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martes, 1 de julio de 2014

1° DE JULIO: VOTO SOLEMNE DE SANTIAGO DE LINIERS ANTE LA VIRGEN DEL ROSARIO





El 27 de junio de 1806, tropas inglesas a cargo del general William Beresford atacaron Buenos Aires, que no estaba preparada para enfrentar la invasión. Como lo recuerda una placa con transcripciones del archivo de la orden, ese domingo 1 de julio se impidió realizar en el templo el culto al Santísimo Sacramento.
1º de Julio de 1806. En una celda del convento de Santo Domingo, Santiago de Liniers mantiene una secreta conversación con el prior, Fray Gregorio Torres. Liniers acaba de llegar a Buenos Aires, después de solicitar y obtener de Beresford permiso para entrar en la ciudad, En las últimas jornadas, ha permanecido al frente de la batería de la Ensenada, distanciado de los combates que culminaron con la derrota de las fuerzas del Virreinato. Por lo mismo, está libre del compromiso, impuesto a los soldados españoles capturados, de no tomar nuevamente las armas contra los británicos.
Liniers, en consecuencia, está decidido a lanzarse nuevamente a la lucha para liberar a Buenos Aires. Y así lo comunica, con emocionada determinación, al prior de Santo Domingo:

- Estoy resuelto a hacerlo, reverendo padre. Hoy mismo, en el transcurso de la Misa, he hecho ante la imagen sagrada de la Virgen un voto solemne. Le ofreceré las banderas que tome a los británicos si la victoria nos acompaña. Y no dudo que la obtendré si marcho a la lucha con la protección de Nuestra Señora.


Recordemos que Santiago de Liniers hizo ante esta imagen, el 1° de julio de 1806, el voto solemne de ofrecerle las banderas tomadas a los británicos si la reconquista tenía  éxito. Y cumplió su voto, naturalmente, por lo que las banderas tomadas a los ingleses, aun hoy, permanecen en el camarín de la Virgen del Rosario. (Fuente



ACTA CONSAGRANDO A LA VIRGEN DEL ROSARIO LOS TROFEOS DE LA RECONQUISTA: 


"Con motivo de haber sido rendida, esta plaza el día veinte y siete de Junio de mil ochocientos seis a las Armas de Su Majestad Británica del mando del General Mr. William Carr Beresford, se experimentó decadencia y cierta frialdad en el Culto por la prohibición de que se expusiese el Santísimo Sacramento en las funciones de la Cofradía que tuvo a bien mandar el Ilustrísimo Sr. Obispo de esta Diócesis. El Domingo primero de Julio, no hubo más que una Misa cantada sin manifiesto, y habiendo concurrido a ella el Capitán de la Real Armada y Caballero del Hábito de San Juan Sr. D. Santiago de Liniers y Bremont, que ha manifestado siempre su devoción al Santísimo Rosario, se acongojó al ver que la función de aquel día no se hiciera con la solemnidad que se acostumbraba. Entonces conmovido de su celo, pasó de la Iglesia a la Celda prioral y encontrándose en ella con el Reverendo Padre Maestro y Prior Fray Gregorio Torres, y el Mayordomo primero, les aseguró que había hecho voto solemne a Nuestra Señora del Rosario (ofreciéndole las banderas que tomase a los enemigos) de ir a Montevideo a tratar con aquél Sr. Gobernador sobre reconquistar esta Ciudad firmemente persuadido de que lo lograría bajo tan alta protección. Después de muchos trabajos llegó a Montevideo y allanando las dificultades con que se encontró, vino a la Colina del Sacramento, y de allí bajo un temporal a la punta de San Fernando de Buena Vista donde hizo desembarco el día cuatro de Agosto; el doce del mismo rindió a discreción a los enemigos, después de resistir el más furioso ataque; y reconocido a los favores que le dispensó María Santísima del rosario en todas las acciones y en cumplimiento de su promesa, el día veinte y cuatro de dicho mes de Agosto, obló con una solemnísima función -salva triple de artillería- concurso de la Real Audiencia, Cabildo secular e Ilustrísimo Obispo, las cuatro banderas, dos del regimiento número setenta y uno y dos de Marina que tomó a los Ingleses, confesando deberse toda la felicidad de las armas de nuestro amado soberano, al singular y visible patrocinio de Nuestra Señora del Rosario o de las Victorias. El Reverendo Padre Maestro y Prior pasó al Sr. Liniers, recibo de cuatro banderas, y al momento nos las entregó para que como Mayordomos las colocásemos: lo que se ha ejecutado en las cuatro ochavas de la media naranja sobre la cornisa de la Iglesia. Cuya noticia ponemos aquí para que conste. Buenos Ayres, 25 de agosto de 1806 (firmados los Mayordomos) Francisco Antonio de Letamendi y Miguel de Escuti."

LIBRO DE ACTAS DE LA ILUSTRE COFRADIA DEL ROSARIO DE MAYORES TOMO 275 P. 108 ARCHIVO CONVENTO SANTO DOMINGO. 

  



El Cardenal Pie, gloria de la Iglesia en Francia, (…) nos ha dejado un interesante discurso, pronunciado el 16 de septiembre de 1878 con ocasión de las bodas de oro ma­trimoniales del Conde y de la Condesa de Liniers, que re­sidían en Poitiers, sede del Arzobispo. Allí el Cardenal leyó y comentó una carta póstuma del héroe Santiago de Liniers, antepasado de los homenajeados, por ellos conservada, di­rigida (…) a su padre político don Martín de Sarratea, quien, al enterarse de la actitud de su yerno respecto a la Junta de Mayo, trató de disuadirlo (don Martín estaba vinculado con figuras revolucionarias, como la de su hermano Manuel, luego triunviro).

De él afirma el Cardenal en su discurso: “Será estimado para siempre como una de las más brillantes y más pu­ras glorias de su tierra natal, este Santiago de Liniers, cu­yo talento y atractivo por las experiencias marítimas habían sido puestos al servicio de España... Dos veces vencedor de los ingleses, proclamado Conde de Buenos Aires y Vi­rrey de la Plata como premio por la liberación de esa ciu­dad y de esa colonia... Tal página no debe quedar sepul­tada en el cantero doméstico...”

He aquí el texto inédito de dicha carta (fragmento), fechada el 14 de julio de 1810. El fusilamiento de Liniers tuvo lugar el 20 de agosto siguiente (En Oeuvres du Card. Pie, Tomo VII, pp. 624-625):


“Mi querido y venerado padre, ¿acaso querrías que un gene­ral, un militar que durante veinticinco años dio pruebas reiteradas de su amor y de su fidelidad al Soberano, lo abandonase en la últi­ma época de su vida? ¿No legaría en ese caso a mis hijos un nom­bre sellado con la marca de la traición? Cuando los Ingleses inva­dieron Buenos Aires, ¿quién me obligaba a emprender la liberación de esta ciudad? No vacilé en comprometerme en una empresa tan peligrosa: abandoné mis hijos a la divina Providencia en medio de los enemigos. Más tarde, cuando fue preciso defender Buenos Aires a la cabeza de soldados bisoños contra un ejército formidable y ya en posesión de Montevideo, ¿acaso no triunfó la buena causa? Y bien, padre mío, si era buena entonces, es excelente hoy. Ella recla­ma no solamente los servicios de un soldado honrado con las más altas distinciones que le era posible adquirir, sino de todos los que han prestado juramento de fidelidad. Piensa en David y en los Macabeos: la victoria fue el premio de su fe.
“No te inquietes, mi querido padre; pon como yo tu confianza en Dios. Aquel que me ha protegido en el pasado me salvará también en el futuro. Pero si, según sus altos decretos, debo encontrar en esta ocasión el fin de mis días, espero que su misericordia, en cam­bio de mis innumerables faltas, me tendrá en cuenta este sacrificio al que estoy obligado por mi profesión.
“Padre mío, el que alimenta a los pájaros del cielo y tiene cui­dado de los más pequeños seres de la creación salida de sus manos, velará contigo por la subsistencia y la educación de mis hijos. Ellos se presentarán en todas partes sin avergonzarse de deberme la vi­da; y si bien no les dejo riquezas, les doy un buen nombre y buenos ejemplos que imitar”.

SANTIAGO DE LINIERS

Fuentes:
Revista Mikael n° 29 y 30, segundo Cuatrimestre de 1982 y tercer Cuatrimestre de 1982.
http://www.curiosamonserrat.com.ar/historia/lasinva/lapromesadeliniers.html



Banderas tomadas a los impíos herejes británicos por la milicia comandada Don Santiago de Liniers.




Vista actual de la Basílica Ntra. Sra. del Rosario y Convento de Santo Domingo, en Buenos Aires.



Camarín de la Virgen, en la nave lateral de la Iglesia.






Argentina hoy:





Algunos responden la nueva invasión inglesa: