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lunes, 11 de marzo de 2013

NI LO UNO NI LO OTRO





“Evitemos las tomas de posición extremas que no corresponden a la realidad sino a a prioris, que perturban las conciencias sin ilustrarlas. Evitemos el celo amargo que condena San Pío X en su primera encíclica (…) Nos es imposible aprobar la actitud de los que sólo tienen palabras amargas para su prójimo, juzgándolo temerariamente y sembrando así la división entre los que sostienen un mismo combate.

Es también cierto que no podemos comprender a los que irritan y disuelven las energías morales y espirituales minimizando la importancia de la oración, de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, decayendo en el combate espiritual, siempre listos para compromisos, prefiriendo agradar al hombre más que a Dios. Ellos no son herederos de los mártires; prefieren sacrificar la verdad y a Nuestro Señor antes que desagradar a los perseguidores, sobre todo si estos son dignatarios de la Iglesia”.

Monseñor Marcel Lefebvre

(Revista Iesus Christus N° 106).