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miércoles, 15 de julio de 2015

DE LA SAGRADA ESCRITURA PARA MONS. FELLAY Y DEMÁS LIBERALES ACUERDISTAS QUE LO SECUNDAN




“Atiende, hijo mío,
a lo que te enseña mi sabiduría,
e inclina tus oídos a mi prudencia;
para que observes los consejos
y no se aparten de tus labios las instrucciones.

No te dejes llevar de las lisonjas de la mujer,
porque los labios de la ramera
son como un panal que destila miel;
y son más suaves que el aceite sus palabras.
pero sus dejos son amargos como ajenjos,
y penetrantes como espada de dos filos.
Sus pies se encaminan hacia la muerte,
y sus pasos van a parar al infierno;
andan descarriados;
incierta e incomprensible es su conducta.

Ahora, pues, hijo mío, escúchame,
y no te apartes de los consejos que te doy:
Huye lejos de ella;
jamás te acerques a las puertas de su casa,
a fin de que no entregues tu honra a gente extraña,
ni tus años a una cruel,
a no ser que los extraños
se enriquezcan con tus bienes,
y que vaya a parar en casa de otro
el fruto de tus sudores;
por donde tengas al fin que gemir,
cuando habrás consumido tus carnes y tu cuerpo,
y hayas de decir:
¿Por qué detesté la corrección,
y no se rindió mi corazón a las reprensiones,
ni quise escuchar
la voz de los que me amonestaban,
ni la instrucción de mis maestros?
En toda suerte de males me vi casi engolfado,
en medio de la congregación y del pueblo.”

Proverbios 5, 1-14.