIÓN” EN ARGENTINA
JAI – 10 de diciembre.- El presidente electo Mauricio Macri encendió en
la intimidad de su casa, junto a su esposa, Juliana Awada, la cuarta luminaria
de la festividad de Januca, que evoca la victoria de los Maccabeos y el mensaje
donde la luz se impone sobre la oscuridad.
Encendido de velas de
Jánuka en la Casa Rosada
JAI – Radio Jai dialogó con el rabino Yosi Baumgarten, quien estuvo con
la vicepresidenta Gabriela Michetti en la Casa Rosada para el encendido de la
octava y última vela. Por primera vez se encendieron las velas en la Casa
de Gobierno de Argentina, en lo que fue el comienzo de lo que se espera sea una
nueva tradición. El evento, que fue organizado en parte por el nuevo
Ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, el rabino Sergio Bergman, contó
con la recitación de los rezos en hebreo por parte de Baumgarten, quien también
les explicó a los presentes la historia y el significado detrás de la
festividad.
LA IGLESIA DE FRANCISCO, RESUMIDA EN UNA SOLA IMAGEN
En
la Fiesta de la Inmaculada Concepción de María, y abriendo su “Jubileo de la
Misericordia”: una de las imágenes proyectadas esa misma jornada sobre la
Basílica de San Pedro.
Señalemos
además que el último animal que aparece en la proyección es un pez payaso. El
pez es el símbolo del cristiano, muy particularmente de los cristianos
perseguidos. Cristianos payasos es lo que quiere el payasesco destructor
Francisco, nuestro enemigo.
UN SIMIO EN SAN PEDRO
El 8 de diciembre pasado tuvo lugar en Roma un
detestable sacrilegio a la basílica de San Pedro, el que fue placenteramente
contemplado por el papa Francisco desde la ventana de sus aposentos, y al que
en nuestro país no le dimos, me parece, la importancia simbólica que tuvo.
Pueden ver el espectáculo aquí.
Todas las profecías sobre los últimos tiempos y
sobre los falsos profetas que lo poblarán hablan de las asombrosas magias que
éstos serán capaces de hacer a fin de encandilar a las multitudes. Y el
espectáculo de luz y sonido que se vio era mágico: parecía que
realmente la basílica se poblaba de enormes bestias salvajes y se inundaba por
oceánicas corrientes de agua.
Nuestros amigos italianos, particularmente dotados
de sensibilidad para estos temas, han reaccionado con firmeza y claridad frente
a tamaña profanación. Les dejo la traducción de los párrafos más sobresalientes
de los artículos de Roberto De Mattei, Antonio Socci y Alessandro Gnochi:
Durante el show, pagado por el
Banco Mundial, las imágenes de gigantescos leones, tigres y leopardos se
superpusieron a San Pedro, que se levanta justamente sobre las ruinas del circo
de Nerón, donde las bestias salvajes devoraban a los cristianos. Gracias al
juego de luces, la basílica parecía derrumbarse, disolverse y sumergirse en el
agua, mientras sobre su fachada aparecían peces payaso y tortugas marinas, casi
evocando la liquefacción de las estructuras de la Iglesia, privadas de
cualquier elemento sólido. Una enorme lechuza y extraños pájaros volaban sobre
la cúpula, mientras monjes budistas marchando parecían indicar un camino de
salvación alternativo al cristianismo. Ningún símbolo religioso, ninguna
referencia al cristianismo, la Iglesia cedía el paso a la naturaleza soberana.
Cuando hace cincuenta años se
concluía el Concilio Vaticano II, el tema dominante de ese hecho histórico
parecía ser un cierto “culto del hombre”, encerrado en la fórmulahumanismo
integral de Jacques Maritain. El libro del filósofo francés que lleva
ese título es de 1936, pero su influencia se da sobre todo cuando uno de sus
más entusiastas lectores, Juan Bautista Montini, convertido en Papa con el
nombre de Pablo VI, quiso hacerlo una brújula de su pontificado. El 7 de
diciembre de 1965, en el homilía de la Misa, Pablo VI recordó que en el
Vaticano II se había producido el encuentro “entre la religión del Dios que se
ha hecho hombre” y la “religión (porque eso es) del hombre que se hace Dios”.
Cincuenta años después, asistimos
al pasaje del humanismo integral a la ecología integral, de la Carta de los
derechos del hombre a la de los derechos de la Naturaleza. En el siglo XVI, el
humanismo había rechazado la civilización cristiana medieval en nombre del
antropocentrismo. El intento de construir la ciudad del hombre sobre las ruinas
de la ciudad de Dios falló trágicamente en el Novecientos, y de nada sirvieron
los intentos de cristianizar el antropocentrismo bajo el nombre de humanismo
integral. A la religión del hombre se la sustituye por la de la tierra; al
antropocentrismo, criticado por sus “desvíos”, se lo sustituye por una nueva
visión eco-céntrica. La teoría del género, que disuelve toda identidad y toda
esencia, se inserta en esta perspectiva panteísta e igualitaria. (Roberto
de Mattei).
“Un espectáculo inconcebible en la
plaza de San Pedro; una afrenta a la basílica símbolo de la catolicidad”,
escribía Riccardo Cascioli, director del diario católico online Nueva
brújula cotidiana.
lunes, 14 de diciembre de 2015
R.P. TRINCADO - SERMÓN PARA EL DOMINGO TERCERO DE ADVIENTO
Dijo Juan Bautista: “Yo
soy la voz del que clama en el desierto: enderezad el camino del señor”, como
dijo el profeta Isaías.
La Iglesia nos hace considerar
estas palabras divinas en el Evangelio de este domingo, a fin de que nuestras
almas se preparen a recibir a Cristo en unos pocos días más, en la Navidad.
“Enderezad el camino
del señor”. Nuestras
almas son “el camino del Señor” porque Dios quiere que el bien, del cual Él es
autor, llegue a todos y a todo a través de nuestras almas. Y aunque cada uno de
nosotros es un camino que pertenece a Dios, cada uno de nosotros es libre para
elegir ser camino para el bien o camino para el mal, camino para Dios o camino
para el demonio.
“Enderezad”. Venimos
a la existencia con el alma retorcida. Nacemos inclinados al mal, al pecado. De
ahí que nuestras almas deban ser rectificadas, enderezadas, sanadas,
restauradas. Las almas han quedado retorcidas a causa del pecado
original.Gravemente enfermos y heridos, todos somos ese hombre de la parábola
del buen samaritano, ese que fue asaltado y quedó “medio muerto”. Así venimos a
la vida: “medio muertos”. Pero Cristo sólo quiere darnos su Vida. Amor Infinito,
no se conforma con sanar la naturaleza humana, sino que además nos hace
partícipes de la naturaleza divina. No deja al hombre asaltado tal como estaba
antes del asalto, sino que lo eleva hasta el Cielo, hasta Sí mismo.
Nuestras almas son, pues, caminos
retorcidos que es preciso rectificar y esa rectificación es posible. “El
corazón del hombre camina derecho cuando va de acuerdo con la voluntad divina”,
dice Santo Tomás de Aquino (Comentario al Padrenuestro, l. c., 142). La
rectitud del alma está, entonces en esta sola cosa: querer hacer la voluntad de
Dios, querer agradar a Dios. Y eso y sólo eso es la santidad: vivir conforme a
la voluntad de Dios. Recto es el que busca la verdad, sean cuales fueren las
consecuencias que esa búsqueda le acarree. Sólo los rectos saben qué es el
verdadero amor y sólo ellos aman de verdad. Los que no son rectos viven
engañándose y engañando.
“Los rectos o simples
son los que no tienen doblez en su corazón. Simple quiere decir "sin
pliegue". Para ellos es la alegría; para ellos la luz, aun en las
tinieblas; para ellos los beneficios [de Dios];
para ellos la salvación y la gloria; de ellos es el amor; de ellos, como de los
niños, es la alabanza que a Dios agrada.” (Mons. Straubinger). La
rectitud nos hace acreedores de todos los bienes y la falta de rectitud nos
puede acarrear todos los males. En la espantosa confusión en que se halla
inmerso en mundo actual, la rectitud es también nuestra primera defensa, pues
el recto de corazón “tendrá un juicio seguro, es decir, una certeza y
convicción interior acerca de lo que es verdadero, de modo que no puedan
engañarlo las tremendas seducciones que rodean a todo hombre.” (Mons.
Straubinger).
¿Alguno de ustedes vienen a misa
para agradar a los hombres, para ser aprobado por sus padres o por sus esposas
o maridos? En tal caso, es claro que Dios no es el supremo fin de sus actos; su
alma no es recta, su corazón sigue retorcido y, aunque venga a misa y rece a
veces, marcha al infierno. Alaba a Dios con la boca, pero la alabanza que Dios
más aprecia es el ofrecimiento de un corazón recto. Las almas le son agradables
según su mayor o menor rectitud. Debemos “examinar con mucho cuidado
nuestra intención en todo lo que hacemos, y no buscar nuestros intereses”dice
S. Gregorio Magno (Hom. sobre Ezequiel 2).
Y San Pablo dice en la Ep. a los
Filipenses (2,13) que “Dios es el que, por su benevolencia,
obra en vosotros tanto el querer como el obrar” Por eso -comenta Mons.
Straubinger- “nadie se desanime, puesto que aun la voluntad que nos falta
puede sernos dada por la bondad de nuestro divino Padre. Es lo que expresa la
oración del Domingo XII después de Pentecostés: "Dios misericordioso, de
cuyo don viene el que tus fieles puedan servirte digna y provechosamente".
S. Bernardo circunscribe la cooperación humana a la siguiente fórmula: Dios
obra en nosotros el pensar, el querer y el obrar. Lo primero sin nosotros. Lo
segundo con nosotros. Lo tercero por medio de nosotros.”
Agrega Mons. Starubinger: “Las
promesas del Señor son para los hombres sin ficción. Dios no se cansa de
insistir, en ambos Testamentos, sobre, esta condición primaria e
indispensable que es la rectitud de corazón, o sea la sinceridad sin doblez [sin
mentira, sin hipocresía, sin fingimiento]. Es en realidad lo único
que Él pide, pues todo lo demás nos lo da el Espiritu Santo con su gracia y
sus dones. De ahí la asombrosa benevolencia de Jesús con los más grandes
pecadores, frente a su tremenda severidad con los fariseos, que pecaban contra
la luz o que oraban por fórmula. De ahí la sorprendente revelación de que el
Padre descubre a los niños lo que oculta a los sabios.”
¿Por qué, entre los que por el
Bautismo han recibido la gracia santificante (rectificante), existe
tanta desigualdad en cuanto a que unos pecan mortalmente, otros son tibios y
otros son fervorosos? Porque el desarrollo de la semilla depende de la tierra
en la que ésta cae, porque “la predicación del Evangelio produce
distintos efectos, según la rectitud de los oyentes. Jesús
promete la luz a todo aquel que busca la verdad para conformar a ella su vida.
El que con rectitud escucha la Palabra divina, no la puede resistir. Al de
ánimo doble, en cambio, su propia falta de rectitud cierra la entrada al
Espíritu Santo.” (Mons. Straubinger).
Y dijo Juan Bautista: “Yo
soy la voz del que clama en el desierto: enderezad el camino del señor”. Estimados
fieles: pidamos a la Santísima Virgen, en cuya alma todo fue siempre
absolutamente recto, que nos alcance de Dios un corazón recto.
sábado, 12 de diciembre de 2015
MONSEÑOR FAURE EN CIUDAD DE MÉXICO
VISITA DE
MONSEÑOR JEAN MICHEL FAURE A CIUDAD DE MÉXICO
SANTA
MISA Y CONFERENCIA
Martes 15 de diciembre desde las 19 hs.
Santa Mónica n° 24, esquina Magdalena; Col. del Valle,
Deleg. B. Juárez. A una cuadra de Insurgentes Sur, a la altura del
Metrobús Nápoles.
X X X
Para
más informaciones, comunicarse con el señor Joel López: 0445521451914 -
mjoelln48@gmail.com
NTRA. SRA DE GUADALUPE
¡REINA
DE MÉXICO, EMPERATRIZ DE AMÉRICA, REINA DE LOS CRISTEROS... Y GENERALA DE LA
RESISTENCIA!
CONSAGRACIÓN A LA SMA. VIRGEN DE GUADALUPE
¡Oh Madre Nuestra, Virgen Santísima de
Guadalupe!, en el día sublime en que festejamos la aparición por la cual
quisiste quedarte para siempre con nosotros; humildemente postrados ante
Nuestro Señor y ante tu imagen milagrosa, nos consagramos a ti,
poniendo en tus manos santísimas y purísimas todo lo que somos y todo lo que
tenemos.
Dígnate, oh Madre amadísima, aceptar la ofrenda
de los que verdaderamente desean ser tus fieles hijos. Aplasta a la serpiente
infernal delante de nosotros y protégenos en todos los peligros de esta vida de
prueba, enséñanos a vivir y morir por Cristo, y llévanos a la vida eterna.
Alcánzanos de Dios una caridad ardiente, a fin de dar al fruto bendito de tu
vientre, los dulces frutos de nuestras almas abrasadas por el fuego invencible
del amor de Cristo.
¡Oh Madre, Reina y Generala nuestra!, te rogamos
que siempre intercedas por estos tus devotos hijos, por el pequeño rebaño que
en estos tiempos terribles, resiste, con la gracia divina, al embate del
misterio de iniquidad y a la apostasía que asola al mundo y devasta a la santa
Iglesia.
En fin, ¡oh Señora nuestra!, te suplicamos
encarecidamente que venga a nuestros corazones el Reino de tu Corazón
Inmaculado para que venga a nuestros corazones el Reino del Corazón Sacratísimo
de tu Hijo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
LA SMA. VIRGEN DE GUADALUPE EN LA MÚSICA
Responsorio I "Vidi speciosam sicut
columbam" de los "Ocho Responsorios para los Maytines de la Aparición
de Ntra Sra de Guadalupe, à 4, con violines, ôboés, trompas, ôrganos, y
bajo" (1764) de Ignacio Jerusalem y Stella (1709-1769).
"Quae est ista quae processit sicut sol"
de los "Maytines de la Aparición de Ntra Sra de Guadalupe, à 4, con
violines, ôboés, trompas, ôrganos, y bajo" (1764) de IGNACIO JERUSALEM Y
STELLA (1707-1769)
Responsorio IV "Signum Magnam Apparuit" de
los "Ocho Responsorios para los Maytines de la Aparición de Ntra Sra de
Guadalupe, à 4, con violines, ôboés, trompas, ôrganos, y bajo (1764) de IGNACIO
JERUSALEM Y STELLA (1709-1769).
Responsorio octavo "Beatam me dicent omnes
generationes" de los "Maitines para Nuestra Señora de Guadalupe"
del compositor MANUEL ARENZANA (ca.1762-1821).
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