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viernes, 26 de abril de 2013

PUNTUALIZACIÓN: EL PADRE SALENAVE RECHAZA SU PROCESO INICUO EN RESPUESTA A LOS MÉTODOS VERGONZOSOS DE MENZINGEN




NON POSSUMUS

El Cor Unum n° 104 de marzo de 2013, acaba de publicar una carta de excusas del padre Matthieu Salenave en donde Él reconoce el carácter revolucionario” de su empresa. En esta carta, de fecha 9 de marzo, el valiente padre Salenave se acusa “de haber participado en el sitio antimodernisme.info”, de haber“continuado colaborando con este sitio después del Capítulo” en lugar de abrirse a sus superiores. Su “primera falta” habría sido de “faltar a la franqueza” respecto de Monseñor Fellay. El se acusa también de no haber“detenido” a sus cofrades “en su loca iniciativa”. El estaba “ciego”, etc. etc. etc. En consecuencia, el acepta “de buen grado las sanciones merecidas por tales actuaciones”.

Sabíamos ya que las comunicaciones de Menzingen se inpiraban en una dialéctica perversa, pero ignorábamos que pudieran resolverse a practicar métodos totalitarios, ¡como la tortura psicológica!

Esta carta era privada. Ella había sido escrita bajo forma de confesión a un Sacerdote, en un momento de debilidad, después de haber sufrido presiones psicológicas. Después de haber sido puesto en cuarentena, el Padre Salenave había sido requerido tres veces, por el padre Thouvenot, para que escribiera una carta de excusas oficial. El secretario general quería conocer los nombres de los sacerdotes y laicos traductores de textos en lenguas extranjeras… Las cartas de excusas del padre Salenave, tuvieron la desgracia de disgustar al padre Thouvenot. Por lo tanto, fue decidido, y la Casa General no retrocedió ante este innoble proceder, de divulgar, sin advertirle ni consultarle, la carta privada y confidencial que le dirigió solamente al Superior.

El Padre Salenave tuvo un momento crítico. Nadie puede reprocharle y menos lanzarle una piedra. Su trayecto sacerdotal intachable no fue sin golpes. Sus nervios fueron puestos a rudas pruebas numerosas veces. Conviene aquí esconder las miserias humanas que tristes personas lo han hecho sufrir. Pero si los golpes han sido perdonados, han dejado trazas y una fragilidad nerviosa como herencia. En estas condiciones, ante la injusticia del Decreto penal que lo agobiaba (7 de marzo), a pesar de la palabra dada por su superior el Padre Wailliez, en nombre de la Casa General, que no sufriría sanciones (15 de febrero), ante la privación de su ministerio doctrinalmente recto y espiritualmente fructuoso, ante las dulzuras engañosas del padre Wailliez y los reproches llenos de humanidad del padre Petrucci, ante la tristeza de un porvenir sombrío, ante la angustia de un mundo donde se te marca repetidamente, donde tus amigos son tus enemigos, ante el horror de ser reconocido culpable cuando uno se sabe inocente… En estas condiciones, fue muy cruel presionarlo, fue muy precipitado exigirle excusas, e inoportuno saborear una autoacusación “al estilo Mao”… En estas condiciones, fue casi inevitable que en un momento de fragilidad, uno pueda derrumbarse y sacrificarse.

Incluso los mejores han conocido momentos de depresión pasajera. La historia de las prisiones está llena de este género de cartas. Menzingen se atrevió a producir una y Monseñor Fellay está muy feliz de haberla leído a sus sacerdotes. La vergüenza de tal acción recae completamente en la Casa General, quien dijo a los Superiores de los Benedictinos, de los Dominicos y de los Capuchinos: “Sabemos que habrá destrozos, pero iremos hasta el límite”.Esta aparente victoria de Menzingen, este espectáculo de un “sacerdote desolado” que se abate, deshonra la causa de los vencedores y esconde una verdadera derrota. Ellos se atrevieron a utilizar procedimientos destructores de la personalidad, están realmente dispuestos a todo, ellos verdaderamente han ido hasta el límite…

Ante tanta crueldad, deshonestidad y duplicidad… el Padre Salenave rechaza el proceso inicuo que se le preparó. El se ha ido de Italia y ha encontrado asilo en (XXX) donde descansará para retomar sus fuerzas antes de retomar el buen combate de la fe.

Al dejar el priorato de Albano, dejó esta carta fechada el 25 de abril de 2013 sobre su escritorio:

« He dejado el priorato esta mediodía para unirme a mis cofrades en la resistencia al acuerdo. Estoy indignado por la difusión de mi carta de excusas de carácter exclusivamente confidencial. Por lo tanto no puedo esperar nada de un proceso que busca únicamente manchar a los que se resisten al acuerdo y a blanquear a los que quieren adherirse a “la Roma de tendencia Modernista”. Me arrepiento sinceramente de esta carta de excusas que escribí a toda prisa y en un momento de confusión y que exagera y falsea lo que yo pienso realmente de mis acciones. No me arrepiento de Antimodernismo.info y si hubiera que hacerlo de nuevo, lo haría.

 En Jesús y María.

Padre Matthieu Salenave. »

En el mismo Cor Unum, los cofrades pudieron leer la carta de Monseñor Fellay a Benedicto XVI del 17 de junio de 2012. Allí nos damos cuenta que Monseñor Fellay escribió su declaración doctrinal del 15 de abril con el objetivo de eliminar las dificultades del preámbulo de septiembre de 2011. Monseñor Fellay asume plenamente su declaración doctrinal escandalosa. Nos damos cuenta también de cosas peores. La declaración doctrinal fue modificada el 13 de junio por los romanos que repitieron explícitamente los puntos inaceptables que Monseñor Fellay se había esforzado apartar, pero no de corregir, para llegar a un acuerdo. El Superior General explicó a Benedicto XVI lo siguiente:

« Desgraciadamente, en el contexto actual de la Fraternidad, la nueva declaración no pasará. (…) yo me he comprometido en esta perspectiva (acuerdo práctico sin acuerdo doctrinal) a pesar de la oposición tan fuerte en los rangos de la Fraternidad y a un precio de disturbios importante. Tengo la intención de continuar haciendo todos mis esfuerzos para continuar en este camino a fin de llegar a las clarificaciones necesarias. (…) dígnese vuestra Santidad creer en mi devoción filial y en mi más caro deseo de servir a la Iglesia”.

Monseñor Fellay

El 30 de junio de 2012, Benedicto XVI le respondió a Monseñor Fellay lo que ya se sabe (las tres condiciones son suyas: el Magisterio, Vaticano II y el Novus Ordo Missae) concluyendo:

« Al momento que se abra el Capítulo general de vuestra Fraternidad, no puedo mas que alentar a esta asamblea a aceptar estos puntos como necesarios para una reconciliación en el seno de la comunión de la Iglesia una, santa, católica y apostólica”.

¡Benedicto XVI se destaca en la impostura y Monseñor Fellay en la prevaricación!

Que los fieles oren por sus sacerdotes y en particular por los Superiores Mayores para que abandonen sus ilusiones debidas a una manipulación fuera de lo común por parte de la casa General.

Contrariamente a lo que muchos esperaban con Padre de Cacqueray, en la Carta a los amigos y benefactores n° 80 de marzo de 2013, “la razón por la cual nuestro Superior General ha rechazado las condiciones formuladas por el papa para nuestra reintegración canónica” no es el rechazo “de admitir la pertenencia del Concilio Vaticano II a la Tradición de la Iglesia” sino un puro cálculo estratégico y una intención maquiavélica: conservar el poder para imponer en tiempos más favorables la adhesión a la Roma Conciliar.

Que los cofrades abran los ojos: No tenemos que expresar a Monseñor Fellay “nuestro reconocimiento por este valiente rechazo dirigido al papa” porque si Monseñor Fellay “le hizo saber a Roma el “non possumus” de la Fraternidad” no es por convicción íntima sino por miedo de una reacción de la parte sana de la Fraternidad que no hubiera soportado y que no soportará esta duplicidad intelectual y moral.

El rey quizá es todavía el rey, ¿por cuánto tiempo? Nadie lo sabe. Lo que es seguro es que el rey está desnudo.

Comunicado de La Sapiniere.