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jueves, 1 de enero de 2015

PARA RECORDAR NUEVAMENTE: CRISIS DE LA FSSPX - ARTICULOS DESTACADOS




Hay quienes para evitar tener que conocer una verdad que puede incomodar u obligar a tomar decisiones difíciles, se escudan con el simple argumento de que “los detractores de la Fraternidad buscan con lupa alguna palabra o frase del Superior general que sacan de contexto para en base a ello sacar sus propias falsas conclusiones y manifestar su rebeldía que conduce al cisma y la herejía”. Ciertamente que no faltan quienes proceden de esta manera con una lógica que se evade de la realidad, aunque no parece ser el caso fundamentalmente de quienes resisten el acuerdismo neo-fraternitario. Al respecto podríamos citar la enseñanza que sigue: “El razonamiento –explica Regis Jolivet- no es la razón, y hay muchos razonamientos que son un insulto a la razón. Los locos, como todo el mundo sabe, son a menudo grandes lógicos: lo malo es que las premisas de sus razonamientos son absurdas”, y añade luego: “El razonamiento no vale nada por sí mismo. La aptitud lógica, el rigor en el encadenamiento de las ideas son cualidades preciosas, con tal que a eso se añada el buen sentido, la atención a la experiencia, la previsión de las excepciones, el vivo sentimiento de la complejidad de la realidad, que hacen que no tratemos las cosas de la vida con la rigidez normal en las matemáticas. Esto es lo que Pascal quiso dar a entender cuando recomendaba que siempre fueran juntos el espíritu de geometría y el espíritu de finura”. (Curso de filosofía, págs. 187-188).
Así es como todos en algún momento podemos caer en la rigidez del razonamiento que no se corresponde con la compleja realidad porque no tenemos en cuenta aquellas cosas indispensables para que el pensamiento conserve el buen sentido y no llegue a imprudentes o absurdas deducciones. Pero, dicho esto, debe evitarse también caer en el vicio contrario de evitar todo razonamiento y a priori emitir un juicio sin haber examinado las relaciones que se presentan o nos son presentadas como dignas de atención. Así el mismo San Pablo escribía a los fieles: “Examinad, sí, todas las cosas; y ateneos a lo bueno” (2 Tes. 5, 20-21), pasaje que comenta Mons. Straubinger de la siguiente manera: “No todo lo que parece ser bueno, lo es en efecto. Hay que examinarlo a la luz de la fe. Véase  Juan 4,1; Hech. 17,11, donde se muestran los de Berea mejores que los Tesalonicenses, porque recibían ávidamente la palabra de San Pablo y constantemente la comprobaban con las Escrituras”, los cuales podrían ser tildados sin más de desconfiados o reluctantes por algunos fraternitarios que demandan de la feligresía una confianza ciega y un apoyo irrestricto a todo lo que hagan o digan el Superior general y sus asistentes y obispos de la FSSPX, en base a la propaganda y el branding y no a un sano y responsable discernimiento. Pero ese examen necesario, una vez más debe decirse, como en aquellos meritorios cristianos de Berea, requiere no sólo la condición de usar el buen sentido y el buen razonamiento, sino también un deseo ardiente de la verdad con el fin de manifestar la caridad que el Padre nos pide para que seamos semejantes a su Hijo Jesucristo. Sin este interés apasionado por la sabiduría –lo cual lleva presupuesto el desinterés de la propia condición ante los otros y las comodidades y ventajas que esto conlleva- no llegaremos a la verdad y pecaremos por exceso o por defecto, colocándonos en una muy riesgosa situación para nuestra alma. Así pues, quede dicho, que no otra cosa se pretende desde este espacio y particularmente desde esta sección que ahora volvemos a poner “sobre el candelero”, ateniéndonos al criterio expuesto para su difusión.    



 En este enlace los artículos seleccionados sobre el tema

Y en este otro acerca de la declaración doctrinal de abril de 2012