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viernes, 15 de abril de 2016

LA FSSPX PREPARA EL ACUERDO INMINENTE MEDIANTE CARTA INTERNA DEL P. SCHMIDBERGER A TODOS LOS MIEMBROS DE LA FRATERNIDAD





"parece haber llegado la hora de normalizar la situación de la Fraternidad"


NON POSSUMUS PUBLICA, EN EXCLUSIVA, UNA CARTA INTERNA MEDIANTE LA QUE EL P. SCHMIDBERGER (EX SUPERIOR GENERAL) ANIMA A TODOS LOS MIEMBROS DE LA FSSPX A ACEPTAR LA "NORMALIZACIÓN" DE LA FRATERNIDAD POR PARTE DE LA ROMA LIBERAL. 
NUESTROS COMENTARIOS ESTÁN EN COLOR ROJO.

CONSIDERACIONES SOBRE LA IGLESIA Y LA POSICIÓN DE LA FRATERNIDAD SAN PIO X EN ELLA

I. La Iglesia es un misterio. Es el misterio de la presencia de Dios entre nosotros, el Dios salvador, que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. La conversión requiere nuestra colaboración.

II. La Iglesia es infalible en su naturaleza divina; pero es dirigida por personas, que pueden equivocarse e incluso cometer errores. Hay que distinguir el oficio de la persona. Esta última, permanece una cierta cantidad de tiempo en el oficio y luego sale -ya sea por la muerte u otras circunstancias-, pero el oficio permanece. Hoy el papa Francisco tiene el ministerio papal y la primacía de la autoridad. Dentro de una hora, no sabemos, podría renunciar y otro papa será elegido. Sin embargo, mientras él tenga la Sede Papal, lo reconocemos como tal y rezamos por él.
No decimos que sea un buen papa. Por el contrario, él provoca con sus ideas liberales y su obrar una gran confusión en la Iglesia. Pero cuando Cristo fundó el Papado, vio toda la serie de Papas de toda la historia de la Iglesia, incluso al papa Francisco. Y sin embargo permitió su ascenso al trono papal.
De manera análoga, Nuestro Señor estableció el Sacramento del Altar con su Presencia Real, a pesar de que previó los muchos sacrilegios en el curso de la historia.

III. Monseñor Lefebvre fundó la FSSPX en medio de estos tiempos confusos para la Iglesia. Ella está llamada a dar una nueva generación de sacerdotes para la Iglesia, para preservar el verdadero Sacrificio de la Misa y proclamar la realeza de Jesucristo en toda la sociedad, aún frente a los papas liberales y prelados que han traicionado la fe. Así que necesariamente tuvo que venir un conflicto: en 1975 la Fraternidad fue enviada al exilio. Allí no solo sobrevivió, sino que creció y se ha convertido para muchas personas es un signo de contradicción contra la destrucción de nuestros días. [Fue gracias a ese “exilio” que la FSSPX prosperó. Fue por separarse de los herejes liberales y modernistas, usurpadores de la Jerarquía católica, que la Fraternidad fructificó. Entonces, ¿para qué terminar con ese bendito “exilio”?]
Esta oposición se volvió clara para el mundo el 30 de junio de 1988 cuando por razones de necesidad, fueron consagrados cuatro obispos por Mons. Lefebvre.

IV. Sin embargo, Mons. Lefebvre siempre tuvo la convicción de buscar una solución canónica para la Fraternidad y no evitó la conversación con las autoridades romanas, que querían que diera marcha atrás. [Es verdad que Mons. Lefebvre nunca se rehusó a conversar con las autoridades romanas, puesto que las reconocía como verdaderas autoridades de la Iglesia; pero es falso que Mons. Lefebvre siempre buscó una “solución canónica para la Fraternidad”, como lo prueban sus palabras posteriores al mal paso de mayo 1988 (1)] Él continuó sus esfuerzos incluso después de las consagraciones de los obispos, a pesar de que en su realismo tenía poca esperanza de éxito. Él pidió, sirviéndose de argumentos ad hominem, que le permitieran “hacer la experiencia de la Tradición”. [Después de mayo del 88, Mons. Lefebvre abandonó para siempre esa desafortunada expresión. Tuvieron que transcurrir más de dos décadas para que ella fuera exhumada por Mons. Fellay y demás traidores acuerdistas] Él aceptó completamente el hecho de que la Fraternidad estaba en una situación excepcional [la situación excepcional de la Fraternidad consistía en mantenerse fiel a Dios en medio de la apostasía general, en mantenerse firme ante la deserción en masa de los católicos liderados por una Jerarquía liberal y por unos Papas liberales] y esto no era por culpa [¿culpa?] suya, sino de sus oponentes. La situación permaneció hasta el año 2000. Desde entonces Roma ha buscado un remedio para la situación, a veces de forma astuta, a veces con intención honesta, dependiendo quien se hiciera cargo del problema por el lado romano.


V. El declive de la Iglesia desde entonces y el simultáneo desarrollo constante de la Fraternidad, trajeron algunos obispos y cardenales que coincidían total o parcialmente, aunque no lo confesaban fácilmente. Roma fue rebajando sus demandas gradualmente y en las propuestas recientes ya no se habla de reconocer el Vaticano II ni la legitimidad del Novus Ordo Missae. Así que parece haber llegado la hora de normalizar la situación de la Fraternidad, y esto por varias razones [“Normalizar”, según el diccionario RAE, significa:"regularizar o poner en orden lo que no lo estaba". P. Schmidberger: ¿quiénes son los que no están en orden en la Iglesia: los herejes liberales y modernistas o los tradicionalistas anti liberales y anti modernistas? ¿Entonces? Entonces sólo un traidor puede pretender que los anti liberales y anti modernistas deben ser “normalizados” y que los “normales” son los liberales y los modernistas. Sólo un traidor puede considerar que la herejía liberal o modernista es la verdadera “norma” a la que todos se deben adecuar en la Iglesia de Cristo] 

l) Cualquier situación anormal tiende por sí misma a la normalización. Esto está en la naturaleza de las cosas. 
[El P. Schmidberger ha recurrido habitualmente a la falacia de la “normalización” para llevarnos al acuerdo con Roma. Al respecto, unas palabras esclarecedoras de Mons. Faure: El P. Schmidberger me dijo una vez: “Padre, usted reconoce en todo caso que no estamos en una situación normal respecto a la Iglesia” ¿Qué quiere decir esto? “Quiere decir que debemos esforzarnos por normalizar nuestra situación y ser reintegrados a la Iglesia”. Podemos decir, imaginemos por ejemplo que una agencia de prensa vaya a hacer una entrevista a unos náufragos que están en un bote salvavidas, y les dice ¿Pero qué hace usted en una pequeña barca en medio del océano? ¿No le parece que usted se encuentra en una situación anormal?  Pero, ¿cómo regresar al navío que se hunde para tener una situación normal? Cuando el Titanic naufragó, forzosamente hubo que refugiarse en botes salvavidas. Esto hizo la Fraternidad. Frente a una situación anormal de la Iglesia la Fraternidad debió ponerse a salvo. Frente a una situación totalmente anormal, es normal encontrarse en la situación en que se encontró Mons. Lefebvre y los Tradicionalistas. Monseñor Fellay dijo en el Cor Unum 102 del 2012, que la situación ha cambiado. El principio es el de no al acuerdo práctico sin acuerdo doctrinal, pero la situación ha cambiado, por lo que tenemos que cambiar nuestra actitud respecto a Roma. Esto significa que debemos condenar mucho menos los errores de Roma, de la nueva religión, se criticará mucho menos al Vaticano. Y muchos sacerdotes acaban por convencerse que verdaderamente estamos en una situación anormal. (…) Mons. Fellay y sus colaboradores han de pensar que tienen una misión del cielo. Que es la de evitar que la bella obra de Mons. Lefebvre termine como una pequeña iglesia, como una secta cismática. Esto es completamente idiota, pues hemos recibido una buena formación y sabemos perfectamente lo que es un cisma. No se trata de esto. Y sabemos que es normal que si somos católicos, fieles de la Tradición, estemos en una situación aparentemente ilegal.]

2) No debemos perder de vista el peligro de que los fieles y algunos cofrades se acostumbren a la situación anormal y la vean como normal. La oposición aquí y allá contra la participación en el Año Santo, así como la total indiferencia por la asignación de la Jurisdicción ordinaria por el papa Francisco (nosotros siempre apelamos al estado de necesidad y hemos recurrido a la jurisdicción extraordinaria de acuerdo a la ley) está causando un gran revuelo. Si los fieles o los cofrades se sienten cómodos en esta situación de libertad respecto a la dependencia de la jerarquía, entonces esto implica una pérdida gradual del sensus ecclesiae. Nunca debemos argumentar: tenemos la sana doctrina, la verdadera misa, nuestros seminarios, prioratos y nuestros obispos, no nos falta nada. 
[Falsas razones. Contra ellas, Santa Teresa dijo esta gran verdad: “quien a Dios tiene, nada le falta”.]

3) Tenemos simpatizantes y amigos entre los Obispos y Cardenales. A unos u otros les gustaría llamarnos para ayudarlos, nos darían una Iglesia e incluso nos confiarían un seminario, pero en la situación actual, esto es imposible para ellos. Estos Nicodemos 
[o cobardes, mejor dicho, porque los tiempos terribles que vivimos no están para “Nicodemos”] esperan con paciencia [a esos cobardes les vendría bien cierta dosis de ira santa en lugar de tan grandísima paciencia] una solución, además ellos personalmente nos fortalecerían las espaldas. [Dicho de otra manera: los liberales moderados nos protegerán de los liberales extremos] En cualquier caso, caerían muchas barreras que tienen los católicos fieles pero temerosos. [Como cuando con el Vaticano II, los traidores, “abriendo las puertas de la Iglesia a los nuevos aires”, suprimieron las santas barreras que evitaban que el “humo de Satanás” entrara al templo santo. Nada nuevo bajo el sol…] En los medios de comunicación y en todas partes nos dicen cismáticos o renegados o separados de la Iglesia, nos desharíamos de esto. [¡Vergüenza de ser verdaderos católicos! ¡Aflicción por lo que dicen los medios de comunicación! ¡Traidores y cobardes! ¿Es que para la Neo FSSPX estas palabras ya no valen nada?: Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y mintiendo digan todo género de mal contra vosotros por mi causa. Regocijaos y alegraos porque vuestra recompensa será grande en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros. (Mt 5, 11-12).]

4) En los próximos años, necesitaremos urgentemente nuevos obispos. Ciertamente es posible consagrarlos sin mandato pontifical en caso de emergencia, 
[pero la rastrera Neo FSSPX jamás se atreverá, pues eso haría imposible el acuerdo] pero si es posible consagrar obispos con el permiso de Roma, se debe pedir el permiso. [Sí, actualmente es posible que Roma autorice que sea consagrado a un Sacerdote de la FSSPX; pero lo que es imposible es que la Roma liberal y apóstata acepte que ese Sacerdote sea un verdadero antiliberal]

5) Los modernistas, los liberales y los otros enemigos de la Iglesia están muy preocupados en lo que concierne a la solución canónica para la Fraternidad. El discernimiento de los espíritus a este respecto, ¿no nos sugiere cuál es el correcto y mejor camino? [a) Y acaso Francisco no es ni “modernista”, ni “liberal”, ni “enemigo de la Iglesia? b) ¿”Discernimiento de espíritus”? ¡Qué descaro! Ver nota (2)]

6) ¿Cómo la Iglesia superará esta crisis? Uno ve que en el presente estado de cosas no hay ni un destello de esperanza. En contraste, el acto oficial de reconocimiento de la Fraternidad desencadenaría una saludable agitación dentro de la Iglesia. Los buenos serían alentados, los malos sufrirían una derrota. [Increíble falta de realismo. ¿Así que debemos creer que la manzana no podrida (como son muchos, todavía, en la FSSPX) sanará a una aplastante mayoría de manzanas podridas, si se pone aquélla entre éstas?]

VI. Respuesta a algunas objeciones:

1) ¿Cómo podemos aspirar a un reconocimiento por el papa Francisco?

Respuesta: Ya nos hemos referido anteriormente a la necesaria distinción entre el oficio y el titular del oficio. No hay duda que el papa actual ejerce su papel establecido por Dios. [¿No hay duda? La hay, pero a diferencia de los sedevacantistas, no zanjamos la cuestión a favor de la sedevacancia] Pero todos debemos tener en mente lo que realmente fue el concilio y las consecuencias que trajo a la Iglesia: confusión, la dictadura del relativismo, lo pastoral por encima de la doctrina, amistad con los enemigos de Dios y los enemigos de la Cristiandad. Pero precisamente este es uno de los errores del concilio, el separar los efectos de la causa. Algunos se aficionaron mucho a la persona de Benedicto XVI, en lugar de poner el Oficio Papal en primer lugar y el titular en segundo lugar, y su renuncia fue como una ducha de agua fría. ¡No debemos cometer el mismo error de aficionarnos demasiado a la persona en lugar de la institución divina! [Gracias, Padre, por avisarnos acerca del peligro que hay de aficionarse excesivamente al demoledor Francisco…]
Tal vez sólo el papa Francisco sea capaz de dar este paso, por imprevisibilidad e improvisación. Los medios de comunicación tal vez lo perdonarán por haber dado este paso, pero nunca se lo hubieran perdonado a Benedicto. [¿Y a nosotros qué nos importa lo que perdone o condene el mundo enemigo de Dios?]
En su autoritario, por no decir estilo tiránico de gobierno, él sería capaz de implementar esta medida incluso para la Resistencia. [Nueva prueba de la grave falta de realismo del P. Schmidberger]

2) ¿Pero ¿qué dirá la gente de la Resistencia?

Respuesta: No podemos orientar nuestras acciones por las personas que obviamente han perdido el sentido de Iglesia y amor a la Iglesia en su forma concreta. Mientras tanto, ellos están peleándose entre sí. [Los anti liberales de la Resistencia, con todas sus debilidades, siguen siendo los verdaderos tradicionalistas, a los que el liberal Schmidberger desprecia. ¿Qué diremos? Pues la verdad: que los acuerdistas de la FSSPX son los destructores de la obra de Mons. Lefebvre. Que son liberales y traidores]

3) En el futuro tendremos que guardar silencio sobre todos los errores actuales.

Respuesta: No guardaremos silencio, sino que señalaremos los errores por su nombre. Antes como después de la normalización. Queremos regresar del “exilio” en el cual estamos actualmente. [Si antes de la “normalización, la Neo FSSPX es ya un perro mudo y Mons. Fellay un Obispo “inofensivo” para herejes, masones y judíos, como quedó palmariamente demostrado con la vergonzosa entrevista de Conflict Zone; ¿qué será de la Neo FSSPX después de ser “normalizada”?]

4) La reputación del papa Francisco entre los católicos es tan mala, que un reconocimiento por su parte dañaría la Fraternidad más que beneficiarla.

Respuesta: Ya en el principio hicimos la diferenciación entre el oficio y la persona. Si Francisco es papa -que lo es- entonces él también tiene el primado de jurisdicción sobre la iglesia. Independientemente de si la usa para la utilidad de la Iglesia o no. Nosotros debemos seguir la vía de utilidad para la Iglesia; no orientemos nuestras acciones por la voluntad humana y Dios nos bendecirá. [Así que entre 1970 y 2012 Dios quiso una cosa, y desde el 2012 empezó a querer lo contrario…]

5) Pero esta integración de la Fraternidad en el sistema conciliar le costará su perfil, tal vez incluso su identidad.

Respuesta: Todo depende de qué tan firmes somos y quién convierte a quién. Si actuamos fuertemente, basados en la gracia de Dios, entonces nuestra situación puede ser una bendición para toda la Iglesia. ¿Dónde más podría estar la Fraternidad para que pueda realizar tal conversión? Por supuesto que no debemos contar en nuestras propias habilidades y poderes, sino en la ayuda de Dios. Pensemos en la lucha entre David y Goliat. Para esto hagamos una analogía: como cristianos nos encontramos en un mundo impío y corrupto, y necesitamos probarnos a nosotros mismos aquí. El peligro de contagio es grande; pero podemos y debemos escapar de éste con la gracia de Dios. [Presunción. La Neo FSSPX ha caído en la vieja trampa satánica de Gen 3, 4: “No moriréis”. Una mirada a las elocuentes estadísticas: según datos del Anuario Pontificio de 2015, hay 5.173 obispos en la Iglesia, contra 3 de la FSSPX (0.05%); hay 415.348 sacerdotes contra unos 600 de la FSSPX (0.1%); y hay 1254 millones de católicos, de los cuales la FSSPX no aporta más de 20.000 (0.001%). ¿Cómo alguien en su sano juicio puede pensar que la FSSPX podrá resistir a esa aplastante mayoría de liberales? Eso eso tiene un nombre: loca y suicida temeridad]
Una cosa es clara: Una nueva situación no facilitará nuestra posición así como así, sino que la complicará, pero sin embargo la hará fructificar más. [¿Seguro? ¿Por qué? ¿Le fue revelado? ¿Es una profecía?]

6) Todas las Congregaciones que se sujetaron a Roma se adaptaron al sistema conciliar o incluso perecieron.

Respuesta: Nuestra posición inicial no es la misma: En nuestro caso es Roma quien presiona por una solución y se acercó a nosotros. En otros casos, estas Fraternidades son las solicitantes, frecuentemente fueron a Roma con culpabilidad. [En un caso la víctima se acercó al león y en el otro caso el león se acercó a la víctima, pero en ambos casos la víctima se comportó estúpidamente, de modo suicida].
Además, ninguna de ellas tiene obispos, fuera de la Administración Apostólica Santo Cura de Ars de la diócesis de Campos en Brasil, donde el obispo Rifán está dispuesto a hacer cualquier compromiso. [Punto totalmente irrelevante: ¿qué podrán los 3 Obispos medio tradicionalistas medio liberales de la FSSPX contra 5.173 Obispos claramente liberales?]
Desde luego que se requiere una sólida protección por una estructura eclesial apropiada. Esto parece estar garantizado por la Prelatura Personal. [Esa será la armadura que Saúl Bergoglio dará a David Fellay, con la diferencia que éste la aceptará para su mal. La prelatura personal no es ninguna protección, como probamos acá y acá] Tal estructura no ha sido ofrecida a otra congregación. Finalmente, la objeción planteada ha sido verdadera solo en parte, con algunas excepciones en la región de habla alemana. Sin embargo, la insurgencia ha sido la vida de la FSSPX.

VII. Conclusión

Si Dios quiere ayudar a su Iglesia efectivamente, Él tiene muchos medios. [¿Quién duda de algo tan obvio?] Uno de ellos es el reconocimiento de la FSSPX por las autoridades romanas. [Pero este no es un medio de Dios para auxiliar a la Iglesia, sino un medio del demonio para seguir destruyéndola] ¿No está consagrada la Fraternidad a la Santísima Virgen, que protegerá y guiará su obra en esta nueva situación? [Lo mismo se pudo decir al inicio del Vaticano II: No es esta la invencible Iglesia de Cristo, aquélla que gozará siempre de una “invicta estabilidad” (Conc. Vaticano I, Denz. 1794)? ¡Vamos adelante con el acuerdo! ¡Nada hay que temer! ¡No moriréis! (Gen 3, 4)] Dignare me laudare te, Virgo sacrata; da mihi virtutem contra hostes tuos  Concédeme alabarte, Virgen Sagrada; dame fuerza contra tus enemigos.

Zaitzkofen, 19 de febrero, 2016
P. Franz Schmidberger
Rector



(1):“Muchos de los que nos han abandonado para unirse a Roma (conciliar) no comprendieron justamente lo que es el liberalismo y cómo las autoridades romanas, desde el concilio Vaticano II, están infestadas de estos errores. Si lo hubieran comprendido, hubieran huido, la hubieran evitado, se hubieran quedado con nosotros. Pero ellos no quieren creer en estos errores ¡Es grave! Porque al acercarse a estas autoridades, uno se contamina forzosamente. Estas autoridades están imbuidas (…) de los principios del liberalismo: necesariamente, ellas actúan de conformidad con su manera de pensar. Por consiguiente, cuando ellas comienzan a tener relaciones con nosotros, ellas imponen estas ideas, puesto que son las autoridades. Son las autoridades, nosotros somos los inferiores, entonces ellas nos impondrán sus ideas. Mientras ellas no se deshagan de estos errores, del liberalismo y del modernismo, no habrá medio de entenderse con ellas.” (Conferencia a seminaristas, sep. 1988).

“No puedo hablar mucho del futuro, ya que el mío está detrás de mí. Pero si vivo un poco aún y suponiendo que de aquí a un determinado tiempo Roma haga un llamado, que quiera volver a vernos, reanudar el diálogo, en ese momento sería yo quien impondría las condiciones. No aceptaré más estar en la situación en la que nos encontramos durante los coloquios. Esto se terminó. Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: “¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?”. Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil.” (Fideliter 66, 1988). 
“No hay que sorprenderse si no llegamos a entendernos con Roma. Esto no será posible mientras que Roma no regrese a la fe en el reinado de Nuestro Señor Jesucristo… Nosotros chocamos en un punto de la fe católica.” (Fideliter 89, 1988).

“Cuando nos hacemos la pregunta de saber cuándo habrá un acuerdo con Roma, mi respuesta es simple: cuando Roma recorone a Nuestro Señor. El día en que ellos reconozcan de nuevo a Nuestro Señor como Rey de los pueblos y de las naciones, no es a nosotros a quienes ellos se unirán, sino a la Iglesia Católica en la cual permanecemos”. (Fideliter 68, 1988).

“Pero ellos nos traicionan. Dan la mano a los que demuelen la Iglesia, a los que tienen ideas modernistas y liberales y por lo tanto condenadas por la Iglesia. Por lo tanto ahora, ellos hacen el trabajo del diablo, ellos que trabajan con nosotros por el reino de Nuestro Señor y por la salvación de las almas. Oh, siempre que se nos acuerde la buena misa, podemos dar la mano a Roma, no hay problema ¡Mira cómo funciona! Ellos están en un callejón sin salida porque no se puede a la vez dar la mano a los modernistas y querer conservar la Tradición. Cómo quieren que se les tenga confianza a personas como éstas, que justifican la negación de Quanta Cura, de Pascendi, de las decisiones de la Comisión Bíblica, etc.” (Conferencia final del retiro sacerdotal de sep. de 1990 en Ecône).

“El Papa es más ecumenista que nunca. Todas las ideas falsas del Concilio se siguen desarrollando y reafir­mando cada vez con mayor claridad. Se ocultan cada vez menos. Es inconcebible en todo punto que podamos aceptar colaborar con semejante jerarquía. Los problemas con Roma no son en absoluto de nuestro agrado. El tener que discutir no ha sido por gusto. Lo hemos hecho por razón de principio, para guardar la fe católica. [Algunos] estaban de acuerdo con nosotros y colaboraban. Mas de pronto han abandonado el verdadero combate para aliarse con los que están destruyendo la Iglesia, so pretexto que se les concedían privilegios. Es inadmisible. De facto han abandonado el combate de la fe, y ya no pueden enfrentarse a Roma” (Fideliter 79, 1991).

“Pregunta: Pero hay Tradicionalistas que han hecho un acuerdo con Roma sin conceder nada. Respuesta: Eso es falso. Ellos han renunciado a su posibilidad de oponerse a Roma. Ellos deben permanecer silenciosos debido a los favores que se les han otorgado. Entonces, ellos comienzan a deslizarse siempre tan lentamente hasta que terminan admitiendo los errores del Vaticano II. Es una situación muy peligrosa. Tales concesiones de Roma tienen como único objetivo conseguir que los Tradicionalistas rompan con la FSPX y se sometan a Roma.” (Fideliter 79, 1991).

"Todo sacerdote que quiere permanecer católico tiene el estricto deber de separarse de esta iglesia conciliar." (De su último libro y testamento espiritual, "Itinerario Espiritual").


(2): ESTO ENSEÑABA LA FSSPX (DEL LIBRO “DEVOCIONARIO Y EJERCICIOS ESPIRITUALES”, EDITADO EN MEJORES TIEMPOS POR EL DISTRITO DE SUDAMÉRICA. LA NOTA AL TEXTO DE SAN IGNACIO CONTRADICE AL P. SCHMIDBERGER):

"REGLAS PARA SENTIR CON LA IGLESIA
352. Se deben guardar las reglas siguientes para sentir exactamente lo que debemos en la Iglesia militante.
353. Primera regla. Depuesto todo juicio (propio), debemos tener el ánimo preparado y pronto para obedecer en todo a la verdadera Esposa de Cristo Nuestro Señor, que es nuestra Santa Madre la Iglesia Jerárquica*
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* La “Santa Iglesia Jerárquica” es el Papa y los Obispos, cuando transmiten la fe revelada por Jesucristo. Esa es la Esposa fiel de Nuestro Señor, que tiene un solo corazón con su Esposo, ama lo que Él ama, y aborrece los errores y herejías que Él aborrece. No hay otra Iglesia y fuera de Ella es imposible salvarse. Nuestro Señor prometió que estaría con Ella, asistiéndola hasta el fin de los siglos. Pero eso no significa que debamos aceptar las nuevas doctrinas enseñadas hoy en día por Obispos y Papas imbuidos de las ideas liberales. La doctrina de la Iglesia no puede cambiar porque es divina e inmutable, Vaticano I: “El Espíritu Santo no ha sido prometido a los sucesores de Pedro para que, con su revelación, promulgaran una nueva doctrina, sino para que, con su asistencia, conservaran santamente y expusieran fielmente la revelación transmitida por los apóstoles, es decir, el depósito de la fe”. Ahora bien, el golpe maestro de Satanás en nuestros días es, precisamente, lograr difundir los principios revolucionarios dentro de la Iglesia por parte de la misma autoridad de la Iglesia, y lograr hacer condenar a quienes conservan la fe católica por aquellos mismos que debieron defenderla y propagarla (cfr Mons. Lefebvre, “El golpe maestro de Satanás”) ¡Ay de los que se dejen engañar! “Aun cuando nosotros mismos, o un ángel del Cielo, os predique un Evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea anatema” (Gálatas, 1, 9). Las reglas dadas aquí por San Ignacio serán una ayuda preciosa para discernir entre la “verdadera Esposa de Cristo” y aquellos lobos rapaces contra los cuales nos previene Nuestro Señor Jesucristo (cfr San Mateo 7, 15)."