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viernes, 18 de octubre de 2013

PODESTÁ, BERGOGLIO Y LA REVOLUCIÓN EN LA IGLESIA




-La teología de la liberación, que el Papa Wojtyla excomulgó, estaba bastante presente en América Latina.
-“Sí, muchos de sus exponentes eran argentinos”.
-¿Usted piensa que fue justo que el Papa la combatiese?
-“Ciertamente daban un seguimiento político a su teología, pero muchos de ellos eran creyentes y con un alto concepto de humanidad”.

Como hábil político que es, Francisco elude astutamente la controversia sobre un tema polémico por el cual le preguntan, pero destacando indirectamente los valores positivos de quienes integraron –e integran- esa nefasta corriente que subvirtió la Iglesia en el continente americano. Su encuentro con el apóstata Gustavo Gutierrez y los elogios insistentes del apóstata Leonardo Boff, más el apoyo cómplice del heretizante Cardenal Kasper, no hacen más que confirmar el perfil y el plan en marcha de Bergoglio, para que aquello que se aplicó entre nosotros –con exitosos resultados, aunque sin llegar a su culminación en todo lo extenso de la Iglesia Establecida- se lleve a cabo a nivel mundial, en mayor medida y profundidad, pero con más astucia y apoyo mediático, por uno de sus velados representantes.

Uno de los personajes con los que Bergoglio ha tenido amistoso contacto y del que puede decirse que sigue los lineamientos ha sido el escandaloso y apóstata obispo Jerónimo Podestá, funesto personaje que se juntó (o “casó”) con una mujer divorciada y feminista y terminó sus días siendo Presidente de la “Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados”.

Profesor de Teología en el Seminario de La Plata, Obispo de Avellaneda, en el Gran Buenos Aires, participante del Vaticano II, Podestá se involucró en la política brindando apoyo ideológico a militantes de organizaciones armadas subversivas, y también tuvo participación activa en el retorno de Perón a la Argentina. Pero quizás su rol más conocido sea el de propulsor de los “curas obreros” e impulsor de lo que luego llegaría a ser el llamado “Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo”, “versión argentina de la Iglesia Clandestina”, al decir de Carlos Alberto Sacheri, en su libro “La Iglesia Clandestina”, donde este neomodernismo progresista, a diferencia de las herejías anteriores, intentó “transformar la Iglesia desde su interior, negándose a abandonarla. Esta ‘herejía inmanente’ se ha convertido en una Iglesia paralela, subterránea, cuyos objetivos y métodos se caracterizan por la clandestinidad propia de las sociedades secretas”.

Se afirma que el haber descubierto en su libro la estructura clandestina de este movimiento sacerdotal pro-marxista, entre otros servicios a Cristo Rey, fue lo que hizo que Sacheri fuera asesinado por una banda terrorista al salir un domingo de Misa, en tiempos en que las organizaciones castristas asolaban el país con el terrorismo armado.


Pues bien, hoy con Francisco, esa herejía de los pseudoprofetas progresistas ha salido de la clandestinidad y ha ocupado el poder en Roma, dispuesta a acabar con todo resto de verdadera Iglesia católica –desde luego que infructuosamente, pues cuando parezca que el triunfo sea suyo, será el triunfo de Nuestro Señor sobre sus enemigos.

Encuentro de dos herejes: Mons. Jerónimo Podestá y Mons. Helder Cámara.

Destacamos algunas declaraciones de este prelado revolucionario, que muestran, por un lado, el grado de audacia de los herejes a la vez que la ignorancia y, evidentemente, el pésimo nivel de los seminarios argentinos, que confirmaron en su vocación a alguien que seguramente nunca tuvo fe o la perdió muy pronto, y encima luego lo elevó al obispado, con los desastrosos resultados a la vista, tratándose además no de un caso aislado, sino de uno más de un inmenso cardumen de seguidores de la herejía.

Puede decirse que muchas de las cosas que hace tiempo venía afirmando Podestá, son las mismas que hoy dice Francisco en las entrevistas y sermones difundidos masivamente. El discurso modernista, podría decirse, quiere renovarlo todo, pero él mismo no se renueva. Cambian sus medios de comunicarlo, a la vez que disminuye en general la recta doctrina en los cristianos, que entonces dejan de discernir el lenguaje equívoco y modernista.

Mons. Lefebvre (en “Le destronaron”) hace un recuento clarísimo de las orientaciones que surgieron del espíritu liberal del concilio, a saber:

El sacerdocio de los fieles.
Exaltación de la conciencia por encima de la ley.
Definición liberal de la verdad.
Confusiones e incoherencias.
Tendencia al indiferentismo religioso.
Tendencia al naturalismo.
Sincretismo religioso.
La búsqueda.
El diálogo.

Veremos que algunas de estas ideas, muchas veces entremezcladas, se  repiten tanto en el discurso liberal de Podestá como de Francisco:

La Iglesia debe renovarse en sus estructuras, pues estas la vuelven pecadora y le impiden avanzar. 

Podestá:
“La Iglesia misma se halla inmersa en la situación de pecado. Esta no es privativa de la sociedad humana, sino que afecta también a la estructura misma de la Iglesia. Cuando la Iglesia denuncia al mundo, se denuncia a sí misma.
Porque no sólo falta diálogo, justicia, solidaridad y amor entre los hombres sino que también hay injusticia y opresión en las propias estructuras de la Iglesia. Si hacen falta en el mundo profundos cambios de estructura e innovaciones audaces, profundamente renovadoras, en primer lugar hacen falta en las propias estructuras de la Iglesia porque también ella debe favorecer la plena liberación.”

Francisco:
"En la vida cristiana y en la Iglesia también hay estructuras antiguas y frágiles. Debemos renovarlas". "No debemos tener miedo de abandonar las estructuras frágiles que nos encorsetan"
(El papa Francisco quiere renovar las estructuras "antiguas y frágiles" de la Iglesia, La Nación, 6/7/13).
“Prefiero mil veces una Iglesia accidentada que enferma".
(Francisco, a los obispos argentinos: "Prefiero mil veces una Iglesia accidentada que enferma". La Nación, 17/4/13)


No hacer proselitismo sino dialogar con los demás, la Iglesia debe igualarse con la gente, hacerse desde abajo hacia arriba.

Podestá:
“Bueno, el estilo que impusimos [en las villas] fue el siguiente: ‘No vamos a empezar construyendo una capilla poniendo una cruz encima con una campanita para que la gente venga. ¡No! La Iglesia hay que construirla de otra manera. Van a ir de a tres a un barrio, van a alquilar una casita y van a vivir ahí; y van a empezar a tomar contacto con la gente y van a ir a la Biblioteca Popular, a la Sociedad de Fomento, van a empezar por detectar las instituciones del barrio. Y van a ir y se van a presentar a colaborar y después de un tiempo…la gente se empieza a preguntar:’¿Quiénes son éstos?’. Van a ubicar dónde viven, cómo viven, no empiecen porque sino la gente les va a pedir misas, funerales, primeras comuniones, bautismos, y ustedes tienen que entrar con la gente, a convivir con la gente’. Bueno ése era mi sistema, que inicié yo y que por desgracia no lo han seguido.
Era distinto, la Iglesia desde abajo, desde el pueblo, desde la realidad humana. Digamos que fueron las dos cosas revolucionarias que yo hice. Y la tercera, el testimonio de mi vida”.

Francisco:
“El proselitismo es una solemne tontería, no tiene sentido. Es necesario conocerse, escucharse y hacer crecer el conocimiento del mundo que nos rodea. A mí me pasa que después de un encuentro quiero tener otro porque nacen nuevas ideas y se descubren nuevas necesidades. Esto es importante, conocerse, escuchar, ampliar el cerco de los pensamientos. El mundo está lleno de caminos que se acercan y alejan, pero lo importante es que lleven hacia el “Bien”.



Aplicar el Concilio Vaticano II y propiciar la colegialidad para evitar una Iglesia autoritaria.

Podestá:
“El Concilio empezó en el sesenta y dos.
Un día invitaron a uno de los teólogos más famosos de la primera mitad del siglo, que es el alemán Karl Rahner. Trajo este tema de la colegialidad y lo fundamentaba, incluso, en el Evangelio, diciendo que Jesucristo había reunido doce primeros organizadores, así se los llamó:’El colegio de los doce apóstoles’. Entonces él empezó a explicar cómo del autoritarismo vertical quería pasar a una organización más horizontal, que aún no se ha logrado. Y lo extendió a la diócesis misma. El obispo debe reunir a sus sacerdotes, escucharlos, pedirles su opinión, cosa que no se hace para nada. Y este señor Rahner hizo una exposición fantástica. Pero la mayoría de los grandes arzobispos de entonces dijeron:’Pero este señor nos quiere imponer cosas…’ ¡No entendieron nada!”.

Francisco:
“El Vaticano II, inspirado por el papa Juan y por Pablo VI, decidió mirar al futuro con espíritu moderno y abrirse a la cultura moderna. Los padres conciliares sabían que abrirse a la cultura moderna significaba ecumenismo religioso y diálogo con los no creyentes. Después de entonces, se hizo muy poco en esa dirección. Yo tengo la humildad y la ambición de querer hacerlo”.
"Encontremos el camino para la coordinación entre el sínodo y el obispo de Roma”.Se trata de un desafío. ¡Adelante, con libertad! ¡Necesito el aporte de los sínodos. Sin miedo!"
(Francisco quiere que haya más colegialidad en la Iglesia, 13/06/13, Cadena3.com)
“Los católicos pueden aprender la sinodalidad de los hermanos ortodoxos”
(Francisco da muestras de querer mayor sinodalidad en la Iglesia, Codex vaticanum, 28/06/13).


La Iglesia de antes no comprendió a los judíos. Ahora es tiempo de amistad con ellos. La Iglesia debe combatir activamente el antisemitismo.

Podestá:
“Que yo recuerde hablé yo, una vez [durante el concilio]. ¿Para qué? Para decir que la Iglesia llevaba encima un pecado grave, que la iglesia católica había fomentado desde la Edad media, el antisemitismo y la persecución a los judíos, que eso debía terminar. Empezando por quitar una oraciones vejatorias que se leían entonces y (después se quitaron) el Viernes Santo llamando a los judíos ‘el pueblo deicida’ (el pueblo que mató a Dios). (…) Bueno, en el Concilio yo hice esa intervención”.

Francisco:
“Un cristiano no puede ser antisemita”
(Francisco: "Un cristiano no puede ser antisemita". Rome Reports, 11/10/13).
"Un cristiano no puede ser antisemita porque debe conocer su raíz judía y reconocer a sus hermanos". "Debemos trabajar conjuntamente con la consigna de diálogo, diálogo y más diálogo hasta que alcancemos el entendimiento".
(Papa Francisco: "un cristiano no puede ser antisemita porque debe conocer su raíz judía". Terra, 2/09/13)
“Ese santo (San Agustín) pasó por muchas cosas en su vida y cambió muchas veces su posición doctrinal. Tuvo también palabras fuertes contra los judíos, que nunca compartí”.


Horizontalización de la Iglesia. Des-clericalismo. Apertura a la diversidad sexual. Mayor protagonismo de la mujer. Libertad de obrar según la propia conciencia sin “coacciones”.

Podestá:
“Las conclusiones del Concilio las viví con mucha alegría. Porque vi que había una renovación. Lo que todavía estamos propiciando es que se cumplan, que se hagan efectivas, que se transforme la Iglesia. Y ahora las ha tomado un movimiento que empezó en Austria, Alemania, España, Estados Unidos, Bélgica, Francia y hasta en Brasil, que se llama el Movimiento de la Iglesia de Base. Literalmente, en Austria lo llaman la Iglesia de Base. Y piden tres o cuatro cosas muy elementales: 1. Que la Iglesia sea horizontal. 2. Que se desclericalice, que se acaben los estratos clérigos y laicos. 3. Que se reconozca que lo más importante en la Iglesia no es el sacerdocio sino el bautismo. El bautismo es el que adhiere al ideal propuesto por Jesús en el Evangelio, el Reino de Dios, la fraternidad humana. La fraternidad universal. Democratización u horizontalización de la Iglesia. Liquidar los estratos verticales de la iglesia. Que en la conducción de la iglesia participen todos. Que se termine con la división entre la Iglesia que manda y la Iglesia que obedece, la Iglesia que enseña y la Iglesia que simplemente acata. 4. Después, piden que la Iglesia termine con la visión negativa del sexo. “Todo es pecado”. Es cierto que hay pecado en el sexo, como lo hay en todo, en el uso del dinero, en la compra venta, en todo puede haber fallas pero no hay que culpar al sexo y hay que valorar al sexo y por eso piden que haya libertad de opción entre el celibato y el que no lo elija. No hacer ostentación, y mucho menos se le dé importancia y de esa manera valorar la riqueza de la afectividad humana. Y la última cosa que yo diría que piden: 5. Es la integración de la mujer. La Iglesia es una de las organizaciones más grandes mundialmente. Pero es la única organización en que la mujer no toma decisiones. Que colabore, que sea monjita, que ayude, pero que aspiren no. Entonces la valoración y la integración de la mujer en la conducción de la iglesia.
Fíjense qué sencillo pero ¡qué programa!
A esto apuntaba el Concilio. Podríamos poner dos o tres agregados. El Concilio abrió el camino a una actitud (el Papa acaba de comentarla pero no dice los caminos. Porque si no se barren los obstáculos no se puede hacer nada): la integración de las iglesias cristianas. El principal obstáculo lo pone la Iglesia católica cuando exige estar ella arriba de todos. La Iglesia católica se opuso a integrar el Consejo Mundial de Iglesias que organizaban los protestantes. No quiso.
El Concilio no resolvió este dilema, pero sí instó al ecumenismo religioso, es decir a poner todas las Iglesias unidas. Se ha andado un poco en el terreno del concepto, pero no en la práctica. Además, el Concilio insistió en la unión y la valoración de todas las Iglesias de todas las religiones, y establecer vínculos de relación cordial de colaboración. Hasta ahora, la Iglesia católica dice “yo soy la religión verdadera”.
Jesús vino hace veinte siglos, pero antes de Jesús hubo cinco mil años de historia, casi otros cinco mil de prehistoria. ¿Y qué hacía Dios? ¿Recién empezó a instruir ahora? ¿Y a los otros qué? ¡No! Los otros tenían el saber religioso de su propia cultura. Entonces, acogida, relación cordial y fraterna y hay otros dos puntos más que quiero señalar del Concilio. Una declaración muy cortita y sabia que propiciaron los obispos franceses y la lograron, la norma inmediata y suprema de obrar por propia conciencia.
Si creo en Dios, yo tengo que decir: Dios me habla aquí adentro, es mi conciencia, y además promueve la originalidad del ser humano y la dignidad del ser humano, que es ser persona, entre libre y autónoma. Esto hay que enseñarlo a la gente y esto lo dijo el Concilio de una manera muy simple: la norma definitiva y primera del obrar es la propia conciencia. Es una de las definiciones más chicas y más importantes. Después otra, que todavía va a tener que aplicarse fue el último tema que trató el Concilio y fue: la relación de la Iglesia y el mundo.
En el catolicismo hubo un período muy funesto, muy importante y muy largo en que el catolicismo se presentaba como una actitud religiosa de despreciar el mundo para ganar el cielo, no importaba el más acá. El más acá era un período de prueba para pegar el salto al más allá. ¡Qué concepción! Además de eso, había una actitud negativa con respecto a la mayoría de las cosas del más acá: el trabajo, la cultura, la educación, la economía. Fue una visión, bueno, de evadirse del mundo. Para ser buen cristiano había que ser santo, evadirse del mundo. El ascetismo, la negación de los valores humanos, de las satisfacciones humanas, del placer, había que negarse para conquistar el cielo. Todo eso dominado por una visión terrible del pecado. El querer actuar, el querer gozar en el mundo era pecar o arriesgarse a pecar. El ideal del santo era el que se retiraba del mundo y se dedicaba a la oración. Bueno, a esto el Concilio le dedicó un documento para hablar de la relación entre la Iglesia y el mundo, viendo la importancia. Pero todavía no se han desarrollado todas las consecuencias. Hay mucho por hacer todavía. Pero, por lo menos se rompió esa relación de negativismo, que el mundo es malo, que todo es pecado…”.

Francisco:
1 “Este es el inicio de esa Iglesia con una organización no vertical sino horizontal”.
2 “Me pasa a mí también, cuando tengo enfrente a un clerical, me convierto en anticlerical de repente. El clericalismo no tiene nada que ver con el cristianismo. San Pablo fue el primero en hablarle a los Gentiles, a los paganos, a los creyentes de otras religiones, fue el primero que nos lo enseñó”. Los jefes de la Iglesia a menudo han sido narcisistas, halagados y exaltados por sus cortesanos… La corte es la lepra del papado”. La propuesta de los grupos bíblicos, de las comunidades eclesiales de base y de los Consejos pastorales va en la línea de superación del clericalismo y de un crecimiento de la responsabilidad laical”.
(Discurso al Comité de coordinación del CELAM, 28/7/13).
3 “El pueblo es sujeto. Y la Iglesia es el pueblo de Dios en camino a través de la historia, con gozos y dolores. Sentir con la Iglesia, por tanto, para mí quiere decir estar en este pueblo Y el conjunto de los fieles es infalible cuando cree, y manifiesta esta infalibilidad suya al creer, mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo que camina. Esta es mi manera de entender el sentir con la Iglesia de que habla San Ignacio. Cuando el diálogo entre la gente y los obispos y el papa sigue esta línea y es leal, está asistido por el espíritu Santo. No se trata, por tanto, de un sentir referido a los teólogos”.
4 “En Buenos Aires recibía cartas de personas homosexuales que son verdaderos ’heridos sociales‘, porque me dicen que sienten que la Iglesia siempre les ha condenado. Pero la Iglesia no quiere hacer eso. Durante el vuelo en que regresaba de Río de Janeiro dije que si una persona homosexual tiene buena voluntad y busca a Dios, yo no soy quién para juzgarla. Al decir esto he dicho lo que dice el Catecismo. La religión tiene derecho de expresar sus propias opiniones al servicio de las personas, pero Dios en la creación nos ha hecho libres: no es posible una injerencia espiritual en la vida personal. Una vez una persona, para provocarme, me preguntó si yo aprobaba la homosexualidad. Yo entonces le respondí con otra pregunta: ‘Dime, Dios, cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza y la condena?’. Hay que tener siempre en cuenta a la persona. Y aquí entramos en el misterio del ser humano. En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición. Hay que acompañar con misericordia”.
5 “Es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia. Temo la solución del ‘machismo con faldas’, porque la mujer tiene una estructura diferente del varón. Pero los discursos que oigo sobre el rol de la mujer a menudo se inspiran en una ideología machista. Las mujeres están formulando cuestiones profundas que debemos afrontar. La Iglesia no puede ser ella misma sin la mujer y el papel que esta desempeña. La mujer es imprescindible para la Iglesia. María, una mujer, es más importante que los obispos. Digo esto porque no hay que confundir la función con la dignidad. Es preciso, por tanto, profundizar más en la figura de la mujer en la Iglesia. Hay que trabajar más hasta elaborar una teología profunda de la mujer”.

Usted, Santidad, ya lo escribió en la carta que me mandó. La conciencia es autónoma, dijo, y cada uno debe obedecer a la propia conciencia. Creo que esta es una de las frases más valientes dichas por un Papa.
“Y lo repito. Cada uno tiene su propia idea del Bien y del Mal y debe elegir seguir el Bien y combatir el Mal como él lo concibe. Bastaría eso para cambiar el mundo”.


Mirar hacia adelante sin volver al pasado. La Iglesia evoluciona.

Podestá:
“Primera cosa, lo que yo les decía a mis alumnos del seminario: ‘Mirá, en el seminario quieren enseñarles a ustedes que ser cura es lo más grande, sublime…Es una idiotez, ser cura es un riesgo de la gran siete, porque te van a pedir que representes a Jesucristo y vos en el mejor de los casos no vas a ser más que una caricatura de él. Entonces, tené cuidado.
Segundo, que no te vengan con la sublimidad del sacerdocio, porque sacerdocio son todos, tu mamá vivió en sacerdocio, tu papá, tu maestra, el buen político –hay pocos pero hay algunos (risas)- es un sacerdocio, el médico, pero no te creas, sacerdocio…’ Hubo un período de mi vida en que yo descubrí a San Agustín y aprendí de él algunas cosas. Y habla con respecto al sacerdocio. Dice Agustín en una frase que es casi como una exclamación, una oración, hablando de Jesús, porque Jesús, hablando a Dios Padre, fue sacerdote y sacrificio ante todo, ante Dios. Pero fue sacerdote precisamente por su condición de sacrificio. Ser sacerdote serás en la medida en que seas capaz de entregar tu vida, en lo que sea, en lo que te toque. Ahora si querés ser sacerdote vas a tener…y le explicaría lo que acabo de explicar a ustedes cómo la Iglesia está atrasada, desenfocada, cómo tiene que ser reajustada. Pero que él siga a Jesús y lo va a encontrar, lo demás…lo demás es cartón pintado”.

Francisco:
“Aquel que hoy buscase siempre soluciones disciplinares, el que tienda a la ‘seguridad’ doctrinal de modo exagerado, el que busca obstinadamente recuperar el pasado perdido, posee una visión estática e involutiva. Y así la fe se convierte en una ideología entre tantas otras”.


Otras declaraciones pintan al apóstata y amigo de Bergoglio de cuerpo entero:

“Hay un hecho que define para América y es producto de esta gran figura, inmensa, gigantesca, que se llama Helder Cámara. Propició la reunión de Medellín. Y ver allí cómo los pronunciamientos de la Iglesia se han ido superando desde ese fabuloso, increíble y horroroso documento que se llamó el “Syllabus” de Pío IX “Contra los errores modernos” y tira mierda contra la democracia, los progresos humanos. Una mente alienada”.

“Para mí el Che es un fenómeno, fíjense, yo quisiera que alguien usando los métodos de análisis sociopolíticos, sociológicos y también psicológicos, me explicara por qué el Che Guevara tiene el enorme, el increíble prestigio que tiene en toda Latinoamérica, él encarnó un ideal y después no me digan que ese prestigio surge falsamente, no, no, surge de la gente.”

“Ahora…hay algunas cosas, acabo de leer un artículo, interesante, un poco difícil, pero que de alguna manera retoma una visión de un gran teólogo, filósofo y profeta que se llamó Teilhard de Chardin, un jesuita, de principios de siglo, ¡que la Iglesia termine de denostar a la carne!, espiritualicemos la materia pero no reneguemos de nuestra realidad carnal. Entonces, tiene que haber una conversión, así como con relación al pecado, con relación al sexo. Que sea una Iglesia mucho más positiva, más constructiva y mucho más solidaria y fraterna”.

“La Iglesia de los sueños en cuanto a la estructura formal no me atrevo a decir, porque no sé cómo van a evolucionar las formas del mundo. Pero sí los valores, sí. La Iglesia tiene que borrarse la opresión del pecado. No hablen más del pecado, hablen de lo que está bien y de lo que está mal. Pero no para sobrecargar a la gente. No se puede construir un futuro sobre la noción de pecado. Hay que construirlo sobre la noción del bien, del amor, de la libertad”.

“Yo soy un tipo absolutamente fracasado en todo. Fracasé en todo lo que inicié. Me inicié en la Facultad de Medicina, fracasé. Quise estudiar Sagradas Escrituras, me troncharon. Estudié Derecho Canónico, no me sirvió para nada. Sí me sirvió para una cosa, como tenía título tenía un punto más a favor para que me eligieran obispo, por tener el título de Doctor en Derecho Canónico. Después me hicieron obispo: fracasé como obispo. Ah. No…hay una cosa en la que no fracasé: que es en el amor. En eso sí no fracasé: ahí triunfé. Y triunfé quizás no por mérito mío, sino por mérito de Clelia”.

Por su parte, la mujerona que terminó de hacer caer al obispo Podestá, refiere algunas cosas interesantes de la relación de éste con Bergoglio:
 
Libro de cartas de la pareja, prologado por Boff y presentado por los agentes de la subversión marxista Eugenio Zaffaroni (Juez de la Corte Suprema) y Estela de Carlotto (de Abuelas de Plaza de Mayo).

"Jorge Bergoglio se portó muy bien con los sacerdotes que se casaron"

La ex compañera del obispo que impulsó las Comunidades de Base contó que cuando su marido estaba enfermo, Bergoglio lo acompañó. Asegura que Francisco "fue siempre peronista" y augura que será un "muy buen Papa".
 –¿Cuándo lo conoció a Bergoglio?

–Lo conocí cuando Jerónimo estaba enfermo. Ninguno de la Iglesia se acercó, pero cuando Bergoglio se enteró que estaba internado le habló por teléfono. Y cuando lo trasladaron a terapia, Bergoglio estaba en una audiencia, largó todo y se acercó a llevarle la unción de los enfermos –que no es lo mismo que la extremaunción–. Sé lo que debe haber significado para Jerónimo, después de tantos golpes que le dio la institución, que un cardenal lo acompañara y estuviera rezando con él. 
–¿Y después de ese episodio se volvieron a comunicar?
–Me llamaba todos los domingos. Desde que murió Jerónimo, hace 12 años, estuvo siempre atento. 
–¿De qué hablaban?
–De la Iglesia y de política. Bergoglio fue siempre peronista. Pasa que tanto él como Jerónimo en la época que fue obispo de Avellaneda, son obispos de todos. Jerónimo tampoco pronunció nunca públicamente su opinión política. Venían y le preguntaban: "Usted, ¿a quién apoya?", y él contestaba: "A Racing y a Independiente", como para dar una idea de que era obispo de toda la diócesis.
–¿Qué cree que pasará con este Papa?
–Va a dar un vuelco como Juan XXIII. Ya empezó dando gestos. El primero, que impactó a los que lo captaron, fue que salió con su capita blanca al balcón y dijo: "Antes de darles la bendición, les voy a pedir que ustedes me la den a mí." Dio un vuelco, puso al pueblo antes del poder. Eso estaba en el Concilio Vaticano II.
–¿Y en lo que respecta a su lucha de toda la vida, el celibato?
–El problema del celibato es que para la Iglesia es un problema cultural. La Iglesia funcionó como una madre posesiva, que no quiere que el hijo se case porque cuando se casa empieza a ser un hombre libre. La Iglesia sabe que le costaría mucho manejar a un grupo de hombres libres y, durante muchos años, hubo quienes tenían miedo de abandonar el celibato porque era parte de la cultura de la Iglesia Católica; pero ese problema cultural, hoy no está: hoy no se escandalizaría nadie por el hecho de que los sacerdotes se casen. Al revés, la gente de hoy no entiende por qué no pueden ser como todo el mundo. 
–¿Cree que Bergoglio va a plantear el tema?
–Creo que se le va a hacer muy difícil, aunque sé muy bien lo que piensa y lo que quiere, porque ha hablado mucho conmigo, le mandé mucho material de los sacerdotes casados y sé perfectamente que él se comporta muy bien con sus sacerdotes casados: los ayuda a encontrar trabajo, a tener casa, cosa que la institución no hace, los manda al medio de la calle. 
–¿Por qué cree que lo eligieron Papa?
–Él no quería quedarse allá. Tanto es así que tenía pasaje de ida y vuelta. Pensaba regresar el 23 y ya había pedido ir a misionar a un hogar de ancianos. A él le gustaba estar con la gente, no el poder. Pero cuando vi que hubo cuatro días de humo negro, me dije: "Va a tener que aceptar porque, si no, no van a ponerse de acuerdo nunca." Y se ve que aceptó como una crucifixión, como una nueva entrega. Por eso tiene ese rostro de serenidad, casi contenta, de alegría por sentir que está cumpliendo con la voluntad de Dios. 
–¿Usted cree que va a ser un buen Papa?
–Un muy buen Papa. No sé si fue el rayo que cayó en el Vaticano, la paloma que salió volando o los signos que hubo, pero es el Papa que necesitamos.

Placa con que el Gobierno de la ciudad de Bs. As. “honra” a Podestá.


P: ¿Que nos puede decir del Papa Francisco I?
Clelia Luro de Podestá: Estoy emocionada. Estoy mirando a Cristina y Bergoglio y, ¡tanto que hemos luchado! Por lo menos yo, con la prensa, con los que querían separar al gobierno de la Iglesia y, que tantas veces he hablado con Bergoglio de Cristina. Y, ahora los veo a los dos dándose un abrazo, ¡me emociona mucho! Jerónimo (Podestá) un mes antes de morir me dijo: Clelia voy a ir a hablar con el cardenal. Y yo le dije, ¿para qué vas a ir si Quarracino no te quiso recibir? El me respondió: Pero, este no es Quarracino, es un jesuita muy inteligente y me va a escuchar. Y fue, y estuvo como dos horas. Jerónimo volvió muy contento Me dijo: es un hombre muy inteligente, muy abierto, tenés que cuidarlo. (…)
P.: Un cardenal primado recibe y habla con un obispo casado y su mujer, ¿estamos ante una Iglesia en revolución?
C.L.P.: Después que murió Jerónimo durante 12 años todos los domingos sin faltar Bergoglio me llamaba por teléfono y hablábamos como 40 minutos. Y él me decía mientras se reía: "Jerónimo te dejo para que me ayudes a pensar". Así lo fui conociendo y después mucho luchando con la prensa porque hubo una línea maldita que siempre quiso el enfrentamiento entre el Cardenal con la Iglesia o de los Kirchner con el Cardenal. Fue una cosa muy difícil de enfrentar porque la mayoría de las veces no fueron verdad. Yo me acordaba de Perón que le dijo a Jerónimo cuando pasó lo que pasó con la Iglesia, le dijo que fue culpa de la CIA. Yo venía una mano negra en ese afán de destrozar y enfrentar a la Iglesia con el Gobierno.
P.: ¿Cómo imagina su Pontificado?
C.L.P: Va a ser como Juan XXIII. Bergoglio es muy afín al Vaticano II, ya empezó. En el Vaticano II uno de los puntos es "La Iglesia es el pueblo de Dios" y en el Balcón antes de dar la bendición pidió que el pueblo lo bendijeran a él. Después habló de la libertad de conciencia que también es del Vaticano II que estaba silenciado porque el anterior Papa silencio todo eso. Va a ser un vuelco dentro de la Iglesia, va a ser una primavera para todos los que pensamos como nosotros.


Clelia Luro recibida y festejada por la Presidente Cristina Kirchner.

Esta abominable mujer, abanderada de la rebeldía feminista, parece haber tenido un dominio importante sobre aquel desquiciado hombre sin fe pero elevado al obispado, siendo esta probable agente de su total caída en la herejía: “La verdad es que yo lo ayudaba a Jerónimo a liberarse y para él yo era su fuerza”.

¿Acaso algo parecido pudo haber ocurrido con el joven Bergoglio, según esta confesión de Francisco: “Tuve una profesora de la que aprendí el respeto y la amistad, era una comunista ferviente. A menudo me leía o me daba a leer textos del Partido Comunista”?

Mencionamos este tema porque esta clase de factores personales, antes que los ideológicos, parecen ser muchas veces importantes para quienes se dejan intoxicar de ideologías que los alejan de la verdadera fe, ideologías que aparecen encarnadas en determinadas personas que por diversos motivos logran cautivar y atrapar a personajes débiles o difusos en su personalidad y que creen encontrar en otra persona –generalmente del sexo opuesto- la chispa que libera ese afán oculto de preeminencia y entrega que suscita en algunos la revolución.

La Sra. Clelia Luro, que se dice amiga de Francisco, afirma en otra entrevista cosas tan estúpidas como la que sigue:

“Y ahí también me di cuenta que el problema no pasaba sólo por si Jerónimo me amaba o no, sino que el tema central era por la influencia de lo femenino dentro de la Iglesia.
—Es verdad. Las mujeres siguen muy postergadas incluso dentro de la liturgia: sólo como diáconos distribuyendo la comunión etc., pero no oficiando misa, por ejemplo.
(…) Mirá, fundamentalmente te diría que la causa es el machismo. El miedo a lo femenino dentro de la Iglesia a pesar de que Dios creó a un hombre y a una mujer. No creó al hombre solo. Ahora bien, si un muchacho que ha vivido con su mamá, resuelve casarse ¿qué le pasa? Se va de la casa, se libera también de su madre. Por supuesto que la sigue queriendo, pero ya no depende de la madre. Entonces, para la Iglesia manejar a un grupo de curas libres, le resulta muy difícil. Lo debe tener
bajo su control y entonces, los curas que no se casan, en cierto sentido no terminan de madurar. No se liberan. Son obedientes”.

De manera que según esta mujerona Santo Tomás de Aquino, San Agustín, San Pablo, San Luis María Grignion de Montfort, San Ignacio, San Juan Bosco, San Bernardo, etc, etc, etc, han sido hombres inmaduros y no del todo libres, debido a que no encontraron una mujer como ella que los liberara de la opresiva y posesiva Iglesia. ¡Altísima teología, sin dudas!

Pero coincide esta “teóloga” en algunas de sus afirmaciones con Francisco, por ejemplo en su definición de la Iglesia, de acuerdo al Concilio (Lumen Gentium):
Yo amo a la Iglesia. Me duele lo que pasa en la Iglesia, pero para mí, la Iglesia es el pueblo de Dios en marcha. Es la jerarquía la que está fallando”.
(Clelia Luro)
La Iglesia es o debe volver a ser una comunidad del Pueblo de Dios y los presbíteros, los párrocos, los obispos que tienen a su cargo muchas almas, están al servicio del Pueblo de Dios”. “El pueblo es sujeto. Y la Iglesia es el pueblo de Dios en camino a través de la historia, con gozos y dolores. Sentir con la Iglesia, por tanto, para mí quiere decir estar en este pueblo
(Francisco. Entrevista con La Civiltá cattolica)

El conocimiento de estos personajes y el estropicio que han realizado a su alrededor, como excrecencias de la Caja de Pandora abierta por el Vaticano II, nos es útil para entender mejor quién y qué es Francisco, sus relaciones y cuáles han de ser sus pasos y aquello que debemos enfrentar.

Citas: salvo indicación, las citas de Francisco están tomadas de las entrevistas dadas al Padre Antonio Spadaro, S.J., la cual fue publicada en  La Civiltá Cattolica el 19 de septiembre de 2013 y al director del periódico La Repubblica, Eugenio Scalfari, el 01-10-2013 Las citas de Jerónimo Podestá están tomadas del libro “Monseñor Jerónimo Podestá. La Revolución en la Iglesia” de Lidia González y Luis I. García Conde, Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2000.

ANEXOS:
"Fue un profeta anticipador de un futuro que vendrá"
Diario Tiempo Argentino
08.08.2013 | Leonardo Boff recuerda a Jerónimo Podestá


A 93 años del natalicio del obispo Jerónimo Podestá, figura central del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo y de la lucha contra el celibato en la Iglesia Católica, su compañera de toda la vida, Clelia Luro de Podestá, llevó adelante una misa para recordarlo, en su casa de Caballito, junto a familiares y amigos y un grupo de sacerdotes casados y sus esposas, miembros de la Federación Latinoamericana para la Renovación de los Ministerios, fundada por Podestá.
Entre los amigos de Jerónimo y Clelia que no pudieron asistir pero enviaron una nota para ser leída durante el encuentro, se contó el teólogo brasileño Leonardo Boff, cuyo mensaje reproduce Tiempo Argentino: "Lo que siempre admiré en Jerónimo las veces que lo encontré, sea en mi apartamento en Río o en la reunión de sacerdotes casados en Brasilia, es que fue una persona que nunca dejó de ser obispo. Un obispo que se enriqueció asumiendo a Clelia como pareja, inspiradora, interlocutora y coeducadora. Siempre dijo que Clelia le ayudó a ser más ser humano, más espiritual y más ministerial. "Unía en su vida las dos dimensiones que yo creo son las que verdaderamente construyen la personalidad humana porque representan la presencia de lo femenino y, simultáneamente, de lo masculino: la ternura y el vigor. "Jerónimo era una persona extremadamente tierna, con gran espíritu de finesse y dulce. Y a la vez tenía vigor en todas las cuestiones concernientes a la dignidad humana, a los derechos pisoteados, a la resistencia a la dictadura de los militares y tambien a la inflexibilidad de la institución de la Iglesia jerárquica. Esta combinación de polos opuestos le han conferido una personalidad de gran irradiación y capacidad de covencimiento. Para mí, Jerónimo, siempre pensado junto con Clelia, es un profeta anticipador de un futuro que vendrá para la Iglesia: que los ministros de la Palabra y del Sacramento puedan vivir como parejas y juntos servir a la comunidad y caminar hacia Dios. Esa idea es verdadera y necesaria. Y como decía Chateaubriand: "Nada es más fuerte que una idea cuando llegó el tiempo de su maduración." Creo que nos acercamos a este tiempo. Ciertamente hay dificultades, pero lo que debe ser tiene intrínsecamente fuerza en sí mismo. Y va a imponerse. Quiero unirme a su familia y sus amigos que en este momento están celebrando la bienaventurada memoria de Jerónimo en la casa de Clelia y de sus hijas. Estaré ahí con mi espíritu y con el entusiasmo que el Papa Francisco nos legó en Brasil. Mis mejores saludos y plegarias delante del Señor, de mi parte y de mi compañera, Marcia Miranda." 



¿Teología del pueblo o Teología de la Liberación?


El cura villero Padre Pepe Di Paola junto al Cardenal Bergoglio: la excusa del amor a los pobres les sirve de excusa para "miserabilizar" la fe.


Hay quienes intentan despegar a Bergoglio de la corriente marxistoide de la Teología de la Liberación, afirmando, para distinguirlo de ella, que forma parte de algo llamado “Teología de la Liberación” (como afirman los curas villeros de Buenos Aires) o “Teología popular de la liberación”, como afirma el profesor peronista Alberto Buela.
Así los primeros, en una entrevista del liberal y hoy francisquista diario La Nación, los “curas villeros” explican que “la Teología del Pueblo se basa en la sabiduría popular, no en categorías o diagnósticos que se imponen desde arriba. Se la puede pensar, dicen los sacerdotes, como una hermenéutica del pueblo pobre, escaso de riqueza pero no de saber.
Buela, por su parte, no se eleva más que los anteriores al intentar hacer una defensa de Francisco –cayendo en la papolatría y tal vez influido por la anterior adscripción de Bergoglio al Peronismo-, queriéndolo hacer pasar por un representante de la sabiduría popular que se opone a la Ilustración o el Iluminismo que hoy aparece como un totalitarismo democrático. “La teología popular, que no es populismo, otorga la productividad de sentido al pueblo como sujeto de la historia, en contraposición a la teología marxista de la liberación que reserva ese privilegio a una clase social: el proletariado”, dice en un artículo. ¿Acaso haya que recordarles la confesión de fe de Pedro (Mt. 16, 13-23) cuando Nuestro Señor le responde: “Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos”? ¿De qué teología del pueblo vienen a hablar estos señores? Lo que simplemente están pretendiendo es acabar con el orden jerárquico –con la excusa del “clericalismo” que es otra cosa de lo que ellos afirman- para hacer de la Iglesia una institución horizontal y, al fin, democrática. Todo esto viene en algunos porque no creen en la reyecía de Cristo, y aceptan la "soberanía" popular. 
Y en otro lugar, cosas absurdas afirma este profesor y filósofo, como por ejemplo, que Argentina para resurgir tiene que contar con estos tres apoyos: el pueblo argentino, la dirigencia argentina, y…la dirigencia de la colectividad judía (sic). “Ellos tienen que saber que también tienen un Papa en Roma”. Pues los únicos que lo tienen –y lo saben bien- son los judíos. La Iglesia católica está ocupada por un modernista que destruye todo a su paso y que, contra las quejas de Buela porque en la tierra del Papa se profana la Iglesia más antigua –y no sólo ella-, el Card. Bergoglio nunca movió un dedo para luchar contra ello, sino que se aplicó a combatir la Tradición católica y la Misa tradicional, dejando como fruto de su arzobispado una iglesia sentimental y populachera incapaz de reaccionar contra sus enemigos externos. Contra las afirmaciones buelistas de que Francisco encarna esa tan buena “teología popular de la liberación” bajo “la dirección del insigne Lucio Gera” (sic), un teólogo conciliar modernista, están las mismas actitudes y afirmaciones de Francisco, por ejemplo: “El Vaticano II, inspirado por el papa Juan y por Pablo VI, decidió mirar al futuro con espíritu moderno y abrirse a la cultura moderna. Los padres conciliares sabían que abrirse a la cultura moderna significaba ecumenismo religioso y diálogo con los no creyentes. Después de entonces, se hizo muy poco en esa dirección. Yo tengo la humildad y la ambición de querer hacerlo” (de la reciente entrevista con La Reppubblica). Pero es que este querer oponerse al marxismo o al iluminismo ilustrado desde el populismo que se funda en la soberanía y sabiduría popular es dar vueltas sobre lo mismo y reducir lo teológico al campo de lo socio-político (aunque lo llamen “metapolítica”), para caer en una visión reduccionista, al igual que hace el marxismo. “Un hombre genuinamente católico” dice Buela de Francisco en otro lugar, y no discute su estrecha relación con los judíos -pues tal vez piensa que los convierta, como Pío XII al rabino de Roma- e incluso llega a creer que Francisco va a pelear contra los evangélicos y demás protestantes(¡!). En definitiva, se trata de una visión reducida y sumergida por la política, y por lo tanto que no comprende en absoluto lo que realmente sucede en la Iglesia.

El Padre Pepe instruyéndose con el Che Guevara: "Teología Popular".

Se aparece entonces esta “Teología del pueblo” como una versión mitigada y aggiornada de la Teología de la liberación. Es la revolución con formato “reformista” y en busca de consensos y diálogo antes que enfrentamientos. El hábil político que ha sido Bergoglio no se ha muerto al nacer Francisco. Su pastoral populachera revestirá al modernismo de aquello que no podían darle ni Juan Pablo II ni Benedicto XVI. Por lo cual su estilo demagógico y mediático hará avanzar la caída de la Iglesia de manera acelerada –aunque controlada- como lo soñaron sus antecesores en la Teología de la Liberación y en la Teología del Pueblo, ninguna de las cuales es la Teología de la Iglesia de Dios.