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sábado, 8 de febrero de 2014

CATÓLICOS DE CHOCOLATE



Le regalan a Francisco una estatua de chocolate de tamaño natural. Todo un símbolo de la iglesia conciliar y de su pontificado.



“Quiero que mi Iglesia, esté en contra del mundo por la Verdad para salvar almas, que no ponga las almas en el borde del abismo, como la Iglesia de la década de los 50’s. No quiero catolicismo tipo Hollywood. Ya he tenido suficiente de eso" dice el Señor Dios. Así que si el catolicismo Hollywoodense va a volver dentro de la Fraternidad, entonces, dice el Señor Dios: "Yo voy a hacer temblar a la Fraternidad. Voy a permitir que la Fraternidad tiemble." Eso es exactamente lo que está sucediendo. Creo que es porque el Señor Dios ha tenido suficiente Catolicismo de chocolate, insípido, sentimental, ya no quiere nada más de eso.

No es así  como fue construida la Iglesia. La iglesia fue construida por los mártires despedazados por los leones en el Coliseo de Roma. No fue construido por católicos de chocolate. Todas las mañanas, en cualquiera de las casas de la Fraternidad, se lee Prima, y parte del oficio del Prima es lo que se llama el Martirologio, que es la historia de los mártires. Para cada día del año hay mártires de ese día, los mártires y los santos, pero muchos de ellos son mártires, y ustedes oyen cómo estos mártires son hechos pedazos, y los sufrimientos y todos los tormentos que sufrieron, fueron simplemente porque no renunciaron a la Fe. Eso es lo que convirtió a Roma. Ver niñas pequeñas, vírgenes, pasando por esos tormentos y ser despedazadas y no perder su alegría. Eso inspiró las mentes de estos romanos viriles," y, finalmente, los romanos viriles, dijeron: "Está bien, tiene que haber algo aquí. ¿Qué es? Háblame de ello. "Bueno, Dios es trino y uno, uno y trino. Él murió en la Cruz. "Oh, todo eso es una locura,". Luego vuelven a la arena para ver a las niñas ser despedazadas. Todavía están allí, y siempre hay más de ellos, y los emperadores derriban y destruyen a todos los católicos, y luego vuelven otra vez y todavía están allí. Así que este romano veterano de guerra dice, "Hey, tiene que haber algo aquí." Él escucha la doctrina. Él dice: "Esta doctrina es noble. Hay algo de verdad en ello." Luego estudia la doctrina. "Ven viejo, vamos a misa, estamos a una hora de las catacumba, a tal y tal hora." Así que van, y asisten a Misa en las catacumbas. "Oh, hay algo allí." Él es un hombre, no es una mujer, y no acostumbra despreciar a las mujeres cuando ves cómo estas niñas se comportaron ante el emperador romano, siendo despedazadas. Finalmente se somete: él dice: “Sí, lo admito” y se convierte al Catolicismo.

El Imperio Romano se convirtió. El Imperio Romano no fue convertido por los católicos de chocolate. Fue convertido por la sangre y las vísceras católicas, y lo que el Señor quiere en la apostasía de hoy es la sangre y las vísceras católicas. Él necesita algunos mártires más. Él necesita otra cosecha de mártires que derramen su sangre. Hubo un montón de los mártires en los países comunistas, y de seguro que va a haber otro grupo de mártires. No sé, pero es muy posible, muy probable.

Mons. Williamson, del ciclo de conferencias en Bristol, Inglaterra, N° 5