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martes, 1 de julio de 2014

FENOMENISMO, EN VEZ DE TEOLOGÍA ( y preparando el terreno para lo impensable)




Fenomenismo: doctrina según la cual lo real se reduce a fenómenos

Y al fin se publicó Instrumentum laboris, el documento preparatorio para el Sínodo sobre la Familia, convocado para octubre. Como era de suponer, es un texto farragoso y anfibológico, en la línea del lenguaje para-modernista del Vaticano II y desplegado con la táctica habitual, según apuntó con precisión D.Terzio:

“El esquema táctico es el ya archi-manido enunciado que condena en la primera parte y aprueba/concede en la segunda, un ejercicio de exquisita perfidia retórica que se consagró, passim, en quasi todos los documentos conciliares”. *

(“Desorientaciones magisteriales (?). El instrumentum terroris del Sínodo de la Familia”http://exorbe.blogspot.com.ar/)

No es mi propósito analizarlo de cabo a rabo, sino alertar a vuelapluma sobre las graves consecuencias que podrían generar-en un rapto de optimismo, empleo el condicional- algunos de los párrafos que elegí(los números del documento preceden a las citas y mis observaciones están en las notas catapúlticas).

110. En las respuestas de las Conferencias Episcopales acerca de las uniones entre personas del mismo sexo, se hace referencia a la enseñanza de la Iglesia. «No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia. […] Sin embargo, los hombres y mujeres con tendencias homosexuales “deben ser acogidos con respeto, compasión, delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta”» (CDF, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, 4). De las respuestas se deduce que el reconocimiento de parte de la ley civil de las uniones entre personas del mismo sexo depende en buena parte del contexto socio-cultural, religioso y político. Las Conferencias Episcopales señalan tres contextos: el primero es aquel en el cual prevalece una actitud represiva y que penaliza el fenómeno de la homosexualidad en todas sus facetas. Estovale en particular donde la manifestación pública de la homosexualidad está prohibida por la ley civil.

Notas catapúlticas
1) ¿Qué será la “discriminación injusta”?¿Darle un patadón en el trasero-o en lugares más sensibles-a un degenerado que se tira un lance con algún menor? ¿O protestar enérgicamente contra el accionar del poderoso lobby LGBT?
2) Sobre el contexto socio-cultural, religioso y político:¿No es tarea pastoral principalísima, casi excluyente ,la de evangelizar, para que las personas lleven una vida mínimamente virtuosa?(En otros tiempos el Estado debía crear o mantener las condiciones para esa vida, deber abandonado en aras de “la sana laicidad”)
3) Sobre la actitud represiva que penaliza…etc, etc:¿Es algo malo?¿No es legítimo acaso que algunas de las “facetas” del “fenómeno de la homosexualidad” sean reprimidas por la autoridad? (Primera vez que se habla de fenómeno).
¿Y no es menos legítimo que la ley civil prohíba la “manifestación pública” de la homosexualidad?



111. Un segundo contexto es aquel en el cual el fenómeno de la homosexualidad presenta una situación fluida. El comportamiento homosexual no se castiga, sino que se tolera mientras no sea visible o público. En este contexto, normalmente, no existe una legislación civil respecto a las uniones entre personas del mismo sexo. Sin embargo, especialmente en Occidente, en el ámbito político hay una orientación creciente hacia la aprobación de leyes que prevén las uniones registradas o el denominado matrimonio entre personas del mismo sexo.

Nota catapúltica
¿Qué será lo de “situación fluida”? ¿Merecen llamarse leyes las que permiten” las uniones registradas o el “denominado matrimonio entre personas del mismo sexo”? Segunda vez que se emplea “fenómeno”…

112. Un tercer contexto es aquel en el cual los Estados han introducido una legislación que reconoce las uniones civiles o los matrimonios entre personas homosexuales. Hay países en los que se debe hablar de una auténtica redefinición del matrimonio, que reduce la perspectiva sobre la pareja a algunos aspectos jurídicos, como la igualdad de derechos y la “no discriminación”, sin que haya un diálogo constructivo sobre las cuestiones antropológicas implícitas, y sin centrarse en el bien integral de la persona humana, en particular, el bien integral de los niños en el seno de estas uniones.

Nota catapúltica
¿De qué asuntos puede tratar “un dialogo constructivo sobre las cuestiones antropológicas implicítas”? Para los redactores del documento parece que no existen “cuestiones teológicas implícitas”, superiores y anteriores a las cuestiones antropológicas.

113. Todas las Conferencias Episcopales han expresado su opinión en contra de una “redefinición” del matrimonio entre hombre y mujer mediante la introducción de una legislación que permita la unión entre dos personas del mismo sexo. Hay amplios testimonios de las Conferencias Episcopales sobre la búsqueda de un equilibrio entre la enseñanza de la Iglesia sobre la familia y una actitud respetuosa, que no juzgue a las personas que viven estas uniones. En conjunto, se tiene la impresión de que las reacciones extremas respecto de estas uniones, tanto de condescendencia como de intransigencia, no han facilitado el desarrollo de una pastoral eficaz, fiel al Magisterio y misericordiosa con las personas interesadas.

Nota catapúltica
¿Cuál será ese “equilibrio entre la enseñanza de la Iglesia sobre la familia y una actitud respetuosa que no juzgue a las personas que viven en esas uniones”?¿Es irrespetuoso afirmar que son uniones contra natura y un pecado mortal?

117. Muchas respuestas y observaciones solicitan una evaluación teológica que dialogue con las ciencias humanas, para desarrollar una visión más diferenciada del fenómeno de la homosexualidad.

Nota catapúltica
¡Y dale con el “fenómeno, que ya va la tercera mención!


Ha corrido mucha agua bajo los puentes: antes la homosexualidad era “el vicio nefando” y ahora es un mero “fenómeno”. Así nos irá…

(Los franciscanos de la foto son de la iglesia “gay friendly” neoyorkina San Antonio de Padua).


*Sobre esta forma de proceder liberal puede verse nuestro artículo: http://syllabus-errorum.blogspot.com.es/2014/06/como-reconocer-un-liberal.html