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jueves, 15 de enero de 2015

CHARLES DE FOUCAULD ADVIRTIÒSOBRE EL PELIGRO ISLÁMICO






En octubre de 1907 el Padre Charles de Foucauld escribió a su amigo René Bazin:

“Pienso que si de a poco, suavemente, los musulmanes de nuestro imperio colonial del norte de África no se convierten, habrá un movimiento nacionalista análogo al de Turquía. Una élite intelectual, formada a la francesa, se formará en las grandes ciudades pero sin tener el espíritu ni el corazón franceses, élite que habrá perdido toda fe islámica, pero que usará la etiqueta para poder así influir a las masas; por otra parte, la mayoría de los nómades y de los campesinos permanecerá en la ignorancia, alejada de nosotros y cerrilmente mahometana, llevada al odio y al desprecio de los franceses por su religión, por sus santones, por los contactos que elle tiene con los franceses (representantes de la autoridad, colonos, comerciantes),contactos que muchas veces no son los mejores para que esa élite nos ame.

El sentimiento nacional o berberisco se exaltará en esa élite instruida: cuando encuentre la ocasión, cuando Francia tenga dificultades afuera o adentro, se servirá del Islam como un incentivo para sublevar la masa ignorante, y buscará crear en África un imperio musulmán independiente.

El imperio francés del Noroeste africano, Argelia, Marruecos, Túnez, África occidental francesa tiene 30 millones de habitantes y gracias a la paz tendrá el doble en cincuenta años. Estará entonces en pleno progreso material, será rico, sembrado de vías ferroviarias, poblado por gente experimentada en el manejo de nuestras armas, con una élite instruida en nuestras escuelas. Si no logramos que estos pueblos sean franceses, nos expulsarán. El único medio para que sean franceses es que ellos sean cristianos.

No se trata de convertirlos en un día, no por la fuerza sino suavemente, por persuasión, buen ejemplo, educación, con un contacto estrecho y afectuoso, obra sobre todo de los laicos franceses que pueden ser mucho más numerosos que los sacerdotes.

¿Los musulmanes pueden ser verdaderamente franceses?

Excepcionalmente, sí.

De una manera general, no. Muchos dogmas fundamentales de los musulmanes se oponen, con algunos puede haber cierto acomodamiento; con uno, el del Mahdi* es imposible: todo musulmán-no hablo de los librepensadores que perdieron la fe-cree que en la proximidad del juicio final el Mahdi vendrá, declarará la guerra santa y establecerá el Islam en toda la tierra, después de haber exterminado o subyugado a todos los no musulmanes. En esta fe, el musulmán mira al Islam como a su verdadera patria y a los pueblos no musulmanes como destinados, más tarde o más temprano, a ser dominados por él o sus descendientes; si hay sometimiento a una nación no musulmana, será una prueba pasajera; su fe le asegura que se liberará y después triunfará sobre quienes lo dominaron; la sabiduría lo compromete a sufrir con calma su padecimiento: “el ave que se debate en la trampa pierde sus plumas y se rompe las alas; si conserva la calma, estará intacta el día de la liberación”, dicen ellos.

Ellos pueden preferir una nación a la otra, querer estar dominados por los franceses antes que por los alemanes, porque saben que los primeros son más benignos; pueden estar relacionados con tal o cual francés, como si fuera un amigo extranjero; pueden luchar por Francia con gran valor, por sentimiento del honor, carácter guerrero, espíritu de cuerpo, fidelidad a la palabra dada, como los soldados de fortuna de los siglos XVI y XVII pero, de manera general, salvo excepciones, y en tanto sean musulmanes, no serán franceses y esperarán más o menos pacientemente el día del Mahdi, para someter a Francia.

Es por eso que nuestros argelinos musulmanes tienen tan poco interés en solicitar la nacionalidad francesa:¿cómo pedir ser parte de un pueblo extranjero que será inexorablemente vencido y subyugado por el pueblo al cual pertenecen?
Este cambio de nacionalidad implica verdaderamente una clase de apostasía, un renunciamiento a la fe del Mahdi”

*Madhi: el Bienamado, el Salvador del Islam

 Fuentes: Catapulta.com.ar


Nota catapúltica
El Mahdi (en árabe: مهدي [Mahdī], ‘El Guiado’) o Mahdi prometido (y más títulos: Imam-l Asr: el Imam del “Período” y Sahib Al-Zaman: el Señor de la Época), según la creencia escatológica sostenida por los musulmanes es Muhammad al Mahdi.
El Mahdi para los sunníes
Para la parte mayoritaria del islam, los sunníes, el concepto de Mahdi tiene una escatología según la cual el Mahdi nacerá en los Últimos Tiempos, por lo que no se admite que fuera una persona concreta que ya hubiera existido (a diferencia de los chiíes, para quienes su nombre original fue Muhammad ibn Hasan ibn Ali). El entendimiento sunnita no admite por consiguiente que el Mahdi haya ingresado en un período de ocultamiento (clave sin embargo del concepto imamí chía), aunque se coincide en la validez de la profecía (en un hadith atribuido a Mahoma) de que será un descendiente de los Ahl al-Bayt (la familia del mismo Mahoma), que en un futuro vendrá, inmediatamente antes del regreso de Jesús, que también esperan los musulmanes, para establecer una sociedad islámica perfecta en la tierra antes del Yaum al-Qiyamah (literalmente “Día de la Resurrección” o “Día de la Incorporación”, equivalente al Día del Juicio Final). También se indica que tendrá una relación especial con los pobres.
Hay en la actualidad importantes Shaykhs sunnis que afirman que estamos en la época de la venida del Mahdi, incluso algunos afirman haber tenido contacto con el Mahdi.
El Mahdi para los chiíes
El personaje que es el Mahdī para los chiíes, nació en Samarra el año 255 de la Hégira (866) y habría vivido hasta que su padre, el undécimo imán, fue martirizado el día 8 del mes Rabi’ al-awwal del año 260 de la Hégira (1 de enero de 874). En ese momento, siendo niño, alegan que “desapareció”. Según la creencia chií, viviría desde entonces oculto (Imán oculto), y en un futuro (de debatido pronóstico) habrá de volver como redentor.