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viernes, 20 de mayo de 2016

ACUERDO INMINENTE: NUEVA ENTREVISTA A MONS. FELLAY






Mons. Fellay de la FSSPX: Poco a poco Roma nos está dando lo que necesitamos para la reconciliación.

Por Edward Pentin.

En una amplia entrevista con The Register, el líder de la Fraternidad Sacerdotal tradicionalista detalla cómo Francisco ha abierto la puerta a la plena integración de la FSSPX con la Iglesia.

Menzingen, Suiza: La reconciliación entre la FSSPX y Roma parece ser inminente, ya que un obstáculo clave -la oposición a ciertos aspectos del Concilio Vaticano II-  ya no serán causa para continuar separados de la Iglesia.

Mons. Bernard Fellay,  superior general de la FSSPX, dijo a The Register en Mayo 13 que está “persuadido, al menos en parte, por un enfoque,” en el cual, él cree,  el Papa Francisco está poniendo menos peso en el Concilio y más énfasis  en “salvar  las almas y encontrar una manera de hacerlo”.

Ese mensaje fue reforzado esta semana cuando el Papa Francisco dio una pista de que la reconciliación podría estar cerca, diciendo al diario francés católico La Croix en Mayo 16 que la FSSPX son “Católicos en camino a la plena comunión” y “ el buen dialogo así como el buen trabajo están tomando lugar”.

De acuerdo con Mons. Fellay, el Vaticano está diciendo a la Fraternidad, a través de palabras anunciadas, que ahora es posible cuestionar a las enseñanzas de Concilio sobre la libertad religiosa, ecumenismo y la reforma litúrgica “y seguir siendo católico”.

“El criterio que nos impondrían para comprobarles que somos católicos ya no serán estos puntos, dijo. Y es muy importante para nosotros”.

En 1970, el Arzobispo Marcel Lefebvre, un sacerdote francés del Espíritu Santo, fundó la Fraternidad internacional  para formar y apoyar sacerdotes y esparcir la fe en todo el mundo.

Pero su oposición a ciertas enseñanzas del Concilio Vaticano II respecto al ecumenismo, libertad religiosa y aspectos de la reforma litúrgica llegó a su colmo en 1988, cuando Mons. Lefebvre ordenó cuatro Obispos en contra de la voluntad expresa del Papa “San” Juan Pablo II. Fue entonces cuando los cinco inmediatamente incurrieron en excomunión automática, y la FSSPX ha estado en una situación irregular desde entonces.

Mons. Lefebvre murió en 1991, y el Vaticano y la FSSPX han estado trabajando seriamente hacia la reconciliación desde el 2000.


Benedicto XVI buscó mejorar las relaciones, primero en 2007, confirmando que los sacerdotes pueden celebrar la misa en latín de acuerdo con el Misal Romano de 1962 (cuyo nombre oficial es la forma extraordinaria de la liturgia) subrayando que nunca fue abrogada, y después levantando las excomuniones  a los cuatro Obispos sobrevivientes de la FSSPX en 2009.

También abrió las conversaciones formales de reconciliación con la FSSPX en el 2011, pero subsecuentemente fueron debilitándose porque el Vaticano, aparentemente en contraste con los deseos de Benedicto, alzó las estacas en el problema principal: que la Fraternidad acepte la validez de todas las enseñanzas del Concilio Vaticano II, incluyendo los textos de libertad religiosa y derechos humanos, los cuales la FSSPX los considera como “errores” teológicos.

Las ultimas y sorprendentes concesiones en esta materia han, por lo tanto, llevado a la FSSPX al borde de la regularización que, según las fuentes, podría ocurrir en cuestión de semanas o meses.

El Papa Francisco recibió a Mons. Fellay por primera vez en una audiencia privada el mes pasado, señalando un claro intento por parte del Santo Padre, de que desea que la Fraternidad sea regularizada. “Mons. Fellay es un hombre con el que se puede dialogar”, dijo a La Croix.

El Papa anunció que las confesiones de la FSSPX serían válidas y lícitas durante y después del Año de la Misericordia. Hasta entonces, Roma las consideraba inválidas pues carecían de la jurisdicción necesaria.

Se sabe que la FSSPX tiene ahora el borrador de un acuerdo del Vaticano para firmar y formalizar la regularización, pero antes quiere asegurarse de que tiene una garantía segura. "La pelota está en su cancha ", una fuente del Vaticano le dijo a The Register el 12 de mayo: “queremos que ellos sigan adelante con ello.”

El Mensaje de Menzingen.

Mons. Fellay se sentó para una larga entrevista con The Register en un húmedo y ventoso viernes de mayo, en la fiesta de Nuestra Señora de Fátima, en la Casa Madre de la FSSPX en Menzingen, cerca de Zúrich, Suiza.

El modesto edificio, una antigua casa de huéspedes en Suiza, rodeada de colinas de los Alpes y granjas, está pasando por una renovación. Cerca de 25 sacerdotes y monjas viven allí; y debido a la expansión de la FSSPX por la abundancia de vocaciones, están contemplando la búsqueda de un edificio más amplio. Sobre una mesa hay un jarrón rodeado de varias pequeñas tazas,  cada una grabada con un momento clave en la vida de Monseñor Lefebvre.

A pesar de un horario estrecho y de  largos viajes, Mons. Fellay llegó de muy buen humor y habló libre y abiertamente en inglés. Él se da cuenta de lo sorprendente y extraña que parece que la reconciliación esté tan cerca, bajo un Papa que es considerado como más preocupado por otros asuntos.

"[La situación] es realmente paradójica, porque no hemos cambiado nada, y seguimos denunciando lo que está pasando", dijo. “Sin embargo, se ve este movimiento a nuestro favor, en Roma." Dijo que se ha dado cuenta de que cuanto más tiempo los diálogos continúan, "más indulgente se vuelve Roma".

Pero, él también notó dos enfoques diferentes en Roma sobre la cuestión de la FSSPX. “Tenemos que distinguir la posición del Papa, que es una cosa y luego la posición del CDF” explicó, refiriéndose a la oficina doctrinal del Vaticano, la congregación para la doctrina de la Fe, dirigida por el Cardenal Gerhard Muller, que está ofreciendo más concesiones para la regularización. “Ellos no tienen el mismo enfoque, pero tienen la misma conclusión, que es: vamos a finalizar el problema dando el reconocimiento a la Fraternidad”.

De acuerdo con el líder de la FSSPX, la congregación para la doctrina de la Fe tiene una “nueva perspectiva” de la Fraternidad, y contrariamente a los comentarios formulados por el cardenal Muller en 2014, ya no ve al grupo como cismático.

“Eso significa que los puntos que defendemos no tocan los puntos que separarían  a la Fraternidad de la Iglesia, ya sea a nivel de cisma o, peor aún, al nivel de herejía, en contra de la fe”, dijo Mons. Fellay. “Ellos (CDF) todavía estiman que algo debería aclararse en la cuestión de la percepción de lo que es el magisterio. Pero afirmamos que ellos lo hacen confuso”.

En una entrevista con Zenit en Febrero, Mons. Guido Pozzo, secretario de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, quien está encargada de la regularización de la FSSPX, dijo que la Santa Sede quiere “aclaración” respecto a las críticas de la Fraternidad al Concilio, pero estas pueden ser llevadas a cabo “después de la reconciliación. “Dijo que la FSSPX debe alejarse de cualquier confrontación “polémica y antagonista” Una  fuente del Vaticano dijo que la Fraternidad “ha bajado el tono algo de su literatura, entrevistas y publicaciones.”

Confirmando lo que las fuentes de Roma dijeron al Register, Mons. Fellay implícitamente dejó en claro que es el Vaticano quien ha contactado a la FSSPX, y no al contrario, aún cuando la Fraternidad ve la reconciliación como su derecho y es “una injusticia no dárnosla”. De acuerdo al líder del grupo, Mons. Lefebvre nunca quiso romper con Roma, y la FSSPX siempre insistió que nunca ha estado en cisma.

Mons. Fellay dijo que algunos en el Vaticano ven a la FSSPX como viniendo al “rescate” de la Iglesia, y otros como viniendo para su “ayuda” y reveló que esto está mencionado en el documento de conciliación que le ofrecieron para firmar. Una fuente informada dijo que Roma le está dando a la Fraternidad “todo” lo que necesitan para la plena reconciliación.

Pero algunos asociados con la FSSPX -incluyendo a Mons. Williamson que fue expulsado de la Fraternidad en 2012, al parecer porque sembró la disensión dentro de la FSSPX y aconsejaba en contra de la reconciliación con el Vaticano- creen que Mons. Fellay está buscando la reconciliación a cualquier precio y que la Fraternidad se arriesga a caer bajo la influencia de lo que Mons. Williamson llamó los “cucús modernistas” que ocupan el Vaticano.
Mons. Fellay rechaza esta posición como «completamente equivocada», insistiendo, "nosotros no vamos a comprometer, a dañar la fe, la disciplina de la Iglesia”. En cambio dijo “estamos pidiendo a Roma garantías para poder continuar de la manera que lo hacemos”.

"Roma, poco a poco, está concediendo lo que vemos como una necesidad y que ellos mismos empiezan a ver como una necesidad, dada la situación de la Iglesia”, dijo.

Una prelatura personal similar a la del Opus Dei es la más probable estructura canónica y, respecto al tema sensible de los nombramientos episcopales, la FSSPX ya ha aceptado que el Papa escoja un candidato de una lista propuesta por la Fraternidad.

Mons. Fellay considera al Papa Francisco desconcertante, pero dijo que él es alguien con el que puede tratar en un nivel personal. “La manera normal de juzgar a alguien es extraer de sus acciones y concluyendo que está actuando así porque así piensa”, explicó. “Con el papa actual, uno está absolutamente desconcertado porque un día hace algo y el día siguiente hace o dice casi lo contrario”.

Dialogar con el Papa Francisco

Pero el líder Franco-Suizo ha aprendido cómo comunicarse con este papa, reconociendo que Francisco frecuentemente parece ver la doctrina como un obstáculo para llevar a la gente a Jesús. Para el papa, Mons. Fellay dijo, “lo que es importante es la vida, es la persona, y entonces él trata de ver a la persona, y allí, diría, él es muy humano”.

En cuanto a los motivos del papa, Fellay cree que Francisco es alguien que quiere que todos se salven, entonces, “como un rescatista, desata la cuerda, que es su seguridad, para ponerse en una situación riesgosa para tratar de llegar a otras personas”, y “esto es probablemente lo que está haciendo con nosotros”.

Se le preguntó si pensaba que las frecuentes condenaciones del papa de los “doctores de la ley” y “fundamentalistas” eran parcialmente dirigidas a él y la Fraternidad, él se rió, diciendo que la gente en Roma le dijeron que no saben a quién se está refiriendo el papa. “La respuesta que obtengo más es “conservadores Americanos”. Se ríe. “Realmente, francamente, no lo sé”.

En cuanto a cómo ve el papa a la FSSPX en general, Mons. Fellay dijo que su familiaridad con la FSSPX en Buenos Aires ayuda. De hecho, en su entrevista con La Croix, Francisco dijo que él “habló frecuentemente” con los miembros de la FSSPX en Buenos Aires. “Ellos me saludaban, me pedían mi bendición de rodillas”, dijo.

El papa ve que «nos preocupamos por la gente», dijo Mons. Fellay.

Ciertamente que no está de acuerdo con nosotros en estos puntos sobre el Concilio que nosotros atacamos. Definitivamente no. Pero para él, como la doctrina no es tan importante -es el hombre, la gente, lo importante- allí hemos dado prueba suficiente que somos católicos”.

“Él ve que somos genuinos, punto”, dijo Mons. Fellay. Él ciertamente ve las cosas con las que no estaría de acuerdo con nosotros, cosas que le gustaría vernos cambiar, pero para él, eso no es lo importante. Lo que es importante es amar a Jesús y eso es todo”.

Preocupaciones Internas

Mons. Fellay habló antes de su preocupación de que la Fraternidad se “desintegrara” en lugar de “integrarse” si es regularizada. Por lo tanto, ¿él teme que el papa podría estar atrayéndolos para volver a la “plena comunión” para neutralizarlos?

«Esta no es su perspectiva», dijo. “Yo diría lo contrario. Él sería alguien que vería ventajas en tener controversia… Entonces yo lo vería queriendo que nosotros seamos controversiales para provocar y crear una nueva situación, la cual, tal vez, en una manera Hegeliana, traería una mejor situación. Por supuesto, nosotros estamos en contra de este enfoque dialéctico, pero podría ser el único”.

La FSSPX está buscando insertar salvavidas de su identidad dentro de cualquier acuerdo con Roma. Y ellos se sienten confiados de que pueden continuar criticando la iglesia pos-conciliar y el concilio si fuera necesario, sobre todo porque muchas otras voces están ahora haciendo lo mismo. “Mantendremos la urgencia de hacer correcciones, y yo diría que, en parte, ellos (Roma) están empezando a reconocer tal urgencia”, dijo Mons. Fellay.

¿Y si estas correcciones no llegan? “Bueno, seremos pacientes”, dijo, antes de esbozar una amplia sonrisa. “Ellas vendrán”.

Pero dadas las preocupaciones expresadas acerca de aspectos de la iglesia posconciliar, resaltada por la reciente controversia sobre la exhortación apostólica Amoris Laetitia, ¿la FSSPX puede sentirse confiada del apoyo de sus fieles para la reconciliación?

Esta parece ser una de las incógnitas y retos más importantes para la Fraternidad. "Va a ser bastante trabajo, y tomará tiempo para ser capaz de llevar a los fieles a darse cuenta de esta nueva cara en la historia de la Iglesia, esta nueva realidad”, concedió Mons. Fellay. Pero añadió, no moverse hacia adelante “porque las cosas son malas no es de ningún modo lo que Dios, Nuestro Señor, está pidiendo a sus apóstoles”.

Lo veo como un paso

Mons. Fellay está más seguro acerca de la situación en la Iglesia, la cual ve que empeora inevitablemente.

"La situación de la Iglesia, cuando la vemos ahora, se convertirá en una situación muy conflictiva”, dijo, añadiendo que “cada católico debe hacer su parte para fortalecer la Iglesia. La regularización canónica de la Fraternidad no será una solución, dijo, porque el problema “es la Iglesia” y lo que sucede ahora, “es confusión en todos los niveles, moral y doctrinal”.

Entonces ¿ve el compromiso con el Vaticano como una reivindicación de la posición de la FSSPX en todas las décadas pasadas?

« Lo veo como un paso », dijo Mons. Fellay, “que prueba cuánta razón teníamos, lo cual no es el final de ningún modo”.