Páginas

lunes, 29 de septiembre de 2014

FRANCISCO Y “KOBA”






Según los sovietólogos -tuve la fortuna de contar con la generosa amistad del maestro Alberto Falcionelli- de toda la runfla bolvechique el más vengativo era Stalin, a quien le gustaba que lo llamasen “Koba”, un personaje de la literatura georgiana émulo de Robin Hood. (Recomiendo la lectura de Koba el temible de Martin Amis).

No se sabe cuántas víctimas causó el terror estalinista, pero los estudiosos las estiman en unas diez millones, por parte baja (Robert Conquest en El gran terror afirma que fueron el doble). Pero Stalin era del jefe de una banda sanguinaria y perversa, para quienes la venganza era una forma de vida habitual: sin ella no se podía subsistir.

Lamento escandalizar a los espíritus débiles si digo que Francisco se parece a “Koba” por su afición a la venganza, experimentada por muchos sacerdotes y fieles que padecieron su desastrosa actuación como Cardenal Primado y Arzobispo de Buenos Aires. Como decimos los criollos, Bergoglio era de “los que perdonaban una”. Y como Papa no ha cambiado. Me bastan tres ejemplos:

1) La sañuda persecución a los Franciscanos y Franciscanas de la Inmaculada cuyo único “delito” era la celebración de la liturgia tradicional.

2) La remoción del Cardenal Burke, que pasó de ser Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica al cargo meramente honorífico de Patrono de la Orden de Malta. El Cardenal era un firme antiabortista y defensor de esos Franciscanos.

3) El “golpe de estado” en Ciudad del Este contra monseñor Livieres, “criminal de lesa humanidad” por tener un seminario con 200 vocaciones y permitir la celebración de la Misa tridentina. (La inquina de Bergoglio contra Livieres es de vieja data, porque el obispo acogió a un seminarista sancionado por el director del seminario porteño de Villa Devoto, una cueva modernista) (Ver http://pagina-catolica.blogspot.com.ar/ yhttp://fratresinunum.com/2012/01/02/a-mafia-argentina-do-cardeal-bergoglio/)

Desde luego, el pobre monseñor Livieres ha quedado a merced de la jauría bergogliana de cagatintas y está soportando infames acusaciones.

Seguramente Francisco esté disfrutando con sus “hazañas”. Santo Tomás enseñaba que “gozarse del mal de otro es odio, opuesto a la caridad con que debemos amar a todos los hombres”. (Suma Teológica, II-II, cuestión 158).

Me cuesta creer que Francisco tenga caridad alguna. Su “misericordina” es de exclusivo consumo de la borregada.